miércoles, noviembre 15, 2006

Ufa con el populismo (II)

Vuelvo a retomar mis hastiados divagues sobre los usos y abusos de la palabra populismo. En estos días tuvimos un par de novedades al respecto:
- Gracias a Patricio de La Barbarie me entero de que la prensa yanqui ya califica a los demócratas triunfantes en las últimas elecciones como "populistas".
- Gracias a Alfredo Zaiat me anoticio de que el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, apóstata del FMI y el Banco Mundial, elogia el rumbo "populista" de algunos gobiernos latinoamericanos. Un poroto para Laclau y su concepto de populismo bueno:
"El economista estadounidense Joseph Stiglitz desafió ayer nuevamente el saber convencional de sus colegas. O, en otras palabras, los lugares comunes que fluyen de sus anteojeras ideológicas. El Premio Nobel de Economía lamentó que el término populismo para referirse a las políticas de algunos gobiernos latinoamericanos se utilice de manera peyorativa. Desde el momento en que la región empezó a cambiar de color en el terreno político, con la derrota de los candidatos que postulaban el fracasado recetario neoliberal de los ’90, las principales usinas de esa corriente imprimieron el sello “populismo” a las políticas de los nuevos gobiernos. Y con esa etiqueta, las descalifica. Stiglitz, en cambio, las elogia.(...)"

Y ya que hablamos de los amigos de La Barbarie, excelente la entrada de Pablo sobre el carácter (no) populista del gobierno K y el debate subsiguiente. Ahí surgió una inquietud sobre los orígenes del término en cuestión, lo que tiene que ver con cosas que hoy parecen olvidadas. Es el caso de la concepción de populismo que estaba claramente definida en los debates acerca del peronismo que se daban en los '60 y '70 en el seno de la izquierda: el populismo como instrumento de las clases dominantes. En los comentarios a una entrada anterior, el colega Hard Core recordaba que los sectores más recalcitrantes buscaron siempre la salida populista para consolidar los proyectos oligárquicos. Esta concepción de populismo tiene un buen ejemplo en los manejos políticos de la "década infame" (la primera, la de los años '30): clientelismo, matonaje, control de la prostitución y el juego clandestino, fraude electoral (llamado "patriótico"), pero ante todo, un caudillismo paternalista a ultranza. El beneficiado por el caudillo sentía que a él le debía todo: le apadrinaba sus hijos, le conseguía alguna changa, le tiraba unos pesos, en las campañas ofrecía multitudinarios banquetes con empanadas y abundante vino, donde invariablemente se brindaba al grito "¡Que viva el doctor!"...Una descripción de esa época puede leerse en el libro "Barceló, Ruggierito y el populismo oligárquico" de Norberto Folino (que junto a Ricardo Horvath hacía "Café, bar, billares", hito inolvidable de la radiofonía Nac&Pop). También está retratada en la película "Fin de Fiesta" de Leopoldo Torre Nilsson. El libro es difícil de conseguir, la película supongo que también, así que recomiendo leer al respecto este instructivo artículo de Álvaro Abós.

Resabios de este populismo pueden encontrarse en los fallidos proyectos políticos de Lanusse y su Gran Acuerdo Nacional, o los de Massera, Viola y Galtieri durante el Proceso. Quienes solían recurrir a fuerzas federalistas o neoperonistas provinciales (la "cría del Proceso") para intentar armar una salida política continuista de la dictadura, finalmente abortada. Por ahí recordé el asado para 13.000 personas que ofreció Galtieri en febrero del '82 en la localidad pampeana de Victorica...

Ahora bien, ¿en qué se diferenció en su origen el peronismo de este populismo oligárquico y reaccionario? En primer lugar, el peronismo no necesitó recurrir al fraude electoral. Y podría mencionar otras diferencias por un largo rato. Pero para mí la clave, tal como lo dice una fuente insospechada de peronismo, es ésta:
(refiriéndose a la situación de Perón a mediados de 1945)"...hay coincidencia en afirmar que su mayor predicamento estaba en el sector obrero, tanto en el nuevo proletariado industrial formado por los contingentes de provincianos como en buena parte de los dirigentes sindicales de origen socialista. Perón había hecho realidad derechos postergados y -lo que era aún más importante- les había creado la conciencia de ser dignos de esos derechos."
(Historia Argentina desde la prehistoria hasta la actualidad- Colección en fascículos publicada por Página/12, Departamento de Historia, Colegio Nacional de Buenos Aires, p. 616.)

