lunes, diciembre 10, 2007

Una joyita en el baúl

A veces montadas en groseros errores del gobierno K, suelen volver a escucharse voces que reivindican "los logros de los '90". Por eso cada tanto conviene refrescar la memoria. Ayer salió un texto ejemplar al respecto en la ya recomendada sección "El baúl de Manuel", que escribe M. Fernández López en el suple Cash de P. 12.

En la primera parte, "De aquellos vientos", MFL historia los orígenes de la intervención del Estado en la economía argentina, siguiendo con los intentos posteriores a 1955 de enajenar las empresas públicas y de desmontar el Estado de Bienestar heredado del peronismo (la "madre de todas las batallas" a que hice referencia alguna vez), hasta llegar al nefasto Proceso. Esa parte termina con la frase "El máximo terror, sin embargo, no ocurrió en la última dictadura militar". Y después la cosa sigue así:

Estas tempestades

La dictadura tuvo por fin desaparecer opositores y por ello debió esconder su accionar. Al ciudadano común se enviaron signos gratificantes, como el Mundial 1978. El mismo ciudadano sentía como incuestionables el derecho al agua, a la educación, la salud y el transporte públicos, la provisión estatal de gas, nafta y electricidad. Y la dictadura no se animó a quitar del Estado las respectivas unidades que proveían esos bienes y servicios. Hasta que en Washington se acordó que tales actividades y recursos eran de interés para la empresa privada. ¿Cómo lograr que en la mente del argentino nada de lo conocido antes tuviese valor y cualquier cambio súbito fuese aceptado? El interés de los economistas norteamericanos en la hiperinflación no era sólo académico, sino estratégico: una hiperinflación tiene el poder deletéreo de una bomba paralizante. Bastó una señal negativa a los mercados (enviada, según dicen, por un argentino (*)) para que el terror se esparciera como reguero de pólvora y el modo de vida se trastrocase: dinero que quemaba en los bolsillos, comercios que no entregaban mercancías esperando a que subieran, sueldos que perdían valor antes de percibirse; el gobierno –desbordado por los hechos– forzado a dimitir. El nuevo gobierno, responsable de salvar al país, ya tenía la respuesta: en tanto el gradualismo prepara al adversario y le permite reaccionar; el shock es como un golpe al estómago a un adversario al que dos forzudos le sujetan los brazos: una sola bala en la frente del tigre. En el Congreso no fue difícil unir voluntades habitualmente encontradas y lograr la aprobación por unanimidad de la Ley de “Reforma” (léase “Desguace”) del Estado. Todas las empresas y todos los recursos económicos del Estado pasaban al ámbito privado, sin importar si los nuevos dueños eran amigos argentinos del poder o estados extranjeros; si se vendía por el justo precio, por precio vil o por cualquier precio; si la aprobación parlamentaria era por mayoría calificada, mayoría simple, o con la ayuda de un diputrucho; si la nueva gestión quedaba condicionada a mantener la planta de personal o permitía despedirlo libremente. Con la fórmula hiperinflación + shock, con el voto de los representantes y la voluntad del Ejecutivo, sin que los ciudadanos se movieran para impedirlo, pasaron a la órbita del lucro los últimos vestigios del Estado de bienestar vernáculo.


(*) MFL, ¿se habrá querido referir al personaje de la foto? (capturada aquí.)


P.S.: Acerca del comentario que hace Ricardo y mi respuesta, quiero agregar que "los padres del modelo" de los '90 se encargaron de ponernos bien la soga al cuello, con las cláusulas de renuncia a la soberanía en materia judicial (los litigios debían sostenerse ante los tribunales de Nueva York) y múltiples trampas legales en los contratos garantizando ventajas leoninas para las privatizadas, cosa de desalentar cualquier intento de salir de la convertibilidad. De paso, nuestro desde ayer ex presidente, ¿habrá leído esta carta?

11 comentarios:

Alberto dijo...

