jueves, diciembre 11, 2008

La que se mandó Celestino

Parece que algunos pájaros de mal agüero y aves de rapiña (suelen ser los mismos) que revolotean por la City, anduvieron agitando en estos días el fantasma del Rodrigazo. No sé qué asidero racional puede tener extrapolar la situación de 1975 a la actualidad, pero es seguro que ese episodio histórico está bastante olvidado (salvo por su resonancia de catástrofe), sobre todo en lo referido a las circunstancias en que se produjo y las consecuencias que tuvo.

Por eso, creo que es un momento adecuado para traer un fragmento del libro "El Rodrigazo, 30 años después - Un ajuste que cambió al país" de los periodistas Néstor Restivo y Raúl Dellatorre. Leyendo este artículo que rescata El Historiador cualquiera diría que al Ing. Rodrigo le fallaba alguna que otra sinapsis, sin embargo el libro de Restivo y Dellatorre demuestra que su plan fue brillantemente diseñado y ejecutado (claro que su verdadero cerebro fue el Ing. Ricardo Zinn) y que dividió en dos la historia económica del país.

Es mucho el jugo que se le puede sacar a este libro, p.ej. por los datos que aporta sobre el acercamiento de José López Rega (a) "El Brujo" con el Consejo Empresario Argentino presidido por José Alfredo Martínez de Hoz (a) "Joe". O el fanatismo y la frialdad que ponía Zinn en su tarea (sus frases "esto es una guerra" que repetía durante su breve gestión, o "este hombre va a salvar al país" señalando un libro sobre ciencias ocultas del Brujo, son de antología). Aquí traigo solamente la Introducción (descontando el permiso, y si no, el perdón de los autores), donde se encuadra al Rodrigazo dentro de un proceso de transformación económica regional y mundial. De paso, va como un aporte al debate que siguió a este excelente post de Luciano en Artepolítica.


El Rodrigazo, 30 años después
Introducción

En junio de 1975 millones de argentinos fueron testigos de un cambio dramático. Pero la magnitud de sus consecuencias recién iban a visualizarse mucho tiempo después. El mega-ajuste devaluatorio que se conoció popularmente como Rodrigazo "corrigió" de tal modo los precios de la economía que, en el contexto de cambios mucho más amplios en la estructura económica y social local, regional y mundial, partió en dos la historia económica nacional.

El país atravesó por varios ajustes, algunos con shocks, otros graduales, que supusieron pérdidas patrimoniales para las mayorías y ganancias para pequeños grupos privilegiados, sobre todo en las últimas tres décadas. Pero el Rodrigazo no sólo inauguró esa serie infausta sino que tuvo la singularidad de quebrar el modelo de país que había regido en los anteriores 30 años.

Veamos el contexto regional y global. Entre 1971 y 1976 América Latina dio vuelta una página de su historia. En esos años, su geografía se pobló de dictaduras, de sangre y de terror, como nunca antes. Para 1976, las situaciones de dictaduras reaccionarias eran casi la regla en América latina. Las había en Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Haití y Granada; en buena medida también en la República Dominicana y Honduras y, bajo una fachada civilista, en Colombia (Cuevas, 1984).

Hubo, por cierto, factores nacionales que en cada caso empujaron a esa situación. Pero no puede haber dudas del peso decisivo de un contexto económico mundial que tejió esa realidad. Ya en 1964 y 1966 la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada en Latinoamérica por Estados Unidos había sido reflejada en dos experiencias fuertes, con las dictaduras en Brasil (la dictadura del general Humberto Castelo Branco) y Argentina (el Onganiato) y en los llamados Estados burocrático-autoritarios (O'Donnell, 1986); pero la ofensiva general se produciría en el transcurso de la década siguiente.

El capitalismo mundial había tenido en la posguerra su edad dorada. Esa etapa se tradujo en altas tasas de rentabilidad para las empresas y también buenos indicadores sociales con la expansión del Estado de bienestar. Pero si a fines de la década de 1950 la tasa de ganancia media era del 40%, veinte años después había caído al 10% (Abalo, 1989, y Shaikh, 1999). Y en torno a 1968 el sistema dijo basta. Desde entonces la Comisión Trilateral, con plumas como la de Samuel Huntington, empezó a hablar de "exceso de democracia" y a alentar la reacción conservadora, primero en el Norte y, hacia la década de 1970, en el Sur (Dos Santos, 1987).

Para quienes observan los ciclos largos de acumulación capitalista, allí arrancó -la ruptura del compromiso monetario de Bretton Woods para liberar el dólar por parte de EE.UU., en 1971, y la crisis petrolera, en 1973, no fueron causas sino síntomas- la fase de caída luego de la expansión de posguerra, caída verificable en las tasas de ganancia empresarias y en las de crecimiento económico, que nunca lograron recuperar el período dorado 1945-1975, mucho menos durante el neoliberalismo de fin de siglo (Maddison, 2001).