Y ahí en esa frase que puse en negrita está quizá la clave de la persistencia del peronismo y del odio de la oligarquía hacia el peronismo. Mientras el peón, el obrero, el pobre, aceptaban la dádiva paternalista del patrón, el estanciero, el caudillo, estaba todo bien, pero cuando tomaron conciencia de su dignidad y de sus derechos...ahí se pudrió todo. Yo lo vinculo osadamente con la concepción de Marx según la cual la opresión y la ignominia no son revolucionarias, en cambio la conciencia de las mismas sí lo es. ¿Qué podían hacer los sectores dominantes para extirpar la idea malsana de la dignidad de las mentes de los trabajadores? Quizás la respuesta a esa pregunta explique gran parte de la historia argentina de los últimos cincuenta años. Y vale la pena agregar acá este párrafo de otra nota reciente de Alfredo Zaiat:
"(...)En los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón se presenta la distribución más favorable a los asalariados, cuando el porcentaje de apropiación fue del hoy increíble 50,84 por ciento en 1954. Si hay politólogos, economistas, sociólogos & otros profesionales que todavía siguen preguntándose por las razones de la perdurabilidad del peronismo y del recuerdo a su líder –además de otras valiosas consideraciones–-, deberían partir de esa igualitaria forma de reparto de la riqueza. Lo mismo vale para los políticos y funcionarios que en la actualidad aspiran a tener un lugar agradable y no despreciable en la historia. (...)"

Por supuesto que muchos de los seguidores de Perón, especialmente caudillos y caudillejos provinciales, hicieron uso y abuso de prácticas populistas retrógradas tales como el clientelismo. El ejemplo de Rovira en Misiones está fresquito, pero podría recordarse también la costumbre de los Saadi en Catamarca de regalar una sola zapatilla antes de una elección y la compañera después, siempre que ganaran...pero ya estamos hablando de un país en el que la justicia social ha sido abolida.

Esto no se termina acá. No se vayan, que todavía falta lo mejor.


Post Scriptum: tras una afanosa búsqueda, pude encontrar aquí un fragmento de la introducción del libro de Folino:
"Nos introduciremos en las vidas de Alberto Barceló y Juan Ruggiero porque creemos que estos personajes dan una buena pintura de los años dramáticos de nuestra historia que se mentan como la década infame. Este lapso no fue una suma de características similares en todo el país; por el contrario, la minoría gobernante se distinguió, según los lugares y situaciones, por los distintos métodos de dominio utilizados. Barceló y Ruggiero son los arquetipos del paternalismo conservador de la provincia de Buenos Aires, y en especial, de la ciudad de Avellaneda, donde ambos nacieron y reinaron. Este paternalismo conservador merece el nombre de populismo oligárquico. Fue la política del favor personal, del regalo cuando no de la dádiva, de lo que se concede no como un derecho, sino como gracia de un poderoso que cobra el favor con la retribución electoral y la adhesión moral. Pero el populismo oligárquico no termina en esta visión epidérmica. Supone también cierta exaltación de las masas, no como favor activo, sino como objeto que recibe la buena predisposición de las clases dirigentes. Aquello del Cid: "Dios, qué buen vassallo,-si oviesse buen señore!"... "

8 comentarios:

Hard Core dijo...

El clientelismo es mas usado para denominar el tipo de incorporacion de trabajadores al sector publico practicado por el radicalismo de Hipolito Yrigoyen. Esa palabra, me aparecio a mi por ves primera en un libro de Marcelo Acuña, La Tradicion politica del Radicalismo publicado por el Centro Editor de America Latina en 1983, dos tomos. Ahi explica mas o menos bien el termino Clientelismo, que lo diferencia del populismo del peronismo, que es la incorporacion en masa de los trabajadores no ya solo al estado, sino al estado como capitalismo de estado a partir de la industria del estado, sino tambien de la industria privada via de lo que comentas en el post. Siempre interesantisimos tus reflexiones.

Jorge Y. de la G. dijo...

Exacto amigo Hard, cuando fue lo de Misiones también me acordé del clientelismo que los conservadores de la época le criticaban a Yrigoyen. A veces pienso que el antiperonismo es más viejo que el peronismo, muchos argumentos que se usaron contra Perón ya se habían usado contra Yrigoyen, y hasta nos podríamos remontar a Rosas...en fin, son temas que la Historia oficial suele escamotear.

Qué bueno que mencionaste un libro del Centro Editor de América Latina, estaba pensando en dedicarle una entrada al CEAL.

Gracias por tus palabras, un abrazo.

Pablo dijo...

Siguiendo la línea de tu subrayado clave sobre la aparición con el peronismo de una conciencia popular de la existencia de derechos. En el último número de la revista de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA aparece un artículo de Dora Barrancos sobre los derechos civiles en el primer peronismo. Es interesante porque cuando se habla de la aparición de la conciencia popular de la existencia de derechos, se suele pensar en los derechos sociales y olvidar los civiles, que en la división imaginaria del trabajo político en Argentina, quedan para actores más "republicanos". Barrancos señala, por ejemplo, la igualación jurídica de los hijos "ilegítimos", en contra, sobre todo, de la Iglesia católica; la sanción del divorcio vincular, también en contra de la Iglesia, pero, además, con la prescindencia del progresismo ; y los múltiples modos en los que se propició la aparición de las mujeres en el ámbito político. No es poca cosa. Saludos.

