martes, diciembre 19, 2006

Hablando de la Patria (II)

No había pensado el post anterior en relación con el aniversario del 19 y 20 de diciembre de 2001, aunque me parecen oportunas estas reflexiones al respecto. En realidad la cosa venía por dos poemas que hablan de la Patria y que me tocaron a fondo. Atravesando los años, volví a sentir un amor muy antiguo. Que viene desde una época en que un pibe del Once, hijo de inmigrantes, no quería perderse un desfile del 9 de Julio o no sentía mayor orgullo que cuando en la escuela lo elegían como abanderado. Y que con el tiempo fue encarnando el amor a la Patria en el amor al Pueblo, otra palabra en desuso. Cuántas cosas que nos robaron, o nos dejamos robar, o directamente las regalamos...

Uno de los dos poemas que mencionaba es Didáctica de la Patria de Leopoldo Marechal, que Hard Core puso en su blog. El segundo pertenece a otro poeta olvidado (entre paréntesis, a la más conocida de sus obras le puso música Peteco Carabajal, y otra de sus poesías tuvo un destino tan curioso como injusto).

El asunto es que en San Luis hay un sitio histórico llamado Las Chacras. Ahí fue donde allá por 1819 el gobernador de esa época (llamado Dupuy, no estaban todavía los Rodríguez Saa...) preparaba las tropas formadas por gente de su provincia para incorporarse al Ejército de los Andes. Sobre una población total de 16000 habitantes, 5000 sanluiseños se alistaron a las órdenes de San Martín.

A esta epopeya, ese poeta le escribió lo que sigue.


Digo el llamado

Y después en caballos redomones
que urticaba la prisa de la espuela
galopaban los Chasquis por las calles
de la ciudad donde Dupuy gobierna,
conduciendo papeles que decían:
"El General de San Martín espera
que acudan los puntanos al llamado
de Libertad que les envía América".
y firmaba Dupuy, sencillamente,
con la mano civil y la modestia
de quien era varón republicano
hasta el cogollo de la misma médula.

Y los Chasquis partieron, con el poncho
como un ala flotando en la carrera,
hacia todos los rumbos provinciales
por los caminos de herradura o huella,
ignorantes del sol y la fatiga,
sin pensar en la noche o la tormenta;
llegaron hasta el Morro por la tarde,
y por el alba cabalgaron Renca,
y entregaron mensajes en La Toma,
en La Carolina y La Estanzuela,
en la villa de Merlo y Piedra Blanca,
en el Paso del Rey y Cortaderas,
en Nogolí también y en San Francisco,
en cada población y en cada aldea,
y en estancias y oscuras pulperías
y en velorios, bautizos y cuadreras,
dondequiera paisanos se juntaran
en solidaria diversión o pena.

Y los hombres dejaban el arado,
o soltaban azada o podaderas,
o la hoz que segaba los trigales
o la taba o el truco en la taberna,
o el amor de las jóvenes esposas,
o la estancia feudal, o la tapera,
o el cedazo que el oro recogía
cuando lavaban misteriosa arena,
o el telar, o los muros comenzados,
o el rodeo de toros en la yerra,
para ir hasta el Valle de las Chacras
donde oficiales anotaban levas.

Y hasta había mujeres que llegaban,
con vestidos de pardas estameñas,
al umbral de Dupuy para decirle:
"Vuesa Merced conoce mi pobreza,
yo no tengo rebaños ni vacadas,
ni un anillo de bodas, ni siquiera
una mula de silla, pero tengo
este muchacho cuya barba empieza".

De Mendoza llegaban los mensajes
breves, de dura y militar urgencia:
"Necesito las mulas prometidas;
necesito mil yardas de bayeta;
necesito caballos, más caballos;
necesito los ponchos y las suelas,
necesito cebollas y limones
para la puna de la Cordillera;
necesito las joyas de las damas;
necesito más carros y carretas;
necesito campanas para el bronce
de los clarines; necesito vendas;
necesito el sudor y la fatiga;
necesito hasta el hierro de las rejas
que clausuran canceles y ventanas
para el acero de las bayonetas;
necesito los cuernos para chifles;
necesito maromas y cadenas
para alzar los cañones en los pasos
donde la nieve es una flor eterna;
necesito las lágrimas y el hambre
para más gloria de la Madre América..."

Y San Luis obediente respondía
ahorrando en la sed y la miseria;
río oscuro de hombres que subía,
oscuro río, humanidad morena
que empujaban profundas intuiciones
hacia quién sabe qué remota meta,
entretanto el galope levantaba
remolinos y nubes polvorientas
sobre el anca del último caballo
y el crujido final de las carretas.

Y quedaron chiquillos y mujeres,
sólo mujeres con las caras serias
y las manos sin hombres, esperando...
en San Luis del Venado y de las Sierras.


Antonio Esteban Agüero

10 comentarios:

pablo dijo...

Hoy quiero como en megafón: salir por el culo de la ballena de jonás y bailar en la kermesse del innombrable.
Abrazo jorgue!

Jorge Y. de la G. dijo...

