martes, septiembre 20, 2011

Nuevas zonceras

El jueves 8 estuve en la presentación del libro Zonceras argentinas y otras yerbas de Aníbal Fernández en la Universidad Nacional de San Martín. Un libro que me genera una pequeña satisfacción personal ya que muestra la vigencia del pensamiento y del método analítico de Don Arturo Jauretche, a quien está dedicado este blog desde su nacimiento.

Zonceras incluye una "Antibibliografía" con destacados exponentes de la "literatura zonza" (no para sus autores y editores, por supuesto) de hoy día, tales como ¿Qué les pasó? o ¡Pobre patria mía! Y seguramente, en próximas ediciones revisadas deberá agregar más títulos, por aquello de que "Cuando muere el zonzo viejo, queda la zonza preñada".

Probablemente entre esos nuevos títulos vaya a figurar el reciente Historia de la Argentina 1955-2010 de Marcos Novaro, que no leí (ni tengo intenciones de hacerlo), pero del que este reportaje de Cristian Vitale a su autor da bastantes indicios. Van algunas perlitas:

“El problema [de Perón] es que se rompió la cabeza a sí mismo, porque él también terminó siendo víctima de su propia creación.”

“Yo creo que el peor período de la Argentina es el que va de 1973 a 1980, porque Perón se rinde ante su propia obra.”
(Digamos que a partir del 1º de julio de 1974 Perón ya no pudo rendirse ante nada, al menos en este mundo.)

"(...) Entiendo que el proyecto político [de Néstor Kirchner] llegó a su límite porque no fue capaz de cambiar al peronismo tradicional y tampoco supo acomodarse a una etapa más complicada en términos económicos, porque uno de los problemas recurrentes en este país es que el poder central, en el marco de un sistema populista, siempre termina siendo víctima del arco de gastadores de presupuesto."

"El proyecto kirchnerista tiene mucha similitud con el de Menem en la idea de hacer un peronismo definitivo, aunque de otro signo, desde la voluntad. Y eso no pudo ser, ni desde adentro ni desde afuera."
Parece que para Novaro, la Argentina es un país que vaya para donde vaya siempre vuelve al mismo lugar, y seguramente piensa que el país que dejó Néstor Kirchner en 2010 es muy parecido al que dejó el ex presidente riojano en 1999. Le vendría bien leer esta columna de Emir Sader, y de paso registrar el dato de que la sociedad argentina no parece haberse enterado de que "el proyecto político de Kirchner llegó a su límite".

En cuanto a "hacer un peronismo definitivo, desde la voluntad" creo que es algo que no está al alcance de ningún individuo, sea peronista o no. Cosa que sin duda Kirchner sabía perfectamente. No era ningún zonzo.

"El peronismo hizo una revolución social, construyó una sociedad extremadamente igualitaria para los parámetros regionales y todavía uno tiene que discutir qué pasó con esa sociedad igualitaria. Y es que tiene un problema económico de base: es insostenible, porque la productividad en Argentina no alcanza para ser tan igualitarios."
Seguramente Novaro tiene una fórmula que le indica cuál es el valor del coeficiente de Gini óptimo para la Argentina, que no se puede mejorar porque "la productividad en Argentina no alcanza para ser tan igualitarios". Lo evidente es que su visión estática le impide siquiera admitir la posibilidad de transformaciones profundas que permitan alcanzar y hacer sostenible una sociedad más igualitaria. El conservadorismo económico y político, que en su momento justificó el golpe de 1955 o el de 1976, agradecido.

