jueves, diciembre 27, 2007

Los platos están bien lavados

Una anécdota del Basilisco que pasó a la historia, es la de aquella vez que mandó a los científicos "a lavar los platos". En realidad la diatriba tenía una destinataria específica: la Dra. Susana Torrado, socióloga e investigadora en etnografía, quien ya en 1994 había señalado un aumento en la desocupación debido a la política económica de esa época, prediciendo que eso era el inicio de un proceso de mucha mayor magnitud. En el video "Actividad 1" de este sitio ella misma le cuenta a Adrián Paenza el episodio que protagonizó el Supermingo en esa oportunidad.

Uno podría explayarse largamente sobre la combinación de soberbia, ignorancia y desprecio por el conocimiento ajeno que exhibió ahí el ex ministro (acompañada por una elevada dosis de machismo). La verdad, yo prefiero hacerle un lugarcito al pensamiento y la obra de la científica agredida, por ejemplo lo que dice en este reportaje. La Dra. Torrado también acaba de compilar el libro "Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. Una historia social del siglo XX". En una entrevista que le hizo Verónica Gago, aparecida este mes en el Nº 247 de la revista Debate, ST habla de la obra y de su concepción del siglo XX como un siglo "largo" que se extendió desde 1870/80 hasta la crisis de 2001/02. También lo define como "denso" y "vertiginoso" en lo social. Aquí van algunos párrafos:

ST: (...) En el plano de la estructura de clases sociales, pasamos de una sociedad de tipo colonial, con pequeña clase media de origen español, a una sociedad altamente permeable desde el punto de vista de la movilidad social -para quienes recién llegaban al país como para sus hijos- durante el modelo agroexportador. Esto configuró un sistema de clases sociales bastante moderno y lo hizo en muy poco tiempo. Se trata de una verdadera transición demográfica en la que se pasa de un momento en que las sociedades no tienen control sobre las enfermedades ni sobre la vida -es decir, no pueden regular el número de los nacimientos y el tamaño de las familias- a otro tipo de estructuración, moderno, muy rápidamente. La acumulación de acontecimientos es lo que me hace decir que fue un siglo denso.

VG: En ese sentido, necesariamente esa acumulación también fue vertiginosa...

ST: Sí, porque un proceso como el de transición de las clases sociales duró mucho menos tiempo que procesos similares en Europa: lo que allá necesitó un siglo, acá se hizo en cuarenta años. Hay que tener en cuenta también que esto no se dio de un modo homogéneo en todo el país. La Argentina tenía el ejemplo europeo: podía copiar procesos y así se hizo. Las instituciones de beneficencia que se instalaron antes del '30 son copias calcadas de lo que sucedía en Europa, sobre todo porque las elites de aquí estaban orientadas hacia la cultura europea. Aún así, el caso argentino es bastante prodigioso como modalidad de transición demográfica.(...)

VG: ¿Cómo se modifica el patrón de asistencia social en el período aperturista?

ST: El patronato, la tutela de la infancia y la filantropía son propias del modelo agroexportador. Durante el peronismo, hubo un primer cambio: una de sus vertientes, de manera militante, trató de eliminar esas formas anteriores de beneficencia. La Fundación Eva Perón se crea justamente en contraposición a lo que era la Sociedad de Beneficencia y la sustituye. Con el golpe de 1976 y el inicio del modelo de ajuste, la noción de asistencia social pasa a ser completamente distinta: se sustenta en la concepción filosófica que, desde el punto de vista del funcionamiento económico y social, se debe dejar que el mercado sea el asignador de recursos, bajo la idea del derrame. La Argentina es uno de los modelos más claros del mundo que demuestra que esta destrucción del Estado a favor del mercado es totalmente falsa como solución de los problemas de distribución de recursos.

VG: ¿Cuándo surge la figura del "marginal" social?

