sábado, noviembre 10, 2007

Sinceridad brutal

(...) Luego de haber advertido que no podía coincidir, aun antes de su fracaso, con el socialismo real, él buscó un camino que sintetizara la libertad con la igualdad, que creo es el que queremos seguir todos. Me sentía y me siento seguramente más angustiado de lo que él estaba, porque creo que el camino hacia la democracia en el sentido estricto es prácticamente imposible de transitar hoy. Porque a nosotros en Latinoamérica nos permiten una república. Es decir, la división de poderes, el diálogo entre las fuerzas políticas, las elecciones periódicas, la libertad de expresión. Nos dan las libertades esenciales, que son las que impiden un Estado o gobierno arbitrario que nos meta presos, nos mate o torture. Pero cuidadito con ir más allá...”

“(...) Está ganando terreno lo que Gramsci nos dijo. Las clases dominantes se las iban a ingeniar para que culturalmente tuvieran presencia las ideas que les convienen a ellos en las clases dominadas. Esto es lo que está ocurriendo ahora”.

“(...) Para recomponer a la democracia no basta un partido político. Tenemos que encontrarnos entre muchos que pensamos parecido y buscar consensos básicos. Algunos dicen que es al revés, que tenemos que juntarnos con cualquiera. Yo no estoy en eso, no deseo el fracaso del gobierno, pero soy un firme opositor”.
Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, ex Presidente de la Nación, al hablar en el homenaje del Club de Cultura Socialista a Juan Carlos Portantiero.


Con todo respeto y afecto, qué lejos quedó aquello de "Con la democracia se come, se educa y se cura", ¿verdad, Doctor?



P.S.: se han habilitado los comentarios anónimos con verificación. A ver qué pasa.

20 comentarios:

anarresti dijo...

Jorge, ¿por qué, exactamente, tenerle afecto a don Raúl? MEC

Jorge Y. de la G. dijo...

María:
Me parece que se me fue la mano con la ironía en esa frase... Igualmente, en lo personal no puedo rebajarlo al mismo nivel en que tengo a M*n*m o FDLR. Y creo que a pesar de sus agachadas y fracasos, el decreto de juicio a las Juntas es algo que le da a Alfonsín un lugar en la Historia. Nada más que eso.

Gracias por la visita, y saludos (también para Pablo y Ulises!).

Hal dijo...

Por supuesto, Alfonsín no puede ser equiparado ni a Menem ni a Chupete. En todo caso, debería ser considerado al nivel de Kirchner.
Este discurso haría las delicias del finado Camps, quien no se cansaba de considerar al alfonsinismo como la cola del diablo gramsciano en Argentina.

Jorge Y. de la G. dijo...

De acuerdo Hal (aunque eso de considerarlo a RA al nivel de K corre por cuenta tuya :P).

Seguramente el genocida que vos nombrás tenía buena información sobre Alfonsín. Y la verdad, en el hecho de que ocasionalmente uno le tuviera algo de simpatía a don Raúl, no era un factor menor el que tuviera enemigos como ese.

Gracias, un abrazo.

manolo dijo...

Jorge
A Raul Ricardo, un no Radical, no puede dejar de tenerle afecto. ;-P
Es una especie de Cafiero, cuando lo sorprende la realidad se olvida del libreto y le brota el Intransigente.
Un dato a confirmar, la tirria de Camps contra RA se debe a su relacion con el ERP.
Albano H bloqueo varios intentos de Ramon C, que queria “interrogarlo” por las reuniones de los años 70/75.
http://www.clarin.com/diario/2006/09/23/elpais/p-01276908.htm
http://www.pagina12.com.ar/1998/98-10/98-10-06/pag08.htm
http://www.ser2000.org.ar/protect/Archivo/d000cbde.htm
http://www.rodolfowalsh.org/spip.php?article1812
Un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Manolo: es muy probable que haya habido algo de eso que comentás de las reuniones. Seguro que vos sabés de la amistad entre RA y Albano Harguindeguy, habían sido compañeros del Liceo Militar (creo). En una época los "muchachos" solían difundir una foto en que aparecían juntos en una cena de camaradería.

