sábado, diciembre 15, 2007

Discípulos

Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedades son unas pobres causas.

Ramón Carrillo (1906-1956)

Voy tratando de hacerle la segunda voz a este este notable post de Manolo, que me hizo recordar que tenemos entre nosotros a un discípulo del Dr. Carrillo: el Dr. Floreal Ferrara, sanitarista, ministro de Salud de la Pcia. de Buenos Aires en 1973-74 y 1987-88. Quien en nuestro tiempo es capaz de decirnos cosas como éstas (*):

"El proceso de la salud está unido al proceso de entrega del país. Para hablar del problema de la salud tenemos que ubicarnos cuidadosamente en distintos lugares. Primero tenemos que pensar que cuando nosotros, en todos los capítulos de la vida tenemos que tomar una verdad para estudiarla y analizarla, no hay que mirar la verdad, hay que mirar los efectos, esto lo enseñaba un filósofo bárbaro que se llamaba Baruch Spinoza. Si Uds. quieren conocer la verdad, miren los efectos, si Uds. quieren saber la verdad de la salud en nuestro país, miren los efectos, vayan a ver cómo viven las muchachas y muchachos en las villas, fíjense los índices de desnutrición, de analfabetismo, vean cómo están nuestros viejos, de qué se enferman y se mueren nuestros jóvenes, nuestros ancianos.

Los efectos están ahí, esos efectos son los que tenemos que mirar y cuando miramos esos efectos, ya no juega el tema de la salud, entra a tallar el tema de la sociedad. Ése es el primer elemento que debemos tener en cuenta.

El otro elemento que debemos tener en cuenta es lo que nos enseñó un filósofo que se llamó Martin Heidegger (el SER es un lugar de cuestionamiento para el hombre, y que el hombre vive con la muerte y la angustia refugiada en él) (...) Cuando uno se aproxima a él, nos enseña que no hay posibilidades de elegir entre alternativas diferentes; eso pertenece al individualismo liberal americano y superficial, esto recuérdenlo siempre, porque ninguno de Uds. tiene posibilidades de elegir, ninguna, en todo caso cuando tomen una decisión, esa elección está precedida de todo un dolor que está detrás y que los empuja a Uds. a enfrentarse no con la solución que pensaban que la tenían en la mano, sino a enfrentarse con el enemigo, la elección de una alternativa es siempre antagónica, esto quiere decir: si yo elijo este camino, tengo que saber que al elegirlo, enfrente está el enemigo, es decir que no hay elección de alternativa, hay elección de trinchera, ésta es la diferencia, hay elección de trinchera.

(...) Cuando los organismos internacionales vienen a enseñarnos que la salud es el completo estado de bienestar, físico mental y social, lo que nos están enseñando es el discurso del colonizador. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que estos organismos internacionales que han enseñado a varias generaciones desde hace 50 años quiénes tienen bienestar, y que para tener bienestar tienen que adaptarse a la sociedad en la que están, y esta adaptación a la sociedad en la que están representa para Uds. la salud. ¡Un carajo! Si Uds. se adaptan a la sociedad de injusticia en la que viven, Uds. están recontra enfermos, porque al adaptarse están siendo absorbidos por este conflicto que es más fuerte que uno.

La solución en la salud es la lucha por la resolución de los conflictos, no quedarse quietos y adaptarse.

¿Saben dónde hay salud según el concepto de la O.M.S.? En los cementerios, allí no hay conflictos, están todos tranquilos, están todos adaptados por lo tanto según ellos están todos sanos.

Estar sano en nuestra concepción es la búsqueda permanente en la resolución de los conflictos y éstos se ven en los efectos, esa búsqueda, esa lucha en la resolución de los conflictos no es ni remotamente una lucha individual, sino colectiva.

(...) Ese gran maestro de la Salud Pública, el Dr. Ramón Carrillo, solía decir que para saber qué está pasando con un determinado hospital hay que mirar las recetas, y cuando miran las recetas se van a dar cuenta que de cada 10 recetas, 8 están ligadas a los visitadores médicos que ese día visitaron ese hospital. El otro elemento al que hacía referencia Carrillo era ver cómo se moría la gente (esto es de una calidad humana, e intelectual de Carrillo fenomenal).

Él decía, miren quién está al lado de un moribundo, generalmente no hay nadie, sólo las moscas dando vueltas porque éste ya no puede defenderse, no está la enfermera porque seguro le tiene miedo a la muerte, ¿el médico, ni hablemos?, no está nadie, se muere solo, ese hospital no sirve.

En cuanto Uds. ven que alguien está al lado de un moribundo, aunque el hospital sea un quilombo, allí hay humanidad, y si está la enfermera y le toma la mano al paciente, seguro que ese hospital es brillante. Desde el punto de vista de la salud, en el instante en que un hombre o mujer debe enfrentarse con Dios, siempre debe haber un afecto, siempre, no lo olviden, ése era el Negro Carrillo, él sentía que dentro del hospital debía estar la condición más importante de la humanidad, el amor, y esta condición es tan importante o más que cualquier acto médico. Una de las frases más memorables que yo recuerdo haber leído de Carrillo es, frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia, la pobreza y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedad son unas pobres causas."

Sobre el tema de los medicamentos y los laboratorios privados:

"Yo no me opongo a sus negocios, es parte de la realidad del sistema. Pero el escenario es que tenemos la posibilidad de producir una buena cantidad de medicamentos, con alta capacidad técnica, cuidadoso control, a partir de las universidades en buena parte del país.

