lunes, abril 23, 2007

Otra opinión

En su columna de ayer en Página/12, Horacio Verbitsky transcribió fragmentos de un texto del juez Leopoldo H. Schifrin de la Cámara Federal de La Plata, según HV redactado a modo de reflexión personal en ocasión de las recientes Pascuas cristiana y judía. Por lo que yo llego a interpretar, el pensamiento político-institucional del Dr. Schifrin está en las antípodas del discurso que suele difundir el diario de Bartolo y que repiten tantos comunicadores. Lamentablemente lo escrito por el magistrado está constantemente interrumpido y mechado con los comentarios, adjetivos y demás intromisiones de Verbitsky, a quien sin embargo habrá que agradecerle haber hecho conocer estas notas. Aquí van las partes que considero más valiosas, manteniendo el entrecomillado que distingue lo propio de Schifrin de lo que no lo es. Cualquier malentendido o tergiversación del pensamiento del Sr. juez, la culpa la tiene el Perro, no el Lobo (:P).


(...) El sistema de dominación real

(...) Para el juez que impulsó los juicios por la verdad en La Plata [Schifrin], la Judicatura “es uno de los elementos que integran el sistema de dominación real prevaleciente en la sociedad argentina”. Ese sistema deriva de la antigua república “patricia”, pero desde la caída de Perón en 1955 “tomó la forma de una laxa alianza entre el capitalismo (o cuasi-capitalismo) agrario, el capitalismo nacional, agrario e industrial, casi todo el prebendario, el extranjero, la jerarquía de la Iglesia Católica, la Judicatura, y las Fuerzas Armadas y de Seguridad”. Es decir, los mismos factores reales de poder que en la Prusia de hace un siglo y medio Ferdinand Lasalle cotejó con el poder formal descrito en la Constitución, con sólo sustituir Iglesia Católica por Evangélica. Schifrin añade a esta lista el aparato cultural que no existía entonces; los grandes diarios, radios y TV; las academias, institutos y fundaciones y las universidades privadas. Esta conformación de poder real ha estado presente y se ha desarrollado a partir del golpe de 1930. Sus apuntes, que no están destinados a la publicación, mencionan las Acordadas de la Corte Suprema que reconocieron a los golpistas de 1930 y 1943, la participación de la Judicatura “en los hechos que dieron lugar a la fugaz caída de Perón en octubre de 1945, su desempeño en la sedicente Revolución Libertadora (fusilamientos del 9 de junio de 1956, sobre todo), en la represión de la época de Frondizi (movilizaciones, Plan Conintes) y en la dictadura de Onganía, para culminar en las aberraciones de la última dictadura”. Y se prolonga “con el boycot o la indiferencia frente a los juicios por el terrorismo de estado, y después con la masiva criminalización de la protesta social”.(...)

¿Qué es la Constitución?
Al analizar los factores culturales que inciden, Schifrin sostiene que “en esta época de nuestro país no se cultivan con seriedad ni la ciencia política, ni la teoría del Estado, ni la filosofía política. Simplemente existe una retórica sobre la democracia constitucional, que habla de las ‘idealidades’ de la Constitución como si fueran normas efectivas y generalmente cumplidas desde hace mucho tiempo”. Con citas del jurista socialdemócrata alemán de preguerra Hermann Heller sobre la diferencia entre normatividad y normalidad constitucionales y de Juan Bautista Alberdi y del ex Procurador General y Ministro del Interior José Nicolás Matienzo, quienes advirtieron esa diferenciación en la Argentina de los siglos XIX y XX, Schifrin aduce que en ningún estado democrático se da un sistema real de división de poderes al estilo del que la Constitución describe en abstracto.

Una monocracia atemperada
(...) En la Argentina, agrega Schifrin, “el sistema presidencialista real es una monocracia (que no es dictadura) atemperada por el sistema federal y por la poliarquía, significada por innumerables instancias sociales”. En este contexto la justicia podría ser uno de “los factores políticos formales-sociales que atemperen la monocracia, pero, en vez de ello, sigue siendo un organismo burocrático incluido entre los poderes fácticos del bloque dominante. Un órgano tímido y que no sabe cuál es el cuadro de relaciones de poder, y su situación dentro del mismo. Ya no está formado por viejos ‘patricios’ algo ilustrados y algo cínicos, sino por homini novi que toman por real la fachada constitucional, la retórica vacía que en ella se funda, y no pueden comprender en cuál lugar del tablero político-social se hallan. Y cuya Biblia es el diario La Nación. La afectividad de muchos jueces los liga a los sectores que más apoyaron a la dictadura, y su estructura mental está dada por abstracciones alejadas de un pensamiento teórico jurídico-político de más valía”.

