martes, enero 22, 2008

Buenos muchachos

El amigo Lucas Carrasco publicó en su blog un texto de homenaje a Don Arturo Illia, al cumplirse 25 años de su muerte. Hace un tiempo yo también le dediqué un post al ex presidente, citando una nota elogiosa de Luis Bruschtein. Aunque hoy, gracias a cosas como las que recordó Manolo o a este artículo, daría una visión más crítica. Sin dejar de reconocer las virtudes cívicas de Don Arturo, habría que desterrar la idea interesada de que durante su época se vivió un "paraíso republicano", que en realidad nunca existió. Y el problema político de falta de legitimidad de su gobierno no llegó a resolverse, en parte por sus propias falencias y en (gran) parte porque sus adversarios eran bastante más "apresurados" que él. Igualmente sigo pensando que su derrocamiento marcó el fin de una oportunidad para llegar a una democracia sin proscripciones, y que el país lo pagó muy caro.

En realidad la intención de este post no es abrir una polémica sobre Illia sino la de aportar una lectura veraniega, que pone el foco no en su gobierno sino en los enemigos que tuvo y cómo actuaron. Quizás algunos párrafos suenen bastante actuales (cierta gente no se caracteriza por la originalidad).


Las grandes empresas condenan al gobierno

(...) El derrocamiento del gobierno del Dr. Illia obedeció a una multiplicación de causas aparentemente entremezcladas, entre las que parece destacarse la económica.

El gobierno radical, con su sensibilidad socializante y su orientación nacionalista, aún moderada, era poco apreciado en los medios económicos. Los ejecutivos obsesionados por la eficiencia consideraban a esos políticos de comité y su retórica electoralista como algo lamentablemente arcaico. Los empresarios monopolistas, los banqueros e incluso los productores rurales no esperaban nada bueno de esos políticos provinciales que no sentían ninguna simpatía por el gran capital y se dedicaban a la defensa de los débiles. Además, como lo confirmaron las primeras decisiones del gobierno de Illia, particularmente en materia petrolera, el "dogmatismo ideológico" de esos dirigentes impenitentes detendría el impulso industrialista del país. La "sucursalización" de la Argentina en el marco de la redistribución neocapitalista de las inversiones en las naciones periféricas se enfrentaba con un obstáculo imprevisto. Los inversionistas y los industriales extranjeros añoraban la época frondizista y a los desarrollistas con los que era tan fácil entenderse.

La reputación de incapacidad del nuevo gobierno nació de esas nostalgias y de esas divergencias. No reinaba el clima de confianza propicio para las inversiones extranjeras, y el "social mercantilismo" frondizista nada hacía para contribuir a crearlo, al contrario. El gobierno no alentaba el ingreso desordenado de capitales extranjeros que vendrían a engrosar una deuda externa ya excesiva que ascendía a 2.600 millones de dólares en octubre de 1963 y, se estimaba, ascendería en 1964 y 1965 casi el 35% del valor de las exportaciones de 1963 (27). Las inversiones extranjeras suman 34,6 y 33,8 millones de dólares en 1963 y 1964, contra 100 a 120 millones durante el gobierno de Frondizi.

El gobierno de Illia, sin embargo, ayudado por buenas condiciones climáticas, logró restablecer la situación, a pesar de la grave recesión que afectaba al país desde mediados de abril de 1962. El balance comercial, cuyo saldo era negativo desde 1959, se recuperó brillantemente en 1963.

Saldo del balance comercial (en Mu$s)

1961 -496,2
1962 -140,4
1963 +384,4
1964 +336,1
1965 +294,8
1966 +468,9

(
Fuente: Comercio exterior argentino)

El gobierno radical lanzó un plan de desarrollo para terminar con la recesión y corregir sus consecuencias económicas y sociales. Curiosamente, su esfuerzo fue violentamente criticado por los mismos (*) que, por su política económica, habían provocado la depresión de 1962-63. En 1963, la producción industrial cae en un 12% con relación a 1961. En 1964, el Producto Bruto Interno crece por encima del 8% y el índice del volumen físico de la producción industrial (base 1963 = 100) pasa de 113,7 a 126, 7 en 1965.

Con todo, los medios económicos se mostraban descontentos, y más lo estaban a medida que se consolidaba la recuperación. Las memorias anuales de la Unión Industrial Argentina así lo atestiguan.
"Ineficiencia", "intervencionismo estatal desacreditado", "demagogia electoral", todas las críticas aludían a que el gobierno violaba el sacrosanto principio de laissez faire, laissez passer, incrementaba las cargas y disminuía los beneficios de los industriales. Obvio es decir que no confiaban en una administración que hacía pasar la "redistribución más justa de la riqueza" antes que la "creación de una mayor cantidad de bienes" (28). La congelación de la tarifas públicas y la fijación de precios máximos para los productos de primera necesidad, la reglamentación de las operaciones con divisas, la participación del Estado en el mercado internacional del trigo, eran otras tantas manifestaciones de un dirigismo insoportable.

Asimismo, la anulación de los contratos petroleros y las "inquietantes perspectivas" en materia energética, la limitación de la importación de bienes de equipo o la supresión de las deducciones impositivas destinadas a inversiones agropecuarias eran datos objetivos que "desalentaban" las inversiones y mantenían la hostilidad de los empresarios.

El déficit presupuestario era el argumento preferido de los hombres de negocios. Sucedía que el gobierno trataba de reactivar la economía a través de la demanda, poniendo en práctica una política de expansión monetaria y de control de precios. La depresión había provocado un marcado retroceso en la participación de los salarios en el ingreso nacional que los radicales buscaban remediar con la promulgación de una legislación social progresista (salario vital y móvil, reforma del derecho de despido) con la finalidad de establecer un equilibrio más justo en la distribución del ingreso.

Las leyes sociales fueron tomadas como si se tratara de un sabotaje de la economía argentina. El distanciamiento entre la clase política y la clase dominante había llegado a un punto de ruptura previo al enfrentamiento. La patronal aspiraba a recuperar el control directo del Estado. La Sociedad Rural y la Unión Industrial Argentina atribuyeron efectos inflacionarios al salario vital y móvil (29). Es verdad que, como señalaba la revista de los businessmen argentinos, el Economic Survey, portavoz del capitalismo liberal, en veinte meses de gobierno la inflación había sido del 57,2% (30). ¡Hagamos tabla rasa con el pasado, parecían decir a su vez los financistas! Las organizaciones patronales se movilizaron intensamente contra el proyecto de ley sobre despidos, calificado como
"corruptor de la moral de los trabajadores" (31) por mejorar las indemnizaciones de los despedidos. Las amenazas de represalias económicas y las presiones llegaron a tal extremo que el presidente Illia se vio forzado a vetar la ley aprobada por el Congreso. Los comentaristas económicos convertían en "monstruoso decreto" a un texto legislativo que limitaba las ganancias de los laboratorios farmacéuticos, extranjeros en su mayoría (32). La Sociedad Rural rechazó por "totalitaria" una ley que permitía al Poder Ejecutivo reglamentar los precios al consumidor; y la asociación de los estancieros trazaba a propósito del decreto el cuadro apocalíptico de una Argentina arruinada y hambreada por la demagogia. El cártel de la libreempresa, ACIEL, que federa entre otros a la UIA y la Sociedad Rural, declaró inconstitucional y fuera de la ley a la intervención del Estado en la vida económica (33).

Los poderes económicos se comportaban ante el débil gobierno de Illia, que dudaba sin embargo entre el centro derecha y el centro izquierda, como si se tratara de un gobierno revolucionario, como si los radicales, ajenos en realidad a cualquier inclinación colectivista, hubieran decretado su expropiación. La oposición patronal tomó el camino de la desobediencia civil. Los industriales saboteaban el plan de recuperación económica negándose a pagar los impuestos y las cargas sociales. Según algunas fuentes, las deudas que el sector industrial mantenía con la Tesorería habrían llegado a ser, en junio de 1966, prácticamente iguales al déficit de los ferrocarriles, lo que no es poco decir (34).

Cierta agitación entre los obreros temporarios de la Pampa húmeda (35), una situación explosiva en Tucumán causada por la superproducción de azúcar, bastaron para que la bonachonería de un gobierno paternal fuera considerada como complicidad con la subversión. Incluso se pretendía que la acción deletérea del comunismo se manifestaba en las inocentes cooperativas de crédito que, aprovechando el apoyo gubernamental, es verdad, hacían una competencia "desleal" a los grandes bancos (36). Pero entramos en otro terreno. Ya no se trata de la expresión de apreciaciones divergentes sobre la política económica, sino de la preparación del derrocamiento de las autoridades constituidas.


(27) E. Eschag y R. Thorp, "Las políticas económicas ortodoxas de Perón a Guido (1953-63). Consecuencias económicas y sociales", en A. Ferrer y otros, Los planes de estabilización en la Argentina, Buenos Aires, Paidós, 1969, p. 124.
(28) Unión Industrial Argentina, Memoria y balance, 1963-1964, Buenos Aires, 1964, p. 23.
(29) Sociedad Rural Argentina, Memoria, 1964-1965, p. 55.
(30) Economic Survey (Buenos Aires), 17 de agosto de 1965.
(31) "Las reformas a la ley 11.729 en el Senado", Economic Survey, 25 de enero de 1966.
(32) "El monstruoso decreto 3042/65", Economic Survey, 4 de mayo de 1965.
(33) "Ante un nuevo año", La Nación, 2 de enero de 1966; en este editorial, el diario de los Mitre se convirtió en vocero de ACIEL contra el gobierno.
(34) Según las cifras proporcionadas por S.L. Bailey, "Argentine search of consensus", Current History, noviembre de 1966, p. 55.
(35) Durante las cosechas de maíz y girasol se produjeron huelgas con ocupación de los lugares de trabajo. La Sociedad Rural calificó a esas acciones de "delitos" y "ultrajes" (SRA, Memoria, 1965-1966, p. 71).
(36) Ver "La verdad sobre las cooperativas de crédito", Suplemento Recova, Buenos Aires, mayo de 1966, 20 págs. Según este texto (p. 16), se trataría de un movimiento subversivo contra el sistema bancario argentino análogo al que, a partir de 1946, precedió en Checoslovaquia el "golpe de Praga" y el derrocamiento de Benes.

Alain Rouquié, Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina II (1943-1973), Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1983. Extraído del Capítulo 6: El golpe de Estado programado y la implantación de la autocracia "transformadora", p. 240-243.


(*) No está de más recordar algunos de los nombres que ocuparon el cargo de ministro de Economía durante el gobierno de José María Guido, desde abril del '62 hasta la asunción de Illia en octubre de 1963: Federico Pinedo, Álvaro Alsogaray (a) El Chancho y José Alfredo Martínez de Hoz (a) Joe.

