domingo, noviembre 23, 2008

Manifiesto



En estos días me enviaron una invitación para adherirme a una campaña contra la inseguridad. Por supuesto que comparto y comprendo la preocupación y la angustia que genera el tema en nuestra sociedad. Pero sería insincero si sólo adhiriera a una campaña sin analizar y denunciar el trasfondo del problema. Como hicieron últimamente por ejemplo, María Esperanza y Abel.

Yo me voy a limitar a transcribir la nota de Tato Pavlovsky que publicó ayer Página 12 (resaltando algunos párrafos, como único aporte propio). Hago mías sus palabras, y éste es mi manifiesto -o mi grito desesperado- contra la inseguridad.


Hambre y represión
por Eduardo Pavlovsky

Existía una cultura de la complicidad civil durante la dictadura. Hoy también existe una cultura de la complicidad civil en relación con el problema del hambre y la desnutrición infantil en la democracia. Es un abordaje social cultural. Como dice Giardinelli en Página/12: “Nuestro presente sociocultural configurado por entre 10 y 15 millones de compatriotas carentes de esperanzas, muchos de ellos en estado de animalidad (subrayado mío). Eso no se debe a un cataclismo ni es un flagelo natural, sino que es resultado de políticas que aquí se aplicaron y es urgente revertir, pero en serio y definitivamente, lo que implica exigir a las autoridades urgentes medidas reparadoras”.

El intendente Gustavo Posse dijo que el crimen del ingeniero Barrenechea está relacionado con el retiro de efectivos de Gendarmería en la villa La Cava. Alguien le contestó: “El triste suceso está relacionado con la ausencia de educación, de salud, de trabajo, de buena alimentación, de los derechos fundamentales del hombre: ausencia de igualdad, ausencia de oportunidades, ausencia de políticas que tiendan a preservar la dignidad humana, en ese asentamiento y en otros muchos puntos de la República”.

Dicen que los pibes de La Matanza son reclutados por organizaciones para cometer robos en otros puntos suburbanos. Los pibes se “entrenan” porque el reclutador les paga 500 pesos por cometer asaltos, robos o asesinatos que sufren todos los días principalmente las casas de la zona norte. Dicen que los preparan drogándolos antes de llevarlos al lugar indicado.

La lógica de un pibe de La Matanza no es la lógica de un pibe de Capital o San Isidro. Son dos o tres generaciones donde los valores se han transformado en la cultura villera sobre el hacinamiento, la promiscuidad, la falta de higiene, agua potable y de la carencia de recursos humanos para vivir con dignidad. La desigualdad social hoy es más amplia que nunca y también influye en este tipo de producción de subjetividades.

En la provincia de Buenos Aires, entre los 15 y los 20 años los jóvenes piensan que dentro de cinco años van a estar muertos o excluidos (encuesta del Ministerio de Desarrollo Social). No pueden pensar ni imaginar el futuro. Y no poder imaginar un futuro o un proyecto los convierte en un ser de otra cultura, formada por otros valores, por otros ideales, además de ser jóvenes que han convivido con tres generaciones sin trabajo.

Había que ver el desconcierto de Chiche Gelblung con dos jóvenes de La Cava que llevó a su audición televisiva. Chiche le preguntó a uno de ellos por una camisa Nike que llevaba puesta. El joven le contestó: “¿No te gusta que la tenga yo, no?”. Y agregó: “Esta ropa es sólo para tipos como vos, cuánto ganás aquí, decímelo, vos debés tener mucha guita y te podés comprar muchas cosas”. Y se inició un diálogo imposible, suscitado por el joven adolescente de La Cava y un Chiche desconcertado y desconocido que parecía someterse a un interrogatorio. Nunca lo vi tan incómodo en una entrevista, porque evidentemente es un periodista muy inteligente, pero acá se enfrentaban dos culturas diferentes.

Miles de familias están volviendo a los comedores comunitarios. En la red de banco de alimentos la demanda es un 15 por ciento mayor que en el 2007. En el partido de La Matanza la suma de las camas públicas de los hospitales es de 0,4 cada 1000 matanceros, una proporción bajísima. La Organización Mundial de la Salud establece una relación que debe ser 6,3 cada 1000 habitantes.

Es imposible no condenar los crímenes, los robos a que son sometidas las víctimas de la delincuencia y que abarcan las tres clases sociales, familias destruidas, otras que viven en permanente estado de miedo y temor. Nos identificamos con su miedo y su dolor. No podría ser de otra manera. Pero no es disminuyendo la edad de la imputabilidad de los menores de 14 años; como solución final, esto es ingenuo.

Tenemos que recordar que los derechos humanos no pueden quedar sólo asociados en la subjetividad popular al problema de la dictadura y los desaparecidos.

No debe valer más la vida de un desaparecido que la de un niño que muere de hambre, ni de los 27 que mueren por día por causas evitables. La indignación debiera ser la misma, la del joven desaparecido por el crimen de la dictadura y la del niño que muere de hambre en nuestro país.

Los derechos humanos deben ser el desarrollo de los recursos humanos para toda la población argentina. El combate al subdesarrollo de los recursos humanos (alimentación, salud, educación a todos los niños) debe ser prioridad y urgencia para prevenir futuros conflictos sociales. Empezar de abajo asegurándole a la niñez la estabilidad de poder vivir sus propios derechos constitucionales y de poder pensar en un posible futuro con dignidad. Es sólo poder pensar. El que no come no piensa y su arma es la inmediatez. No existen estructuras de demora, como habría dicho el doctor Fernando Ulloa. El hambre es un crimen en nuestro país, un crimen diario que potencia la delincuencia y el crimen organizado. Los ataques a las organizaciones como Pelota de Trapo –a través del rapto de uno de sus chicos, subiéndolos a coches donde son paseados amenazándolos por pertenecer a una organización que se ocupa del hambre y de la indigencia– son un buen ejemplo de la complicidad civil de un gran sector de la población argentina que se niega a identificarse con el otro sector argentino de la población que padece hambre e indigencia. La falta de respuesta frente al hambre es el germen de la complicidad civil. Es de “mal gusto hablar de la desnutrición infantil”. El hambre no es problema para un gran sector de la población. El que come tiene alimentación, educación y salud, sólo puede tener temor a ser saqueado, asesinado por la “animalidad” descripta por Giardinelli.

Desconocemos la subcultura de las zonas más carecientes, su lenguaje, sus valores, sus creencias y sus desesperanzas. Se nace allí en la villa y allí se forman sus valores, sus ideales, nada tienen que ver con los nuestros, que hemos podido alimentarnos, trabajar y estudiar. El programa de Chiche y los dos villeros de La Cava es la visualización práctica de las dos culturas enfrentadas.

El joven villero que sale a robar o matar por dinero, o por el dinero que le ofrecen, sólo siente que ése es su trabajo, no existen en esa subcultura nuestras categorías del bien y del mal, en esos chicos de 13, 14 o 15 años sin ninguna esperanza futura posible para una vida mejor.

Como dice la carta de Posse cuando afirma que el crimen del ingeniero Barrenechea estuvo relacionado con la ausencia de efectivos de Gendarmería en la villa, “en tanto no se solucione la ausencia del Estado en la villa, seguirán presentes la inseguridad, la desigualdad, la injusticia, el hambre, la mortalidad infantil, la deserción escolar, la pasta base y la prostitución infantil –y agrega–, la respuesta no debe buscarse en el Código Penal sino en la Constitución nacional”.

Allí está el germen de la formación de la delincuencia infantil y sus tremendas consecuencias actuales.

Insisto, el bien y el mal tienen distintos valores y códigos. Son los hustler, del ghetto negro de Chicago, que la familia espera ávidamente para recibir dinero que viene de los robos, asesinatos y drogas.

La ausencia de una política de Estado frente al retiro de fondos destinados a la ayuda social fue el origen del crimen juvenil. Los chicos de La Matanza y de La Cava son nuestros pequeños hustler.

No nos olvidemos que la pandilla juvenil más sangrienta en Latinoamérica, los maras, fue el origen de una mayor represión a los jóvenes en El Salvador. Hoy los maras han constituido un ejército temible de delincuentes infantiles que existen ya en Latinoamérica.

En la lenta recuperación de una justicia social donde los derechos devuelvan la dignidad a los muchos que la carecen, muchos de ellos ni saben que la carecen. Se ha perdido en esa subcultura de animalidad el derecho a tener derechos.

No más cárceles sino mejores instituciones que se ocupen de la infancia, devolviéndoles los derechos fundamentales de poder vivir y desarrollarse. No deben nacer condenados. La dignidad que fue devuelta a los indígenas de Evo Morales o a los cabecitas negras de Perón sólo consiste en ser personas y no vidas desperdiciadas, vidas no vividas, que merecen ser vividas.

lunes, noviembre 17, 2008

Cita de honor

- Fundó el primer centro de investigación y desarrollo (I&D) en metalurgia en Argentina, y lo llevó a un nivel de excelencia internacional.

- Introdujo los conceptos de autonomía tecnológica y de apertura del paquete tecnológico de grandes proyectos. Los utilizó para impulsar la construcción en Argentina del primer reactor nuclear de investigación en Sudamérica y la creciente participación de las empresas nacionales en las obras de las centrales nucleares de Atucha y Embalse.

- Desarrolló el "Modelo del triángulo" que describe los mecanismos de interacción entre el Estado, las universidades y centros de I&D, y las empresas. Modelo que se difundió rápidamente en América Latina e influyó en el naciente "pensamiento latinoamericano en ciencia, tecnología y desarrollo".

- Planteó el concepto de la tecnología como mercancía, del cual derivaron los de "mercado de tecnología" y de "fábricas o empresas de tecnología". Trabajó intensamente en la temática de transferencia de tecnología.


"…Tanto calaron esas ideas que en América Latina hay un ejército de tecnólogos que lo venera y lo sigue porque fuimos muchos los que abrevamos de esa fuente y los que lo hicimos no nos despojaremos nunca de esa unción. Y especialmente los que hemos sido testigos de todo este proceso y en cierta forma protagonistas, con mayor razón seguimos siendo adherentes a estas ideas que siguen teniendo vigencia ya que aún persisten las grandes confrontaciones entre países ricos y pobres en materia tecnológica, sólo que han cambiado de forma y de matiz. Me gustaría que Jorge me escuchara decir que definitivamente ni aró en el mar ni sembró en el desierto."
(Jairo Torres Sánchez - Colombia)


- Fue un enemigo visceral del autoritarismo, de la solemnidad, de la mediocridad, y de la chantocracia (palabra inventada por él).


"En el terreno de la ciencia y la cultura, las mayores dificultades provienen de lo que he llamado la conspiración de los mediocres. La mediocracia probablemente haya sido, y es, una enfermedad más grave, en la Argentina, que la aristocracia, la oligocracia, la plutocracia…Yo le tengo miedo a los mediocres, primero porque son más, segundo porque viven más y, además, se disimulan más. Uno cree que no están, pero sí, siempre están…"


- Que a 25 años de su partida física, ninguno de los "grandes medios" lo haya recordado, es un signo de nuestra derrota nacional y cultural.

- Que hoy en día "tecnología" sea para una enorme mayoría sólo un sinónimo de la última novedad en celulares o en iPods, también.

