miércoles, noviembre 29, 2006

viernes, noviembre 24, 2006

Niños

Hace unos días Artemio puso en su blog el poema (o cuento) "El niño proletario" de Osvaldo Lamborghini. Ahí le comenté que era "la respuesta nacional y popular" a El Matadero de Esteban Echeverría. Eso no lo inventé yo sino que lo había leído en algún lado, no recuerdo dónde pero aquí hay un artículo que me gustó mucho y que habla de los dos textos.

El asunto es que me hizo acordar de otro poema que habla de un niño, y que el Nano hizo canción. El día que al escucharlo no se me ponga la piel de gallina, estoy perdido.


El niño yuntero

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.


Miguel Hernández


(PD: va dedicado a Hard Core)

miércoles, noviembre 22, 2006

Asesorando a un estadista

Este domingo último el diario de Bartolo nos trajo un documento revelador e imprescindible: una entrevista de Laura Di Marco al ecuatoriano Jaime Durán Barba, asesor de imagen de Maurizio Macri. Un personaje que se formó en la Argentina del '73, que fue militante de la JP, que fue a Ezeiza a recibir a Perón, y que hoy nos dice estas cosas:

"Todo ha cambiado desde entonces, menos los políticos, que siguen diciendo las mismas cosas desde hace 50 años. No se dan cuenta de que a la actual generación de votantes le importa como tema político central el sexo. A un pibe le inquieta más que su pareja quede embarazada que cómo paga la Argentina su deuda externa. De allí que le importa saber si el candidato aprobará o no la píldora del día después, o si está a favor o en contra de la educación sexual. Esta sociedad nueva, con el reinado de Internet, nos ha llevado a una erotización del mundo. Y es en ese plano donde se están definiendo nuevas izquierdas y derechas.

LN: Pero los políticos están muy lejos de abrir esos debates, aunque también es cierto que hemos tenido temas bastante más urgentes en la Argentina a partir de 2001.

JDB: Son debates que todavía no se han incorporado en América latina, no sólo en la Argentina. Los políticos mayores de 50 años no fijan su posición frente al aborto, los homosexuales o la necesidad o no de casarse para formar pareja. Tienen miedo de hablar de sexo; creen que no es de buen gusto; que no es importante. Hasta ahora, había que hablar del "Che" Guevara.

LN: ¿Y usted lo va a alentar a Macri para que vaya en ese sentido?

JDB: Cada candidato recorre su camino y tiene su estilo. Hay toda una caricatura que se ha armado del asesor, que trata a su cliente como si fuera una marioneta. Esto no es así. Es más, yo no trabajo con políticos sin personalidad. Con Mauricio charlamos; él es un hombre muy inteligente, que sabe escuchar y escucha, pero también discute mucho. Yo planteo opciones y él decide. Un asesor nunca debe imponer sus puntos de vista.

LN: Es algo así como un psicólogo, digamos.

JDB: Sí, me voy acercando a eso.

LN: Hay gente que ve en Macri un costado frívolo. De hecho, ésa es la grieta que aprovecha el oficialismo para llamarlo despectivamente "Mauri" o mandarlo a Estados Unidos, ¿cómo se arregla eso?

JDB: Pues, ¡vamos! Yo creo que eso es sensacional.

LN: ¿Qué cosa es sensacional, ser frívolo?

JDB: Macri no es un tipo acartonado, como podría serlo -con el debido respeto- Lavagna. Y esa es, precisamente, su fuerza, como lo es, también, en Telerman. La gente quiere políticos creativos, diversos, no confrontativos. Eso los pone en el siglo XXI.

LN: ¿En cuánto lo ayuda a Macri, en nuestra sociedad, su estilo de escasa confrontación?

JDB: En mucho. El estilo confrontativo puede dar rédito, pero es provisorio y finalmente es un problema. Forma parte de la sociedad machista antigua, que empezó a morir en los 50. A partir de entonces, la sociedad occidental se hizo femenina.

LN: ¿Confrontar es machista?