El país tuvo dos instantes de libertad y autonomía en medicamentos, un instante es Carrillo, Ramón Carrillo, quien crea EMESTA (Empresa de Medicamentos del Estado Argentino), produce medicamentos nacionales y fundamentalmente en el momento en que salía la penicilina y es una etapa de gran desarrollo. Y el segundo instante es Oñativia, Ministro de Arturo Illia. Produjo Oñativia la Ley Nacional de Medicamentos en el momento en que nadie se animaba a levantar la voz (...) los laboratorios se enloquecieron, y le hicieron unos meses después el golpe de estado; estos dos instantes son instantes de la liberación nacional con los medicamentos. Todos los demás se entregan, todo... cuidadosamente adornado, pero es entrega, hay que buscarla, pero hay entrega."

Y termino con un fragmento de un reportaje que una vez le hizo Luis Bruschtein, refiriéndose a las políticas impuestas por el Banco Mundial y la ética de los médicos:

"Los médicos este tema no lo ven. Pero aunque estuviera en los planes de estudio, si no se corrige en la sociedad, serviría de poco. Le voy a contar una anécdota. Cuando me estoy por ir de la universidad, en noviembre del ‘75, amenazado por la Triple A y expulsado, en la última clase tenía una multitud frente a mí. Cuando terminé, dije: “Aquí estoy disponible a las críticas que ustedes crean convenientes”. Casi todos fueron elogios. Hasta que un pibe por allá arriba me dice: “Usted ha sido un gran profesor mío, pero me voy con un enorme déficit porque no me ha enseñado a manejar el nomenclador nacional”, que es el listado de las enfermedades por el cual los médicos saben cómo facturar. O sea que para él el negocio estaba por encima de lo que le había enseñado. Lo miré fijo, se me nubló la vista, tuve la sensación de que me desmayaba, de bronca, de fastidio, entonces le dije: “Por qué no te vas a la puta madre que te parió”, y me di vuelta y la clase entera se levantó, se puso en pie y me aplaudió. Me lo llevé, como diría Perón, como la música más maravillosa que han escuchado mis oídos."

En algún lado leí que se calificaba al ahora ex ministro de Salud de la Nación Ginés González García como discípulo del Dr. Ferrara. La verdad, no me parece.


(*) Quiero disculparme con el Dr. Ferrara por exponer su pensamiento en forma tan fragmentaria, y por no contar su obra en la función pública como ministro de los gobernadores Bidegain y Cafiero. Será en otra oportunidad.

9 comentarios:

Mendieta dijo...

Teléfono para la Hormiguita!!!!
Abrazo

Roberto(Gloriamundi) dijo...

Si mal no recuerdo, por el '75 pusieron un caño en Medicina porque producía antibióticos gratis. Ahora veo contra quien iba dirigido.

En ese entonces yo era visitador para un laboratorio nacional que hacía haptenes (vacunas purificadas) únicas en el mundo. No pudo contra los poderosos y el dueño terminó suicidándose.

Creo que voy a poner la nota que publiqué sobre eso en un blog con mis viejos artículos periodísticos que vengo rumiando. Gracias por la inspiración.

Musgrave dijo...

Sin palabras, Jorge.

El Instituto J. Perón que dirije A. Cafiero editó un libro, Ramón Carrillo escrito por Ginés.

Un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Mendieta: ¿atenderá el teléfono?

Roberto: gracias a vos por tus recuerdos y tus datos.

Musgrave: hace poco a Ferrara lo nombraron Ciudadano Ilustre de la CABA, y la Legislatura sacó un CD dedicado a la vida y obra de Carrillo. Mientras tanto, las políticas van por otro lado (aunque salió la ley de creación de un laboratorio para fabricar medicamentos baratos, veremos qué resulta).

No mencioné que Ginés sucedió a Ferrara como ministro de Salud de Cafiero en 1988, es un tema que me queda pendiente

Un abrazo a todos.

Diego F. dijo...

No da para agregar nada, contundente. Como siempre, muy bueno Jorge.

Abrazo

fabricio dijo...

Otro Acierto de su parte¡¡ Felicitaciones por esta nota. Esta sacando al ruedo los verdaderos heroes nacinales, tan ocultado por la historia mitrista oficial, no vaya ser cosa que alguien quiera imitarlo como fue el caso de Ferrara. Un Pensador Nacional dijo "Que hay 2 historias, una la OFICIAL y la otra la REAL". Yo me alegro que estos geniales pensadores como Scalabrini Ortiz o funcionarios como Ramon Carrillo se divulge sus acciones y pensamientos. Bueno lo de la ponderacion de Gines es relativa, para mi fue positiva o aceptable pero no destacada e historica como la de Ramon Carrillo.

manolo dijo...

Jorge
Maravilloso como siempre,
No le haga caso a el Anónimo Bostero, copie y pegué lo que quiera en la básica Virtual.
Mi casa es su casa, Compañero
Un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Diego y Manolo: muchísimas gracias.

Fabricio: te agradezco y comparto tus palabras. Aún los que supuestamente serían continuadores de estos próceres, suelen ocultar su obra. Quizá para no dejar en evidencia que no están verdaderamente a su altura.

Ojo, no quiero descalificar absolutamente a Ginés, pero ante la obra de Carrillo uno ve la diferencia entre lo que es atacar los problemas de fondo y lo que es más que nada aplicar paliativos. En el blog de Manolo puse esta frase que encontré del Dr. Mario Testa (otro grande):

"...usamos mal las palabras, hablamos del Ministerio de Salud de nuestro país. Yo pienso que eso no es un Ministerio de Salud, que es un ministerio de enfermedad. Si realmente tuviéramos un Ministerio de Salud los demás estarían sobrando."

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

Por favor!!!, Gines y el Plan Federal!!! en q puede ser discipulo de Carrillo y Ferrara? , se ve, no aprendio nada