jueves, mayo 17, 2012

Tecnología para todos

Este post del año pasado originó un cambio de ideas con Rogelio acerca de la política seguida por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y las posturas públicas de su entonces presidente, Ing. Enrique M. Martínez. A fines de año el Ing. Martínez fue reemplazado en su cargo, y en esa ocasión Rogelio me envió este comentario (que no registré en su momento):

Después de 8 meses del post y nuestro intercambio en los comentarios mi hija menor, Teresa, me acaba de enviar una referencia a la nota “Las falsas antinomias y la imprudencia de Débora Giorgi” con la que ha considerado oportuno coronar su gestión el ex titular del INTI. Como Teresa me pregunta ¿Qué pasa? mi reacción inmediata ha sido remitirla a este post donde - con mucha antelación – sostuvimos un amable intercambio.
Personalmente me parece pertinente la línea argumental de la ministra de Industria. Quizás ha llegado el tiempo para debatir en un ambiente constructivo cuál es hoy el perfil más conveniente para el INTI pero en un clima que supere el tono contencioso de la nota que hoy nos ocupa.

Resucito el tema dado que en estos días los trabajadores del INTI están en conflicto, principalmente por motivos salariales, pero poniendo también en discusión la política llevada a cabo por la conducción actual del organismo. La que parece seguir nomás los carriles anunciados por la ministra Giorgi en diciembre, según puede leerse aquí:

"(...) Acá es donde entra a jugar un rol determinante el INTI, el organismo con mayor capacidad multidisciplinaria que tenemos en nuestro país. En efecto, además de desarrollar proyectos sociales y productivos propios, esta institución debería ser soporte y/o generador de tecnologías para esos proyectos públicos. Por eso, ante el inminente despliegue que, suponemos, llevará la readecuación de YPF y, eventualmente la Producción Pública de Medicamentos (*), al INTI no se lo puede relegar a trabajar sólo con las empresas -que por otra parte lo hace y bien- sino que debe ser un organismo central en donde la investigación tecnológica sea una de sus actividades predominantes.

Como dicen los trabajadores del INTI -en conflicto hace 5 meses-: hoy lo que está en juego es, esencialmente, definir el rol estratégico de la Institución (ver aquí) .

La base de este conflicto se debe -en parte- a que la ministra de Industria, Débora Giorgi, decidió que el INTI debe trabajar más codo a codo con las empresas y no tanto con las economías sociales, a diferencia de lo que ocurría en la gestión del Ing. Enrique Martínez, donde se potenciaron ambos espacios (ver aquí).

Si esa orientación planteada por la ministra Giorgi se concreta, asistiremos a un cambio de rumbo que va a contrapelo del mismo Plan Estratégico del INTI de diciembre de 2008 y a lo que se expresa casi cotidianamente desde el Gobierno sobre la necesidad de generar inclusión social.

Por eso, no incorporar la capacidad instalada -y potencial- del INTI a la resolución de problemáticas nacionales, por reducirlo a atender solicitudes de empresas, será una manera de desvirtuar el rol que le cabe a esa Institución en la ejecución, desarrollo y fortalecimiento de políticas públicas.

Y ahí hay que fijar la atención para comprender las razones del largo conflicto instalado en el INTI. Porque, lo que está en juego es el rol estratégico de la Institución."


No conozco en detalle la situación del INTI, ni en particular en qué medida se redujeron o abandonaron las líneas de trabajo con la base social, tales como la eliminación de arsénico en aguas para consumo, el aprovechamiento de energía solar en viviendas sociales u otras áreas de asistencia técnica a cooperativas, empresas recuperadas, pequeños productores, etc., como se venía haciendo bajo la conducción del Ing. Martínez. No creo que esas actividades y el asesoramiento a empresas sean mutuamente excluyentes, y sería muy bueno que las autoridades del Instituto y/o del Ministerio de Industria explicitaran la cuestión. No sea cosa que la "inclusión social" en temáticas que hacen al desarrollo regional y a darle vías de subsistencia y mejora de calidad de vida (evitando el éxodo y el desarraigo) a pobladores de zonas aisladas o desfavorecidas, quede solamente en lo declamatorio.


(*) Este blog comparte otra inquietud del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología, expresada en el mismo post: ¿por qué, a casi 10 meses de la sanción de la Ley Nº 26.688 de Producción Pública de Medicamentos, la misma todavía no ha sido reglamentada? El ministro de Salud de la Nación, Dr Juan Manzur, ¿no tiene ninguna explicación para dar al respecto?


Nota: El Ingeniero Enrique Martínez sigue en la brecha difundiendo sus ideas por varios medios, entre ellos la página Propuestas Viables.


Actualización
Ayer viernes 18/5, el presidente del INTI Ing. Guillermo Salvatierra habló en el programa de Eduardo Anguita por Radio Nacional. Negó que se hubieran levantado líneas de trabajo con la base social y se refirió al conflicto con los trabajadores, mencionando la presencia de los personajes mediáticos Nelson Castro y Jorge Lanata que se dedicaron a sacar partido de la situación para "pegarle al Gobierno". No me interesa contribuir al ruido alrededor de temas que no hacen directamente a lo planteado en el post, más allá de mi solidaridad con los reclamos salariales y laborales de los trabajadores, así que los interrogantes planteados quedan abiertos a la espera de la evolución de la situación.

viernes, mayo 11, 2012

Thank you

Leyendo esta columna de Martín Granovsky en Página/12, me detuve en su cita de un artículo de The Guardian, que no he visto mencionado en otro lado (rectificación: ver comentario de Rogelio). Busqué el original, y creo que vale la pena echarle una leída para despejar tanta hojarasca desparramada por los "medios serios" de aquí y de afuera ante la expropiación del 51% de YPF por el Gobierno argentino. No cubre todo el alcance de la cuestión (como lo referido a la declaración de interés público de la producción de hidrocarburos), pero sirve para entender por qué produjo tanto ruido en ciertas "altas esferas".


Las democracias pueden frenar a los depredadores financieros - Argentina y Bolivia están mostrando cómo
por Robert Drayton

Mientras Europa fuerza más privatizaciones en Grecia y España bajo el nombre orwelliano de "liberalización", América Latina en 2012 está desafiando el punto de vista ortodoxo de que lo privado es siempre mejor que lo público. El 1º de Mayo Bolivia tomó bajo su control a la compañía española que controlaba su red de distribución eléctrica, poco después que Argentina, el 14 de abril, efectivamente renacionalizara YPF, su principal compañía petrolera, expropiando el 51% en propiedad de la firma española Repsol. Tanto críticos como adherentes han entendido las acciones de Cristina Fernández de Kirchner y Evo Morales en términos de nacionalismo energético y demagogia populista.
Pero deberíamos ver en cambio ambas medidas como respuestas a los fracasos de la privatización y su conexión tóxica con formas complejas de la especulación financiera.

Tanto Bolivia como Argentina han mostrado que las empresas privadas estaban invirtiendo menos y no más que sus predecesoras públicas. Morales observó que sólo se habían invertido u$s 81 millones en la red de distribución eléctrica de Bolivia desde su privatización en 1997. YPF en los '90 perforaba tres veces más pozos de exploración en Argentina de lo que lo hacía en los 2000 bajo la propiedad de Repsol. La producción de petróleo y gas en Argentina estaba cayendo, y no se estaban hallando nuevas reservas para reemplazar los yacimientos explotados.

En ambos casos las multinacionales españolas habían priorizado la repatriación de dividendos por sobre la inversión. Esta forma indirecta de vaciamiento de activos estaba motorizada por las prioridades de los banqueros en Londres y Nueva York. Detrás del asunto Repsol-YPF, en particular, había algo muy cercano al capitalismo enfermo que causó la crisis del 2008: activos de alto rendimiento y alto riesgo, rebanados y troceados vía derivados complejos.

Repsol, como todas las compañías petroleras, tiene una doble vida. Por un lado hace dinero produciendo, transportando, refinando y comercializando petróleo y gas. Por el otro, es un "servidor proxy" para apostar al petróleo como un commodity, y a través de los derivados, para especular sobre esa especulación. Los bancos de inversión están divididos en sus prioridades de manera similar. A veces invierten, pese a que más habitualmente se enriquecen llevando dinero que toman prestado a bajo interés hacia lugares donde consiguen mayores rendimientos.

