viernes, febrero 23, 2007

Una opinión

Alguna vez escribí que este blog tenía (entre otras cosas) la intención de rescatar algo del pensamiento nacional, en mi opinión injustamente vapuleado y olvidado desde hace largo tiempo. Muestras de este pensamiento nacional se pueden encontrar en sitios como El Forjista, El Ortiba y Bitácora Global (de paso, en estos dos últimos se pueden leer varias columnas de opinión que plantean un interesante debate sobre los temas Triple A, organizaciones armadas, Perón e Isabel, reparto de responsabilidades, etc., resucitados en los últimos tiempos). Otro sitio que estuve recorriendo es justamente Pensamiento Nacional, orientado en gran parte al revisionismo histórico. Al igual que en los otros sitios, aquí hay textos para debatir, acordar o discrepar, pero ante todo aprender.

Hace poco, en un largo debate en el blog de Gonzalo, nuestro estimado Hal se definió como igualitarista, diciendo que igualitarismo según la RAE es la tendencia política que propugna la desaparición o atenuación de las diferencias sociales. No conocía la palabra, pero pude leer algo al respecto en un link que aportó Manolo. Y recorriendo los sitios de más arriba me encontré con esta nota que habla del igualitarismo y no precisamente a favor. A ver qué les parece.


La identidad, no es la de todos por igual
por Alberto Buela(*)

Aquello que amenaza nuestra identidad no es la identidad de "los otros" sino la identidad pensada de todos por igual (por favor, léalo de vuelta).

Este y no otro, es el problema fundamental a resolver por todo lo que se denomina el pensamiento identitario o no conformista.

Si lo pretendemos resolver como lo hace el pensamiento único, también llamado políticamente correcto, caemos en el igualitarismo, fundamento ideológico de la democracia liberal que piensa a todos los hombres por igual. Y es por ello que cree, a pie juntillas, que la forma de gobierno democrática es de obligatoria aplicación universal.

Este razonamiento es el que justifica las intervenciones a bombardeo limpio y cañoneo de los Estados Unidos por todo el mundo. O aquello que sostenía nuestro prócer iluminista Julián Segundo Agüero de instaurar la democracia a palos.

Y si uno niega esto le repican inmediatamente: Ud. no es demócrata, con lo cual lo sacan literalmente de la humanidad y el mundo civilizado, transformándolo en un paria.

Este presupuesto, prejuicio o preconcepto de la democracia liberal: el igualitarismo, se ve seriamente amenazado por la identidad de los otros. Lo vemos en Europa, con italianos, franceses, ingleses, españoles y alemanes defendiéndose tenazmente contra la invasión de los inmigrantes negros y musulmanes, anche iberoamericanos y asiáticos.

Y es que esta democracia debido a su carácter formal está vacía de contenido axiológico, o peor aún, su único contenido de valor es la igualdad. Pero ésta termina siendo simplemente un formalidad expresada en las ecuaciones: a) un hombre un voto, en lo que hace a la representación política, b) el cálculo per cápita en la distribución de la riqueza, en economía y c) el hombre reducido a la humanidad civilizada en el ámbito de la cultura. Tres formalidades vacuas en política, economía y cultura, donde el hombre de carne y hueso como gustaba decir Miguel de Unamuno, se pierde por extrañamiento de sí mismo.

Es que el igualitarismo ha buscado erosionar en forma sistemática las diferentes culturas que componen esto que llamamos mundo en una sola, y al no poder lograr su cometido ve en "los otros" o "las otras culturas" una amenaza a su identidad. Y así la vive y así lo expresa.

Es por ello que resulta incomparablemente más peligroso para "nuestra identidad americana y argentina" un supermercado WalMart o Carrefour que una mezquita o una sinagoga. Pues aquello que homogeneiza, nivela, iguala a todos por igual, son los grandes supermercados y no las diferentes religiones.

Nosotros, por nuestra parte, creemos que la identidad hay que buscarla no tanto en aquello que los latinos denominaban idem, lo idéntico, sino más bien en el ipse, el sí mismo. Así en la afirmación de ser uno mismo y no en la repetición mecánica de lo idéntico, es donde debemos comenzar a bucear la identidad.

El igualitarismo y con él su hija putativa, la democracia liberal, entienden el tema de la identidad como la igualdad de lo mismo realizada mecánica y universalmente por todos los hombres pareciéndose unos a otros lo más posible. Esto se hace extensible al marxismo-leninismo, también hijo de la modernidad, con su ideario de la sociedad comunista de los productores asociados, que no es otra cosa que una visión bastarda, por totalitaria, del igualitarismo liberal.

Ahora bien, si buscamos la identidad a través del ipse, esto nos obliga a afirmar que la identidad no es algo hecho de una vez y para siempre sino que es más bien un hacerse. Pero este hacerse no se realiza en el aire, no es un flatus cultural, como piensa el mundo progresista y relativista de lo más adelantado de la democracia liberal como lo es la socialdemocracia europea, sino que debemos buscarlo, o mejor, debe buscarlo cada hombre a través de la encarnación de valores que su tradición cultural ha privilegiado.

Es por esto que un gran filósofo como el escocés Alasdair MacIntyre puede afirmar una y otra vez, que todo hombre piensa y actúa a través y gracias a una tradición cultural que es la que lo determina en lo que es. O como más cerca nuestro afirma Tucho Methol, no existen los boy scouts del pensamiento, todos pensamos a partir de un contexto de intereses determinados.

Lo que amenaza la identidad no es la identidad de los otros, que está bien que sean distintos, diferentes, lo que corroe la identidad es proponer la identidad como la igualdad de todos por igual. Porque el hombre (y la mujer) es distinto uno de otro, su rostro así nos lo indica. Y es distinto porque es persona que reúne en sí los rasgos de ser moral y libre, único, singular e irrepetible. Un hombre es sólo igual a otro hombre en dignidad, porque participa de igual manera de la especie, diría un filósofo o porque son por igual hijos de Dios, afirmaría un teólogo, pero ontológicamente un hombre en tanto persona es diferente a otro.

En la América Indoibérica a diferencia de Europa, por un problema cultural - nuestra tradición más genuina no es ni igualitarista ni liberal- nosotros no nos sentimos amenazados por la identidad de los otros- indios, negros, zambos, europeos- pues todos somos americanos con igual derecho, pero con diferentes valores. Y aquí en Argentina privilegiamos y debemos privilegiar el mundo de los valores criollos, que no es otro que el mundo de los valores patrios. Eso es todo.

(*) Filósofo- CEES (Centro de estudios estratégicos suramericanos). Email: alberto.buela@gmail.com


Aclaración (perdón por el toque frívolo): no tengo nada que ver con el negocio del sponsoreo de la camiseta de San Lorenzo.

37 comentarios:

Ulschmidt dijo...

El vicepresidente boliviano - según algunos el intelectual tras Morales - ataca con ese argumento a menudo. "Nunca seremos totalmente modernos" dice, queriendo decir que una parte de los bolivianos no llegarán a incorporarse al mundo urbano actual con ventajas. Los aimaras y otras etnias. Es, en el fondo, una variante mas de la corriente antiglobalización o crítica de la misma.

Mariano T. dijo...

Esconde más de lo que dice. Si se opone a la "democracia liberal" sin decirle burguesa, y de una visión antiigualitaria, es decir que lo que no le gusta es un hombre-un voto, no es facho, es recontra facho

manolo dijo...