(Aclaro que las negritas, el link y el asterisco son aportes propios.)

lunes, enero 14, 2008

Innovando

Un módico revuelo causaron algunas de las palabras del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en este reportaje (bastante poco incisivo, para mi gusto. Y el patético amonestador mediático Nelson Castro tampoco estuvo muy brillante, como era de esperar, al entrevistarlo en El Juego Limpio).

Las primeras voces de alarma se escucharon en la blogósfera, por los pagos del Criador de Gorilas y de nuestro amigo el Dotor. Ya la cosa cambió de escala con esta nota de Atilio Borón, correctamente descuartizada por el Lic. Baleno. Y hoy Norma Giarracca hace un muy buen aporte desde las ciencias sociales, tratando algunas cuestiones de fondo.

Incursionando por una vez en mi lado profesional (*), aporto un comentario sobre la nota de Borón. Éste menciona al "célebre (?) Informe Gulbenkian" como "prueba" de que "el viejo paradigma "newtoniano-cartesiano" entró en crisis en las propias (mal llamadas) "ciencias duras". Y cita como uno de los redactores de ese Informe a Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química en 1977, quien tras sus notables aportes a la termodinámica se dedicó a llevar sus nociones de caos, desorden, estructuras disipativas, etc., al nivel de paradigma universal, lo que le valió p.ej. ser entrevistado en el programa de M. Grondona. Y con lo cual (en mi humilde opinión) le abrió un campo fértil a la charlatanería y a múltiples formas de pseudociencia (los interesados pueden leer este artículo). Flaco favor le hace Borón a las ciencias sociales pretendiendo desacreditar la metodología de las "ciencias duras" con esos argumentos de cuarta.

No veo por qué los que se dedican a las ciencias sociales y humanidades deberían alarmarse por las opiniones de Lino Barañao. Al fin de cuentas, el Conicet tiene sus áreas y sus respectivas comisiones de evaluación perfectamente separadas y no se me ocurre que el ministro vaya a meter mano ahí, por más que "a veces los trabajos en sociales le parezcan teología". Más bien habría que fijarse en cuáles son los objetivos de este ascenso de rango de dependencia, de Secretaría a Ministerio. Porque como bien dice Primo Louis en un comentario al post del Criador, la cosa pasa por otro lado:

Barañao está ahi para otra cosa, el énfasis está puesto en la transferencia. No le importa otra cosa, la gente de ciencia básica también está que trina.

Para entender un poco más del asunto, mejor recurrir a los amigos del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología, que suelen tener las cosas bastante claras:


Cristina Fernández de Kirchner / Lino Barañao

La decisión política de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (CyT) ha sido una medida que jerarquiza al sector, históricamente recluido a nivel de una Secretaría ejecutiva pero nunca de definición de políticas.

Como todos sabemos, el Dr. Lino Barañao ha sido la persona designada para conducir ese Ministerio. Por el momento no se conoce si para ejecutar sus acciones el nuevo Ministerio de CyT quedará supeditado a las decisiones del GACTEC (Gabinete Científico Tecnológico), o si tendrá independencia en la decisión y ejecución de proyectos y podrá contar con cualquier organismo nacional de CyT para esos menesteres.

De cualquier manera, el nuevo Ministerio seguramente tendrá otro protagonismo en un escenario que suponemos más favorable, con mayor autonomía y con poder de decisión para incidir en los rumbos a tomar. Por manifestaciones públicas de la presidenta Fernández de Kirchner y del ministro Barañao, es claro que la interacción público-privada (habitualmente subsidiada por el Estado) continuará siendo uno de los ejes de la políticas en CyT de la nueva administración, como sucedió en el período 2003-2007 en el cual se incorporaron prebendas al sector empresario (Ley 26.270), que complementaron a las definidas en la década del '90 (Ley 23.877).

El problema de esas leyes es que no son sólo para Pymes (que sería lo razonable) como habitualmente se dice, sino que a esos beneficios pueden acceder empresas de cualquier envergadura y origen de capitales siempre que tengan domicilio legal en el territorio argentino. Es decir, en el marco de esas leyes se pueden otorgar subsidios a quienes no lo necesitan (grandes empresas nacionales y multinacionales).

Este eje público-privado subsidiado se confirma con la reciente ampliación a 40 millones de pesos del cupo de crédito fiscal (subsidios) destinado a fomentar la inversión de las empresas en proyectos que involucren CyT; proyecto aprobado recientemente por la Cámara de Senadores que fuera promovido por el ex ministro, Lic. Daniel Filmus (Página/12 del 13-12-07 - web del Ministerio de CyT).

Sin embargo la jerarquización del sector CyT promovida por la Presidenta de la Nación obviamente no puede quedar supeditado al desarrollo de sólo un sector de la sociedad, sino de todos y, en especial, del sector público. En efecto, la sociedad, que es quien financia la CyT, debe apropiarse del conocimiento y no ser sólo un espectador marginal del festín de otros.

En ese sentido, en su mensaje ante la Asamblea Legislativa, la Presidenta hizo reiteradas manifestaciones a sus políticas de inclusión social, hecho que permite pensar que el desarrollo de emprendimientos públicos no va a quedar nuevamente en la nada. Así, fue muy clara cuando dijo: "Yo no he venido a ser Presidenta de la República para convertirme en gendarme de la rentabilidad de los empresarios; que se olviden".


Un toque de optimismo le han puesto los colegas del Grupo de Gestión al último párrafo. La verdad, yo prefiero ver para creer.


(*) Aclaración: en mi vida pre-blogger fui compañero de estudios de Lino Barañao en Exactas de la UBA, y actualmente sigo siendo doctor en Química (es decir, colega suyo).


Post Scriptum: tras largas meditaciones logré redactar un comentario a este post de Manolo. Lo agrego acá como aporte.

Manolo:
Muy atinado tu punto de vista. El debate sobre estos asuntos se puede disparar en múltiples direcciones, así que voy a tratar de ir a lo concreto según mi criterio (que todavía lo estoy elaborando). Para mí, la creación del Ministerio apunta sobre todo a darle una mayor escala a lo que ya venía haciendo la Agencia de promoción científica y tecnológica (ver aquí), que estaba justamente a cargo de Barañao. Y en la página del Ministerio (clickear en Información Institucional) está el artículo de la ley 26.338 que fija las funciones y objetivos que tiene que cumplir. Está claro que el énfasis está puesto en el desarrollo y la innovación tecnológica para el sector productivo, sobre todo en las 3 áreas famosas (SW, BioT y NanoT). La preocupación del Grupo de Gestión que cité en mi blog parece justificada porque no se dan precisiones sobre proyectos prioritarios a ser desarrollados por los entes públicos.

Igualmente no hay que olvidar que la mayoría de los entes estatales donde se realiza investigación (INTI, INTA, CNEA, CITEFA, CONAE, etc.), además de las Universidades, quedan fuera de la órbita del nuevo Ministerio. La ley establece una coordinación y evaluación de sus actividades por parte del MINCyT, pero es de suponer que sus actividades van a seguir siendo básicamente las mismas. Y en cuanto al Conicet (que financia a investigadores tanto en ciencias "duras" como "blandas") no tengo noticias de que vaya a haber ningún cambio.

Entiendo que cada uno mire las cosas desde su propia quintita, pero suele perderse de vista que hoy en día muchísimos proyectos necesitan ser encarados en forma multidisciplinaria. Por ejemplo, supongamos una comunidad de una provincia X que sufre problemas de falta de agua, degradación de suelos, falta de fuentes de trabajo con consecuencias de emigración, drogadicción y delitos entre los jóvenes, etc. Un proyecto integral que intente mejorar esa situación tiene necesariamente que involucrar una cooperación o una simbiosis (usando al título de tu post) entre especialistas en áreas técnicas Y sociales.

viernes, enero 04, 2008

Nuestra América

Falto de motivación para dedicarme a temas de actualidad, decidí apartar la atención de los avatares de valijas venezolanas y selvas colombianas y apuntar más alto, pero bien alto. Por ejemplo, ocuparme de José Martí.

Curioseando con Google me encontré con este artículo del autor del libro "La Argentina en Martí". Ahí me enteré de que el poeta cubano colaboró con nuestro diario amigo como corresponsal en Estados Unidos entre 1882 y 1891, y entre otras cosas, que fue nombrado cónsul de nuestro país en Nueva York, cargo que abandonó para dedicarse de lleno a la lucha por la independencia de Cuba. Un detalle curioso (o no): la primera crónica que publicó Martí en La Nación fue censurada por la dirección del diario, por considerarla "demasiado radical"...

Buceando por otros lados descubrí este párrafo, que liga a la figura de Martí con la de Domingo Faustino Sarmiento:

"Después de 1874, cuando entrega el mando a Avellaneda, Sarmiento sigue su carrera política y la escritura epistolar, atento a la patria hispanoamericana, como lo atestigua la carta abierta que en 1887, poco antes de morir, le escribe en La Nación a Paul Groussac, un ilustrado crítico extranjero asentado en Buenos Aires, para solicitarle que difunda en francés un artículo del poeta cubano José Martí sobre la Estatua de la Libertad en Nueva York." [1]

¿Habría sido el cubano un admirador incondicional de los Estados Unidos, como en buena medida lo fue nuestro Sarmiento? No me parece una cuestión importante hoy día, por lo menos no tanto como rescatar su texto de 1891, "Nuestra América". Dedicado a la América que se extiende desde el Río Bravo hasta Tierra del Fuego, a su historia, su identidad, sus luchas, sus sueños de unidad, sus formas de gobierno. Y justamente en su blog, un profesor de la Universidad de Texas en Arlington contrapone las ideas de Martí con las del sanjuanino:

"(...) La identidad autóctona. “Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero.” Una de las dimensiones más contestatarias y modernas de "Nuestra América" es la desarticulación de la fórmula sarmientina de Civilización vs. Barbarie, la cual conlleva toda una reconceptualización de la relación entre el continente latinoamericano y el resto del mundo occidental del momento.(...)

(...) Martí establece una serie de oposiciones simbólicas sobrepuestas. El término"civilización" es ligada al "criollo exótico" y a la "falsa erudición." Luego, podríamos añadir a esta cadena de asociaciones, a los "políticos exóticos," los que imitan sin crear lo nuevo. Por otro lado, tenemos "barbarie," que Martí reconstruye como término afirmativo por medio de vínculos al "hombre natural," el "mestizo autóctono," "la naturaleza" y el gobernante creador. Los contornos disciplinantes de los argumentos de Domingo Sarmiento -- la imposición de la letra civilizada, importada, a un terreno y una cultura nacional -- es invertida por el rechazo del "libro importado" y la exaltación del "tronco" cultural netamente americano. Si Sarmiento concibió el subdesarrollo en términos orientalistas, haciendo del campo argentino un salvaje Sahara americano, Martí condena a los afrancesados, los madrileños, los yanquis y los traidores latinoamericanos que se sumen a ellos y el régimen colonial que perdura en el presente a pesar de la independencia política."