Mientras que las altas ganancias casi siempre significan mayores riesgos, existe una ficción de control sobre estos riesgos a través de los derivados - en particular los contratos de seguro llamados "swaps".

En el turbio mundo de los derivados, sin embargo, el mismo grupo bancario puede estar garantizando indirectamente sus propios riesgos, y el negocio sobre riesgos se vuelve más grande que la inversión real. La pirámide entera se mantiene mientras haya algo del mundo real que pague, en teoría, un alto y continuo rendimiento - sean hipotecas "subprime" o altas ganancias de un activo petrolero.

España privatizó Repsol entre 1989 y 1997, justo en el momento en que la "desregulación" en los EE.UU y Gran Bretaña convirtió a los bancos de inversores en apostadores de alto vuelo. Repsol creció desde ser una pequeña compañía "downstream" de refinación y comercialización, a la 15ª mayor compañía petrolera, con operaciones en todos los continentes. Se especializó en contratos en lugares donde las compañias anglo-americanas temen negociar, tales como Irán, gas "offshore" en Venezuela con Chávez, y petróleo "offshore" en Cuba, disfrutando de las subas en el precio de sus acciones y de su valorización al ir adquiriendo acceso a reservas.

En 1999, Repsol compró su activo internacional más importante, YPF. Durante la década pasada el valor principal de YPF en lo que concernía a Repsol no era el petróleo o el gas que producía y vendía, sino su valor como colateral, sobre la base del cual se podía contraer deuda.

YPF, bajo Repsol, pagó dividendos extraordinariamente altos a sus dueños extranjeros -alrededor de 9% en 2011- que costeó pidiendo préstamos. Así que mientras las deudas de YPF se disparaban y el petróleo de Argentina seguía sin perforarse, Repsol tanto embolsaba ganancias como "invertía" capital argentino en otra parte de su estructura corporativa. Como la calificadora de riesgo Standard & Poor's comentó el 19 de abril: "Repsol no garantiza nada de la deuda de YPF". Madrid sacaba el jugo, pero las obligaciones caían todas sobre Buenos Aires.

Los altos dividendos le permitieron a Repsol desprenderse del 25% de su holding de YPF vendiéndolo a la familia Eskenazi, con el capital aportado por Credit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas, Standard Chartered y Citibank, con los bancos luego haciendo dinero comprando y vendiendo contratos derivados sobre la deuda de Repsol e YPF.

España ha amenazado a Argentina con represalias, seguida rápidamente por la Unión Europea, Gran Bretaña y los EE.UU. La furia en Madrid y en Bruselas es una a la vieja usanza - Argentina está tanto rehusando entregar su dinero en el bolsillo presente y futuro a España, como reduciendo los activos globales de Europa.

Pero la furia en las páginas del Financial Times y el Wall Street Journal no es al fin y al cabo sobre petróleo o ganancias, ni siquiera sobre el mal precedente que podría dejar sentado para expropiaciones futuras en cualquier parte. Más bien, está provocada porque Argentina ha interrumpido una cadena de securitización anclada en el mundo real por su petróleo en un extremo, pero también con bancos de inversión en Londres y Nueva York, los tenedores de "swaps" y otras obligaciones derivadas sobre la deuda de Repsol e YPF, por el otro.

Al nacionalizar, Argentina mostró que un gobierno democrático puede detener a los depredadores financieros. Y no ha espantado a nuevos inversores: ya Talisman, ConocoPhilips, Chevron, y compañías chinas están buscando acceso a las reservas argentinas de "shale oil", las terceras más grandes del mundo.


P.S. 1: Mis disculpas anticipadas por algún error de traducción, no soy experto en inglés financiero.

P.S.2: En algún lado quería poner las palabras finales de la columna de Mario Wainfeld del domingo pasado, así que van aquí:

En una época de heterodoxias triunfantes, el cronista se permite una muy módica. Dedicar esta columna (algo no muy canónico) a dos compañeros que desafiaron la hegemonía neoconservadora, desde su pertenencia peronista. Germán Abdala y Norberto Ivancich predicaron y batallaron contra la entrega del patrimonio nacional, contra viento y marea, bancándose ser minoría, algo enojoso para un justicialista. Ya no están... pero su memoria y su ejemplo triunfaron en estos días de justa euforia.

sábado, mayo 05, 2012

Seguridad jurídica

Entre todos los argumentos que esgrimieron los críticos de la expropiación de YPF a Repsol (¡que ya es ley!), no podía faltar la famosa "seguridad jurídica". Un concepto caro a los voceros y abogados de las empresas ávidas por maximizar sus ganancias (y mantenerlas en el tiempo) en los países donde se instalaron aprovechando condiciones favorables, generalmente en momentos de crisis, debilidad o apertura irrestricta como la que vivió Argentina en los '90. Desde ya, no es un término que suela usarse para referirse al saqueo de las riquezas de un país y al empobrecimiento de su pueblo, como bien se señala aquí. O a la reiterada violación de los "derechos de propiedad de las mayorías", tema tratado exhaustivamente por Carlos Escudé.

Desde un punto de vista eminentemente jurídico, el tema es analizado con solvencia por este blog. Claro que el asunto tiene además una profunda raíz política, y acá recurro a un fragmento del libro "Fuera de control" de Mabel Thwaites Rey y Andrea López (que no es un panfleto "kirchnerista"; fue publicado apenas iniciado el gobierno de Néstor Kirchner):

(...) Por más de una década, y ante cualquier intento de revertir alguna condición inicial, los empresarios se han abroquelado tras el argumento de la "seguridad jurídica". Éste comprende el respeto tanto de las leyes sancionadas por el Parlamento, como de las reglamentaciones y resoluciones administrativas emanadas de organismos que dependen de la órbita del Poder Ejecutivo, principalmente, o del Poder Judicial. Así, respetar la letra y el espíritu de las leyes sin alterarlos en las normas que las tornan operativas, no vulnerar las jurisdicciones y competencias con disposiciones arbitrarias, no hacer del uso de mecanismos excepcionales una regla y garantizar la continuidad jurídica de las decisiones tomadas y los contratos firmados conforme a derecho por administraciones políticas precedentes son, todos ellos, principios sustantivos que hacen a la "seguridad jurídica".

Además de la cuestión de la "seguridad jurídica" propiamente dicha, el otro aspecto que suelen invocar los empresarios cuando reclaman preservarla es el respeto de las reglas de juego económicas que dan un horizonte de certidumbre a la inversión productiva. Aquí es donde aparece la dimensión eminentemente política y más compleja de la cuestión y se producen confusiones de planos analíticos. Es indudable que el sostenimiento de tales reglas, que constituyen el marco en el que se desenvuelve la vida económica, implica otorgar certidumbre respecto de las acciones futuras -ergo, seguridad-. El reclamo de su mantenimiento, sin embargo, excede lo jurídico y se ubica en un plano estrictamente político del problema. Porque si se respetan los mecanismos institucionales establecidos para la elaboración de las leyes, pedir que no se introduzcan cambios fundamentales en los contenidos no es una demanda de seguridad jurídica sino política.

En este sentido, cuando desde el "mundo de los negocios" se reclama la continuidad del rumbo de las reformas estructurales, aunque se lo haga bajo el nombre de la "seguridad jurídica", lo que se está haciendo es una demanda política. Bajo el imperativo de la previsibilidad y la certidumbre económicas, esenciales para atraer y consolidar inversiones, el polo del capital exige que se apliquen las medidas que considera más adecuadas para el desarrollo de la economía de mercado y, va de suyo, de sus propias ganancias. La demanda política que esto supone resulta entendible desde el punto de vista de un actor social que pretende influir sobre la arena política. Sin embargo, la apelación a la seguridad jurídica -es decir, la inmovilidad de las normas que resulten favorables a sus intereses- implica una petición mayor: que el electorado en general, y más específicamente los dirigentes políticos, se comprometan a no cambiar los cursos económicos ya marcados por el "mercado" con intromisiones "políticas".