Poderes en pugna

La mayor parte de la magistratura integra el bloque de poderes fácticos que está en tensión relativa con la organización política-estatal. Para Schifrin “llevar a la Judicatura a integrarse en un sistema de poliarquía surgida de la sociedad” es “un deber imperioso”. Si algún juez quisiera asomarse a la “normalidad” y no a la “normatividad” constitucional, no encontraría “la supuesta división de poderes ni tampoco la independencia judicial”. La realidad le mostraría que “existe una fortísima división entre el poder fáctico del bloque social dominante y el poder formal del Estado, que lucha (por momentos) por lograr alguna autonomía, por no ser un simple instrumento de aquel poder fáctico”. Ese juez curioso también encontraría que “la organización del poder del Estado tiene una fuerte tendencia monocrática, contrapesada, desde luego, por el poder fáctico del bloque dominante, pero también por múltiples instancias sociales como diversas formas sindicales, múltiples ONG, cooperativas, movimientos de base, comunidades religiosas no católicas o católicas alejadas del bloque jerárquico de la Iglesia, y muchas otras”.

Un contrapoder respetado

Si la Judicatura quisiera dejar el bloque social dominante y se transformara en el campo de contención, promoción y articulación de los intereses y derechos que esos grupos ajenos al sistema principal de dominación tratan de representar, sin perder su carácter estatal obtendría una sustancia autónoma y se erigiría como un contrapoder respetado. Schifrin encomia las consideraciones de Roberto Gargarella sobre el carácter contramayoritario del poder judicial, pero señala que ha prescindido del contexto económico-social-cultural y político-práctico en que se mueve la magistratura. “Para esto es preciso remover la ideología según la cual la imparcialidad de los jueces consiste en la indiferencia afectiva frente a los conflictos humanos y valorativos que se le presentan”.


La indiferencia afectiva

El grado de independencia en el accionar de los distintos órganos del Estado depende de “su relación con la sociedad civil. El Presidente tiene, por cierto, el poder de dirigir la burocracia estatal, pero la función presidencial se alimenta de la comunicación fluida que pueda mantener con sectores políticos, y todos los demás, económicos, sociales, culturales, activistas, etc. El Congreso, dado el desprestigio de la clase política, es un foro partidario sin voluntad propia. La Judicatura obtiene su fuerza de participar en el bloque de poder dominante económico e ideológico-comunicacional. Pero esto no le da, como ocurría en la República ‘patricia’, ni autoridad ni prestigio”. Sólo tendrá otros horizontes y perspectivas si varía su relación con la sociedad civil. “Estamos en una crisis, que ojalá sea transformadora”, concluye Schifrin, un magistrado de 70 años que a los 18 comenzó como escribiente de la Procuración General su carrera judicial, sólo interrumpida por el exilio durante los años de la dictadura.(...)

P.S. 1: son bienvenidas todas las opiniones, sean de consenso o de disenso, en especial de algún boga que se dé una vueltita por acá. ¿Gonza...?

P.S. 2: la ilustración corresponde a la obra Pilares de la Sociedad (Stützen der Gesellschaft - 1926) del pintor alemán George Grosz.

5 comentarios:

manolo dijo...

Jorge
Se comportan como si fueran el clero secular de la republica.
Los impuestos que tienen el resto de los ciudadanos no los pueden alcanzar.
Mancillarían sus investiduras, al reducir sus emolumentos. ;-P
Un abrazo

Hard Core dijo...

Me excede como simple lego. si opinara seria opinologo. Pero se pueden meter en todo, es el comentario que uno puede hacer, coincido algo con manolo. Pero mas tirando a Pastor Giemenez que a clero, porque no tienen conduccion.

Jorge Y. de la G. dijo...

Manolo y Hard: yo también soy un simple lego, pero esta nota me disparó algunas reflexiones que a lo mejor no termino de redondear en estos momentos. En primer lugar lo valioso que me parece que un camarista federal de prestigio y larga carrera se despache con conceptos que van tan a contramano de la vulgata a que otros nos tienen acostumbrados.

Vos lo sintetizás bien Manolo con lo del "clero secular de la república" y el ya veterano tema de su exención impositiva. Tenemos un Olimpo de individuos que se ubican por encima de los ciudadanos comunes, pero que no se comprometen (en general) con la realidad del país, escudándose en su independencia teórica de libro y sus saberes superiores y abstractos (ojo, no incluyo a la Corte Suprema actual a la que por ahora respeto). Es probable que no tengan conducción y hoy día se manejen a un nivel bastante pedestre, pero las cosas que reseña Schifrin me hacen cosquillas: la legitimación del golpe del '30, la consigna "el gobierno a la Corte" en el '45, la impunidad para los fusiladores del '56... me parece que siempre están listos para ejercer el papel nefasto que les pidan.

Quizás este tema esté demasiado fuera de nuestro alcance o requiera una reflexión más profunda, algo difícil de lograr en estos momentos tan agitados. En fin, yo sigo esperando al boga...

Gracias mis amigos. Un abrazo.

G.F. dijo...