Para terminar, algunos párrafos escogidos de "Nuestra América":

"(...) Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llamen el pueblo ladrón, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.(...)

Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer en un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. El tigre de adentro se entra por la hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! (...)" [2]

[1] Grandes escritores latinoamericanos Nº 2 - Domingo Faustino Sarmiento, Colegio Nacional de Buenos Aires - Página/12, 2006.

[2] Ídem anterior, Nº 3 - José Martí.


¿Podría ser éste el Manifiesto liminar de la Internacional Populista que imaginan nuestros amigos?

jueves, diciembre 27, 2007

Los platos están bien lavados

Una anécdota del Basilisco que pasó a la historia, es la de aquella vez que mandó a los científicos "a lavar los platos". En realidad la diatriba tenía una destinataria específica: la Dra. Susana Torrado, socióloga e investigadora en etnografía, quien ya en 1994 había señalado un aumento en la desocupación debido a la política económica de esa época, prediciendo que eso era el inicio de un proceso de mucha mayor magnitud. En el video "Actividad 1" de este sitio ella misma le cuenta a Adrián Paenza el episodio que protagonizó el Supermingo en esa oportunidad.

Uno podría explayarse largamente sobre la combinación de soberbia, ignorancia y desprecio por el conocimiento ajeno que exhibió ahí el ex ministro (acompañada por una elevada dosis de machismo). La verdad, yo prefiero hacerle un lugarcito al pensamiento y la obra de la científica agredida, por ejemplo lo que dice en este reportaje. La Dra. Torrado también acaba de compilar el libro "Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. Una historia social del siglo XX". En una entrevista que le hizo Verónica Gago, aparecida este mes en el Nº 247 de la revista Debate, ST habla de la obra y de su concepción del siglo XX como un siglo "largo" que se extendió desde 1870/80 hasta la crisis de 2001/02. También lo define como "denso" y "vertiginoso" en lo social. Aquí van algunos párrafos:

ST: (...) En el plano de la estructura de clases sociales, pasamos de una sociedad de tipo colonial, con pequeña clase media de origen español, a una sociedad altamente permeable desde el punto de vista de la movilidad social -para quienes recién llegaban al país como para sus hijos- durante el modelo agroexportador. Esto configuró un sistema de clases sociales bastante moderno y lo hizo en muy poco tiempo. Se trata de una verdadera transición demográfica en la que se pasa de un momento en que las sociedades no tienen control sobre las enfermedades ni sobre la vida -es decir, no pueden regular el número de los nacimientos y el tamaño de las familias- a otro tipo de estructuración, moderno, muy rápidamente. La acumulación de acontecimientos es lo que me hace decir que fue un siglo denso.

VG: En ese sentido, necesariamente esa acumulación también fue vertiginosa...

ST: Sí, porque un proceso como el de transición de las clases sociales duró mucho menos tiempo que procesos similares en Europa: lo que allá necesitó un siglo, acá se hizo en cuarenta años. Hay que tener en cuenta también que esto no se dio de un modo homogéneo en todo el país. La Argentina tenía el ejemplo europeo: podía copiar procesos y así se hizo. Las instituciones de beneficencia que se instalaron antes del '30 son copias calcadas de lo que sucedía en Europa, sobre todo porque las elites de aquí estaban orientadas hacia la cultura europea. Aún así, el caso argentino es bastante prodigioso como modalidad de transición demográfica.(...)

VG: ¿Cómo se modifica el patrón de asistencia social en el período aperturista?

ST: El patronato, la tutela de la infancia y la filantropía son propias del modelo agroexportador. Durante el peronismo, hubo un primer cambio: una de sus vertientes, de manera militante, trató de eliminar esas formas anteriores de beneficencia. La Fundación Eva Perón se crea justamente en contraposición a lo que era la Sociedad de Beneficencia y la sustituye. Con el golpe de 1976 y el inicio del modelo de ajuste, la noción de asistencia social pasa a ser completamente distinta: se sustenta en la concepción filosófica que, desde el punto de vista del funcionamiento económico y social, se debe dejar que el mercado sea el asignador de recursos, bajo la idea del derrame. La Argentina es uno de los modelos más claros del mundo que demuestra que esta destrucción del Estado a favor del mercado es totalmente falsa como solución de los problemas de distribución de recursos.

VG: ¿Cuándo surge la figura del "marginal" social?

ST: Aparece en la Argentina muy vinculada al desempleo, que lleva a lo que Robert Castel llama la "desafiliación": no sólo se sale del sistema de trabajo, sino también de un sistema vincular, de relaciones sociales, más amplio. En este sentido, marginal implica mucho más que desocupado. Pero se acelera o se masifica ligado al desempleo en la medida en que nunca habíamos tenido en la historia argentina niveles de desocupación tan altos como los que aparecen a fines de los '90 y, menos aún, que se dieran de un modo tan abrupto. La desestabilización del lazo social en general, de los vínculos familiares y de las redes de reciprocidad anteriores fue también vertiginosa. Los planes sociales que se implementaron, entonces fueron de absoluta emergencia: no es la asistencia social que se planificaba durante el modelo agroexportador. Las elites de fines del XIX y principios del XX estaban tratando de construir un país e integrar a la población de un modo que no consistía simplemente en darles de comer. Por eso las formas de ingerencia en la vida de la gente mediante la higiene, la escuela pública y la utilización de la mujer como agente de la familia eran infinitamente más vastas que lo que implica un plan Jefes y Jefas.(...)

Paso ahora a este trabajo académico sobre el modelo del ajuste y sus consecuencias sociales. Que termina intentando dar respuesta al interrogante "¿Qué nos pasó a los argentinos?":

"La Argentina del ajuste perdió algunos preciosos atributos: una amplia clase media que ayudaba a metabolizar el conflicto social; vastos sectores obreros con inserción laboral estable y niveles de vida modestos pero dignos; altísimos flujos de movilidad social ascendente que permitían transitar la vida en términos de un proyecto; niveles de cohesión social superiores a los de muchos países periféricos e incluso a los de algunos países centrales. Pérdidas que, hoy por hoy, parecen irreversibles. Argentina se ha constituido así en un paradigma de cómo no debe establecerse un orden neoconservador, incluso entre los defensores de esta opción.

A la luz de estos hechos, creo que la pregunta pertinente no es ¿qué nos pasó?: nos pasaron cosas similares al resto del mundo. La pregunta debería ser ¿porqué lo que nos pasa reviste aquí rasgos tanto más fundamentalistas que en el resto del mundo?

Pienso en tres razones (que no deben ser las únicas): a) en Argentina no se tuvo en cuenta que la instalación de un Estado subsidiario se hacía después de haber experimentado durante décadas el Estado de Bienestar. Así, la retracción pública en materia de bienestar procedió a la restauración de las ideas decimonónicas sobre la beneficencia, postulando que el Estado sólo debe asegurar la existencia de servicios sociales pobres destinados a los pobres (los antiguos pobres de solemnidad): los despojados tenían con qué comparar; b) una de las razones de este proceder podría encontrase en la idiosincrasia de la clase empresarial argentina (negativa a asumir el riesgo empresario; postulado de la máxima ganancia en el menor tiempo); c) otra razón indudable es la idiosincracia de nuestra dirigencia política, constituida irremediablemente con base en prácticas corporativas y clientelistas.

Ninguna de estas visiones incorpora la idea de Nación. En todo caso, si algo debemos aprender de este último cuarto de siglo es que, en las sociedades modernas, no hay Nación sin cohesión social; que la cohesión social tiene un costo económico que no pueden financiar los más débiles; que la acción del Estado es irrenunciable para alcanzar niveles mínimos de cohesión."

lunes, diciembre 24, 2007

Nada original

Mi deseo de muy felices fiestas a todos los amigos y visitantes de este blog. Y de paso, va un regalito.


boomp3.com


Dedicado especialmente a todos aquellos a los que, en este post, Mendieta les deseó toda la felicidad del mundo.

miércoles, diciembre 19, 2007

Flor de hallazgo

En una entrevista que le hizo María Moreno para Radar, el ex vicedirector de la Biblioteca Nacional Horacio Tarcus se refirió a dos trabajos que publicó este año: un diccionario biográfico de personalidades de la izquierda argentina, y una investigación sobre la recepción temprana de las ideas de Karl Marx en el país. Ahí cuenta que tras la división de la I Internacional entre marxistas y anarquistas, Marx envió al belga Raymond Wilmart a la Argentina para asegurarse el control de la sección de la Internacional que habían formado aquí franceses exiliados tras la caída de la Comuna de París. Las perlas de la nota son dos cartas que Wilmart le envía a Marx contándole de sus vicisitudes en estas pampas, y que incluyen unos párrafos que no tienen desperdicio:
"Buenos Aires, 27 mayo 1873

Querido ciudadano:

(...) Salvo la mitad de la sección francesa y de dos o tres españoles, no hay nada que pueda servir entre nosotros, y como decía un viejo de Junio, no se habría perseguido a los internacionales franceses si hubieran sido tan tímidos como nosotros. Comienzo a creer como Picard que no hay nada que hacer con los elementos de aquí. Hay demasiadas posibilidades de hacerse pequeño patrón y de explotar a los obreros recién desembarcados como para que se piense en actuar de alguna manera. No obstante, fue votada una proposición, encargando al Consejo Federal preparar los medios para crear la Federación de Oficios.

No conozco más que dos sociedades (la de los carpinteros y la de los sastres) y hemos tenido el talento de indisponernos con ellos a propósito de la sala que se les había prestado anteriormente gratis y de la cual casi los hemos puesto en la puerta.

(...) Hasta ahora no se me ha dicho nada de El Capital [1] y yo creo que ninguno terminó la lectura, pues nadie se toma el trabajo de pensar en este país. Para remediarlo, yo trataría de dar a las ideas y las teorías que allá están expresadas, una forma compatible con el aprendizaje oral, lo que no es muy fácil.