ST: Aparece en la Argentina muy vinculada al desempleo, que lleva a lo que Robert Castel llama la "desafiliación": no sólo se sale del sistema de trabajo, sino también de un sistema vincular, de relaciones sociales, más amplio. En este sentido, marginal implica mucho más que desocupado. Pero se acelera o se masifica ligado al desempleo en la medida en que nunca habíamos tenido en la historia argentina niveles de desocupación tan altos como los que aparecen a fines de los '90 y, menos aún, que se dieran de un modo tan abrupto. La desestabilización del lazo social en general, de los vínculos familiares y de las redes de reciprocidad anteriores fue también vertiginosa. Los planes sociales que se implementaron, entonces fueron de absoluta emergencia: no es la asistencia social que se planificaba durante el modelo agroexportador. Las elites de fines del XIX y principios del XX estaban tratando de construir un país e integrar a la población de un modo que no consistía simplemente en darles de comer. Por eso las formas de ingerencia en la vida de la gente mediante la higiene, la escuela pública y la utilización de la mujer como agente de la familia eran infinitamente más vastas que lo que implica un plan Jefes y Jefas.(...)

Paso ahora a este trabajo académico sobre el modelo del ajuste y sus consecuencias sociales. Que termina intentando dar respuesta al interrogante "¿Qué nos pasó a los argentinos?":

"La Argentina del ajuste perdió algunos preciosos atributos: una amplia clase media que ayudaba a metabolizar el conflicto social; vastos sectores obreros con inserción laboral estable y niveles de vida modestos pero dignos; altísimos flujos de movilidad social ascendente que permitían transitar la vida en términos de un proyecto; niveles de cohesión social superiores a los de muchos países periféricos e incluso a los de algunos países centrales. Pérdidas que, hoy por hoy, parecen irreversibles. Argentina se ha constituido así en un paradigma de cómo no debe establecerse un orden neoconservador, incluso entre los defensores de esta opción.

A la luz de estos hechos, creo que la pregunta pertinente no es ¿qué nos pasó?: nos pasaron cosas similares al resto del mundo. La pregunta debería ser ¿porqué lo que nos pasa reviste aquí rasgos tanto más fundamentalistas que en el resto del mundo?

Pienso en tres razones (que no deben ser las únicas): a) en Argentina no se tuvo en cuenta que la instalación de un Estado subsidiario se hacía después de haber experimentado durante décadas el Estado de Bienestar. Así, la retracción pública en materia de bienestar procedió a la restauración de las ideas decimonónicas sobre la beneficencia, postulando que el Estado sólo debe asegurar la existencia de servicios sociales pobres destinados a los pobres (los antiguos pobres de solemnidad): los despojados tenían con qué comparar; b) una de las razones de este proceder podría encontrase en la idiosincrasia de la clase empresarial argentina (negativa a asumir el riesgo empresario; postulado de la máxima ganancia en el menor tiempo); c) otra razón indudable es la idiosincracia de nuestra dirigencia política, constituida irremediablemente con base en prácticas corporativas y clientelistas.

Ninguna de estas visiones incorpora la idea de Nación. En todo caso, si algo debemos aprender de este último cuarto de siglo es que, en las sociedades modernas, no hay Nación sin cohesión social; que la cohesión social tiene un costo económico que no pueden financiar los más débiles; que la acción del Estado es irrenunciable para alcanzar niveles mínimos de cohesión."

29 comentarios:

Anónimo dijo...

Y Carrio sabe eso? o se hace la que no? Es mas importante ser REPUBLICANO O ARGENTINO? Ella no tiene este dilema. Para mi que lo sabe clarito, aunque dijo que las clases ALTAS y RURALES deben LIBERAR a los POBRES. En fin...

EmmaPeel dijo...

Buen comienzo de año vecino!

besos

Hal dijo...

A juzgar por el comentario precedente, deduzco que algunos empezaron a brindar temprano y todavía no aflojaron.

Hal dijo...

Che, yo hablaba del primer comentario y justo entró el de emmapeel. Aclaro, por las dudas.

Andrés el Viejo dijo...