Puede recordarse, a modo de ejemplo, que cuando a pocos días de su triunfo, el presidente electo Fernando de la Rúa adelantó su intención de gravar las ganancias extraordinarias de las empresas privatizadas, aplicando un impuesto similar al puesto en práctica por Tony Blair en Gran Bretaña, no tardaron en hacerse sentir las demandas de "seguridad jurídica" y de respeto a los contratos (Página/12, 27-10-99). Es más, esa "audaz" idea fue descartada casi de inmediato debido a que, en palabras de una voz autorizada como la de Pablo Gerchunoff -ligado al equipo económico de la coalición triunfante-, una medida así "no es aplicable a la Argentina porque el objetivo principal que se tiene en los servicios es inyectar la mayor competitividad posible y no ponerles gravámenes extraordinarios" (Página/12, 06-11-99). Más allá de las dificultades legales que seguramente hubiera sido necesario sortear para implementar el impuesto extraordinario -que podía haberse interpretado como violatorio de la cláusula de "estabilidad tributaria" incluida en los contratos de concesión-, el verdadero motivo era la decisión política de no confrontar con el poder económico. En otras palabras, se renunciaba a cualquier intento de modificar -tan siquiera mínimamente- la correlación de fuerzas económicas, sociales y políticas consagradas durante los años noventa."

Mabel Thwaites Rey y Andrea López,
Fuera de control - La regulación residual de los servicios privatizados, Editorial Temas, Buenos Aires, 2003, p. 68-70.


Quizás en un futuro, entre los logros fundamentales de la etapa iniciada en mayo de 2003, los historiadores incluyan la ruptura de "la decisión política de no confrontar con el poder económico".


Anexo: Las autoras también analizan otro concepto esgrimido por los círculos empresariales, el de "oportunismo gubernamental", "dado cuando la autoridad política aprovecha determinadas circunstancias para imponer decisiones perjudiciales para las empresas (reducción de tarifas, aumento de gravámenes, etc.)". Al que le contraponen el "oportunismo empresario", "derivado de utilizar la debilidad ocasional del Estado en determinado momento para imponerle condiciones más beneficiosas para los privados". Y ahí citan un ejemplo muy oportuno para los días que corren:

"A comienzos de 2000, recién asumido el gobierno de la Alianza, Repsol-YPF ofreció aumentar en unos 2000 millones de dólares, en los siguientes 5 años, las inversiones comprometidas para el riquísimo yacimiento neuquino Loma de la Lata. Pero a cambio, quería que se le prorrogara por 10 años más -hasta 2027- el control de explotación que vencía en el 2017. La empresa sacaba provecho de la difícil situación del país, y de un gobierno ávido por promover inversiones que reactivaran una economía en recesión desde 1998. El oportunismo es claro, en la medida en que las prestaciones a intercambiar no eran razonablemente equiparables."

Faltaría agregar que en efecto, la concesión a Repsol del yacimiento de Loma de la Lata le fue prorrogada a Repsol en el 2000 hasta el 2027, por el entonces gobernador de Neuquén Jorge Sobisch y el entonces ministro de Economía de la Nación José Luis Machinea, y aquí se cuenta cómo siguió la historia. De los u$s 2000 millones de inversión prometidos, ni noticias.

lunes, abril 30, 2012

sábado, abril 28, 2012

Mujeres de días lluviosos

Este blog viene últimamente medio denso y hoy no viene mal un poco de recreación. Aprovechemos pues el fin de semana largo, el tiempo lluvioso y coincidiendo con la presencia entre nosotros del gran Bob, disfrutemos de un himno que nos llega de los '60 y que nunca pierde actualidad.


jueves, abril 26, 2012

Desagravio

No es la primera vez que una nota de José Pablo Feinmann, junto con ideas y argumentos que uno tiende a compartir, incluye afirmaciones que uno no sabe si atribuir a la soberbia, a la ignorancia o a ambas cosas. Algo que por lo general tiendo a pasar por alto, pero su columna del domingo pasado merece una respuesta. Cosa que ya hicieron Manolo y Abel, aunque (a pesar de sentirme lejanamente aludido con lo de "peronismo mogólico") lo mío apunta para otro lado, en particular a este párrafo:

"(...) CFK preguntó –en medio de un discurso que dio en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado– si “en la Constitución de Sampay” figuraba el derecho de huelga. No, y ella lo sabía perfectamente. Fue un hecho histórico. Por primera vez un dirigente peronista señaló una carencia de ese texto constitucional que expresaba a Perón y después a Sampay. Porque la del ’49 es la “Constitución de Sampay”, pero Sampay la hizo porque Perón se la pidió y le dio su apoyo. No reconocer el derecho de huelga debe haber disgustado a Sampay, un jurista que sabía mejor que nadie todo lo que necesita un texto constitucional para ser perfecto. Pero la decisión fue de Perón (y seguramente de Eva Perón): en la patria justicialista no había por qué hacer huelgas. El Estado estaba al servicio de los obreros. Del modo que sea, quedó como uno de sus puntos vulnerables."

Desde ya que no soy constitucionalista, ni abogado ni siquiera algo entendido en leyes, pero ahí veo una falsificación berreta del pensamiento del Dr Arturo Sampay, efectivamente inspirador y redactor de la Constitución de 1949, para quien la ausencia del derecho de huelga en este texto no era ninguna "carencia" (además, en el discurso que menciona Feinmann la Presidenta no hacía una crítica sobre eso sino sobre huelgas que consideraba injustificadas). Para enterarse de la concepción jurídica del Dr Sampay sobre el tema y de algunas cosas más, mejor leer esta entrevista a su discípulo, el Dr Alberto González Arzac:

(...) ¿Porque no se incorporó el derecho de huelga en la Constitución del 49?

Sampay dice que, en realidad, lo que se incorporó, son todos los derechos del trabajador. La huelga es un hecho, no un derecho. El derecho es el de defensa del estipendio o de las condiciones de trabajo, ésas están consagradas. Desde ya tiene derecho a defenderlas, pero la huelga como tal es un hecho y no un derecho.

Además, con la importancia que le dedicó a los derechos del trabajador, no resulta lógico que hubieran querido negarles un derecho como el de la huelga…

La autoria de ese decálogo de los derechos del trabajador, al igual que el decálogo de los derechos de la ancianidad, le pertenecían a Perón y a Evita respectivamente. Fueron incorporados luego a la Constitución. En el proyecto de Sampay estaban previstos pero no con esa redacción.

Actualmente se discute reglamentar el derecho constitucional sobre la participación de los trabajadores en las ganancias,¿porqué demoramos más de 50 años en aplicar una cláusula constitucional vigente?

El articulo 14 bis que fue una transacción entre los sectores más conservadores junto con los más progresistas, socialistas y bancada radical intransigente, terminó siendo una ridiculez. Fue dictado para no dejar a los trabajadores sin el decálogo de los derechos del trabajador que tenia la del '49, impulsado por una cosa que se llamaba las 32 organizaciones democráticas, que eran los sindicatos que no estaban en las 62 organizaciones peronistas. Entonces se preguntaron: ¿cómo quedamos nosotros si dejamos a los trabajadores sin el decálogo? De manera que tuvieron que sancionarlo. Y pusieron una serie de cosas que llaman a la risa, que no se cumplieron. Se jactaron que sancionaron el derecho de huelga, que según ellos no se había sancionado en la del '49. Fue una mentira, el derecho de huelga estaba comprendido pero no se mencionaba expresamente.Y en cuanto a la participación en las ganancias yo creo que jamás pensaron que alguna vez se iría a cumplir. Habrán dicho: Vamos a ponerlo que queda bien. En verdad con la participación de las ganancias sucede el mayor temor de las empresas. Ya que participar significa auditar, y eso es lo que no quieren.(...)"

En realidad, la boutade de Feinmann es aquí sobre todo un pretexto para recordar y homenajear al Dr Arturo Sampay. Y hoy, que con la recuperación de YPF se vuelve a retomar algo del espíritu del artículo 40 de la Constitución de 1949 y que se vuelve a debatir sobre la necesidad de una nueva reforma constitucional, creo que hay que tenerlo más presente que nunca.


