lunes, octubre 06, 2008

Revisando

Antes de interrumpir por algunas semanas mi ya ralentizada actividad bloguera, no quería dejar de hacer un aporte sobre el tema del asesinato de José Ignacio Rucci y el publicitado libro "Operación Traviata".

Creo haber dejado sentada mi posición en los comentarios a este controvertido post de Artemio. Agrego el link a la nota que se le hizo en ADN al autor del libro, donde éste deja entrever con toda claridad su intención de vincular ese crimen con las políticas del gobierno actual.

Pero lo que me intriga en este momento es en qué medida el libro de Reato aporta datos nuevos o desconocidos hasta ahora. No leí el libro (ni pienso comprarlo) pero guiándome por los comentarios que generó y por las declaraciones del autor, no encuentro hechos que no fueran conocidos previamente en mayor o menor medida, por ejemplo a través del libro "Montoneros: La buena historia" del ex dirigente de la "Orga" José Amorín. Que fue publicado en 2005 y se encuentra disponible íntegramente en Internet.

En el capítulo 29 del libro de Amorín se menciona una reunión que mantuvieron el 6 de septiembre de 1973 el general Perón y los dirigentes Quieto y Firmenich. En la que el Viejo les ofreció un acuerdo que evidentemente fue rechazado. Paso a transcribir el fragmento final de ese capítulo, y luego el capítulo 31.


Capítulo 29 - Entre la realidad y la omnipotencia: de la política a lo militar...

(...) Me pregunto: ¿fue la noche del 6 de septiembre cuando se decidió el asesinato de Rucci? No sé. Sé que tiempo antes de la masacre de Ezeiza un compañero de las FAR había tropezado -como todos los tropiezos, por casualidad- con la figura de Rucci en el momento de entrar a una casa. Y que, a partir de allí, FAR siguió sus desplazamientos hasta establecer sus patrones de conducta. Sé que la planificación de su asesinato se inició, por lo menos, tres semanas antes de que fuera asesinado. Sé que el gordo Fernando Saavedra -dirigente de Descamisados y un ser humano excepcional- fue designado como jefe del operativo. Me contaron que Fernando se opuso al asesinato de Rucci, planteó en términos políticos sus objeciones las cuales fueron desestimadas por la conducción -no sé los argumentos de la conducción para rebatirlo pero este debate recién empieza-. Y Fernando, confrontado por los argumentos o presiones de una Organización, de una Iglesia a la cual jamás iba a abandonar y de la cual sólo la muerte lo apartaría, adrede se rompió un tobillo una semana antes del asesinato, y no participó del mismo.

También me contaron que el proyecto de asesinar a Rucci desató una feroz interna en el seno de la conducción, interna que fue resuelta en forma unilateral por uno de sus miembros. No sé si el asesinato de Rucci se decidió después de la propuesta de Perón con relación al futuro de Montoneros y el futuro del Movimiento. Infiero -pero esto es subjetivo- que la muerte de Rucci fue producto de un largo proceso uno de cuyos hitos más importantes se ubica en la autopista Ricchieri, a pocos kilómetros de Ezeiza, la noche del 20 de junio de 1973. Sobre el techo de un micro desvencijado que flanqueaba la retirada de un "ejército" vencido.

Pero no supongo ni infiero, lo sé con certeza: el asesinato de Rucci fue una declaración de guerra. Contra Perón y el resto de los sectores que integraban el peronismo. Contra todos los conspiradores. Y si bien en política, como producto del propio arte de la política, todo puede ser resuelto, todo tiene retorno, el asesinato de Rucci no lo tuvo. Podría haberlo tenido, pero no lo tuvo.

Porque al principio imperaron las pasiones: las de las víctimas y las de los victimarios. La conducción montonera, cuando vio las terribles consecuencias de su acto y quiso remediarlas, además de omitir una autocrítica que podría haber llevado a modificar las concepciones que dieron origen al acto, negó su autoría, careció de sinceridad, actuó con hipocresía.

Por su parte, Perón se vio desbordado, no tanto por el dolor como por el hartazgo que le producía la estupidez ajena. En el medio medraron los profesionales de la violencia delincuencial. Y el tiempo pasó volando y, cuando todos nos quisimos acordar, Perón nos miraba desde la eternidad. Y nuestro pueblo, su pueblo, cuando nos miraba -a nosotros, a los montoneros- lo hacía de lejos. La muerte de Perón -ahora sí, definitivamente-no tuvo retorno.

Cambió a los montoneros. Cambió al peronismo. Y cambió la historia. Si Perón hubiera vivido unos meses más, tal vez -sólo tal vez-, Montoneros podría haber llegado a un acuerdo con él: llegado el caso, todo acuerdo siempre era posible con Perón. Pero se murió. Y ya nada tuvo retorno.
(...)

Capítulo 31 - El asesinato de Rucci: causas y circunstancias...

Están mis recuerdos: luego de treinta años, difusos, contradictorios, confusos por las sombras que sobre ellos echan los recuerdos más recientes.

Y está mi subjetividad. Al margen de mis desmemorias y de mi subjetividad, varios compañeros que, en aquel tiempo, ocupaban niveles intermedios de conducción, aportaron informaciones para reconstruir los sucesos que rodearon el asesinato de Rucci.

De todos ellos, el más importante se relaciona con las contradicciones que existieron en el seno de la conducción nacional respecto del destino de Rucci. Las contradicciones eran de tal magnitud que la decisión final fue tomada por uno solo de los miembros de la conducción: Julio Roqué, sexto en la jerarquía de la misma y procedente de las FAR. No sé si la tomó en absoluta soledad. No lo creo. Si sé que Hobert, el miembro más relevante de la conducción para los cuadros de la Orga, se enteró de la muerte de Rucci por los medios de difusión.

En realidad, el asesinato de Rucci constituyó la forma de zanjar de una vez por todas las discusiones entre "movimientistas" y "militaristas" que, si bien siempre cruzaron la historia de las organizaciones armadas peronistas, se agudizaron a partir de la lucha electoral y la perspectiva de llegar al gobierno por una vía "pacífica". La muerte de Rucci agudizaría el enfrentamiento interno del peronismo pero, también, resolvería las contradicciones internas de la Organización en favor del sector "militarista".

De la existencia de tales contradicciones en los más altos niveles de la dirección montonera, da fe el propio Perdía. Cuenta que, después de la masacre de Ezeiza, él se reunió con Lorenzo Miguel. Lorenzo explicó que el sindicalismo no había tenido nada que ver con la masacre: de hecho, sus militantes al igual que los nuestros, acudieron a recibir al General "armados" con palos, cadenas y algunos fierros cortos, sin otro ánimo de enfrentamiento más allá de los tumultos ocasionales que pudieran producirse debido al indeseado pero estrecho contacto al cual nos obligaba la movilización. A partir de este encuentro, entre Montoneros y sindicalistas, se integró una comisión no sólo destinada a prevenir potenciales enfrentamientos sino, además, para llegar a acuerdos políticos entre ambos sectores.

"Observo hoy", escribe Perdía, "que las fuerzas que empujaron hacia el desarrollo de la confrontación eran más poderosas que aquellas otras que, dentro de la confusión, buscábamos el acuerdo (...) Cada gesto conciliador del jefe metalúrgico se correspondía con reacciones altisonantes por un sector de su propio entorno. Cada intento nuestro por establecer puntos de acuerdo despertaba en muchos las sospechas de traición".

Cabe preguntarse, ¿"despertaba las sospechas de traición"... en muchos de quiénes? La respuesta es sencilla: en muchos de la conducción nacional y su entorno más íntimo ya que eran ellos, no sólo los protagonistas de las reuniones con el sindicalismo sino, además, los únicos que estaban enterados de su existencia.

Ahora, ¿quiénes eran y qué características tenían quienes integraban la conducción nacional en ese momento? En principio, eran ocho. De ellos, cuatro (Firmenich, Hobert, Perdía y Yager) provenían de Montoneros. Tres (Quieto, Roqué y Osatinsky), de FAR. Y, por último, Horacio Mendizábal, de Descamisados. Entonces, si nos atenemos a los antecedentes históricos y prácticas políticas de cada una de las organizaciones, podríamos inferir que, en el seno de la conducción, las ideas movimientistas tenían un peso de cinco sobre tres. En consecuencia, la opción de matar a Rucci tendría que haber sido rechazada por cinco votos negativos contra tres a favor. Sin embargo, ello no fue así. Porque tampoco era así -cinco a tres- la correlación de fuerzas en la conducción. De sus miembros, con excepción de Yager a quien no recuerdo, conocí o tuve referencias directas de todos los demás.

De Firmenich ya hablamos: sufría de despecho, limitado en política, necio frente a la realidad y adoptaba como propio cualquier discurso nuevo que se adaptara a sus necesidades, a sus ambiciones. Perón, cuando se reunió con Hobert en 1972, estableció con él una relación íntima, cálida, casi filial. Una relación que excedió lo político e hizo que confiara en Montoneros, en su buen criterio, en su sensatez y en la adhesión a su estrategia. En cambio, cuando se reunió con Firmenich en 1973, sintió rechazo y lo desairó con sutileza. Digo: lo caló de entrada: "tengan cuidado con las ambiciones de quienes los dirigen", recomendó en una oportunidad a los muchachos de la Jotapé. Y, aún hoy, las características que percibió el Viejo respecto de la personalidad de Firmenich, las percibimos todos cada vez que el personaje abre la boca. Voto positivo. Rucci: cuatro a cuatro.

En relación a Perdía tengo la impresión de que es un buen tipo, e inteligente. Pero muy sensible a las presiones directas. De alguna manera, él mismo deja constancia al respecto: "Nuestro espacio político estaba presionado por dos fenómenos confluyentes. Uno era la presión militar del PRT-ERP, con sus críticas y su accionar militar. Otro el de los grupos peronistas más duros como el peronismo de base, la revista Militancia y fracciones de las FAP. El efecto de este conjunto de influencias provocaba que toda posición que corriera el riesgo de ser tildada de 'moderada' fuera rápidamente descartada (...) en el marco señalado, obviamente influyeron las tendencias más militaristas y de mayor afinidad con la 'izquierda' provenientes de buena parte de los militantes encuadrados en las FAR. Ay, las presiones... Abstención. Rucci: tres a cuatro.

De todos los descamisados que conocí, Mendizábal fue el único fierrero: por encima de cualquier consideración política, él amaba los fierros. En términos políticos, por otra parte, tenía dificultad para manejarse en escenarios complejos como, por ejemplo, el que planteaba el movimientismo en 1973. Un escenario que exigía a sus actores desplazarse con la mayor de las sutilezas, tejer, destejer, rodear, avanzar, retroceder, ser pacientes y tragarse sapos, muchos sapos. Por lo tanto, Mendizábal tenía una particular afinidad con el simple y valiente discurso de las FAR. Y esto, como veremos más adelante, nadie me lo contó: lo sufrí en carne propia. Voto positivo: dos a cinco.

