lunes, julio 02, 2007

Pueblo

Hace unos días el diario de Bartolo publicó un engendro cuyo autor se pregunta si el concepto de pueblo no es "una idea alienante, poseedora de un sentido al que correspondería llamar 'fascista'". Frente a esto, y sin dejar de pensar que un visitante intergaláctico probablemente tendría mayor comprensión de la realidad que este personaje, prefiero recordar las luchas anónimas de nuestro pueblo, ese que en gran parte lloró hace 33 años la muerte de su líder. En este aniversario Manolo nos regaló una evocación de un episodio vivido en ocasión del primer retorno de Juan Domingo Perón al país, el 17 de noviembre de 1972. Aquí traigo el recuerdo de otro hecho ocurrido ese mismo día, en homenaje a sus protagonistas, los miles de ciudadanos que salieron desarmados a las calles dispuestos a encontrarse con el General, aún sabiendo que iban a enfrentar la represión, y el capitán José Luis D'Andrea Mohr, militar democrático y luchador por los derechos humanos (quien no era peronista). Lo que sigue es parte de un diálogo que mantuvo hace varios años con María Ester Gilio.


MEG: ¿Eficiencia en qué terreno? [refiriéndose a las tareas de entrenamiento que en esa época realizaba D'Andrea Mohr en el Ejército]

JLDAM: En toda forma de combate urbano. Manejo de todo tipo de armas y explosivos. En ese año, el 17 de noviembre de 1972 Perón regresó al país.

MEG: Por primera vez después del '55.

JLDAM: Casi un año después volvería ya para quedarse. Pero en esta primera oportunidad nosotros teníamos orden de patrullar determinados sectores de la ciudad y disolver los contingentes que se reunían para ir a Ezeiza. En una de esas salidas en que íbamos yo en un jeep, el capitán segundo jefe de la compañía en otro y atrás tres camiones con los hombres que yo había instruido, tomamos Canning y de pronto vemos que en una transversal, a cien metros sobre la izquierda, hay reunidas unas 2000 personas. Paramos y el capitán me ordena que vaya y los intime a disolverse. Yo me saqué el casco, el cinturón con la pistola y fui.

MEG: La orden no le gustaba.

JLDAM: ¡Claro!, era un despropósito. A medida que me acercaba sentía el peso del silencio y las miradas clavadas en mí. "¿Qué hago?", pensaba. Y también, "ya se me va a ocurrir algo", pero seguía avanzando y no se me ocurría nada, hasta que de pronto veo que de la manifestación se separa una señora con un impermeable raído y un pañuelo en la cabeza, que se acerca hasta que nos encontramos. Yo miraba para abajo y cuando levanté los ojos vi los de ella. Ojos grandes y celestes como los de mi abuela, que había muerto, y yo adoraba. Ella me tomó de los brazos y sentí no sé... que era mi abuela. Pensé en la patria y en lo que esa mujer esperaba de mí en ese momento. Yo estaba como petrificado cuando la escuché decir: "Señor, ¡no nos van a matar!". Yo la abracé y -mire, todavía me emociono-, "no señora, no", le dije y avancé con ella abrazada hacia la gente, que se separó dejando un pasillo por el que avanzamos. "Lo que nosotros queremos, dijo, es ir a esperar al general Perón". Yo saqué, entonces, un plano del bolsillo, les pedí que lo sostuvieran y les expliqué cuál era mi sector. Tenían que dividirse en 8 columnas y, al llegar al límite de mi sector en 16. "Porque si los grupos son chicos no pasa nada", les dije. Se produjo una ovación, uhhh, y la señora me dio un beso. Ella lloraba y yo también. Vuelvo al jeep y el capitán: "¿Qué pasó?" "No, nada, les dije que se fueran y se fueron". Esa noche, viene un soldado a mi casa y me dice que me llama el general Sánchez de Bustamante, que era el comandante del cuerpo, lo que después fue Suárez Mason. Llego y me dice "Sientesé", lo cual ya me sonó raro.

MEG: ¿Por qué?

JLDAM: Demasiado amable. "¿No vio televisión hoy?", me pregunta. Ahí me acordé que durante el episodio había visto una cámara por ahí. "No, no vi". "Ah -dice él-, salió bárbaro. Se oyó claramente la orden que impartió". Yo pensé: "Me mandan preso a Magdalena". Él dijo: "Usted está en una situación muy extraña, yo debería hacer un sumario y mandarlo a Magdalena, porque hizo todo al revés de lo ordenado, o felicitarlo por ser el único hombre que dispersó una manifestación solo, desarmado y con un discurso". Yo pensé, "¿qué elegirá?".

MEG- ¿Qué eligió?

JLDAM- Primero, quiso saber. "¿Por qué hizo eso?" "Hice eso porque es imposible e inadmisible enfrentar a compatriotas desarmados, con armas. Yo, eso no lo voy a hacer nunca". "Perfecto, yo no lo puedo felicitar pero lo felicito. Váyase".(...)


P.S.: dedicado a Manolo y a todos los amigos peronistas, panperonistas y Nac&Pop de la blogósfera.

11 comentarios:

manolo dijo...