Mariano y Ulschmidt
Voy a tratar de interpretar a Buela y traducirlo a un idioma más neutro.
Existe desde los años cuarenta un escuelas de marketing de las grandes empresas, que pretende homogenizar los mercados para mejorar los costos de escala.
Básicamente los que dice es que el mercado nos iguala, el ideal no es el ciudadano sino el consumidor.
No importa el entorno o la historia, el marketing se encargara de manejar las motivaciones y por lo tanto los valores.
Para este pensamiento, la política, la cultura y la religión son productos intangibles.
Deben manejarse como tales, cualquier desviación por parte del consumidor es un riesgo de perdida de ganancias y por lo tanto debe ser eliminado.
Me dirán que exagero, pero piensen en San Valentín, Día de Acción de Gracias, Hallowen
O en los candidatos políticos más pendientes de los formadores de imagen que de las necesidades.
La Iglesias electrónicas “diseñadas” como recaudadoras de fondos.
Pero hay implicancias peores en este igualitarismo de mercado, justo hoy salio un ejemplo.
http://www.clarin.com/diario/2007/02/24/elmundo/i-03404.htm
La negación del fenotipo, tu propio cuerpo es despreciable por no tener las características deseadas por el mercado.
Michael Jackson es un ejemplo patetico.
Un Abrazo
PD Igual con la critica a “una persona un voto” se fue al carajo.

manolo dijo...

Repito el link

http://www.clarin.com/diario/2007/02/24/elmundo/i-03404.htm
un abrazo

manolo dijo...

http://www.clarin.com/diario
/2007/02/24/elmundo/i-03404.htm

Jorge Y. de la G. dijo...

Voy a hacer de abogado del diablo. Repito la frase polémica:
"Pero ésta [la igualdad] termina siendo simplemente un formalidad expresada en las ecuaciones: a) un hombre un voto, en lo que hace a la representación política (...)"

Yo entiendo que la crítica a "un hombre un voto" va a la formalidad de esa "ecuación". Es decir, a una visión que suponga que una vez logrado eso ya se agotaron los objetivos políticos. Sería como creer que la política se agotó al sancionarse la ley Sáenz Peña, o a lo sumo, en nuestra época, al recuperarse la democracia en el '83.

Creo que el enfoque filosófico de Buela se puede relacionar bastante con el politológico que surge p.ej. del documento de Naciones Unidas "La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos". Que propone, entre otras cosas, "Avanzar de la democracia electoral a la democracia de la ciudadanía". Se lo puede bajar aquí:

http://democracia.undp.org/Informe/Default.asp?Menu=15&Idioma=1

Sigo escuchando opiniones. Gracias y un abrazo a todos.

eduardo dijo...

"Boris me acaba de hacer un resumen de sus ideas. Es un profeta del tiempo y dice que éste seguirá empeorando. Habrá más calamidades, más muerte, más desesperación. No se observa la más ligera indicación de un cambio... Debemos llevar el paso, cerrados en fila hacia la prisión de la muerte. Imposible escapar. El tiempo no cambiará"
Henry Miller

Hard Core dijo...

Para mas abundar del mismo autor:
http://www.rebanadasderealidad.com.ar/buela-30.htm
Buen concepto Jorge, creo que si no desentono, agrando el sentido de Nacional y Americano.

Jorge Y. de la G. dijo...

Eduardo: un poco más de optimismo, che...Aún en los momentos más oscuros yo tengo presentes las palabras de Jauretche:
"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza".

Hard, gracias por el aporte. Aunque tenga cosas para debatir, visiones como ésta ayudan a demoler la uniformidad del "pensamiento único". Te agrego otra de las conclusiones del informe de la UN que cité antes:
"América Latina es diferente. Su democracia debe aprender de otras experiencias, pero atender sus propios desafíos".

Un abrazo a ambos.

eduardo dijo...

"Optimismo: doctrina o creencia que sostiene que todo es hermoso, incluyendo lo que es feo, que todo es bueno, especialmente lo malo, y que es correcto lo que no lo es. Es defendida con gran tenacidad por aquellos más que acostumbrados a vivir en la adversidad, y que encuentran muy aceptable exponerla con una mueca que simula una sonrisa. Al ser una fe ciega, es inmune a la luz de la refutación"

Estimado Jorge: más allá de la broma, desgraciadamente un porcentaje enorme de la población está sumido en la tristeza y/o la depresión. Al interior de los hogares argentinos hay todo tipo de miserias y patologías severas.
La falta de reconocimiento de esta realidad y, fundamentalmente, la continuidad del palabrerío sobre la acción, profundizan la situación.
Seguimos en el infierno.
Saludos

Jorge Y. de la G. dijo...

Por supuesto Eduardo, la Argentina no sólo cayó en el infierno en lo económico sino también en lo moral, espiritual, anímico, etc., etc. Las patologías que afloran cotidianamente en todos los niveles de la sociedad lo demuestran. No soy un optimista irredento, pero trato de aportar uno que otro grano de arena para que algún día, al menos, nos asomemos al purgatorio.

Un abrazo.

G.F. dijo...

Eduardo, es cierto lo que decís pero no menos cierto es que cuando Jauretche dijo esto el país no era Suiza.
Me parece perfecto el artículo de Buela, de hecho lo conozco y es un cuadro de la p... madre, es un placer escucharlo cada vez que tengo la oportunidad.
Coincido con Jorge en cuanto a la interpretación de "un hombre, un voto", en mi interpretación lo plantea como los pilares que, cumplidos, dan por finalizada la misión, podemos dormir tranquilos, cuando la realidad impone que el asegurar estos pilares básicos no es garantía de nada. Abrazo. Gonzalo.-

Jorge Y. de la G. dijo...

Gracias por tu opinión Gonza, veo que no estuve errado en elegir este texto para el post!

Acabo de leer un artículo de Marc Augé que salió hace unos días, ahí tenemos un aporte europeo sobre el tema de la igualdad y la identidad.

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/cultura/nota.asp?nota_id=884304

Un abrazo.

EmmaPeel dijo...

Buen texto e interesante la discusión: La necesidad de igualar de la metrópoli y la problemática de hasta dónde tolerar la diferencia, por un lado, y la necesidad de Latinoamérica de comprender el clivaje del cual proviene para encontrar vías de desarrollo propias, y no caer en la receta, que ya sabemos a dónde conduce.

Respecto a lo de un hombre=un voto, creo que es crítica a la democracia sindicada como mero sistema electoral con pautas a cumplir (democracia formal).

Saludos

HAL dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
HAL dijo...