De Yager no sé. Y Hobert estaba en contra, se dijo antes. Pero, en votos, Rucci ya había muerto. Recuerdo a Hobert, sensato y vueltero como pocos a la hora de imponer sus opiniones. Sin esfuerzo lo imagino dar vueltas para postergar una decisión a la cual él se oponía. Pero, mientras él daba vueltas, Roqué se instaló en un departamento de Floresta, Juan B. Justo 5781, a diez cuadras del domicilio de Rucci. Mientras Hobert daba vueltas, Roqué mandó traer al departamento las armas necesarias para el operativo: las llevó Gustavo Lafleur, camufladas como máquinas de coser Nitax y en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Mientras Hobert daba vueltas, Roqué convocó al equipo operativo, nueve compañeros, la mayoría FAR, un solo Desca, el gordo Fernando Saavedra. Pero el gordo se oponía al asesinato.

Recuerden: antes del operativo se rompió un pie y "no pudo" participar. Y mientras Hobert daba vueltas, ahora en su auto, se enteró, por la radio se enteró, que Roqué había largado el operativo: asesinaron a Rucci, estalló la radio. Se enteró casi al mismo tiempo que el Canca Gullo quien hacía antesala en la casa de Gaspar Campos para reunirse con Perón. Alguien, un tal Esquerra, entró a la pieza donde el Canca esperaba y gritó: asesinaron a Rucci. En ese momento, el Canca pensó: lo mató la CIA. Hobert no: él supo, en el instante, que habíamos sido nosotros, y de nosotros quiénes habían sido. Y, tal vez, haya pensado que Roqué era su discípulo. Discípulo perverso, en las antípodas de su pensamiento y de su carácter, de su sensatez. Discípulo, en todo caso, en lo vueltero de su maniobrar, en su metodología transgresora de consensos inconclusos, en su capacidad de decisión: ¿acaso Hobert no había hecho lo mismo cuando, para volcar a Montoneros hacia la salida electoral, tomó un pueblo en Santa Fe?

Ignoro, después del asesinato de Rucci, el contenido de las discusiones que se suscitaron en el seno de la conducción nacional. Pero sé que Hobert, secundado por el Canca Gullo, Perdía y, tal vez, también por Dardo Cabo, hicieron lo imposible por arreglar los tantos con el sindicalismo y con Perón.

Sé que llegaron a un acuerdo con Lorenzo Miguel y que el Viejo se sentía predispuesto a conciliar. Y sé que, como hecho simbólico del potencial acuerdo, apostaron a la manifestación del 1º de mayo del '74. Pero, como tantas veces sucede en la historia de las revoluciones, los insensatos les ganaron de mano.


José Amorín, Montoneros: La buena historia, págs. 152 a 156 de la versión descargada de Internet.


Aclaro desde ya que si traigo esto acá no es porque comparta todas las apreciaciones de Amorín sino para estimular el debate sincero sobre una página negra y una herida abierta de nuestra historia. Para que la "memoria completa" no sea patrimonio de manipuladores y oportunistas, o de nostálgicos del terrorismo de Estado.

De paso, recordando una frase de Jorge Gaggero citada en las primeras épocas de este blog, ¿cuándo darán la cara (y contarán lo suyo) los empresarios del terror?


P.S.: Ante la inminencia de un viaje, las respuestas a los posibles comentarios quizás se demoren un poco. Se hará lo que se pueda.

martes, septiembre 30, 2008

El hit del momento

Es ineludible, hay que ocuparse de la más candente actualidad.


miércoles, septiembre 24, 2008

Mangoré

La entrada anterior empezó dedicada al Paraguay y terminó derivando hacia territorios impensados. Para compensar, aquí va algo que nos dejó hace 80 años el genio guaraní de la guitarra, Agustín Barrios.


lunes, septiembre 01, 2008

Voz de la Patria Grande



No faltaron las referencias históricas en el discurso de asunción del nuevo Presidente de la hermana República del Paraguay, Fernando Lugo. Que me hicieron reflexionar sobre las distintas visiones de la Historia y su papel en la identidad y la conciencia nacional de nuestros pueblos. Al inicio de su discurso, el ex obispo pronunció estas palabras:

"(...) En cada milímetro de nuestro ser hoy bulle una convocatoria: reconstruir el sueño de José Gaspar Rodríguez de Francia, desde el mérito de la solidaridad, la equidad social y la identidad que nos abraza.

Pese a que los tiempos que corren se obstinan en demostrarnos que el pasado es una construcción sin implicancias para el devenir; nosotros queremos encontrar sus valores y sus signos para que en la semiótica del futuro se encuentren nítidas las motivaciones que claman por un mañana que reitere los logros y no repita sus errores.

En Paraguay queremos retomar ese nítido mensaje de los López para sumar a nuestra nación al desarrollo de sus potencialidades humanas, productivas y estratégicas. (...)"

El recuerdo del doctor Francia por parte de Fernando Lugo contrasta con la visión de ese gobernante que suele ofrecer la historiografía oficial argentina. Por ejemplo, en una obra no demasiado antigua puede leerse lo siguiente:

"(José Gaspar Rodríguez de Francia (1776-1840)) (...) se hizo designar Dictador Perpetuo en 1816 y gobernó con mano férrea hasa su muerte en 1840. Suprimió las libertades públicas y mandó ejecutar a sus opositores cruelmente. La clase dirigente fue exterminada y sometida. En el ejército nadie podía superar el grado de capitán y nunca permitió más de diez. Se hacía llamar el Supremo y se convirtió durante 25 años en el amo absoluto del país. En sus manos estaba el comercio de la madera, antes en poder de españoles y criollos ricos, también del azúcar, tabaco y yerba mate. Era soltero y vivía solitario en el palacio de Asunción rodeado de libros y mapas. Quitó la autonomía a la Iglesia y ocupó los conventos. Clausuró al país en forma total, nadie podía entrar ni salir sin su permiso. Cuando salía por las calles todo el mundo debía descubrirse a su paso. (...)
(Historia Argentina - Tomo 4, supervisión y dirección Prof. Vicente Gesualdo, Ediciones Océano, Buenos Aires, 1984, p. 725.)

Claro que otros argentinos se fijaron en otros aspectos del Paraguay de esa época:
“Es un hecho comprobado que en el Paraguay, durante y después del Gobierno del doctor Francia, era raro encontrar quien no supiera leer y escribir. En toda villa o aldea, los tres edificios que primero se construían por el Estado, y estaban frente a la plaza, eran la iglesia, la comandancia militar y la escuela.”
(Lucio V. Mansilla, “Entre-Nos", T.II, p.3, pie de página; tomado de esta fuente.)

En cuanto a los López, sobre Carlos Antonio no hay mayores discrepancias sobre sus cualidades de gobernante. En cambio sobre su hijo el Mariscal Francisco Solano López, es difícil decir algo positivo sin que el diario fundado por Bartolomé Mitre salga con los tapones de punta.

En realidad y muy lejos de intentar reavivar las polémicas sobre Solano López, la guerra del Paraguay, etc., quiero que lo anterior sirva de introducción a algunos fragmentos de los escritos del mayor pensador argentino del siglo XIX a propósito del conflicto.

"La política actual del general Mitre no tiene sentido común si se le busca únicamente por su lado exterior. Otro es el aspecto en que debe ser considerada. Su fin es completamente interior. No es el Paraguay, es la República Argentina. Y éste es el punto donde la lucha preocupa absolutamente nuestra atención.

No es una nueva guerra exterior: es la vieja guerra civil, ya conocida, entre Buenos Aires y las provincias argentinas, si no en las apariencias, al menos en los intereses y miras positivos que la sustentan.

¡Pero cómo! -se dice a esto- ¿no está ya reestablecida la unión de la República Argentina? ¿No ha contribuido la misma guerra a estrechar y convalidar esa unión? Eso dice Mitre, bien lo sé; veamos lo que hace en realidad.

¿Qué unión quiere para los argentinos? La unión en el odio contra el amigo que ahora cinco años puso en paz honorable a Buenos Aires vencida con las provincias vencedoras. Por el general (Francisco Solano) López, como mediador está firmado el convenio de Noviembre que es la base de la organización actual de la República Argentina.

Los que hallaron preferible la mediación del Paraguay a la de Francia e Inglaterra, son los que llevan hoy a la guerra a ese pueblo a título de ¡bárbaro!

(...) El que entregó la provincia de Corrientes a los brasileros para que emplearan como una batería contra el Paraguay es, en efecto, el que ha traído a los paraguayos en el suelo argentino.

¿Cuál es la unión que el patriotismo del general Mitre evita con el mayor cuidado en medio de la crisis actual? La unión de los argentinos en el goce de la renta de diez millones que todos ellos vierten en su aduana de Buenos Aires. El frenesí de amor por la República Argentina no va hasta devolverle sus diez millones de pesos fuertes.

La unión decantada deja en pie toda la causa de la guerra civil de cincuenta años, a saber: la renta de las catorce provincias invertida en la sola provincia de Buenos Aires.

(...) Puesta la cuestión en este terreno, que es el de la verdad por todos conocida, se comprende bien por qué Corrientes y Entre Ríos están con el Paraguay, no con el Brasil; y por qué hay argentinos que están con esas provincias y no con Buenos Aires, en la lucha.

(...) El Paraguay es atacado como bárbaro porque coincide con Inglaterra y con Francia en estos dos deseos: la libertad de los afluentes del Plata y la independencia oriental como garantía de su libertad.

(...) Es un hecho innegable que en 1814 el doctor Francia intentó abrir relaciones directas de comercio con Inglaterra (...) como modo de escapar a la acción aislamentista de Buenos Aires. (...) En 1823 repitió el doctor Francia la misma tentativa (...), y como la anterior, quedó sin resultado. (...) Dios me libre de absolver al doctor Francia; digo solamente que su dictadura fue un resultado, no una causa; y que la causa que creó esa dictadura es la misma que engendró la del general Rosas, a saber: la congestión morbosa o enfermiza de la vitalidad de vastos países en una provincia, en una ciudad, en una mano (...)

El Paraguay convertido en soldado, su suelo en ciudadela, las costas de sus ríos en baterías inexpugnables no pensando sino en la guerra, ni sabiendo hacer otra cosa que pelear heroicamente, es el resultado lógico de la política que, desde 1810 hasta 1865 ha sido una protesta y una amenaza constante contra la independencia de su república y su derecho natural a comunicarse con el mundo por sí misma y sin sujeción a los que han querido imponérsele como su órgano forzoso y violento."

(Juan Bautista Alberdi, "La guerra del Paraguay", Hyspamérica, Buenos Aires, 1988, p. 139/146, en Documentos para la Historia Argentina Nº 8, Departamento de Historia del Colegio Nacional de Buenos Aires y Página/12, 1999.)


Algo de razón debía tener Alberdi. Al finalizar la guerra del Paraguay, y tras la cruenta "guerra de policía" llevada a cabo por el gobierno de Mitre contra los caudillos provinciales que se le oponían, la resistencia federalista a la hegemonía liberal de Buenos Aires había sido definitivamente derrotada.

(Como es habitual, un texto recomendable de consulta y referencia histórica en Internet es la Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas disponible en el sitio del CEMA, en este caso el tomo VI. La ilustración es un cuadro de Cándido López.)