P.S: Sobre este mismo tema (aunque con otro nivel y grado de conocimiento), recomiendo la columna de Dante Augusto Palma en Veintitrés.

domingo, abril 22, 2012

La canción del mal vecino




Con motivo de la decisión del Gobierno nacional de expropiar YPF a la empresa Repsol, en el post anterior recordé la nacionalización del petróleo en México. No era mi intención asimilar ambas circunstancias históricas, pero acabo de descubrir que el que establece esa similitud es nada menos que el diario fundado por Bartolomé Mitre. Su editorial de ayer, excepcionalmente ubicado en la tapa del diario, se titula "YPF, una confiscación, no una expropiación", y como era de esperar fue comentado con entusiasmo por el diario El Mundo de España.

Dejando de lado los aspectos leguleyos que no son mi fuerte, la similitud a que me refiero es que ese mismo argumento "confiscación, no expropiación" fue utilizado por los intereses afectados por el decreto del 18 de marzo de 1938 del presidente de México, General Lázaro Cárdenas. Acá tenemos algunas referencias al respecto:

"(...) Para 1938, las inversiones petroleras inglesas eran más importantes que las norteamericanas, pero, sin embargo, fue el gobierno estadounidense el más conflictivo frente a la política de expropiaciones del cardenismo. Estados Unidos reconoció a México como país soberano así como su derecho a nacionalizar la propiedad de las empresas extranjeras, pero quería cobrar en forma inmediata los bienes de la expropiación. México quería pagar de acuerdo con las posibilidades de financiación que la ley establecía. Estados Unidos sostenía que el pago diferido no era expropiación sino confiscación, y ello iba a contramarcha del derecho internacional. Por supuesto, Estados Unidos sostenía que el monto indemnizatorio debía incluir el petróleo todavía no extraído. También rechazaron la propuesta de Cárdenas de pagar con combustible y plantearon, como única solución, que se devolviera lo tomado, planteo este último que Cárdenas rechazó de plano.

Se desató entonces, un fuerte bloqueo internacional sobre el petróleo mexicano por parte de las empresas norteamericanas, e impulsaron campañas para que no tuvieran acceso a los equipos necesarios para poder seguir realizando la producción.(...)"

Historia de América Latina desde los orígenes hasta la globalización, Fascículo 34, p. 538-539, Departamento de Historia del Colegio Nacional de Buenos Aires y Página/12, Buenos Aires, 2003.

"(...) Roosevelt prefirió mantenerse alejado de la contienda. Limitó sus intervenciones a señalar que la promesa de pago de Cárdenas le parecía satisfactoria, siempre y cuando fuera inmediata, y que no estaba de acuerdo con las reclamaciones excesivas de las empresas. De esta suerte, el presidente de los Estados Unidos se negó a sacrificar su política de solidaridad hemisférica en un momento de crisis mundial.

Por su parte, los dueños se negaban a negociar. Exigieron la intervención de los Estados Unidos y emprendieron una campaña de propaganda, violenta e injuriosa, contra el régimen cardenista. Se las arreglaron para boicotear los embarques y ventas mundiales del combustible mexicano. Ningún buque cisterna quería servir a PEMEX. Tampoco hubo firma norteamericana que le vendiera el equipo de extracción y refinación que necesitaba. Los turistas se alejaron de México. El comercio sufrió grandes pérdidas y la falta de divisas extranjeras coadyuvó a una recesión.

Sin embargo, ni la Casa Blanca ni las compañías petroleras podían hacer más. Aunque se temía que otros países siguieran el ejemplo de México, era imposible obligar a Cárdenas a dar marcha atrás. El "buen vecino" no debía intervenir y el recurso de un golpe de Estado podía dar entrada a grupos de derecha, partidarios, por ende, de los poderes fascistas..."

Ángela Moyano Pahissa y otros, Estados Unidos de América. Síntesis de su historia, Instituto Mora, México, 1991, p. 240 (citado en la fuente anterior).


Como puede verse, quizás forzado por las circunstancias internacionales, ante la decisión mexicana el gobierno de Franklin D. Roosevelt decidió privilegiar su política de "buena vecindad" y prescindir de una acción imperialista directa en defensa de los intereses afectados. Al diario La Nación, editado en Buenos Aires (aunque a veces cueste creerlo), sin duda le caen más simpáticas las políticas de "mala vecindad".


P.S.: Aquí, otro video sobre la nacionalización del petróleo mexicano y también sobre PEMEX y los planes al respecto del gobierno de Felipe Calderón.

viernes, abril 20, 2012

Causa nacional


"... Quiero aclarar que éste no es un hostile take-over o toma hostil de mercado, al estilo Wall Street, como se denomina a las operaciones en las que una empresa es asediada y finalmente "tomada" por otra. Esta es una "entrega política", en la que no operó ni el mercado, ni la libre competencia, ni fue una lucha de titanes en la que venció el mejor postor, sino que fue un arreglo o, como decimos en la Argentina, un negocio cocinado por dos personajes políticos del más alto nivel: nada menos que el rey Juan Carlos de España y el presidente Menem.(...)

La oferta que hizo Repsol hace diez días por el total de la compañía se ajusta a los reglamentos. Y por eso seguramente se llevará a cabo. Pero no deja de enfurecerme que el gobierno argentino, en lugar de actuar como el custodio de YPF, como lo establece el estatuto, se convirtiera en su entregador. La privatización de YPF dejó en manos del Estado una acción dorada, que le da un poder de veto especial para evitar tomas hostiles o copamientos contrarios a los intereses del país. Pero el Gobierno en lugar de guardián resultó ser el "zorro del gallinero"."

María Eugenia Estenssoro (actual senadora nacional por la Coalición Cívica) en La verdadera historia de la venta de YPF,
La Nación, 12/05/1999.


El 16 de abril el Gobierno argentino dio un paso clave para empezar a revertir décadas de políticas erradas (además de antinacionales y antipopulares) en el área energética. Como bien explica Alfredo Zaiat, no sólo por el proyecto de ley de expropiación de las acciones de Repsol, sino también por la declaración de interés público nacional del autoabastecimiento de hidrocarburos. Queda archivada así (ojalá que para siempre) la concepción del gas y el petróleo, recursos no renovables y cada vez más escasos, como commodities; en su lugar pasan a ser considerados recursos estratégicos, como lo son realmente. Un cachetazo a la "dogmática" neoliberal.

Claro que hay que poner las cosas en su justa medida: se trata sobre todo de la reversión de una entrega nefasta concretada en 1998. No se retrotrae la situación de YPF a los tiempos previos a los '90, cosa que a esta altura posiblemente sea algo inviable. Y se da en momentos en que para lograr el deseado autoabastecimiento, seguramente habrá que recurrir a ingentes inversiones para la explotación de las reservas no convencionales, y dudo de que pase mucho tiempo para que empiecen a aparecer acciones concretas de actores internacionales de peso decididos a participar de este negocio.

Igualmente, sin duda es una medida para aplaudir, porque por fin se pone el interés nacional por delante de los intereses empresarios sin bandera. Y ante tanto cacareo de afuera y de adentro, incluso insultante no sólo para el Gobierno sino para el país, viene bien tener en cuenta el párrafo con que cierra su nota Mario Rapoport:

"Hoy las críticas que nos vienen de España y del Viejo Mundo son muchas, pero no olvidemos que los gigantes que veía el Quijote en su delirio no eran más que molinos de viento. El gobierno argentino no está expropiando una empresa, sino recuperando algo que les pertenece al país y a su pueblo. Los molinos de viento están en otra parte y es posible que muevan como fantasmas la crisis europea. Mientras, nosotros nos quedamos con lo que nos pertenece."

No quiero dejar de recordar aquí una de las epopeyas de la historia latinoamericana: la expropiación de las empresas petroleras extranjeras por el gobierno mexicano de Lázaro Cárdenas. No para trazar paralelos improbables sino para homenajear a quienes en México, al igual que los trabajadores argentinos de YPF, hicieron del petróleo una bandera de dignidad nacional. Por eso, más que historiar la medida en sí, prefiero citar algunos párrafos sobre la actitud popular y el contexto que rodeó la nacionalización. Como para que ahora a los argentinos "no nos corran con la vaina".