Hola:
Me parece, aunque yo en todo toco de oido, que el artículo se come un par de errores. Primero, Perón, una vez que se le acabó la guerra y se le fueron los mercados y la economía empezá a hacerle agua por todos lados, trató de que EEUU invirtiera en la economía argentina y mandó a su ministro de economía, pero la táctica no le funcionó. Asi que eso de que Perón cerró la economía al capital extranjero no es correcto. El capital extranjero no vino porque el Pocho era pro-nazi.
Otra es que el papel de la dictadura, en muchísimos sentios fue mas importante. Por último, no solo se vendían empresas, aunque la cronología del artículo no es correcta, sino que además le daban a la gente un dolar por un peso, asi que mucho de ese afano se repartía para que la gente tarjetee y pasee por Europa.

Anónimo dijo...

Oia !!
Qué extraño parecido con el shock del default y la pesificación que sirvió para avalar la mayor transferencia de ingresos de la historia en contra de los trabajadores y todo lo que vino después,..... no ?
RICARDO

Jorge Y. de la G. dijo...

Alberto:
Hay varias etapas en la economía entre el '45 y el '55. La política de ampliación del mercado interno y mejora en la distribución del ingreso (con un relativo cierre al capital extranjero) funcionó bastante bien hasta 1949-50. El acercamiento a USA se empieza a dar después, ante las dificultades en conseguir inversiones, en colocar los productos primarios (además de los problemas derivados de las malas cosechas entre 1951-53), etc.

Lo de que "el capital extranjero no vino porque el Pocho era pro-nazi" es bastante discutible. En términos políticos concretos, cualquier simpatía o cercanía que Perón podía llegar a tener con el nazifascismo se disipó a partir de 1943, cuando quedó claro cómo iba a terminar la guerra. Eso le valió la enemistad de los pronazis "duros" del Ejército. Perón no comía vidrio...

Lo que sí es cierto es que los gobiernos de Roosevelt (con un paréntesis antes de su muerte) y de Truman intentaron bloquear a la Argentina por su posición neutral durante la guerra (incluso antes de la revolución de junio del '43), y luego como castigo por no haberse alineado con la subordinación a sus políticas que pretendían los EEUU para todos los países americanos. Dentro de esas presiones, las acusaciones a Perón de "pro-nazi" fueron un arma más (recordar el accionar de Braden y el Libro Azul lanzado por el Departamento de Estado antes de las elecciones del '46). Pero en poco tiempo el inicio de la Guerra Fría hizo que ese tema pasara a segundo plano, y Perón dejó bien claro que en caso de que estallara la 3ra. Guerra Mundial, la Argentina iba a estar con el "mundo libre".

Para todos estos temas hay una excelente fuente de consulta en Internet, que es la Historia de las relaciones internacionales de la Argentina publicada en el sitio del CEMA. También hay trabajos recientes de FLACSO (Basualdo y otros) que muestran que las empresas de capital extranjero tuvieron grandes ganancias durante la época peronista.

El espacio que tiene destinada esta sección en Cash es limitado, quizás eso explica que queden temas sin tratar. Por supuesto que el papel de la dictadura fue tremendamente importante, p.ej. en el sobreendeudamiento de las empresas públicas. Por no hablar de que uno de los blancos principales del terrorismo de Estado fueron los trabajadores, en especial los delegados de base y las comisiones internas de las fábricas. La continuidad entre la política económica del Proceso y la de los '90 la expresó hace unos días con toda claridad el mismísimo Martínez de Hoz: “No hubo continuidad inmediata, pero no se perdió ya que volvió con el ex presidente (Carlos) Menem, un hombre con inteligencia natural, un gran político que tuvo el olfato popular, el instinto de ver que no se podía seguir con estatismo y había que privatizar”.

Lo de "un dólar por un peso", como vos decís, cumplió entre otras funciones la de promover la "fiesta" de lo importado y de los viajes entre la clase media, como aspecto "seductor" del modelo. Es una política que el brasileño Bresser Pereira definió como "populismo de tipo de cambio", Homoeconomicus sacó una muy buena nota al respecto.

Gracias por tu comentario. Muchos saludos.

Jorge Y. de la G. dijo...

