lunes, marzo 31, 2008

Cuestión de rentabilidad

Abandonando el perfil bajo, por una vez voy a hacer un poco de autobombo: en cierta oportunidad Alfredo Zaiat me dijo que leía este blog (¿qué se creerá el Escriba, que lo lee sólo a él? :P).

Espero que AZ no se enoje por esta revelación y por transcribir su nota en el Cash de ayer. Que en mi humilde opinión debería ser leída por todos los productores rurales que legítimamente sienten vulnerados sus derechos. En cuanto a los del Gobierno, bueno... les aconsejo que lean este librito, no sé si lo conocen.


La cuerda
por Alfredo Zaiat

Tienen la virtud de estar siempre en segundo plano. Se deslizan a través de la historia con una discreción increíble pese al lugar central que ocupan en la cadena de comercialización. Se encuentran en el nudo principal del sistema alimentario del planeta. Son unas pocas compañías, poderosas e influyentes. Fieles a la estrategia de pasar desapercibidas, han estado ausentes en debates, gritos y protestas en el piquete verde. Las multinacionales exportadoras de granos y subproductos son un eslabón clave de la cadena agroindustrial. Como si las recubriese un manto de santidad, los productores no apuntaron a esas compañías que se quedan con parte importante de la renta de la actividad del sector, colaborando en esa evidente política de invisibilidad. El pequeño y mediano productor agropecuario es exprimido en el recorrido flete - acopiador - exportador por esos gigantes de la intermediación entre la producción y el consumidor mundial de cereales y oleaginosas. El Estado cobra las retenciones a los exportadores, no a los productores. Y esas grandes compañías trasladan ese tributo más otros gastos, con cifras no siempre muy confiables, a la primera ficha de ese circuito. Definen de ese modo el precio neto que recibe el productor. Apenas tres gigantes mundiales concentran del 45 al 50 por ciento de los despachos al exterior de la cosecha argentina: Cargill, Bunge y Dreyfus.

En el libro Los traficantes de Granos. La historia secreta del pulpo mundial de los cereales: Cargill, Bunge, André, Continental y Louis Dreyfus, publicado en 1979, un periodista del Washington Post, graduado en Harvard, Dan Morgan, investigó las prácticas y las facetas ocultas de los grandes trusts cerealeros. En la introducción explica que el comercio de granos “es comparable al del petróleo y al de armas, por su volumen y su influencia sobre las relaciones internacionales y sobre el bienestar de la humanidad”. Son apasionantes las historias familiares de esas compañías, los vínculos con el poder político y la relación con el productor de la materia prima de su actividad que describe Morgan en su obra. En uno de los capítulos resulta ilustrativa la descripción que presenta de la relación de Bunge con el agricultor a comienzos del siglo pasado. Aunque la situación actual ha cambiado apenas un poco, en lugar de trigo es soja y existen otros agentes en el negocio, Morgan hace referencia a que Bunge “vinculaba a la Argentina con la economía triguera mundial; y cuando había ganancias, los agricultores eran por lo general los últimos en recibirlas”. Apunta que en el país se decía que “Bunge da el crédito al agricultor, le vende la semilla y le compra el grano. Y cuando las cosechas se han levantado, Bunge le vende al agricultor la cuerda para que se ahorque”. Morgan concluye que “este comentario exagera muy poco el poder de los exportadores de granos”.

Con retenciones a las exportaciones o sin ese impuesto, hoy una de las claves de cómo se distribuye la extraordinaria renta del complejo agrícola se encuentra en las inadvertidas multinacionales de la exportación de granos. Al respecto, un documento del Grupo de Reflexión Rural es esclarecedor al señalar que “es paradójico que, cuando los representantes del campo protestan, lo hacen contra el Estado que aplica las retenciones y no contra las corporaciones que, en nombre del Estado y abusando de su rol en la cadena de comercialización, las socializan con ellos”. Luego resaltan que “abrevando en obsoletos criterios antiestatistas de entraña liberal, hacen causa común con los mismos finales de la cadena que los abusan e invisibilizan, o sea con ADM (Archer Daniels Midland), con Bunge, con Dreyfus, con Cargill”. Como a comienzos del siglo pasado, “la dependencia que sienten hacia las corporaciones es tan grande que siendo sus víctimas, prefieren operar como cómplices y acusar al Estado”, explica el Grupo de Reflexión Rural.

En el actual conflicto con el campo, los grandes exportadores no fueron los únicos que quedaron fuera del foco de la protesta. Por esas raras alquimias políticas o mediáticas, o por complicidad de los líderes del lockout patronal, otros importantes actores que también concentran gran parte de la renta agropecuaria han quedado ocultos detrás del piquete de pequeños y medianos productores. Esos integrantes del negocio agrario pasaron a ser parte de la actividad con la nueva organización productiva a partir de los transgénicos y la siembra directa. Son las transnacionales proveedoras de insumos de base científica y sus centros de servicio (Monsanto, Syngenta, Bayer, Hoescht), la red de semilleros locales (por ejemplo, Don Mario), los fabricantes de fertilizantes (Profertil y Petrobras), los grupos empresarios locales (por caso, Los Grobo, El Tejar) y los contratistas, que son proveedores de servicios que se mueven a lo largo de todo el territorio. Todos ellos integran el sistema de la explotación de la tierra y su posterior distribución de la renta, con lógicas productivas diferentes a las que tradicionalmente se hacían en el campo. Actualmente, se puede encarar el negocio como una inversión inmobiliaria con la compra de campos para su alquiler posterior. También como una inversión financiera en la que participan los denominados pools de siembra o como reserva de valor al destinar una porción del capital para la compra de un campo como un ahorro. Esos esquemas de negocios son ajenos a los conocidos por el campo tradicional, que terminan descolocando y luego desplazando a los pequeños y medianos productores.

Con los ánimos no tan inflamados, el Gobierno tiene que dar cuenta de esa realidad, abandonando la cómoda posición de tratar sólo con los poderosos con la falsa idea –como se probó en estos días– de que así puede controlar mercados sensibles. A la vez, este conflicto puede servir al pequeño y mediano productor para tomar conciencia de sus propios intereses e identificar con más claridad quiénes son, en realidad, los agentes del propio sector que los están exprimiendo. También para poder romper la cuerda.


P.S. 1: ¿Por qué será que esto sale en letra chica en un suplemento de un diario de baja circulación, y los grandes medios prefieren entretener a "la gente" con otros temas? En fin, debe ser lo del título.

P.S. 2: Anexo imprescindible, esta nota de hoy:

Los Grobo sonríen
por A.Z.

Tarde, bastante tarde teniendo en cuenta la magnitud del conflicto que se generó, el Gobierno explicó en detalle por qué decidió establecer el mecanismo de retenciones móviles. Es probable, aunque no seguro, que el país se habría ahorrado semejante crisis si el ministro de Economía hubiera enseñado en su momento los motivos y los objetivos de una imprescindible intervención del sector público en el mercado de granos y oleaginosas. También tarde fue dispuesta esa medida que, con los precios internacionales en alza desde hace varios años y el avance de la sojización en el campo, se imponía desde bastante tiempo antes que el 11 de marzo pasado. Tarde implica reasignación de recursos, transferencia de ingresos, concentración de la riqueza y torpeza política. Rectificar ese error es mejor que prolongarlo, con todos los costos que han significado para la sociedad.

No es el caso de Eduardo Buzzi y Alfredo De Angelis, dirigentes visibles de la Federación Agraria, que reinciden en el mismo error desde el comienzo del lockout patronal: ser la voz, el rostro y el sostén del piquete verde en beneficio de los intereses de los grandes jugadores del negocio de la soja y de la cadena agroindustrial. No han mencionado nunca el papel de los pulpos exportadores multinacionales, como Cargill, Bunge y Dreyfus, que exprimen a los pequeños productores. No han reclamado públicamente la necesidad de reinstalar la Junta Nacional de Granos, que permitiría a esos productores recibir un mejor precio que el fijado por los acopiadores - exportadores. No han señalado ni una vez el papel de los grandes grupos, como Los Grobo, que por su posición dominante en el mercado y holgura financiera desplaza a los pequeños productores de sus tierras. Los Grobo poseen 17.700 hectáreas propias, pero arrendando cultiva en total más de 150 mil. Acopia un millón y medio de toneladas y comercializa 112 mil de harina. Entre las empresas del holding facturan cerca de 200 millones de dólares anuales. En su balance trimestral al 31 de enero de este año informó que su activo suma 388 millones de pesos, con un patrimonio neto de 96 millones.

Muchas cosas son raras en este conflicto, pero que la Federación Agraria sea el vocero más combativo de sus verdugos es un error que se ha repetido a lo largo de toda esta crisis. Ayer mismo volvieron a cometerlo. Si es por inocencia, que a esta altura parece inverosímil, los pequeños productores deberían evaluar si necesitan otros dirigentes. Si son conscientes de su rol funcional a los intereses de los reyes de la soja, como Los Grobo, los pequeños productores tienen un problema con sus dirigentes.


P.S. final: sigo machacando con el asunto, con este comentario afanado a Mundo Perverso:
Nueve compañías manejan el 80 por ciento de las ventas externas de soja (poroto) y el 89 por ciento de los subproductos. Entre ellas, Cargill, Toepfer, Dreyfus, ADM, Nidera, Bunge y Los Grobo. Representan tan sólo al 10 por ciento de los productores, pero acaparan más del 70 por ciento de la producción. (Cargill y Dreyfus ya importan soja de Paraguay, para moler y reexportar; mientras que Los Grobo fusionó con un grupo inversor brasileño).

La frutilla del postre (por ahora): hoy escuché al periodista Raúl Zibechi del semanario uruguayo Marcha, diciendo que Los Grobo ya están empezando a copar tierras orientales. Con lo cual las mejores tierras del paisito parecen condenadas a un destino de eucaliptus y soja, y chau a los alimentos. Ay, Uruguay...