JDB: Si, claro, tiene que ver con la pelea de los machos alfa, que se disputaban la hegemonía a mordiscos. Eso sucedió desde nuestros antepasados, los homínidos, hasta que la mujer y sus valores se incorporaron al mundo público. Desde entonces, muchos valores machistas se vienen derrumbando. Y si antes era prestigioso ser cazador; hoy es prestigioso ser ecologista. Si antes era muy macho un niño que golpeaba a todos los demás, hoy, cuando golpea al segundo niño, va al psicólogo.

LN: Pero mire que a nuestro presidente no le está yendo nada mal como macho alfa...

JDB: Porque estamos en la transición, y todavía hay machos alfa que tienen éxito. Pero si se asoma otro, con una propuesta muy positiva, muy moderna, va a empezar a empatar con los nuevos electores. Sobre todo, con las mujeres y los jóvenes.

LN: Entonces, usted le aconseja a Macri que no ataque al Gobierno.

JDB: En principio, sí. Gana el candidato que más soluciona los problemas de la gente, no el que más muerde a los otros machos alfa. Además, estamos ante un presidente con una enorme popularidad y que, encima, es buen comunicador. La gente piensa: ¿odia al tipo que a mí me cae bien? No es una buena idea: puede generar un efecto adverso.

LN: Caramba, ¿y qué piensa hacer, entonces, con Macri, en semejante contexto?

JDB: (Pensativo) Esa es la pregunta del millón. Yo creo que Macri tiene un espacio importante, pero a la vez, en el 2007, enfrentará un gran desafío, porque Kirchner tiene altísimas posibilidades de ser reelegido. Claro que en política nada está firmado nunca. En Ecuador, Correa ya estaba gobernando, y salió segundo (NdR: en Ecuador está pendiente el ballotage).

LN: La oposición está debatiendo si se une o no en 2007. Macri es partidario de no amontonarse, ¿usted qué le aconseja al respecto?

JDB: Antes, quiero aclarar que yo no tengo la misma ideología que Macri, ni siempre comparto la forma de pensar de mis clientes. Con Mauricio coincidimos en algunas cosas y en otras, no. En este caso, coincidimos. Si lo que articula a un montón de políticos es fastidiar a Kirchner, no es una buena propuesta. Sobre todo porque a la mayoría no le interesa destruir a su presidente, y menos a éste. El eje siempre es que la gente sienta que los gobernantes pueden servirles. Ahora, si se forma una coalición coherente, de personas que tienen una propuesta capaz de ofrecer muy buenas soluciones, bueno, eso va a tener sentido.

LN: Usted antes decía que Kirchner es un buen comunicador, ¿por qué?

JDB: Bueno, por ejemplo, cuando pagó la deuda con el Fondo, desde el punto de vista de los economistas puede ser discutible, pero para el ciudadano común de América latina, que es la inmensa mayoría, la Argentina pagó toda su deuda externa, cosa que no es cierta, pero no importa: como imagen del Gobierno, es buenísima.

LN: O sea que lo importante, según los asesores de imagen, no es lo que pasa realmente sino lo que parece que pasa.

JDB: A ver: El buen funcionamiento de la economía no produce, automáticamente, réditos políticos. Fíjese el caso de Alejandro Toledo, en Perú: la economía peruana creció espectacularmente durante su presidencia y, sin embargo, fue uno de los presidentes más impopulares. ¿Por qué? Porque no sabía comunicarlo y llegó al récord de tener sólo el siete por ciento de aceptación popular.

(Apostilla de LN) Es amigo y fue asesor del ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, "uno de los comunicadores políticos más espectaculares de los últimos tiempos", según Durán. Mockus posó totalmente desnudo, sentado sobre una piedra como "El Pensador" de Rodin, para su foto oficial de la muy conservadora capital colombiana.

LN: No me diga que se viene Macri posando desnudo para la campaña de 2007.

JDB: (Se ríe a carcajadas) No; no. Cada cual con su estilo. Creo que a Macri le viene bien ser Macri.

LN: ¿Y cuánto le paga por su trabajo?