En el capitalismo de posguerra había predominado el modelo keynesiano de desarrollo, que en Latinoamérica tomó la forma de las ideas estructuralistas de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) con el énfasis de la acumulación en el mercado interno, la sustitución de importaciones y el Estado benefactor. En Argentina en particular, esa industrialización sustitutiva tuvo dos tendencias diferenciadas en cuanto al tipo de distribución del ingreso: una hacia bienes "suntuarios" y otra, más distribucionista, hacia el consumo masivo (Azpiazu, Basualdo y Khavisse, 2004), justamente la que se derrumbó en 1975-1976.

Con la crisis de rentabilidad, y después de algunos años de disputa por el modelo a seguir para recuperar el proceso de acumulación, en el Norte empezaron a desandar el camino keynesiano Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Helmut Kohl. Y en el Sur operaron, contra experiencias nacionalistas o de izquierda que buscaban otra salida a la crisis -los gobiernos de Allende en Chile, Cámpora/Perón en Argentina, Torres en Bolivia, Velasco Alvarado en Perú o la creación y ascenso del Frente Amplio en Uruguay, entre otros-, los golpes de Estado, con los militares como arietes de las fracciones financieras y extranjerizantes de los capitales locales.

América Latina, en ese contexto, empezó a transitar por un reformateo para que recuperaran márgenes de ganancia los dueños del capital y, como ocurrió en otros cambios de ciclos largos, el que alumbró terminó siendo más concentrador y centralizador que el anterior. Lo pagaron con sus vidas decenas de miles de latinoamericanos.

Este marco general no puede desconocerse. Las economías nacionales son parte de una economía global, con su estructura productiva, circulación de mercancías, vínculos financieros, etc. (Caputo, 1999). Y también con sus factores de poder. Argentina no podía ser la excepción, más cuando el capital extranjero era un actor central en el proceso industrializador de posguerra, sobre todo en los sectores más dinámicos (Rapoport, 2000). Por eso los cambios de ciclo y modelo en el capitalismo, que incluyen mutaciones tecnológicas, intentos de recomposición de márgenes de ganancia y disputas de hegemonía, nacionales y globales, se entroncan, más allá de factores locales, con fenómenos más amplios.

En esa medición de los ciclos y en el tránsito en forma de crisis de un modelo de desarrollo y acumulación a otro, hay hechos puntuales. En el caso argentino, nuestra hipótesis es que quizá en mayor medida que en el quiebre institucional de marzo de 1976, la inflexión debería buscarse en aquel junio de 1975 del Rodrigazo, cuando el gobierno, después del vacío de poder en el que había caído tras la muerte de Perón (1º de julio de 1974), un año antes, tambaleaba en medio de una gestión inusualmente caótica y en un clima de violencia brutal, alimentado por la disputa entre facciones del peronismo.

Hubo una Argentina transformada de raíz por esa experiencia. Se pueden discutir las razones, pero los datos son incontrastables. Una Argentina en la cual, antes de 1975, la brecha entre los ingresos del 10% más rico y el 10% más pobre de la sociedad era de 12 veces, distancia que fue progresivamente incrementándose hasta llegar a las 29 veces en 2004. Una Argentina en la que, desde 1975 y según cifras oficiales del INDEC, los argentinos de clase media y baja perdieron entre 15 y 40% de su participación en el ingreso (Equis, 2004). Un país que cuando ocurrió el Rodrigazo tenía un desempleo irrisorio de 2,3% y que no había conocido tasas superiores al 6% luego de superada la crisis de 1930. Un aparato productivo en el cual se agudizó la concentración de la industria (pasó del 18 al 25% en la posguerra a 46% hacia fines de la década de 1990 -Schorr, 2004) y que después de haber triplicado el valor agregado por la industria entre 1949 y 1974, en los siguientes 25 años lo hizo en sólo 10% acumulado (Schvarzer, 2001).

Una Argentina cuyos sectores dominantes tenían en el extranjero capitales por menos de 3.500 Mu$s, contra más de 100.000 Mu$s treinta años después (Basualdo, 2000). Un país, al fin de cuentas, que por más de tres décadas, antes de 1975, había vivido casi con virtual pleno empleo, seguridad social, expectativas de ascenso social favorables, educación integradora, cohesión de la sociedad. Y que en las tres décadas que vinieron después vio disminuir 0,12% promedio anual su PBI real por habitante (Leyba, 2003), un acumulado de 23% entre 1975 y la crisis de 2001, y achicar 52% el salario real (IDEF/CTA, 2002).

