viernes, diciembre 01, 2006

La ciencia polémica

(titularía el gran diario argentino). El 13 de noviembre ha sido declarado Día del Pensamiento Nacional, en coincidencia con el aniversario del nacimiento de Don Arturo Jauretche. No es que se le haya dado mucha trascendencia o que la cobertura periodística de esa fecha haya sido abundante o o de mucho interés, pero parece que al colega Rollo Tomasi de La Ciencia Maldita le cayó medio pesada ya que le motivó un post con un título algo chocante.

Se diría que Rollo está tan impresionado por los logros macroeconómicos de la era K, que niega la afirmación de Don Arturo (en "El Plan Prebisch: Retorno al Coloniaje") sobre el "crecimiento extraordinario" del país en el período 1946-1955. Yo no soy quién para recomendarle lecturas académicas a un economista, pero en el ensayo "Los primeros gobiernos peronistas y la consolidación del país industrial: éxitos y fracasos" de Eduardo M. Basualdo (FLACSO-Página/12, 2004) puede leerse lo siguiente:

"Los trabajos realizados sobre estos períodos señalan la existencia, especialmente durante los primeros años de la administración peronista (1946/48), de una acelerada e inédita expansión económica sustentada en la situación también excepcional de la balanza de pagos y en un sensible crecimiento de la inversión bruta fija. Sobre este particular, R. Mallon y J. Sourrouille (1973) expresan que: "Entre 1945 y 1948 el volumen de las mercancías importadas se cuadruplicó y el producto bruto interno real aumentó el 28%. La disponibilidad real de bienes y servicios -total del producto interno más importaciones menos exportaciones- creció, durante el período de tres años, en una cifra aún más impresionante: el 45%, favorecida por el mejoramiento en los términos de intercambio con el exterior y en los servicios de los préstamos e inversiones extranjeros" (p. 21). Por su parte, C.F. Díaz Alejandro (1975) señala que "las tasas de crecimiento anual más elevadas conseguidas durante lapsos consecutivos de cinco años han sido las siguientes (empleando como serie básica el PIB): 1932/37: 5,0% (CEPAL), 1943/48: 5,4% (BCRA), 1953/58: 5,0% (BCRA)" (p. 78). Finalmente, también Eshag y Thorp en su trabajo sobre esta época indican que entre 1946 y 1948 "Las estadísticas disponibles sugieren un crecimiento del producto bruto nacional del 10% por año durante el período, mientras que durante la guerra fue de sólo 3% por año" (p. 75)."
(op. cit, p. 8)

En el mismo contexto Rollo descalifica irónicamente las críticas de Jauretche al señalamiento de problemas de infraestructura energética en el Informe Prebisch, que antecedió al plan económico que el mismo Raúl Prebisch le presentó al gobierno de Aramburu en 1956. Pero más allá de los diagnósticos acertados que pudiera haber hecho Prebisch, ¿cuál fue la función histórica de su plan y su resultado final? ¿a quiénes favoreció y a quiénes perjudicó? Veamos lo que puede leerse sobre este tema en un libro de Alain Rouquié, a quien puedo calificar de historiador imparcial sin pifiarla demasiado:

La "liberación" económica y social

"(...) Pero las nuevas autoridades necesitaban un plan global para enfrentar la delicada situación económica. El gobierno del general Lonardi había encargado un informe al respecto a Raúl Prebisch, experto de reputación internacional y antiguo administrador del Banco Central bajo la presidencia de Castillo. El diagnóstico que éste entregó a fines de octubre fue dado a conocer por la Presidencia de la Nación recién a principios de 1956. Sus recomendaciones iban a servir de hilo conductor a la política económica del presidente Aramburu. El Plan Prebisch enfocaba la situación esencialmente desde el punto de vista ortodoxo de la moneda y las reservas de divisas. Éstas habían caído de 1.650 millones de dólares en 1946 a 450 millones en 1955. Según el equipo de Prebisch, la causa de la inflación eran los aumentos masivos de salarios y el dirigismo estatal (60); y sus consecuencias, el incremento de los beneficios de los industriales y el desaliento a aumentar la productividad (61). Durante el período peronista, el producto por habitante prácticamente no varió (+3,5% en 10 años). Las categorías sociales favorecidas por Perón mejoraron pues su condición en detrimento de los otros grupos. El Plan Prebisch demuestra que los obreros aumentaron su ingreso real en un 37% a expensas de los productores agropecuarios y de las clases medias. La "ciencia" económica legitimaba así la vindicta social de los propietarios y de los privilegiados.(*)

