lunes, abril 13, 2009

Puiggrós

La reciente "canonización" de Raúl Alfonsín por parte de la corporación mediática-opositora se parece bastante a lo ocurrido al fallecer el Dr. Arturo Illia en 1983, algo que señaló ayer J.P. Feinmann en esta nota.

Claro que no se recuerda p.ej. que en abril de 1985, al denunciar una conspiración golpista, Alfonsín declaró el estado de sitio y ordenó la detención de varios periodistas como Jesús Iglesias Rouco o Carlos Acuña, y también de Rosendo Fraga (ninguno de estos personajes santo de mi devoción, vale aclarar).

Esta "pasteurización" también se aplicó a Arturo Illia, a quien por ejemplo la película "La República Perdida" mostró como el símbolo ejemplar de una época de vigencia de las instituciones, a la que era menester retornar tras la retirada del fatídico Proceso. Con todo el respeto que me merecen los valores personales del Dr. Illia, conviene recordar que ésa también era una visión parcial e interesada.

Entre los libros salvados de la hoguera del '76 conservo Argentina entre golpes, una recopilación de artículos publicados por Rodolfo Puiggrós durante su exilio en México entre 1962 y 1968. No son trabajos de investigación histórica sino crónicas de una época "tumultuosa", por ponerle un adjetivo. De ahí rescato el texto que sigue, publicado en vísperas de las elecciones legislativas de marzo de 1965 durante la presidencia de Illia.


Mañana se vota en Argentina

"A diferencia de las elecciones del pasado domingo en Chile, las de mañana en Argentina no prometen al analista una base de referencia cierta para interpretar la realidad política del país. De aceptar el informe del ministro del Interior, doctor Juan Palmero, "todo está calculado para que la ciudadanía argentina participe íntegramente en el pacto comicial del domingo próximo, que todos deseamos sea un ejemplo de democracia representativa y libertad".

En efecto, a ningún ciudadano se le negará el derecho a votar. Más aún, el voto es obligatorio y el ciudadano que no lo emita (y no registre su concurrencia al comicio en la libreta de enrolamiento o en la libreta cívica) verá dificultada cualquier gestión futura que realice ante las reparticiones públicas o será objeto de sanciones. La abstención es casi un delito. Y la democracia representativa es así garantizada formalmente por imperio de la ley.

Pese a tan estrictos resguardos legalistas, los comicios de mañana de renovación parcial del Congreso y de las legislaturas no reflejarán, sin cuidadosa exégesis, la autenticidad de las corrientes de opinión del pueblo argentino. En la ley está la trampa o, mejor dicho, la ley se funda en una trampa, en la trampa del amañamiento previo de exclusiones de partidos, de modo tal que el ciudadano tendrá que decidirse a aceptar que la fuerza política indiscutiblemente mayoritaria, la que canaliza los votos de los sectores decisivos del pueblo, esté ausente en los comicios por imposición de esa misma ley.

La Cámara Nacional Electoral acaba de negar, en reciente fallo, personería jurídica al justicialismo (peronismo) en el orden nacional y se ha dirigido a los juzgados electorales de todas las provincias para que también le quiten personería jurídica a los partidos que "presten su nombre" al justicialismo con el fin de que éste pueda indirectamente concurrir a los comicios.

Las razones que aduce el fallo denegatorio de la Cámara Nacional Electoral son complejas. Dice, ante todo, que "la agrupación denominada Partido Justicialista tiene identidad vital y dependencia sociológica con el ex partido o movimiento peronista..., aserto que halla adecuada comprobación por la pública subordinación a un liderazgo con residencia fuera del país y la integración del movimiento con ramas sindicales que actúan por sobre y más allá de los fines señalados por el artículo 14 BIS de la Constitución (derechos de los obreros), propendiendo a actos de tipo subversivo, incluso mediante el mito soreliano de la "huelga general", como modo de operar de la concentración personal del poder, y a una mutación violenta de las instituciones". "Este nexo ideológico y estructural - agrega- aparece paladinamente confesado en la declaración de principios del partido (justicialista), que dice que 'no es -ni por tradición ni por sustancia- una fuerza nueva, sino la continuación de la luchas del pueblo por la imposición de sus banderas reivindicatorias: la soberanía política, la independencia económica y la justicia social'."

De tales consideraciones, la Cámara Nacional Electoral deduce que el Partido Justicialista "no es democrático, ni representativo", y que teniendo en cuenta los elementos que lo componen y la estrategia que practica "desemboca inevitablemente en la orientación marxista que tiene como meta la dictadura del proletariado".