- Este post venía en tono de lamento, como puede verse. Pero por suerte, hoy Contradicto me alegró el día. Aunque en su post no figure el nombre de Jorge Alberto Sabato, demuestra que su espíritu sigue presente.


Aunque hayamos retrocedido más allá de lo imaginable, no nos han vencido. Salud, Jorjón.


jueves, noviembre 13, 2008

Más deuda

Ésta es una nota que publicó Alfredo Zaiat a principios de 2004, cuando se estaba renegociando la deuda externa. Me parece que tiene plena vigencia por varias razones:

- Habla de un argentino que luchó por desentrañar los mecanismos de la monumental estafa que significó la deuda; alguien a quien pocos recuerdan (entre ellos, su hijo).

- Cuenta la actuación de otro personaje, al que actualmente invitan a exponer en el coloquio de IDEA o le hacen reportajes como a un experto cualquiera.

- Describe los manejos que llevaron a que la famosa promesa de Raúl Alfonsín de "repudiar la deuda ilegítima" (*) terminara en el tacho de basura. Hoy día en que algunos se exaltan en los homenajes a los 25 años de democracia (gracias Martín), no está de más sacar algunos trapitos sucios al sol.


Nombre y apellido
por Alfredo Zaiat

El riesgo de convocar a una causa nacional reside en reducirla a una simple herramienta de negociación. La movilización de personas y conciencias permite acumular fuerzas, pero se convierte en manejos de masas si no se avanza más allá de frases mediáticas. Si bien las arengas son indispensables en la tarea de higiene del colonizado pensamiento económico, por sí solas quedarán apenas como parte de una esgrima verbal de una complicada puja de intereses. La invitación necesita bastante más que mostrar rostros de niños desnutridos o de pelear al FMI en forma pública. Más que los efectos de una deuda pública monstruosa -que sirven para sensibilizar pero no para entender-, o la demonización de un organismo internacional desprestigiado -que contribuye a concentrar los odios en una figura pero no para saber-, la convocatoria requiere recorrer la historia reciente para que aquellos que quieran sumarse a esa cruzada sepan por qué lo hacen y no se transformen solamente en hinchada de una tribuna que observa con pasión el partido de la deuda. Si bien para algunos puede parecer anacrónico o un esfuerzo inútil, el tema de la deuda no puede ser asumido como causa nacional si no se comienza por precisar su origen fraudulento.

Olvidado, perseguido y silenciado, Alejandro Olmos fue quien realizó la investigación más completa sobre el trasfondo del crecimiento de la deuda. Se ha caído en el error de estudiar solamente los aspectos cuantitativos y no se ha enfatizado el origen de cómo se construyó esa deuda monumental. La investigación impulsada por Olmos fue desarrollada en la causa 14.467, que se tramitó ante el Juzgado Federal a cargo del juez Jorge Ballesteros. En la sentencia, el magistrado sostiene que han quedado probados los mecanismos fraudulentos que se emplearon para constituir la deuda, pero a la vez considera que ante la relevancia de la materia en cuestión el Congreso, por mandato constitucional, tiene la facultad de arreglar la deuda pública e intervenir en su esclarecimiento. Desde entonces, la “causa nacional” duerme tranquila en algún anaquel del Parlamento.

Sirve analizar un poco esa historia. Al asumir Raúl Alfonsín, en el discurso pronunciado el 10 de diciembre de 1983, planteó que no se iba a pagar la deuda con el hambre del pueblo y se iba a realizar una investigación para establecer cuál era la deuda lícita y cuál la ilícita. Ante ese propósito, el Congreso dictó la Ley 23.062, donde se establecía que carecían de validez jurídica las normas y los actos administrativos emanados de las autoridades de facto. Mediante la Ley 23.854 se rechazó la gestión financiera de la dictadura correspondiente a los ejercicios 1976-1983.

A partir de aquí comienza la serie de claudicaciones hasta la convalidación de la deuda fraudulenta. A partir de esas leyes, se llevó a cabo una investigación que de modo arbitrario se limitó exclusivamente a la verificación de la deuda privada, omitiendo la deuda pública. Así, el 5 de julio de 1984, el directorio del Banco Central dictó la circular 340 mediante la cual se dispuso la conformación de un cuerpo de investigadores para analizar las declaraciones de deuda en moneda extranjera al 31 de octubre de 1983. La deuda a verificar alcanzaba los 17 mil millones de dólares, limitándose la investigación a la mitad, que constituía la deuda financiera.

El cuerpo de inspectores contratado por el Banco Central trabajó en soledad, sin infraestructura y sin apoyo oficial. Pese a ello sus conclusiones fueron contundentes: anomalías en las concertaciones de seguros de cambio, autopréstamos, endeudamientos producidos por proyectos de inversión que no se efectuaron, aportes de capital disfrazados de préstamos financieros y abultamiento de deudas. Ante los avances en la investigación, que ponía de manifiesto las maniobras que se habían realizado, que vale recordar terminaron incrementado la deuda del Estado, se modificaron los alcances de la mencionada circular 340 del BCRA. Se redujo entonces la investigación a averiguar si hubo violación a la ley penal cambiaria con relación al ingreso de los fondos, según el informe 480/161 del 6 de diciembre de 1986. Y luego se terminó de neutralizar la investigación sobre el origen fraudulento de esa porción de la deuda con la Resolución 298 de junio de 1988 firmada, entre otros, por el entonces director del Banco Central, Daniel Marx.

Vale detenerse un instante en ese protagonista. Se ha escrito mucho sobre la responsabilidad de Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo e incluso de José Luis Machinea en el endeudamiento argentino. Pero sería una injusticia que la historia –que, como se sabe, la escriben los que ganan, y hasta ahora fueron los acreedores– no le guarde un lugar de privilegio a Marx. Aquí presentamos su reivindicación histórica. Fue director del Banco Central desde 1985, con una intervención relevante que hemos recién señalado en el tema de la deuda. Luego fue el representante financiero en Washington del gobierno de Carlos Menem. Intervino desde esa función en el Plan Brady. Luego de brindar esos servicios a la patria se asoció con Nicholas Brady, ex secretario del Tesoro de EE.UU., a quien se le debe la autoría de ese primer megacanje de deuda. Volvió a prestar sus servicios de negociador de la deuda en el gobierno de Fernando de la Rúa como secretario de Finanzas, sobreviviendo a todos los cambios de ministros de Economía de esa administración que le permitió anotar en su foja de servicio el último megacanje de la deuda. Ahora tiene una consultora que se dedica a... refinanciar deudas.

Las causas nacionales también tienen nombres y apellidos.


(Versión publicada en "¿Economistas o astrólogos? - La economía de los '90", colección Claves para Todos, Capital Intelectual, 2004, p. 40).


(*) Link al Capítulo 3 de este notable libro, escrito por un "liberal" hoy día frecuentemente repudiado por sus "correligionarios".

martes, noviembre 11, 2008

Deuda pendiente

Durante mi período de inactividad bloguera ocurrieron hechos que no quiero dejar en el olvido, como el fallecimiento del profesor Jorge Schvarzer.

No tengo como Tavos la suerte de haber sido su discípulo, ya que ni siquiera fui alumno de su Facultad. Pero igual quiero expresar mi reconocimiento por un argentino que pensó y soñó, y enseñó a pensar y soñar en otro país. Mejor que el que tenemos actualmente, sin duda.

Ésta es una entrevista que se le hizo para la Historia de la Economía Argentina del Siglo XX, que de paso aporta a temas que hace poco se estuvieron debatiendo en este blog. No para juzgar épocas pasadas de nuestro país, sino para aprender y tener en cuenta sus enseñanzas para hoy y para el futuro.


Jorge Schvarzer
El discurso y la práctica
por Hernán Braude y Martín Fiszbein

- ¿Cómo caracterizaría el período que se extiende entre la crisis del '30 y la caída del peronismo en términos del proceso de industrialización? ¿Pueden distinguirse distintas etapas dentro de ese lapso histórico?

- La experiencia 1930-55 es la de una industrialización a pesar de todo. No podía haber una estrategia industrializadora exitosa sin una política firme en ese sentido frente a la muy fuerte restricción de divisas y donde existía una ausencia de capacidad técnica y tecnológica. Por ejemplo, la Facultad de Ingeniería era muy chica, no había escuelas industriales, lo cual otorgaba un carácter sumamente frágil al desarrollo industrial.

Desde un principio se pensó que la crisis de los años '30 duraría tres meses. No sólo aquí, también en Gran Bretaña y en Estados Unidos. Entonces uno podría decir que de 1929 a 1932-33 lo que se ve son adaptaciones de corto plazo, sin políticas de largo. De cualquier modo, fueron diez años de crisis y luego la guerra. Pero nadie imaginaba circunstancias semejantes. No se advierte en los primeros tiempos de la crisis la presencia de políticas activas ni tampoco la instalación de nuevas industrias. Las fábricas existentes se acomodaron a producir un poco más siguiendo la demanda, pero lo que está claro es que había mucha desocupación y miseria. A partir de 1933 las cosas comienzan a cambiar. En el censo de 1935 se advierte una actividad fabril muy fuerte que tiene que ver en parte con que el gobierno empieza a poner aranceles a la importación y tipos de cambio múltiples porque no hay divisas. Se expanden fábricas que ya existían y aparecen otras nuevas. El tema de las divisas va a ser recurrente en todo el período. Y el gobierno en ningún momento privilegia como política dar divisas para la importación de maquinarias. Aún así existe un aprendizaje tecnológico, como se va a ver luego en la década de 1940 con las adaptaciones para reemplazar carbón por maíz como combustible, y se genera una pequeña capacidad de producción de maquinarias. Por supuesto, en sectores muy puntuales. Esto ocurre en momentos en que la política económica no privilegia al sector industrial, aunque al gobierno le parece bien que pueda generar empleos o reducir importaciones. Lo que va a haber entonces es un gran aumento de la producción basado en usar al máximo la capacidad instalada. Y se produce un incremento notable de la cantidad de obreros trabajando: para 1942-1943 la Argentina tiene por primera vez plena ocupación. Pensemos que diez años antes había altos niveles de desocupación. Ahí se llega al viejo modelo de Kalecki: cuando hay plena ocupación los obreros adquieren más poder de presión. entonces empiezan a pedir aumentos de salarios. Y esos aumentos generan un incremento del consumo, lo cual implica una mayor demanda de productos industriales. Se inicia un movimiento autoacumulativo y aparece esa fuerza que va a ser el movimiento obrero argentino. Se fortalecen los sindicatos y empiezan a aparecer cámaras empresarias industriales, que antes no se habían desarrollado porque no negociaban con las organizaciones gremiales.

- ¿Cuáles eran los desafíos en materio de desarrollo industrial que enfrentaba el peronismo al llegar al poder? ¿Cómo puede evaluarse la orientación estratégica adoptada teniendo en cuenta el contexto sociopolítico e internacional de la época?