Es verdad: en las décadas de 1950 y 1960, en términos relativos, Argentina se estancó o retrocedió frente a otros países vecinos, particularmente los de modernización más tardía, como Brasil y México. También es cierto que en la fase de auge de la onda larga 1945-1975 hubo crisis institucionales y económicas, proscripciones políticas, ineficiencias estatales, injusticias sociales, inclusive terrorismo estatal y otros males. Pero es indudable que antes de 1975-1976 vivíamos en un país donde era más fácil para el conjunto vivir y tener proyectos, y que después llegó la larga noche que, como modelo, recién colapsó en 2001-2002... con final todavía abierto.

El Rodrigazo, creemos, fue el detonante para un nuevo estado de cosas. Y allanó el camino a la dictadura de 1976-1983 que se abriría paso para inaugurar otras tres décadas en las antípodas del modelo de acumulación anterior, en términos similares a lo que ocurrió en otros países en cuanto a la concentración económica, la marginación social y el privilegio por la valorización financiera, antes que productiva, del capital.

Muchos autores (Frenkel, 1980; Sevares, 1987; Schvarzer, 2001; Bonelli, 2004) han señalado que el Rodrigazo fue la antesala del programa económico de la dictadura instalada a partir de marzo de 1976 -que en lo económico agregó otras herencias malditas como la del endeudamiento externo, una de las claves de la nueva articulación subordinada del país al sistema mundial- y que el rechazo popular a aquel shock de junio de 1975 demostró a las fracciones dominantes del capital que iba a requerir de grados de violencia inéditos para alcanzar sus objetivos.

Curiosa o paradójicamente, el mismo partido político, el más grande movimiento popular de Argentina desde su alumbramiento en 1945 a la actualidad, fue el que sentó las bases del modelo inclusivo anterior y el que parió el cambio en 1975 (y lo profundizó al extremo en la década de 1990, hasta producir él mismo otro mega-ajuste colosal en el verano de 2002 para salir de la convertibilidad), sin que hasta ahora haya ensayado una autocrítica o un análisis a fondo sobre lo sucedido, igual que con el contexto represivo que acompañó al Rodrigazo.

El peronismo, se ha dicho, pasó de ser un actor fundamental en el proceso sociopolítico argentino a "terreno de batalla y botín para las sordas rivalidades entre sus supuestos aliados, a la vez que escenario para los abiertos conflictos de una lucha política cada vez más salvaje" (Halperín Donghi, 1994). Igual que otros sectores de la dirigencia nacional frente a sus propias responsabilidades, el peronismo, acaso hoy menos un partido que un modo de relacionarse con el poder, tiene una deuda no saldada con todos los argentinos y con su propia historia sobre los crímenes de la Triple A y sobre el shock económico de 1975, una alianza de terror y dominio económico que continuó exacerbada en la última dictadura y que se repitió en otros países durante aquel dramático cambio cíclico.


Referencias:
- Abalo, Carlos (1989), "Tasa de ganancia: crisis y ajuste en el capitalismo", revista Realidad Económica, Nº 91, Buenos Aires.
- Azpiazu, Daniel; Basualdo, Eduardo, y Khavisse, Miguel (2004), El nuevo poder económico en la Argentina de los años 80 (edición definitiva), Siglo XXI, Buenos Aires.
- Basualdo, Eduardo (1987), Deuda externa y poder económico en la Argentina, Nueva América, Buenos Aires.
- Bonelli, Marcelo (2004), Un país en deuda, Planeta, Buenos Aires.
- Caputo, Orlando (1999), "La globalización de la economía mundial. Principales dimensiones en el umbral del siglo XXI", coordinado por Jaime Estay, Alicia Girón y Osvaldo Martínez, Editorial Purrúa, México.
- Cuevas, Agustín (1984), "El Estado latinoamericano en la crisis del capitalismo", en La crisis del capitalismo. Teoría y práctica, de Pedro López Díaz (comp.), Siglo XXI, México.
- Dos Santos, Theotonio (1987), La crisis internacional del capitalismo y los nuevos modelos de desarrollo, Editorial Contrapunto, Buenos Aires.
- Equis, Consultora, y López, Artemio (2004), "La caída de la clase media argentina", Buenos Aires.
- Frenkel, Roberto (1980), Las recientes políticas de estabilización en Argentina: de la vieja a la nueva ortodoxia (mimeo), Pontificia Universidad Católica, Río de Janeiro.
- Halperín Donghi, Tulio (1994), La larga agonía de la Argentina peronista, Ariel, Buenos Aires.
- IDEF-CTA (2002), Shock distributivo, autonomía nacional y democratización. Aportes para la superación de la crisis de la sociedad argentina, Buenos Aires.
- Leyba, Carlos (2003), Economía y política en el tercer gobierno de Perón, Biblos, Buenos Aires.
- Maddison, Angus (2001), The world economy. A millenial perspective, OCDE, París.
- O'Donnell, Guillermo (1986), El Estado Burocrático Autoritario, Paidós, Buenos Aires.
- Rapoport, Mario, y colaboradores (2000), Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2000), Ediciones Macchi, Buenos Aires.
- Schorr, Martín (2004), Industria y Nación, Edhasa, Buenos Aires.
- Schvarzer, Jorge (2001), "La economía argentina: situación y perspectivas. De la economía 'cerrada' a la abierta. Dos grandes ciclos argentinos", en la Gaceta de Económicas, Nº 11 de junio, Buenos Aires.
- Sevares, Julio (1987), "Un ajuste que hizo historia", diario Clarín, 13 de diciembre, Buenos Aires.
- Shaikh, Anwar (1999), "Explaining the global economic crisis", en revista Historical Materialism, Nº 5, Leiden.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora Rafa yo se casi nada de economía, lo que me transforma automáticamente en economista nacional, pero el “Rodrigazo” no podría llegar a interpretarse no solo como ruptura sino también como un fracaso de la política económica peronista inmediatamente anterior; quiero decir, y con todo respeto por el General herbívoro y por Don Jose Gelbard, el pacto social estaba haciendo agua desde el año 74 y ni siquiera fue muy exitoso durante la propia vida y ultima presidencia del garante (los libros que he leído retratan un plan que no pudo dominar las tensiones inflacionarias, desasbatecimiento y que dependía en exceso de la muñeca política de un octogenario con problemas de salud). Dicho de otra forma: pregunto si el pacto social peronista de 1973 era aplicable dentro de las nuevas condiciones internacionales – crisis del petróleo, estancamiento en EEUU, abandono del patrón oro, ola antidemocrática – o si el “no me lo chiflen mucho a Mondelli” era el destino manifiesto del gobierno.