(...) Hay en la provincia de E. Ríos una revuelta federalista [2] que resiste hasta el presente, pero que no puede traer ningún cambio, porque la Constitución es federal y la única diferencia es que unos son partidarios de Buenos Aires y los otros, de las provincias. Es un resto de viejas luchas que se perpetúan por la magia de los nombres propios. Toda la política en este país es asunto de personalidades y apenas podrán creer en Europa que no solamente hay rivalidades entre los Estados sino también entre las provincias. Poco falta para que los europeos sean tratados como los bárbaros en Roma y es lo más natural darnos el sobrenombre de “gringos”. Mucho de prejuicio de campo y de odio contra la Península Madre. Una desigualdad espantosa, desprecio por los negros; no se va con un obrero, se les pega a los criados y se es de una crueldad indignante. Se encuentra totalmente natural matar a los prisioneros. En el campo hay una desbandada desenfrenada. Sin la afluencia de extranjeros no habría ningún progreso posible, no se sabría otra cosa que montar a caballo.(...)"

[1] Referencia a que Wilmart había traído de Europa algunos capítulos de El Capital en forma de fascículos y se los había entregado a los internacionalistas para su lectura.

[2] Referencia a uno de los levantamientos de Ricardo López Jordán.

La cosa no termina aquí ya que según cuenta Tarcus, desengañado por la falta de perspectivas revolucionarias Wilmart se alista en las tropas nacionales para ir a sofocar la rebelión de López Jordán y termina siendo ayudante de Lucio V. Mansilla. Y por si esto fuera poco, más tarde el hombre se casa con una muchacha de la clase alta cordobesa y así ingresa en la aristocracia vernácula (esto se lo escuché decir a HT en un reportaje por radio).

A falta de una, dos moralejas: la primera, esclarecida y realista la visión de Wilmart sobre la realidad de estas tierras, lástima que después de él tantos marxistas hayan errado el vizcachazo. Y la otra: subirse al caballo por la izquierda y bajarse por la derecha, vaya si es una vieja costumbre por estos pagos.


P.S.: tarjeta roja para Tarcus cuando en la nota principal habla de Jauretche como un "peronista orgánico" y después como un "populista", en ambos casos "antiizquierdista". Más le valdría darse un par de vueltas por lo de Mendieta y por lo de Diego.

sábado, diciembre 15, 2007

Discípulos

Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedades son unas pobres causas.

Ramón Carrillo (1906-1956)

Voy tratando de hacerle la segunda voz a este este notable post de Manolo, que me hizo recordar que tenemos entre nosotros a un discípulo del Dr. Carrillo: el Dr. Floreal Ferrara, sanitarista, ministro de Salud de la Pcia. de Buenos Aires en 1973-74 y 1987-88. Quien en nuestro tiempo es capaz de decirnos cosas como éstas (*):

"El proceso de la salud está unido al proceso de entrega del país. Para hablar del problema de la salud tenemos que ubicarnos cuidadosamente en distintos lugares. Primero tenemos que pensar que cuando nosotros, en todos los capítulos de la vida tenemos que tomar una verdad para estudiarla y analizarla, no hay que mirar la verdad, hay que mirar los efectos, esto lo enseñaba un filósofo bárbaro que se llamaba Baruch Spinoza. Si Uds. quieren conocer la verdad, miren los efectos, si Uds. quieren saber la verdad de la salud en nuestro país, miren los efectos, vayan a ver cómo viven las muchachas y muchachos en las villas, fíjense los índices de desnutrición, de analfabetismo, vean cómo están nuestros viejos, de qué se enferman y se mueren nuestros jóvenes, nuestros ancianos.

Los efectos están ahí, esos efectos son los que tenemos que mirar y cuando miramos esos efectos, ya no juega el tema de la salud, entra a tallar el tema de la sociedad. Ése es el primer elemento que debemos tener en cuenta.

El otro elemento que debemos tener en cuenta es lo que nos enseñó un filósofo que se llamó Martin Heidegger (el SER es un lugar de cuestionamiento para el hombre, y que el hombre vive con la muerte y la angustia refugiada en él) (...) Cuando uno se aproxima a él, nos enseña que no hay posibilidades de elegir entre alternativas diferentes; eso pertenece al individualismo liberal americano y superficial, esto recuérdenlo siempre, porque ninguno de Uds. tiene posibilidades de elegir, ninguna, en todo caso cuando tomen una decisión, esa elección está precedida de todo un dolor que está detrás y que los empuja a Uds. a enfrentarse no con la solución que pensaban que la tenían en la mano, sino a enfrentarse con el enemigo, la elección de una alternativa es siempre antagónica, esto quiere decir: si yo elijo este camino, tengo que saber que al elegirlo, enfrente está el enemigo, es decir que no hay elección de alternativa, hay elección de trinchera, ésta es la diferencia, hay elección de trinchera.

(...) Cuando los organismos internacionales vienen a enseñarnos que la salud es el completo estado de bienestar, físico mental y social, lo que nos están enseñando es el discurso del colonizador. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que estos organismos internacionales que han enseñado a varias generaciones desde hace 50 años quiénes tienen bienestar, y que para tener bienestar tienen que adaptarse a la sociedad en la que están, y esta adaptación a la sociedad en la que están representa para Uds. la salud. ¡Un carajo! Si Uds. se adaptan a la sociedad de injusticia en la que viven, Uds. están recontra enfermos, porque al adaptarse están siendo absorbidos por este conflicto que es más fuerte que uno.

La solución en la salud es la lucha por la resolución de los conflictos, no quedarse quietos y adaptarse.

¿Saben dónde hay salud según el concepto de la O.M.S.? En los cementerios, allí no hay conflictos, están todos tranquilos, están todos adaptados por lo tanto según ellos están todos sanos.

Estar sano en nuestra concepción es la búsqueda permanente en la resolución de los conflictos y éstos se ven en los efectos, esa búsqueda, esa lucha en la resolución de los conflictos no es ni remotamente una lucha individual, sino colectiva.

(...) Ese gran maestro de la Salud Pública, el Dr. Ramón Carrillo, solía decir que para saber qué está pasando con un determinado hospital hay que mirar las recetas, y cuando miran las recetas se van a dar cuenta que de cada 10 recetas, 8 están ligadas a los visitadores médicos que ese día visitaron ese hospital. El otro elemento al que hacía referencia Carrillo era ver cómo se moría la gente (esto es de una calidad humana, e intelectual de Carrillo fenomenal).

Él decía, miren quién está al lado de un moribundo, generalmente no hay nadie, sólo las moscas dando vueltas porque éste ya no puede defenderse, no está la enfermera porque seguro le tiene miedo a la muerte, ¿el médico, ni hablemos?, no está nadie, se muere solo, ese hospital no sirve.

En cuanto Uds. ven que alguien está al lado de un moribundo, aunque el hospital sea un quilombo, allí hay humanidad, y si está la enfermera y le toma la mano al paciente, seguro que ese hospital es brillante. Desde el punto de vista de la salud, en el instante en que un hombre o mujer debe enfrentarse con Dios, siempre debe haber un afecto, siempre, no lo olviden, ése era el Negro Carrillo, él sentía que dentro del hospital debía estar la condición más importante de la humanidad, el amor, y esta condición es tan importante o más que cualquier acto médico. Una de las frases más memorables que yo recuerdo haber leído de Carrillo es, frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia, la pobreza y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedad son unas pobres causas."

Sobre el tema de los medicamentos y los laboratorios privados:

"Yo no me opongo a sus negocios, es parte de la realidad del sistema. Pero el escenario es que tenemos la posibilidad de producir una buena cantidad de medicamentos, con alta capacidad técnica, cuidadoso control, a partir de las universidades en buena parte del país.

El país tuvo dos instantes de libertad y autonomía en medicamentos, un instante es Carrillo, Ramón Carrillo, quien crea EMESTA (Empresa de Medicamentos del Estado Argentino), produce medicamentos nacionales y fundamentalmente en el momento en que salía la penicilina y es una etapa de gran desarrollo. Y el segundo instante es Oñativia, Ministro de Arturo Illia. Produjo Oñativia la Ley Nacional de Medicamentos en el momento en que nadie se animaba a levantar la voz (...) los laboratorios se enloquecieron, y le hicieron unos meses después el golpe de estado; estos dos instantes son instantes de la liberación nacional con los medicamentos. Todos los demás se entregan, todo... cuidadosamente adornado, pero es entrega, hay que buscarla, pero hay entrega."

Y termino con un fragmento de un reportaje que una vez le hizo Luis Bruschtein, refiriéndose a las políticas impuestas por el Banco Mundial y la ética de los médicos:

"Los médicos este tema no lo ven. Pero aunque estuviera en los planes de estudio, si no se corrige en la sociedad, serviría de poco. Le voy a contar una anécdota. Cuando me estoy por ir de la universidad, en noviembre del ‘75, amenazado por la Triple A y expulsado, en la última clase tenía una multitud frente a mí. Cuando terminé, dije: “Aquí estoy disponible a las críticas que ustedes crean convenientes”. Casi todos fueron elogios. Hasta que un pibe por allá arriba me dice: “Usted ha sido un gran profesor mío, pero me voy con un enorme déficit porque no me ha enseñado a manejar el nomenclador nacional”, que es el listado de las enfermedades por el cual los médicos saben cómo facturar. O sea que para él el negocio estaba por encima de lo que le había enseñado. Lo miré fijo, se me nubló la vista, tuve la sensación de que me desmayaba, de bronca, de fastidio, entonces le dije: “Por qué no te vas a la puta madre que te parió”, y me di vuelta y la clase entera se levantó, se puso en pie y me aplaudió. Me lo llevé, como diría Perón, como la música más maravillosa que han escuchado mis oídos."

En algún lado leí que se calificaba al ahora ex ministro de Salud de la Nación Ginés González García como discípulo del Dr. Ferrara. La verdad, no me parece.


(*) Quiero disculparme con el Dr. Ferrara por exponer su pensamiento en forma tan fragmentaria, y por no contar su obra en la función pública como ministro de los gobernadores Bidegain y Cafiero. Será en otra oportunidad.

martes, diciembre 11, 2007

Flor de machete

Desde agosto pasado Página/12 viene publicando una Historia de la Economía Argentina del Siglo XX en fascículos semanales, dirigida por Alfredo Zaiat y con la dirección académica de Mario Rapoport. Ya desde la presentación de Zaiat me quedé enganchado al leer párrafos como el que sigue, que podría ser un lema de este blog:

Aprender, estudiar y analizar con visión crítica la historia económica argentina sirve para esquivar a los falsos profetas, a los vendedores de ilusiones y, fundamentalmente, a los que pretenden hundir a la sociedad en un sendero a-histórico para cuidar los privilegios de unos pocos.