Por una vez voy a estar de acuerdo con Hal, aunque por distintas razones. ¿A qué viene mentar las opiniones de Carrió cuando de lo que se trata es de las importantes reflexiones de Torrado?
Saludos

Hal dijo...

No podía esperar menos (ni más) de usted, Andrés.

Jorge Y. de la G. dijo...

Anónimo vs. Hal + Andrés: vamos a dejar las polémicas para el 2008, seguramente no van a faltar oportunidades, jaja!!

Igualmente no quiero dejar pasar estas reflexiones de Torrado sin contraponerlas a posturas en boga hoy día, como las del jubilado de privilegio Marcos Aguinis. Quien en su último best seller se dedica a glorificar a las ONGs que hacen filantropía, en contraste con el "maldito Estado lleno de políticos ladrones, corruptos, inútiles, etc." O sea en la práctica, el retorno a una visión decimonónica. Pero como bien dice Torrado, el Estado es irreemplazable como agente social. Recuperarlo para que cumpla adecuadamente sus funciones es parte esencial de la lucha política.

Emma: querida vecina, espero poder disfrutar en el 2008 de alguna de sus lecturas!

Muchísimas gracias, abrazos y felicidades para todos.

Alberto dijo...

que raro que no vino ningún "compañero" a hablar de la comunidad organizada.
Cuando empecé a leer el post, creí que iba para el lado de Cavallo, y me agarró la duda de como el Chacho explicará hoy en día lo de que fue su idea traerlo de vuelta al gobierno de la Alianza.
Lo de Torrado está bien pero es un poquito conservador, ya que su posición no deja de ser la de un estado que medie para nivelar mas que para cambiar.

Jorge Y. de la G. dijo...

Alberto:
No creo que el Chacho tenga interés ahora en contestar esa pregunta, está dedicado en pleno a las relaciones exteriores...

Puede ser que la postura de Torrado tenga algo de lo que vos decís, pero hay que recordar que venimos de casi 15 años en que Estado era una mala palabra (salvo para hablar de achicarlo, reformarlo, etc.).

Gracias por tu comentario. Muchos saludos.

Julián dijo...

Jorge:

Saludos de fin de año, que tengas un buen 2008 y que este blog siga con el nivel que tiene.

Como ´diría la pendejada "sos un groso".

Saludos y que esa síntesis entre el pensamiento nacional y el campo progresista se pueda dar.

Con respecto a ALberto que espera a algún compañero, si bien sus razonamientos están bien me parece que no hay que desestimar la posición de Torrado que durante la década pasada estuvo ausente totalmente. Creo que una buena manera de ensanchar el horizonte es volver a hablar de un mayor papel del Estado en las relaciones sociales y dejar de correr por izquierda toda iniciativa con un poco de sentido común.

Con respecto al peronismo bueno sería recordar lo escrito por José Pablo Feinmann en los primeros años del menemato en los que reinterpretandolo al gordo Cooke decía " El peronismo pasó a ser el hecho burgués del país maldito"(por las famosas palabras de Cooke, "El hecho maldito del país burgués).

Hablando del compañero Aguinis lo cito a Sasturain en su libro "Wing de Metegol"(una masa el libro, lo entregó Página el domingo pasado) "“Es lo mismo –como experiencia, anota Sasturain– ver un partido de fútbol que asistir a una función de teatro o leer una novela. Me refiero al gesto de entrega, de regalo de la atención, no a la calidad de los resultados, que dependen tanto de la excelencia del objeto observado como de la sensibilidad del espectador. Demasiado obvio acaso, pero verdadero: es más útil y enriquecedor para el espíritu y para la vida ver jugar a Riquelme que leer a Aguinis; del mismo modo que está mucho mejor empleado el tiempo con un cuento de Salinger que con la contemplación de Sampdoria-Perugia.”

Julián

Jorge Y. de la G. dijo...