Los que aguantan los trapos

A Artemio le agarró un brote de zitarrosismo, como decía el Negro Fontanarrosa. Bienvenido sea. A mí me vino una pequeña erupción de marzialismo, eso sí, en la voz del gran Alfredo Ábalos:


boomp3.com


Dedicado ante todo a Manolo, esperando que esto le levante el ánimo. Y también para Hard, Néstor, Omix, el 4161 y todo el peronchaje que suele pasar por acá. De parte de un compañero... de ruta.

viernes, marzo 28, 2008

Crispación y mal olor

Estaría bueno que la gente de Página/12 actualizara y reeditara este especial que sacó hace unos meses, antes de las elecciones de octubre. Digo esto viendo el ánimo reinante, instalado en los medios y también en los blogs, ya que estamos. Quizás porque tratando de mantener la cabeza fría, no parece haber hoy mayores variantes a esto que describió en ese momento Eduardo Grüner:

"(...) Entonces –es nada más que un ejemplo propiciatorio–: la sociedad ruralista, quién sabe si acuciada por la reinante metafísica no de la técnica sino de la soja, presenta su reclamo crispado como si lo que estuviera en juego fuera el destino mismo del “ser nacional” (que, como se sabe, ha dependido siempre de los Shorthorn y el candeal) y no el ansia de tener ganancias fabulosas y no solamente espectaculares. Y el Gobierno responde crispadamente como si lo que estuviera en juego fuera, una vez más, una épica de emancipación nacional y popular respecto de las grandes oligarquías parasitarias, y no, otra vez más, el sempiterno tironeo de “interna” empresarial entre unos puntitos más o menos de la renta agraria versus otros puntitos más o menos de la renta industrial, etcétera."

Y después de leer esto, pienso en los "filósofos crispados" que Grüner definió así:

"(...) Estos son los que, aunque sea coyunturalmente, han adoptado de manera excluyente una causa que los motiva a usar las armas de la crítica filosófica para estigmatizar, y si es posible demoler, las otras posiciones, que desde la crispación son necesariamente posiciones enemigas, irreconciliables."

Grüner proporciona ejemplos ilustres de este tipo de filósofos: Marx, Nietzsche, Heidegger, Sartre. Claro que el autor de la "Carta..." no pertenece a esa estirpe, según se deduce de este otro párrafo:

"(...) para tener ideas fuertes, y una causa que defender, no basta la crispación retórica. Hay que, primero, sentir el cuerpo tironeado por una necesidad, no generada por la propia motivación de decir algo, sino porque mi decir crispado responde a un estado del mundo que se me ha vuelto intolerable. Y para eso, en efecto, tiene que estar en juego un mundo, y no una simple colección de anecdotarios más o menos triviales."

Podría agregar que es muy sencillo crisparse, poner a todos los que no piensan como uno en la misma bolsa y darles sin asco, como para que tengan. Es tan sencillo que a mí, realmente, esa nota me da vergüenza ajena. Lo mismo que las cataratas de palabras desaforadas que surgen por todos lados como hongos después de la lluvia. Lo cual es una pena porque entre esas palabras, haciendo un esfuerzo se pueden encontrar cosas razonables y atendibles. Quizás los que vociferan así debieran recordar esa frase "no hables tan fuerte, que no puedo escuchar lo que dices" (de paso, ¿no es notable cómo ciertos comentaristas recurren en todo momento a las mayúsculas, como por ejemplo aquí?).

Yendo al conflicto en curso, lo que es seguro es que estos no parecen momentos adecuados para la reflexión en la blogósfera (bueno, si alguien se siente en condiciones, le recomiendo leer esto). Parece que lo único que interesa es imponer el propio discurso. Textos notables como éste son invadidos de inmediato por comentaristas enardecidos que seguramente ni se toman el trabajo de leerlos. Pese a todo, acá van algunos cabos sueltos:

- Tanto los errores técnicos y sobre todo políticos del Gobierno como las reacciones de los que se consideran afectados (seguramente justificada en muchísimos casos) tienden a oscurecer ciertas aspectos claves que están en juego. Por ejemplo, aquí Rollo nos tira la verdad "técnica" de la milanesa: "el mercado trabaja solo". Basta ya de odioso intervencionismo, ¿no? Entonces el problema deja de ser si el Estado interviene mal (al estilo Moreno) o bien en la economía, sino que lo mejor es que no intervenga. La verdad, esta película ya la vi: la política es fea, caca, nene, mirá adónde nos lleva, mejor dejemos a los economistas con ideas "market friendly" que ellos sí que saben, ¿viste?

(De paso, Rollo enarbola como lema a futuro la frase de Guizot "enrichissez-vous". Que en verdad quería decir "enriqueceos y seréis electores", o en criollo "si querés votar, primero hacete rico").

- Por suerte, ayer me reconforté al escuchar al vicepresidente de la FAA Ulises Forte recordar la frase de Jauretche: "La economía moderna es dirigida, o la dirige el Estado o la dirigen los poderes económicos". Interesante contraste con el dirigente de CRA Mario Llambías, que ante una pregunta radial sobre si el Estado tenía que controlar las transacciones en las cadenas agropecuarias contestó: "No, no, el Estado no tiene que meterse". Quizás cuando se aquieten los ánimos, se redescubra que el agua no se mezcla con el aceite.

- Éramos pocos y parió mi abuela. Entre la multitud de cosas que me hicieron fruncir la nariz en los últimos días (como la "espontaneidad" de los "ciudadanos autoconvocados", o la "objetiva" cobertura de los medios, tan bien expuesta por Diego), no fue ésta la más leve. De paso, por una nota relacionada me entero que Claudio Escribano aseguró en estas épicas jornadas que América Latina se dirige hacia los "fascismos de izquierda". ¿Se habrá inspirado en Quintín?

- No hay mucho más por acá, y sólo me queda recomendar leer a mi amigo Manolo, que muchas veces escribe como leyendo mi pensamiento.


Unas pocas palabras finales. Un llamado a la reflexión y a bajar los decibeles de una disputa recalentada quizás sea inútil, pero no puedo dejar de hacerlo. Y no creo que nadie en sus cabales quiera volver a marzo del '76, pero quizás algunos sueñen con reeditar diciembre del 2001. Desde ya, no cuenten conmigo.


P.S.: otro indicio de mal olor lo dio el jueves pasado un comentario anónimo en Ramble Tamble:
"Recibí varios mails para copar BA con tractores y camionetas mañana viernes. Tengo formacion militar y puedo asegurar que eso fue escrito y pensado de "manera militar"... andá a saber, tal vez sea cualquier cosa, pero estoy muy preocupado. Espero no sea nada."
27 marzo, 2008 14:04
Que yo sepa no hubo nada, pero hoy salió esta nota (con la que no tuve nada que ver, eh?).

martes, marzo 25, 2008

Siguen los afanos (II)


Le agradezco enormemente a Charlie Boyle sus comentarios al post anterior, así como este link a un artículo que escribió el ex juez Salvador María Lozada al cumplirse 30 años de su fallo en el caso Swift-Deltec. Hurgando entre mis papeles encontré otras cosas sobre el asunto, que quiero compartir aquí.


Negocios turbios

En septiembre de 1973 la Corte Suprema de la Nación pronunció un fallo histórico que culminó con la quiebra judicial e intervención de la antigua empresa Swift. A comienzos de la década de 1960 esta última, propiedad de International Packers Ltd., se fusionó de hecho con Armour y La Blanca. En 1969, International... se fusionó con Deltec Panamerican Ltd., quien además realizó inversiones en ingenios, compañias financieras y estancias. Cuando en 1970 Swift se presentó en convocatoria de acreedores todo parecía indicar que la empresa había sido "vaciada": incorporación de pérdidas ajenas, adquisición de bienes improductivos, préstamos a empresas subsidiarias o pertenecientes al grupo, envíos de remesas al exterior "disfrazadas", etc. Pero faltaba el último detalle: Deltec, dueño innegable del conjunto económico reconocido como "Compañia Swift de La Plata", contribuía a incrementar sus pérdidas vendiendo en el exterior a precios "desfavorables", pero frente a la convocatoria se presentaba como acreedor de más del 30 % de las deudas totales. El "proceso de simulación y fraude" fue denunciado por un particular y finalmente desarticulado, aunque parte del costo social y económico de la maniobra cayó sobre el Estado nacional. (...)


Grandes Debates Nacionales, Fascículo 22 - El debate de las carnes, 1930-2000, Colegio Nacional de Buenos Aires - Página 12, 2002, p. 344.


Y en la misma fuente (p. 350) pueden encontrarse fragmentos esenciales del fallo de la Corte Suprema, que se pronunció casi dos años después del fallo del juez Lozada:


Las razones de un fallo memorable
"(...) El régimen de la personalidad jurídica no puede utilizarse en contra de los intereses superiores de la sociedad ni de los derechos de terceros. (...) Es obvio que esto adquiere particular relevancia cuando los jueces deben enfrentarse con los complejos problemas jurídicos que suscita la fenomenología moderna de los grupos societarios. Particularmente, en sus interferencias y conexiones y con relación al carácter supranacional que es su nota característica en la vida contemporánea, todo lo cual consolida los poderes de concentración por las dificultades que presenta su control, la difusión de su influencia, y el entrecruzamiento de sus redes de administración, con sociedades filiales reales o aparentes. (...) La apariencia de formas jurídicas que asumen las distintas fracciones del mismo grupo, estructuralmente punificadas con el predominio de Deltec International Limited, no debe producir el efecto de que una parte sólo formalmente diferenciada -Swift S.A.E.- sea la única afectada por la decisión judicial. La Corte tiene declarado (...) que 'el excesivo apego al tradicionalismo jurídico ha sido catalogado como uno de los más serios obstáculos al éxito de la promoción de la expansión económica y de la justicia social'. Ello es así porque no debe confundirse la razón del derecho con el ritualismo jurídico formal, sustitutivo de la sustancia que define a la Justicia. Estos principios cobran mayor énfasis en cuanto aparece en juego el concepto de orden económico nacional, gravemente comprometido por los intereses y actividades que la misma sentencia de fs. 11.250 pone de manifiesto, al demostrar que las políticas económicas y financieras seguidas por el grupo controlante obedecen a pautas no sólo gravosas para el interés comercial sino también para el de la colectividad toda. Las formas jurídicas que la ley argentina prevé para actividades lícitas y conformes a su derecho objetivo no pueden legitimar políticas económicas y financieras contrarias a las necesidades de nuestra sociedad, que han sido efectivamente comprobadas por la Justicia del país."

Sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del 4/9/73, en Alconada Aramburú, Carlos R.S. (comp.), El caso Swift-Deltec. La reparación judicial de una agresión económica foránea, Buenos Aires, La Ley, 1973, p.203.


Contra doctrinas jurídicas como ésta, también se llevó a cabo el golpe del 24 de marzo de 1976.

lunes, marzo 24, 2008

Siguen los afanos

Para aquellos que nos asomábamos a la realidad argentina a principios de los '70, el "caso Deltec" fue una evidencia contundente de que "los monopolios" de que tanto hablaban tipos como Don Oscar Alende, no eran un mito ni una entelequia sino una realidad palpable. Como tantos otros hechos de nuestra historia, con el paso de los años lo de Deltec cayó en el olvido. Pero gracias a la Historia de la Economía Argentina que está publicando Página/12 (y pidiendo disculpas a los responsables de la publicación, Alfredo Zaiat y Mario Rapoport) podemos recordar hoy de qué se trató el asunto.


El caso Deltec

Deltec Internacional era una firma inglesa que, desde el año 1900, era el único comprador y distribuidor de la carne argentina, a través de sus frigoríficos Swift, La Blanca, Armour y La Negra (*). Estas empresas integraban una cadena de frigoríficos que, instalados en Brasil, Uruguay y Argentina llegaban a totalizar 25 plantas. Los puertos de embarque eran 7: Bahía Blanca, Buenos Aires, La Plata, Montevideo, Paranaguá, Santos y Río Grande.

En 1968, Deltec Internacional y el King Ranch, de origen estadounidense, se asociaron para formar la empresa Deltec Panamericana. El objetivo era adquirir la mayor cantidad de tierras en la pampa húmeda, en el Uruguay y en el sur de Brasil, que sumaban un total de alrededor de 1,4 millón de kilómetros cuadrados y 140 millones de cabezas de ganado. Esta última cifra superaba en tres veces las existencias de Europa Occidental o de Estados Unidos, según una estadística de 1970 elaborada por el Ministerio de Agricultura de Washington.

King Ranch se encargaba de la crianza, mientras que Deltec era la empresa que procesaba la materia prima. El objetivo era claro: monopolizar el negocio de la carne. Llegó a poseer en Venado Tuerto, Santa Fe, unas 35.000 hectáreas y en el sur de Brasil algo similar. Se estima que en 1970 ya había alcanzado en total unas 200.000 cabezas de ganado, entre los dos países.

En 1967, durante la dictadura de Onganía se investigó a la empresa Swift por evasión de divisas. Pero el desarrollo de las pesquisas fue complicado y trabado desde sectores del propio gobierno. Por ejemplo, se demoraban ciertos pedidos, incluso los realizados por Onganía, que se efectuaban al Banco Central solicitando informes acerca de la evasión. Las razones que explicaban estas dilaciones tenían que ver con personajes que ocupaban importantes cargos públicos pero que, a la vez, tenían intereses ligados a la empresa investigada. Por caso, Ernesto Malaccorto, vicepresidente del Banco Central, tenía participación en el negocio de la carne e incluso había sido uno de los enjuiciados en la década del '30 a raíz de los informes de Lisandro de la Torre. Por su parte, Adalbert Krieger Vasena, ministro de Economía, una vez que renunció a su cargo en 1969, de inmediato pasó a ocupar la Gerencia Regional para el Área de Latinoamérica de Deltec Internacional.

En 1970, cuando Krieger estaba alejado de la función pública, el juez Salvador María Lozada decretó la quiebra al frigorífico Swift por una evasión fiscal de 25 millones de dólares. A esto se sumó la decisión de la Fuerza Aérea Argentina de oponerse a que el Estado le vendiera a King Ranch unas 80.000 hectáreas en la zona de las Islas Lechiguanas, en la Mesopotamia. Estas dos acciones detuvieron la expansión de ese gigantesco monopolio ganadero.

Una muestra de la envergadura de Deltec se conoció durante el juicio por su quiebra, cuando se pudo comprobar que en los balances de 1966 la empresa había tenido una ganancia de 2800 millones de dólares por la venta de carnes en el mercado internacional. Para entonces la balanza comercial argentina tenía un superávit de casi 1600 millones de dólares. Es decir, que la ganancia de esta empresa superaba ampliamente el saldo comercial de la Argentina. ¿En qué consistía el negocio y por qué la Argentina resultaba perjudicada?

Hasta 1970 la carne que se vendía a Inglaterra no poseía un precio fijo. La carne era subastada en Londres entre las 7000 carnicerías de todo el país y, como aproximadamente 3700 eran de Deltec, los precios eran ajustados de acuerdo a sus intereses. Los fletes hacia Inglaterra también quedaban en poder de la empresa, dado que poseía sus propios buques. Los seguros se efectuaban a través del Lloyds, también propiedad del grupo, y la Argentina se hacía cargo del flete interno en Inglaterra. Por entonces, la tonelada de carne costaba unos 400 dólares, y a la Argentina sólo retornaban 180 dólares.

En Londres, la revista International Manager, en uno de sus números de octubre de 1970, publicó una circular que Deltec dirigió a sus gerentes de ultramar en la que se describía de una manera clara y precisa el accionar inescrupuloso y hasta desafiante que tenía la empresa: "Probablemente no sea sabio enviar afuera a un Gerente con sentido moral muy firme. En muchas situaciones tendrá que buscar compromisos. En ciertos países, por ejemplo, no se pueden adelantar negocios sin comprar algunos funcionarios públicos. El Gerente que no esté dispuesto a proceder así, bajo ninguna circunstancia debe ir a países donde esa es la costumbre. El Gerente ha de plegarse a las convicciones del país donde está y en muchos el soborno no es un pecado. En algunos países hay miembros del gobierno que lo toman como una especie de recompensa en su carrera, que puede ser muy corta".


Historia de la Economía Argentina del Siglo XX - Fascículo 32, El Plan Krieger Vasena, Ed. La Página, p. 510.

(*) Humildemente, yo objetaría el adjetivo "único", ya que también existían p.ej. el frigorífico Anglo de la Vestey Brothers o el Liebig, que no pertenecían a esa cadena.


Como es de imaginar, ante la investigación que llevó a cabo el Dr. Lozada no faltaron las voces interesadas, los editoriales y las columnas de opinión de los diarios "serios", que hablaban de "nacionalismo trasnochado", "enemistad con la libre empresa" o de que "así no iban a venir inversores", etc.

En cuanto al Dr. Krieger Vasena, no está de más recordar que apoyó la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz durante el Proceso, en especial la "tablita cambiaria"; que respaldó con entusiasmo las privatizaciones, las reformas del Estado y el plan de convertibilidad durante los '90, y que fue uno de los primeros en proponer la privatización del sistema previsional. Como para no decir, genio y figura hasta la sepultura.


P.S.: El modus operandi de Deltec en el comercio de la carne no era ninguna novedad en 1970. Sin remontarnos a las denuncias de Lisandro de la Torre en los años '30, podemos leer un texto magistral sobre el tema escrito entre 1956-57 por un exiliado célebre, al que algunos llamaban "el tirano prófugo":

"¿Quién fija el precio que Gran Bretaña (paga por la carne) a la Argentina? El doctor Mercier o el señor Ortega (**), contestan impávidamente: el mercado, la ley de la oferta y la demanda. Pero eso es inexacto. Irrisoriamente falso. ¿Conocen los argentinos cómo se fija el precio de esa importante riqueza nacional? Es bueno que lo sepan. Todos, incluso los que dormitan en los sillones de la Casa de Gobierno, o los que velan en los cuarteles. (...) Se dice que la carne argentina se manda al mercado inglés "en consignación". ¿En qué consiste? En que los frigoríficos embarcan, se llevan el producto y un tiempo después les presentan a las autoridades argentinas una cantidad de papeles. Aquí está la liquidación -dicen-. Sí, ahí dice que una partida ha sido vendida a un mayorista a un precio dado. Descontado el impuesto, el flete, la comisión, los gastos de mercado, etc., queda un saldo. Y ese saldo es lo que se llama precio F.O.B. Buenos Aires. Es lo que cobra Argentina (...). ¿Es o no una farsa? Tomemos el caso del Anglo; presenta una liquidación. ¿A quién vendió? A un mayorista. Pero éste es tan Vestey Brothers como el Anglo. Se vende a sí mismo. ¿Qué precio fijan? El que ordena Vestey Brothers. Ellos dirán dónde se radica la ganancia, distribuyéndola entre la empresa de transporte, el mayorista, o el minorista. Pero las autoridades argentinas se tragarán esa documentación y el señor Ortega tomará el micrófono para explicarles a los argentinos que se trata del precio fijado por la oferta y la demanda. (...) Esa es la verdad acerca de la comercialización de las carnes argentinas en el mercado inglés. Ellos ("los caballeros que manejan el monopolio británico") son los que establecen cuánto ha de percibir la Argentina. En una colonia de cafres gobernada por un virrey, no podrían hacer nada peor (...)."

Juan Domingo Perón, Los libros del exilio 1955-1973, t. II, Buenos Aires, Corregidor, 1996, p. 90-91.

(**) Funcionarios del gobierno "de facto" de Pedro Eugenio Aramburu.

miércoles, marzo 19, 2008

Si todos opinan...

...por qué no puede opinar un simple lego como el que escribe, sobre las tan meneadas "retenciones al campo"?

En realidad, y para minimizar los riesgos de meterme en terreno desconocido, voy a recurrir a los dichos del investigador del Conicet Osvaldo Barsky, en esta nota que le hizo David Cufré y en la que habla de algunos asuntos poco mencionados por las partes interesadas.