JDB: Con Mauricio somos amigos, no hay, digamos, una relación contractual.

LN: No esperará que creamos que trabaja gratis para Macri, ¿o sí?

JDB: Es que no es un acuerdo convencional, Mauricio me paga los viajes, los hoteles.

LN: Bueno, ya que no nos quiere contar, lo llevo a un plano más general, ¿cuánto cuesta una campaña electoral para un asesor de su nivel?

JDB: De cero a un millón de dólares.

LN: Ahora, Durán, este abordaje de las campañas, ¿no convierte a la politica en un mero show mediático, sin contenido?

JDB: ¿Y por qué la política tiene que ser un entierro?

LN: Un entierro, no, pero de ahí a entronizar la imagen a costa del contenido hay una gran distancia.

JDB: En nuestra profesión tratamos de comunicarnos con los electores comunes. En las campañas, el votante que más nos interesa es el menos instruido. Una persona que lee el editorial de LA NACION no nos interesa para nada porque ya está decidido.

LN: A esos no los define que Macri salte un bache.

JDB: No; ni que Kirchner haga una gran propuesta: son los votos duros; el electorado informado, que no es más que el diez por ciento en América latina.

LN: ¿Y el resto? ¿Qué mueve a votar a la mayoría?

JDB: Imágenes y sentimientos; no vota con su cabeza. Aunque, ojo, tampoco los intelectuales, ni los informados, votan con su cabeza. No existen las decisiones frías, racionales. En la política hay sentimientos muy fuertes en juego. Cuando un socialista y un capitalista discutían no decidían qué es mejor en base a libros; discutían fe. Uno primero es católico y después se entera en qué hay que creer para serlo. En las generaciones pasadas, un gorila nunca veía bien a un peronista y viceversa. La gente ha votado por amor a Perón.

LN: Pero no votaría por amor a Macri, ¿o sí?

JDB: No crea; Macri, a favor o en contra, genera pasiones. Hay gente que detesta a Macri y hay otra a la que le fascina: es un candidato que polariza. Y Boca lo ayuda mucho para eso.

LN: ¿Es bueno que polarice?

JDB: Claro que sí. El drama sería que no generara reacciones ni a favor ni en contra. En ese caso, tendría las mismas chances de ser presidente que mi abuelita.

LN: ¿Usted le aconseja que se presente en la ciudad o a nivel nacional?

JDB: Esa es una decisión muy de él. Creo que son dos caminos igualmente posibles.

LN: En el caso de que Macri ganara en la ciudad, ¿no sería complicado gestionar con un gobierno nacional en contra, que además intentaría, a toda costa, frenar la aparición de un polo opositor?

JDB: En ese caso, Kirchner también saldría dañado. Es más, estoy seguro de que, si hiciéramos la pregunta, la mayoría querría que Macri y Kirchner fueran aliados para que resolvieran los problemas de la gente. Al ciudadano común, cualquier otra cosa, le resulta muy secundaria."


Qué bueno leer a alguien tan franco y sincero. En pocos días, gracias a mis lecturas de Max Weber y de Durán Barba, mi comprensión de la política ha aumentado enormemente (:P).


PD: Diego, juro que cuando pensé la imagen del post no había leído esto...

miércoles, noviembre 15, 2006

Ufa con el populismo (II)

Vuelvo a retomar mis hastiados divagues sobre los usos y abusos de la palabra populismo. En estos días tuvimos un par de novedades al respecto:
- Gracias a Patricio de La Barbarie me entero de que la prensa yanqui ya califica a los demócratas triunfantes en las últimas elecciones como "populistas".
- Gracias a Alfredo Zaiat me anoticio de que el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, apóstata del FMI y el Banco Mundial, elogia el rumbo "populista" de algunos gobiernos latinoamericanos. Un poroto para Laclau y su concepto de populismo bueno:
"El economista estadounidense Joseph Stiglitz desafió ayer nuevamente el saber convencional de sus colegas. O, en otras palabras, los lugares comunes que fluyen de sus anteojeras ideológicas. El Premio Nobel de Economía lamentó que el término populismo para referirse a las políticas de algunos gobiernos latinoamericanos se utilice de manera peyorativa. Desde el momento en que la región empezó a cambiar de color en el terreno político, con la derrota de los candidatos que postulaban el fracasado recetario neoliberal de los ’90, las principales usinas de esa corriente imprimieron el sello “populismo” a las políticas de los nuevos gobiernos. Y con esa etiqueta, las descalifica. Stiglitz, en cambio, las elogia.(...)"