Muy interesante el blog y perdón por las gansadas.

Saludos, Martin.

oti dijo...

Martín, toda política económica tiene problemas. La política económica de Perón-Gelbard tenía problemas, como todas, pero apuntaba a resultados concretos que se iban logrando, en materia de salarios, distribución, vivienda, producción, etc.

El Rodrigazo es el primer intento de desarticular el escenario donde eran posibles esos logros, para hacerlos imposibles. La historia posterior confirma esto.

Una cosa es lidiar con problemas en el camino de hacer posible lo que se desea, y otra es lidiar con problemas cuando ya no se puede hacer lo que se desea. El Rodrigazo contribuyó a esto último: a que no fuera posible por décadas tener los niveles de empleo, salario real, distribución del ingreso, salud y educación, que se tenían en aquel tiempo.

oti dijo...

Creo que el pacto social hubiera sido posible si los estados nacionales hubieran resistido con éxito los embates de las combinaciones oligárquicas que estaban detrás de la estrategia globalizadora financiera, de "libre comercio" y deslocalización productiva.

Esas estrategias que se empiezan a implementar a mediados de los '60 debía minar la capacidad soberana de los estados nacionales para tener éxito. Esa lucha la perdió el Estado Nacional.

Ahora, con la crisis mundial galopante, hay la oportunidad de volver a las soberanías nacionales, si sabemos darnos los líderes que necesitamos para esa tarea.

Rafa dijo...

Martín:
No te preocupes, yo tampoco sé (casi) nada de economía pero no creo que digas ninguna gansada. El Pacto Social estaba dando buenos resultados hasta fines del '73, cuando se desata la crisis del petróleo (sobre el tema publiqué este post). Es indudable que después entró en graves problemas, ya en los últimos meses de vida de Perón y más aún luego de su muerte cuando ni a Isabel le interesaba mantenerlo. Todos los factores que mencionás existieron y fueron determinantes. Sólo podemos especular si había posibilidades de reformularlo y evitar el desenlace de 1975-1976. Yo viví esa época y creo que casi nadie estaba consciente de lo que se venía, o tenía idea de qué hacer para corregir el rumbo.

En realidad el post apuntaba en el sentido del 1er. comentario de Oti: el vacío de poder y el deterioro económico de esos momentos fue aprovechado por el "establishment" aliado tácticamente al lopezrreguismo, para dar un giro irreversible que hiciera imposible cualquier atisbo de retomar un proyecto nacional. En el libro figura una frase de esos días del Ing. Marcelo Diamand: "Acá no va a haber industria por unos cuantos años".

También había un objetivo político: dinamitar al peronismo por dentro. Eso lo dijo con todas las letras Ricardo Zinn en un libro que publicó después del golpe del '76. El tipo era un firme creyente en eso de "cuanto peor, mejor".

Gracias por la visita, el comentario y el elogio. Un saludo cordial.

Rafa dijo...

Oti:
Totalmente de acuerdo con tu primer comentario.

Sobre el segundo, creo que la irrupción de dictaduras dóciles a los dictados del poder financiero internacional que sufrió América Latina en los '70 mostró que no se iba a permitir una salida alternativa como lo era el Pacto Social. Igualmente, es posible que en otro contexto político se hubiera podido evitar un desenlace tan traumático. Y quizás (sólo quizás) si lo que apenas pudo armar Perón en el '73 (incluyendo los acuerdos con la oposición política) se hubiera podido lograr diez años antes, sin una violencia desatada y con los militares en los cuarteles, las cosas podrían haber sido muy distintas.