"(...) El populismo norteamericano convive en general con instituciones liberal-democráticas que lo canalizan. El populismo de Roosevelt, por ejemplo, encontró un freno en la Corte Suprema. ¿Fue bueno eso o no? Hay toda una discusión, porque la Corte era muy conservadora y le frenó las reformas sociales. Hay quienes piensan que eso fue un freno al reformismo. (...) Me inclino a pensar que [una Corte conservadora] es un freno útil a los problemas del populismo porque éste arrasa con las instituciones y genera problemas más serios de los que resuelve. En algunas ocasiones es inevitable que arrase con las instituciones, como hizo el peronismo."
La frutilla que corona el postre. No podía faltar la crítica al "populismo", que en Argentina resulta ser el peronismo, más bárbaro y "arrasador de las instituciones" que el populismo de Roosevelt, que ya era malo. Por suerte, siempre hay conservadores dispuestos a ponerle freno...

Evidentemente, lo de Novaro es una muestra de que no hay indicios de que la mirada diferente de Ernesto Laclau sobre el populismo penetre en ciertos círculos académicos y políticos, tanto a nivel nacional como mundial. Pero vale la pena leer lo que dice nuestro reciente visitante Alain Rouquié sobre el tema en esta entrevista que le hizo Carolina Keve para Debate:

- En su trabajo, Ud. hace referencia a la noción de “populismo”. Hoy parecería tratarse de una categoría que describe fenómenos muy distintos en Europa y en América Latina.

- Y si me ha leído se habrá dado cuenta de que si hay un concepto que rechazo y que no utilizo es el concepto de populismo. Creo que es un concepto vacío que se utiliza de manera completamente arbitraria y que termina por denotar más a quien lo utiliza en vez del objeto al cual se refiere.(...)

No sé, Novaro. Me parece que Rouquié está hablando de vos.

5 comentarios:

Rucio dijo...

Contrariamente a lo que cree Novaro, la "productividad" en Argentina ha ido en verificable y permanente crecimiento en los últimos 20 años. El problema (que amenguado aún subsiste) es que a la ganancia generada por esa productividad siempre se la apropió el sector del capital. ¿el derrame? bien gracias.

Rafa dijo...

Rucio:
Tal cual, es como vos decís. Sobre el tema productividad es muy recomendable este artículo de Alfredo Zaiat en homenaje a Daniel Azpiazu. Mi idea (desde muy lejos del ámbito académico) es que las actividades de mayor productividad en el país están concentradas en pocas manos, generan relativamente poco empleo bien remunerado y están en gran parte orientadas al mercado externo. De ahí (y por razones estructurales) es prácticamente imposible que se genere un "derrame" en forma espontánea.

En consecuencia, no hay alternativa a la intervención del Estado para mejorar la distribución del ingreso. Lo que genera inevitablemente conflictos políticos, como ya lo vimos p.ej. con la crisis por la 125. Evidentemente a los tipos como Novaro eso no les gusta, o no lo quieren ver.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.

LolaMento dijo...

impresionante la prolijidad intelectual de Alain Rouquié respecto al populismo.

Félix Lunático dijo...

En el reportaje, Novaro termina diciendo: "Obviamente, hubo mucha omnipotencia en el antiperonismo, mucha revancha."

Yo diría: obviamente hay mucha impotencia en el antikirchnerismo, Novaro la muestra cada vez que abre la boca.

Novaro aplica un principio marxista, busca la contradicción principal, para él es instituciones conservadoras - populismo. El apoya a las primeras.

Rafa dijo...

LolaMento:
Sin duda Rouquié registró que "populismo" es un latiguillo ya tan trillado que es más signo de prejuicio y pereza intelectual del que lo usa que otra cosa, y por eso lo rechaza.

Félix Lunático:
Parece que Novaro encaró su libro con la premisa del "fin del kirchnerismo" antes de la muerte de NK y todo lo que vino después lo dejó pedaleando en el aire (igual que al conjunto del antikirchnerismo). Pero así y todo él sigue en la suya sin que eso parezca afectar su prestigio académico. Y bueno, que le garúe fino.

Buen punto el suyo, MN aplica un principio marxista para apoyar tendencias conservadoras. Seguramente hay muchos otros que hacen lo mismo.

Gracias por los comentarios. Saludos cordiales.