Che, aclaro que mi definición de igualitarista no necesariamente se reduce al significado que le asigna la RAE, esa cita fue en respuesta a Manolo, quien había manifestado que el término no tenía acepción reconocida en el diccionario.
Respecto al artículo de Buela, dejo algunas observaciones:
1. Las intervenciones de Estados Unidos por el mundo están inspiradas en un ideario que no tiene un pomo que ver con el igualitarismo. De hecho, el igualitarismo es enemigo de la estratificación jerárquica tanto de las sociedades en sí como del ordenamiento mundial, y mal puede asociárselo, entonces, a cualquier forma de accionar imperialista.
2. El igualitarismo persigue una democratización profunda de las relaciones sociales y no se agota en los términos de aquello que Buela define, despectivamente, como democracia liberal.
3. De todos modos, esa democratización profunda no implica, más allá de la radicalidad del igualitarismo al que se adhiera, eliminar toda forma de jerarquía entre los hombres sino de aquellas que, por su carácter estructurante, tienden a reproducirse y condicionan y limitan de manera permanente las relaciones entre las personas. Por ejemplo: la educación tiene un evidente carácter jerárquico -por el rol asimétrico que ocupan las partes- pero esa relación no sólo no tiene por qué reproducirse sino que tiende a igualar a las partes (el maestro cede sus conocimientos al alumno y en el proceso ambos se van igualando, no sólo en materia de saberes sino como productores económicos).
4. Es cierto que, en general, los igualitaristas adhieren a la idea de que la forma de gobierno democrática es la mejor forma de gobierno, pero eso no es contradictorio con el hecho de que también creen en el principio de autodeterminación de los pueblos (y rechazan cualquier fundamentalismo respecto a cómo deben autogobernarse esos pueblos). Ahora, seamos sinceros, si un país no está regido por formas democráticas de administración, ¿cómo carajo podemos corroborar que esa sociedad, o una mayoría social, comparten las políticas adoptadas por el Estado?
5. Es una falacia que el igualitarismo se ve amenazado por la identidad de los otros dado que su valor fundante es, justamente, que el “otro” es un igual. No es casualidad que sea la izquierda quien defienda en Europa la aplicación de políticas de integración y protección para los inmigrantes y se oponga a la xenofobia y el racismo de los distintos nacionalismos. Es más, el racismo es hijo de esa reivindicación de la diferencia que tanto gusta a Buela.
6. La defensa que ciertos igualitarismos hacen del ordenamiento democrático de las sociedades como la reivindicación de derechos comunes para todos los humanos también están dirigidas a defender la posibilidad de que de cada grupo o individuo reivindique su propia identidad. Sin ir más lejos, lo que le permite a Buela manifestarse libremente sin que su vida corra riesgos por ello es la existencia de un ordenamiento donde todas las opiniones gozan del mismo derecho a ser expresadas. El falso pluralismo de Buela, llevado al extremo, termina por legitimar a regímenes donde las minorías (y muchas veces las mayorías) no cuentan con ninguna garantía para exteriorizarse, expresar sus disensos u organizarse libremente. En definitiva, no hay pluralismo si no hay un reconocimiento del otro como un igual, ahí es donde empieza la tolerancia.
7. La referencia al carácter único, singular e irrepetible del hombre tiene un indudable sesgo filoreligioso que, creo, es lo que nubla la mirada del autor. Señalar que los hombres son iguales porque participan de igual manera de la especie pero oponer a ello una distinción ontológica es muestra clara de lo antes señalado. Ser parte de la misma especie (con las consecuentes equivalencias biológicas y morfológicas, mismo linaje evolutivo, semejanzas en las potencialidades cognitivas y en las necesidades fisiológicas y emocionales, etc.) es lo objetivo, por decirlo de alguna manera, lo mensurable u observable, mientras que el terreno de la ontología al que se remiten las diferencias entre los hombres es un terreno mucho más difuso y polémico. Por eso es que el igualitarismo promueve que el ordenamiento social se ciña más al concepto de igualdad que al de particularidad entre personas; un orden sistémico que garantice a todos por igual la posibilidad de vivir “dignamente” y de decidir sobre los destinos de la sociedad en la que participa es un orden que también posibilita vivir la particularidad. Quiero decir, no es concebible que la particularidad del individuo o del grupo aflore si no cuenta con suficiente libertad para hacerlo, y no es dable suponer que un individuo o un grupo cuente con suficiente libertad si se encuentra sometido a relaciones en las que, a priori, rigen la voluntad o los designios de otros individuos o grupos. Por eso, la igualdad es un presupuesto básico para la libertad.
Para terminar, les dejo otras joyitas de este numen del pensamiento nacional, pertenecientes a un trabajo titulado “El desencantamiento de la sexualidad”:
“El igualitarismo en este domino hace que todas valgan lo mismo, todas tienen el mismo valor. Las relaciones heterosexuales, homosexuales, bisexuales, zoofílicas o autosatisfactorias, se tornan equivalentes. Todo está permitido en función del mayor goce.”
“El reparto burdo y millonario de preservativos por parte del ministerio de salud, quiebra la inocencia de miles y miles de niños y adolescentes, elimina el tema del misterio en la sexualidad. Al alentar indirectamente la precocidad sexual, porque algo tiene que hacer un niño con el preservativo o una niña con la píldora anticonceptiva, lo que producen es el desencantamiento del sexo.”
“La sexualidad plena, exige la existencia de un proyecto. El sexo exige fecundidad, que a su vez no se limita a la fecundidad física. El sexo ocasional, pasajero o prostibular, termina en el sabor amargo de encontrarse en una soledad mayor al concluir.”
“¿Quién diría que la unión carnal, por su propia naturaleza, nos encamina al encuentro con nuestro Destino? Esto sólo se hace más comprensible desde el Misterio de la Encarnación. Se trata del mismo Misterio pero al ‘verre’: es la carne que se diviniza, se une a su Creador. Así entendida la unión de la carne nos ata al suelo, por la fecundidad biólogica y también nos ata al cielo -nuestro Destino- por la fecundidad existencial.”
A juzgar por lo que publica, si este tipo hubiera nacido hace trescientos años se habría adelantado cien años a su época. Después me ocupo del comentario de Oscar de Alamo sobre un texto de Lukes.

PD: borré el comentario anterior porque decidí hacerle algunas pequeñas correcciones.

Jorge Y. de la G. dijo...

Emma: muy buena síntesis, mi querida vecina.

Hal: ante todo, si vos no te manejás sólo por la acepción que da la RAE del igualitarismo, probablemente Buela tampoco lo haga, así que vamos a tratar de dilucidar si están hablando de lo mismo. Yendo a tu punteo, vayamos por partes:
1- Las intervenciones militares de EEUU son justificadas desde lo discursivo en la necesidad de llevar la "democracia occidental" a los países oprimidos por feroces dictaduras (siempre que no se trate de algún "caso particular" como China o Arabia Saudita p.ej.). Existe todo un conjunto de intelectuales a nivel mundial que apoya con entusiasmo esas acciones. No sé si muchos de ellos no se definirían como fervientes "igualitaristas" (aunque probablemente su pensamiento no tenga nada que ver con el tuyo). O sea, estamos tratando con un término algo ambiguo.
2- Sería interesante que indicaras qué partidos o personalidades interpretan a nivel mundial el igualitarismo como vos lo definís (a nivel nacional me lo imagino). Lo de que la alusión de Buela a la democracia liberal es "despectiva" corre por tu cuenta.
3- Estamos de acuerdo. Veo que para vos el igualitarismo implica objetivos de equidad de oportunidades y de derechos sociales, lo que me parece perfecto y lo comparto, pero creo que Buela habla de otra cosa.
4- Bueno, todo depende de quién maneje el "democratómetro". A los fines prácticos, hoy día, lo están manejando unos "locos con carnet" que ante todo (no lo olvidemos) actúan de acuerdo a los intereses que representan.
5- Que el racismo sea hijo de esa "reivindicación de la diferencia que tanto gusta a Buela" me parece una simplificación. Las diferencias étnicas, culturales, sociales, existen nos guste o no. El intentar ignorar esas diferencias o el querer imponer una "igualdad" a rajatabla es justamente (entre otras cosas) lo que hace florecer el racismo. Como ejemplo basta ver lo que pasó en la ex Yugoslavia. La armonización de esas diferencias, no intentar su eliminación (lo que sería imposible y contraproducente) es a mi entender la tarea de una dirigencia política que tenga que afrontar esos problemas.
Y en cuanto a que sea una falacia que "el igualitarismo se vea amenazado por la identidad de los otros" me remito al florecer de la xenofobia y el racismo en Europa. Muchos "igualitarios" o "progresistas" han cambiado súbitamente sus convicciones al sentirse amenazados por la "invasión" de los inmigrantes musulmanes o latinoamericanos (hace poco en Radar salió una nota interesante al respecto, si puedo la busco). Como decía Orwell "somos todos iguales, pero algunos son más iguales que otros".

Paro acá, más tarde la sigo.

Un abrazo.

EmmaPeel dijo...