Julián:
Concuerdo con vos sobre lo que dice Torrado. Pasa que aunque haya retrocedido en lo político, el pensamiento neoliberal sigue siendo hegemónico en lo cultural. Cuesta muchísimo volver a debatir sobre los roles que sí o sí debe cumplir el Estado, entonces la palabra de una científica social reconocida como lo es ST, me parece sumamente importante.

El dicho de Feinmann me parece una síntesis ingeniosa, pero creo que falta mucho para que empiece a debatirse en profundidad lo que significaron los años '90 para el peronismo. Fijate que la discusión sobre los '70 todavía no está saldada, y le falta un trecho bastante largo a mi humilde entender...

Lo de Juan Sasturain, como de costumbre, certero y magistral. Aclaro que lo de Aguinis lo saqué de una rápida recorrida de ojito por la góndola del supermercado. No me interesa gastar dinero ni excesivo tiempo con este personaje.

Te agradezco tus elogios inmerecidos y espero que en el 2008 el blog siga siendo de tu agrado.

Muchas felicidades para el nuevo año. Un abrazo.

ARTEMIO LÓPEZ dijo...

Paso a saludar ....Feliz año Jorgeeeeeee !! en estas fechas ya ...a mar del palta yo me quiero ir solo una cosa falta conseguir... lo que yo tengo es mucho coraje solo me falta la plata pal viaje en el toro... me fui la última semana de noviembre y me gasto 240 litros !!!ida y vuelta ojo.Un reloxxxxx el tornado interceptor!!!!
salu2!!!!

Jorge Y. de la G. dijo...

Artemio: ¡aguante el Toro, pura tecnología Nac&Pop! Pensá que hasta antes de la crisis del '73 el petróleo costaba 2 dólares el barril (eso se lo escuché una vez a Jorge Sabato), te imaginás las farras que se hacían los muchachos?

Gracias por la visita y muy feliz 2008. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Le agradezco los libros que me dijo son sus preferidos. Los tres andan por una franja de precios razonables, aunque va a costar ya que soy un estudiante universitario. Me voy a inclinar por el de Jauretche que ya tuve el placer de leer Los profetas del odio y la Yapa.

Que tenga un feliz año nuevo

Darío

manolo dijo...

Feliz y prospero 200 8-()

Sirinivasa dijo...

Felicidades y buen año, pasaba a saludar nomás

Jorge Y. de la G. dijo...

Darío: si preferís, te puedo hacer llegar el libro de Jauretche en formato .lit (se abre con Microsoft Reader). En ese caso, escribime al mail de contacto.

Darío, Manolo y Sirinivasa: muchas gracias por el saludo que retribuyo, les deseo a todos un muy feliz 2008.

Un abrazo.

Lucas Carrasco dijo...

Jorge, muy bueno el post.
A mí me parece que la concepción de estado de Torrado, si vamos por el buen camino, en diez años puede ser medio conserva, pero ahora, después de tanto cavallo, me parece esclarecedor.
Felíz año.

Jorge Y. de la G. dijo...

Lucas:
Totalmente de acuerdo.

Retribuyo tu amabilidad y te agrego entre mis favoritos.

Gracias, un abrazo.

Anónimo dijo...

Jorge: le agradezco enormemente el ofrecimiento, pero ahorrando un poco no va a haber problema para tener el libro entre manos.

Adhiero a lo escrito por la señora Torrado.

Además es algo muy notorio en los autoproclamados liberales argentinos(admiradores de EEUU, Alsogaray, Menem y cuanto venga de afuera) que su "antiestatismo" es puramente formal, lo que pasa es que ellos quieren al estado como subsidiario de sus actividades económicas y como parásito promotor de créditos y rebajas de impuestos para las grandes fortunas y propiedades. Ahí se agotan.

Si no le molesta Jorge, me interesaría saber su opinión sobre el politólogo Perry Anderson.

Darío

Jorge Y. de la G. dijo...