Las vías de acción propuestas obedecían a un plan neoliberal, aunque su autor negara oponerse a toda intervención estatal y pretender retrotraer a la Argentina a la era agropastoril (62). En realidad, su plan de recuperación económica buscaba restablecer autoritariamente una moneda sana y el libre juego de la oferta y la demanda. Constituyen algunos de sus objetivos el aumento de las exportaciones agropecuarias, el incremento de la productividad mediante la supresión de las "prácticas restrictivas" permitidas por algunas convenciones colectivas y el traspaso "a la iniciativa privada" de la mayoría de las empresas administradas por el Estado.

Una política de austeridad, el mantenimiento de precios que favorecieran los intereses agroexportadores, la privatización de empresas estatales y la denuncia de la política social del régimen precedente eran otras tantas líneas de fuerzas convergentes. El Plan Prebisch, adoptado en 1956 como programa económico del gobierno, dramatizaba en exceso la situación económica de la Argentina y no aludía en lo más mínimo a la influencia de las estructuras arcaicas y antieconómicas, particularmente en el sector primario, sobre el crecimiento del país. Parecía que de lo único que se trataba era de culpar a ciertos grupos sociales y de preparar y legitimar una transferencia de ingresos de los estratos favorecidos por el peronismo a los que apoyaban al nuevo régimen.(...)

(60) Prebisch R., Informe preliminar acerca de la situación económica, Buenos Aires, s.e., 26/10/1955, pp. 13 y 38.
(61) Prebisch R., Moneda sana o inflación incontenible y Plan de restablecimiento económico, Buenos Aires, Secretaría de Prensa de la Presidencia de la Nación, enero de 1956, p. 35.
(62) Prebisch R., Desarrollo económico y política social, Mesa redonda en la Universidad de Córdoba, Buenos Aires, íd. ant., 25/02/1956, pp. 15 y 23.

(Alain Rouquié, Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina - II - 1943-1973, Ed. Emecé, 5a ed., 1983, pp. 131-132).

(*) Las negritas son mías, las comillas son del autor.


El Plan Prebisch es quizás uno de los aspectos más cuestionados de la trayectoria de su autor, quien está considerado la figura más influyente en la historia de la economía argentina. Supongamos que don Raúl haya tenido buenas intenciones y veamos en qué resultó su plan, según otra fuente.

La revolución improductiva

"A fines de octubre de 1955, Prebisch elevó al gobierno de facto el Informe Preliminar acerca de la situación económica... Pese a que hacía poco menos de un año había elogiado algunos aspectos de la política peronista, en el Informe presentaba un sombrío panorama en el que destacaban las consecuencias más negativas del intervencionismo estatal -que sostenía empresas ineficientes-, del aislamiento económico -que privaba al país de bienes de capital- y de una irresponsable política de aumentos salariales que habían conducido al proceso inflacionario. Era necesario reducir el gasto público e instrumentar medidas que permitieran aumentar el stock de divisas necesarias para superar el déficit de la balanza comercial y emprender el desarrollo "autosustentado" que proponían los ideales cepalinos.