Y ya que hablamos de los amigos de La Barbarie, excelente la entrada de Pablo sobre el carácter (no) populista del gobierno K y el debate subsiguiente. Ahí surgió una inquietud sobre los orígenes del término en cuestión, lo que tiene que ver con cosas que hoy parecen olvidadas. Es el caso de la concepción de populismo que estaba claramente definida en los debates acerca del peronismo que se daban en los '60 y '70 en el seno de la izquierda: el populismo como instrumento de las clases dominantes. En los comentarios a una entrada anterior, el colega Hard Core recordaba que los sectores más recalcitrantes buscaron siempre la salida populista para consolidar los proyectos oligárquicos. Esta concepción de populismo tiene un buen ejemplo en los manejos políticos de la "década infame" (la primera, la de los años '30): clientelismo, matonaje, control de la prostitución y el juego clandestino, fraude electoral (llamado "patriótico"), pero ante todo, un caudillismo paternalista a ultranza. El beneficiado por el caudillo sentía que a él le debía todo: le apadrinaba sus hijos, le conseguía alguna changa, le tiraba unos pesos, en las campañas ofrecía multitudinarios banquetes con empanadas y abundante vino, donde invariablemente se brindaba al grito "¡Que viva el doctor!"...Una descripción de esa época puede leerse en el libro "Barceló, Ruggierito y el populismo oligárquico" de Norberto Folino (que junto a Ricardo Horvath hacía "Café, bar, billares", hito inolvidable de la radiofonía Nac&Pop). También está retratada en la película "Fin de Fiesta" de Leopoldo Torre Nilsson. El libro es difícil de conseguir, la película supongo que también, así que recomiendo leer al respecto este instructivo artículo de Álvaro Abós.

Resabios de este populismo pueden encontrarse en los fallidos proyectos políticos de Lanusse y su Gran Acuerdo Nacional, o los de Massera, Viola y Galtieri durante el Proceso. Quienes solían recurrir a fuerzas federalistas o neoperonistas provinciales (la "cría del Proceso") para intentar armar una salida política continuista de la dictadura, finalmente abortada. Por ahí recordé el asado para 13.000 personas que ofreció Galtieri en febrero del '82 en la localidad pampeana de Victorica...

Ahora bien, ¿en qué se diferenció en su origen el peronismo de este populismo oligárquico y reaccionario? En primer lugar, el peronismo no necesitó recurrir al fraude electoral. Y podría mencionar otras diferencias por un largo rato. Pero para mí la clave, tal como lo dice una fuente insospechada de peronismo, es ésta:
(refiriéndose a la situación de Perón a mediados de 1945)"...hay coincidencia en afirmar que su mayor predicamento estaba en el sector obrero, tanto en el nuevo proletariado industrial formado por los contingentes de provincianos como en buena parte de los dirigentes sindicales de origen socialista. Perón había hecho realidad derechos postergados y -lo que era aún más importante- les había creado la conciencia de ser dignos de esos derechos."
(Historia Argentina desde la prehistoria hasta la actualidad- Colección en fascículos publicada por Página/12, Departamento de Historia, Colegio Nacional de Buenos Aires, p. 616.)

