miércoles, mayo 24, 2006

De Canadá vs. Argentina o La pólvora ya está inventada

He estado leyendo acerca de un nuevo libro de Tulio Halperín Donghi sobre las visiones decadentistas de la historia argentina. También estuve viendo distintas explicaciones de por qué Argentina no evolucionó como Australia o Canadá, cuando a principios del siglo XX eran países de poderío similar. En eso me encontré con esta conferencia de J.J. Llach donde analiza los vaivenes económicos en nuestro país durante el siglo XX (aunque el ex-funcionario no es santo de mi devoción, tiene algo que ver con el dueño de La Ciencia Maldita, un blog que me cae simpático). Al referirse a la década del ´30 dice:

"¿Cuál fue la gran falencia de esta etapa? Mi opinión personal es que radicó en el quiebre de las instituciones políticas. No estuvo en los factores económicos sino en el quiebre de las instituciones políticas.

Claro que podemos polemizar eternamente respecto de esta cuestión. Hay quienes piensan que todos los males de la Argentina empezaron con el peronismo pero, aunque esto fuera cierto, también deberíamos preguntarnos cuáles fueron las razones por las que surgió el peronismo. A mi juicio, reitero, el año 1930 es significativo para la Argentina no tanto o no sólo por la crisis mundial -que fue importantísima y empezó en 1929- sino por el quiebre de la institucionalidad política. Es un hecho que marcó a fuego el resto de la historia de nuestro país de prácticamente todo el siglo XX. Pienso que aquel modelo, aquella estrategia de desarrollo, falló no por razones económicas o sociales sino por cuestiones políticas."

Y esto lo dice un economista (que además es sociólogo), miembro de la respetable Fundación Mediterránea...ajá. Ahora digo yo, ¿esto lo venimos a descubrir recién ahora? ¿qué camino habrán seguido Canadá, Australia o Nueva Zelanda para ser exitosos? ¿será que allá todos los dirigentes son decentes, capaces y honestos y acá estamos condenados a los chorros, inútiles y corruptos? Veamos qué tiene para decirnos nuestro inspirador el Jorjón:

"...Durante mi vida en Canadá tuve la oportunidad de estudiar comparativamente la vida allí y en la Argentina, y saqué una conclusión bastante interesante: (...) en conjunto los dirigentes políticos de Canadá no son ni mejores, ni más inteligentes, ni más cultos, ni más honestos, ni más competentes. Y yo he estudiado la historia política de Canadá desde la Primera Guerra Mundial y comparado dirigentes políticos de ambos países en las mismas etapas históricas y he llegado a esa conclusión. Sin embargo han conseguido llevar adelante un país que en el año ´30 estaba por debajo de la Argentina, y ponerlo por encima. Y uno se pregunta; ¿qué es lo que ha ocurrido? Es que ahí se ha hecho política durante todo ese período; son 50, 60 o 100 años de política continuada. Y política democrática continuada, por aquello que dicen de que la democracia es el peor de los sistemas pero es el único que funciona y sirve para algo. Resulta que los altibajos se van compensando y entonces hay un sistema de aciertos y errores; no son todos grandes aciertos, ni son todos grandes errores, ni son todos grandes triunfos, ni son todos grandes desastres. No hay mesianismo, no hay gente que ande diciendo "Canadá potencia", "Canadá adelante"; la cosa, simplemente funciona. Y hace funcionar la cosa razonablemente, como se debe hacer. Una persona de mi edad que se haya dedicado a la política en Canadá tiene posibilidades de ser senador, diputado, ministro, por la suya, no porque venga un general y graciosamente lo designe, como ocurre aquí, que los generales se reúnen y eligen a un civil por hache o por be, que les viene bien, y así como lo eligen, lo sacan. En Canadá se llega a eso a través de la acción política en un partido político, en el Senado, en la Cámara, en el meeting político en la calle, etcétera. Y esto que digo son trivialidades, pero hemos descendido tanto en la Argentina en el análisis de lo que ocurre, que uno tiene que salir a decir estas trivialidades de que la acción política es la que lo educa a uno para hacer política, y que es haciendo política como se gobierna. Nuestros gobiernos, estoy absolutamente convencido, no tienen ninguna convicción democrática y no la pueden tener porque nacen de golpes militares. Decía Chesterton, cuando alguien pensaba que hacía falta una revolución para imponer la democracia: "No, es todo lo contrario, solamente con la democracia es que se hace una revolución". A mí me parece una frase magnífica. Volviendo a las ventajas naturales que teníamos, si las hubiéramos aprovechado en el sentido positivo, llevados a través de un largo ejercicio de la acción política, sin las deformaciones que han ocurrido por culpa de todos, para no poner a unos más que a otros..., aunque cuando oigo a un general decir que todos somos culpables, siempre digo que todos somos culpables pero algunos más culpables que otros. Después de todo yo nunca tuve un regimiento de tanques para poder sentarme a la mesa y pegar un puñetazo. Y estoy desvalido frente al juego del poder, como buen civil."

(J.A. Sabato, Ensayos con Humor, Ed. de la Urraca, 1983, p. 83. Tomado de un reportaje de Emiliana López Saavedra, revista Redacción No. 106, diciembre 1981.)

Afortunadamente las referencias a los golpes y gobiernos militares han perdido vigencia (aunque espero que no caigan nunca en el olvido), pero lo que me tomé la libertad de remarcar, seguramente que no. Así que ya lo saben, para mí es la Política, no es la economía...señores.

2 comentarios:

pepe dijo...

Jorge, esta un poco de moda eso de encontrar quién fue el primer pecador Argentino. Algunos lo ubican en Rivadavia, Rosas era ya un candidato seguro, Roca y más cerca Uriburu, Perón.
A mi entender, los fenómenos políticos Argentinos de la primera mitad de siglo no escaparon a las generales (crisis del liberalismo y por consiguiente, de la democracia, autoritarismos, economía organizada, etc. etc.)
Si hay un momento donde se pierde el rumbo, es primero de manera incipiente con el objetivo de la lucha armada en los primeros años del 70 (algo que Perón, ya sabemos, no compartía) y después fundamentalmente a través del proceso.
La contrarreforma liberal en la dictadura no tuvo los contrapesos necesarios.
Yo creo que no hace falta ir más lejos para exlicar la "decadencia" Argentina.

Jorge Y. de la G. dijo...

Gracias por tu comentario Pepe. Este tema da para largos debates, si puse aquí estos textos es porque para mí es un hecho clave que a partir del golpe del '30 las clases más poderosas del país toman un camino de desprecio de las instituciones democráticas que marcó el medio siglo siguiente. Hoy en día me parece adecuado hacer énfasis en el valor de la política, creo que es un momento para recuperar el respeto por las instituciones y la participación popular.
Saludos