En los primeros días de enero de 1956 se dio a conocer el Plan de restablecimiento económico que finalmente sería reconocido con el nombre de su autor. Uno de los objetivos primordiales era sanear la moneda, y para ello el gobierno puso en práctica una devaluación y estableció un tipo de cambio libre lo que, sumado al desmantelamiento del IAPI, redundó de inmediato en beneficio de los exportadores agropecuarios. A estas medidas se sumaba un congelamiento de salarios que iba acompañado por una liberación de los precios de los productos de primera necesidad. El Estado procedía a desnacionalizar los depósitos bancarios, a eliminar todo tipo de subvenciones y a iniciar la privatización de muchas de las empresas que hasta entonces controlaba. Para alentar el arribo de capitales y estimular el desarrollo de industrias competitivas, se eliminaban las barreras que habían tenido por objeto la protección de las manufacturas nacionales. El abandono del comercio bilateral, la apertura de la economía y el ajuste permitieron que la Argentina, ahora un país confiable, fuera admitido como integrante del Fondo Monetario Internacional y estuviera en condiciones de recibir su "ayuda".

Aun cuando no sería lícito dudar de los objetivos desarrollistas que perseguía Prebisch, quienes tuvieron a su cargo la implementación de las medidas se encontraban estrechamente vinculados con "los intereses tradicionales" del aparato "productivo, comercial y financiero" (A. Ferrer). Juan Llamazares (ministro de Comercio, asesor de la Bolsa de Comercio), Álvaro Alsogaray, Eugenio Blanco (ministros de Industria y de Economía respectivamente, asesores de empresas argentinas y extranjeras), Eduardo Busso, Alberto Mercier (ministro del Interior y ministro de Agricultura, ambos terratenientes), y otras personalidades que representaban a las familias más tradicionales demostraron poco interés por aquellos aspectos del plan que encerraban un relativo aire transformador.

Si bien durante el primer año la devaluación y los capitales permitieron un respiro, muy pronto el comercio exterior dio señales de que no se comportaba del modo esperado. En 1957 la crisis se profundizó y el costo de vida continuó aumentando. La tasa inflacionaria que en 1955 llegaba a un "desesperante" 12,3%, ahora trepaba a un 30%, y el saldo negativo de la balanza comercial ascendía de los "intolerables" 1.600 millones a más de 9.000. Si algo faltaba para empañar las ilusiones de Prebisch, la redistribución del ingreso a favor de los sectores tradicionales no parecía lograr su objetivo de reactivación económica, ya que el porcentaje de inversión del PBI había descendido."


(Historia Argentina desde la prehistoria hasta la actualidad - Colección en fascículos publicada por Página/12, Departamento de Historia, Colegio Nacional de Buenos Aires, p. 663)

Y ahora sí, un toque de "jauretchianismo" (Rollo dixit). Veamos estos fragmentos de "El Plan Prebisch: Retorno al Coloniaje":

"El plan Prebisch significará la transferencia de una parte sustancial de nuestra riqueza y de nuestra renta hacia las tierras de ultramar. Los argentinos reduciremos el consumo, en virtud de la elevación del costo de vida y del auge de la desocupación. De esta manera, no solamente aumentarán nuestros saldos exportables, sino que serán más baratos, lo que será aprovechado por el consumidor extranjero que ensanchará su cinturón a medida que nosotros lo vayamos achicando."

"La mayor parte de nuestra industria, que se sustentaba en el fuerte poder de compra de las masas populares, no tardará en entrar en liquidación. Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada..."

“(...) Mientras tanto, nos iremos hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital pueden remitir sus beneficios al exterior. Y como nuestra balanza de pagos será deficitaria, en razón de la caída de nuestros precios y de la carga de las remesas al exterior, no habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota o las usinas. Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite..."

Cualquier similitud de los párrafos anteriores con hechos realmente ocurridos en la Argentina en los últimos 50 años, es pura coincidencia.

2 comentarios:

Hard Core dijo...

Llegar a hombre maduro debe ser jodido, pero a sabio debe serlo mas, sobre todo en un pais donde la sobriedad no da exito. Un abrazo jorge, su sensatez da miedo.

Jorge Y. de la G. dijo...

No exagere mi amigo, no me considero maduro ni mucho menos sabio, jajaja!!!

Y no tenga miedo de mi sensatez, que es sólo "pour la gallerie". Recuerde lo que decía el Tractat del Lobo Estepario: Sólo para Locos.

Gracias, un abrazo.