Jorge
Gracias por recordar a un patriota como el capitán D´Andrea Mohr, que engalana la historia del brazo armado de la Nación.
Como a él le habría gustado escuchar.
En cuanto a lo de Alejandro R., que agradezca vivir en la Argentina.
Si lo hubiera publicado en Europa, pedirían su cabeza.
En USA, directamente le pegarian un tiro por antiamericano.
La impunidad de estos ignaros Republicos es apabullante.
Creen que los diplomas y sus títulos habilitantes, son una patente de corso para cualquier delirio.
Si nos basamos en sus postulados, Verdi era un prefascista, Churchill en sus alegatos era un Fuhrer británico.
Los que redactaron la constitución de USA, protofascistas, "We the People of the United States,..."
Puede alegar que People, significa igualmente pueblo o gente.
Gente como uno, vistes.
Pero de ese matiz se encargo Lincoln, "....that government of the people, by the people, for the people,..."
Un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Manolo: no quería agregar más palabras al post pero pensaba, si en los momentos críticos de nuestro país hubiera habido más argentinos como D'Andrea Mohr (militares y civiles) a la hora de las decisiones, cuánta sangre y sufrimiento nos podríamos haber ahorrado.

Del otro prefiero no hablar. Aunque siguiendo su línea de "razonamiento" podría pensarse que la toma de La Bastilla bien pudo haber sido un "putsch" prefascista.

Un abrazo.

Daniel de Witt dijo...

Muy bueno el documento histórico, no lo conocía.
Con respecto a la "tribuna de doctrina", justo por estos días estoy leyendo sobre el rol de la prensa durante la Semana Trágica.
Y ese pasquín se lleva el premio mayor en cuanto a pensamiento reaccionario. Nada ha cambiado.
Un abrazo.

rub dijo...

el nombre de tu blog es uno de los mejores libros que lei aparte del juego de abalorios de hesse tambien pero es hermann hesse uno de mis preferidos a la hora de leer o re-leer algo
mi biblioteca tiene (casi ) todo lo de el
un abrazo fuerte

Jorge Y. de la G. dijo...

Daniel: gracias por el elogio. Revisar el rol de la prensa oligárquica durante hechos como los de la Semana Trágica suele ser muy instructivo para darse cuenta que en el fondo, como vos decís, nada ha cambiado.

Rub: sí, el libro es uno de mis preferidos. Espero que el blog también te guste!!

Un abrazo y gracias a ambos.

G.F. dijo...

Groso D'Andre Mohr, escuche o leí esa entrevista no me acuerdo donde... Ojalá el espiritu de mas hombres de nuestras fuerzas armadas hubiera sido el del Capitán... coincido con vos en que nos hubiera ahorrado muchas valiosas vidas. Alejandrito... nada, no vale la pena decir nada de el, da lastima. Abrazo. GOnzalo.-

Avallay dijo...

Impresionante. Lo que habrá pasado por la cabeza de D'Andrea y no solo esa tarde. Gracias por el recuerdo
abrazo

Hard Core dijo...

yo no llegue ese dia a Ezeiza, pues habian puesto un vallado de las fuerzas armadas, por la autopista, pensaron que el Rio Matanza actuaria como freno, pero caminando hacia el centro de la provincia encontramos un lugar donde se hizo estrecho y con el agua a la cintura lo cruzamos, las aguas no eran tan pestilentas como ahora, pero daba cosita. Lo interesante, es que los vallados eran de colimbas que estaban mas asutados que nosotros, la sensacion que me queda ahora a la distancia es que no teniamos miedo. No lo digo de invulnerable, sino que habia que llegar. Empapados y embarrados, cuando andabamos por MOnte Grande, no enteramos por la radio que habia pasado todo. Nosotros seguiamos Cruzamos la vias por Tristan Suarez y un portugues casi le rompimos un cultivo de flores para seguir hasta el alambrado del aeropuerto. Pero era demasiado tarde. Queda como esas tardes olimpicas de la militancia, recuerdos del fervor. Pero no del miedo. En esa epoca muchos de mis compañeros hacia la colimba, hablando con ellos, ellos tenian mas miedo que yo. Ellos hasta se le habia "sugerido", la posibilidad de disparar.

Jorge Y. de la G. dijo...

Gonza y Avallay: gracias por pasar y por compartir el recuerdo.

Hard: impagable tu relato. Creo que nadie de toda la militancia que se movilizó ese día pudo llegar a Ezeiza. Yo estuve en Gaspar Campos dos días después y nunca me voy a olvidar del clima de carnaval que se vivía en la calle y la euforia cuando el General se asomó por una ventana a saludar. Nadie pensaba que pocas horas atrás se había estado al borde de una masacre, ni nadie se imaginaba lo que se vendría unos meses después. Fue quizás la primera vez que pensé que la Historia pasaba ahí nomás, al lado mío.

Un abrazo a todos.

Musgrave dijo...

Jorge, en el 72 yo sólo tenía un año. Pero te leo ahora y me emociono igual
un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Musgrave: sos un pibe!! Bueno, yo en esa época todavía era un imberbe (aunque no uno de los "estúpidos que gritan" :P). Qué alegría que te haya llegado este recuerdo.

Gracias, un abrazo.