¿Las retenciones móviles ponen en peligro la continuidad de los productores más chicos?

–No hay pérdidas, ése es un discurso absurdo. Las retenciones operan sobre rentas extraordinarias. No las llamaría ni siquiera ganancias, sino ultrabeneficios que están muy por arriba de los costos. Los precios de los granos en el último trienio han aumentado a razón de 80 a 120 por ciento por año. Contra semejante suba no hay costo interno que haya crecido en esa proporción ni nada parecido.

–¿Pero existe un desplazamiento de productores pequeños y medianos por grandes pools de siembra?

Lo que hay es un proceso de concentración del capital, no de la tierra. En la región pampeana hay mucho rentismo. La gente que tiene tierras está ganando mucho dinero, porque los precios han subido de manera extraordinaria. Pero nadie vende. Alguien que tiene 100 hectáreas, que en esa zona es poco, está recibiendo 150.000 pesos de alquiler al año. Por eso los pueblos están florecientes. Están ganando cinco o seis veces más que cuando eran productores. Hoy tenemos un actor nuevo que es el rentista. Y el productor mediano está sacando entre 50 y 100 mil dólares cada cosecha, según el caso, y eso dos veces al año. En donde sí hubo desplazamientos fue en el Norte, en provincias como Chaco, Formosa y Salta, con compras de grandes extensiones de tierra a precios regalados por la ampliación de la frontera agraria por las nuevas tecnologías de siembra.

–¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de las retenciones móviles?

–Tiene importantes ventajas. La primera es la previsibilidad. Ahora queda muy claro para todos al iniciar su actividad cuáles son las bandas de precios con las que se van a manejar. Desaparece la discrecionalidad del funcionario. La segunda, que ha quedado tapada en el debate, es que la medida prevé la baja de las retenciones y hasta su desaparición si las condiciones internacionales cambian y los precios caen. La tercera es que se estimula la producción de maíz y trigo por sobre la soja y el girasol. Es lo que se venía reclamando, fortalecer la rotación de cultivos. No para que se siembre menos soja, sino para que pueda haber más maíz y trigo.

–¿Y las desventajas?

–Creo que la medida podría haber sido más sofisticada, en el sentido de tomar en cuenta no sólo la evolución de los precios internacionales de los granos, sino también cómo se mueven el tipo de cambio y los costos internos.

–¿Se le puede reprochar al Gobierno que no haya consultado la medida con las entidades rurales?

–El problema no es tanto la falta de consulta, porque seguramente la respuesta de las entidades hubiera sido negativa, sino que no se genere un debate profundo sobre la política agropecuaria. Una parte de la dirigencia del campo es pro Estado cuando está en problemas, entonces sale a pedir que los rescaten, y no quiere saber nada con el Estado cuando ganan mucha plata. El gobierno debería generar un debate de otra calidad. A esta altura, además, la debilidad de la Secretaría de Agricultura es pavorosa. Que no exista un buen ministerio de Agricultura, con capacidad técnica y poder de negociación política, es inconcebible.

–¿Sobre qué habría que debatir?

–Se debería discutir una Ley Agraria completa que tome en cuenta los intereses de todos: el Estado, los consumidores y los productores. Así funciona en países centrales como Estados Unidos, pero también en otros como México. Para afrontar los desafíos hace falta un Estado más capacitado, no menos Estado. El que tenemos está desvencijado. Lo que las entidades rurales deberían plantear es que con una porción de la recaudación por las retenciones se mejore la política de subsidios para que no aumenten los precios de los alimentos, que se invierta fuertemente en infraestructura para mejorar los caminos troncales, los ferrocarriles. Se necesitan montañas de obras para abaratar los costos internos. Y también que se invierta en tecnología. En ese terreno estamos muy atrás de los países desarrollados y también de vecinos como Brasil y Chile.

–¿Usted plantea mejorar el destino de los recursos?

–El debate tiene que ser profundo. Lo que la gente de campo debe entender es que con las retenciones no hay marcha atrás. Ningún político, ni Macri, va a salir de este esquema, salvo que sea un suicida. Es el corazón de la economía. Es lo que garantiza que los precios internos no se disparen, que haya superávit fiscal, que entren recursos para pagar la deuda y que se puedan acumular reservas. Si los productores agropecuarios no entienden esta cuestión no pueden discutir nada. Las retenciones son una condición necesaria del bienestar general, incluidos ellos.


Por supuesto que el tema no se agota aquí, y para dar otra visión que habla de temas poco tratados prefiero recurrir a un comentario que hizo Manolo a un post de Artemio:

"¿Las medidas sólo joden al chiquitaje?
Si; porque los GGD, Grandes Grupos Diversificados, están diversificados.
Lo que les sacan de un bolsillo entra por el otro; subsidios a la energía, al transporte, sueldos “baratos”, cambio alto, etc.
Pero eso no es todo, a diferencia de Mariano y los otros chacareros medianos, se manejan con los Pools de Siembra.
Que es una actividad financiera, por los tanto están exentos de la mayoría de los gravámenes impositivos.
Ni siquiera hay que ser propietario del suelo, con el diferencial financiero, gana más que el titular.
Por eso se hacen los boludos, cuando se plantea que los productores descuenten las retenciones de las gabelas municipales, provinciales y nacionales.
Porque NO pagan nada; o están exentos, eluden o evaden.
Tampoco cubren las obligaciones civiles o laborales.
Si se les va la mano con el glifosato, ¿a quien le reclamás?, ¿a Redrado?
No, si no se corrige, sólo estamos creando una masa de maniobra donde se va a enancar la Oligarquía Financiera.
Porque desde el Proceso, su actividad principal es este sector.
Por eso no les importó vender durante el menemato, ni les importa ahora que los paulistas compren todo.
(...) Hay que golpear a los GGD en lo financiero, ése es el problema, lo demás tiene mucho de cháchara anterior a la Caída del Muro de Berlín."

P.S. 1: Manolo va a tener que iniciarle juicio por plagio a Claudio Scaletta.
P.S. 2: Manolo dice en el mismo comentario: "Le apuesto a Hal ½ docena de birras, que Lilita ya debe estar rosqueando con la Negra Alarcón, Saredi y Pampa Sur." Así no vale, esa rosca (incluyendo otros nombres célebres) viene de hace rato, ver acá.
P.S. 3: Si mis archivos no me fallan, al primero que se le ocurrió poner "retenciones al campo" fue al ministro Adalbert Krieger Vasena en 1967 durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, tras una megadevaluación del peso, y no fueron para nada modestas. Seguro que ahí a nadie se le ocurrió cortar una ruta ni hacer un tractorazo.

P.S. final: hoy me entero, gracias a Mario Rapoport, de que en la época de Frondizi también se impusieron retenciones a las exportaciones del agro, siendo ministro de Economía Álvaro Alsogaray, y según parece no fue la primera vez. Y cuando fue lo de Krieger Vasena, la SRA dijo: "no estamos de acuerdo, pero respetamos las decisiones del gobierno en el marco del interés nacional".

lunes, marzo 17, 2008

Sólo Bob

Entre tantos regalos de una noche inolvidable (gracias Rollo), él nos dejó una canción de 1963 que parece escrita para los tiempos que corren. Aquí uno puede darse una idea de cómo sonó, y acá está la letra (perdón por la traducción fatta in casa).


Señores de la guerra

Vengan señores de la guerra
ustedes que fabrican todos los cañones
ustedes que fabrican los aviones de la muerte
ustedes que fabrican las grandes bombas
ustedes que se esconden detrás de paredes
ustedes que se esconden detrás de escritorios
sólo quiero que sepan
que puedo ver a través de sus máscaras

ustedes que nunca hicieron nada
salvo fabricar para destruir
ustedes juegan con mi mundo
como si fuera su juguetito
ustedes ponen un revólver en mi mano
y se esconden de mis ojos
y se dan vuelta y corren bien lejos
cuando vuelan las rápidas balas

como el Judas de la antigüedad
ustedes mienten y engañan
una guerra mundial puede ser ganada
ustedes quieren que yo lo crea
pero yo veo a través de sus ojos
y veo a través de su cerebro
como veo a través del agua
que corre por mi desagüe

ustedes ajustan los gatillos
para que otros disparen
después se corren atrás y miran
cuando la cuenta de muertes aumenta
se esconden en sus mansiones
mientras la sangre de los jóvenes
fluye fuera de sus cuerpos
y se entierra en el lodo

ustedes han lanzado el peor miedo
que puede jamás ser arrojado
miedo de traer niños
al mundo
por amenazar a mi bebé
no nacido y sin nombre
ustedes no valen ni la sangre
que corre por sus venas

cuánto sé yo
para hablar fuera de turno
pueden decir que soy joven
pueden decir que soy ignorante
pero hay una cosa que sé
aunque soy más joven que ustedes
ni siquiera Jesús, nunca
perdonaría lo que hacen

déjenme hacerles una pregunta
es su dinero tan bueno
les comprará el perdón
creen ustedes que podrá
creo que encontrarán
cuando su muerte cobre su parte
que todo el dinero que hicieron
nunca les comprará de nuevo el alma

y espero que mueran
y que su muerte llegue pronto
seguiré su ataúd
en la pálida tarde
y miraré mientras los bajan
a su lecho de muerte
y me pararé sobre su tumba
hasta estar seguro de que están muertos.

jueves, febrero 28, 2008

¡Aguante el Estado y la Universidad pública!

De vuelta a la blogósfera y no demasiado inspirado por la actualidad, prefiero traer un texto de Guillermo O'Donnell, a quien desde hace rato quería dedicarle un post para acompañar a éste de Alejandro de La Barbarie. Se trata de una conferencia que O'Donnell expuso en la Universidad Nacional de San Martín al dar inicio al año lectivo 2007.


Reflexiones desde la Universidad Pública sobre el Estado y la Democracia

¿Cuál sería el papel de la Universidad estatal en la tarea de expansión y profundización de la democracia? Ésta es la pregunta que quiero abordar en esta lección.