Desde ya que esta obra será objeto de afanos alevosos y repetidos por parte de quien escribe. Para empezar, y motivado por los comentarios de Alberto al post anterior, transcribo un documento fechado en 1945 aparecido en el fascículo Nº 17. Se trata de una comunicación del embajador británico en la Argentina al Foreign Office, referida a la personalidad y a la posible proyección política de alguien que estaba empezando a hacerse conocido.

"De: Sir D. Kelly a Sir Anthony Eden (Secretario del Foreign Office).

Buenos Aires, 21 de julio de 1945

Gran parte de la discusión sobre el problema argentino se centra en la personalidad del coronel Perón y, en consecuencia, resultaría valioso en la actual etapa, examinar brevemente cuáles son sus puntos de vista. Perón es acusado de ser un nazi, un fascista, y hasta un comunista (...). Todas estas ideologías comparten los principios básicos de que el individuo no es nada en sí mismo y el Estado lo es todo y que, en consecuencia, el individuo tiene que cumplir su más alto deber hacia el Estado. Perón no es hombre de guardarse sus pensamientos (...) pero no hemos detectado en ninguna de sus declaraciones, privadas o públicas, algún rasgo de una filosofía política de ese tipo. (...) Es muy cierto que Perón ha sido influido por su estadía en la Italia fascista, pero es significativo que los puntos que lo impresionaron no fueran los principios básicos de la doctrina fascista, sino la mecánica incidental del gobierno dictatorial y en especial el programa social y económico (...). Es por ese motivo que los norteamericanos parecen equivocarse al considerar a Perón como una seria amenaza a su seguridad. Si se sintiera auténticamente inspirado en una misión para salvar a Sudamérica de "los yanquis" y convenciera a la gente de su sinceridad, podría ser realmente peligroso, porque le sería posible quizás obtener apoyo no sólo en la Argentina sino entre personas con ideas semejantes en otros países latinoamericanos. Nadie cree, en la Argentina o fuera de ella, que Perón tenga alguna misión y él ha dejado bastante en claro tanto ante mí, cuando regresé al país, como ante varios destacados empresarios norteamericanos, que se sentiría muy feliz de trabajar con el gobierno de Estados Unidos si este último pudiera ponerse de acuerdo con él. Ahora se queja constantemente de que Braden le hizo un "doble juego". En consecuencia aunque sea un pillo y una molestia, no puede constituir personalmente un peligro grave (...).

David V. Kelly"

En el mismo fascículo hay una excelente semblanza de Don Raúl Scalabrini Ortiz, de la que traigo esta cita (dedicada al colega Sirinivasa):

"No debemos olvidar en ningún momento -cualesquiera sean las diferencias de apreciación- que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el Gral. Perón y el Arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país".

lunes, diciembre 10, 2007

Una joyita en el baúl

A veces montadas en groseros errores del gobierno K, suelen volver a escucharse voces que reivindican "los logros de los '90". Por eso cada tanto conviene refrescar la memoria. Ayer salió un texto ejemplar al respecto en la ya recomendada sección "El baúl de Manuel", que escribe M. Fernández López en el suple Cash de P. 12.

En la primera parte, "De aquellos vientos", MFL historia los orígenes de la intervención del Estado en la economía argentina, siguiendo con los intentos posteriores a 1955 de enajenar las empresas públicas y de desmontar el Estado de Bienestar heredado del peronismo (la "madre de todas las batallas" a que hice referencia alguna vez), hasta llegar al nefasto Proceso. Esa parte termina con la frase "El máximo terror, sin embargo, no ocurrió en la última dictadura militar". Y después la cosa sigue así:

Estas tempestades

La dictadura tuvo por fin desaparecer opositores y por ello debió esconder su accionar. Al ciudadano común se enviaron signos gratificantes, como el Mundial 1978. El mismo ciudadano sentía como incuestionables el derecho al agua, a la educación, la salud y el transporte públicos, la provisión estatal de gas, nafta y electricidad. Y la dictadura no se animó a quitar del Estado las respectivas unidades que proveían esos bienes y servicios. Hasta que en Washington se acordó que tales actividades y recursos eran de interés para la empresa privada. ¿Cómo lograr que en la mente del argentino nada de lo conocido antes tuviese valor y cualquier cambio súbito fuese aceptado? El interés de los economistas norteamericanos en la hiperinflación no era sólo académico, sino estratégico: una hiperinflación tiene el poder deletéreo de una bomba paralizante. Bastó una señal negativa a los mercados (enviada, según dicen, por un argentino (*)) para que el terror se esparciera como reguero de pólvora y el modo de vida se trastrocase: dinero que quemaba en los bolsillos, comercios que no entregaban mercancías esperando a que subieran, sueldos que perdían valor antes de percibirse; el gobierno –desbordado por los hechos– forzado a dimitir. El nuevo gobierno, responsable de salvar al país, ya tenía la respuesta: en tanto el gradualismo prepara al adversario y le permite reaccionar; el shock es como un golpe al estómago a un adversario al que dos forzudos le sujetan los brazos: una sola bala en la frente del tigre. En el Congreso no fue difícil unir voluntades habitualmente encontradas y lograr la aprobación por unanimidad de la Ley de “Reforma” (léase “Desguace”) del Estado. Todas las empresas y todos los recursos económicos del Estado pasaban al ámbito privado, sin importar si los nuevos dueños eran amigos argentinos del poder o estados extranjeros; si se vendía por el justo precio, por precio vil o por cualquier precio; si la aprobación parlamentaria era por mayoría calificada, mayoría simple, o con la ayuda de un diputrucho; si la nueva gestión quedaba condicionada a mantener la planta de personal o permitía despedirlo libremente. Con la fórmula hiperinflación + shock, con el voto de los representantes y la voluntad del Ejecutivo, sin que los ciudadanos se movieran para impedirlo, pasaron a la órbita del lucro los últimos vestigios del Estado de bienestar vernáculo.


(*) MFL, ¿se habrá querido referir al personaje de la foto? (capturada aquí.)


P.S.: Acerca del comentario que hace Ricardo y mi respuesta, quiero agregar que "los padres del modelo" de los '90 se encargaron de ponernos bien la soga al cuello, con las cláusulas de renuncia a la soberanía en materia judicial (los litigios debían sostenerse ante los tribunales de Nueva York) y múltiples trampas legales en los contratos garantizando ventajas leoninas para las privatizadas, cosa de desalentar cualquier intento de salir de la convertibilidad. De paso, nuestro desde ayer ex presidente, ¿habrá leído esta carta?

viernes, diciembre 07, 2007

Hoy me levanté...

...combativo...





...y sentimental.





De la película Sur de Fernando "Pino" Solanas (1988).


Sólo dos acotaciones:
- Hoy me resulta chocante que el personaje de Ulises Dumont diga "la gente" y no "el pueblo". Pero en ese momento la palabra "gente" no estaba tan bastardeada como lo está ahora, y "pueblo" remitía sin vueltas a los '70, cuyos horrores estaban muy frescos todavía.
- El actor que aparece a los 2:20 del primer video y que habla como jefe de los censores, no podía haber sido mejor elegido.

martes, diciembre 04, 2007

Lo que viene, lo que viene

Como se trata de algo que me toca muy de cerca y que concierne a todos los padres que envían a sus hijos a la Escuela pública en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, paso a transcribir este comunicado redactado por un colega cooperador del Distrito Escolar Nº 15 (reservo su identidad, y me permito hacer mías sus palabras):

Ley que perjudica a la Escuela pública

Los delegados del Distrito 15 les damos a conocer lo que nos tocará vivir en el 2008.

La ley de emergencia edilicia escolar se aprobó el 29 de noviembre pasado, la misma fue presentada por el macrismo, por supuesto sin escuchar los pedidos de modificación de algunos artículos que hicimos los delegados de cooperadoras que conocemos el tema. Al leerla se darán cuenta el porqué de nuestra nueva lucha, ahora con el nuevo gobierno aún no asumido (1).

La lucha es más grande puesto que esta gente que aún no asumió (Macri) dio el primer paso y ya atacó con esta ley. En lo que no estamos de acuerdo es en lo siguiente:

1) No estamos de acuerdo con la emergencia edilicia y la intervención del GCBA en TODOS los establecimientos escolares, ya que de setecientos cuarenta y pico que hay en toda la ciudad, sólo unas 60 escuelas aproximadamente están en emergencia (2).
2) No estamos de acuerdo con los montos asignados para las contrataciones directas (hasta $ 3.000.000!!!).
3) No estamos de acuerdo en que la Comisión de Fiscalización esté conformada por legisladores que votaron a favor de la ley y sin participación de la comunidad educativa.
4) No estamos de acuerdo con que se suspenda el subsidio de mantenimiento con el cual las Asociaciones Cooperadoras atienden las necesidades cotidianas edilicias, de higiene, y compra de material de escritorio, en tanto no esté explicitado textualmente en la ley.
5) No estamos de acuerdo con la evidente intención de limitar la participación de los cooperadores. Esta medida es regresiva, ya que va en sentido contrario a la saludable tendencia de los últimos años de propender a la descentralización, favoreciendo los espacios de participación, compromiso y control de los ciudadanos. La presencia e intervención de los cooperadores, son de vital importancia en la vida democrática de las escuelas públicas.

La nueva ley se presta a que no haya claridad con respecto a la licitación directa, el monto es muy grande y esta gente manejará unos $150 millones en el 2008 prácticamente sin conocimiento alguno y al ser directa la adjudicación, como ocurre siempre, puede haber algún negociado por detrás. Lo que pedimos es que la comisión de fiscalización esté conformada por gente del establecimiento en el cual se realizarán las obras, es decir, sus directivos, docentes y cooperadores.

Al sacarnos los subsidios de mantenimiento (4 cuotas anuales de unos $ 5.000 c/u en el caso de mi escuela) las escuelas comenzarán a caerse a pedazos, porque, tomando el ejemplo de mi escuela, actualmente está bien mantenida con los subsidios que venimos recibiendo, pero al no tenerlos no podremos enfrentar lo que se rompa diaria y normalmente como en cualquier casa (las escuelas son casas grandes), por ejemplo una rotura de un caño de agua, o un cortocircuito. Entonces, si mi escuela ahora no está en emergencia edilicia porque la mantenemos con los subsidios, al no tenerlos ¿quién se hará cargo de las reparaciones pequeñas? Y si no las vamos arreglando, el edificio comenzará a decaer y dentro de un par de años estará en emergencia edilicia, se entiende, ¿no?