- Cuando llegó el fin de la guerra se tenía un aparato industrial importante, con una producción muy diversificada pero con enormes restricciones energéticas, de bienes de capital, de mano de obra y tecnológicas. Y con el fin de la guerra existía la idea de que iba a volver a entrar una avalancha de productos importados que barrería con todo. Entonces empieza un discurso y una mentalidad defensiva: proteger la industria para que no la deteriorase la importación de posguerra. Pero no había una mentalidad ofensiva. A mí me impresiona que en el debate sobre el Plan Pinedo, en 1940, un dirigente radical afirmara que se podrían caer todas las chimeneas de las fábricas de este país, pero que mientras persistiese la riqueza de las pampas, teníamos asegurado el porvenir. Esos políticos seguían creyendo que vendíamos vacas y trigo y se acababa el problema. No era claro el rumbo del nuevo gobierno: en un momento se planteó defender la industria existente y avanzar con la liviana, en otro se impulsó la creación de una industria pesada. Incluso, en 1947 se vota la ley para fundar Somisa, pero su puesta en marcha se demora inexplicablemente. Perón se peleó con el general Manuel Savio y la planta se postergó. No sé hasta que punto había conflictos personales y hasta dónde estrategias diferentes. En un tema central como el de las divisas, creo que el gobierno podría haber generado excedente con cierto esfuerzo. Por ejemplo, las importaciones de algunos productos alimentarios durante esa época alcanzaban para pagar las compras para instalar Somisa. Hay márgenes de sustitución pero no se usan, lo cual muestra que la vocación industrialista era relativa. Había más vocación en el discurso que en la práctica. Con la crisis de 1951-1952 el gobierno empieza a cambiar de idea. Se necesitaban bienes de capital pero no se tenían las divisas. Entonces se convocó a la inversión extranjera para que incorporase bienes de capital que el país no podía producir: se aprobó la primera ley de capital extranjero y se salió a buscar inversores. Pero después de la guerra no había crédito en el mundo. El único que financiaba era el Eximbank, que otorgó un crédito al gobierno argentino con el propósito de comprar equipos para Somisa. Europa estaba destrozada y recién en los '50 sus empresas empezaron a recuperarse. Y los estadounidenses todavía no invertían en el exterior. Se necesitaba fabricar acero, petroquímica básica y maquinarias, pero se privilegió la industria automotriz y se convocó a la empresa Kaiser. Había demanda, pero los autos no son un vector de desarrollo real en esas condiciones. Kaiser había pasado de los barcos al aluminio y luego a los autos. Tenía una planta chica, que no podía competir con los tres grandes: Ford, General Motors y Chrysler. Además, trajeron máquinas del año 1936. O sea, matrices con veinte años de antigüedad para hacer su inversión en la Argentina, donde vendían lo que querían dada la gran demanda latente que existía. Y después estuvieron los contratos petroleros. Lo que queda claro es que, o se recurría al capital extranjero para impulsar el desarrollo industrial, o se hacía una política en serio de restricción de importaciones. Hay discursos industriales pero las políticas concretas se contradecían con esos mensajes. Había un par de fábricas de cemento que no daban abasto. El gobierno estaba preocupado porque eran un oligopolio y les controlaba el precio para que no crearan inflación. Las fábricas tenían problemas de rentabilidad y no invertían, con lo cual cada vez había menos cemento y más demanda. A partir de 1952 el gobierno les empieza a sacar las restricciones y se amplían las plantas.

- ¿En qué medida los instrumentos de la promoción industrial (el crédito, la protección, los subsidios) fueron adecuados a los fines propuestos? ¿Cómo evalúa su contribución en términos de generación de capacidades estatales para el impulso del desarrollo económico?

- Aparecieron una serie de organismos de promoción y fomento a la industria que en realidad tenían posibilidades limitadas porque no había divisas para traer maquinarias. Por ejemplo, el Banco de Crédito Industrial daba crédito, pero en pesos y con eso no se podía comprar maquinaria importada. Aún así, en algunos caso los créditos del BCI generaron emprendimientos importantes. Dálmine empezó con esos créditos, Roque Vasalli también e hizo una empresa ejemplar de maquinaria agrícola, y media docena de establecimientos recibieron financiamiento y empezaron a crecer. Pero también se otorgaron préstamos a frigoríficos, que estaban muy mal económicacmente y a ingenios azucareros, que eran obsoletos y no crecían. No todo el crédito iba para sectores en desarrollo. También se utilizaron para pagar gastos corrientes de las empresas, aumentar salarios. El Banco de Crédito Industrial tuvo iniciativas exitosas y otras no tanto. Además, se crearon comisiones de control de importaciones donde las cámaras sectoriales revisaban los pedidos de compra y definían que todo lo que se fabricaba en Argentina no entraba y lo que no se fabricaba, sí. A mi juicio, había un sistema que era más de protección que de expansión. Se careció de una estrategia de desarrollo industrial de largo alcance.



Historia de la Economía Argentina del Siglo XX - Fascículo 21, Ed. La Página, p. 332.


Por supuesto que acá Schvarzer hablaba de un proceso de industrialización que debía ser corregido para superar sus limitaciones y no destruido, como se intentó en 1962-63 (Pinedo-Alsogaray-Martínez de Hoz), 1975 (Rodrigo-Zinn) y se logró finalmente en 1976 con Joe. Porque como él dijo:

“Se ha vilipendiado repetidamente el período de la industrialización sustitutiva de importaciones, pero si se mira desde 1945 a 1974 se observan casi 30 años de crecimiento ininterrumpido de la economía. (...) A partir de 1974 el mundo creció y la Argentina permaneció estancada en medio de discursos exitosos acerca de los quesitos franceses que podíamos comprar.” (Fortuna, 19 de septiembre de 2005)

viernes, noviembre 07, 2008

Fruto extraño

No soy de los que están saltando de alegría por la elección de Barack Obama. Será porque pienso que el Imperio tiene una infinita capacidad de reinventarse y presentar una cara renovada cuando es necesario, aunque en lo fundamental nada cambie. Y ahora los Estados Unidos han alcanzado el summum de la corrección política. O también, porque comparto lo que dice el Culpo que persigue a Gaspar, el personaje de Rep (ir al pie de página aquí).

Pero más que ocuparme de eso, hoy prefiero aprovechar la oportunidad para rendir homenaje a todas las víctimas del racismo, la intolerancia y la estupidez humana. Recordando cosas que pasaban hasta ayer nomás en el Gran País del Norte, con una canción que en palabras de su intérprete "consigue que la gente que está en orden, se aleje de los cretinos y los idiotas".






Strange fruit

Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.


Fruto extraño


Los árboles del sur sostienen un extraño fruto,
sangre en las hojas y sangre en la raíz.
Negros cuerpos que se balancean bajo la brisa sureña.
Extraño fruto que cuelga de los álamos.

Escena pastoral del noble Sur.
Ojos desorbitados y mueca en la boca.
Dulce y fresco aroma de magnolias
y después, el brusco olor a carne abrasada.

Allí hay un fruto para que los cuervos lo arranquen,
para que la lluvia lo empape, para que el viento lo sobe,
para que el sol lo pudra, para que el árbol lo deje caer.
Allí hay una extraña y amarga cosecha.

Letra y música: Lewis Allan (Abel Meeropol).


La traducción está robada del sitio de este colega, donde puede escucharse otra interpretación por la enorme Lady Day (de paso, aquí hay una muy buena versión por nuestra compatriota Roxana Amed, con Pedro Aznar - clickear Entremundos).

jueves, noviembre 06, 2008

A mis semejantes

Hace un par de semanas y apenas regresado de un viaje me enteré de esta novedad. Como recién ahora estoy tratando de ponerme al día con la actualidad y como creo que ya es algo tarde para entrar en el debate bloguero, me conformo con dejar un regalito dedicado sobre todo a los nostálgicos de la década pasada. Simplemente, el Cambalache de la segunda Década Infame.


Argentina Primer Mundo

En el medio de este mambo y el delirio más profundo
el cartel de primer mundo nos vinieron a colgar.
Tan grotesco es el absurdo, tan inmundo está el chiquero,
que mirando el noticiero me reí por no llorar.
Todo el mundo está en el oro, dado vuelta de la nuca
nos vendieron hasta el loro, la altivez, la dignidad.
No terminan de asombrarnos, y es tan grande el desatino
que a la leche y hasta el vino, hoy por hoy...
les tenés que desconfiar.

Y me duele que sea cierto
Con dolor del más profundo,
porque si esto es primer mundo
¿Ese mundo dónde está?
Si parece la utopía de un mamao
voy a hacértela bien corta
se afanaron con la torta,
el honor y la verdad.

Nos están pudriendo el aire, nos cambiaron el idioma,
hoy la caca de paloma es más limpia que el honor.
La justicia ya sin venda a un corrupto le hace un guiño
y acomoda el desaliño, del poder y del favor.
En un loco todo vale, un caniche acicalado
morfa más que un jubilado que no llega a fin de mes...
Y en la cruda indiferencia, entre el cólera y el curro
hay un juez que se hace el burro y también
hay un burro que hacen juez.

Letra y música: Eladia Blázquez.


El tango puede escucharse en la voz de su autora en este bellísimo blog, al que envié el siguiente comentario:

"Hola Susuru,
Quisiera hacer una pequeña aclaración, Eladia escribió este tango en los '90 y en la letra figuran varias referencias a esa época, la del "gobierno" del riojano innombrable, empezando por la burla del "Primer Mundo".

"La leche y hasta el vino" a los que "hoy por hoy le tenés que desconfiar" son la leche podrida de Vicco y el vino adulterado que en 1993 despachó a varios para el otro lado.

La referencia al cólera recuerda la epidemia de 1992 (60 muertos). De los "curros" de esa época, los ejemplos sobran. Y de jueces que se hicieron los burros y de burros a los que hicieron jueces, también.

Lamentablemente Eladia ya no está con nosotros para decirnos si seguiría considerando vigente esta letra. Lo que sí, retrató una época bochornosa a la que por lo menos yo, no quiero volver."


No sea cosa que, como dijo el autor de esta nota, a nosotros también se nos esté borrando el disco rígido.

lunes, octubre 06, 2008

Revisando

Antes de interrumpir por algunas semanas mi ya ralentizada actividad bloguera, no quería dejar de hacer un aporte sobre el tema del asesinato de José Ignacio Rucci y el publicitado libro "Operación Traviata".

Creo haber dejado sentada mi posición en los comentarios a este controvertido post de Artemio. Agrego el link a la nota que se le hizo en ADN al autor del libro, donde éste deja entrever con toda claridad su intención de vincular ese crimen con las políticas del gobierno actual.

Pero lo que me intriga en este momento es en qué medida el libro de Reato aporta datos nuevos o desconocidos hasta ahora. No leí el libro (ni pienso comprarlo) pero guiándome por los comentarios que generó y por las declaraciones del autor, no encuentro hechos que no fueran conocidos previamente en mayor o menor medida, por ejemplo a través del libro "Montoneros: La buena historia" del ex dirigente de la "Orga" José Amorín. Que fue publicado en 2005 y se encuentra disponible íntegramente en Internet.

En el capítulo 29 del libro de Amorín se menciona una reunión que mantuvieron el 6 de septiembre de 1973 el general Perón y los dirigentes Quieto y Firmenich. En la que el Viejo les ofreció un acuerdo que evidentemente fue rechazado. Paso a transcribir el fragmento final de ese capítulo, y luego el capítulo 31.


Capítulo 29 - Entre la realidad y la omnipotencia: de la política a lo militar...

