lunes, junio 22, 2009

En el momento justo

El Cash de ayer vino con un flor de regalo: un reportaje de Tomás Lukin a nuestro próximo visitante Ha-Joon Chang, uno de los economistas favoritos de este blog (y también, de nuestro amigo y candidato blogger Escriba).

Seguramente me voy a seguir ocupando de él, y por ahora me quedo con su visión sobre modelos de desarrollo y con unos conceptos que me vienen justo como aporte para el debate sobre tipo de cambio y devaluación, que asomó en este blog con el comentario de Mariano en el post anterior.


(...) ¿Considera que un tipo de cambio competitivo es una herramienta para el desarrollo?

–En el corto plazo hay que mantener un tipo de cambio competitivo que permita mejorar el saldo comercial. Pero en el largo plazo no se puede resolver todo con el tipo de cambio. Sólo es posible mejorar la calidad de vida incrementando la capacidad productiva. Muchos países en desarrollo devalúan sus monedas una y otra vez, pero eso no los hace competitivos.

¿Por qué?

–Devalúan y el tipo de cambio permanece competitivo por un tiempo, pero las ventajas que surgen de una tasa competitiva tienen vida corta y son erosionadas por el mismo superávit comercial que generan. Es necesario mejorar constantemente la estructura de exportaciones para evitar el deterioro. Los trabajadores de automotrices alemanes ganan 30 dólares la hora y el producto alemán es competitivo. Probablemente en Tailandia los trabajadores ganen 5 dólares por hora, pero eso no los hace competitivos, porque la gente quiere autos alemanes. Las monedas altamente devaluadas revelan las debilidades de las estructuras productivas de los países. En el corto plazo estoy de acuerdo en que el tipo de cambio sea competitivo porque permite evitar los problemas de balanza de pagos y las crisis financieras, pero lo que va a determinar el desarrollo o no es lo que se haga con la industria.

¿Una estructura de exportaciones basada en productos agropecuarios puede impulsar un proceso de desarrollo?

–Depende. Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Dinamarca prosperó sobre la base de las exportaciones agropecuarias. No es imposible, pero hay que tener en cuenta que Dinamarca es un país pequeño con 5 millones de habitantes que en ese momento podía exportar a mercados muy ricos y muy cercanos, como Alemania e Inglaterra. No es lo mismo exportar soja para la población urbana china. A diferencia del caso danés, hoy los argentinos son demasiados como para sostener una mejora en la calidad de vida a través de las exportaciones de soja, trigo y carne.

¿Es una señal de debilidad?

–La estructura de exportaciones argentina permaneció estancada, se siguen exportando las mismas cosas, productos primarios. A diferencia de Argentina, Corea del Sur mejoró y modernizó continuamente su estructura exportadora. Hay que mejorar los productos agropecuarios y diversificarse hacia las exportaciones de manufacturas industriales. Incluso en las exportaciones agropecuarias que pueden mejorar. Argentina tiene mejor vino que Chile, pero en Inglaterra recién se está empezando a conocer. Los chilenos han sido mucho más efectivos en el marketing y poniendo etiquetas muy lindas.(...)

¿Por qué en pocos años los coreanos pasaron de ser de los más ahorrativos del mundo a uno de los de menor ahorro?

–Es el resultado de las políticas económicas. Después de la crisis de 1997, los bancos dejaron de prestar a la producción y pasaron a prestar al consumo, donde hacen más dinero. En ese sentido, los bancos de desarrollo son fundamentales. Los bancos comerciales no prestan para el largo plazo. No hay créditos a largo plazo. Son necesarias instituciones como el Bndes en Brasil o los bancos de desarrollo en Corea del Sur y Japón, que prestan a largo plazo para financiar el desarrollo.

8 comentarios:

El Compañero Artemio López dijo...

Excelente Rafa... más cuando el culto al devaluacionismo permanente es un mal que el pensamiento nac&pop tolera , cuando no fomenta abiertamente.
salu2!

Mariano dijo...