El Reino Unido rompió relaciones diplomáticas con México, los Países Bajos y Estados Unidos decretaron un embargo comercial, y retiraron a todo su personal técnico. La Tesorería de Estados Unidos dejó de adquirir petróleo y plata mexicana y dio toda su preferencia al petróleo de Venezuela.

El 23 de marzo se reunieron miles de personas de todas las clases sociales en una enorme manifestación de respaldo, regalando hasta gallinas para cubrir la indemnización. Las colectas y la emisión de bonos para cubrir la indemnización a las compañías petroleras estuvieron lejos de solucionar el problema económico pero sí constituyeron movilizaciones impresionantes de la opinión pública en apoyo de la nueva situación. Incluso sectores como la Iglesia y los empresarios conservadores, aplaudieron esta decisión. Para muchos, la expropiación significaba un sacudimiento final del imperialismo que por tanto tiempo había sangrado a México, impidiéndole confiar en su propia fuerza y capacidad.

Fueron momentos difíciles para el país de México ya que se agotaban las reservas de gasolina y no se tenía el conocimiento para sintetizar el tetraetilo de plomo, utilizado en aquellas épocas para graduar el octanaje de la gasolina. Se reunió a los mejores especialistas del todo el país para poder descubrir el proceso. Un accidente mató la mayor parte del personal y retrasó la investigación cuando se encontraba más avanzada. En un segundo intento se reunieron a los estudiantes de química más destacados del Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México y después de muchos esfuerzos lograron sintetizar el compuesto.


"(...) Las compañías petroleras han gozado durante muchos años, los más de su existencia, de grandes privilegios para su desarrollo y expansión; de franquicias aduaneras; de exenciones fiscales y de prerrogativas innumerables, y cuyos factores de privilegio, unidos a la prodigiosa potencialidad de los mantos petrolíferos que la nación les concesionó, muchas veces contra su voluntad y contra el derecho público, significan casi la totalidad del verdadero capital de que se habla."

"Planteada así la única solución que tiene este problema, pido a la nación entera un respaldo moral y material suficiente para llevar a cabo una resolución tan justificada, tan trascendente y tan indispensable."

Fragmento del discurso del Presidente de la República, General Lázaro Cárdenas, leído en el Palacio Nacional el 18 de marzo de 1938.


Por esas vueltas que tiene la Historia, hoy día la petrolera estatal mexicana PEMEX es dueña del 9,5% de Repsol, y de acuerdo con ello el presidente Felipe Calderón se alinea con los reclamos de la empresa y del gobierno español. Quizás no le caería muy simpático que le recordaran a Lázaro Cárdenas.


P.S. 1: entre tanta cháchara agresiva e insultante de los grandes medios internacionales, vale la pena leer esta defensa de la decisión argentina por Mark Weisbrot, aparecida en The Guardian de Londres.

P.S. 2: Debo retractarme de la última frase del post. En este video, el presidente Calderón se revela como un admirador y continuador de la política petrolera nacionalista del cardenismo. Sin duda, se trata de un caradura importante.

viernes, abril 13, 2012

Flor de diatriba

Hace rato que tengo agendado, entre tantos textos de Don Arturo Jauretche, uno dedicado a un polìtico socialista de pintoresca figura. Un texto que me vino a la memoria leyendo cosas como ésta, debida a la pluma de un pseudo "progresista" de los de hoy día. No es que crea que Alfredo Palacios haya sido de lo peor que le pasó a la Argentina ni mucho menos, ni tampoco lo creo del columnista actual del diario de Bartolo. Pero lo de Don Arturo es tan brillante y expresa verdades tan permanentes, que bien vale la pena recordarlo.


Las "señoras gordas" y "Don Alfredo"

"Entre las señoras gordas y Alfredo Palacios hay muchas más concomitancias que las donjuanescas que se esmera en sugerir. A las señoras gordas les molesta la justicia social porque las deja sin la clientela de la caridad fácil, con la que no se gana el cielo pero se apacigua la digestión. Cuando los pescadores de Mar del Plata ganan buenos salarios, las canastas de beneficencia dejan de tener objeto en los ocios marplatenses. Tampoco se puede ganar la lealtad para toda la vida de un peón de campo con el regalo de unos pantalones viejos del marido, cuando hay un Estatuto del Peón.

Como señora gorda, Alfredo Palacios trajo un día al Senado de la Nación y la derramó por todas las crónicas periodísticas, que se le brindaron en abundancia, la miseria de los santiagueños, los riojanos y los catamarqueños humildes. Era un lindo tema, como el valor de Sandino. Pero cuando llegó la hora en que los santiagueños, riojanos y catamarqueños comenzaron a salir de la miseria, con el trabajo y el salario bueno, Alfredo Palacios no estuvo al lado de los "sumergidos" que emergían. Estuvo con los sumergidores, y ha vuelto a traerlos de nuevo. Todavía vivirá bastante para volver con la miseria del interior, a dar un nuevo espectáculo, pero de la miseria del interior ya sabe quiénes tienen la culpa.

La libertad con que se llena la boca el doctor Palacios es un lujo de ricos. La libertad que quieren los argentinos es una necesidad de hombres.

Eso es todo por hoy. Parece duro pero es mucho menos que lo que ellos dicen de nuestro pueblo y, sobre todo, que lo que hacen. Sólo que ellos tienen la piel delicada y nosotros estamos curtidos. Y conste que lo dice uno que está marcado por los peronistas por su falta de ortodoxia, o porque, demasiado ortodoxo, sabe que primero está la Nación, después el Movimiento y después los hombres. Uno que quiere salvar para el futuro un gran movimiento histórico y no quiere que naufrague ni en el rencor, ni en la pequeñez personal que hay hasta en los grandes hombres. Éste es el caso de Palacios que llegó a ser un pequeño "gran hombre" y sobrevivió en la mortaja de su indumentaria, para ser lo que es desde hace cuarenta años: el pequeño amortajado que ahogó en la mortaja su propia grandeza.

Y todavía alguien dirá que soy más duro con Palacios que con Santamarina o con Alsogaray, por ejemplo.

Pero es que ésos no andan disfrazados de "amigo del pueblo", ni reclutan chiquilines inocentes -y tal vez algún obrero retardado- para pagar las notas necrológicas.

Santo y Seña, 19 de enero de 1960."


Arturo Jauretche, Prosa de hacha y tiza, Ed. Corregidor, Buenos Aires, 2007, p. 63-64.


P.S.: Desde ya, reflotar acá lo de "señoras gordas" no implica ninguna alusión personal.

viernes, abril 06, 2012

Nunca me acostumbraré

Recordando ayer este post a raíz de una noticia, encontré en este blog lo que sigue, escrito en octubre del año pasado:

"En los últimos días, blogs griegos han bautizado al Primer Ministro griego George Papandreu llamándolo un "Georgios Tsolakoglou". La pregunta obvia... ¿Quién es Tsolakoglou? Este personaje había firmado el armisticio con la Wehrmacht y fue designado jefe de un nuevo gobierno colaboracionista títere de los nazis en Atenas durante los '40. Era un correcto oficial del ejército que actuó contra los intereses nacionales griegos, así como se alineó con los extranjeros contra su propio pueblo y literalmente rindió el ejército griego a las fuerzas de ocupación del Eje en 1941-42. El resultado de esta traición fue el saqueo por los alemanes de los recursos griegos, lo que más tarde causó escasez de alimentos, enorme inflación y una devastadora hambruna que mató a 100.000 griegos.(...)"

El post ahonda luego en las analogías entre el accionar del militar colaboracionista de los nazis y el del (ahora ex) Primer Ministro Papandreu, y en los proyectos de dividir Grecia en zonas económicas especiales para las inversiones alemanas. Y termina así:

"Por favor abandone el poder, Sr. Papandreu, y váyase de Grecia ahora mientras todavía es seguro. Porque si hay nuevos planes de empequeñecernos y hacernos caer todavía más, aquí en Hellasfrappe [nombre del blog] tememos que será demasiado tarde para que su gobierno escape de la furia popular, y el mundo podría presenciar una vez más escenas como aquellas vistas en Argentina, cuando un Tsolakoglou similar trató de huir con un helicóptero."