Ricardo:
Efectivamente, las situaciones de "terror económico" suelen parecerse bastante. Igualmente yo creo que lo de 2001-2002 pudo haberse evitado si se hubiera abandonado o flexibilizado la convertibilidad a tiempo (ojo, no soy economista así que mucho no puedo opinar, habría que recurrir a los que saben). Lo que es seguro es que ya a principios del 2001 los medios financieros internacionales tenían claro que la cosa iba a explotar, y así fue como durante todo ese año nos tuvieron en vilo con el "riesgo país". Los peces gordos tuvieron tiempo de ponerse a resguardo, los demás no. Y al producirse la debacle hubo grandes ganadores y grandes perdedores (entre éstos los asalariados, por supuesto).

Gracias por pasar. Muchos saludos.

Julián dijo...

Jorge:

Hace un tiempo ya hablaban acá del llamado "aluvión zoológico". EN el tema "Wainfeld manda, yo obedezco".

Acá hay una muy interesante nota de Pedro Orgambide sobre el tema en 1967.

http://www.magicasruinas.com.ar/revdesto033.htm

Saludos

Alberto dijo...

Una sola cosita, a modo anecdótico quizás, lo de que la ¨cercanía que Perón podía llegar a tener con el nazifascismo se disipó a partir de 1943¨, te diré que no creo que sea así. Mi familia sufrió directamente el carácter pro-nazi peronista en carne propia (y eso va literalmente en cuanto a casi morir en las torturas), hasta las bombas de alquitrán y persecuciones. Aún terminada la guerra, no solo ya Perón había condenado a los argentinos que estaban en Europa a morir en las cámaras de gas por inacción de su parte, sino que activamente rescató nazis y otros asesinos (P/12 tenía un artículo ayer sobre un croata que murió y comentaba la carta manuscrita de Perón dándole la orden a uno de sus secretarios, fanático nazi, para que los rescate). Eso a la vez que prohibia la inmigración de judios.
Perón, que nos dejó a Lopez Rega, Ottalagano, Ivenisevich, y la AAA, fue un pro-nazi hasta que se murió. Por eso, nunca voy a entender algo: Todos los hablan de la gloria de los años peronistas y su Justicia Social, dejan de lado el otro lado de eso, que estuvo en las persecuciones masivas, cárceles, asesinatos y hasta desaparecidos. Yo lo veo como si me dijeran: y bueno, si Hitler no hubiese invadido un par de paises, la verdad que lo que hizo estaba fenómeno. Le dió a los don nadies, creo todo un sistema social parecido al de Perón, etc, etc, etc. Repito, nunca lo voy a entender.

Por lo de EEUU con Perón por no alinearse, no es tan asi. Lo de Braden o Perón fue un invento bien armado, como lo de K vs. FMI. Pero eso ya es otra cosa, para otro debate.

Jorge Y. de la G. dijo...

Julián: gracias por recordar esa excelente nota, hace un tiempo transcribí una parte aquí.