P.S.: el viernes 29 de agosto, aniversario del nacimiento de Alberdi, Norberto Galasso (lo lamento, Emilio) se refirió por radio Nacional al pensador tucumano. Cuando regresó de su largo exilio en 1878, Sarmiento lo recibió afectuosamente olvidando viejos enfrentamientos. En cambio, La Nación resucitó un texto juvenil en el que Alberdi había escrito "mazeta" por "maceta". Al enterarse, JBA le escribió a un amigo algo así: "Quisiera mirarlo a los ojos a Bartolomé y decirle: Guardaste la carta de un adolescente para injuriar a un anciano..."

No, si las miserias de la tribuna de doctrina vienen de lejos.

martes, agosto 12, 2008

Sexo

Cada tanto alguien (en este caso Eduardo Aliverti) se acuerda de la Universidad pública o de la política universitaria. No ha sido infrecuente que, a la inversa, la Universidad permaneciera indiferente a la problemática de la sociedad y la Nación a la que pertenece. No es el caso de la Universidad Nacional de San Martín, en cuyo Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) se están realizando investigaciones sobre las relaciones entre el Estado y los empresarios en la Argentina. Un texto sobre ese trabajo se puede leer en 360*, publicación de la UNSAM.


Estado y empresas privilegiadas
por Ana Castellani

La intervención económica estatal y las diversas prácticas del empresariado desplegadas entre 1966 y 1989 favorecieron la difusión de varios ámbitos privilegiados de acumulación, en su mayoría vinculados con el funcionamiento del complejo económico estatal-privado. En Argentina se comprueba, con cierta claridad, que la existencia de articulaciones público-privadas proclives al sostenimiento de una reducida fracción empresaria, potenciaron la crisis del Estado y conformaron patrones distributivos regresivos.

La intervención estatal y el comportamiento empresario condujo a la conformación y progresiva difusión de diversos ámbitos privilegiados de acumulación. En tales ámbitos las empresas privadas involucradas obtuvieron y obtienen ganancias extraordinarias derivadas de la existencia de privilegios institucionalizados y no institucionalizados generados por el accionar estatal.

Una mirada atenta sobre el tema muestra la conjunción de tres fenómenos:
1) la persistente dificultad para construir un patrón de desarrollo sostenido,
2) el progresivo deterioro de las capacidades y de los niveles de autonomía relativa del Estado, y
3) la consolidación de un reducido grupo de grandes empresas.

Luego de un análisis empírico de este fenómeno las evidencias obtenidas a lo largo de la investigación permitieron establecer que:

- La orientación de las políticas aplicadas generaron un creciente proceso de transferencias de recursos públicos hacia las grandes firmas, especialmente a través de dos mecanismos: precios diferenciales en las operaciones de compra/venta del Estado y políticas de financiamiento preferencial a la industria.

- Se incrementó la distancia entre cantidad y calidad de la intervención estatal: el Estado intervino en la actividad económica, pero se fueron erosionando sus capacidades financieras, administrativas y sus niveles de autonomía relativa a la hora de implementar políticas económicas.

- Este deterioro institucional se asocia al despliegue de ciertas prácticas empresarias tendientes a crear y sostener diversos mecanismos de privilegio. Entre ellas se destacan las prácticas colusorias entre funcionarios y empresarios, y la colonización de los reductos claves de la Administración.

- Si bien los primeros ámbitos de privilegio surgieron casi exclusivamente en torno al funcionamiento del complejo económico estatal-privado, a partir de la dictadura se fueron diversificando: muchas empresas obtuvieron ganancias extraordinarias por la ampliación espacial y cualitativa de la promoción industrial y por la posibilidad de obtener rentas financieras. Durante el primer gobierno democrático se mantuvieron estos ámbitos de privilegio y se sumaron otros derivados de los programas de capitalización de deudas y de promoción de exportaciones no tradicionales.

Los estudios de caso realizados (uno sobre el Plan Vial Trienal 1968-1970 y otro sobre la privatización periférica de YPF entre 1977 y 1988) demostraron que los ámbitos de privilegio se asentaron en un sistema de relaciones entre el sector público y el privado sostenido por prácticas colusorias que permitieron modificar permanentemente los marcos regulatorios a favor de los empresarios. De esta forma, establecieron posiciones oligopólicas en mercados altamente concentrados, fijaron discrecionalmente precios y niveles de oferta, obtuvieron condonaciones de multas y se les otorgaron resarcimientos por supuestos incumplimientos contractuales.


(Fuente: 360* - Cuaderno de Bitácora UNSAM, Año 2 Nº 3, junio de 2008, p. 12.)


Este texto explica bastante bien por qué las discusiones doctrinarias del tipo "intervencionismo/dirigismo" vs. "libre empresa" con que algunos se apasionan, sin tener en cuenta las relaciones entre el Estado (o los gobiernos) y los sectores de poder económico en cada momento histórico, a mí me resultan tan atrayentes como los debates sobre el sexo de los ángeles.

jueves, julio 31, 2008

Poeta


De la Duda

Mi bondadosa hermana la Paciencia
sabe llorarte, Amor en lejanía,
cuando le falta el pan de tu alegría
todo lo que le sobra el de tu ausencia.

Y llora sin quererlo en tu presencia
cuando le das altura y mediodía.
Porque, desnudo amor, si eres la vía
no eres la flor ni el fruto de tu ciencia.

¡Oh, llanto, el de tu noche y su mañana!
Perdido el sueño y no maduro el arte
llorando está mi bondadosa hermana:

y si te mira, buen amor, advierte
que duda entre la pena de ganarte
y la melancolía de perderte.


(Poema publicado en 1939 en La Nación, y encontrado aquí.)


El recuerdo de la figura y de la obra de Leopoldo Marechal viene a cuento de esta nota de Guillermo Saccomanno en Radar, que acompaña a un fragmento del texto El Poeta Depuesto, escrito en 1965 e incluido en una nueva edición de Cuadernos de Navegación (Seix Barral, 2008). Aquí va un trocito del fragmento:


"1. José María, en La Nación del 17 de noviembre de 1963, H. A. Murena, objetando polémicamente al crítico uruguayo Rodríguez Monegal ciertas apreciaciones de su libro Narradores de esta América dice, refiriéndose a mí: “Marechal constituye un caso remoto por la doble razón de ser argentino y de que, a causa de su militancia peronista, se hallaba excluido de la comunidad intelectual argentina”.

Ciertamente, y como sabes, yo venía registrando en mí, desde 1948 en que apareció mi Adán Buenosayres, los efectos de tal exclusión, operada, según la triste característica de nuestros medios intelectuales, con el recurso fácil de los silencios y los olvidos prefabricados. La declaración de Murena fue un acto de valentía intelectual, como lo fueron las de Sabato repetidas en numerosas instancias. Y su confirmación de lo que yo había experimentado en carne propia me llevó a estas dos conclusiones: 1º, la “barbarie” que Sarmiento denunciara en las clases populares de su época se había trasladado paradójicamente a la clase intelectual de hoy, ya que sólo bárbaros (¡oh, muy lujosos!) podían excluir de su comunidad a un poeta que hasta entonces llamaban hermano, por el solo delito de haber seguido tres banderas que creyó y cree inalienables; y 2º, desde 1955 no sólo tuvo nuestro país un Gobernante Depuesto, sino también un Abogado Depuesto, un Médico Depuesto, un Militar Depuesto, un Cura Depuesto y (tal mi caso) un Poeta Depuesto.(...)"


Sólo quiero agregar un comentario a la nota de Saccomanno, que termina planteando una antinomia Borges-Marechal (muy válida, en varios sentidos). En esta página, su autor Manuel Ruano escribió:

Cuando falleció don Leopoldo, lo velaron en el salón de la vieja Casa del Escritor en la calle México de Buenos Aires. Fue un 26 de junio de 1970. Recuerdo haber estado junto a su ataúd al filo de la medianoche, acompañando a su viuda y otras personas a las que no logro individualizar plenamente. El salón estaba medianamente iluminado. De pronto, llegó alguien con andar lento y balbuceo en la voz: era Jorge Luis Borges, un compañero de viaje del martinfierrismo. Y sus palabras fueron:

-Amigo, amigo, la vida nos separó, pero fuiste un amigo.

jueves, julio 24, 2008

Coincidencia


En 1976, la provincia de Jujuy fue escenario de uno de los episodios más reveladores de la connivencia entre el poder económico y la represión de la dictadura procesista. La lucha por la justicia y por la memoria de ese hecho quedará ligada para siempre al nombre de una mujer, de la que habla esta nota que le dedicó Luis Bruschtein al ocurrir su fallecimiento el 17 de marzo de 2005.


Olga Aredes
por Luis Bruschtein

El símbolo es esa mujer que da vueltas sola en un pueblo del norte. Es la plaza de Ledesma, en Jujuy, donde está el ingenio. La mujer es Olga Aredes, de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo. Lleva un cartel, el pañuelo en la cabeza y da vueltas mientras el pueblo, bajo la sombra del ingenio, da la espalda con temor. El placero lleva la cuenta de las vueltas y es el único que le habla. Cuando termina, guarda el cartel, se saca el pañuelo y regresa a su casa en silencio.

Tras años de cumplir el mismo rito, Olga consiguió romper el miedo, quebrar el silencio y una vez por año, en los últimos diez, Ledesma se sobrecogía en el mes de julio con la Marcha de la Noche de los Apagones. Primero iban gente de Buenos Aires y Tucumán y unos pocos vecinos. Y después los mismos pobladores de Ledesma se hicieron cargo de la cita y realizaron actos en las escuelas y en los barrios para recordar a los desaparecidos del pueblo, estudiantes, vecinos y trabajadores, entre los que se cuenta el ex intendente, el médico Luis Aredes, esposo de Olga.

A la tarde se quema el bagazo de caña y un olor dulzón inunda el pueblo. La chimenea gigante del ingenio más grande de Latinoamérica lanza una nube espesa de cenizas que cubren las calles y los autos. Forma parte del paisaje y la gente se acostumbra en un lugar donde es alta la incidencia de enfermedades respiratorias.

Olga murió ayer en Tucumán, víctima de cáncer, una enfermedad que se potenció por la bagazosis que produce la caña que quema el ingenio. Sabía que se moría y se fue a Tucumán para estar acompañada por sus hijos Olga, Adriana, Ricardo y Luis. No quiso cuidados extremos ni que le prolonguen la vida en forma artificial. Asumió el diagnóstico fatal con serenidad, ordenó sus cosas y mantuvo alguna comunicación –la que permitía su salud precaria– con los amigos en el resto del país.

Siempre fue así, de carácter fuerte pero sereno, desde su juventud, cuando recién casada con un médico recién recibido llegó a Ledesma. Luis Aredes quería ser útil donde más se lo necesitara. Y eligió el pueblo con la tasa más alta de mortalidad infantil. Pero después de un tiempo, el ingenio lo echó porque exigía demasiado para los trabajadores.

Se retiró a Tilcara, donde fue director del hospital por algunos años, pero abandonó todo para regresar y dar pelea, o sea ser útil. Fue el médico rural de los trabajadores golondrina y de los obreros del ingenio. La empresa hizo lo posible para echarlo, pero en 1973, los trabajadores le pidieron que fuera candidato a intendente y ganó. El resto es historia, lo depuso un golpe policial, lo metieron preso, lo liberaron y finalmente lo secuestraron y desaparecieron. Una noche de julio de 1976 se cortaron las luces del pueblo y de Calilegua, una localidad contigua, y la Gendarmería y el Ejército se llevaron a 400 vecinos en camiones cedidos por el Ingenio Ledesma. La mayoría fue internada en campos de concentración, 40 de ellos siguen desaparecidos.