(...) Me pregunto: ¿fue la noche del 6 de septiembre cuando se decidió el asesinato de Rucci? No sé. Sé que tiempo antes de la masacre de Ezeiza un compañero de las FAR había tropezado -como todos los tropiezos, por casualidad- con la figura de Rucci en el momento de entrar a una casa. Y que, a partir de allí, FAR siguió sus desplazamientos hasta establecer sus patrones de conducta. Sé que la planificación de su asesinato se inició, por lo menos, tres semanas antes de que fuera asesinado. Sé que el gordo Fernando Saavedra -dirigente de Descamisados y un ser humano excepcional- fue designado como jefe del operativo. Me contaron que Fernando se opuso al asesinato de Rucci, planteó en términos políticos sus objeciones las cuales fueron desestimadas por la conducción -no sé los argumentos de la conducción para rebatirlo pero este debate recién empieza-. Y Fernando, confrontado por los argumentos o presiones de una Organización, de una Iglesia a la cual jamás iba a abandonar y de la cual sólo la muerte lo apartaría, adrede se rompió un tobillo una semana antes del asesinato, y no participó del mismo.

También me contaron que el proyecto de asesinar a Rucci desató una feroz interna en el seno de la conducción, interna que fue resuelta en forma unilateral por uno de sus miembros. No sé si el asesinato de Rucci se decidió después de la propuesta de Perón con relación al futuro de Montoneros y el futuro del Movimiento. Infiero -pero esto es subjetivo- que la muerte de Rucci fue producto de un largo proceso uno de cuyos hitos más importantes se ubica en la autopista Ricchieri, a pocos kilómetros de Ezeiza, la noche del 20 de junio de 1973. Sobre el techo de un micro desvencijado que flanqueaba la retirada de un "ejército" vencido.

Pero no supongo ni infiero, lo sé con certeza: el asesinato de Rucci fue una declaración de guerra. Contra Perón y el resto de los sectores que integraban el peronismo. Contra todos los conspiradores. Y si bien en política, como producto del propio arte de la política, todo puede ser resuelto, todo tiene retorno, el asesinato de Rucci no lo tuvo. Podría haberlo tenido, pero no lo tuvo.

Porque al principio imperaron las pasiones: las de las víctimas y las de los victimarios. La conducción montonera, cuando vio las terribles consecuencias de su acto y quiso remediarlas, además de omitir una autocrítica que podría haber llevado a modificar las concepciones que dieron origen al acto, negó su autoría, careció de sinceridad, actuó con hipocresía.

Por su parte, Perón se vio desbordado, no tanto por el dolor como por el hartazgo que le producía la estupidez ajena. En el medio medraron los profesionales de la violencia delincuencial. Y el tiempo pasó volando y, cuando todos nos quisimos acordar, Perón nos miraba desde la eternidad. Y nuestro pueblo, su pueblo, cuando nos miraba -a nosotros, a los montoneros- lo hacía de lejos. La muerte de Perón -ahora sí, definitivamente-no tuvo retorno.

Cambió a los montoneros. Cambió al peronismo. Y cambió la historia. Si Perón hubiera vivido unos meses más, tal vez -sólo tal vez-, Montoneros podría haber llegado a un acuerdo con él: llegado el caso, todo acuerdo siempre era posible con Perón. Pero se murió. Y ya nada tuvo retorno.
(...)

Capítulo 31 - El asesinato de Rucci: causas y circunstancias...

Están mis recuerdos: luego de treinta años, difusos, contradictorios, confusos por las sombras que sobre ellos echan los recuerdos más recientes.

Y está mi subjetividad. Al margen de mis desmemorias y de mi subjetividad, varios compañeros que, en aquel tiempo, ocupaban niveles intermedios de conducción, aportaron informaciones para reconstruir los sucesos que rodearon el asesinato de Rucci.

De todos ellos, el más importante se relaciona con las contradicciones que existieron en el seno de la conducción nacional respecto del destino de Rucci. Las contradicciones eran de tal magnitud que la decisión final fue tomada por uno solo de los miembros de la conducción: Julio Roqué, sexto en la jerarquía de la misma y procedente de las FAR. No sé si la tomó en absoluta soledad. No lo creo. Si sé que Hobert, el miembro más relevante de la conducción para los cuadros de la Orga, se enteró de la muerte de Rucci por los medios de difusión.

En realidad, el asesinato de Rucci constituyó la forma de zanjar de una vez por todas las discusiones entre "movimientistas" y "militaristas" que, si bien siempre cruzaron la historia de las organizaciones armadas peronistas, se agudizaron a partir de la lucha electoral y la perspectiva de llegar al gobierno por una vía "pacífica". La muerte de Rucci agudizaría el enfrentamiento interno del peronismo pero, también, resolvería las contradicciones internas de la Organización en favor del sector "militarista".

De la existencia de tales contradicciones en los más altos niveles de la dirección montonera, da fe el propio Perdía. Cuenta que, después de la masacre de Ezeiza, él se reunió con Lorenzo Miguel. Lorenzo explicó que el sindicalismo no había tenido nada que ver con la masacre: de hecho, sus militantes al igual que los nuestros, acudieron a recibir al General "armados" con palos, cadenas y algunos fierros cortos, sin otro ánimo de enfrentamiento más allá de los tumultos ocasionales que pudieran producirse debido al indeseado pero estrecho contacto al cual nos obligaba la movilización. A partir de este encuentro, entre Montoneros y sindicalistas, se integró una comisión no sólo destinada a prevenir potenciales enfrentamientos sino, además, para llegar a acuerdos políticos entre ambos sectores.

"Observo hoy", escribe Perdía, "que las fuerzas que empujaron hacia el desarrollo de la confrontación eran más poderosas que aquellas otras que, dentro de la confusión, buscábamos el acuerdo (...) Cada gesto conciliador del jefe metalúrgico se correspondía con reacciones altisonantes por un sector de su propio entorno. Cada intento nuestro por establecer puntos de acuerdo despertaba en muchos las sospechas de traición".

Cabe preguntarse, ¿"despertaba las sospechas de traición"... en muchos de quiénes? La respuesta es sencilla: en muchos de la conducción nacional y su entorno más íntimo ya que eran ellos, no sólo los protagonistas de las reuniones con el sindicalismo sino, además, los únicos que estaban enterados de su existencia.

Ahora, ¿quiénes eran y qué características tenían quienes integraban la conducción nacional en ese momento? En principio, eran ocho. De ellos, cuatro (Firmenich, Hobert, Perdía y Yager) provenían de Montoneros. Tres (Quieto, Roqué y Osatinsky), de FAR. Y, por último, Horacio Mendizábal, de Descamisados. Entonces, si nos atenemos a los antecedentes históricos y prácticas políticas de cada una de las organizaciones, podríamos inferir que, en el seno de la conducción, las ideas movimientistas tenían un peso de cinco sobre tres. En consecuencia, la opción de matar a Rucci tendría que haber sido rechazada por cinco votos negativos contra tres a favor. Sin embargo, ello no fue así. Porque tampoco era así -cinco a tres- la correlación de fuerzas en la conducción. De sus miembros, con excepción de Yager a quien no recuerdo, conocí o tuve referencias directas de todos los demás.

De Firmenich ya hablamos: sufría de despecho, limitado en política, necio frente a la realidad y adoptaba como propio cualquier discurso nuevo que se adaptara a sus necesidades, a sus ambiciones. Perón, cuando se reunió con Hobert en 1972, estableció con él una relación íntima, cálida, casi filial. Una relación que excedió lo político e hizo que confiara en Montoneros, en su buen criterio, en su sensatez y en la adhesión a su estrategia. En cambio, cuando se reunió con Firmenich en 1973, sintió rechazo y lo desairó con sutileza. Digo: lo caló de entrada: "tengan cuidado con las ambiciones de quienes los dirigen", recomendó en una oportunidad a los muchachos de la Jotapé. Y, aún hoy, las características que percibió el Viejo respecto de la personalidad de Firmenich, las percibimos todos cada vez que el personaje abre la boca. Voto positivo. Rucci: cuatro a cuatro.

En relación a Perdía tengo la impresión de que es un buen tipo, e inteligente. Pero muy sensible a las presiones directas. De alguna manera, él mismo deja constancia al respecto: "Nuestro espacio político estaba presionado por dos fenómenos confluyentes. Uno era la presión militar del PRT-ERP, con sus críticas y su accionar militar. Otro el de los grupos peronistas más duros como el peronismo de base, la revista Militancia y fracciones de las FAP. El efecto de este conjunto de influencias provocaba que toda posición que corriera el riesgo de ser tildada de 'moderada' fuera rápidamente descartada (...) en el marco señalado, obviamente influyeron las tendencias más militaristas y de mayor afinidad con la 'izquierda' provenientes de buena parte de los militantes encuadrados en las FAR. Ay, las presiones... Abstención. Rucci: tres a cuatro.

De todos los descamisados que conocí, Mendizábal fue el único fierrero: por encima de cualquier consideración política, él amaba los fierros. En términos políticos, por otra parte, tenía dificultad para manejarse en escenarios complejos como, por ejemplo, el que planteaba el movimientismo en 1973. Un escenario que exigía a sus actores desplazarse con la mayor de las sutilezas, tejer, destejer, rodear, avanzar, retroceder, ser pacientes y tragarse sapos, muchos sapos. Por lo tanto, Mendizábal tenía una particular afinidad con el simple y valiente discurso de las FAR. Y esto, como veremos más adelante, nadie me lo contó: lo sufrí en carne propia. Voto positivo: dos a cinco.

De Yager no sé. Y Hobert estaba en contra, se dijo antes. Pero, en votos, Rucci ya había muerto. Recuerdo a Hobert, sensato y vueltero como pocos a la hora de imponer sus opiniones. Sin esfuerzo lo imagino dar vueltas para postergar una decisión a la cual él se oponía. Pero, mientras él daba vueltas, Roqué se instaló en un departamento de Floresta, Juan B. Justo 5781, a diez cuadras del domicilio de Rucci. Mientras Hobert daba vueltas, Roqué mandó traer al departamento las armas necesarias para el operativo: las llevó Gustavo Lafleur, camufladas como máquinas de coser Nitax y en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Mientras Hobert daba vueltas, Roqué convocó al equipo operativo, nueve compañeros, la mayoría FAR, un solo Desca, el gordo Fernando Saavedra. Pero el gordo se oponía al asesinato.

Recuerden: antes del operativo se rompió un pie y "no pudo" participar. Y mientras Hobert daba vueltas, ahora en su auto, se enteró, por la radio se enteró, que Roqué había largado el operativo: asesinaron a Rucci, estalló la radio. Se enteró casi al mismo tiempo que el Canca Gullo quien hacía antesala en la casa de Gaspar Campos para reunirse con Perón. Alguien, un tal Esquerra, entró a la pieza donde el Canca esperaba y gritó: asesinaron a Rucci. En ese momento, el Canca pensó: lo mató la CIA. Hobert no: él supo, en el instante, que habíamos sido nosotros, y de nosotros quiénes habían sido. Y, tal vez, haya pensado que Roqué era su discípulo. Discípulo perverso, en las antípodas de su pensamiento y de su carácter, de su sensatez. Discípulo, en todo caso, en lo vueltero de su maniobrar, en su metodología transgresora de consensos inconclusos, en su capacidad de decisión: ¿acaso Hobert no había hecho lo mismo cuando, para volcar a Montoneros hacia la salida electoral, tomó un pueblo en Santa Fe?