Gracias por los links. Un abrazo.

Roberto Bobrow dijo...

La estigmatización de Alfonsín por gramsciano es posible que provenga de Jorge Castro, "maitre a penser" de M*n*m y ex discípulo renegado de Silvio Frondizi.

Ahora bien, la apropiación-tergiversación de Gramsci por el tándem Portantiero-Alfonsín para convertirlo en justificación de todas las agachadas me subleva más que estas mismas.
Puedo comprender la cobardía física, que nos alcanza a todos. Puedo entender la cobardía moral por cansancio y desgaste.
Pero no puedo justificar el daño intelectual innecesario (a Gramsci, en este caso), sólo para sostener ante el espejo una imagen autosatisfactoria y soberbia.
Saludos.

Jorge Y. de la G. dijo...

Roberto: bueno el punto sobre J. Castro. Creo que el tipo es muy inteligente y en algún lado leí que estaba volviendo a escribir cosas interesantes, alejándose de las escribidurías por encargo del de Anillaco.

Lo que puse en este post subleva desde muchos puntos de vista, y vos sintetizás perfectamente lo que se siente ante la utilización de la figura de Gramsci por esta gente y de esta manera. Como dijo Pablo de La Barbarie: Pobre Gramsci.

Gracias y muchos saludos.

Hal dijo...

Che, si nos ponemos rigorosos, a Gramsci no se lo puede leer ni interpretar desde ningún otro lugar que no sea el marxismo leninismo.
Sinceramente, no creo que estas palabras de Alfonso representen la peor interpretación habida ni un daño intelectual a Gramsci. Aflojemos un cacho.

Jorge Y. de la G. dijo...

Hal: ni tanto ni tan poco. Creo que gran parte del legado de Gramsci es útil aún para aquellos que no somos marxistas ni leninistas. Me parece que lo que nos "subleva" (por lo menos a Roberto y a mí, supongo que también a Pablo) es la utilización de AG dentro de un discurso que es casi un reconocimiento de la impotencia de la democracia formal para realizar transformaciones profundas, por parte de alguien que hizo de la misma democracia formal su máxima bandera. Que de paso parece querer usarlo para justificarse en sus traspiés históricos.

Y no creo que Gramsci se hubiera sentido feliz de saberse citado y analizado en un Club, así fuera de cultura y socialista.

Coincido con vos en que acá no hay nada terrible, pero parece que a varios esto nos revolvió algo en la cabeza.

Un abrazo.

Hal dijo...

Sí, el discurso es un reconocimiento cabal a las dificultades para pasar de una democracia formal a otra más avanzada. Y no lo adjudica a factores fortuitos sino a la premeditación de determinados agentes y a la manera en que se estructuran las relaciones de poder en la periferia del capitalismo global. ¿Y? El párrafo final, me parece, deja en claro que no es un canto a la resignación sino un llamado a la acción para construir otro tipo de hegemonía.
Insisto, me parece que se confunde el tenor de este discurso (que no tiene grandes novedades teóricas y está lleno de vaguedades) con la poco o mucha simpatía que nos puede generar el personaje en cuestión.
Respecto a Gramsci, y a la luz de los acontecimientos, imagino que estaría conforme con ser debatido en un club que, por lo menos, lleva el nombre de José Aricó y no el de José Stalin.

Jorge Y. de la G. dijo...

Ni tampoco el de Américo Ghioldi (:P).

Otro abrazo.

Alberto - aapviviendo@gmail.com dijo...

Dice Alfonsin: "el camino hacia la democracia en el sentido estricto es prácticamente imposible de transitar hoy".

Es que el cree que fue posible transitarlo en el pasado? O que lo sera en el futuro?

Cuando habla de Gramsci deberia considerar que la adjetivacion de democracia no era la misma que para el.

Jorge Y. de la G. dijo...

Alberto:
Aprovecho tu comentario para poner un link al discurso de Alfonsín en Parque Norte en diciembre del '85. Que en realidad fue escrito por Aricó (o por Portantiero, o por ambos, no recuerdo), y que fue según creo el mayor aporte teórico de ese sector socialista al alfonsinismo. Ahí podemos analizar lo que pensaba Alfonsín sobre la democracia antes de la debacle de su gobierno, y compararlo con lo que piensa ahora.