Se puso lindo! Tiro algunas preguntas,
Cuando se menciona igualdad:
¿Igual a qué?, ¿Qué y quién iguala?,¿Cuál es el igualómetro?

Porque lo de equidad de oportunidades lo encontrás tanto en la plataforma republicana como en la de Evo y en el panfleto de una asamblea decembrista, y todas van a estar referidas a una igualdad que en definitiva está signada por las diferencias del contexto político, social y cultural en el cual se desarrollen.

Tomando por ejemplo la temática de Derechos Humanos, en casos referidos a género, minorías étnicas, niños, etc. es necesaria una discriminación positiva
Ni hablar si hablamos con un garantista en el área de Derecho Penal.

Como con la democracia, con el igualitarismo parece que tenemos para todos los gustos.

Coincido con Jorge en que el tema del racismo es más complejo y que surge, al igual que los fundamentalismo, de esa intención de forzar un cierto tipo de igualdad.

Hal, su definición como igualitarista me quedó todavía entre tinieblas.

Jorge Y. de la G. dijo...

Continúo con mi respuesta a Hal:
6- Acá te referís a "ciertos igualitarismos", no entiendo, ¿hay distintos tipos de igualitarismo? ¿qué ejemplos podrías dar? Que yo sepa, si el gobierno francés prohibe el uso del chador a las mujeres musulmanas no creo que sea un buen ejemplo del igualitarismo a que vos te referís, ya que no se permite a un sector de la sociedad reivindicar aspectos de su propia identidad. En cuanto a lo que dice Buela, en ningún párrafo leí que niegue que haya que considerar al otro como un "igual" en cuanto a derechos y obligaciones, lo que critica es la idea de que todos debamos ser "idénticos". Ahora, si vos sugerís que Buela es un totalitario (ya que le atribuís "falso pluralismo") que hace uso de la libertad de opinión sabiendo que eso no le significa un peligro, pero que legitima a regímenes en los que no existe esa libertad de opinión, creo que se te está yendo un poco la mano.
En lo personal, por supuesto que reivindico las libertades públicas en cualquier país sin importar el régimen que lo gobierne. Pero cada país debe encontrar sus propias soluciones a sus problemas, de lo contrario lo que tenemos hoy día es la imposición de la "democracia" vía el bombardeo y el genocidio como en Irak. Los resultados están a la vista.
7- Aunque no soy una persona religiosa, comparto totalmente lo de que cada ser humano es "único, singular e irrepetible". No me queda clara tu crítica a la diferencia ontológica que según vos Buela antepone a la igualdad por participar de igual manera de la especie. Lo que decís sobre que el igualitarismo promueve el ordenamiento social sobre la base de la igualdad me parece perfectamente compartible, si hablamos de igualdad de derechos y obligaciones, o inclusive si como dice Emma hay que introducir discriminaciones positivas para facilitar el acceso a esos derechos por parte de los más débiles. Pero la crítica de Buela se centra en cosas muy distintas, como la imposición de una identidad uniforme a todas las personas. No creo que sea contradictorio con lo que vos decís acerca de que "la igualdad es un presupuesto básico de la libertad", más bien lo que critica es quedarse o conformarse con esa igualdad. Que sería como aspirar a que todos puedan decir "Hoy voy a votar, después paso por WM a llenar el changuito, y a la noche me siento a ver Gran Hermano" y ya está, ya somos todos personas realizadas.

Tu referencia al texto de Buela "El desencantamiento de la sexualidad" merece un párrafo aparte. Evidentemente el hombre tiene una posición muy cercana al de la Iglesia Católica en este tema, cosa que a mí no me inquieta ni me interesa demasiado mientras haya pluralidad de opiniones (porque al fin y al cabo, lo que él expone es una opinión, que el Papa intente imponer ese pensamiento y las reglas que de él derivan a toda la humanidad es otra cosa muy distinta). Y me parece que no tiene nada que ver con el tema que estamos tratando. Ahora, si para vos esto demuestra que este hombre tiene una cosmovisión reaccionaria, medieval o filofascista, y eso descalifica sus opiniones en cualquier otro tema, será tu punto de vista, yo no lo comparto. De manera similar tendríamos que prescindir de Hegel porque opinaba que los americanos del Sur éramos seres inferiores, o ninguna dama debería leer a Schopenhauer quien consideraba a la mujer "un animal de cabellos largos e ideas cortas".

Hasta aquí llegué. Espero el comentario prometido.

Un abrazo.

Mariano T. dijo...

Buela esconde más de lo que dice, solo muestra la hilacha de a ratos y Hal se la vió perfecto.
Lo que puede llamarse el "pensamiento nacional(ista) argentino es muy antiguo, y más allá de que algunos abrazaron el peronismo y otros más aristocratizantes se resistieron, todos tiene características comunes.
Si hubiese que elegir un presidente que los satisfaga a todos, sin duda el elegido sería Onganía. Y en el exterior Franco.
Todos añoran un viejo orden perdido, donde todos sabían cual era su lugar, los nacionalistas argentinos en general añoran lo anterior a 1810, los franceses lo anterior a 1789.
Solo hay que tirarles la lengua y muestran la hilacha.

Jorge Y. de la G. dijo...

Bueno Mariano, ya que estamos hablando de igualitarismo, vos decís que todos los nacionalistas (o nacionales), con c o con z, son iguales. Creo que tu generalización en un poco injusta. No es lo mismo Jauretche, Scalabrini Ortiz u Homero Manzi que los hermanos Irazusta, el cura Julio Meinvielle o Jordán Bruno Genta. Justamente en el blog de Gonzalo dejé un comentario sobre una carta que Jauretche le envió a Genta en 1943 donde le marcaba lo totalmente distinto de su pensamiento: "Para Uds. la Patria dejó de existir en Caseros, para nosotros está todavía por hacerse".

Y si buscás admiradores de Franco y Onganía los podés encontrar también en la vereda de enfrente, p.ej. tu tocayo el de Hora Clave, que alguna vez dijo: "Jauretche y Scalabrini Ortiz [no los de la z] le hicieron mucho daño a la mente de los argentinos".

Gracias y saludos.

HAL dijo...