Concuerdo con que hoy tenemos otra oportunidad, quizás más acotada, y que hacen falta los líderes para llevarla a cabo. Pero creo que no tenemos mucho tiempo. Probablemente de esta crisis emerja un nuevo orden mundial, y ahí nuestro margen puede ser, otra vez, muy estrecho.

Gracias, un abrazo.

emilio dijo...

Dice el Rafa: "Y quizás (sólo quizás) si lo que apenas pudo armar Perón en el '73 (incluyendo los acuerdos con la oposición política) se hubiera podido lograr diez años antes, sin una violencia desatada y con los militares en los cuarteles, las cosas podrían haber sido muy distintas".

Toda la vida nacional pasaba por qué podía armar el General...
El amor por el Pocho lo llevará hasta la tumba. Lealtad peronista en su máxima expresión.

Si en 1963 los peronistas no le hubieran hecho la guerra sin cuartel a Illia, y Perón desde Madrid hubiera apoyado el incipiente proceso democrático, quizás el pronóstico de Rafa habría sido posible. Y sin Perón como figura principal.

oti dijo...

El general lo quizo hacer, por eso quiso volver en el '64 exactamente con los mismos planteos que en '72/'73: unidad nacional para la reconstrucción y liberación.

Illia ningún poder tenía para decidir acerca de lo que concernía al General. Decidían el establishment angloamericano y el "partido militar" ligado al mismo. Por eso lo detuvieron en Brasil.

Anónimo dijo...

Estimado Rafa (I)

1.Empecemos por el hoy :vivo en una casa de dos platas de 250m2,funciona con una caldera(calefaccion y sanitaria):ayer llego la boleta del gas: $13.!!!!!!

Vamos a hacer un cacerolazo cuando pague (necesariamente) un precio razonable?

2.Si bien en forma delicada estos escritores le pasan cierta factura al peronismo.creo que la cosa es bien distinta.
El tema es la inflacion y no Rodrigo o Lopecito o Zynn.
Desde 1810 a 1945 argentina tuvo en promedio una inflacion del 2% anual.
La inflacion comienza en el 46 cuando se nacionalizan los depositos,se estaiza el BCentral y a emitir dinero sin respaldo(deficit fiscal).
Hasta 1992 el promedio inflacionario es del 96%.

3.Para ser justos ( como deciamos dias atras) el problema realmente comienza en el 30 con los dos P.

4.Y estos escritores pasan por alto,o lo apenas lo tocan,tal cual era la violencia que imperaba en la epoca -casualmente entre dos bandos peronistas -.

5.Aceptemos que en la epoca el Imperio queria imponer sus politicas, y que todo el desastre fue generado desde afuera.
Supongamos que el tercer gobierno peronista estaba lleno de gente sabia y patriota.

6.Ahora llevamos 7 anos de politicas similares,con una economia que crecio espectacularmente...y estaos ante un problema bastante similar.
Si claro, la crisis externa.

Un cordial saludo
anonimo bostero

PS: Los datos estan el la web y pertenecen al Instituto de Economia de la Universidad de Cordoba

Rafa dijo...

Emilio:
¿Qué cuenta, tanto tiempo? Veo que volvió con sus obsesiones intactas.

Deje de lado por un momento (si puede) mi amor por el Pocho y recuerde que durante sus 17 años de exilio la política nacional giró alrededor de él. Aunque no me crea, con la frase que Ud. transcribe no me referí a "lo que podía armar el General" sino a que a principios de los '60 había posibilidades de acuerdos políticos y sociales que podían haber evitado las tragedias que sufrimos años después.

Creo que Ud. cae en una ingenuidad similar aunque opuesta a la de J.P. Feinmann, quien dice que todo se resolvía si Illia permitía el retorno de Perón en el '64. Sobre eso Oti le respondió a la perfección.

Oti:
De acuerdo con vos sobre la falta de poder de Illia. Aunque sobre el fallido retorno del '64 yo tengo mis dudas. Había varios procesos abiertos contra Perón y podía haber caído preso apenas llegara al país. Y al General el fracaso del "operativo retorno" le sirvió para desprestigiar a Vandor que le estaba disputando el poder dentro del movimiento (era uno de los organizadores del viaje y quedó marcado como uno de los "mariscales de la derrota").

Gracias y saludos.

Rafa dijo...

Estimado AB:
1- No tengo idea de qué pasa con su factura de gas, yo tengo menos superficie, no tengo caldera y me vienen cifras mucho mayores que la suya. Igual el post quería mostrar que el Rodrigazo fue algo mucho más amplio y ambicioso que un ajuste tarifario.