Tan categórica exclusión del peronismo de los comicios de mañana no excluye, sin embargo, la maniobra táctica gubernamental tendiente a impedir que los votos en blanco y las abstenciones den la medida real de la fuerza del partido proscrito. Al electorado peronista se le dará mañana la opción de votar por la Unión Popular o por otras agrupaciones que con distintos nombres declaran ser doctrinariamente peronistas, pero a la vez ajenas a la dirección del general Perón y estar integradas en la legalidad imperante en el país.

El partido oficial, la Unión Cívica Radical del Pueblo, espera de estas elecciones el veredicto popular que lo fortalezca para enfrentar el ataque de izquierdas y derechas. El lunes sabremos si se cumplen sus esperanzas."

El Día de México, 13 de marzo de 1965.

Rodolfo Puiggrós, Argentina entre golpes, Carlos Pérez editor, 1969, p. 39-41.


En realidad, en una directiva de último momento el general Perón llamó a votar a la Unión Popular y a otros partidos neoperonistas provinciales, que en total obtuvieron el 35% de los votos frente a 29% de la UCRP. Con los años, quedó instalada la idea de que en esa elección "Illia levantó la proscripción del peronismo". Pero como puede verse, los hechos no fueron exactamente así.

De paso, quizás esto le sirva a Pablo Alabarces, quien en esta columna dijo que "'peronismo de izquierda o progresista' es un oxímoron". A veces, la mirada del enemigo ayuda a entender mejor las cosas.

11 comentarios:

emilio dijo...

Bueno, por fin un peronista que reivindica a Rodoldo Puiggrós. Lo felicito por su valentía, Rafa. Usted es casi el único, pues sus compañeros han sacralizado a Walsh, desde ya, omitiendo que él en sus últimos meses reconoció que ellos, los peronistas revolucionarios, eran los "traidores", ya que Perón había preferido a la burocracia sindical y a la derecha asesina del movimiento.

Más que la denostación de las figuras del radicalismo de su mensaje me interesa una cuestión. Quisiera saber si efectivamente el fallo de la cámara decía que el peronismo "desemboca inevitablemente en la orientación marxista que tiene como meta la dictadura del proletariado".

Es posible que los jueces usaran la figura, ya que el terror rojo muchas veces fue agitado como motivo de alarma. Vaya si Perón lo usó, no hablemos de sus criminales de la triple A, recordemos cuando acusaba de comunistas a simples trabajadores en huelga en la época del peronismo de vacas flacas (después de 1949).

Viniendo de Puiggrós hay que tomarlo con pinzas, él ya venía divulgando la mentira del carácter revolucionario-proletario del peronismo. Y bien amargado que murió, viendo desde Cuba el fracaso de haber querido injertar la revolución socialista en un movimiento nacionalista burgués, que tiene al fascismo en su genealogía.

Pese a la duda, muy bueno el recuerdo. Saludos.

Rafa dijo...

Emilio:
Sin duda que Puiggrós fue un intelectual brillante y merece ser recordado. Aquí sólo quise traerlo como testigo de un momento histórico.

No tengo razones para dudar que el fallo de la Cámara Electoral dijera eso, aunque no encontré otra referencia. En esa época eran bastante habituales los ataques de tipo macartista al peronismo; su proscripción solía justificarse en el marco de la Guerra Fría. Y la enorme mayoría de los jueces en la época de Illia eran gorilas de pura cepa, nombrados después del '55. Si encuentro algún otro dato se lo paso.

Saludos.

WOLVENSTORM dijo...

Leyendo la nota de Feinmann,me ha hecho reír como lo pinta al vice,y es exactamente como también lo percibo yo:Cleto es el Fouché de las pampas(sólo que menos sagaz,pero más ávido de luces)

Rafa dijo...

Wolvenstorm:
Sí, es muy acertado el retrato que Feinmann hace de Cobos en esa nota. Para mí la analogía con Fouché le queda demasiado grande al Cleto, me parece más adecuado verlo como un Chance Gardener, como leí en algún lado.

Gracias por pasar. Muchos saludos.

LUCIANO dijo...