Este post fue linkeado en La Barbarie, ahí hay un comentario interesante que cuenta sobre la utilización de Gramsci por el grupo de Aricó, Portantiero y otros para fundamentar las políticas de Alfonsín.

Gracias por la visita. Muchos saludos.

Anónimo dijo...

Jorge, si las palabras esas no las hubiese dicho alfonso...
Porque en realidad son sabias palabras, dan hasta para epígrafe de una monofrafía sobre democracia.
Creo que van al corazón de un problema importante: en América Latina la "democracia" vino de la mano de un proceso de desafiliación social sin precedentes.

Jorge Y. de la G. dijo...

Estimado Anónimo: por supuesto que esas palabras tienen una alta cuota de verdad. Pasa que en boca de quien las dice parecen una justificación de sus fracasos. Y yo no creo que haya que resignarse o caer en el posibilismo. Siempre hay batallas para dar, y la democracia es simplemente el campo de batalla.

Coincido con tu caracterización del gran problema de América Latina, suelo pensar en la institucionalización que se inició aquí en el '83 como la de una democracia castrada.

Gracias y saludos.

Alberto dijo...

lo del discurso de Alfonsín nos dice si él creía en esa época que la democracia era posible. Lo que yo me pregunto es que piensa ahora. Seguirá creyendo que era posible pero le salió mal, creerá que ya en esa época era imposible como lo cree ahora? Fijense como se jode ahora con todos los que fueron electos en la última elección y ahora resulta que no asumen (Gines, Tomada, Sola, etc). A mi eso me parece un buen índice de la falta de conciencia constitucional en Argentian. COmo lei que dijo alguien en un reportaje, existimos pero no necesariamente somos.

Jorge Y. de la G. dijo...

Alberto:
La verdad es que no me preocupa demasiado saber si Alfonsín cambió o no de opinión sobre la posibilidad de la verdadera democracia de 20 años a esta parte. Sí sé que sus fracasos y sus agachadas contribuyeron a la decepción y al descreimiento en la política de gran parte de nuestra sociedad (ojo, tampoco lo considero el único ni el mayor responsable). Como dijo alguna vez Nicolás Casullo, los sectores medios salieron en masa a la calle por última vez en Semana Santa del '87, el día del "Felices Pascuas". Y no volvieron a salir hasta diciembre del 2001, para pedir "Que se vayan todos".

Lo otro que decís es muy cierto, parece que viviéramos en un "estado de excepción" permanente que justificaría esos incumplimientos de la voluntad popular. Quizás dentro de algunos años, cuando (ojalá) nos habituemos a la normalidad institucional, ese tipo de cosas deje de ocurrir.

Gracias de nuevo. Muchos saludos.

Alberto dijo...

sin querer ser muy plomo, por lo del estado de excepcion: Ya Benjamin decía que debíamos reconocer que el estado de normalidad era el estado de excepción. Arendt demostró que el estado liberal democrático nunca cierra por completo, siempre necesita de la excepción. El que lo estudia muy bien es Agamben, estos días, con el Homo Sacer (creo se escribe asi), y con Estado de Excepcion.

Jorge Y. de la G. dijo...

Alberto: al contrario, gracias por tus aportes, me motivan a profundizar más en el tema. Justo ayer en P.12 salió este reportaje al artista español Tomás Ruiz Rivas donde habla del Homo Sacer en relación con las desapariciones en España durante el franquismo.

No me interesa justificar un "estado de excepción permanente", pero se me ocurre una explicación para nuestra realidad actual. Quizás, a pesar de todas las críticas que se le hacen al Gobierno, se percibe que hay una mejora en la gobernabilidad y eso hace que en general la sociedad haga la "vista gorda" con respecto a las medidas de excepción. Algo así se viene debatiendo en La Barbarie, en el post "Nuestro Ricardo Lagos".

Gracias de nuevo. Muchos saludos.