Ignoro, después del asesinato de Rucci, el contenido de las discusiones que se suscitaron en el seno de la conducción nacional. Pero sé que Hobert, secundado por el Canca Gullo, Perdía y, tal vez, también por Dardo Cabo, hicieron lo imposible por arreglar los tantos con el sindicalismo y con Perón.

Sé que llegaron a un acuerdo con Lorenzo Miguel y que el Viejo se sentía predispuesto a conciliar. Y sé que, como hecho simbólico del potencial acuerdo, apostaron a la manifestación del 1º de mayo del '74. Pero, como tantas veces sucede en la historia de las revoluciones, los insensatos les ganaron de mano.


José Amorín, Montoneros: La buena historia, págs. 152 a 156 de la versión descargada de Internet.


Aclaro desde ya que si traigo esto acá no es porque comparta todas las apreciaciones de Amorín sino para estimular el debate sincero sobre una página negra y una herida abierta de nuestra historia. Para que la "memoria completa" no sea patrimonio de manipuladores y oportunistas, o de nostálgicos del terrorismo de Estado.

De paso, recordando una frase de Jorge Gaggero citada en las primeras épocas de este blog, ¿cuándo darán la cara (y contarán lo suyo) los empresarios del terror?


P.S.: Ante la inminencia de un viaje, las respuestas a los posibles comentarios quizás se demoren un poco. Se hará lo que se pueda.

martes, septiembre 30, 2008

El hit del momento

Es ineludible, hay que ocuparse de la más candente actualidad.


miércoles, septiembre 24, 2008

Mangoré

La entrada anterior empezó dedicada al Paraguay y terminó derivando hacia territorios impensados. Para compensar, aquí va algo que nos dejó hace 80 años el genio guaraní de la guitarra, Agustín Barrios.


lunes, septiembre 01, 2008

Voz de la Patria Grande



No faltaron las referencias históricas en el discurso de asunción del nuevo Presidente de la hermana República del Paraguay, Fernando Lugo. Que me hicieron reflexionar sobre las distintas visiones de la Historia y su papel en la identidad y la conciencia nacional de nuestros pueblos. Al inicio de su discurso, el ex obispo pronunció estas palabras:

"(...) En cada milímetro de nuestro ser hoy bulle una convocatoria: reconstruir el sueño de José Gaspar Rodríguez de Francia, desde el mérito de la solidaridad, la equidad social y la identidad que nos abraza.

Pese a que los tiempos que corren se obstinan en demostrarnos que el pasado es una construcción sin implicancias para el devenir; nosotros queremos encontrar sus valores y sus signos para que en la semiótica del futuro se encuentren nítidas las motivaciones que claman por un mañana que reitere los logros y no repita sus errores.

En Paraguay queremos retomar ese nítido mensaje de los López para sumar a nuestra nación al desarrollo de sus potencialidades humanas, productivas y estratégicas. (...)"

El recuerdo del doctor Francia por parte de Fernando Lugo contrasta con la visión de ese gobernante que suele ofrecer la historiografía oficial argentina. Por ejemplo, en una obra no demasiado antigua puede leerse lo siguiente:

"(José Gaspar Rodríguez de Francia (1776-1840)) (...) se hizo designar Dictador Perpetuo en 1816 y gobernó con mano férrea hasa su muerte en 1840. Suprimió las libertades públicas y mandó ejecutar a sus opositores cruelmente. La clase dirigente fue exterminada y sometida. En el ejército nadie podía superar el grado de capitán y nunca permitió más de diez. Se hacía llamar el Supremo y se convirtió durante 25 años en el amo absoluto del país. En sus manos estaba el comercio de la madera, antes en poder de españoles y criollos ricos, también del azúcar, tabaco y yerba mate. Era soltero y vivía solitario en el palacio de Asunción rodeado de libros y mapas. Quitó la autonomía a la Iglesia y ocupó los conventos. Clausuró al país en forma total, nadie podía entrar ni salir sin su permiso. Cuando salía por las calles todo el mundo debía descubrirse a su paso. (...)
(Historia Argentina - Tomo 4, supervisión y dirección Prof. Vicente Gesualdo, Ediciones Océano, Buenos Aires, 1984, p. 725.)

Claro que otros argentinos se fijaron en otros aspectos del Paraguay de esa época:
“Es un hecho comprobado que en el Paraguay, durante y después del Gobierno del doctor Francia, era raro encontrar quien no supiera leer y escribir. En toda villa o aldea, los tres edificios que primero se construían por el Estado, y estaban frente a la plaza, eran la iglesia, la comandancia militar y la escuela.”
(Lucio V. Mansilla, “Entre-Nos", T.II, p.3, pie de página; tomado de esta fuente.)

En cuanto a los López, sobre Carlos Antonio no hay mayores discrepancias sobre sus cualidades de gobernante. En cambio sobre su hijo el Mariscal Francisco Solano López, es difícil decir algo positivo sin que el diario fundado por Bartolomé Mitre salga con los tapones de punta.

En realidad y muy lejos de intentar reavivar las polémicas sobre Solano López, la guerra del Paraguay, etc., quiero que lo anterior sirva de introducción a algunos fragmentos de los escritos del mayor pensador argentino del siglo XIX a propósito del conflicto.

"La política actual del general Mitre no tiene sentido común si se le busca únicamente por su lado exterior. Otro es el aspecto en que debe ser considerada. Su fin es completamente interior. No es el Paraguay, es la República Argentina. Y éste es el punto donde la lucha preocupa absolutamente nuestra atención.

No es una nueva guerra exterior: es la vieja guerra civil, ya conocida, entre Buenos Aires y las provincias argentinas, si no en las apariencias, al menos en los intereses y miras positivos que la sustentan.

¡Pero cómo! -se dice a esto- ¿no está ya reestablecida la unión de la República Argentina? ¿No ha contribuido la misma guerra a estrechar y convalidar esa unión? Eso dice Mitre, bien lo sé; veamos lo que hace en realidad.

¿Qué unión quiere para los argentinos? La unión en el odio contra el amigo que ahora cinco años puso en paz honorable a Buenos Aires vencida con las provincias vencedoras. Por el general (Francisco Solano) López, como mediador está firmado el convenio de Noviembre que es la base de la organización actual de la República Argentina.

Los que hallaron preferible la mediación del Paraguay a la de Francia e Inglaterra, son los que llevan hoy a la guerra a ese pueblo a título de ¡bárbaro!

(...) El que entregó la provincia de Corrientes a los brasileros para que emplearan como una batería contra el Paraguay es, en efecto, el que ha traído a los paraguayos en el suelo argentino.

¿Cuál es la unión que el patriotismo del general Mitre evita con el mayor cuidado en medio de la crisis actual? La unión de los argentinos en el goce de la renta de diez millones que todos ellos vierten en su aduana de Buenos Aires. El frenesí de amor por la República Argentina no va hasta devolverle sus diez millones de pesos fuertes.

La unión decantada deja en pie toda la causa de la guerra civil de cincuenta años, a saber: la renta de las catorce provincias invertida en la sola provincia de Buenos Aires.

(...) Puesta la cuestión en este terreno, que es el de la verdad por todos conocida, se comprende bien por qué Corrientes y Entre Ríos están con el Paraguay, no con el Brasil; y por qué hay argentinos que están con esas provincias y no con Buenos Aires, en la lucha.

(...) El Paraguay es atacado como bárbaro porque coincide con Inglaterra y con Francia en estos dos deseos: la libertad de los afluentes del Plata y la independencia oriental como garantía de su libertad.

(...) Es un hecho innegable que en 1814 el doctor Francia intentó abrir relaciones directas de comercio con Inglaterra (...) como modo de escapar a la acción aislamentista de Buenos Aires. (...) En 1823 repitió el doctor Francia la misma tentativa (...), y como la anterior, quedó sin resultado. (...) Dios me libre de absolver al doctor Francia; digo solamente que su dictadura fue un resultado, no una causa; y que la causa que creó esa dictadura es la misma que engendró la del general Rosas, a saber: la congestión morbosa o enfermiza de la vitalidad de vastos países en una provincia, en una ciudad, en una mano (...)

El Paraguay convertido en soldado, su suelo en ciudadela, las costas de sus ríos en baterías inexpugnables no pensando sino en la guerra, ni sabiendo hacer otra cosa que pelear heroicamente, es el resultado lógico de la política que, desde 1810 hasta 1865 ha sido una protesta y una amenaza constante contra la independencia de su república y su derecho natural a comunicarse con el mundo por sí misma y sin sujeción a los que han querido imponérsele como su órgano forzoso y violento."

(Juan Bautista Alberdi, "La guerra del Paraguay", Hyspamérica, Buenos Aires, 1988, p. 139/146, en Documentos para la Historia Argentina Nº 8, Departamento de Historia del Colegio Nacional de Buenos Aires y Página/12, 1999.)


Algo de razón debía tener Alberdi. Al finalizar la guerra del Paraguay, y tras la cruenta "guerra de policía" llevada a cabo por el gobierno de Mitre contra los caudillos provinciales que se le oponían, la resistencia federalista a la hegemonía liberal de Buenos Aires había sido definitivamente derrotada.

(Como es habitual, un texto recomendable de consulta y referencia histórica en Internet es la Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas disponible en el sitio del CEMA, en este caso el tomo VI. La ilustración es un cuadro de Cándido López.)


P.S.: el viernes 29 de agosto, aniversario del nacimiento de Alberdi, Norberto Galasso (lo lamento, Emilio) se refirió por radio Nacional al pensador tucumano. Cuando regresó de su largo exilio en 1878, Sarmiento lo recibió afectuosamente olvidando viejos enfrentamientos. En cambio, La Nación resucitó un texto juvenil en el que Alberdi había escrito "mazeta" por "maceta". Al enterarse, JBA le escribió a un amigo algo así: "Quisiera mirarlo a los ojos a Bartolomé y decirle: Guardaste la carta de un adolescente para injuriar a un anciano..."

No, si las miserias de la tribuna de doctrina vienen de lejos.

martes, agosto 12, 2008

Sexo

Cada tanto alguien (en este caso Eduardo Aliverti) se acuerda de la Universidad pública o de la política universitaria. No ha sido infrecuente que, a la inversa, la Universidad permaneciera indiferente a la problemática de la sociedad y la Nación a la que pertenece. No es el caso de la Universidad Nacional de San Martín, en cuyo Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) se están realizando investigaciones sobre las relaciones entre el Estado y los empresarios en la Argentina. Un texto sobre ese trabajo se puede leer en 360*, publicación de la UNSAM.


Estado y empresas privilegiadas
por Ana Castellani

La intervención económica estatal y las diversas prácticas del empresariado desplegadas entre 1966 y 1989 favorecieron la difusión de varios ámbitos privilegiados de acumulación, en su mayoría vinculados con el funcionamiento del complejo económico estatal-privado. En Argentina se comprueba, con cierta claridad, que la existencia de articulaciones público-privadas proclives al sostenimiento de una reducida fracción empresaria, potenciaron la crisis del Estado y conformaron patrones distributivos regresivos.

La intervención estatal y el comportamiento empresario condujo a la conformación y progresiva difusión de diversos ámbitos privilegiados de acumulación. En tales ámbitos las empresas privadas involucradas obtuvieron y obtienen ganancias extraordinarias derivadas de la existencia de privilegios institucionalizados y no institucionalizados generados por el accionar estatal.