Jorge: que no me maneje exclusivamente con la acepción de la RAE no implica que pueda realizar cualquier interpretación sobre el igualitarismo, tal como se permite hacer el bueno de Buela.
Siguiendo con el punteo (perdón por las reiteraciones, ya había empezado a responder a tu primer comentario cuando apareció el segundo):
1. Hay que tener mucha mala leche o un total desconocimiento del tema para confundir al ideario igualitarista con la retórica que justifica las intervenciones militares norteamericanas. De hecho, casi no hay rastros de lógica igualitarista en el discurso político que signa la vida de EEUU (¿cómo podría haberla en la meca del libre mercado?). No creo que exista ninguna ambigüedad en este asunto, el igualitarismo -reitero lo señalado en el comentario anterior- busca limitar o eliminar las formas permanentes y reproductivas de estratificación jerárquica de las sociedades, lo que también es aplicable a la relación entre naciones, así que mal se lo puede asociar con el imperialismo. Me parece que hay una evidente confusión entre igualar y asimilar; términos que, para el caso, son completamente distintos.
2. Personas y partidos ligados directa o indirectamente al igualitarismo hay de todo tipo y en todas partes. Hablamos de una corriente con infinidad de derivaciones que van desde el liberalismo político más progresista hasta el socialismo en casi todas sus formas, pasando por viejos y nuevos libertarios (salvo esa cosa extravagante que hoy se conoce como anarcocapitalismo) y ciertas experiencias del nacionalismo revolucionario. Hay versiones más radicales que otras e influencias o mixturas con otro tipo de idearios que dan lugar a identidades que conservan muy poco de aquel igualitarismo original. Obviamente, no existe una respuesta uniforme del igualitarismo para afrontar todos los problemas que se presentan en cualquier tiempo y lugar; si especificás a qué país y a qué momento histórico te referís, sería más sencillo considerar quiénes son aquellas personas o grupos que mejor interpretan o interpretaron al igualitarismo “según yo lo defino”.
3. Los objetivos de equidad de oportunidades y de derechos sociales son constitutivos del igualitarismo, si Buela habla de otra cosa entonces debería informarse mejor y pedir disculpas.
4. Lo del democratómetro es una chicana que, rayana en el relativismo, nos pone frente a un callejón sin salida. Si no existe ningún parámetro objetivo para determinar cuándo una sociedad es gobernada democráticamente, entonces cualquier cosa puede ser hecha en nombre del Pueblo. Me parece que te metés en un terreno fangoso, en el que suele atorarse el “pensamiento nacional”.
5. Las diferencias étnicas o culturales no suponen que unos hombres sean mejores que otros (o determinada cultura mejor que otra), y entender lo contrario puede llevar, sin mucho trámite, al racismo. Quiero decir, el racismo no florece porque se ignoren esas diferencias sino porque alguien traduce esas diferencias en términos de supremacía de una cultura por sobre otra (la Yugoslavia de Tito no creó el conflicto entre las distintas etnias, en todo caso lo mantuvo larvado). Fue, justamente, la creencia de que una “raza” era superior a otras lo que condujo –entre otras razones- al exterminio judío en la Alemania nazi.
El igualitarismo no busca suprimir particularidades como las referidas pero propugna la construcción de un orden social donde la igualdad de base material permita a todos vivir plenamente su identidad. ¿O la desigual distribución de riqueza no representa un límite en la libertad de individuos y grupos?
A mí me parece una fabulosa simplificación manifestar que un igualitarista o progresista se puede sentir amenazado por la invasión de inmigrantes musulmanes o latinoamericanos (eso es equivalente a decir que un consecuente libremercadista promueve controles de precios). Me remito a lo antes señalado, si rastreás las expresiones y los actos públicos de la izquierda europea (incluyendo a los sectores más progresistas de la socialdemocracia) vas a encontrar ahí la mayor oposición a toda forma de xenofobia y discriminación contra los inmigrantes. Y no es casualidad que en la vereda de enfrente se encuentren distintas formas de nacionalismos (¿cabe acá lo de pensamiento nacional?), muy preocupadas en preservar su identidad y particularidad.
6. Por supuesto que hay distintos tipos de igualitarismos, eso es lo que planteo algunos párrafos atrás. No es lo mismo el igualitarismo que inspira a la Revolución Cubana que aquel que animó a la experiencia socialdemócrata sueca, por citar dos ejemplos. Pero, reitero, esa amplitud de interpretaciones no implica que se pueda hacer (y definir) cualquier cosa en nombre de la igualdad.
La decisión del Estado francés a la que aludís fue adoptada, para ser exactos, por un gobierno perteneciente a la derecha de aquel país. De todos modos, la medida sí se corresponde con cierto laicismo que caracteriza al igualitarismo pero me parece que el tema tiene más de un abordaje posible y no es apto para razonamientos lineales. Invocando el derecho a reivindicar la propia identidad, los profesantes de los distintos cultos también podrían aspirar a realizar ceremonias o prácticas religiosas dentro de las instituciones públicas, alterando el desenvolvimiento de las mismas. Incluso podrían reclamar la colocación de la iconografía propia de su culto en tales ámbitos a los efectos de llevar adelante las prácticas mencionadas (me acuerdo que acá hubo una polémica que llegó a la Corte por la existencia de una imagen de la Virgen en el Palacio de Tribunales). Y estoy hablando de las situaciones menos traumáticas y más anecdóticas, vale recordar que hace muy poco, ante lo que se consideró una ofensa a la fe católica, se pretendió cerrar la muestra de León Ferrari. Las tensiones entre un Estado laico, valor al que todo igualitarismo adhiere, y tradición son permanentes, y es innegable que el potencial secularizador de los principios igualitaristas genera una fuerte reacción de quienes adhieren a la tradición (si googleas la palabra “igualitarismo” vas a encontrar que las principales diatribas provienen tanto desde el liberalismo como desde el catolicismo más furioso). No se trata de imponerle a nadie la obligación de deshacerse de sus creencias pero es justo reconocer que la convivencia entre República, Estado y orden público laicos, por un lado, y tradición, por el otro, siempre habrá de ser conflictiva.
(DIGRESIÓN: DESPUÉS DE LA REIVINDICACIÓN DE BUELA QUE HACEN LOS NAC&POP, POR LO MENOS EN ESTE TEMA, SE VUELVE INCOMPRENSIBLE EL FURIBUNDO ATAQUE QUE DESDE ALLÍ DIRIGEN CONTRA ELISA CARRIÓ CUANDO ÉSTA HACE UNA DEFENSA DEL “DERECHO DE DISTINTOS SECTORES DE LA SOCIEDAD A REIVINDICAR ASPECTOS DE SU PROPIA IDENTIDAD”. SUPONGO QUE SE VIENE EL DESAGRAVIO A LILITA EN EL LOBO ESTEPARIO)
Respecto a Buela, que no haga explícita su oposición a considerar al otro como un igual en cuanto a derechos y obligaciones no aporta ninguna claridad al tema. En todo caso, podría preguntarle a Buela -y también a vos- ¿por qué habrían de reconocerle al otro los mismos derechos si no parten de considerarlo como un igual? Digo más, ¿no es contradictorio reconocer a todos los hombres como sujetos de los mismos derechos cuando se parte de una supuesta desigualdad ontológica entre ellos? Además, ¿dónde termina la demarcación de esos derechos?, ¿tienen un límite en la práctica de la ciudadanía política o también deben tener expresión en el campo de la economía? No sé si el ideario de Buela tiene un claro tinte totalitario pero lo cierto es que despotrica contra el igualitarismo y, de no ser por las libertades consagradas en leyes y normas de convivencia de ascendiente igualitarista, ese ejercicio de expresión bien podría ser cercenado.
Nuevamente encuentro la referencia a los bombardeos yanquis y, otra vez, debo recordar que no hay ningún atisbo de igualitarismo en los bombardeos de un país sobre otro para imponerle sus propios criterios rectores. Donde hay jerarquías no hay igualdad, y el imperialismo es resultado de un ordenamiento jerárquico de la relación entre naciones.
7. ¿En qué aspectos somos más singulares que parecidos? O puesto de otro modo, ¿las particularidades son más importantes que las semejanzas a la hora de pensar el orden social?
Cuando cuestiono esa definición ontológica es porque Buela la funda en supuestos provenientes de una valoración subjetiva mientras que nuestra condición de iguales -por integrar una misma especie- tiene el rigor de lo observable y mensurable. Lo que quiero remarcar y reiterar es que ese orden social sobre la base de la igualdad no sólo no supone la eliminación de la particularidad sino todo lo contrario. Para ser precisos, el igualitarismo no propugna un orden que rige sobre todos los aspectos de la vida de los individuos sino que estipula criterios para dos campos más o menos precisos de las relaciones sociales, la política (el Estado) y la economía (el gobierno de los medios de producción, la apropiación privada de los recursos naturales y de la tierra, la acumulación de riqueza, etc.), en donde la desigualdad afecta el libre desenvolvimiento de buena parte de las personas y grupos involucrados. Lo que hace luego el individuo con esa libertad básica que garantiza la igualdad política y económica es un asunto que no compete ni a los igualitaristas ni al Estado, por muy democrático que éste sea.
8. Nunca sostuve que las opiniones de Buela sobre sexualidad desacrediten todos sus otros puntos de vista, pero es innegable que tiene una posición muy conservadora en la materia.
Ahora, una cosa es prescindir de Hegel o Schopenhauer y otra muy distinta es leerlos de manera descontextualizada. El problema con Buela es que no nació hace doscientos años pero escribe como lo haría un autor de aquellos tiempos.