Con respecto a esto, unos delegados de cooperadoras lo consultaron a Walter Bouzada, próximo subsecretario de Educación. Él explicó teniendo en cuenta nuestras objeciones al Art. 14 (suspensión de los subsidios) que tienen una estructura y están capacitados para resolver tanto las situaciones críticas como las diarias. Personalmente creo que no ocurrirá así porque dificulto que mágicamente rompan con la burocracia municipal existente al día de hoy (esto no es el club Boca Juniors). Para darles un ejemplo, en marzo del 2005 ante una tormenta de viento se vuelan un par de chapas del tinglado del patio antes del inicio de clases, la cooperadora actuó al instante y cambiamos esas chapas, pagando con el subsidio de mantenimiento. ¿Saben cuándo apareció la cuadrilla de la municipalidad para arreglar de “urgencia” ese techo? En el mes de diciembre del 2005!!!! Diez meses después del incidente!!! Y era una urgencia!!! Se dan cuenta...

Actualmente hay unas 60 escuelas en toda la ciudad en emergencia edilicia, si nos quitan los subsidios TODAS LAS ESCUELAS CAERÁN EN POCO TIEMPO Y ENTRARÁN EN EMERGENCIA EDILICIA.

Nuestro plan de acción como delegados de cooperadoras será recurrir a un abogado constitucionalista que solicite un recurso de amparo, al menos para que se aplique en forma parcial la ley y se realicen las modificaciones que nosotros proponemos.

También queremos mediatizar en forma masiva para que la gente tome conciencia sobre la destrucción de la educación pública que está comenzando a hacer esta gente que viene.

Si los delegados de cooperadoras comenzamos esta lucha será en representación de todos los cooperadores de la ciudad, por lo que si los necesitamos para alguna marcha o representación, solicitamos que concurran a las mismas cuando sea requerida su presencia.

Muchas gracias, y espero podamos revertir la situación.


(1) Más detalles sobre la ley y su aprobación, aquí y acá.
(2) Esto no coincide con lo declarado por el primer legislador electo por el macrismo y futuro ministro de Educación, Mariano Narodowski, quien sostuvo que el 67% de las escuelas de la ciudad (en realidad, de las relevadas por su equipo) están en "situación grave o crítica". ¿Por qué será?

viernes, noviembre 30, 2007

La política como deporte amateur

Ya llegando al final del mandato de Néstor Kirchner, queda claro que en el mundillo más o menos de izquierda / progresista / nacional / popular que se expresa en los blogs y en algunos medios masivos hay a grosso modo dos tipos de miradas bastante distintas y hasta opuestas sobre su gobierno. De eso trata una conferencia que dio hace unos meses el sociólogo Juan Carlos Torre en el Club de Cultura Socialista.

Lo que me interesó de este texto, más allá de su opinión sobre lo que él llama "el fenómeno político Kirchner", es su "ejercicio de introspección" sobre la evolución de las posturas de la izquierda socialista democrática en la Argentina, a partir de la recuperación de la democracia en 1983. Puede agregarse como antecedente que uno de los líderes intelectuales de esta corriente, Juan Carlos Portantiero, en 1973 saludaba el accionar de la guerrilla armada (esto no va como crítica, sino para intentar captar la amplitud del viaje ideológico de estos sectores a lo largo de tres décadas). Digamos que en parte esto se engancha con este post, y aquí va nomás la parte de la conferencia de Torre que me interesa resaltar:


Cuestiones de Método
Una vez más sobre los avatares de la izquierda socialista democrática en la Argentina de hoy

"Quisiera compartir hoy con ustedes los resultados de un ejercicio de introspección. Desde hace un tiempo me vengo preguntando por las razones, los motivos por los cuales yo y otros como yo hemos reaccionado ante el fenómeno político Kirchner de una manera diferente a como lo hacen otros amigos del universo, bastante etéreo, de la izquierda socialista democrática. La respuesta que me he dado es que nuestras discrepancias tienen que ver con cuestiones de método. Más concretamente, nuestras discrepancias remiten a valoraciones diferentes y contrastantes de las formas de hacer política. Así, para algunos de nosotros las prácticas políticas por medio de las que Kirchner ejecuta sus iniciativas nos parecen criticables y éstas son, a la vez, nuestro principal criterio para evaluar su experiencia de gobierno. Entre tanto para otros, el principal criterio para emitir un juicio está en otro lado, en la dirección ideal de las políticas que Kirchner impulsa, la cual, desde esta perspectiva, tiene un carácter tendencialmente progresivo.

Unos poniendo el acento sobre los medios de la política, otros subrayando las finalidades de la política, he ahí las cuestiones de método que delimitan nuestras discrepancias.(...)

(...) Dicho esto les comento que después de revisar retrospectivamente una trayectoria que estimo conocer mejor me encuentro frente a una conclusión. Y esta conclusión es la siguiente: uno no puede hablar durante años en favor de la democracia y el pluralismo político, en favor del Estado de derecho y de los controles constitucionales sin que, al final, termine tomando conciencia de las implicaciones de lo que dice. Esto es, sin que, al final, convierta a la democracia y al poder limitado en valores sustantivos y no instrumentales, y, en consecuencia, les asigne una centralidad equiparable a la solidaridad y la equidad social. A mi juicio esto es lo que ha ocurrido con muchos de nosotros desde que nos embarcamos hace más de 25 años en un re-examen de nuestras creencias políticas. Y esto es, agrego además, lo que está influyendo sobre nuestra postura en la coyuntura política actual.

Con el propósito de esclarecer esa influencia los invito a acompañarme ahora en un recorrido a vuelo de pájaro por sobre las principales estaciones a través de las cuales se desenvolvió ese re-examen de nuestras creencias políticas. Para hacerlo tenemos a mano la mejor hoja de ruta: estoy aludiendo a la obra de nuestro querido Juan Carlos Portantiero. Él fue entre nosotros quien despejó con más lucidez los problemas, las perplejidades, las salidas que fuimos encontrando en esa travesía; una travesía de la que emergimos iguales y diferentes. Iguales porque mantenemos el compromiso original por una sociedad más justa; diferentes porque en la actualidad procuramos plasmar ese compromiso en el marco de una visión del orden político y de la acción que es distinta de la que fue la nuestra por mucho tiempo.

La primera estación de nuestra travesía fue un ajuste de cuentas que algunos hicimos en el exilio y otros en el país a la vista del desenlace catastrófico de la violencia política de los años setenta. A la hora de hacerlo las palabras importaron: ¿fue acaso una derrota o fue el fruto de un error? Esto es, ¿se trató del resultado contingente de una empresa liberadora que mejor concebida o en circunstancias más favorables valía la pena encarar y llevar adelante o, por el contrario, fue el resultado necesario de una aventura jacobina que sustituyó a la política por la guerra y entrañaba naturalmente una involución autoritaria? Quienes estábamos caminando en la dirección de una izquierda socialista democrática optamos por hablar de un error en lugar de una derrota. Y porque esa fue la conclusión del ajuste de cuentas se abrió ante nosotros el paso siguiente, valorizar las libertades democráticas como plataforma hacia adonde reorientar la realización de los ideales socialistas.

Vista en perspectiva, no fue una tarea simple; consistía nada menos que en despojar a la democracia formal, es decir, a las reglas para la formación de los gobiernos y la adopción de las decisiones públicas, del estigma que había merecido en los círculos de la izquierda. Tampoco fue una tarea exenta de equívocos como los que se desprendían del diagnóstico de la derrota que evocamos antes. Vista desde el diagnóstico de la derrota la opción por la democracia no era más que un expediente táctico, un espacio adonde a falta de una alternativa mejor, las fuerzas diezmadas podían reagruparse a fin de retomar sus objetivos de siempre.

En cambio, para los que suscribimos el diagnóstico del error, la opción por la democracia comportaba un replanteo más profundo. El que nos condujo a hacer nuestra la tesis de Eduard Bernstein, el político socialdemócrata alemán: “La democracia es a la vez un medio y un fin. Es un instrumento para instaurar el socialismo y la forma misma de su realización efectiva”. En este espíritu, entendemos que los fundamentos y las reglas de la democracia otorgan a los sectores desprovistos de influencia en la alta política y de poder en el mercado los recursos para compensar esas desventajas extra institucionales. Con esos recursos, por medio del voto, de las libertades para organizarse y manifestar, del pluralismo político, la democracia potencia su capacidad para intervenir en la gestación de un orden más igualitario. Y configura, por lo tanto, un patrimonio valioso en sí mismo que no puede ser archivado, sin grave riesgo, en nombre de fines últimos superiores.

La estación en donde descubrimos el valor de las libertades democráticas se articuló muy bien con una preocupación cara a la izquierda socialista: que cada persona cuente con los medios para usar esas libertades. Con frecuencia, cuando llega el momento de identificar cuáles son esos medios la mirada se dirige a los medios materiales. Y está bien que ello suceda, ¿cómo disfrutar de la libertad en una sociedad donde grandes sectores carecen de los medios para satisfacer sus necesidades más elementales? La respuesta a este interrogante ya lo conocemos. Basta para ello echar una ojeada a las prácticas clientelistas de los grandes y pequeños caudillos políticos que proliferan al abrigo de las libertades democráticas. De esta evidencia una conclusión se sigue y ésta es una que ya destaqué: la democracia debe ser, como lo es, el ámbito para dilatar el universo de la ciudadanía, bregando por asegurarle los medios materiales que fortalezcan su autonomía moral y política.

El proyecto democrático tal como hemos llegado a concebirlo sería incompleto si quedara limitado a lo que acabo de señalar. Más aún, no sólo sería incompleto. Tampoco haría justicia a uno de los descubrimientos más importantes de nuestra travesía: la dimensión propiamente liberal de la democracia. Esto es, el sistema de controles, equilibrios y contrapesos que preserva los derechos de las personas y pone frenos al ejercicio del poder estatal. Para decirlo con los términos que he venido empleando: se trata de los medios institucionales que garanticen el uso de las libertades democráticas.

Hablé de un descubrimiento. Este fue el resultado de una reflexión sobre la experiencia límite del arbitrio estatal: la violación de los derechos humanos. A través del sendero abierto por esa reflexión se fue alumbrando una esfera siempre ocluida en el pensamiento de izquierda, estoy hablando de la idea del poder limitado. Así, entonces, la crítica a la arbitrariedad absoluta del estado suministró el marco para una crítica más general a toda forma de autoritarismo de los poderes públicos, sea en la versión de la dictadura militar, sea en la versión del cesarismo democrático; como sabemos, una y otra figuras familiares de nuestra historia política.

Finalmente, en el trayecto de esta renovación de nuestras creencias políticas fue decantando una otra concepción de la acción política. Me refiero a la concepción de la acción política en la cual la ampliación de las fronteras de la democracia existente se produce con los métodos de la democracia misma: la discusión, la tolerancia a los disensos, el compromiso y las alianzas, una ingeniería gradualista que rechaza las alternativas globales, totalizadoras, para ubicarse en el plano más modesto de las reformas.

