Los que sigan este blog quizás hayan notado que no suelo postear en caliente, sé por experiencia que muchas veces mis primeras impresiones de los hechos de actualidad van cambiando y se van decantando con el correr de los días. Quizás, hace algunas horas podría haber escrito algo como esto, salvando las distancias entre mi tosca escritura y la notable prosa de Juan Sasturain. Ahora prefiero enfocarme en otras cosas:
- La palmaria demostración que dieron los hechos vinculados al conflicto Campo vs. Gobierno, de las consecuencias de la absoluta despolitización de nuestra sociedad. De un lado, un Gobierno que quizás creyó que podía seguir manejando el poder sin hacer política. O surfear las olas sin pensar que podía agarrarlo un tsunami. O ignorar y ningunear problemas, aplicando el principio de "aquello de lo que no se habla, no existe".
- Del otro, una reacción desmedida de los sectores afectados, quizás porque lo de las retenciones fue la gota que rebasó el vaso. Una reacción que mostró una increíble coincidencia entre sectores con intereses contrapuestos: pequeños productores exigiendo medidas que favorecen a los grandes pools, o enfrentándose al Gobierno cuando en realidad deberían buscar el apoyo del Estado, etc. Una explicación de esto podría ser una inaudita torpeza del Gobierno, que no calibró la gravedad de la situación a tiempo y al que no se le ocurrió encarar con antelación una negociación "segmentada" para evitar un frente agrario unido como el que se formó. Otra explicación posible es que las coincidencias no sean tan extrañas, y que los "pequeños y medianos productores" representados por la Federación Agraria Argentina en realidad tengan más puntos en común con los grandes pulpos de lo que comúnmente se cree (algo de eso se comenta aquí).
- De los condimentos del conflicto, como el cacerolazo fashion y la respuesta de D'Elía y sus muchachos, creo que ya se ha hablado demasiado y a mí me parece que son hechos sin demasiada sustancia, más allá de lo chocante de algunos episodios (el tratamiento que les dieron los medios es un tema aparte). En suma, y más allá de lo que crean sus protagonistas, no le veo a esos enfrentamientos un espesor mucho mayor que el de una pelea entre barras bravas. Porque no hay una oposición de proyectos políticos concretos, sino (de un lado) una mezcla difusa de prejuicios sociales y raciales, descontentos por motivos reales o imaginarios, idealización de la "gente como uno" y demonización de "los otros", etc. Y del otro lado, una adhesión que no parece ir mucho más allá del "aguante", que parece sentir que hay algo para defender, aunque no se sepa muy bien de qué se trata.
Después de esta latosa introducción trataré de ser un poco más concreto. ¿Por qué dije lo de "absoluta despolitización", cuando parecen resurgir y exacerbarse antinomias de vieja y nueva data? Porque parece haberse olvidado una verdad de Perogrullo: estar a cargo del Gobierno, no es sinónimo de conducir. Y la sociedad, mientras sale de su crisis económica y está demasiado ocupada en lo individual para vislumbrar un proyecto colectivo (de Nación, me gustaría decir), hace de cuenta que no pasa nada. Una ficción que puede mantenerse hasta que lo oculto estalla: problemas de verdad, problemas de mangos contantes y sonantes, de gente que no quiere que le metan más la mano en el bolsillo (aunque éste le siga quedando bastante lleno). Problemas sobre los que se monta un cúmulo de descontentos, desde los adoradores del republicanismo abstracto hasta los nostálgicos del Proceso. Y ahí sale a la luz la verdad. No hay conducción, no hay cuadros intermedios, no hay una masa popular que se sienta representada por un proyecto en común. Hay una inercia o un instinto defensivo que permite actos como el del martes, pero ¿hasta cuándo puede seguirse así, cuando los problemas reales empiezan a apremiar y el poder y la influencia de los medios es tan determinante para distorsionar la realidad y para manipular a la "opinión pública" (de las clases pensantes, of course)?