Hard Core dijo...

Vos sabes Jorge que no voy a discrepar contigo, pero el postcriptum tiene algunos detalles que no estan completos. Quizas lo que bastardeado llegas hasta nos sea Grondona de AFA o la desdibujada imagen de Herminio Iglesias. Pero realmente, los que yo conoci, eran realmente verdaderos jueces de Paz a los que en las tardes las vecinas sometian a todo tipo de juicio personal situaciones de las mas disimiles como la crianza de los chicos, la traicion de un marido, o una madianera. En realidad, no eran padrinos, porque no cobraban ni estaban vinculados con su pueblo como fuente de recursos directa de dinero. Pero si el pueblo concurria a ellos como instancia inapelable de una solucion definitiva a un conflicto zonal. Muchas estructuras armadas y en vigencia corresponden a esta vision de la vida, y su autoridad despotica y suave, era realmente parte de un modelo social conservador y militarista, que creo que fasciono por mucho tiempo a toda una clase media que siempre le costo hacerse cargo de algunos problemas propios.

G.F. dijo...

Como cotidianamente nos tenés acostumbrados: EXCELENTE, me quedé con este parrafo:
...Y ahí en esa frase que puse en negrita está quizá la clave de la persistencia del peronismo y del odio de la oligarquía hacia el peronismo. Mientras el peón, el obrero, el pobre, aceptaban la dádiva paternalista del patrón, el estanciero, el caudillo, estaba todo bien, pero cuando tomaron conciencia de su dignidad y de sus derechos...ahí se pudrió todo. Yo lo vinculo osadamente con la concepción de Marx según la cual la opresión y la ignominia no son revolucionarias, en cambio la conciencia de las mismas sí lo es. ¿Qué podían hacer los sectores dominantes para extirpar la idea malsana de la dignidad de las mentes de los trabajadores? Quizás la respuesta a esa pregunta explique gran parte de la historia argentina de los últimos cincuenta años..."

Por eso nos dicen que somos un cancer que tanto mal hizo al país? Sls. Gonzalo.-

Jorge Y. de la G. dijo...

Pablo (¿LB? no veo tu perfil): tal cual, la ampliación de los derechos civiles es otra herencia del peronismo, aunque no hay que olvidar a los socialistas, radicales, demócrata progresistas, etc., que en las décadas anteriores, desde el Congreso o desde el llano, venían luchando por esos derechos. Pero es innegable que el peronismo en el poder tuvo la decisión política de otorgarlos, incluso enfrentándose a sectores tales como la Iglesia, que lo habían apoyado en su origen.

Hard: el PS es sólo un fragmento de la introducción del libro de Folino, por supuesto que habría mucho que agregar sobre este tema. Igual creo que vos te referís en general a un estilo paternalista típico de los gobiernos conservadores, que no puede negarse que cumplió una importante función social en toda una época de nuestro país. Lo de Barceló en Avellaneda me parece apasionante porque ahí se junta la política con el delito, la "mala vida", el tango, la industrialización acelerada, la inmigración, las formas populares de subsistencia frente a la crisis del '30, etc., etc. En fin, daría para hacer varias películas de gangsters que no tendrían nada que envidiarle a las dedicadas a Chicago y Al Capone.

Y si me permitís un detalle personal, mi abuelo materno, un judío pobre venido de Esmirna, trabajaba en Avellaneda y tuvo relación o amistad con Barceló (no conozco detalles, creo que sólo era vendedor ambulante, jajaja!).

Gonzalo: no es para tanto che!

Gracias y un abrazo a todos.

HAL dijo...

"¿Qué podían hacer los sectores dominantes para extirpar la idea malsana de la dignidad de las mentes de los trabajadores?"
Esperar a que el peronismo devenga en lo que es hoy.

Jorge Y. de la G. dijo...

Hal, siempre metiendo cizaña...:P

Por supuesto que hay una parte de verdad en lo que decís, igualmente a esta altura no le veo mucho sentido a enaltecer o descalificar al peronismo como una totalidad desde 1945 hasta la fecha, habiendo tenido tantos matices y líneas disímiles y hasta divergentes.

Lo que es seguro es que los sectores dominantes no se quedaron de brazos cruzados esperando que el peronismo se transformara a su gusto. A eso me refería yo en la frase que citás: el gobierno de la "Libertadora" intentó suprimirlo por decreto y con represión, y fracasó. Luego las mentes más lúcidas de la reacción optaron por integrar a sus dirigentes más "rescatables" sin dejar de lado la proscripción, ahí vinieron el participacionismo, el neoperonismo, el peronismo sin Perón, etc., etc. Es larga la historia.

Un abrazo.