El Ingenio Ledesma también sigue allí. Olga se murió. Es inevitable sentir el peso de la injusticia, de la desigualdad más desaforada. Pero si a ella y a muchas más las hubiera ganado el desconsuelo, les hubiera atado las manos y sacado el aliento o llevado a la resignación, el pueblo de Ledesma seguiría en silencio, las Madres no hubieran existido y no habría lugar, siquiera, para la esperanza o la dignidad.

En la película de Eduardo Aliverti, Sol de Noche, que cuenta esta historia, se la ve a ella y al cura del pueblo y un directivo del ingenio, enemigos del doctor Aredes. El contraste es tan fuerte entre la mujer y la hipocresía, la miseria humana, que lastima. Su vida, como la de todos, tiene un sentido en ese contraste.

La casa de Olga en Ledesma era una romería durante los días de la Marcha de los Apagones. Madres e HIJOS de todo el país se alojaban allí y se cocinaban grandes ollas de locro y docenas de empanadas. Habían sido muchos años de soledad, de dolor y humillación y la marcha era su victoria, la confirmación del valor de la dignidad, de que no estaba sola y de que el reclamo de justicia era algo más que una locura desgarradora. Ya enferma, en las últimas marchas caminaba con un barbijo para evitar la ceniza.

No estarán más su calidez, su opinión serena de luchadora, ni su mirada práctica. Faltará ese alegre empecinamiento fundamental. La vamos a extrañar en julio. Seguro que en estos últimos días pensó más de una vez en la marcha de este año, que será la primera sin ella. Pero también es seguro que en la Marcha de la Noche de los Apagones de este año en Ledesma estará más presente que nunca.


Hoy, a 32 años de la Noche del Apagón, y en un día en que ha sido condenado por la Justicia el genocida Luciano Benjamín Menéndez, bien vale este recuerdo.

lunes, julio 14, 2008

Palabras

Hay días en que algo hay que decir, o por lo menos manifestar de qué lado está uno. Más allá de mi absoluto agotamiento con el tema del "campo", quiero destacar algunas palabras rescatadas de entre toda la hojarasca surgida en estos larguísimos meses. Para empezar, algo de esto que escribió Orlando Barone en La Nación.

"Una destacada mayoría ha perdido la capacidad de conversar y se entusiasma enojándose. Su estado actual de normalidad es bramar y despotricar contra lo que, se ha propuesto creer, es una época de cataclismo. Se supone que para haber llegado a ese diagnóstico feroz deben haber estado comparando épocas recientes, anteriores. Y que de esa comparación concluyen que ésta es la más desgraciada. Suele ser paradójico asistir a estas agorerías abisales en medio de una comida para no carecientes. O en el transcurrir de una fiesta. Pero, también a la inversa, el diagnóstico feliz se plantea alborozado que éste sería el tiempo triunfal de bisagra de la historia. Sean modestos. Dejen de ser argentinos antiguos."

Ahora, las palabras con las que cerraba Luis Tonelli su artículo "Racionalidad suicida" en el Nº 272 de la revista Debate, salida el 31 de mayo pasado:

Continuidad o crisis

Ya a esta altura de los acontecimientos, hay dos bandos que se distinguen claramente en la sociedad. Están los que creen que lo peor que puede pasar es que nuevamente tengamos una crisis sistémica, que se dé otra vez un ciclo y que, nuevamente, el crecimiento quede neutralizado por la caída. Como ha ocurrido en los últimos 50 años. Y están quienes se entusiasman con ella, con el Apocalipsis, con el fuego purificador que lo barra todo para esta vez sí empezar bien de nuevo.

Como si todo no se tratara de dos modelos diferentes de país que están confrontando y que delatan algo que siempre fue aquí, en esta columna, sostenido: que el kirchnerismo no era hegemónico sino todo lo contrario, un fenómeno eminentemente superestructural y débil. A no confundirse: la hegemonía se define cuando los sectores que, relativamente, son perdedores en un modelo, sin embargo deciden jugar dentro de él antes que generar su crisis, para ser los ganadores en un escenario diferente (debiendo pensar que la crisis les significaría pérdidas tan importantes que su victoria podría ser pírrica).

Estar del bando de la continuidad no significa, necesariamente, ser oficialista. Simplemente, es apostar a que el cambio y la alternancia política no se den debido a una catástrofe sino a la existencia de una oposición que convence, y que puede hacer las cosas mejor que los que estuvieron hasta el momento gobernando el país.

A lo mejor esto baste para explicar por qué mañana voy a estar en la Plaza del Congreso. Pero quiero terminar citando esta nota de José Pablo Feinmann (contra quien despotrico en silencio muy seguido, por razones que ahora no vienen al caso).

"(...) Voy a citar ahora otro mail. Es de Hernán Nemi, que tiene 36 años, es profesor de Literatura en la Universidad de Morón, da clases en varios colegios secundarios y tiene un par de obras escritas para Teatro por la Identidad. (Esto lo torna muy sospechoso para la Argentina del odio y sus voceros comunicacionales. Porque la cosa también tiene este costado de destrucción fundamental: “¡Basta con esa cuestión de los derechos humanos! ¡Basta de juzgar a militares! ¡Basta de exhibir a Hebe de Bonafini en cada acto! ¡Ni a la Carlotto nos bancamos ya! ¡Eso terminó, es el pasado, hay que archivarlo!” O si no: “¡Hay que juzgar a los guerrilleros! ¿O no quedó alguno vivo?”.) Suscribo todo lo que dice Nemi, de modo que citarlo es hablar y decir por su medio, que es impecable, y exhibe una prosa inusual: “Se critica a Cristina por autoritaria: ¿qué otro presidente hubiera soportado cien días con rutas cortadas, desabastecimiento y amenazas constantes sin disparar un solo tiro ni reprimir en ninguno de los cientos de cortes de caminos que hubo? Entre el 19 y 20 de diciembre de 2001 murieron 31 personas en la represión del gobierno de De la Rúa a las manifestaciones populares. El matrimonio ‘montonero’ tuvo la actitud más tolerante y democrática frente a las protestas de la ciudadanía que se recuerde en toda la historia argentina”. Aquí sólo podríamos pulir la frase “toda la historia argentina”. Hubo otros gobiernos con tolerancia democrática. Es cierto que, en este caso, el llamado “campo” ha paralizado el país y su abastecimiento. Se trata, sin más, de un acto de subversión absoluto que deteriora por completo el funcionamiento del país. Y a los piqueteros se los quería colgar por cortar una calle.

Sigue Hernán Nemi: “¿Es éticamente correcto que la clase media y alta de Buenos Aires salgan a golpear cacerolas por las retenciones del campo cuando jamás las golpearon por las flacas jubilaciones que cobran nuestros viejos ni por los chicos que tienen hambre, ni por los sueldos docentes, ni por la carpa docente, ni por la privatización vergonzosa de nuestras empresas en los ’90?”. Y también: “¿Tiene autoridad moral la Sociedad Rural de pedir más institucionalidad cuando apoyó a cuanto gobierno de facto hubo en la Argentina? ¿Este campo hoy indignado es el mismo que aplaudió a Menem a lo largo de la década del 90? Sí, es el mismo”. Es siempre el mismo, Hernán: es el que recibió con atronadores aplausos a Juan Carlos Onganía cuando el dictador entró en el predio de la Sociedad Rural... ¡en carroza! El que abucheó a Alfonsín. El que respaldó a la patria financiera en el golpe de mercado. El que apoyó a Videla y negoció con Menem. Hoy, en esta Argentina del odio, es la clase heroica que representa los intereses de la patria. ¡Y con los periodistas progres a sus pies!

Y, por fin, escribe Hernán: “Quienes piensan –legítimamente– que los ruralistas tienen razón, ¿por qué lo expresan a través de mails o comentarios tan agresivos, tan cargados de odio, tan faltos de argumentos racionales?, ¿qué nos pasa a los argentinos (y argentinas) que nos cuesta tanto bancarnos a una mujer como presidenta? Muchos de los adjetivos de esos mails –muchos de ellos enviados por mujeres– muestran el peor machismo: se la llama a Cristina ‘puta’, ‘conchuda’, ‘turra’, ‘tilinga’... Y al mismo tiempo, los argumentos brillan por su ausencia”.

Es así, Hernán: pero eso de bancarse a una mujer como presidenta no nos pasa “a los argentinos”, sino a ciertos argentinos. Y si hiciera otra política le tirarían flores. No es que no se bancan a una mujer, no se bancan una política. El poder, en este país, es pragmático. Si hacés lo que yo te digo, lo que yo necesito, lo que llena mis arcas, estoy con vos y sos hermoso. No lo olviden: si el establishment argentino se bancó a Menem, se puede bancar a Drácula. Al solo costo de que Drácula haga lo que ellos quieren."


Desde aquí le mando un fuerte abrazo a mi compañero Hernán Nemi, también docente (como yo) en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

domingo, junio 22, 2008

Lo que va de ayer a hoy

El 14 de agosto de 1993 el entonces presidente de la República inauguró la 107ª Exposición de la Sociedad Rural Argentina. El acto transcurrió en un ambiente bastante distinto del habitual en ese tradicional evento. Dada la existencia en ese momento de otro "conflicto con el campo", los allegados al ex presidente de origen riojano extremaron las precauciones para que su jefe no sufriera ninguna situación desagradable. Para lo cual contaron con la amable cooperación de las autoridades de la SRA, quienes permitieron la asistencia de numerosos "pesados" (o "batatas") y de una numerosa corte adicta al ex mandatario.

No faltaron los actos de violencia protagonizados por algunos de esos "invitados especiales", en particular contra periodistas, contra la entonces líder de los jubilados Norma Plá y contra un productor llamado Carlos Negri, quien cometió el imperdonable delito de silbar al oriundo de Anillaco.

Los detalles de esos hechos figuran en la cobertura aparecida en el diario Clarín del domingo 15 de agosto de 1993. Por ejemplo, en la nota "Cronología de la violencia" firmada por Omar Lavieri y Silvina Schuchner, puede leerse lo siguiente:

(...) 14:05 - Carlos Negri, un cooperativista rural de Florencio Varela, alto, canoso, de unos 50 años, ubicado en el sector reservado a las delegaciones extranjeras, silbó al Presidente justo en el momento en que éste iniciaba su discurso. Unas gradas más abajo estaba Mercedes Solá, hija del secretario de Agricultura, quien le preguntó a Negri por qué silbaba. Otros plateístas, con menos modales que Mercedes, empezaron a insultarlo. Hubo uno que le gritó "rajá de acá, comunista". Inmediatamente, un grupo de alrededor de 20 hombres rodeó a Negri y comenzó a empujarlo para expulsarlo de la tribuna.