En un post anterior me atreví a recomendarle a la gente del Gobierno que leyera este libro. Ahora, viendo a ciertos "dirigentes" de la protesta agraria, que hacen alardes de irresponsabilidad y analfabetismo político (invocando los atributos viriles de los "hombres de campo", o queriendo hacer sentir que tienen al país en un puño), quizás sólo porque tienen una cámara de televisión adelante, creo que hay mucha más gente que tendría que leer ese libro.
Para el que quiera empezar un curso a distancia, mando algunos párrafos que me parecen adecuados al momento actual.
ELEMENTOS DE LA CONDUCCIÓN
"Por eso yo he puesto en la primera bolilla "Elementos de la conducción política". Los tres elementos de la conducción política son: primero: los conductores; segundo: los cuadros auxiliares de la conducción, y tercero: la masa y su organización. El conductor político, trabaja con estos elementos. Dentro de esos elementos están todas las materias con que debe trabajar el conductor político."
LA BUENA CONDUCCIÓN SE MIDE POR EL ÉXITO
"En el arte de la conducción hay sólo una cosa cierta. Las empresas se juzgan por los éxitos, por sus resultados. Podríamos decir nosotros: ¡qué maravillosa conducción!, pero si fracasó, ¿de qué sirve?"
"La conducción es un arte de ejecución simple: acierta el que gana y desacierta el que pierde. Y no hay otra cosa que hacer. Lo suprema elocuencia de la conducción está en que si es buena, resulta; y si es mala, no resulta. Y es mala porque no resulta y es buena porque resulta. Juzgamos todo empíricamente por sus resultados. Todas las demás consideraciones son inútiles."
CONDUCTORES, CUADROS Y MASAS
"Empezaremos a tratar hoy la primera parte, o sea los "Elementos de la conducción política". Dijimos que los elementos de la conducción política son: los conductores, los cuadros y la masa. ¡Esa es la arcilla con la cual se trabaja en la conducción política! Debemos conocerlos profundamente, de la misma manera que el escultor que va a hacer una obra tiene que conocer cómo se trabaja en arcilla, cómo se trabaja en yeso y cómo se trabaja en piedra y cuáles son las condiciones de la arcilla, del yeso y de la piedra para poder comenzar él no solamente a modelar, sino a dirigir el modelamiento de esos "elementos duros", como los llaman los escultores. Conociéndolos llegará a una forma más perfecta que aquél que trabaja los elementos de su arte."
CONOCIMIENTO DE LOS ELEMENTOS DE CONDUCCIÓN
"Ese perfeccionamiento es la ventaja de la conducción. Hay hombres que sin haber conducido nunca, conducen bien, y otros, que habiéndolo hecho siempre, conducen mal. Los segundos quizá tengan otros conocimientos que escapan a los primeros. De eso es precisamente, de lo que nos servimos nosotros."
"Vamos a estudiar cuáles son las condiciones que deben tener esos conductores, cuáles deben ser las condiciones que debemos desarrollar en los auxiliares de la conducción, que son los hombres que encuadran la masa que se conduce, y qué condiciones debe tener la masa para que obedezca y realice un trabajo inteligente, para que no sea una masa inerte, la que los romanos llamaban... "mudo y torpe rebaño" ¡Esta no es la masa que le conviene a un hombre que conduce!"
PREPARACIÓN DE LA MASA
"Lo primero que hay que hacer es despertar en la masa el sentido de la conducción. Los hombres se conducen mejor cuando quieren y están preparados para ser conducidos. Es muy difícil conducir una masa que no está preparada; y esa preparación es de dos órdenes: una preparación moral para que sienta el deseo y la necesidad de ser conducida; y otra intelectual para que sepa ser conducida y ponga de su parte lo que necesite para que la conducción sea más perfecta. El último hombre que es conducido en esa masa tiene también una acción en la conducción. Él no es solamente conducido; también se conduce a sí mismo. Él también es un conductor, un conductor de sí mismo!"