Sabemos que el Estado tiene muchas caras, la cara de las grandes escenas de la política, el presidente, el congreso, las leyes, las ceremonias; la cara de las grandes celebraciones nacionales en las cuales el Estado y los gobiernos nos hablan de encarnar una nación a cuyo servicio dicen estar; las caras opacas, malhumoradas, a veces agresivas de la burocracia.

Una de esas caras son estas universidades, ellas son un componente del abigarrado complejo institucional que llamamos Estado. Para cierto empirismo, predominante en las corrientes de las ciencias sociales contemporáneas, esta multiplicidad de caras implica una visión que disuelve por completo la entidad del Estado. Sólo existen estas burocracias, no es posible reconstruir un concepto teórico, y por lo tanto también operativo, del Estado.

Construir este concepto teórico, recomponerlo en su carácter multifacético, es un gran desafío para una teoría del Estado, sobre todo para quienes quieren concebirlo como un agente propulsor de democracias mejores. Ésta es la motivación que subyace a estas palabras y que guía nuestras múltiples investigaciones en la Escuela de Política y Gobierno cuyo director es Marcelo Cavarozzi y las tareas en el CIDAE que me toca dirigir.

Tal concepción empirista se corresponde con la conciencia ordinaria, la imagen que los ciudadanos se forman del Estado que resulta de la compleja composición de los mencionados encuentros multifacéticos a los que se le suman las visiones de las escenas distantes de las grandes ceremonias. Por todo esto, se hace muy difícil recomponer una mirada del Estado sobre la cual se pueda actuar.

Ese empirismo y esa conciencia ordinaria suelen conducir a una visión impotente, la cual ha sido consecuente con las llamadas teorías neoliberales que ayudan a demonizar y a caracterizar la impotencia substancial del Estado para proponerse tareas que no sean sólo la de amoldarse a la llamada dinámica de los mercados.

Es un error concebir al Estado sólo como un conjunto de burocracias. Hay por lo menos otras tres dimensiones que conforman al Estado: el Estado como foco de identidad colectiva, el Estado como filtro, delimitador de todo aquello que queda fuera de ese estado particular, el Estado como sistema legal, entramado de normas legales que define y ordena a una sociedad, que cuando funciona adecuadamente es un gran ordenador y garante de las relaciones sociales que norma.

Pero quiero referirme particularmente a un subtipo de este Estado, aquel que además de lo dicho, contiene un régimen democrático, como lo es nuestro caso en la Argentina. Esto implica, por su definición, elecciones, razonablemente competitivas y limpias, y un conjunto de las llamadas libertades políticas.

Lo que cabe resaltar es que, en este concepto de régimen democrático, ya está el Estado. Para que estas elecciones y estas libertades efectivamente rijan, hace falta algún segmento de burocracia del Estado y algún grado de efectividad de sus normas. No hay democracia política ni régimen democrático sin un Estado que al menos parcialmente encarne y viabilice dicho régimen.

Esto nos lleva a tener que considerar otro subtipo: el Estado democrático.

Este Estado abarca y encarna una democracia más plena que la que brinda un régimen político democrático. Por el régimen político somos instituidos ciudadanos políticos, pero en la realidad sociológica de muchos países, incluso del nuestro, esta ciudadanía no está completada por un grado mínimamente pleno de ciudadanía civil y social. Completar la ciudadanía civil y social implícita en la ciudadanía política es el desafío abierto en el horizonte de la democracia, y es el desafío que enfrentamos nosotros.

El Estado democrático, aunque sea parcialmente, nos hace portadores de derechos que tenemos que autenticar una y otra vez. El Estado, en democracia, interpela a ciudadanos y no a súbditos. Aunque diariamente se constate lo contrario, tenemos el derecho de dirigirnos a cualquier entidad del Estado como portadores de derechos y no como suplicantes de los bienes que tal vez se nos quieran brindar. Al adjudicarnos algunos derechos y obligaciones el régimen democrático nos constituye como ciudadanos políticos, lo que quiere decir, que somos el origen de la autoridad según la cual las instituciones del Estado y el gobierno ejercen los poderes que les han sido conferidos.

El ejercicio de las libertades propone ineluctablemente lo que Habermas llamó: una "esfera pública". Esta esfera es la intermediaria en el proceso de autentificación del Estado mediante el reconocimiento efectivo de las libertades de los ciudadanos. En estos procesos, sólo a veces y nunca por completo totalmente, el Estado deviene público.

La Universidad estatal no es necesariamente pública, serlo es un logro difícil y frágil. Estas universidades por ser estatales tienen la obligación de reconocer como ciudadanos a todos aquellos con quienes interactúan y, en tanto parte del sistema educativo, tiene la obligación adicional de ayudar a formar a las ciudadanas y ciudadanos que admitan un régimen cada vez más democrático.

Hay un largo camino por recorrer, parte de ese camino debe surgir de un Estado que, al producir decisiones que apuntan eficaz y consistentemente al logro de diversos aspectos del bien público, se vaya haciendo cada vez más público. En este sentido, pocas instituciones del Estado tienen tanta responsabilidad de hacerse realmente públicas como las universidades estatales nacionales.

Se trata no sólo de que estas universidades se empeñen en enseñar bien y en fomentar la creatividad y la investigación en todos sus miembros, sino además, de participar en la esfera pública ofreciendo ejemplarmente el bagaje de conocimientos fundados en trabajos de alta calidad intelectual y científica.

Una Universidad que se hace pública no es una universidad neutral, sino una universidad que reconoce sus libertades y responsabilidades en el hecho de ser en y para una democracia que es valiosa en sí misma pero que necesita grandes esfuerzos para expandirla. Por eso tal Universidad impregna sus enseñanzas con la vocación de contribuir a su formación de ciudadanos y ciudadanas que, por la alta educación que reciben, tienen especial responsabilidad en la construcción y expansión de la democracia.


("Lectio brevis, flauta traversa y violín" - Resumen por Jorge Fernández. 360* - Cuaderno de Bitácora UNSAM, Año 1 Nº 1, agosto de 2007, pp. 12-13.)

jueves, enero 31, 2008

Como decía don Raúl...

...me voy al Sur, al mar y al frío (bueno, sólo por unos días). Mientras tanto, dejo un obsequio que no los va a defraudar. Que lo disfruten.

boomp3.com


Antonio Carlos Jobim & Elis Regina - Modinha (Jobim-Vinicius de Moraes)

(del disco Elis & Tom - 1974)

martes, enero 22, 2008

Buenos muchachos

El amigo Lucas Carrasco publicó en su blog un texto de homenaje a Don Arturo Illia, al cumplirse 25 años de su muerte. Hace un tiempo yo también le dediqué un post al ex presidente, citando una nota elogiosa de Luis Bruschtein. Aunque hoy, gracias a cosas como las que recordó Manolo o a este artículo, daría una visión más crítica. Sin dejar de reconocer las virtudes cívicas de Don Arturo, habría que desterrar la idea interesada de que durante su época se vivió un "paraíso republicano", que en realidad nunca existió. Y el problema político de falta de legitimidad de su gobierno no llegó a resolverse, en parte por sus propias falencias y en (gran) parte porque sus adversarios eran bastante más "apresurados" que él. Igualmente sigo pensando que su derrocamiento marcó el fin de una oportunidad para llegar a una democracia sin proscripciones, y que el país lo pagó muy caro.

En realidad la intención de este post no es abrir una polémica sobre Illia sino la de aportar una lectura veraniega, que pone el foco no en su gobierno sino en los enemigos que tuvo y cómo actuaron. Quizás algunos párrafos suenen bastante actuales (cierta gente no se caracteriza por la originalidad).


Las grandes empresas condenan al gobierno

(...) El derrocamiento del gobierno del Dr. Illia obedeció a una multiplicación de causas aparentemente entremezcladas, entre las que parece destacarse la económica.

El gobierno radical, con su sensibilidad socializante y su orientación nacionalista, aún moderada, era poco apreciado en los medios económicos. Los ejecutivos obsesionados por la eficiencia consideraban a esos políticos de comité y su retórica electoralista como algo lamentablemente arcaico. Los empresarios monopolistas, los banqueros e incluso los productores rurales no esperaban nada bueno de esos políticos provinciales que no sentían ninguna simpatía por el gran capital y se dedicaban a la defensa de los débiles. Además, como lo confirmaron las primeras decisiones del gobierno de Illia, particularmente en materia petrolera, el "dogmatismo ideológico" de esos dirigentes impenitentes detendría el impulso industrialista del país. La "sucursalización" de la Argentina en el marco de la redistribución neocapitalista de las inversiones en las naciones periféricas se enfrentaba con un obstáculo imprevisto. Los inversionistas y los industriales extranjeros añoraban la época frondizista y a los desarrollistas con los que era tan fácil entenderse.

La reputación de incapacidad del nuevo gobierno nació de esas nostalgias y de esas divergencias. No reinaba el clima de confianza propicio para las inversiones extranjeras, y el "social mercantilismo" frondizista nada hacía para contribuir a crearlo, al contrario. El gobierno no alentaba el ingreso desordenado de capitales extranjeros que vendrían a engrosar una deuda externa ya excesiva que ascendía a 2.600 millones de dólares en octubre de 1963 y, se estimaba, ascendería en 1964 y 1965 casi el 35% del valor de las exportaciones de 1963 (27). Las inversiones extranjeras suman 34,6 y 33,8 millones de dólares en 1963 y 1964, contra 100 a 120 millones durante el gobierno de Frondizi.

El gobierno de Illia, sin embargo, ayudado por buenas condiciones climáticas, logró restablecer la situación, a pesar de la grave recesión que afectaba al país desde mediados de abril de 1962. El balance comercial, cuyo saldo era negativo desde 1959, se recuperó brillantemente en 1963.

Saldo del balance comercial (en Mu$s)

1961 -496,2
1962 -140,4
1963 +384,4
1964 +336,1
1965 +294,8
1966 +468,9

(
Fuente: Comercio exterior argentino)

El gobierno radical lanzó un plan de desarrollo para terminar con la recesión y corregir sus consecuencias económicas y sociales. Curiosamente, su esfuerzo fue violentamente criticado por los mismos (*) que, por su política económica, habían provocado la depresión de 1962-63. En 1963, la producción industrial cae en un 12% con relación a 1961. En 1964, el Producto Bruto Interno crece por encima del 8% y el índice del volumen físico de la producción industrial (base 1963 = 100) pasa de 113,7 a 126, 7 en 1965.