En ese momento una cámara de televisión enfocó a Negri y éste empezó a decir: "Esta tribuna está toda a favor pero yo tengo que decir que la industria y el campo están en quiebra". A pesar de la cámara, Negri fue empujado fuera de la tribuna y quedó justo frente a la Sala de Periodistas. Allí, una patota, gritando a favor de Menem, intentó rodearlo con claras intenciones de golpearlo.

La Policía uniformada forcejeó con los agresores y sacó a Negri del lugar. Pero los agredidos fueron los periodistas que intentaron entrevistar al cooperativista. Una cámara de televisión voló por el aire y abundaron puñetazos y puntapiés.

En el incidente fueron agredidos Daniel Rodríguez, fotógrafo de Clarín, Virginia Mejía (cronista), Carlo Torres (camarógrafo) y Eduardo Espósito (motociclista), de Canal 13 y Todo Noticias; Horacio Caride, de Radio Mitre, Gerardo Mazzochi y Adriana Ramos, de FM Abierta y FM Líder, un equipo de América TV (Canal 2), un fotógrafo de la revista Noticias y cronistas de las agencias DyN y Noticias Argentinas.(...)

Entre otras cosas, parece que en ese momento "el campo" no estaba tan unido como ahora. El gobierno menemista proclamaba una "alianza estratégica" con el sector, pero en realidad favorecía principalmente a los grandes productores asociados a la SRA. Y los demás, que se arreglaran como pudieran bajo las reglas del "libre mercado" (acá, un artículo que describe muy bien la situación de la época). El 27 de julio de 1993 la Federación Agraria Argentina, CRA y Coninagro habían organizado un "camionetazo" durante el cual 8ooo productores se manifestaron en protesta frente a la Casa Rosada. Ante la cercanía del evento en la Rural, el gobierno apuró la sanción de un "Pacto de responsabilidad fiscal" con las provincias, que implicaba un fuerte ajuste en sus gastos y que le permitió armar un paquete de 800 millones de dólares en beneficio del "campo". Un panorama esclarecedor del cuadro de situación en que transcurrió esa jornada inaugural se puede leer en esta otra nota del "gran diario argentino".


El pacto que pudo evitar la pesadilla
por Silvia Naishtat

Para Domingo Cavallo valió la pena sacar el pacto fiscal a los apurones, con el grueso de las medidas para el campo; la inauguración de la Rural, que pintaba como pesadilla para el Gobierno, al final no lo fue. Los incidentes se originaron en el lugar menos esperado y no participaron los productores.

Igual, los incidentes estuvieron por echarlo todo a perder. Apenas se escuchó el barullo en el palco principal, dos de los suyos le susurraron al oído a Hugo Anzorreguy, el jefe de la SIDE. Uno de sus secretarios se acercó corriendo hasta Matilde Menéndez, del PAMI, que tenía a los suyos ocupando parte de la tribuna reservada a las delegaciones extranjeras y en la tribuna general.

El banquero Raúl Moneta y Roberto Cruz, funcionario con la misión de limpiar el Riachuelo, corrieron escaleras abajo y treparon por las vallas para ver lo que estaba pasando. Y los de Ceremonial dejaron acercarse en manada a los fotógrafos al palco, como para alejarlos del hecho. Fue mientras hablaba el Presidente y la tensión se sintió durante todo el discurso.

Un rato antes los socios de la Rural habían ovacionado al ministro Cavallo. Después lo aplaudieron al presidente Menem y con algo menos de entusiasmo al secretario de Agricultura, Felipe Solá.

Mientras tanto, algunos ruralistas reconocían que la crisis los obligó a cambiar el tren de vida. Pero eran los menos. La mayoría de los que estuvieron ayer en Palermo son productores poderosos. "Pero nuestros chacareros que están mirando el acto por tevé, ni siquiera tienen para el boleto", se quejó el cooperativista Leónidas Gassoni de Coninagro, ante el ministro de Educación, el pampeano Jorge Rodríguez. A su lado asentía Arturo Navarro, de Confederaciones Rurales.

El paquete que recibió el campo significa una transferencia de recursos desde el gobierno central y las provincias. La cifra es ilustrativa: 800 millones de dólares. Pero como no conforma a todos (principalmente a los más chicos que siguen con la soga al cuello) se intuía que algo podía pasar. El camionetazo del 27 de julio ya había dado la voz de alarma. Por las dudas, el Gobierno mandó ayer una guardia disuasoria, que eran demasiados, en opinión de los mismos funcionarios. "Hay hasta policías disfrazados de escobas", se le escapó a Jorge Ingaramo, segundo de Agricultura.

Antes y después de los incidentes el clima en el palco principal parecía una versión de la vida color de rosa. Nadie lo había imaginado así en las vísperas y lo dio a entender claramente Felipe Solá, cuando terminó su discurso: "Agradezco emocionadamente el respeto con que me escucharon".

María Julia Alsogaray llegó acompañada de su mamá y de su papá. Luego se sentó casi al lado de su adversaria Adelina Dalesio (con tostado caribe), sólo separada por Carlos Vladimiro Corach, el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia. Juan Llach, el segundo en el equipo de Cavallo, conversaba animadamente con Álvaro Alsogaray, y el mismo Cavallo, con Eduardo Menem.

Las mujeres se fueron onda sencilla. "Esta vez no daba como para venir con sombreros", se justificó Teresita Solá. A Sonia Cavallo se la vio durante el espectáculo entusiasmadísima cantando la "Marcha de San Lorenzo".

Lo más novedoso fue el discurso de Eduardo de Zavalía, el presidente de la Rural. Además de pedirle cosas al Gobierno se las pidió a su propia clientela. Hizo suya una declaración de la Sociedad Rural de Rafaela, pobre entre las pobres, y llamó a trabajar en el campo diez horas por día.

En ese momento la mueca de insatisfacción de Horacio Gutiérrez, cabañero de Aberdeen Angus y ex presidente de la SRA, dio a entender que el mensaje no era bien recibido por algunos. Guillermo Alchouron, devenido en candidato a diputado, daba muestras en sentido contrario.

Pero todos aplaudieron cuando De Zavalía se quejó porque aún con tasa reducida, el impuesto inmobiliario mantiene su progresividad y pagan más los que más campo tienen. Lo aplaudió con fervor Francisco Ramos Mejía, con establecimientos en la provincia de Buenos Aires.

Por el palco principal también se coló la Rural privada. El espectáculo con los artistas (Los Chalchaleros, Domingo Cura, Julia Elena Dávalos) y los caballos criollos lo financió de su bolsillo Raúl Moneta, presidente del Banco República, vicepresidente del conglomerado industrial del Citibank y el hombre que le prestó la plata a esta entidad para que compre el predio de Palermo.

Del lado industrial la presencia fue rala. Quizá porque no los tuvieron en cuenta en las últimas medidas. Asistieron Jorge Blanco Villegas, de la UIA, Oscar Vicente, de Pérez Companc, Alejandro de Achával, de Ipako y Pascual Mastellone, de La Serenísima.

Algunos fueron con segundas intenciones. Alberto Álvarez Gaiani, de la COPAL (que agrupa a las alimentarias), llevó una carpeta con pedidos bajo el brazo: "Aprovechó para dejársela al edecán presidencial".


Fuente: Clarín, domingo 15 de agosto de 1993, p. 3.


Ah, que nadie se moleste en averiguar. Ni esa noche ni las siguientes hubo ningún cacerolazo en repudio a las agresiones sufridas por el productor Negri y los periodistas. Quizás eran parte del precio que la sociedad debía pagar por la "estabilidad del modelo".

jueves, junio 05, 2008

¿La madre del borrego?

No creo equivocarme si digo que noto un clima de agobio y cansancio en la blogósfera. La omnipresencia del "conflicto del campo", sobre el que parece que estuviera todo dicho y aún así sigue su curso en apariencia poco racional, es ya insoportable. Mientras tanto, uno como es cabeza dura quiere dedicarse a otras cosas pero no hay caso, la creatividad brilla por su ausencia. Entonces no está de más recurrir a un machete ya habitual por estos pagos. Esta vez, trayendo un texto sobre un club algo esotérico (o no).


La Comisión Trilateral

La planificación de un gobierno mundial

En julio de 1973 nació oficialmente la Comisión Trilateral tras un año y medio de reuniones promovidas por el Chase Manhattan Bank. Se trataba de una influyente asociación de carácter privado que reunía a economistas, hombres de negocios, personalidades de los países líderes y grupos económicos transnacionales. Fue definida por uno de sus principales ideólogos, Zbigniew Brzezinski, cofundador de la Comisión y ex funcionario de la administración de Carter, como "el conjunto de potencias financieras e intelectuales mayor que el mundo haya conocido nunca".

La Trilateral se articuló atendiendo a los intereses de las tres zonas geográficas que predominaban en el planeta: América del Norte (EE.UU. y Canadá), Europa y Japón. Según la propia Comisión, el objetivo de su creación era ayudar a pensar en los desafíos comunes y las responsabilidades de liderazgo de esas áreas industrializadas. Originalmente la Comisión se estableció con una duración de tres años. Sin embargo, los compromisos que llevaron a su creación se fueron renovando.

Cada una de las tres áreas representadas dispone, desde su creación, de un Comité Ejecutivo que elabora las "recetas" económicas para su área de influencia. Según se planteó en 1973, la Trilateral respondía al reconocimiento de que Estados Unidos ya no se encontraba en la posición de único líder como en la inmediata posguerra y, por lo tanto, que el sistema internacional necesitaba alguna forma de liderazgo compartido.

En este esquema, obviamente, las regiones atrasadas no tuvieron representación en la Comisión y, más aún, el propio Brzezinski señaló que uno de los objetivos es "el establecimiento de un sistema internacional que no pueda verse afectado por los 'chantajes' del Tercer Mundo". En definitiva, así se presentaba en forma clara los objetivos de la Comisión: defender solamente los intereses de las potencias mundiales.

La Comisión Trilateral fue una pionera en lo que se ha llamado pensamiento único y globalizador. En 1975 una de sus declaraciones afirmaba que:

"La Comisión Trilateral espera que, como feliz resultado de la Conferencia, todos los gobiernos participantes pondrán las necesidades de interdependencia por encima de los mezquinos intereses nacionales o regionales". Al año siguiente, nuevamente Brzezinski decía a la prensa: "En nuestros días, el Estado Nación ha dejado de jugar su papel".

En 1975, la Comisión se reunió en Kioto y participaron de ella, entre otros, ejecutivos de las multinacionales Bechtel, Caterpillar, Coca-Cola, Cummins, Exxon, Fiat, Gibbs, Hewlett-Packard, Mitsubishi, Nipón, Saint-Gobain, Shell, Sony, Steel Sumitomo y Unilever, y de los bancos Chase Manhattan Bank, Rothschild y Lehmann.

David Rockefeller jugó un papel clave para la formación de la Comisión y, aún hoy, es reconocido como miembro fundador y honorífico. Refiriéndose al papel de los Estados nacionales señalaba: "De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación nacional que se ha practicado durante siglos en el pasado por la soberanía de una elite de técnicos y de financieros mundiales". En definitiva, se trata de la idea de que los Estados, los pueblos, los gobiernos y las economías de todas las naciones deben servir a los intereses de los bancos y de las corporaciones transnacionales.