Al menos hasta que me reciba estoy comprendido en las generales de la ley y por tanto mi opinión tiene el mismo valor que cualquiera de las opiniones ya vertidas, sin embargo algunas reflexiones que me vienen a la mente al leer el artículo:
El derecho es un ambiente por demás especial, hay que distinguir el ambiente del derecho del ambiente judicial que es otra sect aún mas selecta, en cuanto al primero de los circulos (la patria abogaderil si cabe el termino) es sumamente especial, generalmente esta compuesta por tipos que en sus comienzos fueron copistas, Velez lo fue y no por ello quiero desprestigiar la obra que hizo que nos terminó dotando de un codigo civil, pero lo que hizo no fue ni mas ni menos que compilar o copiar lo que segun su criterio era el sistema juridico mas conveniente, pero a quien? y acá me parece que está la cuestión de fondo, sin ningun lugar a dudas que responde a los intereses de las clases por entonces dominantes, esto recién pudo modificarse con la sanción de la ley 17711 redactada por Borda que constituyó la mas importante modificación del código, aún hoy existen contras a la sanción de la reforma de Borda, LLambías a la cabeza y hoy por hoy, 40 años despues los catedráticos siguen divididos en los seguidores de Borda y los de Llambías, cosa que a un estudiante hoy por hoy le importa poco o nada.
La familia Judicial es peor aún, basta con mirar un listado completo de los integrantes del poder judicial en su conjunto y uno no va a poder distinguir si lo que lee es una guia filcar donde aparecen calle tras calle o una nómina de empleados y funcionarios, entonces es pertinente la afirmación que hace el juez y es cierto que existe hoy un pequeño reducto judicial donde anidan personas que tienen su ideología pero no podemos tampoco pasar por alto que el turco metió mucha mano en el poder judicial y el consejo otro tanto y eso modificó mucho la composición actual del poder judicial... Para bien? eso queda a criterio de cada uno. No se si hoy pueda darse una legitimación judicial a un gobierno de facto como ocurrió en 1930 (que opino que es el momento donde el derecho se separó de la justicia).
una vez me dijeron mi viejo y otro abogado amigo dos conceptos muy claros: "la justicia radica en el sentido común y cualquier decisión judicial debe acatar la ley que no debería diferir mucho del sentido común" y la otra fue la respuesta sobre una conocida frase que reza "la justicia es lenta pero llega" y ellos decían "si es lenta no es justicia".
En España existen tribunales de equidad que lo unico que analizan son lo equitativo de las resoluciones judiciales y determinados casos pasan por este tribunal, ellos tratan de no perder el hilo conductor del sentido comun y el derecho, acá seguro que rechazarían por injustas gran parte de las resoluciones judiciales.
Y me despido con otra que díce siempre mi viejo: "los jueces tienen a sus espaldas los crucifijos como si fueran jueces por obra y arte de Dios o enviados de Dios en la tierra, muchas veces convendría que al dictar las sentencias tengan el crucifijo frente a ellos para que ademas de acordes a derecho sean ni mas ni menos que justas".
Ahh y antes que me olvide, en la misma sala donde piden celeridad por las causas de los desaparecidos, (pedido que comparto sin lugar a dudas), es la misma sala donde estan paradas las denuncias por el caso skanska... tenganlo en cuenta. Abrazo. Gonzalo.-

Jorge Y. de la G. dijo...

Querido Gonzalo:
Gracias por tu valioso aporte, es lo que estaba esperando, jaja!

Yo no puedo opinar mucho ni del ambiente de los abogados ni del de los jueces ya que los miro desde lejos. Pero te cuento una anécdota que para mí es un signo de nuestra degradación moral. Hace pocos años un grupo de estudiantes de Abogacía lo fue a ver a Mariano Cúneo Libarona para decirle que querían ser iguales a él, y pedirle que los aconsejara en ese sentido, a ver cómo tenían que hacer. Sin palabras.

Sobre lo de los jueces creo que compartimos una línea similar de pensamiento, las instituciones y los hombres que las forman tienen que servir a la sociedad y no pensarse como un fin en sí mismas. Es por eso que las palabras de Schifrin me parecieron tan sensatas, frente a las peroratas y abstracciones que a menudo publican los medios que ya conocemos y que encubren intereses muy concretos. De paso, me gustaría que en algún momento dieras tu opinión sobre los reflejos corporativos que suele exhibir el Poder Judicial (al igual que otras tantas corporaciones).

Lo de la Cámara de Casación por supuesto que no creo que sea un asunto de lectura lineal. Si no me equivoco, hace unos meses el oficialismo del Consejo de la Magistratura paró un proyecto del consejero Schmuckler para hacer una auditoría a Casación por irregularidades. Ahora, repasando quiénes y cómo fueron nombrados ahí durante el menemato, a uno le da bastante vergüenza. Como Romero Victorica, a quien el de Anillaco le había prometido nombrarlo camarista, y al no poder hacerlo lo puso de fiscal. En su asunción JMRV se abrazó con... Joe Martínez de Hoz.

En fin, algún día, como dicen los muchachos, Será justicia.

Gracias de nuevo. Un abrazo.