Una mirada atenta sobre el tema muestra la conjunción de tres fenómenos:
1) la persistente dificultad para construir un patrón de desarrollo sostenido,
2) el progresivo deterioro de las capacidades y de los niveles de autonomía relativa del Estado, y
3) la consolidación de un reducido grupo de grandes empresas.

Luego de un análisis empírico de este fenómeno las evidencias obtenidas a lo largo de la investigación permitieron establecer que:

- La orientación de las políticas aplicadas generaron un creciente proceso de transferencias de recursos públicos hacia las grandes firmas, especialmente a través de dos mecanismos: precios diferenciales en las operaciones de compra/venta del Estado y políticas de financiamiento preferencial a la industria.

- Se incrementó la distancia entre cantidad y calidad de la intervención estatal: el Estado intervino en la actividad económica, pero se fueron erosionando sus capacidades financieras, administrativas y sus niveles de autonomía relativa a la hora de implementar políticas económicas.

- Este deterioro institucional se asocia al despliegue de ciertas prácticas empresarias tendientes a crear y sostener diversos mecanismos de privilegio. Entre ellas se destacan las prácticas colusorias entre funcionarios y empresarios, y la colonización de los reductos claves de la Administración.

- Si bien los primeros ámbitos de privilegio surgieron casi exclusivamente en torno al funcionamiento del complejo económico estatal-privado, a partir de la dictadura se fueron diversificando: muchas empresas obtuvieron ganancias extraordinarias por la ampliación espacial y cualitativa de la promoción industrial y por la posibilidad de obtener rentas financieras. Durante el primer gobierno democrático se mantuvieron estos ámbitos de privilegio y se sumaron otros derivados de los programas de capitalización de deudas y de promoción de exportaciones no tradicionales.

Los estudios de caso realizados (uno sobre el Plan Vial Trienal 1968-1970 y otro sobre la privatización periférica de YPF entre 1977 y 1988) demostraron que los ámbitos de privilegio se asentaron en un sistema de relaciones entre el sector público y el privado sostenido por prácticas colusorias que permitieron modificar permanentemente los marcos regulatorios a favor de los empresarios. De esta forma, establecieron posiciones oligopólicas en mercados altamente concentrados, fijaron discrecionalmente precios y niveles de oferta, obtuvieron condonaciones de multas y se les otorgaron resarcimientos por supuestos incumplimientos contractuales.


(Fuente: 360* - Cuaderno de Bitácora UNSAM, Año 2 Nº 3, junio de 2008, p. 12.)


Este texto explica bastante bien por qué las discusiones doctrinarias del tipo "intervencionismo/dirigismo" vs. "libre empresa" con que algunos se apasionan, sin tener en cuenta las relaciones entre el Estado (o los gobiernos) y los sectores de poder económico en cada momento histórico, a mí me resultan tan atrayentes como los debates sobre el sexo de los ángeles.

jueves, julio 31, 2008

Poeta


De la Duda

Mi bondadosa hermana la Paciencia
sabe llorarte, Amor en lejanía,
cuando le falta el pan de tu alegría
todo lo que le sobra el de tu ausencia.

Y llora sin quererlo en tu presencia
cuando le das altura y mediodía.
Porque, desnudo amor, si eres la vía
no eres la flor ni el fruto de tu ciencia.

¡Oh, llanto, el de tu noche y su mañana!
Perdido el sueño y no maduro el arte
llorando está mi bondadosa hermana:

y si te mira, buen amor, advierte
que duda entre la pena de ganarte
y la melancolía de perderte.


(Poema publicado en 1939 en La Nación, y encontrado aquí.)


El recuerdo de la figura y de la obra de Leopoldo Marechal viene a cuento de esta nota de Guillermo Saccomanno en Radar, que acompaña a un fragmento del texto El Poeta Depuesto, escrito en 1965 e incluido en una nueva edición de Cuadernos de Navegación (Seix Barral, 2008). Aquí va un trocito del fragmento:


"1. José María, en La Nación del 17 de noviembre de 1963, H. A. Murena, objetando polémicamente al crítico uruguayo Rodríguez Monegal ciertas apreciaciones de su libro Narradores de esta América dice, refiriéndose a mí: “Marechal constituye un caso remoto por la doble razón de ser argentino y de que, a causa de su militancia peronista, se hallaba excluido de la comunidad intelectual argentina”.

Ciertamente, y como sabes, yo venía registrando en mí, desde 1948 en que apareció mi Adán Buenosayres, los efectos de tal exclusión, operada, según la triste característica de nuestros medios intelectuales, con el recurso fácil de los silencios y los olvidos prefabricados. La declaración de Murena fue un acto de valentía intelectual, como lo fueron las de Sabato repetidas en numerosas instancias. Y su confirmación de lo que yo había experimentado en carne propia me llevó a estas dos conclusiones: 1º, la “barbarie” que Sarmiento denunciara en las clases populares de su época se había trasladado paradójicamente a la clase intelectual de hoy, ya que sólo bárbaros (¡oh, muy lujosos!) podían excluir de su comunidad a un poeta que hasta entonces llamaban hermano, por el solo delito de haber seguido tres banderas que creyó y cree inalienables; y 2º, desde 1955 no sólo tuvo nuestro país un Gobernante Depuesto, sino también un Abogado Depuesto, un Médico Depuesto, un Militar Depuesto, un Cura Depuesto y (tal mi caso) un Poeta Depuesto.(...)"


Sólo quiero agregar un comentario a la nota de Saccomanno, que termina planteando una antinomia Borges-Marechal (muy válida, en varios sentidos). En esta página, su autor Manuel Ruano escribió:

Cuando falleció don Leopoldo, lo velaron en el salón de la vieja Casa del Escritor en la calle México de Buenos Aires. Fue un 26 de junio de 1970. Recuerdo haber estado junto a su ataúd al filo de la medianoche, acompañando a su viuda y otras personas a las que no logro individualizar plenamente. El salón estaba medianamente iluminado. De pronto, llegó alguien con andar lento y balbuceo en la voz: era Jorge Luis Borges, un compañero de viaje del martinfierrismo. Y sus palabras fueron:

-Amigo, amigo, la vida nos separó, pero fuiste un amigo.

jueves, julio 24, 2008

Coincidencia


En 1976, la provincia de Jujuy fue escenario de uno de los episodios más reveladores de la connivencia entre el poder económico y la represión de la dictadura procesista. La lucha por la justicia y por la memoria de ese hecho quedará ligada para siempre al nombre de una mujer, de la que habla esta nota que le dedicó Luis Bruschtein al ocurrir su fallecimiento el 17 de marzo de 2005.


Olga Aredes
por Luis Bruschtein

El símbolo es esa mujer que da vueltas sola en un pueblo del norte. Es la plaza de Ledesma, en Jujuy, donde está el ingenio. La mujer es Olga Aredes, de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo. Lleva un cartel, el pañuelo en la cabeza y da vueltas mientras el pueblo, bajo la sombra del ingenio, da la espalda con temor. El placero lleva la cuenta de las vueltas y es el único que le habla. Cuando termina, guarda el cartel, se saca el pañuelo y regresa a su casa en silencio.

Tras años de cumplir el mismo rito, Olga consiguió romper el miedo, quebrar el silencio y una vez por año, en los últimos diez, Ledesma se sobrecogía en el mes de julio con la Marcha de la Noche de los Apagones. Primero iban gente de Buenos Aires y Tucumán y unos pocos vecinos. Y después los mismos pobladores de Ledesma se hicieron cargo de la cita y realizaron actos en las escuelas y en los barrios para recordar a los desaparecidos del pueblo, estudiantes, vecinos y trabajadores, entre los que se cuenta el ex intendente, el médico Luis Aredes, esposo de Olga.

A la tarde se quema el bagazo de caña y un olor dulzón inunda el pueblo. La chimenea gigante del ingenio más grande de Latinoamérica lanza una nube espesa de cenizas que cubren las calles y los autos. Forma parte del paisaje y la gente se acostumbra en un lugar donde es alta la incidencia de enfermedades respiratorias.

Olga murió ayer en Tucumán, víctima de cáncer, una enfermedad que se potenció por la bagazosis que produce la caña que quema el ingenio. Sabía que se moría y se fue a Tucumán para estar acompañada por sus hijos Olga, Adriana, Ricardo y Luis. No quiso cuidados extremos ni que le prolonguen la vida en forma artificial. Asumió el diagnóstico fatal con serenidad, ordenó sus cosas y mantuvo alguna comunicación –la que permitía su salud precaria– con los amigos en el resto del país.

Siempre fue así, de carácter fuerte pero sereno, desde su juventud, cuando recién casada con un médico recién recibido llegó a Ledesma. Luis Aredes quería ser útil donde más se lo necesitara. Y eligió el pueblo con la tasa más alta de mortalidad infantil. Pero después de un tiempo, el ingenio lo echó porque exigía demasiado para los trabajadores.

Se retiró a Tilcara, donde fue director del hospital por algunos años, pero abandonó todo para regresar y dar pelea, o sea ser útil. Fue el médico rural de los trabajadores golondrina y de los obreros del ingenio. La empresa hizo lo posible para echarlo, pero en 1973, los trabajadores le pidieron que fuera candidato a intendente y ganó. El resto es historia, lo depuso un golpe policial, lo metieron preso, lo liberaron y finalmente lo secuestraron y desaparecieron. Una noche de julio de 1976 se cortaron las luces del pueblo y de Calilegua, una localidad contigua, y la Gendarmería y el Ejército se llevaron a 400 vecinos en camiones cedidos por el Ingenio Ledesma. La mayoría fue internada en campos de concentración, 40 de ellos siguen desaparecidos.

El Ingenio Ledesma también sigue allí. Olga se murió. Es inevitable sentir el peso de la injusticia, de la desigualdad más desaforada. Pero si a ella y a muchas más las hubiera ganado el desconsuelo, les hubiera atado las manos y sacado el aliento o llevado a la resignación, el pueblo de Ledesma seguiría en silencio, las Madres no hubieran existido y no habría lugar, siquiera, para la esperanza o la dignidad.

En la película de Eduardo Aliverti, Sol de Noche, que cuenta esta historia, se la ve a ella y al cura del pueblo y un directivo del ingenio, enemigos del doctor Aredes. El contraste es tan fuerte entre la mujer y la hipocresía, la miseria humana, que lastima. Su vida, como la de todos, tiene un sentido en ese contraste.

La casa de Olga en Ledesma era una romería durante los días de la Marcha de los Apagones. Madres e HIJOS de todo el país se alojaban allí y se cocinaban grandes ollas de locro y docenas de empanadas. Habían sido muchos años de soledad, de dolor y humillación y la marcha era su victoria, la confirmación del valor de la dignidad, de que no estaba sola y de que el reclamo de justicia era algo más que una locura desgarradora. Ya enferma, en las últimas marchas caminaba con un barbijo para evitar la ceniza.

No estarán más su calidez, su opinión serena de luchadora, ni su mirada práctica. Faltará ese alegre empecinamiento fundamental. La vamos a extrañar en julio. Seguro que en estos últimos días pensó más de una vez en la marcha de este año, que será la primera sin ella. Pero también es seguro que en la Marcha de la Noche de los Apagones de este año en Ledesma estará más presente que nunca.