Y ahí en esa frase que puse en negrita está quizá la clave de la persistencia del peronismo y del odio de la oligarquía hacia el peronismo. Mientras el peón, el obrero, el pobre, aceptaban la dádiva paternalista del patrón, el estanciero, el caudillo, estaba todo bien, pero cuando tomaron conciencia de su dignidad y de sus derechos...ahí se pudrió todo. Yo lo vinculo osadamente con la concepción de Marx según la cual la opresión y la ignominia no son revolucionarias, en cambio la conciencia de las mismas sí lo es. ¿Qué podían hacer los sectores dominantes para extirpar la idea malsana de la dignidad de las mentes de los trabajadores? Quizás la respuesta a esa pregunta explique gran parte de la historia argentina de los últimos cincuenta años. Y vale la pena agregar acá este párrafo de otra nota reciente de Alfredo Zaiat:
"(...)En los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón se presenta la distribución más favorable a los asalariados, cuando el porcentaje de apropiación fue del hoy increíble 50,84 por ciento en 1954. Si hay politólogos, economistas, sociólogos & otros profesionales que todavía siguen preguntándose por las razones de la perdurabilidad del peronismo y del recuerdo a su líder –además de otras valiosas consideraciones–-, deberían partir de esa igualitaria forma de reparto de la riqueza. Lo mismo vale para los políticos y funcionarios que en la actualidad aspiran a tener un lugar agradable y no despreciable en la historia. (...)"

Por supuesto que muchos de los seguidores de Perón, especialmente caudillos y caudillejos provinciales, hicieron uso y abuso de prácticas populistas retrógradas tales como el clientelismo. El ejemplo de Rovira en Misiones está fresquito, pero podría recordarse también la costumbre de los Saadi en Catamarca de regalar una sola zapatilla antes de una elección y la compañera después, siempre que ganaran...pero ya estamos hablando de un país en el que la justicia social ha sido abolida.

Esto no se termina acá. No se vayan, que todavía falta lo mejor.


Post Scriptum: tras una afanosa búsqueda, pude encontrar aquí un fragmento de la introducción del libro de Folino:
"Nos introduciremos en las vidas de Alberto Barceló y Juan Ruggiero porque creemos que estos personajes dan una buena pintura de los años dramáticos de nuestra historia que se mentan como la década infame. Este lapso no fue una suma de características similares en todo el país; por el contrario, la minoría gobernante se distinguió, según los lugares y situaciones, por los distintos métodos de dominio utilizados. Barceló y Ruggiero son los arquetipos del paternalismo conservador de la provincia de Buenos Aires, y en especial, de la ciudad de Avellaneda, donde ambos nacieron y reinaron. Este paternalismo conservador merece el nombre de populismo oligárquico. Fue la política del favor personal, del regalo cuando no de la dádiva, de lo que se concede no como un derecho, sino como gracia de un poderoso que cobra el favor con la retribución electoral y la adhesión moral. Pero el populismo oligárquico no termina en esta visión epidérmica. Supone también cierta exaltación de las masas, no como favor activo, sino como objeto que recibe la buena predisposición de las clases dirigentes. Aquello del Cid: "Dios, qué buen vassallo,-si oviesse buen señore!"... "

sábado, noviembre 04, 2006

Un afano al Escriba

quien ha tenido el buen tino de poner en su blog algunos fragmentos de la conferencia de Max Weber "La política como vocación" (dictada poco antes de su muerte en 1920, si no me equivoco). Lo que para un outsider de las ciencias sociales y políticas como yo no es una relectura sino un descubrimiento que me lleva a pensar ¿cómo no lo leí antes? Si en los últimos tiempos encontré algunas palabras inmortales, son éstas:

"La política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, para la que se requiere, al mismo tiempo, pasión y mesura. Es completamente cierto, y así lo prueba la Historia, que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez. Pero para ser capaz de hacer esto no sólo hay que ser un caudillo, sino también un héroe en el sentido más sencillo de la palabra. Incluso aquellos que no son ni lo uno ni lo otro han de armarse desde ahora de esa fortaleza de ánimo que permite soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren resultar incapaces de realizar incluso lo que hoy es posible. Sólo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado abyecto para lo que él le ofrece; sólo quien frente a todo esto es capaz de responder con un “sin embargo”; sólo un hombre de esta forma construido tiene “vocación” para la política."

Dedicado a vos, Gonzalo.