Rockefeller sostiene esa postura en un libro cuyo título es por demás sugerente: La Comisión Trilateral y la planificación de la Elite para la administración Mundial, escrito por Holly Sklar bajo la supervisión del propio banquero. En esa obra se afirma que los propietarios y ejecutivos de las grandes corporaciones globales "ven el mundo entero como su fábrica, granja o patio de recreo". Claro que esto no es nuevo, ya que son notorias las evidencias acerca de la influencia, en Estados Unidos, de grandes corporaciones en el diseño de políticas de distintos gobiernos, por ejemplo el papel jugado por la Standard Oil, Ford e IBM en las políticas gubernamentales en diversos momentos históricos.

Las corporaciones globales, sostiene una vez más Brzezinski en el mismo libro, dependen del poder político, económico y represivo, ordenado por la clase gobernante de la nación-Estado para mantener un "clima favorable a la inversión". Y cuando gobiernos o los líderes políticos se ponen hostiles, los globalistas "intentan disciplinarlos" a través de "maniobras económicas y políticas" o "a través de acciones encubiertas o militares". Esta exposición de métodos y objetivos resulta tan explícita que no hace falta leer entre líneas.

Desde el establishment internacional, nucleado en la Comisión Trilateral, se impulsó la reconfiguración del orden económico mundial. Entre sus objetivos se encontraba el de reemplazar al político por el especialista, el técnico o el experto, en el marco de la ya dominante ideología económica neoliberal. Se acentuó así el predominio de una fuerte tecnocracia vinculada al FMI, al Banco Mundial y a otras instituciones de carácter similar, organismos que actuaban como guardianes de la comunidad financiera internacional y cuyo objetivo era el de disciplinar a las burocracias estatales, especialmente en los países de la periferia. Esto significaba un giro respecto de los objetivos iniciales de las instituciones de crédito creadas tras la Segunda Guerra Mundial y condicionaba la evolución de las economías latinoamericanas, fuertemente endeudadas en la década de 1980.


Historia de la Economía Argentina del Siglo XX - Fascículo 42, Ed. La Página, pp. 664-665.

viernes, mayo 30, 2008

Remanso

Continuando con la promoción de la paz y la armonía en la blogósfera, traigo una creación del rosarino Jorge Fandermole, Oración del remanso. La versión es de la agrupación canaria Los Gofiones.





La misma canción, interpretada por su autor en voz y guitarra y Carlos Aguirre en acordeón, puede escucharse aquí.

Dedicado a Quique Pesoa en San Marcos Sierra, por si alguna vez se da una vuelta por estos lados.

viernes, mayo 23, 2008

Año sabatiano



El próximo 16 de noviembre se cumplirán 25 años de la desaparición física del maestro Jorge A. Sabato (a) Jorjón, uno de los inspiradores de este blog. Por lo cual declaro al 2008 "Año Sabatiano" (no Sabático, a ver si alguno se confunde).

En un momento en que no terminamos de salir de la incertidumbre y la confusión y cuando se agitan viejos y nuevos enfrentamientos, creo oportuno traer un texto que Sabato escribió para la revista Extra (sí, la de B. Neustadt) a fines de 1972, en ocasión del primer retorno al país de Juan Domingo Perón (de paso, es muy interesante la nota del dirigente democristiano Horacio Sueldo que acompaña a la de Sabato).

Vale la pena aclarar previamente que Jorjón estaba muy lejos de simpatizar con el peronismo y sobre todo con Perón, aunque tampoco se consideraba antiperonista y prefería definirse como independiente. Lo valioso de este texto es que muestra cómo hace más de 35 años las viejas antinomias ya estaban en vías de superación, sobre todo a nivel del pueblo llano (algo que tanto Perón como Balbín, entre otros, entendieron muy bien en los tiempos que siguieron). Por lo que la insensatez y la ofuscación que parecen florecer hoy día son otro signo de nuestro retroceso (en todo sentido, en este caso el cultural) de las últimas décadas. No me parece desacertado creer que estas palabras de Sabato también están dirigidas a nosotros, los argentinos de 2008.

El triunfo del pueblo

Opina Jorge Sabato del pueblo peronista y del no peronista

Hacer análisis políticos, sin la información necesaria, es como hacer ejercicios relativamente retóricos y vanos. Yo no soy analista político, por lo tanto no me gustaría hacer análisis sobre la situación actual. Yo quisiera hablar como lo que soy, una persona que se cree independiente y que es independiente. Soy un ciudadano más que tiene interés por lo que ocurre y me gustaría decir qué es lo más válido de todo lo que ha pasado.

Según lo siento, en primer lugar, es el triunfo del pueblo. Aquí está muy mal hablar de quién ganó o de quién perdió, sobre todo cuando se plantea a la gente si ganó Perón, si ganó Lanusse, si ganó Balbín, si ganaron cada uno de los tres. Aquí, por suerte para la Argentina, hay un protagonista que supera abiertamente a los hombres y que ha ganado, es decir, el pueblo. Porque así es: éste es un triunfo del pueblo peronista porque, efectivamente, durante todo el exilio de Perón, el pueblo resistió los cantos de sirena así como todas las tentativas bastardas de conquistarlo. Resulta un poco así como el juego de los espejos, los que les mostraban a los indios para atraerlos, pero la gente no se dejó atraer y sencillamente les dio la espalda.

Resulta admirable, desde un punto de vista sociológico, humano, que tanta gente, durante tantos años, haya resistido de esa manera, además con esa cordura, con esa inteligencia, con ese olfato de las cosas.

También ha sido, en mi opinión, un triunfo del pueblo no peronista, que creo que no debe ser olvidado en este momento porque parece que no existe, pero todos sabemos que existe, independientemente de quienes lo dirigen o de quienes pretendan dirigirlo, no solamente porque no haya perturbado los actos de los adictos del peronismo durante su fin de semana, sino también porque el pueblo no peronista no fue cómplice de las trampas. Porque el pueblo no peronista no acompañó a los tramposos. Hubo trampas permanentemente durante los últimos años y el pueblo no las convalidó, y por eso es que cada vez que los tramposos eran desalojados del poder el pueblo no peronista no movía un dedo. Eso explica la soledad absoluta de Frondizi y en alguna medida la soledad de Illia, también.

El pueblo no peronista podía haber trampeado, como sus dirigentes pretendían, en cuyo caso los dirigentes tramposos hubieran seguido falsificando el proceso; sin embargo, la intuición del pueblo no peronista los llevó a no ser cómplices, y por eso es que asistimos a gobiernos que no solamente no tenían apoyo popular legítimo, sino que la ilegitimidad del apoyo que creían tener les quitaba apoyo, validez y viabilidad, y por eso fueron fracasando uno detrás del otro. Creo que ésta es la parte más interesante de este proceso: ver cómo grandes masas populares, incluso mal informadas, con una prensa que distorsionaba la verdad, tienen una especie de intuición sabia.

A pesar de este largo periodo de luchas, en las masas populares no se engendraron odios, pese a los intentos realizados por la clase dirigente de la masa peronista de engendrar odios contra la masa no peronista. El odio nunca prendió, y también a la inversa: no hubo deseos de venganza en los no peronistas contra los peronistas, pese, también, a los esfuerzos de los dirigentes. Y me estoy refiriendo a las masas no a los dirigentes, y que esto quede claro. Reitero: pese al empeño del mismo Perón del «cinco por uno» y pese al intento de los gorilas de crear lo mismo del otro lado. Yo tengo amigos de uno y otro bando y siempre nos hemos respetado. Y no hablo de odios, estoy hablando de algo más serio como lo es la no delación. Y esto es único. No ha pasado en otros países o en otros pueblos.

La cordura de un pueblo, que ha superado la incapacidad de sus dirigentes, explica que el pueblo en los grandes acontecimientos —sea en la caída de Perón como en el retorno de Perón — no haya entrado en luchas populares. Los periodistas extranjeros que venían acá esperaban entre 500 y 5000 muertos; en el extranjero se levantaban apuestas sobre esto.

Yo creo que esto puede producir un fenómeno (entrando en el terreno de las predicciones) si tomamos conciencia que las masas tienen una especie de olfato histórico para marcar cómo deben seguir las cosas, si agregamos que la falencia fundamental de la Argentina en los últimos 30 años han sido dirigentes que han estado siempre a contramano, al costado, arriba o abajo, pero nunca con; a lo mejor ahora se produce un fenómeno de maduración de la clase dirigente. Proceso histórico que cada uno ha cumplido de distinta forma, pero que indefectiblemente se cumple. En algunos países se ha tenido que matar un millón de personas, por ejemplo en México a través de su revolución, para reemplazar una clase caduca. En otros, hubo también que matar un millón, como en la guerra de secesión americana, para cambiar la clase conservadora del Sur por la del Norte, industrialista y progresista. España es un caso similar con su guerra civil. La Argentina hace 20 años que intenta cambiar su clase dirigente sin pasar por una guerra civil como la de los americanos, los mexicanos o los españoles. Claro que a mucha gente ululante esto le parece conservador y reaccionario. Yo no soy de ninguna manera timorato, pero digo que la sangre generalmente toca a mucha más gente de lo que uno piensa, y que la sangre la proveen no los intelectuales, que escriben sobre el problema, y no los generales, sino la pobre gente de todos los días. Yo no veo por qué necesariamente tenemos que pasar por la sangre. El pueblo hasta ahora ha dicho que no a eso, a pesar de todo lo que ha ocurrido. Porque el pueblo tiene una sensatez histórica y una cordura histórica que llevan al país a hacer una cosa muy original.

Pero entendámonos: el original, aquí, es el pueblo y no sus dirigentes.


miércoles, mayo 21, 2008

Un leve hormigueo

Hasta nuevo aviso, este blog se guiará por la consigna "Hay vida más allá del conflicto del campo" (lo que sí, los símbolos patrios que usurparon las dictaduras, hoy no me los van a volver a arrebatar). Entonces, vuelvo a un viejo tema.

Gracias a los amigos del Grupo de Gestión me enteré de la publicación en el Boletín Oficial del 14 de abril, de la Resolución Nº 286/2008 del Ministerio de Salud de la Nación que paso a transcribir:

Buenos Aires, 9/4/2008 -
Resolución 286/2008 - MINISTERIO DE SALUD

Créase el Programa Nacional para la Producción Pública de Medicamentos, Vacunas y Productos Médicos

(Publicada en el Boletín Oficial de 14 de Abril de 2008, Numero: 31383, Pagina: 11)

Objetivos

VISTO el expediente Nº 2002-3016/08-2 del registro de este Ministerio, y CONSIDERANDO:

Que, la crisis económica vivida en el pais en los años 2000/2001 ha impactado en la economía general, pero muy especialmente en la producción, distribución y acceso de medicamentos y productos médicos.

Que, las acciones promovidas en los años posteriores han dado impulso a políticas tendientes a disminuir la inaccesibilidad, inequidad y el desabastecimiento de estos productos.

Que, tal situación, si bien ha sido morigerada sustantivamente, merece acciones directas, de tipo estructurales y que tiendan a ofrecer soluciones sustentables temporal y politicamente.

Que, como corolario de las medidas impulsadas, corresponde dar un marco estratégico adecuado y formal a la producción pública de medicamentos y productos médicos.