Hoy, a 32 años de la Noche del Apagón, y en un día en que ha sido condenado por la Justicia el genocida Luciano Benjamín Menéndez, bien vale este recuerdo.

lunes, julio 14, 2008

Palabras

Hay días en que algo hay que decir, o por lo menos manifestar de qué lado está uno. Más allá de mi absoluto agotamiento con el tema del "campo", quiero destacar algunas palabras rescatadas de entre toda la hojarasca surgida en estos larguísimos meses. Para empezar, algo de esto que escribió Orlando Barone en La Nación.

"Una destacada mayoría ha perdido la capacidad de conversar y se entusiasma enojándose. Su estado actual de normalidad es bramar y despotricar contra lo que, se ha propuesto creer, es una época de cataclismo. Se supone que para haber llegado a ese diagnóstico feroz deben haber estado comparando épocas recientes, anteriores. Y que de esa comparación concluyen que ésta es la más desgraciada. Suele ser paradójico asistir a estas agorerías abisales en medio de una comida para no carecientes. O en el transcurrir de una fiesta. Pero, también a la inversa, el diagnóstico feliz se plantea alborozado que éste sería el tiempo triunfal de bisagra de la historia. Sean modestos. Dejen de ser argentinos antiguos."

Ahora, las palabras con las que cerraba Luis Tonelli su artículo "Racionalidad suicida" en el Nº 272 de la revista Debate, salida el 31 de mayo pasado:

Continuidad o crisis

Ya a esta altura de los acontecimientos, hay dos bandos que se distinguen claramente en la sociedad. Están los que creen que lo peor que puede pasar es que nuevamente tengamos una crisis sistémica, que se dé otra vez un ciclo y que, nuevamente, el crecimiento quede neutralizado por la caída. Como ha ocurrido en los últimos 50 años. Y están quienes se entusiasman con ella, con el Apocalipsis, con el fuego purificador que lo barra todo para esta vez sí empezar bien de nuevo.

Como si todo no se tratara de dos modelos diferentes de país que están confrontando y que delatan algo que siempre fue aquí, en esta columna, sostenido: que el kirchnerismo no era hegemónico sino todo lo contrario, un fenómeno eminentemente superestructural y débil. A no confundirse: la hegemonía se define cuando los sectores que, relativamente, son perdedores en un modelo, sin embargo deciden jugar dentro de él antes que generar su crisis, para ser los ganadores en un escenario diferente (debiendo pensar que la crisis les significaría pérdidas tan importantes que su victoria podría ser pírrica).

Estar del bando de la continuidad no significa, necesariamente, ser oficialista. Simplemente, es apostar a que el cambio y la alternancia política no se den debido a una catástrofe sino a la existencia de una oposición que convence, y que puede hacer las cosas mejor que los que estuvieron hasta el momento gobernando el país.

A lo mejor esto baste para explicar por qué mañana voy a estar en la Plaza del Congreso. Pero quiero terminar citando esta nota de José Pablo Feinmann (contra quien despotrico en silencio muy seguido, por razones que ahora no vienen al caso).

"(...) Voy a citar ahora otro mail. Es de Hernán Nemi, que tiene 36 años, es profesor de Literatura en la Universidad de Morón, da clases en varios colegios secundarios y tiene un par de obras escritas para Teatro por la Identidad. (Esto lo torna muy sospechoso para la Argentina del odio y sus voceros comunicacionales. Porque la cosa también tiene este costado de destrucción fundamental: “¡Basta con esa cuestión de los derechos humanos! ¡Basta de juzgar a militares! ¡Basta de exhibir a Hebe de Bonafini en cada acto! ¡Ni a la Carlotto nos bancamos ya! ¡Eso terminó, es el pasado, hay que archivarlo!” O si no: “¡Hay que juzgar a los guerrilleros! ¿O no quedó alguno vivo?”.) Suscribo todo lo que dice Nemi, de modo que citarlo es hablar y decir por su medio, que es impecable, y exhibe una prosa inusual: “Se critica a Cristina por autoritaria: ¿qué otro presidente hubiera soportado cien días con rutas cortadas, desabastecimiento y amenazas constantes sin disparar un solo tiro ni reprimir en ninguno de los cientos de cortes de caminos que hubo? Entre el 19 y 20 de diciembre de 2001 murieron 31 personas en la represión del gobierno de De la Rúa a las manifestaciones populares. El matrimonio ‘montonero’ tuvo la actitud más tolerante y democrática frente a las protestas de la ciudadanía que se recuerde en toda la historia argentina”. Aquí sólo podríamos pulir la frase “toda la historia argentina”. Hubo otros gobiernos con tolerancia democrática. Es cierto que, en este caso, el llamado “campo” ha paralizado el país y su abastecimiento. Se trata, sin más, de un acto de subversión absoluto que deteriora por completo el funcionamiento del país. Y a los piqueteros se los quería colgar por cortar una calle.

Sigue Hernán Nemi: “¿Es éticamente correcto que la clase media y alta de Buenos Aires salgan a golpear cacerolas por las retenciones del campo cuando jamás las golpearon por las flacas jubilaciones que cobran nuestros viejos ni por los chicos que tienen hambre, ni por los sueldos docentes, ni por la carpa docente, ni por la privatización vergonzosa de nuestras empresas en los ’90?”. Y también: “¿Tiene autoridad moral la Sociedad Rural de pedir más institucionalidad cuando apoyó a cuanto gobierno de facto hubo en la Argentina? ¿Este campo hoy indignado es el mismo que aplaudió a Menem a lo largo de la década del 90? Sí, es el mismo”. Es siempre el mismo, Hernán: es el que recibió con atronadores aplausos a Juan Carlos Onganía cuando el dictador entró en el predio de la Sociedad Rural... ¡en carroza! El que abucheó a Alfonsín. El que respaldó a la patria financiera en el golpe de mercado. El que apoyó a Videla y negoció con Menem. Hoy, en esta Argentina del odio, es la clase heroica que representa los intereses de la patria. ¡Y con los periodistas progres a sus pies!

Y, por fin, escribe Hernán: “Quienes piensan –legítimamente– que los ruralistas tienen razón, ¿por qué lo expresan a través de mails o comentarios tan agresivos, tan cargados de odio, tan faltos de argumentos racionales?, ¿qué nos pasa a los argentinos (y argentinas) que nos cuesta tanto bancarnos a una mujer como presidenta? Muchos de los adjetivos de esos mails –muchos de ellos enviados por mujeres– muestran el peor machismo: se la llama a Cristina ‘puta’, ‘conchuda’, ‘turra’, ‘tilinga’... Y al mismo tiempo, los argumentos brillan por su ausencia”.

Es así, Hernán: pero eso de bancarse a una mujer como presidenta no nos pasa “a los argentinos”, sino a ciertos argentinos. Y si hiciera otra política le tirarían flores. No es que no se bancan a una mujer, no se bancan una política. El poder, en este país, es pragmático. Si hacés lo que yo te digo, lo que yo necesito, lo que llena mis arcas, estoy con vos y sos hermoso. No lo olviden: si el establishment argentino se bancó a Menem, se puede bancar a Drácula. Al solo costo de que Drácula haga lo que ellos quieren."


Desde aquí le mando un fuerte abrazo a mi compañero Hernán Nemi, también docente (como yo) en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

domingo, junio 22, 2008

Lo que va de ayer a hoy

El 14 de agosto de 1993 el entonces presidente de la República inauguró la 107ª Exposición de la Sociedad Rural Argentina. El acto transcurrió en un ambiente bastante distinto del habitual en ese tradicional evento. Dada la existencia en ese momento de otro "conflicto con el campo", los allegados al ex presidente de origen riojano extremaron las precauciones para que su jefe no sufriera ninguna situación desagradable. Para lo cual contaron con la amable cooperación de las autoridades de la SRA, quienes permitieron la asistencia de numerosos "pesados" (o "batatas") y de una numerosa corte adicta al ex mandatario.

No faltaron los actos de violencia protagonizados por algunos de esos "invitados especiales", en particular contra periodistas, contra la entonces líder de los jubilados Norma Plá y contra un productor llamado Carlos Negri, quien cometió el imperdonable delito de silbar al oriundo de Anillaco.

Los detalles de esos hechos figuran en la cobertura aparecida en el diario Clarín del domingo 15 de agosto de 1993. Por ejemplo, en la nota "Cronología de la violencia" firmada por Omar Lavieri y Silvina Schuchner, puede leerse lo siguiente:

(...) 14:05 - Carlos Negri, un cooperativista rural de Florencio Varela, alto, canoso, de unos 50 años, ubicado en el sector reservado a las delegaciones extranjeras, silbó al Presidente justo en el momento en que éste iniciaba su discurso. Unas gradas más abajo estaba Mercedes Solá, hija del secretario de Agricultura, quien le preguntó a Negri por qué silbaba. Otros plateístas, con menos modales que Mercedes, empezaron a insultarlo. Hubo uno que le gritó "rajá de acá, comunista". Inmediatamente, un grupo de alrededor de 20 hombres rodeó a Negri y comenzó a empujarlo para expulsarlo de la tribuna.

En ese momento una cámara de televisión enfocó a Negri y éste empezó a decir: "Esta tribuna está toda a favor pero yo tengo que decir que la industria y el campo están en quiebra". A pesar de la cámara, Negri fue empujado fuera de la tribuna y quedó justo frente a la Sala de Periodistas. Allí, una patota, gritando a favor de Menem, intentó rodearlo con claras intenciones de golpearlo.

La Policía uniformada forcejeó con los agresores y sacó a Negri del lugar. Pero los agredidos fueron los periodistas que intentaron entrevistar al cooperativista. Una cámara de televisión voló por el aire y abundaron puñetazos y puntapiés.

En el incidente fueron agredidos Daniel Rodríguez, fotógrafo de Clarín, Virginia Mejía (cronista), Carlo Torres (camarógrafo) y Eduardo Espósito (motociclista), de Canal 13 y Todo Noticias; Horacio Caride, de Radio Mitre, Gerardo Mazzochi y Adriana Ramos, de FM Abierta y FM Líder, un equipo de América TV (Canal 2), un fotógrafo de la revista Noticias y cronistas de las agencias DyN y Noticias Argentinas.(...)

Entre otras cosas, parece que en ese momento "el campo" no estaba tan unido como ahora. El gobierno menemista proclamaba una "alianza estratégica" con el sector, pero en realidad favorecía principalmente a los grandes productores asociados a la SRA. Y los demás, que se arreglaran como pudieran bajo las reglas del "libre mercado" (acá, un artículo que describe muy bien la situación de la época). El 27 de julio de 1993 la Federación Agraria Argentina, CRA y Coninagro habían organizado un "camionetazo" durante el cual 8ooo productores se manifestaron en protesta frente a la Casa Rosada. Ante la cercanía del evento en la Rural, el gobierno apuró la sanción de un "Pacto de responsabilidad fiscal" con las provincias, que implicaba un fuerte ajuste en sus gastos y que le permitió armar un paquete de 800 millones de dólares en beneficio del "campo". Un panorama esclarecedor del cuadro de situación en que transcurrió esa jornada inaugural se puede leer en esta otra nota del "gran diario argentino".