Darío:
Hay incontables ejemplos de lo que decís sobre los "liberales" autóctonos, en este momento recuerdo un hecho de la autoría de José Alfredo Martínez de Hoz. Durante su gestión en épocas del Proceso se difundía insistentemente el lema "achicar el Estado es agrandar la Nación". Pero eso no lo aplicó cuando firmó la estatización de la compañía Italo de electricidad, medida muy conveniente para los intereses a los que Joe estaba asociado...

Lamento no sentirme muy autorizado para opinar sobre Perry Anderson ya que sólo lo conozco de oídas. Aunque movido por la curiosidad ante tu consulta busqué algo con Google y encontré este interesante texto sobre el neoliberalismo. Me llamó la atención este párrafo que parece tener bastante que ver con un post mío de hace unos días:

"Existe un equivalente funcional al trauma de la dictadura militar como mecanismo para inducir democrática y no coercitivamente a un pueblo a aceptar las más drásticas políticas neoliberales: la hiperinflación. Sus consecuencias son muy parecidas. Recuerdo una conversación en Rio de Janeiro en 1987, cuando era consultor de un equipo del Banco Mundial y hacía un análisis comparativo de alrededor de veinticuatro países del Sur, en lo relativo a políticas económicas. Un amigo neoliberal del equipo, sumamente inteligente, economista destacado, gran admirador de la experiencia chilena bajo el régimen de Pinochet, me confió que el problema crítico del Brasil durante la presidencia de Samey no era una tasa de inflación demasiado alta como creía la mayoría de los funcionarios del Banco Mundial, sino una tasa de inflación demasiado baja. “Esperemos que los diques se rompan”, decía. “Aquí precisamos una hiperinflación para condicionar al pueblo a aceptar la drástica medicina deflacionaria que falta en este país”."

Gracias de nuevo por tu visita. Un abrazo.

Jorge Y. de la G. dijo...

Darío:
Por si volvés a pasar por acá, debo decirte que mi concepto sobre Perry Anderson ha cambiado radicalmente después de descubrir este texto que escribió pocos días antes de iniciarse la invasión a Irak. A casi cinco años, si no fuera por la espantosa tragedia que sobrevino, los argumentos de Anderson en favor de la invasión me harían reír.

Otro abrazo.

Julián dijo...

Jorge:

Al igual que vos considero que la discusión sobre el peronismo y su papel en la década pasada no está ni lejos de ser cerrad ni definitivo, como tampoco(a mi entender) lo están los peronismos de los años 50 y 70.

COn respecto a la frase de Feinmann, fue publicada en Humor en el 91 en el medio de una polémica agria de éste autor con Fermín Chávez. Feinmann no se proponía teorizar sobre el peronismo, sino rebatir los argumentos de que el "menemismo" no era peronismo, ya que Menem había sido un "traidor".

La discusión siguió y llegó a un empate cuando Chávez tira la bomba con la incógnita que sigue: ¿Si el peronismo no existe más, si sólo es un hecho burgués en un país maldito, cómo es qué sigue pululando el antiperonismo?

Con respecto a Perry Anderson no tenía conocimiento del artículo que escribió en el 2002. Leí algunos artículos suyos sobre la articulación entre democracia y socialismo y el libro que ci´tas de Clacso, "La trama del neoliberalismo". Una obra realmente excelente.

Me sorprendió su postura ante la guerra de Irak. No sé cual es su pensamiento actual, estoy seguro de que lo ha cambiado, pero el trauma del 11/9 le jugó muy fuerte en ese momento en que se prendió a calificar con el mote de "antioccidental" al terrorismo, extendiendo esta denominación a Hussein algo cuestionable, además de que meterse con esas calificaciones es jugar con fuego y entrar en la lógica del combate de civilizaciones, como gustan decir pomposamente los neoconservadores. Algo contra lo que Anderson siempre había luchado.

Saludos

Jorge Y. de la G. dijo...

Julián:
Recuerdo la polémica Chávez vs. Feinmann, además de que el mismo JPF la trajo a colación en el curso sobre peronismo que está sacando en P.12. Fijate que el tipo amenaza con 60 clases y vaya a saber uno cuántas van a terminar siendo, así que es evidente que las cosas no están cerradas ni mucho menos.

