La nota está dedicada al libro "Últimas noticias de Perón y su tiempo", y aunque ya fue posteada aquí, vale la pena resaltar algunos fragmentos que tratan una dimensión poco frecuentada del General Perón. Y el último, que habla del reciclado de las falsedades en la Historia.
Perón y la inteligencia militar
por Jorge Boccanera
"(...)- ¿Puede agregarse aún algo nuevo a lo que se conoce sobre Juan Domingo Perón?
- Si algo puede aportar mi investigación es terminar de construir la imagen del oficial de Inteligencia. Ese Perón donde convergen la sagacidad y su condición de militar de Inteligencia. En general la Inteligencia del Ejército no se ha caracterizado por tener un gran desarrollo, pero cuando alguien tiene una manija de esa clase en sus manos y es inteligente, llega a lo que llegó Perón.
- Y por sobre sus otras capacidades, un Perón estratega...
- Mi tesis es que Perón fue un oficial de Inteligencia del Ejército, y precisamente esto es lo que yo quiero contribuir a investigar. No cualquier oficial tiene a su cargo el operativo del 6 de septiembre de 1930 (la caída de Yrigoyen), ni tiene a su cargo la logística del Ejército paraguayo en la guerra del Chaco. No cualquier oficial es enviado a Italia en la víspera del estallido de la Guerra Mundial para incorporarse al Regimiento de Alpinos de Mussolini, ni es trasladado a Francia para ver desde la ciudad de Burdeos la entrada del ejército alemán. Es decir, nadie está en todos estos lugares calientes dentro y fuera del país al mismo tiempo, si no tiene una misión militar estricta.
(...)- ¿Cuál es "su" retrato de Perón?
- Perón advierte en los preparativos del golpe contra Yrigoyen que la irresponsabilidad, la ignorancia, la ambición y la traición, forman parte de la mochila del soldado y del proyecto del político. Cuando lo informan del plan del conspirador Julio Alsogaray para secuestrar a Yrigoyen con un camión de reparto del diario "La Prensa", Perón se agarra la cabeza, le cuesta creerlo. Yo pienso que la conspiración de 1930 fue un curso acelerado de realismo, con el saldo de un hombre de acción -Perón- cargado de escepticismo. Cuando Perón llegó al gobierno sabía todo lo que había que saber sobre la conducta humana.
- ¿Por qué escéptico?
- Él tiene, respecto de la realidad, una idea cargada de escepticismo, a pesar de que parece estar con una euforia permanente. Era un hombre muy escéptico. Se nota en el informe que le hace al general Accame -a raíz de esta actividad se elabora un informe: "Lo que yo vi de la revolución de 1930", que yo reedité hace varios años en el libro "Tres revoluciones militares"-, donde cuenta una anécdota de lo sucedido el 6 de septiembre. Y para que Perón la rescate -él no hacía periodismo de color- quiere decir que le importó. Dice que él va a tomar la Casa Rosada, que está prácticamente vacía. Se fue Yrigoyen, todavía el Ejército no llega y le toca a él hacerse cargo. Bueno, dice que caminando por la Plaza de Mayo ve acercarse a un hombre muy entusiasmado envuelto en la bandera argentina gritando: "¡Viva la patria, viva el Ejército!". A Perón le llamó la atención. "Momentito", le dijo, lo revisó y descubrió que bajo la bandera se llevaba una máquina de escribir de la Casa Rosada. Es una anécdota que lo retrata. La puso en el informe porque a él le importó. Un hombre escéptico funda su escepticismo en experiencias de esta clase.
(...)- En alusión al valor político y a la capacidad de adaptación del personaje, aparece Perón tras la guerra en el '45, Perón salvando al Ejército argentino de dar explicaciones.
- El Ejército argentino comprendió que el fin de la guerra le traería problemas a muchos altos mandos que deberían responder por su política de neutralidad o su abierta simpatía por los derrotados. Cuando uno encuentra en la correspondencia de Victoria Ocampo de 1945, que a ella le parecía posible llevar a Perón ante el tribunal de Nuremberg, se entiende de qué estamos hablando. Perón les propuso a sus camaradas de armas levantar un gran partido de masas y legitimar con la consulta democrática a los militares. La estrategia funcionó: millones de votos lo respaldaron y la cuestión de dónde habían estado los militares argentinos en la guerra se perdió en el pasado. El presente de crecimiento económico y buenos salarios dejó el tema a los historiadores. Vale decir que Perón tuvo la suficiente serenidad como para salvar al Ejército argentino de tener que dar explicaciones internacionales. Es una demostración de valor de un político impresionante y al mismo tiempo de adaptación.
(...)- Por último y en referencia al trabajo periodístico, ¿hay que partir de investigaciones propias y desconfiar de informaciones interesadas?
- Sí. Muchas veces están inspiradas en campañas de acción psicológica, de espionaje y desestabilización de gobiernos. Si alguien se pusiera a estudiar esos años, va a encontrar que en un libro de Raúl Damonte Taborda de 1944 se dice que Perón era un agente nazi, y quizás lo cite con toda naturalidad. Pero resulta que ese libro era el producto de la acción psicológica que en ese momento se desarrollaba en Argentina dentro de una puja por el poder, con intereses internacionales en juego. El libro de Silvano Santander sobre las relaciones del Ejército argentino con los nazis también aparece citado en todos los libros que se publicaron en la década del '90; incluso en la actualidad, aunque la mayoría de esos textos no se corresponden con la realidad y fueron en su momento desvirtuados."
P.S.: Con el tiempo, Perón se refirió críticamente a su participación en el derrocamiento de Yrigoyen (por ejemplo, en su carta a la muerte de Ernesto Che Guevara). Ese 6 de setiembre de 1930 también ocurrió otro hecho que para la historiadora Ema Cibotti era anticipatorio de la degradación moral y política de los años que vendrían: el saqueo por una turba de manifestantes de la casa del viejo Don Hipólito, en la calle Brasil.