Rafa: Iba leyendo el texto de Puiggrós, y el fundamento de la Cámara Electoral para dictar la enesima proscripción, y me acordé de algo que justamente aclarás al final del post: hay una difundida creencia de que Illia levantó la proscripción del peronismo, y este falso dato se esgrime por muchos a la hora de exaltar las virtudes democraticas del ex presidente.
He escuchado a Pepe Eliaschev diciendo muy suelto de cuerpo que Illia legalizó al peronismo, y no oí voces que aclararan esta incongruencia. Es bueno que se recuerde como fueron las cosas en realidad.
Con respecto a la imagen de Illia que se fue construyendo, indudablemente hay una desmesura benignidad muy cercana a la canonización: aquella teoría de la república perdida por un "equivoco histórico" desde 1930 hasta el 83, donde sólo parece salvarse Illia.
Demasiado irreal para un país que durante 30 años estuvo surcado por luchas populares que terminaron marcando no tan sólo política, sino culturalmente a la sociedad bajo el antagonismo peronismo-antiperonismo (que no cesa).
En definitva, un relato muy excluyente (ojo, no digo que el revisionista nacional no lo sea)sobre todo cuando lo excluido es el fenomeno político de masas más importante del siglo en la Argentina.

PD: Ví por ahí que vino Laura a comentar. ¡ No estamos solos, jajaja!

Un Abrazo, Rafa.

As de pica dijo...

http://www.lamoscadeatenas.blogspot.com/

Un poco de politica desinteresada, pasion, patriotismo y deseo de progreso.

Lejos de la tipica politica universitaria.


Las moscas del mundo actual.


Los tábanos del futuro

Rafa dijo...

Luciano:
Tal cual, la creencia de que Illia levantó la proscripción del peronismo es muy frecuente e incluso figura así en algunos libros que estuve consultando. Pero lo concreto es que el Partido Justicialista no pudo presentarse como tal en las elecciones legislativas de 1965 (en las elecciones de 1963 que ganó Illia, también habían sido prohibidos los partidos neoperonistas).

Creo que es erróneo centralizar los juicios sobre esa época en la persona de Illia (tanto a favor como en contra). En realidad existía un andamiaje político-jurídico montado por el régimen de Aramburu y Rojas y reforzado durante el gobierno de Guido, con el objetivo de cerrarle el camino al peronismo y garantizar su proscripción. Illia asumió el gobierno en ese contexto y no tenía el poder (suponiendo que tuviera la intención) de desmontar esos mecanismos. Además, su declamado respeto de la independencia de los poderes, en la práctica lo inhibía de meter mano en un Poder Judicial cerradamente gorila (por lo mismo, antes del fallido Operativo Retorno del '64, él decía que Perón podía volver si quería, pero en realidad había varias causas abiertas por las que al General lo podían meter preso...).

Creo que Illia es una figura respetable y su gobierno tuvo aspectos positivos (ley Oñativia de medicamentos, anulación de los contratos petroleros de Frondizi, etc.) pero no se lo puede juzgar en forma aislada del contexto institucional que lo marcó con una ilegitimidad de origen. Y probablemente él nunca haya tenido posibilidades reales de terminar con esa ilegitimidad.

Gracias Luciano. Un gran abrazo.

PD: Así es, Laura se dio una vueltita por acá. Espero que no sea golondrina de un solo verano, jaja!!

emilio dijo...

Me parece que Rafa y Luciano están analizando los hechos con sus gafas peronistas, así interesados en combatir a la actual oposición mediática manipulan el pasado para negar que en verdad el gobierno de Illia levantó la proscripción del peronismo, por supuesto no en los términos que deseaba Perón, que siguió amenazado por la justicia penal.

Conviene aclarar algo en relación al último post de Rafa, las reglas de las elecciones de 1963 no fueron definidas por la UCRP ni por Illia, que por supuesto no gobernaba. Fueron diseñadas por la corporación militar luego del fracaso del plan Martínez de incorporación gradual del peronismo al sistema político, sin Perón por supuesto. A ese plan lo saboteó "el general" en 1962, pues le impedía designar a los candidatos de una posible alianza con la UCRI. Como no había garantías en 1963 para derrotar al peronismo (me refiero a la UP u otra denominación del neoperonismo) o a una alianza peronismo-UCRI bendecida y designada por Perón, la plana militar a finales del gobierno de Guido estiró la definición de las reglas de las elecciones para impedir que Perón pudiera actuar como árbitro. Por ese motivo hay una gran confusión hasta el último mes, finalmente el peronismo votó en blanco y la UCRI se presentó en condiciones de debilidad.

Un error de Rafa es suponer la existencia de reglas impuestas por la "Libertadora" todavía en 1965. El levantamiento de la proscripción del peronismo comenzó en el gobierno de Frondizi, con las reglas de la "Libertadora" el peronismo (con el nombre que fuere) no hubiera podido presentarse y ganar las gobernaciones más importantes. Ya sabemos que a Frondizi lo voltearon y esas elecciones no tuvieron efecto, pero marca una diferencia con la "Libertadora".