En realidad yo no conocía hasta ahora la historia de Tsolakoglou, un nombre que descubrí leyendo esto:

"El Gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego tomara un Kalashnikov, yo sería el segundo en hacerlo) no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir. Creo que los jóvenes sin futuro tomarán algún día las armas y colgarán boca abajo a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussolini en 1945″.

Los brindis de estas Pascuas, íntimamente los dedicaré a la memoria del viejo Dimitris Christoulas, que no quiso acostumbrarse a una vida indigna.






P.S.: Le agradezco a Pedro Brieger haberme inspirado este post.

viernes, marzo 30, 2012

Los libretistas


La recordación del 36º aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976 tuvo como eje la complicidad civil y de los grandes grupos económicos con el terrorismo de Estado, un tema recurrente en este blog desde sus comienzos. Últimamente han aparecido nuevas revelaciones sobre el armado conspirativo
que le dio letra a la Junta Militar y la nutrió de numerosos funcionarios, por ejemplo en el libro 1976 - El Golpe Civil de Vicente Muleiro (aquí un fragmento del libro, y acá una nota al autor). En el mismo sentido apunta esta columna de Alberto Dearriba, autor del libro El Golpe.

Claro que los aportes tienen un valor adicional cuando algún protagonista directo muestra sin tapujos su pensamiento y sus intenciones. Es el caso de este artículo de Eric Calcagno, que incluye algunos párrafos de un libro de Juan Alemann muy anterior a la actuación de su autor como funcionario del Proceso:

“En la medida en que una economía capitalista, llamada también de mercado o individualista, no permita un crecimiento más o menos continuo, y genere las distorsiones irritantes de la inflación, se irá difundiendo la convicción de que hay que modificar el sistema económico”.

“La política de ingresos exige en sus primeras fases, un alto grado de coacción. Sólo una vez que haya tenido éxito a través de un período más prolongado, puede instrumentarse en forma menos rígida, sin que sea sacrificada en su esencia a la política. Por este motivo resulta tan difícil implantar una política de ingresos en un Gobierno que depende de votos”.

“La ley de convenios colectivos y la ley de asociaciones profesionales, a través de las cuales se instrumenta el sistema, deben ser necesariamente derogadas”.

“También es necesario prohibir la huelga”.

“El orden cronológico de una política de ingresos, después de un período de inflación, no puede ser otro que: 1º Congelación de salarios. 2º Fijación de un tipo de cambio adecuado e instrumentación de una política de balance de pagos que permita mantenerlo con libertad cambiaria. 3º Medidas encaminadas a presionar sobre los precios”.
(Juan E. Alemann, Una política de ingresos para la Argentina, Ediciones Macchi, Buenos Aires, 1969).


Sin duda, cuando Alemann asumió en 1976 como Secretario de Hacienda del gabinete encabezado por José Alfredo Martínez de Hoz, estaba muy convencido de lo que había que hacer. Y si algo no escatimó el gobierno militar, fue la coacción. Eso sí, el crecimiento "más o menos continuo" y la eliminación de la inflación quedaron como tareas pendientes. La nota de Calcagno continúa así:

"(...) Las principales medidas económicas adoptadas de inmediato por el gobierno surgido el 24 de marzo de 1976 fueron las recomendadas por el Dr. Juan E. Alemann: el congelamiento de salarios por tres meses; la eliminación de los controles de precios y la devaluación del tipo de cambio. Los salarios reales cayeron alrededor del 30 por ciento, se disolvió la CGT, se suprimieron las actividades gremiales, el derecho de huelga, las reformas a la ley de contratos de trabajo y las convenciones colectivas salariales. Sin violencia sistemática, el plan económico no podía existir.

Después de estas medidas coyunturales de represión, comenzaron los cambios estructurales. En agosto de 1976, la inversión extranjera fue desregulada y el capital extranjero obtuvo los mismos derechos que el capital nacional. A fines de 1976, el tipo de cambio fue unificado, junto con el fin de regulaciones y subsidios a las exportaciones y reducción de los aranceles de importación (con una caída de la protección del 40 por ciento). El 1º de junio de 1977 entró en vigencia la ley de entidades financieras, que le otorgaba al sector “una posición hegemónica en términos de absorción y asignación de recursos” y disminuía la acción del Estado (Mario Rapoport, op. cit., pág. 791).

En el campo económico existió una enorme transferencia de ingresos hacia el sector financiero; se generó una gigantesca evasión de capitales; las instituciones básicas del derecho del trabajo fueron suprimidas y se deprimieron los salarios. Todo ello requería una violenta represión. El resultado fue que el producto por habitante (a precios constantes) en 1983 era nueve puntos menor que en 1975(...)."

La moraleja que se me ocurre para tener presente hoy día es que, sin importar las dificultades y errores que puede tener un gobierno elegido por el pueblo, el establishment conservador y/o neoliberal siempre tiene un plan disponible. Y ya tenemos suficiente experiencia histórica de lo que esos planes significan.

No está de más traer esto a colación, hoy que se conmemoran 30 años de la movilización popular del 30 de marzo de 1982.

jueves, marzo 22, 2012

¿Se viene la revolución?

Esta invitación que posteó Abel me viene a cuento para volver a resaltar la actualidad de la problemática "Ciencia, tecnología, desarrollo y dependencia" y la necesidad de un pensamiento propio que retome los aportes de Jorge A. Sabato y otros pensadores que se dedicaron al tema en los '60 y '70 (algo como esto, por ejemplo).

Un buen ejemplo de la actualidad de dicha temática es el que plantea el título de esta nota aparecida el año pasado en Cash. El litio es un material estratégico con un enorme potencial económico presente y futuro, y Argentina posee una de las mayores reservas mundiales junto con Bolivia y Chile (para más datos, recomiendo el reportaje de Adrián Paenza al químico Juan Collet). Actualmente, el país produce y exporta carbonato de litio a granel, destinado a empresas trasnacionales como ésta que fabrican baterías para celulares, computadoras, automóviles, etc. Claro que hay una pequeña diferencia entre la escala económica de la producción de carbonato de litio y la de baterías, como bien explica el autor de la nota:

"(...) La presidenta Cristina Fernández de Kirchner introdujo lateralmente un punto que casi no aparece en los debates económicos o de política industrial, ya que al mencionar el pedido a la General Motors de fabricar en el país baterías de litio ha rozado un tema central y estratégico: ¿qué debe hacer un país con sus recursos naturales? ¿Qué debe hacer con su petróleo, con su gas, con su cobre, con su litio? La primera dimensión, la trivial de este asunto, es la económica y no caben dudas: hasta el 2004 el precio de la tonelada de carbonato de litio no superaba los 2500 dólares, hoy el precio es de 6000 dólares la tonelada. Una batería para automóviles de litio-ion tiene un precio de mercado de 20.000 dólares, que necesita alrededor de 15 kilogramos de carbonato de litio para fabricarla, es decir, menos de 15 dólares (*). ¿Qué conviene producir y exportar? ¿Baterías o carbonato de litio?"
[(*) No me cierra la última cuenta, de todos modos la diferencia entre la materia prima y el producto manufacturado salta a la vista.]

Y yendo a las implicancias profundas de esa pregunta:

"Otra dimensión que no es considerada habitualmente es la industrial: producir baterías implica un entramado productivo complejo de proveedores de tecnologías que se articulan horizontal y verticalmente con el fin de producir un objeto de alto valor agregado. Además, esta red necesita más trabajadores, y mucho más capacitados, que la simple extracción y transporte de un mineral. Por otro lado, avanzan las tecnologías para hacer eficiente el reciclado del litio utilizado en baterías. Cuando estas técnicas sean económicamente redituables, ¿cuánto disminuirá el precio de la tonelada de carbonato de litio? ¿Quiénes tendrán el control de este mercado? ¿Los países que dominan la tecnología o los que disponen del recurso? Pocas veces en la Argentina respondimos correctamente a esas preguntas. Lo hicieron, por ejemplo, Mosconi y Savio, que entendieron que no sólo el petróleo y el hierro eran recursos estratégicos, sino que lo eran, y acaso en mayor medida, una industria nacional del gas y del petróleo y una industria nacional siderúrgica. Si la Argentina pudo por momentos alejarse de la pobreza, material, intelectual y espiritual que supone ser sólo y nada más que un productor de materias primas, fue por la elección del camino correcto en el momento adecuado, fue por pensar estratégicamente y a largo plazo y fue por el coraje de muchos que debieron enfrentar a los intereses extranjeros y a sus representantes nacionales."