Jorge Y. de la G. dijo...

Emma: perdón, recién ahora respondo a tu comentario. Comparto tus mismas preguntas, yo no tengo las respuestas. Y coincido con que el significado concreto de una propuesta política de igualdad depende del contexto en que se desarrolle (no sería lo mismo en Brasil que en Suecia, p.ej.). También estoy de acuerdo con la necesidad de discriminaciones positivas en ciertos casos. Aunque me parece que puede ser un tema peliagudo y que hay que manejar con cuidado. Estoy pensando en las políticas de ese tipo en favor de las minorías que se quisieron imponer en EEUU en época de Clinton, que generaron un fuerte rechazo en los sectores más conservadores. Y con el cambio de tendencia electoral, en ciertos casos puede que haya habido un retroceso.

El tema del racismo es bastante complejo, puede exacerbarse como reacción a los intentos de imponer una igualdad de manera forzada, como respuesta a una humillación nacional (se me ocurre el caso del nazismo en Alemania), o como mecanismo de autodefensa de un sector mayoritario que se siente amenazado por alguna minoría. Creo que no existen soluciones universales para este problema y hay que ver cuál es la mejor política en cada caso. Porque en definitiva se trata de cambiar la mentalidad de las personas, y eso es algo que no suele lograrse a corto plazo.

Agrego un parrafito más a mi respuesta a Hal, que en un momento dice "no hay pluralismo si no hay un reconocimiento del otro como un igual, ahí es donde empieza la tolerancia". Bueno, a mí la palabra "tolerancia" no me convence. Me da la idea de que hay que soportar algo o a alguien que no nos gusta, y que si pudiéramos nos lo sacaríamos de encima. Por supuesto que llegar a un estado de tolerancia me parece positivo si hay una situación de odio desatado y la gente se está matando, pero en una sociedad normal creo que debemos aspirar a algo más: fraternidad, solidaridad, o alguna otra palabra que ahora no se me ocurre.

Gracias de nuevo querida vecina. Un beso.

Jorge Y. de la G. dijo...

Hal: tu último comentario se cruzó con mi respuesta a Emma, me voy a tomar un tiempito para analizarlo en detalle (ando a las corridas). Pero desde ya te aclaro que jamás critiqué a Lilita porque ella defendiera "el derecho de distintos sectores de la sociedad a reivindicar aspectos de su propia identidad" (y siendo hijo de inmigrantes de religión judía soy bastante sensible al respecto, aunque yo me considere laico). La puedo haber criticado por muchas otras cosas, pero por eso en particular, seguro que no (salvo que me demuestres lo contrario). Así que no creo que corresponda el desagravio, lo debés haber leído en algún otro blog Nac&Pop, no somos todos iguales...:P.

Más tarde la sigo. Un abrazo.

HAL dijo...

Emmapeel:
1. Iguales entre sí en relación a la cosa pública, al gobierno del Estado, al destino de la economía, a la distribución de la riqueza, al acceso al conocimiento y los saberes, a la posibilidad de vivir sin jerarquías que, a priori y estructuralmente, condenen a unos a vivir sometidos por otros.
2. Es la propia dinámica del orden social igualitarista lo que debe generar condiciones para que el intercambio entre las personas sea un intercambio entre iguales.
3. El igualómetro es el Estado democrático, de la lucha política y del debate público surge el consenso necesario para definir y estructurar un orden que distribuya, por vía directa o indirecta, la riqueza y el ingreso y democratice las relaciones socioeconómicas.
4. Es cierto, el igualitarismo sería algo así como el principio activo que anida en esas experiencias mencionadas y en muchas otras más. El contexto (incluyendo los intereses materiales en juego), la radicalidad del proyecto igualitarista abrazado y la influencia de otros idearios son los elementos que distinguen una experiencia de otra.
5. La discriminación positiva es, paradójicamente, una iniciativa de evidente inspiración igualitarista ya que se trata de una política tendiente a igualar a las personas (o a determinados grupos) en sus posibilidades de desarrollo. El objetivo -temporal- de tales acciones es remover estructuras que generan un ordenamiento jerárquico (patriarcal, racial, etc.) de la sociedad. No es casualidad que dichas políticas representen uno de los pocos rastros de igualitarismo en el debate contemporáneo norteamericano y sean objeto de ataque permanente por parte de la derecha conservadora. Es obvio que el garantismo también está indisolublemente ligado al igualitarismo.
6. Como le respondiera a Jorge, que el igualitarismo tenga múltiples expresiones y derivaciones no implica que se pueda hacer cualquier cosa en su nombre.
7. También me reitero en esto, el fenómeno del racismo no es producto de ningún intento por forzar la igualdad entre las personas sino de la creencia de que algunas culturas o etnias son distintas y superiores a las demás. El racismo es la reivindicación de la particularidad, contra la igualdad, de las personas.
8. ¿Por qué tanta formalidad en el trato?

HAL dijo...

Agrego algunos elementos en respuesta al penúltimo comentario de Jorge.
1. Sí, claro, la propuesta política del igualitarismo varía según el contexto.
2. La discriminación positiva, como antes señalara, es una herramienta para construir igualdad. Por eso genera rechazo en los sectores más conservadores.
3. Tanto en Alemania como en Yugoslavia, el racismo era una realidad previa al Tratado de Versalles o al proyecto de unificación de Tito, respectivamente. Ni la humillación ni el igualitarismo se encuentran entre las causas del racismo. Pudieron haber operado como detonantes o como velo pero el origen del fenómeno reside en otro lado.
3. A mí, la palabra tolerancia sí me convence, por lo menos en una de las acepciones que brinda la RAE (aquí vale el uso del diccionario): “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. Aspirar a una sociedad movida por valores como la fraternidad o la solidaridad está muy bien pero es como esperar que todos amen a su prójimo, yo me contento con que se lo respete. A decir verdad, esa expectativa tuya tiene mucho de aquellas viejas versiones igualitaristas que aspiraban a que un orden nuevo diera lugar a hombres nuevos. Lo que no entiendo es para qué, siendo un igualitarista tan radical, ensayaste antes una prédica anti igualitaria que bien podría ser auspiciada por liberalismo.org :P

Jorge Y. de la G. dijo...

Estimado Hal, voy a tener que darte una respuesta breve ya que ando muy corto de tiempo y por varios días voy a tener que interrumpir la actividad bloguera. Sólo unas pocas cositas por ahora:

- Parece que tuvieras el prejuicio de atribuirnos a los Nac&Pop un desinterés por los derechos de los individuos, y una exagerada defensa de la independencia de los países aún cuando tengan regímenes dictatoriales. Te aclaro que yo me identifico con la frase de Don Hipólito Yrigoyen "los pueblos son sagrados para los pueblos, como los hombres son sagrados para los hombres".
- Me parece que estás queriendo asimilar a la fuerza situaciones que se dan en otros países con las que vivimos en América Latina. ¿Podemos pedirle a la izquierda europea, incluidos "los sectores más progresistas de la socialdemocracia" (a la que veo bastante maltrecha), que nos den soluciones adecuadas para nuestros problemas? Si después de tantas décadas todavía no entendieron al peronismo...(:P) Y sobre el hecho de que te parezca una "fabulosa simplificación manifestar que un igualitarista o progresista se puede sentir amenazado por la invasión de inmigrantes musulmanes o latinoamericanos", bueno, entonces lamento comunicarte que bastantes afamados "igualitaristas o progresistas" han dejado de serlo. Me comprometo a buscarte el artículo de Radar que mencioné en un comentario anterior.
- No comparto tu caracterización del racismo como "la reivindicación de la particularidad, contra la igualdad de las personas". Eso puede aplicarse a casos extremos como el nazismo o la doctrina de la supremacía blanca en EEUU. Pero en realidad lo más habitual (y que es lo que se da en nuestro país) es el prejuicio y la discriminación contra el "diferente". Preguntale a una persona cualquiera qué opina de la minoría X y es muy probable que te responda "Y, no me gustan, no son iguales a nosotros, son tan distintos...", etc. (ver aquí). Entonces no se trata de un tema de igualdad o desigualdad, que pueden ser enarboladas como una consigna según convenga. El problema común a todos los casos de racismo, discriminación, etc., es el no reconocimiento, no respeto o negación de la identidad del otro.
- Y sobre el hecho de que no me guste la palabra tolerancia, sí, aunque te resulte extraño, tengo el ideal de vivir en una sociedad donde las personas sean mejores. Por supuesto que es deseable como objetivo de mínima que existan el respeto y la tolerancia, pero a mí no me conforma. Seré un Nac&Pop medio particular...
Ah, conozco bien la prédica antiigualitaria de los liberales (cuando era chico, en mi casa se leía La Prensa). Pero como verás (si prescindís de las chicanas) mis ideas van por otro lado. En resumen, no estoy en contra de políticas concretas en favor de la igualdad, pero descreo de que este "igualitarismo" que te entusiasma sea una doctrina de automática aplicación universal, válida para todo tiempo y circunstancia.

Espero poder seguirla en breve. Un abrazo.

EmmaPeel dijo...

Hal, Jorge:
Las preguntas (simplonas) y algunos ejemplos que tiré (como en ensalada de rejuntes) tenían el objetivo de aclarar un poco los tantos y, en virtud de sus respuestas, creo que lo logré! :P

Insisto en que no me cierra la concepción del igualitarismo como doctrina, sistema, teoría (etiquétese como quiera) que pueda llevarse adelante como receta de Narda en la revista del domingo (sin considerar la diferencia, particularidades, historia, etc etc de la nación). Me suena, por qué no, a relativismo (mini chicana).
Hal, le mando un beso nac&pop para que vea que la formalidad salió así, nada personal.

Sigo leyendo atenta, saludos

Jorge Y. de la G. dijo...

¡Gracias vecina! Parece que tenemos una mirada bastante parecida sobre estos asuntos. La invito a leer mi post de hace un ratito, que tiene bastante que ver con éste.

Un beso grande (también Nac&Pop, obvio!)

Mariano T. dijo...

Acabo de ver un blog de otro fan de Buela, y la verdad que siguiendo links llegué a lugares que dan escalofríos, lo que confirma mis peores presunciones sobre lo que se esconde detrás de los "pensamientos nacionales" del estilo de este Buela.
Empecé acá, y busqué el perfil del autor, lo que me llevó a su otro blog, con este delicioso link, que me liga a muchos lugares siniestros como éste.

HAL dijo...

Jorge:
1. El prejuicio es tuyo, creo que bajo la genérica definición de Nacional y Popular han habido cosas muy rescatables y otras impresentables. Obviamente, creo que la mejor versión del nacionalismo popular es aquella capaz de confluir o mezclarse con el ideario igualitarista.
2. La responsabilidad de encontrar soluciones adecuadas a nuestros problemas no es de la izquierda europea, claro. Pero eso no es obstáculo para encontrar en el trabajo intelectual o en la tarea política de distintos referentes internacionales las claves para pensar a las sociedades en las que vivimos, la dinámica del capitalismo globalizador o los fundamentos para un programa de reformas. Por mucho que les pese a los predicadores del pensamiento nacional, la pólvora ya fue inventada (y el agua caliente también).
3. No niego que existan individuos y grupos que, en nombre de banderas igualitaristas, hayan hecho todo tipo de tropelías. Ahora, eso no es equivalente a señalar que el ideario igualitarista es compatible con alguna forma de racismo. Por el contrario, si el desarrollo de las premisas igualitaristas conserva lógica interna es imposible sentirse amenazado por “la invasión de inmigrantes musulmanes o latinoamericanos”. El problema es otro, es la mala manera en que algunas corrientes progresistas han procesado tanto la cuestión nacional como el tránsito que va desde una fuerza de denuncia hasta un partido de Estado, al punto de desvirtuar el sentido original de su propuesta. De todas maneras, insito con que es siempre la izquierda la malla de contención contra los brotes de xenofobia y, no por casualidad, es desde los nacionalismos de donde surgen tales brotes.
4. Respecto a la socialdemocracia, ya quisiéramos tener aquí fuerzas progresistas tan maltrechas. Digo, hace cincuenta años que alternan en los gobiernos de los principales países europeos y es indudable su protagonismo en la construcción de aquellos modelos que mejor conjugan crecimiento sustentable con integración social. Por supuesto que hay para todos los gustos, tanto te puede ofrecer un Blair como un Rodríguez Zapatero, pero no creo que eso sea algo que los Nac&Pop estén en condiciones de impugnar.
5. El prejuicio y la discriminación contra el diferente requiere de un supuesto básico, considerar la naturaleza del otro como distinta a la de uno. No hace falta que el racismo llegue al extremo del nazismo o de la supremacía blanca, la negación del otro es la negación de una idéntica naturaleza en todos los hombre. Por eso es también un tema que remite a la dialéctica igualdad/desigualdad.
6. En el Mundo real, más allá de nuestros gustos, la tolerancia es un objetivo de máxima.
7. Considerar a los hombres como seres de una misma naturaleza y sujetos de los mismos derechos es una valoración cuya racionalidad tiene alcance global y atemporal, según entiendo, y no veo razones para dejar de pensar al ser humano en esos mismo términos dentro de cien años o en cualquier otra geografía. Eso no implica desconocer que el concepto igualitarista es propio de la modernidad y que su desarrollo programático ha estado indisolublemente ligado a la evolución del orden capitalista. O sea, que el igualitarismo -como forma de representación ideológica- esté histórica y socialmente determinado no contradice, de manera indefectible, el valor universal de sus premisas axiomáticas.
Bueno, cuando vuelvas la seguimos. Un abrazo.

Emma: yo diría que el igualitarismo se parece más al ambicioso Libro de Doña Petrona (qué antigüedad!) que a la módica columna dominguera de Narda. A propósito, ¿de dónde surge que los igualitaristas no pueden ajustar su tarea y su programa según las particularidades del medio en el que se desenvuelven?
Me parece que relativismo sería afirmar que no hay conocimientos de trascendencia universal. Es cierto que toda ideología está sesgada/determinada por el marco histórico y social en el que es engendrada pero eso no siempre invalida el valor de verdad de sus axiomas, ni el rigor teórico de los postulados, ni la posibilidad de formular hipótesis sobre el hombre y la sociedad que excedan dicho marco.
Se agradecen y retribuyen los besos.

Mariano: es así nomás, y después Jorge me llama prejuicioso. No digo que Buela sea fascista pero seguro que unos cuantos fachos lo miran con cariño.

Hard Core dijo...

Como sabias jorge que Ramon DIAZ y TInelli traian a WAl Mart en la camiseta de San lorenzo ? Vos sos de San Lorenzo? cuanto cobras? trabajas para la Kgvip?
Dale conta que eso de la camiseta de WalMArt algo tiene que ver....deeale cuente don...!!!!

Jorge Y. de la G. dijo...