Con todo, los medios económicos se mostraban descontentos, y más lo estaban a medida que se consolidaba la recuperación. Las memorias anuales de la Unión Industrial Argentina así lo atestiguan.
"Ineficiencia", "intervencionismo estatal desacreditado", "demagogia electoral", todas las críticas aludían a que el gobierno violaba el sacrosanto principio de laissez faire, laissez passer, incrementaba las cargas y disminuía los beneficios de los industriales. Obvio es decir que no confiaban en una administración que hacía pasar la "redistribución más justa de la riqueza" antes que la "creación de una mayor cantidad de bienes" (28). La congelación de la tarifas públicas y la fijación de precios máximos para los productos de primera necesidad, la reglamentación de las operaciones con divisas, la participación del Estado en el mercado internacional del trigo, eran otras tantas manifestaciones de un dirigismo insoportable.

Asimismo, la anulación de los contratos petroleros y las "inquietantes perspectivas" en materia energética, la limitación de la importación de bienes de equipo o la supresión de las deducciones impositivas destinadas a inversiones agropecuarias eran datos objetivos que "desalentaban" las inversiones y mantenían la hostilidad de los empresarios.

El déficit presupuestario era el argumento preferido de los hombres de negocios. Sucedía que el gobierno trataba de reactivar la economía a través de la demanda, poniendo en práctica una política de expansión monetaria y de control de precios. La depresión había provocado un marcado retroceso en la participación de los salarios en el ingreso nacional que los radicales buscaban remediar con la promulgación de una legislación social progresista (salario vital y móvil, reforma del derecho de despido) con la finalidad de establecer un equilibrio más justo en la distribución del ingreso.

Las leyes sociales fueron tomadas como si se tratara de un sabotaje de la economía argentina. El distanciamiento entre la clase política y la clase dominante había llegado a un punto de ruptura previo al enfrentamiento. La patronal aspiraba a recuperar el control directo del Estado. La Sociedad Rural y la Unión Industrial Argentina atribuyeron efectos inflacionarios al salario vital y móvil (29). Es verdad que, como señalaba la revista de los businessmen argentinos, el Economic Survey, portavoz del capitalismo liberal, en veinte meses de gobierno la inflación había sido del 57,2% (30). ¡Hagamos tabla rasa con el pasado, parecían decir a su vez los financistas! Las organizaciones patronales se movilizaron intensamente contra el proyecto de ley sobre despidos, calificado como
"corruptor de la moral de los trabajadores" (31) por mejorar las indemnizaciones de los despedidos. Las amenazas de represalias económicas y las presiones llegaron a tal extremo que el presidente Illia se vio forzado a vetar la ley aprobada por el Congreso. Los comentaristas económicos convertían en "monstruoso decreto" a un texto legislativo que limitaba las ganancias de los laboratorios farmacéuticos, extranjeros en su mayoría (32). La Sociedad Rural rechazó por "totalitaria" una ley que permitía al Poder Ejecutivo reglamentar los precios al consumidor; y la asociación de los estancieros trazaba a propósito del decreto el cuadro apocalíptico de una Argentina arruinada y hambreada por la demagogia. El cártel de la libreempresa, ACIEL, que federa entre otros a la UIA y la Sociedad Rural, declaró inconstitucional y fuera de la ley a la intervención del Estado en la vida económica (33).

Los poderes económicos se comportaban ante el débil gobierno de Illia, que dudaba sin embargo entre el centro derecha y el centro izquierda, como si se tratara de un gobierno revolucionario, como si los radicales, ajenos en realidad a cualquier inclinación colectivista, hubieran decretado su expropiación. La oposición patronal tomó el camino de la desobediencia civil. Los industriales saboteaban el plan de recuperación económica negándose a pagar los impuestos y las cargas sociales. Según algunas fuentes, las deudas que el sector industrial mantenía con la Tesorería habrían llegado a ser, en junio de 1966, prácticamente iguales al déficit de los ferrocarriles, lo que no es poco decir (34).

Cierta agitación entre los obreros temporarios de la Pampa húmeda (35), una situación explosiva en Tucumán causada por la superproducción de azúcar, bastaron para que la bonachonería de un gobierno paternal fuera considerada como complicidad con la subversión. Incluso se pretendía que la acción deletérea del comunismo se manifestaba en las inocentes cooperativas de crédito que, aprovechando el apoyo gubernamental, es verdad, hacían una competencia "desleal" a los grandes bancos (36). Pero entramos en otro terreno. Ya no se trata de la expresión de apreciaciones divergentes sobre la política económica, sino de la preparación del derrocamiento de las autoridades constituidas.


(27) E. Eschag y R. Thorp, "Las políticas económicas ortodoxas de Perón a Guido (1953-63). Consecuencias económicas y sociales", en A. Ferrer y otros, Los planes de estabilización en la Argentina, Buenos Aires, Paidós, 1969, p. 124.
(28) Unión Industrial Argentina, Memoria y balance, 1963-1964, Buenos Aires, 1964, p. 23.
(29) Sociedad Rural Argentina, Memoria, 1964-1965, p. 55.
(30) Economic Survey (Buenos Aires), 17 de agosto de 1965.
(31) "Las reformas a la ley 11.729 en el Senado", Economic Survey, 25 de enero de 1966.
(32) "El monstruoso decreto 3042/65", Economic Survey, 4 de mayo de 1965.
(33) "Ante un nuevo año", La Nación, 2 de enero de 1966; en este editorial, el diario de los Mitre se convirtió en vocero de ACIEL contra el gobierno.
(34) Según las cifras proporcionadas por S.L. Bailey, "Argentine search of consensus", Current History, noviembre de 1966, p. 55.
(35) Durante las cosechas de maíz y girasol se produjeron huelgas con ocupación de los lugares de trabajo. La Sociedad Rural calificó a esas acciones de "delitos" y "ultrajes" (SRA, Memoria, 1965-1966, p. 71).
(36) Ver "La verdad sobre las cooperativas de crédito", Suplemento Recova, Buenos Aires, mayo de 1966, 20 págs. Según este texto (p. 16), se trataría de un movimiento subversivo contra el sistema bancario argentino análogo al que, a partir de 1946, precedió en Checoslovaquia el "golpe de Praga" y el derrocamiento de Benes.

Alain Rouquié, Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina II (1943-1973), Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1983. Extraído del Capítulo 6: El golpe de Estado programado y la implantación de la autocracia "transformadora", p. 240-243.


(*) No está de más recordar algunos de los nombres que ocuparon el cargo de ministro de Economía durante el gobierno de José María Guido, desde abril del '62 hasta la asunción de Illia en octubre de 1963: Federico Pinedo, Álvaro Alsogaray (a) El Chancho y José Alfredo Martínez de Hoz (a) Joe.

(Aclaro que las negritas, el link y el asterisco son aportes propios.)

lunes, enero 14, 2008

Innovando

Un módico revuelo causaron algunas de las palabras del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en este reportaje (bastante poco incisivo, para mi gusto. Y el patético amonestador mediático Nelson Castro tampoco estuvo muy brillante, como era de esperar, al entrevistarlo en El Juego Limpio).

Las primeras voces de alarma se escucharon en la blogósfera, por los pagos del Criador de Gorilas y de nuestro amigo el Dotor. Ya la cosa cambió de escala con esta nota de Atilio Borón, correctamente descuartizada por el Lic. Baleno. Y hoy Norma Giarracca hace un muy buen aporte desde las ciencias sociales, tratando algunas cuestiones de fondo.

Incursionando por una vez en mi lado profesional (*), aporto un comentario sobre la nota de Borón. Éste menciona al "célebre (?) Informe Gulbenkian" como "prueba" de que "el viejo paradigma "newtoniano-cartesiano" entró en crisis en las propias (mal llamadas) "ciencias duras". Y cita como uno de los redactores de ese Informe a Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química en 1977, quien tras sus notables aportes a la termodinámica se dedicó a llevar sus nociones de caos, desorden, estructuras disipativas, etc., al nivel de paradigma universal, lo que le valió p.ej. ser entrevistado en el programa de M. Grondona. Y con lo cual (en mi humilde opinión) le abrió un campo fértil a la charlatanería y a múltiples formas de pseudociencia (los interesados pueden leer este artículo). Flaco favor le hace Borón a las ciencias sociales pretendiendo desacreditar la metodología de las "ciencias duras" con esos argumentos de cuarta.

No veo por qué los que se dedican a las ciencias sociales y humanidades deberían alarmarse por las opiniones de Lino Barañao. Al fin de cuentas, el Conicet tiene sus áreas y sus respectivas comisiones de evaluación perfectamente separadas y no se me ocurre que el ministro vaya a meter mano ahí, por más que "a veces los trabajos en sociales le parezcan teología". Más bien habría que fijarse en cuáles son los objetivos de este ascenso de rango de dependencia, de Secretaría a Ministerio. Porque como bien dice Primo Louis en un comentario al post del Criador, la cosa pasa por otro lado:

Barañao está ahi para otra cosa, el énfasis está puesto en la transferencia. No le importa otra cosa, la gente de ciencia básica también está que trina.

Para entender un poco más del asunto, mejor recurrir a los amigos del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología, que suelen tener las cosas bastante claras:


Cristina Fernández de Kirchner / Lino Barañao

La decisión política de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (CyT) ha sido una medida que jerarquiza al sector, históricamente recluido a nivel de una Secretaría ejecutiva pero nunca de definición de políticas.

Como todos sabemos, el Dr. Lino Barañao ha sido la persona designada para conducir ese Ministerio. Por el momento no se conoce si para ejecutar sus acciones el nuevo Ministerio de CyT quedará supeditado a las decisiones del GACTEC (Gabinete Científico Tecnológico), o si tendrá independencia en la decisión y ejecución de proyectos y podrá contar con cualquier organismo nacional de CyT para esos menesteres.