Afortunadamente hay indicios que permiten ser optimistas en este tema en particular, como surge de este reportaje al físico Daniel Barraco:

"Hemos conformado un grupo de investigadores de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas de la Universidad Nacional de La Plata, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa Sol.ar, que trabaja para llegar a tener las baterías argentinas. Estamos desarrollando el know how mediante tres proyectos paralelos que cuentan con el apoyo de los ministerios de Ciencia y Tecnología y de Industria. El primero es desarrollar las pastas, los electrolitos, con los separadores y los polímeros; segundo, fabricar la batería en sí usando esa mezcla, armar el pack y colocar los controladores, y tercero, la purificación del litio, aprovechando la abundancia y la calidad de reservas de este recurso en la Puna."

"Tanto la fabricación de las celdas como el ensamble de las baterías se realizarán en plantas industriales que se ubicarán en las provincias productoras de litio, es decir, en Catamarca, Salta o Jujuy. Apuntamos a una industrialización en origen. La parte electrónica se realizará en Córdoba, donde podemos hacer la soldadura y los demás procesos. Por eso esperamos ya para el próximo mes de junio tener una planta instalada, ponerla en funcionamiento y sacar la primera partida de unas 80 mil baterías para septiembre u octubre. Luego las tendríamos que hacer homologar y, una vez homologadas, se estaría en condiciones de venderlas y hasta exportarlas."


Por supuesto, una política de Estado en una actividad como ésta tiene que tener en cuenta los aspectos ambientales como los que preocupan a los habitantes originarios. Y también, prestar mucha atención a los poderosos intereses que están metiendo (o queriendo meter) mano en el asunto.

No es para alarmar a nadie, pero no está de más recordar qué les puede llegar a pasar a los países que no saben o no pueden defender sus recursos naturales.

En fin, vaya algo de música para amenizar.





P.S.: Subsanando un olvido imperdonable, aquí va una entrevista al Presidente Evo Morales hablando de lo que significa el litio para Bolivia, con dos frases para recordar:

"No queremos que se repita otro Potosí."

"La polìtica definida es tener socios y no patrones."

domingo, marzo 18, 2012

Del Canca para Lucas



A propósito de la última emisión del programa Café Las Palabras.

"El 1º de Mayo estaba en La Habana, Cuba, presenciando un imponente desfile en la Plaza de la Revolución. Allí nos encontrábamos, entre muchos extranjeros, un grupo de jóvenes peronistas. Nuestra presencia en la isla, en esa fecha, fue casual, ya que estábamos realizando una gira programada por distintos países del continente para impulsar y concretar un Encuentro de Juventudes Latinoamericanas, primer paso para desembocar en un Encuentro de Juventudes del Tercer Mundo.(...)

Cuando estaba por terminar el desfile, se acercaron amigos cubanos para darnos una noticia que nos alarmó. En Buenos Aires, ese 1º de Mayo de 1974, se habían producido incidentes, que habían originado una situación conflictiva, un enfrentamiento en la Plaza, con muchos heridos y muertos según esa primera versión. La noticia me provocó un gran desconcierto.

Nos trasladamos urgente con esos amigos a la dirección del diario Juventud Rebelde y empezamos a recibir una información un poco más precisa, menos alarmante. Vimos con alivio que no había heridos ni muertos. Los cables reflejaban, sí, una situación de desencuentro, de pelea y abandono de la Plaza por amplios sectores de la concurrencia.

Después nos enteramos que era el sector de la Juventud el que se retiró de la Plaza. Me comuniqué con el local de la J.P. en Buenos Aires para interiorizarme de qué había pasado, ya que antes de la gira todo parecía bien encaminado entre la Juventud Peronista de las Regionales y las autoridades del Partido y del Gobierno, para compartir la tradicional fiesta de los trabajadores.

Desde esas charlas a la distancia, comenzamos a definir una estrategia que reubicara en sus justos términos lo que aparecía como una difícil y nunca esperada "confrontación con el General Perón".

Regresé a Buenos Aires a fines de mayo. Ya se había atemperado el efecto del 1º de Mayo, pero no la situación política que quedaba al descubierto y que de hecho desbordaba a los actores circunstanciales: Perón, la J.P. y los Montoneros. Por lo tanto, me aboqué enseguida a establecer contactos y reuniones para entender realmente lo que significaba el rol de la Juventud Peronista.

La urgencia era ver cómo recomponíamos las relaciones con Perón y cómo trabajábamos la redefinición del rol de las masivas estructuras juveniles dentro de esa realidad política.(...)

Uno de los ejes de las charlas se dio con las autoridades del Partido: Duilio Brunello, vicepresidente 1º y en aquel momento Interventor Federal en Córdoba y su colaborador, Carlos "Chango" Funes. El diálogo se mantuvo en forma directa con Funes, con quien habíamos tenido contactos desde el año 1972.

Realizamos varias reuniones, las últimas con la presencia de dirigentes de la Organización Montoneros. Comenzamos a diseñar un marco de equilibrio, de relación, de inteligencia, donde las partes pudieran servir a la armonía del conjunto dentro del esquema de conducción política del general Perón.

Otra vía de diálogo importante la llevamos adelante con el Dr. Vicente Solano Lima, un hombre de consulta permanente para mí. Mi relación con el ex Vicepresidente era tan fluida y amena que cualquier palabra sería redundante para valorar el rol que cubrió en esas instancias.

También comenzó una relación específica con el Dr. Ricardo Balbín. Mi relación con Balbín fue fluida, dinámica, simpática, formal y sanamente respetuosa.

La juventud quería, de alguna manera, las garantías de que podía participar y ser protagonista llevando adelante un discurso moderno, progresista, transformador y revolucionario. Este fue el eje de otra vía de relación, el coronel Vicente Damasco.

Siempre digo que es imposible querer entender lo que pasó aquel 1º de Mayo de 1974, sin relacionarlo con el 12 de junio del mismo año, cuando en alguna medida se corroboran las preocupaciones de la Juventud. El 12 de junio el pueblo peronista responde al llamado de Perón con una virtual autoconvocatoria. Al discurso de la mañana, le sigue su última presencia en el histórico balcón. Perón pronuncia dos frases que han marcado parte del futuro del movimiento: "Mi único heredero es el pueblo", es una de ellas. La otra frase afirma que "Vine a la Argentina a llevar adelante un proceso de liberación y no para consolidar la dependencia".

El Dr. Oscar Alende me contó, personalmente, que el 1º de Mayo, después del incidente en la Plaza, al abandonar el balcón, el propio Perón le describió lo sucedido en el fuerte diálogo con las columnas de la J.P.: "Esto es como el padre que reta a sus hijos".

La gira que yo había realizado por Latinoamérica contaba con el visto bueno de Perón y el informe que realicé de esa gira, llegó al General por vía de Solano Lima y Damasco. Además, después del 12 de junio, me reuní con Perón para interiorizarlo de lo que habían significado los contactos con los gobiernos de Perú, Panamá, México, Cuba y Venezuela.

En todos los contactos que realicé en esos días, siempre procuramos evitar que la Juventud se automarginara, se cerrara, se desvinculara de la relación con las masas y cayera en ser uno de los extremos del conflicto violento en la Argentina.

Los contactos con Funes, con Balbín, Solano Lima, Damasco y Alende iban a dar sus frutos cuando, desgraciadamente, el 1º de julio se produce la muerte de Perón.

En ese momento, yo reivindico la figura de Balbín como una suerte de primer ministro, procurando que la Juventud participara en forma plena en el proceso de crear un gran consenso para cubrir la ausencia de Perón. Incluso, el 2 de julio, en una reunión que tenía con Balbín, me ausento de la misma para que el interlocutor directo sea Mario Firmenich. En forma expresa no asisto a la misma para hacer que todos los actores entiendan la necesidad de la salida política a las situaciones que se planteaban.