Alberto: es evidente que hay cosas en que no vamos a estar de acuerdo, pero igual te dejo mis opiniones sobre lo que vos decís:
- Lo que dije sobre que la "posible simpatía con el nazifascismo se disipó a partir de 1943" se refiere a la política exterior. Muchos "nazionalistas" vieron la ruptura de relaciones con el Eje y la posterior declaración de guerra como una "traición a la patria" por parte de Perón.
- Es irrefutable que durante el gobierno peronista se persiguió y hasta torturó a opositores, aunque eso haya quedado opacado por la barbarie de junio del '55 y todo lo que vino después. Pasa que yo no estoy de acuerdo con llamar "nazi" o "fascista" a cualquier gobierno por más que tenga rasgos autoritarios. Porque eso implica desvalorizar y perder la comprensión de lo que implicaron el nazismo y el fascismo verdaderos.
- El tema de la venida de los nazis como el croata Rajnica, al que se refería la nota de Página del domingo, me resulta algo totalmente reprobable. Pero te recuerdo que ocurrió en momentos en que se iniciaba la Guerra Fría y muchos de estos tipos alegaban "huir del comunismo", contando con la inapreciable ayuda del Vaticano y como mínimo la vista gorda de los Aliados occidentales. Y no sólo vinieron aquí sino también a Chile (recordar la Colonia Dignidad), Paraguay, Bolivia, etc.
- La orden de Cancillería prohibiendo la entrada de judíos que huían de Europa es de 1938, mucho antes de que Perón apareciera en escena. Y en cuanto a episodios de antisemitismo, más allá de exaltados como los de la Alianza Libertadora Nacionalista, no ocurrió nada bajo el peronismo que se pudiera comparar al pogrom de la Semana Trágica de 1919, o al nazifascismo militante de los años '30. El antisemita Hugo Wast, ministro de Educación tras la revolución de junio del '43, jamás tuvo nada que ver con el peronismo.
- Evidentemente el legado de Perón a su muerte fue bastante desdichado, López Rega es el ejemplo más evidente. Igualmente te recuerdo que Ivanissevich y Ottalagano fueron nombrados por Isabelita después de muerto Perón.
- Cuando se dan estos debates, no tengo problema en reconocer que los hechos que vos recordás me resultan lamentables y repudiables. Pero trato de ubicarme en la perspectiva del pueblo trabajador, que siempre levantó como bandera su dignidad y sus conquistas sociales, y no los rasgos autoritarios o represivos del régimen peronista. Para mí, eso es lo que más pesa en la balanza.

Gracias de nuevo. Muchos saludos.

Andrés dijo...

A propósito del conflicto Argentina-EE.UU., sin duda agudizado durante la Segunda Guerra, quiero agregar que es anterior y que el caso Braden, lejos de ser un invento, sólo fue un episodio más espectacular de un largo historial.
La cosa viene, si nos vamos lejos, desde el primer intento yanqui de forjar un sistema "interamericano" a su servicio, en 1889. Fue la Argentina la que torpedeó el intento y a partir de entonces, los sucesivos gobiernos de EE.UU. consideraron a este país como un incordio (lo mínimo) o un peligro para su hegemonía.
Recordemos que en la Guerra del Chaco, la Argentina tuvo una indisimulada inclinación en favor del Paraguay, mientras que EE.UU. jugó sus fichas a Bolivia.
A finales de los 30, antes de la Guerra, en las conferencias panamericanas siguió el contencioso argentino-yanqui. Todo este proceso está detalladamente historiado por Escudé en "La decadencia argentina", con profusas citas de documentos del Department of State y del Foreign Office.
No es de extrañar que, fuera del mundo árabe, la Argentina haya tenido el mayor porcentaje de oposición a la invasión a Irak.
Saludos,
Andrés el Viejo

Jorge Y. de la G. dijo...

Andrés:
Sin dudas, es tal cual vos decís. Podría acotar algo que estuve leyendo en trabajos de Mario Rapoport y otros, la oposición argentina al panamericanismo a fines del S. XIX no se debía a un antiimperialismo desinteresado sino a que la elite no quería perjudicar sus vínculos con Europa, en especial Gran Bretaña. Los choques entre los intereses británicos y los yanquis explican muchos hechos de nuestra historia, p.ej. durante la 2da. GM Inglaterra favorecía que Argentina se mantuviera neutral porque eso le permitía seguir manteniendo el comercio. En cambio USA se opuso totalmente.

Muchísimas gracias por tu aporte. Un abrazo.

Alberto dijo...

En oposición a la posición de Monroe, quinto presidente de EEUU, que decía como base de si teoría ¨América para los americanos¨, Argentina le contestó ¨América para el mundo¨, e inclusive el primer gobierno radical se opuse al intervencionismo militar estadounidense en centroamerica. Asi que es verdad que la historia es anterior. También hay mucho de intraducibilidad.

Jorge Y. de la G. dijo...

Así es Alberto, en realidad Roque Sáenz Peña lanzó la proclama "América para la humanidad" en la Conferencia Panamericana de 1889, oponiéndola a la doctrina Monroe. Sobre el asunto recomiendo otra vez el sitio del CEMA, en este caso aquí.

Gracias y saludos de nuevo.