De cualquier manera, el nuevo Ministerio seguramente tendrá otro protagonismo en un escenario que suponemos más favorable, con mayor autonomía y con poder de decisión para incidir en los rumbos a tomar. Por manifestaciones públicas de la presidenta Fernández de Kirchner y del ministro Barañao, es claro que la interacción público-privada (habitualmente subsidiada por el Estado) continuará siendo uno de los ejes de la políticas en CyT de la nueva administración, como sucedió en el período 2003-2007 en el cual se incorporaron prebendas al sector empresario (Ley 26.270), que complementaron a las definidas en la década del '90 (Ley 23.877).

El problema de esas leyes es que no son sólo para Pymes (que sería lo razonable) como habitualmente se dice, sino que a esos beneficios pueden acceder empresas de cualquier envergadura y origen de capitales siempre que tengan domicilio legal en el territorio argentino. Es decir, en el marco de esas leyes se pueden otorgar subsidios a quienes no lo necesitan (grandes empresas nacionales y multinacionales).

Este eje público-privado subsidiado se confirma con la reciente ampliación a 40 millones de pesos del cupo de crédito fiscal (subsidios) destinado a fomentar la inversión de las empresas en proyectos que involucren CyT; proyecto aprobado recientemente por la Cámara de Senadores que fuera promovido por el ex ministro, Lic. Daniel Filmus (Página/12 del 13-12-07 - web del Ministerio de CyT).

Sin embargo la jerarquización del sector CyT promovida por la Presidenta de la Nación obviamente no puede quedar supeditado al desarrollo de sólo un sector de la sociedad, sino de todos y, en especial, del sector público. En efecto, la sociedad, que es quien financia la CyT, debe apropiarse del conocimiento y no ser sólo un espectador marginal del festín de otros.

En ese sentido, en su mensaje ante la Asamblea Legislativa, la Presidenta hizo reiteradas manifestaciones a sus políticas de inclusión social, hecho que permite pensar que el desarrollo de emprendimientos públicos no va a quedar nuevamente en la nada. Así, fue muy clara cuando dijo: "Yo no he venido a ser Presidenta de la República para convertirme en gendarme de la rentabilidad de los empresarios; que se olviden".


Un toque de optimismo le han puesto los colegas del Grupo de Gestión al último párrafo. La verdad, yo prefiero ver para creer.


(*) Aclaración: en mi vida pre-blogger fui compañero de estudios de Lino Barañao en Exactas de la UBA, y actualmente sigo siendo doctor en Química (es decir, colega suyo).


Post Scriptum: tras largas meditaciones logré redactar un comentario a este post de Manolo. Lo agrego acá como aporte.

Manolo:
Muy atinado tu punto de vista. El debate sobre estos asuntos se puede disparar en múltiples direcciones, así que voy a tratar de ir a lo concreto según mi criterio (que todavía lo estoy elaborando). Para mí, la creación del Ministerio apunta sobre todo a darle una mayor escala a lo que ya venía haciendo la Agencia de promoción científica y tecnológica (ver aquí), que estaba justamente a cargo de Barañao. Y en la página del Ministerio (clickear en Información Institucional) está el artículo de la ley 26.338 que fija las funciones y objetivos que tiene que cumplir. Está claro que el énfasis está puesto en el desarrollo y la innovación tecnológica para el sector productivo, sobre todo en las 3 áreas famosas (SW, BioT y NanoT). La preocupación del Grupo de Gestión que cité en mi blog parece justificada porque no se dan precisiones sobre proyectos prioritarios a ser desarrollados por los entes públicos.

Igualmente no hay que olvidar que la mayoría de los entes estatales donde se realiza investigación (INTI, INTA, CNEA, CITEFA, CONAE, etc.), además de las Universidades, quedan fuera de la órbita del nuevo Ministerio. La ley establece una coordinación y evaluación de sus actividades por parte del MINCyT, pero es de suponer que sus actividades van a seguir siendo básicamente las mismas. Y en cuanto al Conicet (que financia a investigadores tanto en ciencias "duras" como "blandas") no tengo noticias de que vaya a haber ningún cambio.

Entiendo que cada uno mire las cosas desde su propia quintita, pero suele perderse de vista que hoy en día muchísimos proyectos necesitan ser encarados en forma multidisciplinaria. Por ejemplo, supongamos una comunidad de una provincia X que sufre problemas de falta de agua, degradación de suelos, falta de fuentes de trabajo con consecuencias de emigración, drogadicción y delitos entre los jóvenes, etc. Un proyecto integral que intente mejorar esa situación tiene necesariamente que involucrar una cooperación o una simbiosis (usando al título de tu post) entre especialistas en áreas técnicas Y sociales.

viernes, enero 04, 2008

Nuestra América

Falto de motivación para dedicarme a temas de actualidad, decidí apartar la atención de los avatares de valijas venezolanas y selvas colombianas y apuntar más alto, pero bien alto. Por ejemplo, ocuparme de José Martí.

Curioseando con Google me encontré con este artículo del autor del libro "La Argentina en Martí". Ahí me enteré de que el poeta cubano colaboró con nuestro diario amigo como corresponsal en Estados Unidos entre 1882 y 1891, y entre otras cosas, que fue nombrado cónsul de nuestro país en Nueva York, cargo que abandonó para dedicarse de lleno a la lucha por la independencia de Cuba. Un detalle curioso (o no): la primera crónica que publicó Martí en La Nación fue censurada por la dirección del diario, por considerarla "demasiado radical"...

Buceando por otros lados descubrí este párrafo, que liga a la figura de Martí con la de Domingo Faustino Sarmiento:

"Después de 1874, cuando entrega el mando a Avellaneda, Sarmiento sigue su carrera política y la escritura epistolar, atento a la patria hispanoamericana, como lo atestigua la carta abierta que en 1887, poco antes de morir, le escribe en La Nación a Paul Groussac, un ilustrado crítico extranjero asentado en Buenos Aires, para solicitarle que difunda en francés un artículo del poeta cubano José Martí sobre la Estatua de la Libertad en Nueva York." [1]

¿Habría sido el cubano un admirador incondicional de los Estados Unidos, como en buena medida lo fue nuestro Sarmiento? No me parece una cuestión importante hoy día, por lo menos no tanto como rescatar su texto de 1891, "Nuestra América". Dedicado a la América que se extiende desde el Río Bravo hasta Tierra del Fuego, a su historia, su identidad, sus luchas, sus sueños de unidad, sus formas de gobierno. Y justamente en su blog, un profesor de la Universidad de Texas en Arlington contrapone las ideas de Martí con las del sanjuanino:

"(...) La identidad autóctona. “Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero.” Una de las dimensiones más contestatarias y modernas de "Nuestra América" es la desarticulación de la fórmula sarmientina de Civilización vs. Barbarie, la cual conlleva toda una reconceptualización de la relación entre el continente latinoamericano y el resto del mundo occidental del momento.(...)

(...) Martí establece una serie de oposiciones simbólicas sobrepuestas. El término"civilización" es ligada al "criollo exótico" y a la "falsa erudición." Luego, podríamos añadir a esta cadena de asociaciones, a los "políticos exóticos," los que imitan sin crear lo nuevo. Por otro lado, tenemos "barbarie," que Martí reconstruye como término afirmativo por medio de vínculos al "hombre natural," el "mestizo autóctono," "la naturaleza" y el gobernante creador. Los contornos disciplinantes de los argumentos de Domingo Sarmiento -- la imposición de la letra civilizada, importada, a un terreno y una cultura nacional -- es invertida por el rechazo del "libro importado" y la exaltación del "tronco" cultural netamente americano. Si Sarmiento concibió el subdesarrollo en términos orientalistas, haciendo del campo argentino un salvaje Sahara americano, Martí condena a los afrancesados, los madrileños, los yanquis y los traidores latinoamericanos que se sumen a ellos y el régimen colonial que perdura en el presente a pesar de la independencia política."

Para terminar, algunos párrafos escogidos de "Nuestra América":

"(...) Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llamen el pueblo ladrón, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.(...)

Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer en un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. El tigre de adentro se entra por la hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! (...)" [2]

[1] Grandes escritores latinoamericanos Nº 2 - Domingo Faustino Sarmiento, Colegio Nacional de Buenos Aires - Página/12, 2006.

[2] Ídem anterior, Nº 3 - José Martí.


¿Podría ser éste el Manifiesto liminar de la Internacional Populista que imaginan nuestros amigos?

jueves, diciembre 27, 2007

Los platos están bien lavados

Una anécdota del Basilisco que pasó a la historia, es la de aquella vez que mandó a los científicos "a lavar los platos". En realidad la diatriba tenía una destinataria específica: la Dra. Susana Torrado, socióloga e investigadora en etnografía, quien ya en 1994 había señalado un aumento en la desocupación debido a la política económica de esa época, prediciendo que eso era el inicio de un proceso de mucha mayor magnitud. En el video "Actividad 1" de este sitio ella misma le cuenta a Adrián Paenza el episodio que protagonizó el Supermingo en esa oportunidad.

Uno podría explayarse largamente sobre la combinación de soberbia, ignorancia y desprecio por el conocimiento ajeno que exhibió ahí el ex ministro (acompañada por una elevada dosis de machismo). La verdad, yo prefiero hacerle un lugarcito al pensamiento y la obra de la científica agredida, por ejemplo lo que dice en este reportaje. La Dra. Torrado también acaba de compilar el libro "Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. Una historia social del siglo XX". En una entrevista que le hizo Verónica Gago, aparecida este mes en el Nº 247 de la revista Debate, ST habla de la obra y de su concepción del siglo XX como un siglo "largo" que se extendió desde 1870/80 hasta la crisis de 2001/02. También lo define como "denso" y "vertiginoso" en lo social. Aquí van algunos párrafos:

ST: (...) En el plano de la estructura de clases sociales, pasamos de una sociedad de tipo colonial, con pequeña clase media de origen español, a una sociedad altamente permeable desde el punto de vista de la movilidad social -para quienes recién llegaban al país como para sus hijos- durante el modelo agroexportador. Esto configuró un sistema de clases sociales bastante moderno y lo hizo en muy poco tiempo. Se trata de una verdadera transición demográfica en la que se pasa de un momento en que las sociedades no tienen control sobre las enfermedades ni sobre la vida -es decir, no pueden regular el número de los nacimientos y el tamaño de las familias- a otro tipo de estructuración, moderno, muy rápidamente. La acumulación de acontecimientos es lo que me hace decir que fue un siglo denso.