2 y 3- Su historia de la inflación la dejo de lado por ahora. Lo que no entiendo es qué tuvo que ver el Rodrigazo con una política antiinflacionaria. Acá tengo los índices de inflación de 1975 y posteriores:
1975: 182,6%
1976: 444,0%
1977: 176,0%
1978: 175,5%
1979: 159,5%
1980: 100,8%
1981: 104,6%
1982: 164,7%
1983: 343,3%
(Fuente: INDEC cuando era confiable)

Ahora, si Ud. quiere decir que esta gente sentó las bases para terminar a (muy) largo plazo con la inflación, bueno, a lo mejor tiene razón. Seguro que en los cementerios la inflación es de 0%.

4- Los autores no se dedican en particular al tema de la violencia (tratado por otros hasta el hartazgo) como tampoco se dedican a las corbatas de Lastiri. ¿Qué tiene que ver la violencia con una política económica de tierra arrasada? (bueno, a lo mejor sí tiene que ver)

5- No hace falta simplificar tanto la situación de esa época, no todo el desastre fue forzado desde afuera, no toda la gente era sabia y patriota.

Ahora, la similitud con el momento actual sigo sin verla. Aquella vez hubo una crisis externa que provocó unas presiones inflacionarias enormes, y la de ahora tiene efectos totalmente opuestos. Lamento no poder debatir con más profundidad, lo que sí a los gurúes de la City (o mercaderes de la angustia como los llama Alfredo Zaiat), viendo los éxitos que vienen cosechando sus predicciones en los últimos años, no les creo ni una palabra.

Saludos cordiales.

PD 1: tengo pendientes respuestas en los posts anteriores, ya van a llegar.
PD 2: esa frase de Zinn "esto es una guerra" me hizo acordar del papá de un compañero del secundario, que se murió de un infarto días después que su pequeña empresa quebrara por el Rodrigazo. Es así nomás, en toda guerra hay muertes.

emilio dijo...

Rafa: Obsesiones intactas las suyas, esto ya parece el blog del eterno llanto nac&pop recordando la genialidad del Pocho. Dejemos el asunto de lado, quiero acercarle a usted y a anónimo bostero una propuesta artística. Tengo la intención de teatralizar sus diálogos en una gira por el país. Sé que ambos están muy ocupados, usted recorre el mundo y él es un sólido empresario, pero tengan presente la propuesta, hasta puede ser un buen negocio. Otro día la seguimos.

Oti: El General era el mismo gonca de 1955, el que se había escapado en hidroavión a los brazos de Stroessner cuando tenía a la mayor parte de las FFAA de su lado. La famosa Operación Retorno es un bluf, estaba condenada al fracaso desde un principio.

Anónimo dijo...

Estimado Rafa:(II)

Intentemos ponernos de acuerdo:

1.Estos escritores tratan de demostrar que el Rodrigazo(R)fue un verdadero punto de infleccion en la economia argentina.
Realizado por un gobierno peronista.

2.Yo tomo un indicador economico que considero fundamental: la inflacion.

2.a)Definicion: la inflacion se produce cuando la cantidad de moneda,emitida por el Estado;supera la cantidad de bienes y servicios(riqueza)que genera la economia(no el estado).
Creo que es una definicion al alcance de cualquiera.

3.Porque digo que a partir de 1945 hasta diciembre del 2008, esto ha sido una constante?
Porque desde ese momento hasta hoy,en su nucleo fundamental TODOS los gobiernos fueron lo mismo:demagogos y populistas.

4.En que se diferenciaron?
Solamente el pertenecer a distintos grupos de poder e influencia(peronistas,militares,radicales)
Todos, sin excepcion gastaron mas
de lo que tenian>
Quien pago ese excedente?
La gente, a traves del "impuesto"
inflacionario.

Por esta razon el numero de pobres
nunca dejo de crecer.

5.El anteultimo gobierno peronista,
va a decir Ud,no tenia inflacion.
Perfecto.Pero tenia un gigantesco deficit fiscal que pagaba (o cubria)eitiendo deuda externa e interna - que en el fondo es igual
que emitir moneda sin respaldo.

6.Cuando el clima internacional cambio(Rusia/98 -Brasil/99)no hubo mas plata externa.Salvo algunas monedas que mandaba el FMI y otras agencias internacionales de credito.
Pero deuda voluntaria no habia.

7.Llego DeLaRua,otro de los tantos errores garrafales de Menen,con uno de los personajes mas siniestros que haya conocido nuestra historia economica(JLMachinea)- alguna vez, cuando otras generaciones revisen la historia seguramente estara en el lugar que merece -.

8.Llega el 11/9 y el mundo cambia radicalmente.
Los US dicen "tenemos un problema",que se arreglen como puedan.
Argentina defoltea y no paga su deuda.(Reconoce aproximadamente un 20%,tomando en cuenta los que no aceptaron la quita).
Devalua su moneda de manera mas brutal que se tenga menoria y establece el "Corralon".

