viernes, marzo 02, 2007

Por ahora, lo dejamos aquí

La proximidad de un viaje y otros asuntos anexos me obligan a suspender por algunas semanas la actividad blogueril. Pero antes quería darle una vuelta de tuerca a lo planteado en el post anterior. Cuando hablé de rescatar el pensamiento nacional, di por sobreentendidos dos adjetivos que para mí son inseparables de ese concepto: popular, y americanista (del Sur del Río Bravo). Pero parece que siempre hay que aclararlo ya que para muchos la palabra "nacional" tiene resonancias negativas. Si hablo de pensamiento americanista me refiero al de José Martí, al de José Vasconcelos, al de Manuel Ugarte.

Y hoy, leyendo el fascículo dedicado al poeta cubano Nicolás Guillén, perteneciente a la serie Grandes Escritores Latinoamericanos que sale los miércoles con Página/12, me encontré con un texto (*) que expresa con claridad meridiana la síntesis entre identidad, diversidad y conciencia nacional que nos es propia a nosotros, los americanos del Sur. Digo yo (y aquí no podré entrar en debate con Hal, al menos por un tiempo), leyendo estos conceptos que están tan olvidados, ¿hace falta realmente recurrir a teorías pensadas desde otras latitudes?


"El racismo divide y es disociador, no sólo desde el punto de vista universal (...) sino también desde una mira estrictamente nacional, allá donde, como en nuestras repúblicas, la nacionalidad necesita robustecerse por la creciente integración patriótica de todos sus complejísimos factores raciales" explica el abogado y antropólogo Fernando Ortiz, precursor de investigaciones sobre cultura de origen africano en Cuba, en "Ni racismos ni xenofobias", conferencia publicada en la Revista Bimestre Cubana en 1929, durante la dictadura de Gerardo Machado (1925-1933), en el marco de manifestaciones políticas en Cuba-y también en Brasil- en defensa de los derechos de los descendientes de esclavos negros en América. Tributaria de la noción de "raza cósmica" de Vasconcelos y en pro de la construcción de una auténtica cultura mestiza que integrara los disímiles orígenes, tradiciones, costumbres y lenguas, la postura de Ortiz se homologa a la del entonces periodista Nicolás Guillén, quien por el mismo año publica distintos artículos sobre el problema de la inferioridad racial del negro y del mulato en el suplemento dominical del Diario de la Marina -en ese momento el más influyente en La Habana-; y anuncia la del futuro poeta que, en el Prólogo a Sóngoro Cosongo de 1931, afirma: "el espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá: color cubano". Juntos fundan, en 1936, la Sociedad de Estudios Afrocubanos cuyo manifiesto, llamado "Contra los racismos", explicita la necesidad de que blancos y negros se conozcan y reconozcan recíprocamente, lo que conlleva la observación -en el libre juego de diversas posiciones ideológicas- de los puntos de "unión y de divergencia" entre las razas y el estudio de "todas las causas geográficas, antropológicas y sociales que entrelazadas con nuestra etnia colectiva producen el completo panorama de nuestra patria"; (...)


Y ya que estamos, del señor de la foto:


Cuba, palmar vendido,
sueño descuartizado,
denso mapa de azúcar y de olvido...
¿Dónde, fino venado,
de bosque en bosque y bosque perseguido,
bosque hallará en que lamer la sangre
de su abierto costado?
Al abismo colérico
de tu incansable pecho acantilado,
me asomo y siento el lúgubre
latir del agua insomne;
siento cada latido
como de un mar en diástole,
como de un mar en sístole,
como de un mar concéntrico,
de un mar como en sí mismo derramado.

Nicolás Guillén, fragmento de Elegía Cubana, en La paloma de vuelo popular, Bs. As., Losada, 1991.


(*) Redactado por la Prof. Silvina Marsimian, Departamento de Castellano y Literatura, Colegio Nacional de Buenos Aires.

9 comentarios:

Hard Core dijo...

Que se seria de la america sin el ritmo, no? Hasta la vuelta Jorge. Por la simetria americana(que no es apolineidad griega)y que no te HALen, jajajajjaaj.

eduardo dijo...

"La base está": no hay dudas ni discusiones al respecto.
En mi opinión, el gran problema es la imposibilidad de construcción de una voluntad política colectiva que logre encarnar y expandir alguno de esos postulados "nacionales"
buen viaje Jorge

Jorge Y. de la G. dijo...

Hard: en otra parte del texto que cité dice que leyendo a Guillén se puede oír el ritmo...coincido, estoy por la simetría americana.

Eduardo: entonces, recurramos a París del '68: pidamos lo imposible!

Muchísimas gracias y un gran abrazo desde el estribo.

EmmaPeel dijo...

Buen viaje vecino! la seguimos a la vuelta.

Diego F. dijo...

Buen viaje Jorge!

Saludos-

manolo dijo...

Buen viaje y chifla cuando regreses
Un abrazo

Ulschmidt dijo...

Latinoamerica no existe! es un invento yankee para clasificar un montón de paises que no importan en un mismo casillero. Latinoamérica es para la CNN. Nosotros somos argentinos, a lo sumo, sudamericanos. Y todo lo que esta al norte de Colombia - y Colombia - es área de influencia norteamericana. Nosotros en cambio vamos quedando en el área de los libres del sur proveedores de soja asiática. God save Shangai !

G.F. dijo...

Disfrute el viaje cumpa!!! Abrazo y éxitos

Jorge Y. de la G. dijo...

Sr. U: concuerdo en parte con Ud., los "latins" somos en gran medida un producto de la segmentación de mercados planeada desde yankeelandia, aptos para consumir remeras con el Che Guevara y música de Gloria Stefan y Ricky Martin.

Pero que hay rasgos de una identidad común, desde Tijuana para abajo, es innegable. Que de Colombia para arriba el puño del Gran Hermano sea más pesado no es un motivo para olvidar ese hecho. Y me pregunto por cuánto tiempo seguiremos siendo proveedores de soja para el Lejano Oriente. Leí por ahí que los chinos están empezando a construir grandes molinos aceiteros, así que me parece que en un futuro cercano el chorro (de aceite que va para allá) se nos corta...Y si empiezan a reducir su dependencia de nosotros, cómo termina la cosa?

Muchísimas gracias a todos los que me siguieron visitando y/o dejando saludos en mi ausencia. Un abrazo.