Ya con Illia en el poder, la estrategia del gobierno radical fue incorporar al peronismo al sistema político por medio de los partidos neoperonistas, con la explícita exclusión de Perón, de manera desgajar al peronismo y de terminar con la influencia de su líder en la vida política nacional. Este proyecto Illia-Palmero era mucho más benévolo hacia el peronismo que el plan Martínez, ya que este último impedía la presentación del peronismo en las provinicas más importantes (p.e. Buenos Aires).

En parte esas expectativas de la UCRP de admitir al peronismo sin Perón para derrotarlo en las elecciones de 1965 se vieron reforzadas por el fracaso estrepitoso del "Operativo Retorno" del año anterior, cuando los trabajadores no movieron un dedo para forzar el regreso de "el general", bastó un llamado al gobierno brasileño para detener al avión y mandarlo de regreso a Madrid.

El período 1955-1966 no tuvo reglas fijas, variaron según los actores, y es un hecho que el gobierno de Illia abrió la admisión del peronismo en el sistema político. No de la forma que lo cuentan los Eliaschev, pero tampoco es del todo correcta la versión partidaria de Rafa y Luciano.

Saludos para todos, en especial para el anfitrión de esta página de la blogosfera peronista.

Rafa dijo...

As de pica:
Gracias por la recomendación, me voy a dar una vueltita por ahí. Saludos.

Emilio:
Creo que está claro que en las elecciones del '63 no pudo presentarse el PJ como tal. No tengo los datos de qué candidatos peronistas "de Perón" pudieron presentarse bajo otra sigla y quiénes no. Por supuesto que hubo un avance con respecto a la proscripción absoluta de 1963, pero no puede decirse que haya habido una desproscripción total (de paso, aquí tiene otro blogger si tiene ganas de pelearse).

Sobre el resto y salvo detalles que sería inútil discutir, estamos bastante de acuerdo. Lo único, yo no dije que las reglas impuestas por la Libertadora siguieran vigentes en 1965. Los que seguían vigentes eran muchos jueces nombrados por ese régimen, indudablemente gorilas, que eran p.ej. los que mantenían abiertas las causas contra Perón o los que formaban la Cámara Electoral que dictó el fallo citado por Puiggrós.

Por supuesto que Frondizi intentó levantar en alguna medida la proscripción del peronismo y eso no fue tolerado por el poder real, cuya cara visible eran las FF.AA. También vale recordar que a principios del '63 se había reunido la Asamblea de la Civilidad donde los partidos más importantes, incluidos el PJ y la UCRP, firmaron un acta exigiendo el llamado a elecciones sin proscripciones. El hecho es que las elecciones de julio de ese año no cumplían ese requisito y tanto la UCRP como los otros partidos no peronistas se presentaron igual.

Gracias y saludos.

emilio dijo...

Rafa:

Si entendí bien, ahorta admite que el gobierno de Illia abrió la participación del peronismo en el sistema político.

Me gustaría conocer a fondo que decía la Asamblea de la Civilidad, si no obedecía a la coyuntura en vez de a razones supuestamente principistas luego incumplidas, argumento utilizado a menudo por ustedes los peronistas.

En cuanto al fallo de la cámara, mi duda inicial no se refería a la proscripción del Partido Peronista y a la persona de Perón sino a los motivos (el marxismo) citados por Puiggrós, sabido de lo fraudulento de este personaje.

El otro hecho de esos años es que Perón fue uno de los factores de la inestabilidad política, al boicotear toda inclusión posible del peronismo en el sistema, ya que él quedaba como un referente externo y no como el factor central. Ya sabemos que finalmente volvió en una escalada de violencia con sus asesinos de la AAA, que dejó al frente del gobierno a la peor escoria. Visto en perspectiva, las soluciones del problema propuestas por los radicales eran las más conveniente para el para el pueblo argentino.

Veré que dice en ese blog su compañero peronista.

Rafa dijo...

Emilio:
En ningún momento dije que Illia no haya permitido la participación del peronismo. Lo que me interesa destacar es que el PJ estuvo proscripto en las elecciones del '65, además de los argumentos usados por la Cámara Electoral para prohibir su presentación. Lo de la Asamblea de la Civilidad a lo mejor lo trataré en algún post.

El resto es opinable y no me interesa debatirlo con Ud. en este momento. Ya dije en este blog que para mí el derrocamiento de Illia fue un error trágico, que cerró la posibilidad de llegar a una democracia sin proscripciones. Y quizás en ese caso nos hubiéramos ahorrado la sangre que corrió unos años después. Pero los dueños del poder en la Argentina eligieron otro camino.

Saludos.