9.Ud no ve similitudes: estan a la vista:inflacion llegando a un 25% y la actividad economica en caida libre.
Y este pobre hombre(Don K) esta como el Mariscal Petain(si no?)con su gobierno en Vicky con los alemanes ocupando parte del pais.
Hacia lo que podia.

Triste,pero otro fracaso mas.
Continuara.
Le mando un abrazo
anonimo bostero

emilio dijo...

¿Ve lo que le digo, Rafa?.

La última intervención de las 2:08PM del amigo anónimo bostero recrea al mejor Tato Bores. Ustedes están para el Maipo, son mejores que Lanata. Probemos con una gira por ciudades del Interior. Un cordial saludo.

Rafa dijo...

Emilio:
Si quiere encárguese Ud. y búsquese los actores, no le voy a cobrar copyright. Con eso de "son mejores que Lanata" no nos hizo ningún elogio. Que le garúe fino.

Por si le interesa, mi opinión sobre el "Operativo Retorno" no está muy lejos de la suya.

Don AB:
Le agradezco la clase de historia pero todo eso más o menos ya lo conozco. Con sus puntos 5 a 8 estoy bastante de acuerdo.

Ahora, que Ud. tome como elemento clave la inflación es algo típico de su ideología y yo no lo comparto. Para mí lo fundamental es el avance o retroceso en el bienestar general de la población y en el crecimiento y desarrollo del país.

En esos 60 años hubo períodos de inflación baja o moderada en que el país creció y el bienestar mejoró (ej: '46-'49, '53-'55, '64-'65, '73-'74). Hubo otros de inflación baja o nula en que el país se derrumbaba ('98-'01). Y los períodos de inflación alta o híper implicaron enormes transferencias de recursos de la mayoría de la población a los grupos económicos concentrados. El efecto negativo de la inflación es innegable, pero no estoy de acuerdo en que sea el único factor a tener en cuenta para explicar los males de la economía.

De paso, el generar condiciones de hiperinflación es un método previsto y utilizado por los neoliberales para provocar transformaciones radicales en la economía de los países, en el sentido que ellos desean. Es el ya conocido en nuestro país "terror económico" que se inauguró justamente con el Rodrigazo (aunque Alsogaray y Pinedo ya habían hecho lo suyo a principios de los '60). Hay un libro de Naomi Klein que trata de eso, y en el blog puse una vez algo de Perry Anderson sobre el asunto (fíjese aquí en los comentarios, es una respuesta al comentarista Darío).

Sobre lo de ahora, creo que Ud. sigue manejando la cifra de inflación que se estimaba hasta agosto o setiembre, ahora parece que perdió actualidad porque casi nadie habla de la inflación en estos días. Caída de la actividad seguro que hay pero lo de "a pique" me parece exagerado, yo a la gente la veo que sigue consumiendo.

Si K está haciendo lo que puede, no pasa algo muy distinto con los líderes del resto del mundo. Qué se le va a hacer, mal de muchos, consuelo de tontos.

Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Estimado Rafa:(III)

Sabe Ud muy bien que no pretendo dar clase de nada.

Siplemente encadenar determinados hechos de acuerdo a mi pensamiento.

Desde luego que la inflacion no es un marcador acabado o completo para describir la economia.

Lo elegi porque creo es bastante facil de definir y cualquiera lo entiende.Y que afecta a toda la gente - que mas a los as pobres, si.Pero casi todas las cosas afectan mas a los mas pobres.
Y ya dijimos que cuantos mas pobres peor todos.

En ultima instancia mi planteo es que este pais en el ultimo siglo se empobrecio.Todos no empobrecimos.

Y mi explicacion es que fue debido a los alos gobiernos: y que todos tuvieron caracyeristicas similares en el plano economico.

Por otra parte no estamos de acuerdo que este pais fue gobernado por liberales.En ningun momento lo estuvo.
A fines del siglo XIX y principios del XX obernaron los conservadores,despues los radicales y despues los peronistas y los militares.

Ni Alfonsin ni Menen (ambas hiper)fueron liberales.

Respecto al calculo de inflacion (25%)tomo los datos del amigo Artemio y del sitio "la inflacion verdadera",coinciden.
Y si no siguio escalando es por la demanda fue negativa desde octubre.

De todas maneras en terminos economicos tener mas de un 5% es ya extravagante.

Por ultimo, mi amigo, si escribo en su pagina es justamente porque Ud piensa de manera distinta a mis ideas.Y creo que es la unica manera de aprender algo.
Y hasta ahora ha sido muy honesto en sus dichos (no quiere decir que la razon este de su lado).

Cordiales saludos
anonimo bostero

Rafa dijo...