Después de la muerte de Perón las relaciones de poder variaron en la Argentina y mis interlocutores perdieron presencia ante el avance de López Rega y de los sectores partidarios del autoritarismo, y se van generando las condiciones del enfrentamiento y la preparación de las condiciones que llevan al golpe de Estado de marzo de 1976.

A esa altura, yo había pasado de ser un protagonista del diálogo para reinsertar a la Juventud en un consenso liderado por Perón, a la condición de preso y proscripto.

Nos faltó el tiempo material para que todos hiciéramos la autocrítica necesaria y evitáramos lo que vino después.

Puedo dar testimonio de ello.

Juan Carlos Dante Gullo
Enero de 1996."

Testimonio que figura en Perón y la Guerra Sucia de Carlos "Chango" Funes, Catálogos-Documentos Críticos, Buenos Aires, 1996, p. 199-202.


P.S.: No es éste el único post disparado por este tema: también se ocupó del asunto Abel, a quien le agradezco su mención. Y otro post, escrito con las tripas por alguien que la vivió desde adentro, el de Los Caniches de Perón.

lunes, marzo 05, 2012

Debatiendo con Cristina

El extenso y detallado discurso de la Presidenta de la Nación durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional provocó molestias, incluso en filas propias, por una frase poco afortunada referida a los docentes. A mí me hizo ruido otra frase: la alusión elogiosa al que fuera presidente de YPF durante los primeros años del menemismo, José "Pepe" Estenssoro, quien condujo hasta su muerte el proceso de privatización de la mayor empresa estatal argentina.

Si bien Cristina aclaró que estaba en las "antípodas ideológicas" de Estenssoro, le reconoció como mérito el haber llevado a YPF a sus niveles más altos de producción. Creo que habría que agregar que las penurias actuales en cuanto a caída de producción y necesidades de importación de hidrocarburos tienen una de sus causas en la política empresaria de aquellos años, como lo señaló ayer Raúl Dellatorre en Página/12:

"(...) Repsol se adueña de YPF en 1998, como culminación del proceso de desregulación y privatizaciones iniciado por el menemismo a comienzos de esa misma década. El ejecutor de esa política fue José Estenssoro hasta su muerte, luego sucedido por Roberto Monti hasta el arribo de Repsol. La apertura de la explotación petrolera al capital privado durante la gestión de Estensoro logró rápidamente alcanzar el autoabastecimiento e, incluso, saldos para exportar hidrocarburos, pero sacándole el último provecho a los yacimientos que ya estaban en producción y sin el mínimo esfuerzo por reemplazar las reservas que se consumían.

Lo que mostraba el gráfico que Cristina exhibió durante su discurso, con una curva de producción que alcanzaba su máximo en 1998, no fue más que el resultado de esa política de liquidación de las reservas que, con el tiempo, se convertiría en el inicio de los dramas actuales. La Presidenta elogió la gestión de Estenssoro contrastándola con la posterior de Repsol, aunque, en perspectiva, hoy podría decirse que una posibilitó la otra.

Cuando Repsol se adueñó de YPF, prácticamente no tenía reservas en el resto del mundo, por lo que el aporte que le hizo a los libros de la petrolera española fue sustancial. Más todavía lo fueron sus utilidades, que Repsol reinvirtió en países con áreas de exploración geológicamente más atractivas que el agotado subsuelo argentino. Así, continuó el proceso de desinversión de YPF en exploración, y comenzó paralelamente el de estancamiento y declinación de la producción.(...)"

A lo que puede agregarse este párrafo de la nota de Andrés Asiain y Agustín Crivelli en el Cash de ayer:

"(...) A partir de la administración Menem se produjo un cambio en la concepción de los hidrocarburos que pasaron a regularse como una mercancía sin valor estratégico. La provincialización de los yacimientos y transformación de YPF en una sociedad anónima (Ley Nº 24.145 de 1992) y la posterior venta de la mayoría accionaria a la española Repsol a finales de los noventa, dan cuenta de esta nueva concepción. Las consecuencias de la lógica mercantil de gestión de los hidrocarburos se harían sentir años después, cuando la Argentina abandone las políticas neoliberales y desarrolle un intenso crecimiento económico. El sector se demostraría incapaz de generar niveles de producción acordes a los requerimientos del desarrollo nacional, obligando a importar combustibles del exterior a precios internacionales, afectando negativamente las cuentas externas y fiscales, los ingresos de la población y la competitividad de la producción local.(...)"

No se trata aquí de retomar una polémica "YPF estatal vs. privada" sino de señalar el enorme costo que significó para el país el haber adoptado la "lógica mercantil" en la gestión de hidrocarburos, que incluyó por muchos años la exportación de petróleo crudo. En ese marco, la "eficiencia y éxito empresarial" que pudo haber mostrado Estenssoro es un hecho secundario ante la necesidad actual de definir una política totalmente opuesta. Y tampoco hay que olvidar el daño social que significó la política de YPF de esos años, basta recordar la lucha de los primeros "fogoneros" y "piqueteros" en Cutral Có o General Mosconi. Como una anécdota que me fue referida de primera mano, un día Estenssoro se presentó en los laboratorios de Investigación y Desarrollo de YPF en Florencio Varela, reunió al personal de profesionales, ingenieros, técnicos, etc. y les dijo sin que se le moviera un pelo: "Todo esto se cierra". Quizás una acertada decisión "empresarial", pero como política y estrategia de desarrollo del país, yo aspiro a otra cosa.

Además soy un convencido de que el gobernante debe ejercer una función docente, sobre todo en países como el nuestro donde la sociedad ha perdido el rumbo tantas veces. Y Cristina Fernández de Kirchner suele ejercer ese rol, por momentos de manera brillante y ese es otro aspecto que la diferencia de la inmensa mayoría de los personajes políticos de la actualidad, sean del bando propio o no. Quizás fue también por esta razón que la alusión a Estenssoro me resultó especialmente chocante: no debemos olvidar de dónde venimos, para tener claro qué es lo que pretendemos para el presente y el futuro.

Este trabajo de Hugo Barcia y Norberto "Croqueta" Ivancich, publicado en la revista Unidos en 1991 durante la gestión de Estenssoro, describe en detalle cómo se "gerenció" YPF con miras a su privatización, y presenta una visión lapidaria de la gestión de "Pepe" (también es recomendable este artículo posteado hace tiempo por Abel). No por nada Estenssoro tenía como su mano derecha a Ricardo Zinn, el ideólogo del "Rodrigazo", quien falleció junto con él en el presunto accidente aéreo de mayo de 1995. Para terminar este post, creo que nada mejor que el párrafo final del artículo de Barcia e Ivancich:

Y para el cierre, un momento de meditación: antes hablamos de los 700 millones de dólares anuales que obtienen las destilerías en maniobras non–sanctas, para decirlo suavemente. ¿Recuerda el lector el monto de lo recaudado por la privatización de las áreas centrales? Recordatorio: menos de 600 millones de dólares. ¿No hay nada en estas cifras, amigo lector, que le haga recordar al tango Cambalache? Piense en el costo social de una política de ajuste que margina a más de 10 millones de argentinos. La misma política de ajuste que "amontona" en la vidriera, como en el tango de la Biblia y el calefón, un "descuido" de 700 millones de dólares junto a la patética necesidad de salir al exterior, con una pelela en la mano, a pedir créditos "stand–by" por cifras mucho menores que las "descuidadas".

Una pregunta le duele a este país tanguero y descomunal: ¿dónde estaba Dios cuando curraban?


P.S.: Merece citarse la elogiosa necrológica de Estenssoro aparecida en el New York Times, que incluye una de tantas profecías fallidas (traduzco):

"Se espera que ese modelo [el de YPF] sea imitado cuando otros países latinoamericanos privaticen sus compañías petroleras, que han sido por largo tiempo símbolos importantes de orgullo y patrimonio nacional."

Casi 17 años después, Argentina sigue siendo el único país latinoamericano en haber privatizado su empresa petrolera estatal.