Comparto, Pablo. ¿Quién tendrá el Cuaderno de Tapas Azules?

Un abrazo.

Hard Core dijo...

jorge como todo fin de año ando disperso, pero ante el poema, solo puedo decirte si revisas mi blog, esta el altar de la iglesia de San Jose del Morro, en los primeros que empece a poner fotos y esta tomada con el telefono. Ahi fue la primera leva de San Martin ya que el Fortin estaba en Mercedes. Pero el acampo a quilometros de ahi en San Jose del Morro. Luego fue al Potrero de los Funes. Como soy de curiosear tengo anecdotas mil de la zona. Solo te digo que tambien muy cercano ahi esta un pueblecito casi abandonado que se llama Renca. Que es la historia fundacional de la Argentina. No hablamos de religiones hablamos de poetas. Vale?, porque si mezclamos hacemos lios.

Jorge Y. de la G. dijo...

Hard, yo también anduve por San Luis pero por muy poco tiempo, mucho no pude recorrer. Igual pasé por algunos de los lugares que menciona el poema: Paso del Rey, San Francisco, La Carolina, donde cada tanto alguno sigue buscando oro...pueblos olvidados donde el tiempo parece haberse detenido.

Voy a revisar tu blog para ver esa entrada. Gracias, un abrazo.

Hard Core dijo...

En Romances del Rio Seco Leopoldo Lugones habla del Señor de Renca, una imagen de un Cristo, que epocas de la Colonia habia hallado un ciego que luego de la fiebre amarilla, siendo violinista, debio verselas como leñador para vivir de dadivas, en su condicion de ciego, tenia un lazarillo, al tiempo, debia internarse mas adentro para obtener piquillin de buena leña, asi que un dia harto, cuenta Lugones en el poema, casi exhausto, le pidio el hacha al lazarillo y le pidio que se la acercara al tronco de un leño, a que le asesto un tremendo golpe que partio su madera. Un chorro de sangre salto a su vista, y la recupero, porque en la rota madera estaba la imagen de un cristo doliente, que fue llamado en nombre de esa ciudad el señor de Renca. Un dia iba para Merlo, por mi laburo, tenia sed y hambre, asi que pare en Tirisarao, una estacion de ferrocarril en medio de la llanura de San Luis, tome la calle principal que conducia a la estacion de trenes abandonada, en el final de la calle estaba una panaderia dormida pero abierta, asi que pare y compre un poco de pan y factura, al dar la vuelta de pata en la calle de tierra de la estacion vi un cartel muy venido a menos, que decia RENCA 8KM y por esas cosas que tiene uno asocie y me fui, al poco de andar divise la ciudad, y estaba Renca, casi intacta, fundacional, hoy no esta asi, pues hablo de muchos años. Los ingleses siguieron el concepto Euclidiano de pasar por la linea mas corta, asi que les resulto mas facil hacer Tirisarao, que pasar el ferrocarril por Renca, Tirisarao Crecio Renca, quedo con sus Ranchos de Adobones la Iglesia CuadriCentenaria, y la Escuela con un granadero de Bronce de Pie en el Patio que donara Sarmiento. Jorge, esa ciudad era la Patria. Esa que no vimos. Pero no es nada, mire la iglesia y tomaba al señor de Renca como una Fantasia de Lugones, una señora me invito a conocer la Iglesia, en la de Merlo se refugio SObremonte cuando las INvasiones Inglesas, por ejemplo, asi que me dio la LLave y fui a verla. CUando entre, en la tipica Arquitectura Sevillana del interior la asimetria del alma griega y la mano de obra del indio, pude ver la coronacion del altar al mismisimo Señor de Renca, el de la HIstoria de Lugones, y era cierto. Fueron ojos distintos para ver la patria. SIempre que voy a San Luis vuelvo a Renca, la van cambiando, y algunos ranchos de adobe y techo de cola de zorro vegetal los han ido demoliendo por casas nuevas, es una pena que no sepamos conservar, pero suelo quedarme alguno minutos sentado en la escalinata de la iglesia sintiendo que algo me viene de la historia y que yo tambien pelee por mis siete palmos de tierra en esta tierra como diria Whitman.

manolo dijo...

Felices fiestas viejo lobo de mar.
Un gusto haberte conocido.
Un abrazo

Jorge Y. de la G. dijo...

Hard, gracias por el recuerdo. Encontrarse con esos pedazos perdidos de la historia de nuestra tierra es impagable.

Manolo: retribuyo tus buenos deseos, el gusto ha sido mío.

Un abrazo y muchas felicidades para ambos.

manolo dijo...

Viejo lobo
un año donde se cumplan
tus sueños
un abrazo

Hard Core dijo...

Como le dije a Gonza, sin palabras a horas del cambio de años, lo mejor.

Jorge Y. de la G. dijo...

Manolo: igualmente para vos (por favor, lo de viejo dejémoslo de lado por ahora, jajaja!!!)

Hard: ya en el nuevo año, retribuyo tus buenos deseos para vos y todos los tuyos.

Un gran abrazo y muchas felicidades para ambos.