¿Volverán a visitarme mis comentadores, después de tantos días? Mariano, estimado, siguiendo una cadena de links se puede terminar en cualquier lado, me parece que eso no demuestra nada...te comento que el texto de Buela también salió en el portal de El Ortiba, donde suelen aparecer columnas de opinión de ex miembros de ERP y Montoneros. Así que algún otro hubiera podido decir que este hombre era un "zurdo terrorista"...

Hal:
1. Por supuesto que una etiqueta no dice nada, bajo el mismo supuesto signo podés encontrar ideas valiosas, delirios utópicos o engendros reaccionarios. Hay que tratar de separar la paja del trigo...Ah, creo no ser prejuicioso, o al menos trato de no serlo y de actuar como un "free spirit".
2. Totalmente de acuerdo. La cuestión radica en qué clase de referentes internacionales (o nacionales) tomamos como guía. Por darte un ejemplo, me confieso admirador de Eric Hobsbawm (ver la entrevista que sacó el colega de Polifemo) y no de Huntington o Fukuyama.
3. a 7. Mi fugaz y reciente viaje me hizo reflexionar sobre la abismal diferencia entre la realidad de nuestro continente y la de la vieja Europa. Donde en pocos kilómetros te encontrás con pueblos de culturas, idiomas, religiones y tradiciones completamente diferentes, separados en algunos casos por siglos de prejuicios, odios y recelos mutuos (además, muchas veces, de abundante sangre derramada). Entonces ahí sí que la tolerancia parece un objetivo de máxima. Pero en países como los nuestros, que tienen muchísimas más similitudes que diferencias y donde la identidad nacional (todavía en construcción) se da (o debería darse) por la confluencia pacífica de gente de los más diversos orígenes, apuntar a la tolerancia como un logro supremo me parece algo pobre.

Es probable que en la praxis política concreta el igualitarismo tal como vos lo entendés confluya muchas veces con los objetivos nacionales y populares. Pero a mí su punto de partida filosófico - ideológico no me convence. Lo veo como una variante del "pensamiento único o políticamente correcto", apta para tranquilizar las conciencias bienintencionadas, pero que no cuestiona los fundamentos y los mecanismos de dominación del poder imperial. Es mi humilde opinión.

Hard: yo, argentino! Eso se supo dos semanas antes de que yo sacara mi post. No trabajo para la KGVip ni para Ramón ni para Tinelli, soy sólo un humilde hincha del Ciclón y ver la leyenda de WM en la camiseta me duele en el alma. Fijate lo que dice el link que puse: "el que perdió un estadio ve un hipermercado y llora", jaja!

Gracias y un abrazo a todos.

HAL dijo...

“Es probable que en la praxis política concreta el igualitarismo tal como vos lo entendés confluya muchas veces con los objetivos nacionales y populares. Pero a mí su punto de partida filosófico - ideológico no me convence. Lo veo como una variante del ‘pensamiento único o políticamente correcto’, apta para tranquilizar las conciencias bienintencionadas, pero que no cuestiona los fundamentos y los mecanismos de dominación del poder imperial.”

Jorge, te juro que no entiendo como llegás a esa conclusión. El igualitarismo, sin necesidad de recurrir a sus versiones más radicales, se opone a toda forma de dominación. Eso incluye al poder imperial pero también al sistema de relaciones socioeconómicas capitalistas, lo que hace de la crítica igualitarista una crítica más efectiva y profunda que la propuesta por el nacionalismo popular.

Jorge Y. de la G. dijo...

Hal: vayamos a lo concreto: supongo que la reivindicación de los derechos de los pueblos originarios en nuestro país es una causa simpática para el igualitarismo, así como para los corrientes nacionales y populares. Pero eso no significa que no se los deba considerar ciudadanos e integrantes de la comunidad nacional, con sus derechos y también sus obligaciones. Me viene a la memoria que en la Excursión a los Indios Ranqueles, Lucio V. Mansilla cuenta que siempre arengaba a sus anfitriones con el grito "¡Vivan los indios argentinos!". Él era de la idea de integrarlos a la Nación y no exterminarlos como se hizo después.

Creo que no nos vamos a poner de acuerdo sobre el igualitarismo mientras nos quedemos en los ideales abstractos. No veo a nivel mundial corrientes importantes que cuestionen hoy día el "sistema de relaciones económicas capitalistas", a lo sumo está el movimiento antiglobalización que lucha contra las políticas económicas impuestas por los centros de poder mundial. Sigo sin enterarme de quiénes son los que ejercen una "crítica igualitarista más efectiva y profunda que la propuesta por el nacionalismo popular".

Por lo poco que pude palpar en el viaje que hice en estos días, hay un debate que está al orden del día en Europa y es el tema de la identidad. Por ejemplo, ¿cómo se resuelve el problema de los hijos de inmigrantes que causaron olas de violencia en los suburbios de las ciudades francesas? No son gente que esté en la miseria, sino que tienen un problema de identidad: no se sienten ni árabes ni franceses. No veo que el igualitarismo ofrezca una respuesta clara al respecto. Ah, y te aviso que la socialdemocracia europea sigue a la defensiva: en las próximas elecciones francesas y pese al entusiasmo que despertó en su momento la socialista Royal, el favorito es el derechista Sarkozy.

Podés responderme, no hay problema, pero prefiero seguirla en una próxima entrada, no va a faltar oportunidad, jaja!!

Un abrazo.

HAL dijo...

Bueno, hasta la próxima entrada te dejo estás consideraciones:
1. No entendí bien adónde apuntabas con la mención a los derechos de los pueblos originarios. Parece que en ese punto, tal cual vos lo planteás, el nacionalismo popular (supongo que en sus mejores versiones) no presentaría mayores diferencias con el igualitarismo.
2. Es cierto, no hay multitudes agolpadas en las calles queriendo derribar al “sistema de relaciones económicas capitalistas”. Pero si desde algún lado se reflexiona y actúa para revertir las tendencias antidemocráticas del capitalismo es desde las fuerzas, los grupos, los teóricos y los ámbitos de estudio formados en el ideario igualitarista o influenciados por éste. Hay una lógica en ello, el nacionalismo popular no puede dar respuesta desde lo particular a un fenómeno de escala general, mientras que el igualitarismo sí está en condiciones de abordar la cuestión nacional sin perder de vista la naturaleza globalizadora y universalista del capital.
3. Si el igualitarismo no puede ofrecer una respuesta clara al conflicto entre identidades, ¿quién sí? No creo que los liberales, los conservadores, los socialcristianos ni mucho menos los nacionalismos puedan presentar mejores alternativas al respecto. Hasta donde me he podido informar, en el caso de Francia sí existe un problema de inequidad en las condiciones de vida y en el acceso a las oportunidades de estudio y trabajo que influyó considerablemente para disparar aquella ola de violencia.
4. Decir que la socialdemocracia europea se encuentra a la defensiva me parece que no es del todo cierto. Sarkozy será el favorito en Francia pero no hace mucho se desplazó a Berlusconi en Italia, la alternancia allá es continua.
Un abrazo.

Jorge Y. de la G. dijo...

OK Hal, gracias por tu respuesta, sólo un par de cositas más:
- Justamente, la mención a los derechos de los pueblos originarios se me ocurrió como un ejemplo de causas comunes (aunque encaradas desde distintos puntos de vista) entre el igualitarismo y el pensamiento Nac&Pop.
- Al igual que tantos otros problemas, dar respuesta al conflicto de identidades no requiere solamente de ideales elevados sino de una capacidad de dar soluciones políticas adecuadas (si se quiere alcanzar o conservar el poder y no sólo dejar un legado testimonial). Lamentablemente, para los puntos de vista "progresistas" las cosas no son sencillas ya que las propuestas discriminatorias o xenófobas de la derecha suelen prender con bastante facilidad.

Un abrazo.