Don AB:
No creo que avancemos mucho por este camino. Me parece que Ud. es de lo que creen que todos los males de la economía argentina se iniciaron al aparecer la intervención estatal en los años '30. Para mí, ahí se agotó por factores externos el esquema agroexportador que había permitido la prosperidad del país (aunque no de la mayoría de la población) en las décadas anteriores. En todo el mundo debió abandonarse la ortodoxia librecambista que no daba soluciones para la crisis. Echarle la culpa a los que actuaron en ese momento es como agarrársela con los bomberos que apagan un incendio (dejemos de lado que esa intervención en su momento favoreció ante todo a los sectores económicos dominantes).

En el '75 se forzó el abandono (o la destrucción) de un modelo de desarrollo industrial con un cierto grado de autonomía, que por supuesto tenía problemas serios y estaba a mitad de camino, para pasar a otro de concentración y trasnacionalización de la economía con predominio del capital financiero. Ese fue el esquema que predominó hasta el desastre de 2001-2002.

En cuanto a la inflación, podríamos concluir en que Argentina es un país de por sí extravagante (aunque no tanto como Zimbabwe), ya que en muy pocos años recuerdo índices menores del 5%. Por supuesto que la inflación agrava la pobreza pero no es el único factor: no había inflación durante la crisis del '30 ni en las épocas previas a la debacle del 2001, y la pobreza y la miseria estaban por las nubes.

Puedo acordar con Ud. en que aquí no han gobernado liberales, como tampoco anarquistas ni socialistas doctrinarios. A la hora de los bifes, los que se decían "liberales" siempre actuaron como lo que eran realmente: conservadores o agentes del poder económico internacional. Creo que en el mundo actual, el liberalismo "puro" ya hace rato que quedó como el recuerdo de un ideal.

Creo que ya nos hemos alejado bastante del post original, para mí por el momento el tema está agotado.

Un saludo cordial.

emilio dijo...

Rafa, explíquele a anónimo bostero que el liberalismo desde aproximadamente 1890 es la máscara del capital financiero. El es tan devoto de Alberdi que todavía no se ha enterado de 150 años de cambios mundiales.

En cuanto a los actores para la teatralización, Darín y Julio Chávez rechazaron la oferta. Me aconsejaron buscar gente de más edad. Ahora estoy conversando con Puig y Leyrado. Después le digo.

LUCIANO dijo...

Rafa: Gran post, muy bueno el tema para ilustrar lo que fue sin duda una bisagra en la economía argentina que perfiló el definitivo rumbo regresivo que sufrieron y sufren los sectores populares después de la muerte de Perón.
Gracias por citar el artículo de AP.

Un abrazo, Rafa.

Rafa dijo...

Emilio:
Justamente ayer salió esta nota que me pareció interesante, que dice que el "neoliberalismo" es en realidad el liberalismo financiero. Alberdi adhería a las ideas de Smith y Ricardo en la década de 1850 pero creo que hacia el final de su vida cambió de posición, es algo en lo que quiero indagar en algún momento.

Ud. podría recurrir a Muiño y Alippi, pero ya es un poco tarde para eso. Pruebe con Héctor Alterio y Pepe Soriano, por ahí tiene suerte.

Saludos.

Rafa dijo...

Luciano:
Gracias a vos por tu comentario y tu elogio.

Un abrazo.

emilio dijo...

Rafa:

Puig y Leyrado también me aconsejaron buscar gente de más edad. Precisamente me dirigí a Soriano y Alterio. A ellos les gustó el proyecto, pero lo ven más apropiado para gente de la revista. Ya está, han quedado comprometidos Tristán y Corona. ¿Usted, quién prefiere que lo interprete?.

El remate era obvio, pero no pude evitarlo. Disculpe. Un saludo.

Anónimo dijo...

Estimado Rafa:

Sobre JB Alberdi:pertenece a la generacion de 34 o 39.Nacio en el 10, murio en el 84.

Si uno lee "Grandes y Pequenos Hombres del Plata" que escribio en el 79, ahi manda un parrafo sobre el traidor al liberalismo el Sr Mitre - hoy por hoy, salvando las siderales distancias, bien podria aplicarse al Sr K:" Es tan escaso el poder que tienen nuestros llamados poderes de Sud America,que lo mejor que un presiden?te,salido del acaso,podria hacer para llenar patriotica?mente su inmerecido puesto,seria echarse a dormir y dejar que las cosas se gobiernen por su propia virtud.Esto dijo no se quien;pero el general Mitre ha tenido mas feliz idea: en lugar de ponerse a dormir,se ha puesto a estudiar historia,para pasar ocupado su puesto de presidente,es decir ,su tiempo desocupado".

No creo que haya cambiado de ideas,todo lo contrario.
Pero bueno,si encuentra alguna pista, avise.

Otra- de no se que otro post - que estuve investigando: la frase
"Prefiero a Sartre equivocado...." no es del "filosofo argentino" Feinmann.
Es un lema sin propietario del Mayo Frances.

Un cordial saludo
anonimo bostero