VG: En ese sentido, necesariamente esa acumulación también fue vertiginosa...

ST: Sí, porque un proceso como el de transición de las clases sociales duró mucho menos tiempo que procesos similares en Europa: lo que allá necesitó un siglo, acá se hizo en cuarenta años. Hay que tener en cuenta también que esto no se dio de un modo homogéneo en todo el país. La Argentina tenía el ejemplo europeo: podía copiar procesos y así se hizo. Las instituciones de beneficencia que se instalaron antes del '30 son copias calcadas de lo que sucedía en Europa, sobre todo porque las elites de aquí estaban orientadas hacia la cultura europea. Aún así, el caso argentino es bastante prodigioso como modalidad de transición demográfica.(...)

VG: ¿Cómo se modifica el patrón de asistencia social en el período aperturista?

ST: El patronato, la tutela de la infancia y la filantropía son propias del modelo agroexportador. Durante el peronismo, hubo un primer cambio: una de sus vertientes, de manera militante, trató de eliminar esas formas anteriores de beneficencia. La Fundación Eva Perón se crea justamente en contraposición a lo que era la Sociedad de Beneficencia y la sustituye. Con el golpe de 1976 y el inicio del modelo de ajuste, la noción de asistencia social pasa a ser completamente distinta: se sustenta en la concepción filosófica que, desde el punto de vista del funcionamiento económico y social, se debe dejar que el mercado sea el asignador de recursos, bajo la idea del derrame. La Argentina es uno de los modelos más claros del mundo que demuestra que esta destrucción del Estado a favor del mercado es totalmente falsa como solución de los problemas de distribución de recursos.

VG: ¿Cuándo surge la figura del "marginal" social?

ST: Aparece en la Argentina muy vinculada al desempleo, que lleva a lo que Robert Castel llama la "desafiliación": no sólo se sale del sistema de trabajo, sino también de un sistema vincular, de relaciones sociales, más amplio. En este sentido, marginal implica mucho más que desocupado. Pero se acelera o se masifica ligado al desempleo en la medida en que nunca habíamos tenido en la historia argentina niveles de desocupación tan altos como los que aparecen a fines de los '90 y, menos aún, que se dieran de un modo tan abrupto. La desestabilización del lazo social en general, de los vínculos familiares y de las redes de reciprocidad anteriores fue también vertiginosa. Los planes sociales que se implementaron, entonces fueron de absoluta emergencia: no es la asistencia social que se planificaba durante el modelo agroexportador. Las elites de fines del XIX y principios del XX estaban tratando de construir un país e integrar a la población de un modo que no consistía simplemente en darles de comer. Por eso las formas de ingerencia en la vida de la gente mediante la higiene, la escuela pública y la utilización de la mujer como agente de la familia eran infinitamente más vastas que lo que implica un plan Jefes y Jefas.(...)

Paso ahora a este trabajo académico sobre el modelo del ajuste y sus consecuencias sociales. Que termina intentando dar respuesta al interrogante "¿Qué nos pasó a los argentinos?":

"La Argentina del ajuste perdió algunos preciosos atributos: una amplia clase media que ayudaba a metabolizar el conflicto social; vastos sectores obreros con inserción laboral estable y niveles de vida modestos pero dignos; altísimos flujos de movilidad social ascendente que permitían transitar la vida en términos de un proyecto; niveles de cohesión social superiores a los de muchos países periféricos e incluso a los de algunos países centrales. Pérdidas que, hoy por hoy, parecen irreversibles. Argentina se ha constituido así en un paradigma de cómo no debe establecerse un orden neoconservador, incluso entre los defensores de esta opción.

A la luz de estos hechos, creo que la pregunta pertinente no es ¿qué nos pasó?: nos pasaron cosas similares al resto del mundo. La pregunta debería ser ¿porqué lo que nos pasa reviste aquí rasgos tanto más fundamentalistas que en el resto del mundo?

Pienso en tres razones (que no deben ser las únicas): a) en Argentina no se tuvo en cuenta que la instalación de un Estado subsidiario se hacía después de haber experimentado durante décadas el Estado de Bienestar. Así, la retracción pública en materia de bienestar procedió a la restauración de las ideas decimonónicas sobre la beneficencia, postulando que el Estado sólo debe asegurar la existencia de servicios sociales pobres destinados a los pobres (los antiguos pobres de solemnidad): los despojados tenían con qué comparar; b) una de las razones de este proceder podría encontrase en la idiosincrasia de la clase empresarial argentina (negativa a asumir el riesgo empresario; postulado de la máxima ganancia en el menor tiempo); c) otra razón indudable es la idiosincracia de nuestra dirigencia política, constituida irremediablemente con base en prácticas corporativas y clientelistas.

Ninguna de estas visiones incorpora la idea de Nación. En todo caso, si algo debemos aprender de este último cuarto de siglo es que, en las sociedades modernas, no hay Nación sin cohesión social; que la cohesión social tiene un costo económico que no pueden financiar los más débiles; que la acción del Estado es irrenunciable para alcanzar niveles mínimos de cohesión."

lunes, diciembre 24, 2007

Nada original

Mi deseo de muy felices fiestas a todos los amigos y visitantes de este blog. Y de paso, va un regalito.


boomp3.com


Dedicado especialmente a todos aquellos a los que, en este post, Mendieta les deseó toda la felicidad del mundo.

miércoles, diciembre 19, 2007

Flor de hallazgo

En una entrevista que le hizo María Moreno para Radar, el ex vicedirector de la Biblioteca Nacional Horacio Tarcus se refirió a dos trabajos que publicó este año: un diccionario biográfico de personalidades de la izquierda argentina, y una investigación sobre la recepción temprana de las ideas de Karl Marx en el país. Ahí cuenta que tras la división de la I Internacional entre marxistas y anarquistas, Marx envió al belga Raymond Wilmart a la Argentina para asegurarse el control de la sección de la Internacional que habían formado aquí franceses exiliados tras la caída de la Comuna de París. Las perlas de la nota son dos cartas que Wilmart le envía a Marx contándole de sus vicisitudes en estas pampas, y que incluyen unos párrafos que no tienen desperdicio:
"Buenos Aires, 27 mayo 1873

Querido ciudadano:

(...) Salvo la mitad de la sección francesa y de dos o tres españoles, no hay nada que pueda servir entre nosotros, y como decía un viejo de Junio, no se habría perseguido a los internacionales franceses si hubieran sido tan tímidos como nosotros. Comienzo a creer como Picard que no hay nada que hacer con los elementos de aquí. Hay demasiadas posibilidades de hacerse pequeño patrón y de explotar a los obreros recién desembarcados como para que se piense en actuar de alguna manera. No obstante, fue votada una proposición, encargando al Consejo Federal preparar los medios para crear la Federación de Oficios.

No conozco más que dos sociedades (la de los carpinteros y la de los sastres) y hemos tenido el talento de indisponernos con ellos a propósito de la sala que se les había prestado anteriormente gratis y de la cual casi los hemos puesto en la puerta.

(...) Hasta ahora no se me ha dicho nada de El Capital [1] y yo creo que ninguno terminó la lectura, pues nadie se toma el trabajo de pensar en este país. Para remediarlo, yo trataría de dar a las ideas y las teorías que allá están expresadas, una forma compatible con el aprendizaje oral, lo que no es muy fácil.

(...) Hay en la provincia de E. Ríos una revuelta federalista [2] que resiste hasta el presente, pero que no puede traer ningún cambio, porque la Constitución es federal y la única diferencia es que unos son partidarios de Buenos Aires y los otros, de las provincias. Es un resto de viejas luchas que se perpetúan por la magia de los nombres propios. Toda la política en este país es asunto de personalidades y apenas podrán creer en Europa que no solamente hay rivalidades entre los Estados sino también entre las provincias. Poco falta para que los europeos sean tratados como los bárbaros en Roma y es lo más natural darnos el sobrenombre de “gringos”. Mucho de prejuicio de campo y de odio contra la Península Madre. Una desigualdad espantosa, desprecio por los negros; no se va con un obrero, se les pega a los criados y se es de una crueldad indignante. Se encuentra totalmente natural matar a los prisioneros. En el campo hay una desbandada desenfrenada. Sin la afluencia de extranjeros no habría ningún progreso posible, no se sabría otra cosa que montar a caballo.(...)"

[1] Referencia a que Wilmart había traído de Europa algunos capítulos de El Capital en forma de fascículos y se los había entregado a los internacionalistas para su lectura.

[2] Referencia a uno de los levantamientos de Ricardo López Jordán.

La cosa no termina aquí ya que según cuenta Tarcus, desengañado por la falta de perspectivas revolucionarias Wilmart se alista en las tropas nacionales para ir a sofocar la rebelión de López Jordán y termina siendo ayudante de Lucio V. Mansilla. Y por si esto fuera poco, más tarde el hombre se casa con una muchacha de la clase alta cordobesa y así ingresa en la aristocracia vernácula (esto se lo escuché decir a HT en un reportaje por radio).

A falta de una, dos moralejas: la primera, esclarecida y realista la visión de Wilmart sobre la realidad de estas tierras, lástima que después de él tantos marxistas hayan errado el vizcachazo. Y la otra: subirse al caballo por la izquierda y bajarse por la derecha, vaya si es una vieja costumbre por estos pagos.


P.S.: tarjeta roja para Tarcus cuando en la nota principal habla de Jauretche como un "peronista orgánico" y después como un "populista", en ambos casos "antiizquierdista". Más le valdría darse un par de vueltas por lo de Mendieta y por lo de Diego.