Que, de tal forma, entendiendo que los medicamentos resultan ser un bien de carácter social que contribuye, indudablemente, a la mejora general de la salud, resulta menester crear un Programa que tienda a encaminar los esfuerzos individuales y dispersos.

Que, el citado Programa deberá tener a su cargo, entre otras actividades, las de relevar las necesidades de medicamentos a nivel nacional, manteniendo un registro de los laboratorios productores, llevando adelante las actividades de coordinación entre los múltiples actores involucrados.

Que, de igual forma, deberá establecer las líneas productivas de mayor impacto estratégico y de mejor posibilidad de utilización de los recursos públicos afectados.

Que, todos los argumentos mencionados hacen necesario que este Ministerio considere la necesidad, debido a las múltiples y variadas acciones propiciadas, de generar bajo la dependencia directa de la suscripta una Coordinación para el correcto funcionamiento del mencionado Programa.

Que la DIRECCIÓN GENERAL DE ASUNTOS JURÍDICOS del MINISTERIO DE SALUD ha tomado la intervención de su competencia.

Que se actúa en uso de las facultades conferidas por la Ley de Ministerios. Por ello, LA MINISTRA DE SALUD RESUELVE:

Articulo 1º: Créase en ámbito del MINISTERIO DE SALUD DE LA NACIÓN y bajo dependencia directa de su Titular, el PROGRAMA NACIONAL PARA LA PRODUCCIÓN PÚBLICA DE MEDICAMENTOS, VACUNAS Y PRODUCTOS MÉDICOS.

Art. 2º ­: El Programa creado por el artículo anterior tendrá entre sus objetivos prioritarios los siguientes:

a) Relevar las necesidades de medicamentos: considerando los principios activos y cantidades.

b) Censar y registrar los Laboratorios de Producción Pública de Medicamentos: para el caso deberán atender su situación real de funcionamiento, capacidades instaladas y sus condiciones registrales.

c) Coordinar con la autoridad competente la actualización de las normas y condiciones de aplicación para los Laboratorios de Producción Publica de Medicamentos.

d) Definir lineas estratégicas de producción.

e) Establecer los vínculos Interministeriales para la mejora de los índices de producción e intercambio de conocimientos y herramientas adecuadas para evitar la superposición de producción, impactando así en la eficiencia y la aplicación de los recursos.

f) Facilitar herramientas de gestión, a los fines de posibilitar una mejor utilización de los recursos disponibles en cada ámbito institucional.

Art. 3º: Créase la Coordinación del PROGRAMA NACIONAL PARA LA PRODUCCIÓN PÚBLICA DE MEDICAMENTOS, VACUNAS Y PRODUCTOS MÉDICOS, la que funcionará bajo dependencia directa de la Unidad Ministro, y con expresas indicaciones de su Titular.

Art. 4º: ­ La Coordinación creada por el artículo anterior, tendrá entre otras que podrán ser determinadas oportunamente, las siguientes funciones:

a) Delinear, desarrollar las bases operativas del PROGRAMA NACIONAL PARA LA PRODUCCIÓN PUBLICA DE MEDICAMENTOS, VACUNAS Y PRODUCTOS MÉDICOS.

b) Impulsar las acciones para evitar la superposición de las líneas de producción.

c) Desarrollar las medidas de impacto para mejorar la calidad, eficiencia, eficacia y optimización de los recursos asignados a la tarea.

d) Implementar el Registro de Laboratorios de Producción Pública de Medicamentos, vacunas y productos médicos.

e) Asegurar y monitorear el cumplimiento de las Buenas Prácticas de Producción, en los Laboratorios de Producción Publica de Medicamentos,Vacunas y Productos Médicos.

f) Establecer los lineamientos tendientes a asegurar la calidad, accesibilidad, universalidad y trazabilidad de los productos de fabricación y producción pública.

g) Proponer mecanismos tendientes a garantizar la adquisición, por parte del Estado Nacional y los Estados Provinciales, de los productos que los laboratorios integrantes del Programa generen.

h) Toda otra tarea que le sea encomendada para garantizar el éxito del Programa.

Art. 5º: El PROGRAMA NACIONAL PARA LA PRODUCCIÓN PÚBLICA DE MEDICAMENTOS, VACUNAS Y PRODUCTOS MÉDICOS será solventado con las partidas específicas correspondientes a la Jurisdicción 80 MINISTERIO DE SALUD, de acuerdo a lo establecido por el Presupuesto general para la Administración Pública Nacional.

Art. 6º: ­ Regístrese, comuníquese, publíquese y dése a la Dirección Nacional de Registro Oficial. Cumplido archívese.

- Maria G. Ocaña

Al menos en los papeles, esta Resolución refleja un alentador cambio de rumbo respecto de la actitud que mantuvo frente a este tema el ex ministro y actual embajador en Chile Ginés González García. Quien a mi entender goza de un inmerecido prestigio, quizás más por sus choques con representantes de la Iglesia Católica que por méritos propios de su gestión. Vale la pena transcribir algunos párrafos de esta reseña que se inicia así:

"1- "Se trabajará en la integración de la actividad de todos los laboratorios que se dedican a la producción pública de medicamentos básicos esenciales, con la activa participación de las Universidades".

2- "Se desarrollarán normas que faciliten la habilitación de los laboratorios estatales, apoyándolos en la producción y elaboración de medicamentos, asistiéndolos en los logros de conseguir los estándares de calidad y en la coordinación de su distribución".
Esos conceptos que expresan un claro y decidido apoyo a la Producción Pública de Medicamentos como necesidad estratégica y, además, definen las medidas concretas a tomar, corresponden al Plan de Gobierno del ex-Presidente Kirchner del año 2003."

Más adelante y bajo el título "Historias de Medicamentos", entre otras cosas se puede leer lo que sigue:

"- El 3 de abril de 2006 se realizó en la Cámara de Diputados de la Nación una Reunión Nacional de Laboratorios Estatales de Investigación, Desarrollo, Producción y Control de Calidad de Medicamentos e Insumos Sanitarios. El evento fue organizado por la Comisiones de Salud del Senado y de la Cámara de Diputados de la Nación. El tema: la Producción Pública de Medicamentos (PPM).

- Cerró el evento el entonces ministro Ginés G. García quien se refirió a los logros del Remediar pero sin abordar la temática planteada, la Producción Pública de Medicamentos. Luego de la charla del Dr González García, un asistente le preguntó si para aprovisionar al Remediar se iba a continuar comprando medicamentos a través de préstamos del BID, o si pensaba producirlos a través de los laboratorios de PPM.

- El Ministro, sorpresivamente, manifestó que la pregunta tenía connotaciones ideológicas y que a él iba a seguir aplicando el Remediar porque los resultados habían sido muy buenos.

- Sin embargo, nadie había objetado el programa Remediar, sólo se pretendía saber si para abastecer al Remediar se iba a producir en lugar de comprar, como ellos mismos lo habían planteado desde el Ministerio de Salud con la formación de ese Grupo Estratégico mencionado arriba.

Por otra parte, la decisión de tomar otro préstamo BID para comprar en lugar de producir no carecía de connotaciones ideológicas. Sólo bastaba con observar a quién se favorecía con ese tipo de decisiones.

- Además, las connotaciones ideológicas por las cuales el Ministro pretendió descalificar la pregunta, eran difíciles de comprender. En efecto, y como mencionamos arriba en Introducción, la activación de la PPM estaba taxativamente expresada en el Plan de Gobierno del Dr Kirchner. Por lo tanto, si el ministro González García no estaba de acuerdo con la PPM hubiera sido adecuado que sus reservas sobre las connotaciones ideológicas se las hubiera planteado al entonces Presidente Kirchner.

En síntesis, el Dr González García no sólo no ejecutó las políticas definidas claramente en el Plan de Gobierno del Dr Kirchner sino que su accionar no fue muy claro, porque si no cómo se explica que ese Grupo Estratégico de Producción Pública de Medicamentos que formó desde el propio Ministerio, nunca funcionó.

En esa reunión en la Cámara de Diputados hubo sobreactuaciones, arrogancia, y algo de autoritarismo por parte del entonces Ministro de Salud pero, lamentablemente, faltó lo esencial y necesario que hubiera permitido aclarar debidamente las cosas: los argumentos por los cuales como Ministro de Salud no activó la PPM definida en el Plan de Gobierno de Néstor Kirchner.

De eso nunca más se habló. Era difícil de comprender una política en medicamentos reducida a medidas aisladas que sólo implicaban comprar y distribuir. Como pensamiento estratégico, muy pobre. Cada uno podrá sacar sus conclusiones."

En este otro post del Grupo de Gestión se cuenta la igualmente desalentadora historia que tuvo hasta ahora la producción pública de vacunas como la BCG (entradas previas sobre estos asuntos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7). ¿Qué panorama se abre ahora con la firma por Ocaña de la Resolución 286/2008? Veamos:

"Los fundamentos del Programa para la Producción Pública de Medicamentos, Vacunas, y Productos Médicos recientemente anunciado, son contundentes.

En efecto, ahí dice que debido a la inaccesibilidad, la inequidad y el desabastecimiento de medicamentos y productos médicos, al tema corresponde darle un marco estratégico adecuado y formal para resolver un problema estructural.

Como el Programa depende directamente de la ministra Ocaña, ya se han tomado las primeras decisiones para implementarlo. En efecto, han sido designados los coordinadores (Dres Zarzur y Lozano).

Como el Ministerio de Salud no cuenta con organismos propios que cubran todos los requerimientos para implementar el Programa, la base de la estructura operativa para la ejecución del mismo será la Red de Laboratorios Públicos de Medicamentos (RELAP).

La RELAP se formó a fines de 2007 por iniciativa de los Laboratorios Públicos y, actualmente, son más de 25 Laboratorios de todo el país para trabajar en red y hacer producción, investigación, desarrollo y servicios en el área de medicamentos. Además, la RELAP cuenta con el soporte tecnológico del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial).

Los Coordinadores del Programa ya se han reunido con representantes de la RELAP para tratar diferentes temas, que daremos a conocer oportunamente. Como acción inmediata ya están buscando atender algunas demandas insatisfechas por parte del Remediar, para lo cual se han contactado, hasta el momento, con LIF (Sta. Fe), LEM (Rosario) y Laformed (Formosa), todos ellos Laboratorios Públicos.

La decisión política de la Ministra Ocaña es absolutamente clara. De ahora en más veremos cómo se ejecuta.
"

Estaremos atentos a las novedades que aporte el Grupo de Gestión, para saber si finalmente hay avances concretos en lo que establece la Resolución 286/2008. O si de lo contrario, ésta se convierte en letra muerta.

¿Y a vos qué te parece, Artemio? ¿No le damos ni un poquito de crédito a la Hormiguita?

sábado, mayo 10, 2008

Conozcamos a Joe

Ahora que su nombre vuelve a salir en los diarios (y para cambiar un poco de tema, ya que estamos) no está de más ocuparse del célebre José Alfredo Martínez de Hoz (h), alias "Joe". Del que suele discutirse si en su rol de ministro de Economía durante el Proceso actuó como representante de la vieja oligarquía ganadera o de la industria oligopólica concentrada.