Rafa: en parte para seguir comentando sobre lo del post anterior, me parece que el error general pasa por darle carácter central a un debate como el del tipo de cambio, que debería ser un accesorio más y no el único punto sobre el que apoyarse en la toma de posición, o tema divisiorio de aguas.
Es llamativo, como desde la UIA, principalmente, se recurre a la corrección cambiaria nominal como elemento único de reclamo, cuando, como dice el coreano, las ventajas se evaporan rápidamente (si es para recomponer márgenes de ganancia o para recuperar competitividad, digamos que las dos cosas son la misma).
Por supuesto, tampoco es lógico aferrarse a una negativa absoluta a la devaluación, como la de los últimos años de Menem y De La Rúa (sin hablar del payasesco Rodríguez S.A.).
Digamos que la devaluación a veces ocurre por necesidad. Hay momentos en que no queda otra, si no entran dólares por ningún lado, hay que hacerlos entrar de algún modo.
El tema es, como bien señalás, no insitutcionarla como el único recurso existente ante el más mínimo atisbo de restricción externa (y encima mágico), porque eso equivale a institucionalizar al salario como única variable de ajuste.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Estimado Rafa:

Creo que Mariano esta en un error:
R Saa no devaluo.Y pienso que para ese momento era el plan mas coherente(dentro de la "idea" peronista)que era seguir con la convertibilidad para afuera,e introducir una segunda moneda de uso interno.

Y lo echaron al peor estilo mafioso en la conocida trifulca de Chapalmalal.
El plan de Duhalde-Alfonsin era otro.Y tengo entendido que K tambien estaba en contra de devaluar.

Cordiales Saludos
AB

Mariano dijo...

AB:
Rodríguez Saa no devaluó. Eso es lo que dije. Que se aferró a la idea de no devaluar.
Saludos

Anónimo dijo...

Estimado Rafa:

Mariano:tenes razon,soy un tarado.
Igual mantengo mi posicion sobre RSaa.
Cordiales Saludos
AB

Verboamérica dijo...

Interesante planteo... buenos comets.

Rafa dijo...

Artemio:
Gracias, compañero!! De acuerdo con vos. Yo creo que ahí hay una herencia de los '90, cuando con el 1 a 1 se clausuraron no sólo las posibilidades de hacer política monetaria sino también fiscal, crediticia, etc., etc. Las herramientas de política industrial que menciona Chang quedaron en el olvido, entonces parece que el debate pasara únicamente por el tipo de cambio.

Felicitaciones por Café de las Palabras. Un abrazo.

Rafa dijo...

Mariano:
Ante todo mis disculpas por la demora en contestarte. De acuerdo con vos en lo erróneo de darle carácter central (o único) al debate sobre el del tipo de cambio, mi respuesta a Artemio iba en el mismo sentido.

Creo que para la corriente que ahora domina la conducción de la UIA, el reclamo por la corrección cambiaria nominal tiene no sólo un contenido de mayor competitividad sino que es también una señal política sobre su rechazo al nivel actual de los salarios reales, y por lo tanto también a cualquier intento de mejorar la distribución del ingreso hacia los trabajadores. Ellos saben perfectamente que las ventajas cambiarias se evaporan rápidamente, por eso pienso que el contenido político es esencial.

Puede ser que desde un punto de vista económico recomponer márgenes de ganancia sea equivalente a recuperar competitividad, pero fijate que Techint acá lanzó una propuesta de rebaja "voluntaria" de salarios, mientras que a nivel mundial distribuye utilidades por u$s 350 millones. Quizás ellos lo puedan explicar desde su lógica empresarial, pero no deja de resultar paradójico (y chocante).

Desde ya que es absurda una negativa absoluta a la devaluación. La renuencia de los gobiernos que mencionás a salir del 1 a 1, sin duda tuvo que ver con necesidades políticas, y con que la convertibilidad había sido "atada" con compromisos muy pesados de romper. Probablemente luego de la devaluación brasileña del '98 ya el 1 a 1 argentino era inviable, y ahí empezó su larga agonía.

Gracias por tu comentario. Un abrazo.