Me gustaría recordar que, a lo largo de este re-examen, también fuimos tirando lastre por la borda. No me refiero apenas al abandono de la revolución como estrategia del cambio político. Como dije antes, esta fue una operación temprana, que alumbró las nuevas credenciales democráticas de la izquierda socialista. Me refiero más bien al abandono de entusiasmos más recientes, como fue el que rodeó al concepto de hegemonía extraído de la lectura de Antonio Gramsci. Cuando se derrumban viejas certidumbres y uno se ve forzado a internarse en territorios desconocidos, suele ocurrir que busque en la propia familia la protección de alguna figura tutelar que garantice cierta continuidad en medio del cambio. En la emergencia, los escritos del fundador del Partido Comunista italiano fueron una tabla de salvación; sus Cuadernos de Cárcel proveyeron oportunamente la luz para iluminar la travesía en pos de nuevas ideas, de nuevas guías para la acción.

Sabemos que un aporte capital de Gramsci fue señalar que la supremacía de una clase dominante no descansa principalmente en su control de los aparatos coercitivos del estado. La clave de esa supremacía, sostuvo, es de orden cultural y reside en la asimilación de la ideología hegemónica por parte de las clases subalternas. De este señalamiento se siguen dos corolarios. El primero es que en esas condiciones el asalto frontal y violento del poder es una empresa escasamente productiva y viable. El segundo es que para terminar con la dominación es preciso ganar el consenso de las masas con vistas a un cuestionamiento radical del statu quo. Se trata, en fin, de oponer a la hegemonía existente una hegemonía alternativa. Para quienes venían de la terrible experiencia de los años setenta la obra de Gramsci ofreció un rumbo y un programa de acción, con fuerte impronta intelectual; de allí su popularidad.

Sin embargo, con el tiempo, a medida que avanzó el re-examen de las antiguas creencias políticas, el concepto de hegemonía fue perdiendo el atractivo inicial; lo perdió en razón de su sesgo en favor de una visión unificadora, lo perdió debido a su dificultad para coexistir con la concepción renovada de la política como un campo común de consensos y disensos, como un pluralismo conflictivo. Al no aprobar el test democrático también al concepto de hegemonía le llegó el turno de hacer mutis por el foro. Con la mochila más aligerada, la travesía ideológica prosiguió su curso; en los últimos años vino a terminar en la presentación de la solicitud de ingreso al Club del Socialismo Liberal, a cuyas puertas nos esperaba Norberto Bobbio para darnos la bienvenida.

Esta imagen del puerto de llegada dice bastante sobre los alcances del camino recorrido. Cuando consideramos su contribución en materia de ideas los aportes fueron más bien limitados. Ni el descubrimiento de la democracia, ni la conciencia de que la libertad requiere de condiciones habilitantes –materiales e institucionales- para poder ser disfrutada, ni la opción por el gradualismo como estrategia de cambio constituyeron novedades de peso. En verdad, su significación principal tuvo por ámbito a nuestra experiencia personal al proveernos de un nuevo núcleo duro de creencias políticas que, podría decirse, nos blindó frente a los desencantos de las expectativas despertadas por el proceso político abierto en 1983.

(...) Este re-examen de creencias políticas fue suscitando aquí y allá, en los bordes de la ruta por donde avanzaba, objeciones y reservas. Estas objeciones y reservas no llegaron, a mi juicio, a articularse en un libreto alternativo igualmente compacto. Se manifestaron sobre todo a través del comentario irónico, de las apelaciones al realismo político, de las acusaciones solapadas. Se comprende que fueran esas las reacciones. Dentro de la izquierda socialista se tornaba difícil digerir el talante cada vez más moderado de nuestras preferencias políticas, el tufillo socialdemócrata que se desprendía de nuestras ideas. A todo ello se sumaban los desencuentros provocados por las opciones concretas que nos colocaba la política del país.(...)"


Conferencia presentada por el autor en el Club de Cultura Socialista, en abril de 2007.


En resumen, un trayecto que arranca de la ultraizquierda revolucionaria, pasa por Gramsci y luego lo descarta, hasta llegar al descubrimiento de los valores supremos del liberalismo y el republicanismo. Eso sí, sin embarrarse nunca. Si esto no es un reconocimiento abierto de que se tiene y siempre se tuvo una visión diletante o veletista de la política (o lo del título), es que yo estuve mirando otro canal.

miércoles, noviembre 28, 2007

Para Mordisquito



boomp3.com


Transmisión radial del 10 de noviembre de 1951.


P.S: Gracias al Ortiba por poner en la red este material histórico, y a Diego por la ayudita.

miércoles, noviembre 21, 2007

Para Mendieta

Aquí va un post motivado por el grito desgarrado de un varón argentino. Para que sepa que no está solo.

Para empezar, estas palabras que según Gabriela Michetti le dijo el cardenal Jorge Bergoglio:
‘Te voy a decir cuatro cosas muy simples, que te van a ayudar en tu construcción política:
El tiempo es superior al espacio.
La unidad es superior al conflicto.
El todo es superior a las partes.
Y la realidad es superior a las ideas.”

Don Alfredo Zitarrosa tiene algo más para decirnos al respecto:
"No hay cosa más sin apuro
que un pueblo haciendo la historia.
No lo seduce la gloria
ni se imagina el futuro.
Marcha con paso seguro,
calculando cada paso
y lo que parece atraso
suele transformarse pronto
en cosas que para el tonto
son causa de su fracaso."

Agreguemos estas otras estrofas del querido Zita, para que las recuerden los que creen que pueden diseñar nuestro futuro desde una Fundación o un café literario:
"Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino ni rey
que le pueda marcar el camino
que va a recorrer."

Dejo que este post lo termine el mismo Don Alfredo, con dos piezas de su repertorio nacional y popular. De paso, un homenaje al Día de la Soberanía. Que no se merece ser recordado solamente por los fachos.


sábado, noviembre 10, 2007

Sinceridad brutal

(...) Luego de haber advertido que no podía coincidir, aun antes de su fracaso, con el socialismo real, él buscó un camino que sintetizara la libertad con la igualdad, que creo es el que queremos seguir todos. Me sentía y me siento seguramente más angustiado de lo que él estaba, porque creo que el camino hacia la democracia en el sentido estricto es prácticamente imposible de transitar hoy. Porque a nosotros en Latinoamérica nos permiten una república. Es decir, la división de poderes, el diálogo entre las fuerzas políticas, las elecciones periódicas, la libertad de expresión. Nos dan las libertades esenciales, que son las que impiden un Estado o gobierno arbitrario que nos meta presos, nos mate o torture. Pero cuidadito con ir más allá...”

“(...) Está ganando terreno lo que Gramsci nos dijo. Las clases dominantes se las iban a ingeniar para que culturalmente tuvieran presencia las ideas que les convienen a ellos en las clases dominadas. Esto es lo que está ocurriendo ahora”.

“(...) Para recomponer a la democracia no basta un partido político. Tenemos que encontrarnos entre muchos que pensamos parecido y buscar consensos básicos. Algunos dicen que es al revés, que tenemos que juntarnos con cualquiera. Yo no estoy en eso, no deseo el fracaso del gobierno, pero soy un firme opositor”.
Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, ex Presidente de la Nación, al hablar en el homenaje del Club de Cultura Socialista a Juan Carlos Portantiero.


Con todo respeto y afecto, qué lejos quedó aquello de "Con la democracia se come, se educa y se cura", ¿verdad, Doctor?



P.S.: se han habilitado los comentarios anónimos con verificación. A ver qué pasa.

jueves, noviembre 08, 2007

Wainfeld manda, yo obedezco

Ahora sí, voy a lo que me puse a buscar en El medio pelo... después de leer este párrafo de Mario de Palermo bajo el subtítulo "Gloria y loor a Jauretche":

(...) Sería aconsejable un repaso de Arturo Jauretche y de su obra cúlmine, El medio pelo en la sociedad argentina. El texto es rescatado en estos días pero de modo aplanado, como un repertorio de chicanas y de motes a los contreras. El punto de vista de Jauretche sobre los antagonismos entre vastos sectores de las capas medias y el peronismo era más rico. Castigaba la falta de percepción del “medio pelo” respecto de sus reales intereses de clase. Pero también recriminaba al peronismo, su domicilio existencial, por la cantidad de agresiones vanas y acciones erradas que atizaron el enfrentamiento.(...)

Podrían citarse infinidad de párrafos referidos a lo que dice Wainfeld, pero no quiero hacerla larga y además el libro está disponible para el que quiera leerlo, p.ej. en lo del Ortiba. Lo que va aquí es una parte de lo que Don Arturo escribió bajo el título "La Gran Pauta", en el último capítulo de la obra.

(...) La ex­presión "medio pelo" tenía entre nosotros ya una acep­ción más amplia y no caracterizada racialmente. Así se comenzó a atribuir con preferencia a capas procedentes de las primeras promociones inmigratorias, para terminar aplicándose a niveles mucho más altos, que es el cri­terio usado en este libro pues lo que en definitiva determina la calificación no es el nivel adonde se produce, sino el carácter falso de las situaciones y el pie forzado con que se las vive, es decir la ficción.

Esta ficción de status ha existido siempre pero sin el carácter masivo de los últimos años, en que dejó de ser episódico y excepcional para convertirse en el modo del vasto sector que se ha analizado. También se ha visto que esta generalización se produce en el momento histó­rico de lo que diremos el "aluvión zoológico" para emplear un término característico del "medio pelo". La posición inversa al mismo es ab-initio un signo de status. Ni remotamente toda la gente que se ubica contra el movi­miento de 1945 es "medio pelo"; pero todo el "medio pe­lo" está en esa posición porque ella se convierte como signo negativo en un signo afirmativo del status que se busca.

Cuando la clase alta, pasados los episodios de la Uni­dad Democrática se retrae a su propio medio alejándose de los contactos populares, el "medio pelo" afirma aun más este signo para convertirlo en el signo de los signos. A través de la Unidad Democrática, la gente del "medio pelo" ha tenido por un tiempo la ilusión del mismo status con la clase alta. Cuando ésta se retrae necesita aferrarse a las pautas que motivaron la convivencia y el "antipero­nismo" le resulta el único nexo subsistente. Valorizarlo como símbolo es confirmarse en el status que se atribuye. Con el transcurso del tiempo se convierte en el símbolo por excelencia y así el antiperonismo se convierte en la pauta de las pautas: la Gran Pauta.