Con respecto a lo de Anderson, es verdad lo que decís sobre el trauma que significó el 11/9 para muchos intelectuales de izquierda o progresistas, y supongo que él es uno de esos casos. Sería bueno enterarse de su pensamiento actual.

Gracias de nuevo, un abrazo.

Jorge Y. de la G. dijo...

Agregado a mi respuesta anterior: releí con más detenimiento el texto de Anderson sobre el neoliberalismo y es realmente muy bueno. Yo lo acompañaría de este trabajo de Bourdieu y Wacquant aparecido originalmente en Le Monde en 2000, que describe cómo el neoliberalismo se impuso culturalmente a través del lenguaje y de la tarea de intelectuales supuestamente "progresistas" como Anthony Giddens (gracias a Primo Louis que lo citó en el blog de Mendieta).

Saludos a todos.

Julián dijo...

Tenés razón Jorge, el amigo Feinmann la recordó hace poco en sus suplementos.

El texto de Bourdie tiene la virtud de ser claro y carente de eufemismos. Me parecieron muy dignas de atención éstas partes:

"Al imponer al resto del mundo categorías de percepción homólogas de sus estructuras sociales, Estados Unidos rehace el mundo a su imagen: la colonización mental que se opera a través de la difusión de estos conceptos sólo puede llevar a una especie de "Washington consensus" generalizado y hasta espontáneo, como se puede ver hoy en materia de economía, de filantropía o de enseñanza de la gestión. Ese doble discurso basado en la creencia remeda a la ciencia, invistiendo al fantasma social del dominante con la apariencia de la razón (fundamentalmente económica y politológica); y tiene el poder de hacer advenir las realidades que pretende describir, según el principio de la profecía autocumplida"

Y acá cuando le pega a Blair y a Giddens: "El imperialismo de la razón neoliberal halla su realización intelectual en dos nuevas figuras ejemplares del productor cultural. En primer lugar, el experto, que en la penumbra de ocultos despachos ministeriales o patronales, o en el secreto de los think tanks, prepara documentos de alto contenido técnico, redactados en la medida de lo posible en lenguaje económico y matemático. Luego viene el consejero en comunicación del príncipe, tránsfuga del mundo universitario pasado al servicio de los dominadores; su misión consiste en dar forma académica a los proyectos políticos de la nueva nobleza de Estado y empresaria"

También recuerdo haber leído por ahí que Bourdie decía que lo de Blair era "Thatcherismo de buenos modales".

Encontré este artículo de Anderson del 2003 que es bastante diferente del de 2002(es algo largo):

http://www.nodo50.org/reformaenserio/articulos/octubre2006/fuerzayconsentimiento.pdf

El libro "La Trama del Neoliberalismo" está entero en Clacso virtual acá:

http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/trama/trama.html

Un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Julián:
Efectivamente, lo de Bourdieu es claro y contundente. Veo que ahí habla de "colonización mental", con lo cual se da la mano con Jauretche (esto último dedicado a mi amigo Hal).

Aprovecho para citar la última frase del texto de Anderson en la que se refiere a la hegemonía alcanzada por el neoliberalismo, y que coincide 100% con mi pensamiento:

"Creo que la tarea de sus opositores es ofrecer otras recetas y preparar otros regímenes. Alternativas que apenas podemos prever cuándo y dónde van a surgir. Históricamente, el momento de viraje de una onda es siempre una sorpresa."

Muchas gracias por tu comentario y por los links. Otro abrazo.

Plaza Aydesa dijo...

besos Jorge. paso y leo. siempre. no soy muy comentadora. me faltan ideas o me sobran palabras?
un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Mi querida Aydesa:
Qué alegría que pase seguido por acá. No se preocupe por no ser comentadora, recuerde aquello de "aunque no lo veamos, el sol siempre está".

Muchísimas gracias. Retribuyo los besos y el abrazo.