Para hacerla corta, paso a transcribir lo que salió sobre este personaje en la Historia de la Economía Argentina del Siglo XX.


"(...) Siguiendo la saga hasta nuestros días, el hijo mayor de Miguel Alfredo, José Alfredo Martínez de Hoz (1895-1976) (*), se destacó en el negocio de las carnes, llegando a ser también presidente de la SRA entre 1946 y 1950, así como de la Asociación de Criadores Argentinos de Shorthorn. En este caso, el menor y más célebre de sus vástagos llevará su mismo nombre, José Alfredo, por lo que se lo conocerá como Joe. Nacido en 1925, abogado y profesor universitario, se convirtió en ministro de Economía de la provincia de Salta durante la autodenominada "Revolución Libertadora". En el gobierno de José María Guido, entre 1962 y 1963 fue nombrado secretario de Agricultura y Ganadería y ministro de Economía, cargo este último que renovaría con el golpe de Estado que dio lugar al denominado Proceso de Reorganización Nacional, la peor dictadura militar que tuvo el país, entre 1976 y 1983.

Su actividad agropecuaria se desarrolló principalmente a través de las estancias y haras (¿Comalal y?) Malal Hue. También estuvo vinculado como accionista y con cargos directivos en diferentes empresas: presidente de la petrolera Petrosur, titular de Acindar Industria Argentina de Aceros, director de la Buenos Aires Compañía de Seguros, de la Edificadora y de la Compañía Italo Argentina de Electricidad, presidente de la financiera Rosafin, y miembro de los directorios de The Western Telegraph Co., Pan American Argentina, Constructora Columbus Argentina y Paraná de Seguros. También llegó a ser presidente del Centro Azucarero Regional del Norte Argentino.

Acindar, ubicada en Villa Constitución, se convirtió bajo su presidencia, en los primeros meses de 1975, en escenario de prueba de detenciones, represión y desaparición de trabajadores. Se estableció una estrecha colaboración entre el directorio y la Policía Federal para controlar el activismo sindical dirigido por Alberto Piccinini, secretario local de la UOM. La cooperación entre la empresa y las fuerzas represivas alcanzó un nivel significativo cuando se produjo la transformación del albergue de solteros de la empresa en un campo de pruebas para las prácticas represivas que se ejercieron durante la dictadura.

José Alfredo era también presidente del Consejo Empresario Argentino cuando esta entidad, que aglutinaba a poderosos grupos económicos financieros, industriales y rurales, desempeñó un rol protagónico en la preparación del golpe militar de 1976.

Como abogado representó, a su vez, a muchas empresas entre las cuales dos de ellas, Esso y Siemens Argentina, se encontraban litigando contra el Estado cuando fue nombrado ministro en 1976. En especial, durante su gestión se nacionalizó la Compañía Italo y derogó la ley 11.287 de impuesto a las herencias, establecida en 1923 por el presidente Marcelo T. de Alvear, beneficiando notoriamente sus propios intereses familiares.(...)"


Historia de la Economía Argentina del Siglo XX - Fascículo 38, La familia Martínez de Hoz - Tráfico de esclavos, terratenientes y ministro de dictaduras, Ed. La Página, p. 601.

(*) Es el padre y no el hijo, el homenajeado con el nombre de un pabellón del predio de la Rural de Palermo.


Lo que se dice, un oligarca bien diversificado. De yapa y sacado del mismo fascículo, va este otro texto:


El apoyo de la banca internacional

David Rockefeller fue desde 1969 presidente de The Chase Manhattan Bank de Nueva York. Este banquero fue líder de un conglomerado de corporaciones y entidades financieras. En un artículo publicado en la revista Gente, en abril de 1978, expresó su apoyo al ministro de Economía de Jorge Rafael Videla y a su programa económico. El artículo se tituló: "Lo que pienso de Martínez de Hoz".

"Siento gran respeto y admiración por Martínez de Hoz. Esto proviene no sólo de una larga amistad entre nosotros, a pesar de las distancias geográficas que nos separan, sino de la creatividad y rigor de su desempeño en el plano económico. Es muy obvio para mí, como para todo el segmento bancario y económico internacional, que las medidas de su programa han sido muy, pero muy exitosas para resucitar la economía de la Argentina. Es más: sus esfuerzos han sido altamente beneficiosos para restaurar un sentido de solidez económica que hace mucho tiempo no se veía en su país.

Recuerdo que cuando Martínez de Hoz viajó por primera vez a Estados Unidos a refinanciar la deuda exterior argentina, pocos meses después de haber asumido su puesto como ministro de Economía, su programa ya había sido puesto en marcha aun antes de ser sometido al Fondo Monetario Internacional para solicitar un crédito de 300 millones de dólares.

Era un programa brillante, sólido, con metas razonables, y sobre todo absolutamente realistas. Tras analizarlo, recomendé inmediatamente considerar un crédito del Chase a Argentina, y estimulé a otros bancos norteamericanos a hacer lo mismo, lo que contribuyó a que entre los nuestros y otros similares de Canadá, Europa Occidental y Japón, la Argentina pudiera hacerse de la cifra cercana a los mil millones de dólares que necesitaba para hacer frente a su minada situación exterior.(...)

En general, considero que la evolución de la economía argentina en estos dos años es una prueba de lo que se puede obtener al liberar la misma de la intervención innecesaria e inconveniente del Estado, apoyándose básicamente en la empresa privada como la fuerza más dinámica del proceso, aunque sea el Estado el que ejerza la supervisión y el que dicta las líneas generales de operación.(...)

Detrás de estos éxitos se levanta Martínez de Hoz como uno de los grandes ministros de Economía de la Argentina. (...) Cuando a fines de 1977 visitó Nueva York y otras ciudades con el simple propósito de actualizar información sobre el progreso de sus medidas económicas, y de agradecer la confianza que incipientemente muchos depositamos en su programa, la comunidad económica internacional quedó fantásticamente impresionada. Vimos allí a un hombre que no se limitaba a informar con realismo sobre los logros sino a dar a conocer con profundidad las dificultades que enfrentaba. Pocos como él tuvieron la valentía de informar en Estados Unidos que el problema de Argentina anterior a su gestión radicaba en la promoción de una excesiva intervención estatal en la economía y en el sobredimensionamiento de las funciones del Estado, que indebidamente ponían sobre las espaldas del país el costo social de la acción (...)."
Revista Gente, 6 de abril de 1978.


P.S. 1: pido disculpas a Mariana Araujo, autora de la foto (originalmente publicada aquí).

P.S. 2: Mariano T. y un comentarista anónimo han desmentido la relación de JAMDH con el haras Comalal, lo que coincide con este link que lo menciona únicamente como copropietario de Malal Hue. Por ello ese dato del artículo citado queda entre signos de interrogación.

viernes, mayo 02, 2008

Desalojando la Plaza

Las frecuentes alusiones de Elisa Carrió al matrimonio Ceausescu en referencia a la actualidad argentina (*), reavivaron mi interés sobre la historia reciente de Rumania, país que tuve oportunidad de visitar el año pasado. En particular creo que entre nosotros se conoce muy poco de lo que ocurrió allí luego de la caída de la famosa pareja.

Al no ser un conocedor profundo ni muchísimo menos de esos hechos, me conformo con una breve reseña basada en lo que puede leerse p.ej. en Wikipedia.

Tras la revolución [1] que culminó en la ejecución de los Ceausescu en la Navidad de 1989, se constituyó un "Frente de Salvación Nacional" (FSN) en el cual entraron también miembros de segunda línea del antiguo Partido Comunista Rumano y de su policía política, presidido por Ion Iliescu (él mismo antiguo miembro importante del PCR) [2], quien ganó popularidad en el medio rural por su supuesta imagen de líder de la revolución [3].

En principio el FSN iba a actuar como un gobierno de transición hasta que se realizaran elecciones libres, sin embargo el 23 de enero de 1990 se decidió convertirlo en un partido político que participaría en las elecciones que el mismo gobierno iba a organizar. Esto provocó la salida del gobierno de disidentes y anticomunistas que se habían unido al FSN durante la revolución [4].

Entre enero y febrero hubo protestas y manifestaciones contra Iliescu y sus seguidores, denunciando que la revolución había sido traicionada. En esa ocasión el líder de FSN inauguró el método de transportar hacia Bucarest a miles de mineros desde el Valle de Jiu, ubicado a 5 horas por tren de la capital, con el fin de amedrentar a los manifestantes ([5], [6]).

Ante la convocatoria a elecciones para el 20 de mayo de 1990, el 22 de abril se iniciaron nuevas protestas reclamando que se prohibiera a los ex comunistas presentarse como candidatos. En pocos días llegaron a reunirse 50.000 personas en la Plaza de la Universidad en Bucarest. Los portavoces de la protesta declararon que no abandonarían la plaza hasta que Rumania quedara libre del comunismo. Iliescu se rehusó a negociar con los manifestantes a los que llamó "hooligans" ("golani" en rumano). El movimiento adoptó entonces el nombre de "Golaniada" [7].

Las elecciones se realizaron en la fecha prevista y el FSN de Iliescu logró más del 66% de los votos, no habiendo podido organizar una campaña efectiva ningún partido opositor. Las protestas continuaron, ahora exigiendo la remoción del nuevo gobierno. El programa de gobierno del FSN no preveía ninguna reforma en su agenda, mientras que los intelectuales que manifestaban querían llegar a una democracia capitalista lo antes posible [8].

El 11 de junio, ante el fracaso de las negociaciones entre el gobierno y los manifestantes, se iniciaron disturbios en el centro de Bucarest. La situación se fue agravando hasta culminar el día 13 con saqueos, barricadas, enfrentamientos con la policía y el asalto al edificio de la Televisión Rumana. Mientras tanto, Iliescu volvió a recurrir al método inaugurado unos meses atrás, ahora en gran escala. Se iba a iniciar la trágica "Mineriada" de junio [9].

El día 14, entre 10.000 y 12.000 mineros del Valle de Jiu llegaron a Bucarest en trenes organizados por el jefe de gabinete del Primer Ministro. Estaban armados con garrotes, cadenas y otros instrumentos dirigidos a "persuadir" a los manifestantes concentrados en la Plaza de la Universidad. Los detalles de su actuación durante ese día y los siguientes puede leerse aquí; probablemente este video sea más ilustrativo, aunque uno no entienda rumano.





Aclaración imprescindible: una analogía de estos hechos con cualquier evento imaginable en nuestro país, no se me presenta como un "sueño húmedo" como el que trata Manolo, sino más bien como la peor de las pesadillas.

Igualmente no puedo evitar hacer un par de comentarios:

- Habiendo magnificado hasta el hartazgo este hecho (sin duda condenable), ¿qué actitud hubieran tomado nuestros (multi)medios de haber ocurrido el 25 de marzo en Buenos Aires algo ínfimamente parecido a lo que muestra el video sobre Rumania?

- Así como la dirigente nombrada al principio de este post insiste con lo de los Ceausescu, cualquiera (no yo, por supuesto) podría ponerse a imaginar quién podría ser nuestro/a Iliescu. Mejor pensemos en ir poniéndole límites a la irresponsabilidad.


(*) Aquí, un notable post de María Esperanza al respecto.

Separando los tantos

Algo que salió en Artepolítica.