El pacto que pudo evitar la pesadilla
por Silvia Naishtat

Para Domingo Cavallo valió la pena sacar el pacto fiscal a los apurones, con el grueso de las medidas para el campo; la inauguración de la Rural, que pintaba como pesadilla para el Gobierno, al final no lo fue. Los incidentes se originaron en el lugar menos esperado y no participaron los productores.

Igual, los incidentes estuvieron por echarlo todo a perder. Apenas se escuchó el barullo en el palco principal, dos de los suyos le susurraron al oído a Hugo Anzorreguy, el jefe de la SIDE. Uno de sus secretarios se acercó corriendo hasta Matilde Menéndez, del PAMI, que tenía a los suyos ocupando parte de la tribuna reservada a las delegaciones extranjeras y en la tribuna general.

El banquero Raúl Moneta y Roberto Cruz, funcionario con la misión de limpiar el Riachuelo, corrieron escaleras abajo y treparon por las vallas para ver lo que estaba pasando. Y los de Ceremonial dejaron acercarse en manada a los fotógrafos al palco, como para alejarlos del hecho. Fue mientras hablaba el Presidente y la tensión se sintió durante todo el discurso.

Un rato antes los socios de la Rural habían ovacionado al ministro Cavallo. Después lo aplaudieron al presidente Menem y con algo menos de entusiasmo al secretario de Agricultura, Felipe Solá.

Mientras tanto, algunos ruralistas reconocían que la crisis los obligó a cambiar el tren de vida. Pero eran los menos. La mayoría de los que estuvieron ayer en Palermo son productores poderosos. "Pero nuestros chacareros que están mirando el acto por tevé, ni siquiera tienen para el boleto", se quejó el cooperativista Leónidas Gassoni de Coninagro, ante el ministro de Educación, el pampeano Jorge Rodríguez. A su lado asentía Arturo Navarro, de Confederaciones Rurales.

El paquete que recibió el campo significa una transferencia de recursos desde el gobierno central y las provincias. La cifra es ilustrativa: 800 millones de dólares. Pero como no conforma a todos (principalmente a los más chicos que siguen con la soga al cuello) se intuía que algo podía pasar. El camionetazo del 27 de julio ya había dado la voz de alarma. Por las dudas, el Gobierno mandó ayer una guardia disuasoria, que eran demasiados, en opinión de los mismos funcionarios. "Hay hasta policías disfrazados de escobas", se le escapó a Jorge Ingaramo, segundo de Agricultura.

Antes y después de los incidentes el clima en el palco principal parecía una versión de la vida color de rosa. Nadie lo había imaginado así en las vísperas y lo dio a entender claramente Felipe Solá, cuando terminó su discurso: "Agradezco emocionadamente el respeto con que me escucharon".

María Julia Alsogaray llegó acompañada de su mamá y de su papá. Luego se sentó casi al lado de su adversaria Adelina Dalesio (con tostado caribe), sólo separada por Carlos Vladimiro Corach, el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia. Juan Llach, el segundo en el equipo de Cavallo, conversaba animadamente con Álvaro Alsogaray, y el mismo Cavallo, con Eduardo Menem.

Las mujeres se fueron onda sencilla. "Esta vez no daba como para venir con sombreros", se justificó Teresita Solá. A Sonia Cavallo se la vio durante el espectáculo entusiasmadísima cantando la "Marcha de San Lorenzo".

Lo más novedoso fue el discurso de Eduardo de Zavalía, el presidente de la Rural. Además de pedirle cosas al Gobierno se las pidió a su propia clientela. Hizo suya una declaración de la Sociedad Rural de Rafaela, pobre entre las pobres, y llamó a trabajar en el campo diez horas por día.

En ese momento la mueca de insatisfacción de Horacio Gutiérrez, cabañero de Aberdeen Angus y ex presidente de la SRA, dio a entender que el mensaje no era bien recibido por algunos. Guillermo Alchouron, devenido en candidato a diputado, daba muestras en sentido contrario.

Pero todos aplaudieron cuando De Zavalía se quejó porque aún con tasa reducida, el impuesto inmobiliario mantiene su progresividad y pagan más los que más campo tienen. Lo aplaudió con fervor Francisco Ramos Mejía, con establecimientos en la provincia de Buenos Aires.

Por el palco principal también se coló la Rural privada. El espectáculo con los artistas (Los Chalchaleros, Domingo Cura, Julia Elena Dávalos) y los caballos criollos lo financió de su bolsillo Raúl Moneta, presidente del Banco República, vicepresidente del conglomerado industrial del Citibank y el hombre que le prestó la plata a esta entidad para que compre el predio de Palermo.

Del lado industrial la presencia fue rala. Quizá porque no los tuvieron en cuenta en las últimas medidas. Asistieron Jorge Blanco Villegas, de la UIA, Oscar Vicente, de Pérez Companc, Alejandro de Achával, de Ipako y Pascual Mastellone, de La Serenísima.

Algunos fueron con segundas intenciones. Alberto Álvarez Gaiani, de la COPAL (que agrupa a las alimentarias), llevó una carpeta con pedidos bajo el brazo: "Aprovechó para dejársela al edecán presidencial".


Fuente: Clarín, domingo 15 de agosto de 1993, p. 3.


Ah, que nadie se moleste en averiguar. Ni esa noche ni las siguientes hubo ningún cacerolazo en repudio a las agresiones sufridas por el productor Negri y los periodistas. Quizás eran parte del precio que la sociedad debía pagar por la "estabilidad del modelo".

jueves, junio 05, 2008

¿La madre del borrego?

No creo equivocarme si digo que noto un clima de agobio y cansancio en la blogósfera. La omnipresencia del "conflicto del campo", sobre el que parece que estuviera todo dicho y aún así sigue su curso en apariencia poco racional, es ya insoportable. Mientras tanto, uno como es cabeza dura quiere dedicarse a otras cosas pero no hay caso, la creatividad brilla por su ausencia. Entonces no está de más recurrir a un machete ya habitual por estos pagos. Esta vez, trayendo un texto sobre un club algo esotérico (o no).


La Comisión Trilateral

La planificación de un gobierno mundial

En julio de 1973 nació oficialmente la Comisión Trilateral tras un año y medio de reuniones promovidas por el Chase Manhattan Bank. Se trataba de una influyente asociación de carácter privado que reunía a economistas, hombres de negocios, personalidades de los países líderes y grupos económicos transnacionales. Fue definida por uno de sus principales ideólogos, Zbigniew Brzezinski, cofundador de la Comisión y ex funcionario de la administración de Carter, como "el conjunto de potencias financieras e intelectuales mayor que el mundo haya conocido nunca".

La Trilateral se articuló atendiendo a los intereses de las tres zonas geográficas que predominaban en el planeta: América del Norte (EE.UU. y Canadá), Europa y Japón. Según la propia Comisión, el objetivo de su creación era ayudar a pensar en los desafíos comunes y las responsabilidades de liderazgo de esas áreas industrializadas. Originalmente la Comisión se estableció con una duración de tres años. Sin embargo, los compromisos que llevaron a su creación se fueron renovando.

Cada una de las tres áreas representadas dispone, desde su creación, de un Comité Ejecutivo que elabora las "recetas" económicas para su área de influencia. Según se planteó en 1973, la Trilateral respondía al reconocimiento de que Estados Unidos ya no se encontraba en la posición de único líder como en la inmediata posguerra y, por lo tanto, que el sistema internacional necesitaba alguna forma de liderazgo compartido.

En este esquema, obviamente, las regiones atrasadas no tuvieron representación en la Comisión y, más aún, el propio Brzezinski señaló que uno de los objetivos es "el establecimiento de un sistema internacional que no pueda verse afectado por los 'chantajes' del Tercer Mundo". En definitiva, así se presentaba en forma clara los objetivos de la Comisión: defender solamente los intereses de las potencias mundiales.

La Comisión Trilateral fue una pionera en lo que se ha llamado pensamiento único y globalizador. En 1975 una de sus declaraciones afirmaba que:

"La Comisión Trilateral espera que, como feliz resultado de la Conferencia, todos los gobiernos participantes pondrán las necesidades de interdependencia por encima de los mezquinos intereses nacionales o regionales". Al año siguiente, nuevamente Brzezinski decía a la prensa: "En nuestros días, el Estado Nación ha dejado de jugar su papel".

En 1975, la Comisión se reunió en Kioto y participaron de ella, entre otros, ejecutivos de las multinacionales Bechtel, Caterpillar, Coca-Cola, Cummins, Exxon, Fiat, Gibbs, Hewlett-Packard, Mitsubishi, Nipón, Saint-Gobain, Shell, Sony, Steel Sumitomo y Unilever, y de los bancos Chase Manhattan Bank, Rothschild y Lehmann.

David Rockefeller jugó un papel clave para la formación de la Comisión y, aún hoy, es reconocido como miembro fundador y honorífico. Refiriéndose al papel de los Estados nacionales señalaba: "De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación nacional que se ha practicado durante siglos en el pasado por la soberanía de una elite de técnicos y de financieros mundiales". En definitiva, se trata de la idea de que los Estados, los pueblos, los gobiernos y las economías de todas las naciones deben servir a los intereses de los bancos y de las corporaciones transnacionales.

Rockefeller sostiene esa postura en un libro cuyo título es por demás sugerente: La Comisión Trilateral y la planificación de la Elite para la administración Mundial, escrito por Holly Sklar bajo la supervisión del propio banquero. En esa obra se afirma que los propietarios y ejecutivos de las grandes corporaciones globales "ven el mundo entero como su fábrica, granja o patio de recreo". Claro que esto no es nuevo, ya que son notorias las evidencias acerca de la influencia, en Estados Unidos, de grandes corporaciones en el diseño de políticas de distintos gobiernos, por ejemplo el papel jugado por la Standard Oil, Ford e IBM en las políticas gubernamentales en diversos momentos históricos.

Las corporaciones globales, sostiene una vez más Brzezinski en el mismo libro, dependen del poder político, económico y represivo, ordenado por la clase gobernante de la nación-Estado para mantener un "clima favorable a la inversión". Y cuando gobiernos o los líderes políticos se ponen hostiles, los globalistas "intentan disciplinarlos" a través de "maniobras económicas y políticas" o "a través de acciones encubiertas o militares". Esta exposición de métodos y objetivos resulta tan explícita que no hace falta leer entre líneas.

Desde el establishment internacional, nucleado en la Comisión Trilateral, se impulsó la reconfiguración del orden económico mundial. Entre sus objetivos se encontraba el de reemplazar al político por el especialista, el técnico o el experto, en el marco de la ya dominante ideología económica neoliberal. Se acentuó así el predominio de una fuerte tecnocracia vinculada al FMI, al Banco Mundial y a otras instituciones de carácter similar, organismos que actuaban como guardianes de la comunidad financiera internacional y cuyo objetivo era el de disciplinar a las burocracias estatales, especialmente en los países de la periferia. Esto significaba un giro respecto de los objetivos iniciales de las instituciones de crédito creadas tras la Segunda Guerra Mundial y condicionaba la evolución de las economías latinoamericanas, fuertemente endeudadas en la década de 1980.


Historia de la Economía Argentina del Siglo XX - Fascículo 42, Ed. La Página, pp. 664-665.