martes, abril 10, 2007


Lo sucedido en Neuquén durante un fin de semana en que estuve desconectado me obliga a meterme en el barro de la realidad actual, esta vez manchado con sangre. Más por bronca e indignación que porque tenga algo nuevo o distinto para decir, después de palabras como las de María Esperanza o Manolo (x 2), o de este artículo de Oscar Raúl Cardoso. Antes que nada y para dejar en claro mi posición, los responsables de la muerte de nuestro compañero Fuentealba son dos: el que disparó y el que le dio el arma y la orden de reprimir. Lo demás, son palabras como aquellas de la canción de Leda y María:

Que tururururú
Que tururururú
Que tururururú
Que la culpa la tienes tú.

Parece haberse olvidado que una de las tareas fundamentales de la política es encarar los conflictos para resolverlos... políticamente. Ante una situación conflictiva, muchos se hacen los distraídos, algunos se quedan en las palabras y otros se hacen los duros. Este último es el caso del gobernador de Neuquén, que ejemplifica una posición que me permito definir como "populismo de mano dura", seguramente destinado a capturar votos de los taxistas que escuchan Radio 10 o de los fanáticos de la "seguridad jurídica" (la que no incluye a los trabajadores ni a los excluidos, por supuesto). Una cría del modelo de los '90, a su vez tributario en más de un sentido del Proceso, muchos de cuyos adherentes hoy día están mirando para otro lado o tratando que la sangre de nuestro compañero no los salpique. Quizás cometieron el error de creer que el abandono de las funciones de la política o la retirada del Estado de sus obligaciones podían hacerse impunemente. Total, después era fácil demonizar a los emergentes: los que cortan rutas, los que protestan, los que piden ni más ni menos que les reconozcan su derecho a vivir dignamente. De las causas del desquicio social, mejor no hablar.

La crónica del asesinato de Carlos Fuentealba es la de una muerte anunciada, como puede deducirse de esto o de esto otro. Ya hace mucho que las actitudes de Sobisch frente a conflictos como los de los obreros de Zanón o a la protesta social en general son las típicas de los patoteros. A los que critica, siempre y cuando no se trate de él mismo o de los que están bajo su mando. Quizás el hundimiento de su proyecto político personal (lo que deseo fervientemente) ayude a poner las cosas un poco más en claro. Si algo hay que reclamarle a los políticos, es que hagan más y mejor política. El camino de la represión y el asesinato que eligió este personaje nefasto, lleva al abismo. Y no nos olvidemos de Romero, otro de la misma calaña al que por esta vez no le tocó salir en primera página (todavía).

Y si hay algo que no me termina de quedar claro, es de qué lado está el Sr. Presidente, más allá de sus palabras. Del que no me disgusta que se la agarre con los plumíferos del diario de Bartolo o con otras lacras que andan dando vueltas, pero con los trabajadores es otra cosa. ¿Acaso reprimirá sus reflejos de patrón de estancia (o de amo del feudo, como dicen por ahí) para no perjudicar su imagen? ¿O quizás está convencido, aunque no lo diga, de que en temas como el salario de los docentes santacruceños (y de todo el país en general), los '90 ya no tienen vuelta atrás? ¿Que los maestros tienen que conformarse con básicos miserables, porque total con lo que les pagan en negro pueden sobrevivir (y cuando se jubilen, que los parta un rayo)? Me gustaría saberlo.

Por ahora, frente a la represión y el crimen, el título.

7 comentarios:

manolo dijo...

Jorge
Gracias a Dios y a pesar de las miserias, la reacción social marco un límite.
Ahora saben que cualquier barbaridad que quieran hacer no va a ser gratis.
Un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Así es Manolo, quizás la reacción de la sociedad haya sido el saldo positivo de esta tragedia. Es algo que me interesa más que las bajezas o especulaciones de cualquier dirigente político.

Gracias y otro abrazo.

Hard Core dijo...

Sobish es un soberbio en con todas las letras, no sirve para nada su accionar.

Diego F. dijo...

Comparto la bronca y las inquietudes 100%. ¿Se viene una nueva era K?¿o es simplemente que está acercándose cada día más a los sectores de poder que tanto repele en sus discursos?

Abrazo.

Jorge Y. de la G. dijo...

Hard, de acuerdo, pero no es el único. Es importante, como dice Manolo, que estos tipos sepan que la sociedad le va a poner límites a las barbaridades que quieran hacer.

Diego: algo de eso ando pensando desde hace un tiempo. No creo que la cosa pase tanto porque K se acerca a los sectores de poder sino porque el poder económico del país se está reconfigurando y tiene una alianza de hecho con K (táctica por lo menos, no creo que estratégica). En ese marco se está empezando a dar la pelea por la redistribución del ingreso, que tiene un largo camino por recorrer. Pero esa pelea la tienen que dar los sectores populares, al Gobierno lo veo bastante aquietado en ese tema (por decir algo suave), quizás pensando que le está saliendo un feo grano con el tema de la inflación.

Abrazos.

Hard Core dijo...

La sociedad opera con valentia ante la represion y con miedo ante otro tipo de actitudes sociales Jorge, me gustaria que el gobierno, si tuviera pelotas, acompañara el coraje social en todo sentido. No solo en el caso de Fuentealba cuya muerte inutil conmueve por el contexto a todos. Pero mas alla de las movilizaciones sociales no ha habido solidaridad social con los acontecimientos, ni compromiso. Solo repuido. Si me seguis, si viviste conmigo y como yo algunas horas de otras epocas creo que podras pescar la diferencia que quiere poner mi acento. No es nada malo ni bueno en si mismo. Pero, parece que la cruzada solidaria de las Malvinas nos mato. La Solidaridad ni en el sistema de reparto jubilatorio existe.

Jorge Y. de la G. dijo...

Hard: por supuesto que capto la intención de tus palabras, yo no tengo dudas de que ésta es una sociedad desquiciada que perdió el rumbo desde hace varias décadas. ¿Solidaridad? Ah sí, había un polaco, un tal Walesa... si Discepolín resucitara se vuelve a ir al toque...

Igual yo me obstino en ver alguna que otra lucecita de esperanza, aunque no por el gobierno. Quizás porque el fantasma de diciembre del 2001 todavía anda dando vueltas, es que cosas como las de Neuquén encuentran un límite.

Leí las declaraciones de JS que pusiste en tu blog. Los otros tendrán lo suyo pero éste es directamente un psicópata. No pienso volver a ocuparme de él.

Un abrazo.