Esta pauta las resume a todas porque es pauta de comportamiento y pauta ideológica.
Como pauta ideoló­gica contiene todos los elementos intelectuales aportados por el sarmientismo de la intelligentzia que se acaban de ver y como pauta de comportamiento resume, en la cal­comanía de las pautas de la clase alta los signos de dis­tinción que se buscan en ella. Cumple además otra fun­ción integradora porque en la comunidad del símbolo, y por el contraste que éste establece con el resto de la so­ciedad que el medio pelo considera por debajo de su status, es un instrumento de fusión endógeno al grupo, que permite en cierta manera reconstruir la imagen de la sociedad tradicional que había derogado el fenómeno inmigratorio. Para los supuestos del "medio pelo" se ha reconstituido la separación entre gente principal, "parte sana y decente" de la población, y clase inferior consti­tuida por los "negros". Sólo que ahora la parte sana y decente se configura con los gringuitos adentro, lo que explica que uno de ellos haya podido hacer la calificación de aluvión zoológico (*).

Creo que con esto está bien claro que Perón o Peronismo no son más que nombres ocasionales, pretextos; el antiperonismo es tan hecho social como el peronismo; mientras aquél es el nombre que tiene la integración de toda la sociedad argentina en una nueva configuración, éste expresa la resistencia a la misma. Perón o Mongo, ese es el hecho adjetivo. Lo sustantivo es lo que se acaba de decir y se repetirá respecto del hombre o del grupo social que aparezca encabezando la integración inevitable; se reiterará la misma situación que se produjo en­tonces y cuyos valores entendidos subsisten, al margen de las virtudes o vicios que tenga la conducción. Con mayor razón si el hombre o grupo conductor surge de los es­tratos medios de la sociedad, y aun por la influencia de un Alcibíades o un Julio César salidos de la clase alta. Éste será un desertor que por el solo hecho de actuar al servicio de la causa nacional, identificada con la inte­gración, recibirá las mismas calificaciones y servirá como pauta definitoria a contrario imperio.

Perón y el peronismo, para emplear los términos co­rrientes de la Sociología de la Cátedra no son otra cosa que el marco de referencia.(...)

Obra citada, Capítulo XI - Las pautas del medio pelo, Arturo Jauretche, A. Peña Lillo editor, Buenos Aires, 1966.


Algunos pensarán que esto es cosa antigua y que no tiene nada que ver con nuestra realidad actual. Yo soy de los que piensan otra cosa.


(*) Hace un tiempo José P. Feinmann atribuyó erróneamente ese dicho al radical Amadeo Sabattini, "el tanito de Villa María", cuando en verdad el inventor de la histórica frase fue el diputado (también radical) Ernesto Sanmartino. JPF, con todo respeto, antes de ponerte a dar cursos sobre peronismo, agarrá los libros (o la Wiki) que no muerden.

martes, noviembre 06, 2007

Más que un Pino

Comentando ayer un post de Diego de Mundo Perverso, me acordé de la familia Pinedo, uno de cuyos miembros acaba de ser electo nuevamente como diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el PRO (una vez puse en este blog algunos datos sobre sus andanzas como miembro del viejo Concejo Deliberante allá por las épocas de Carlos Grosso, pero por hoy lo dejamos ahí).

Me parece más interesante dedicarme a su abuelo, el Federico Pinedo que fue tres veces ministro de Economía (a pesar de no ser economista, sino abogado). Al que se lo suele mencionar como el autor en 1940 de un fallido plan de industrialización que lleva su nombre. Pero no se recuerda tanto que, además de su sapiencia y su lucidez, fue un personaje de los más representativos de la Década Infame (1930-1943).

Buceando en uno de mis libros de cabecera, El medio pelo en la sociedad argentina, por recomendación de Mario de Palermo, encontré un párrafo que Don Arturo le dedica a este prócer del conservadurismo, y que deja poco por agregar:

Del discurso del Ministro de Hacienda de la Nación, Dr. Federico Pinedo en el Senado Nacional el 17 de No­viembre de 1940:

"He sido o he colaborado en las grandes compañías navieras, las grandes casas financieras, las más impor­tantes y se me pagó por él, como correspondía, honorarios portantes compañías de transportes urbanos... porque de todas ellas soy abogado.

"Hoy se ha publicado en los diarios un plan refe­rente a reorganización ferroviaria que yo he dado a mu­chas personas, a todo el que me lo ha pedido, y haciendo presente que ese plan había sido elaborado por mí, en mi calidad de abogado de todas las empresas del país, que me habían consultado sobre esa materia cuando estuve en Londres y después en el país. El trabajo era muy importante y se me pagó por él, como correspondía, honorarios muy importantes: 10.000 libras esterlinas".

El Dr. Pinedo se adelantó a manifestar esto madrugándolo a un senador opositor que le estaba por lanzar el dardo, en el mismo recinto en que fue asesinado el se­nador Bordabehere durante el debate de las carnes, por un guardaespaldas ministerial.

La memoria de la gente suele ser muy flaca y a ve­ces se pregunta por qué esa época se llamó Década Infa­me. Creo que en estos dos hechos, que no son más que modestos botoncitos para muestra, está explicado todo. El Dr. Pinedo escribió después un libro ponderativo de esa época ejemplar que llevó el nombre de "En Tiempos de la República" (*). Toda la gente que añora aquella supuesta Jauja coincide con Pinedo en que aquellos eran los tiem­pos de la República, y no la Década Infame: hasta mu­chos que fueron amigos de Bordabehere y de de la To­rre y gran parte de los opositores apaleados para que existiera esa clase de gobierno grato a la evocación del "medio pelo". Y todos son campeones de la moral, de una moral que no exigió el fusilamiento del Dr. Pinedo, sino que permitió que fuera después ministro en dos oportu­nidades, con los resultados que se conocen, y que continúe siendo consejero "in extremis" en los momentos críticos de la economía cuyos males provienen de esos procedi­mientos.
Obra citada, Apéndice - Nota a pág. 180, Arturo Jauretche, A. Peña Lillo editor, Buenos Aires, 1966.


Ya que estamos, en el fascículo Nº 11 de la excelente Historia de la Economía Argentina en el Siglo XX, dirigida por Alfredo Zaiat y Mario Rapoport y que sale los miércoles con Página/12, podemos leer una interesante biografía de Pinedo, que se había iniciado políticamente en el socialismo junto a Juan B. Justo. Sobre su última participación pública ahí se cuenta lo siguiente:

"Luego del golpe cívico-militar que depuso a Arturo Frondizi a fines de marzo de 1962, José María Guido, el nuevo presidente, lo designó al frente del Ministerio de Economía. En su tercera gestión al mando de esa cartera, implementó un severo programa de ajuste que incluyó una devaluación de casi el 30 por ciento y restricciones monetarias y crediticias, con el objeto de eliminar lo que consideraba como "demanda excesiva". Su gestión sólo se prolongó por veinte días: la crisis originada por las medidas adoptadas y su rechazo a la ingerencia militar en las cuestiones de gobierno motivaron su renuncia y reemplazo por Álvaro Alsogaray.(...)"

Lindo cambio de figuritas.


(*) La obra de FP (abuelo) es de 1946, no casualmente coincidente con la llegada del peronismo al poder. Que había terminado con su añorada "República".

jueves, noviembre 01, 2007

El fantasma

“Yo le dije, estoy de acuerdo con todo lo que dice y lo que hace, excepto en una sola cosa. Deje de ser peronista”.

(Frase de Alain Touraine a la entonces candidata Cristina Fernández durante su encuentro en París, según J.M. Pasquini Durán.)


Quizás estas palabras rondaban por la cabeza de la presidenta electa el domingo pasado, cuando dio su discurso triunfal en el salón del Hotel Interamericano (que inspiró maravillosamente a Manolo). Tras el cual se retiró presurosa, mientras el jingle electoral tapaba la marchita cantada por la selecta militancia presente.

O a lo mejor la Señora lee mucho el Dipló, donde pueden leerse notas tan esclarecidas como la que refiere acá (otra vez) Manolo. La relación entre las formas y el contenido no es trivial, de lo que se da cuenta muy bien el autor de esa nota (de paso, este muchacho Gabetta debe ser tourainista, no?).

Hace bien la Señora en cuidar las formas, en una circunstancia parecida a Daniel Filmus lo hicieron picadillo por comerse las eses, por abrazarse con otros transpirados en el más puro estilo peronista, o por decir que a él lo habían votado los que piensan.

Así y todo, con su "no campaña" y su look tan cuidado, Cristina fue derrotada y obtuvo menos del 24% de los votos en la culta y europea Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Como varios amigos ya lo señalaron, estamos ante una paradoja: los que quería seducir, fueron esquivos y la dejaron plantada. Los que quiere (según parece) esconder debajo de la alfombra, los peronistas de la vieja estirpe, fueron leales y cumplieron. ¿Cumplirá el nuevo gobierno con ellos? Porque de que hay "cosas que (les) hacen falta", no cabe duda.

Para no extenderme con la cháchara, recomiendo esta excelente nota del politólogo canadiense Pierre Ostiguy, que parece entender de peronismo bastante más que unos cuantos de por aquí cerquita, como lo demuestran estos párrafos:

Dudo mucho de que el verdadero peronismo pueda ser asimilable a una fuerza como la de Bachelet en Chile. El peronismo nunca fue eso. De insistir en un proyecto tan poco peronista, la única fuente de salvación de Cristina estará en la capacidad de su marido de liderar –ahí sí, un proyecto más realista– o domar el movimiento peronista. Y permítanme escribir que las chances de éxito de Néstor serán más grandes mientras lo pueda hacer con más “pelotas”, es decir, no en un ánimo democrático-liberal, sino con autoridad, carácter y prepotencia “peronista”, aptos para suscitar admiración y respeto dentro del peronismo profundo. Mientras tanto, y muy a pesar de mi propio nombre francés, recomendaría a Cristina no empezar las anheladas giras afuera con París, a pesar del buen gusto de dicha ciudad. Pues, al fin y al cabo, los bombos sonantes forman una “música maravillosa” que, como lo sabemos todos, es la del pueblo peronista, por lo menos de La Matanza a La Rioja.(...)

(...) En cierto modo, sería también triste que el cuidado (y el miedo) con las apariencias que sin duda está presente en muchas mujeres de clase media en la Argentina (y que, por cierto, no deja a nadie indiferente) termine empujando de a poco a la primera presidenta elegida en el universo sociocultural del “gorilismo” y sus gustos, dejando a los famosos muchachos de la marcha solamente los clásicos del fútbol para expresarse, hacer lío y sentirse reconocidos.

El título: por una frase que se me ocurrió, parafraseando a Carlos y Federico:

Un fantasma recorre Barrio Norte: el fantasma del peronismo.


PD: De nuevo y con todo afecto, mis felicitaciones, María Esperanza.