UNA MASA DE CONDUCTORES
"Si conseguimos una masa de conductores, imagínense qué fácil será la conducción. Estos elementos de la conducción son la base de toda la conducción. Es imposible conducir cuando no existe en estos elementos el sentido de la conducción."
PELIGROS DE LA MASA IGNORANTE
"Algunos creen que una masa se conduce mejor cuanto más ignorante sea. Es teoría también de algunos conductores políticos. Cuanto más ignorante, mejor -piensan-, porque ellos la conducen según sus apetitos. Los apetitos propios de una masa de ignorantes son malos consejeros para la conducción, porque los apetitos están en contra de la función básica de la conducción: que sea una masa disciplinada, inteligente, obediente y con iniciativa propia. Esa es la masa ideal para conducir, es la masa fácil, la que se conduce sola, porque hay momentos que pierde la acción del conductor, que "se va de la mano del conductor", y en esos momentos debe conducirse sola."
LA MASA INORGÁNICA ES CAUSA DE CATACLISMOS POLÍTICOS
"Ese es, en política, un fenómeno que sucede todos los días. Cuando una masa no tiene sentido de la conducción y uno la deja de la mano, no es capaz de seguir sola, y se producen los grandes cataclismos políticos. Así fue la revolución del 6 de septiembre. La masa misma se alzó contra su propio conductor. Y lo echó abajo. Era una masa inorgánica, que no estaba preparada para ser conducida. Eso trae graves trastornos."
DARLE AL PUEBLO UNA CAUSA PERMANENTE
"Muchos dicen: "El pueblo está hoy con uno y mañana con otro". ¡hay que preparar al pueblo para que esté con una causa permanente! Si no tiene una causa hay que crearla!..."
EL CONDUCTOR DEBE SER MAESTRO
"Por eso conducir, en política, es difícil, porque a la vez de ser conductor hay que ser maestro; hay que enseñarle a la masa; hay que educarla; hay que enseñar a los intermediarios de la conducción, porque la conducción no se puede realizar con un hombre y una masa, porque esa masa no está encuadrada, se disocia. La masa debe estar encuadrada por hombres que tengan la misma doctrina del conductor, que hablen en su mismo idioma, que sientan como él. Eso es lo que nosotros queremos desarrollar y la tarea principal de la conducción... Sin eso no se puede conducir. Es como si yo, general, quisiera ir a la guerra contra un país y le dijera al pueblo argentino: "¡Venga un millón de hombres; vamos a pelear" ¿Adónde los voy a llevar? Tengo que tomar al millón de hombres, enseñarles a pelear, desarrollar su instrucción, su intuición de lucha, su espíritu de lucha, darle la causa por la cual luchamos y, entonces sí, nombrar sus oficiales y suboficiales para que los encuadren. Después me pongo al frente y, entonces..., ¡pan comido!"
INTERPENETRACIÓN DE MASA Y CONDUCTOR
"En esto, como en todo lo demás, se comienza a construir desde abajo y nunca desde arriba. Es inútil dar a una masa inorgánica y anárquica un conductor. Lo van a colgar. Primero hay que formar esa masa. Sobre ella edificar y, al final, en el vértice de la pirámide, ahí va a estar el conductor, y esa masa lo va a llevar al conductor cuando el conductor no pueda llevarla a ella, porque la conducción no se hace sólo por medio del conductor."
EL CONDUCTOR ES A VECES CONDUCIDO
"Es decir, que la conducción tiene ese fenómeno extraordinario, y el conductor es, a veces, conducido por los propios elementos de la conducción, cuando ellos están capacitados. Pero, si no lo están, la primera vez que flaqueen, el conductor se hunde él con todos sus cuadros."
SÓLO SE CONDUCE LO ORGÁNICO Y LO ADOCTRINADO
"Quiero hacerles comprender que no se conduce ni lo orgánico ni lo anárquico. Se conduce sólo lo orgánico y lo adoctrinado, lo que tiene una obediencia y una disciplina inteligente y una iniciativa que permite actuar a cada hombre en su propia conducción."
"Esto es simple: un conductor, por genial que fuese, no podría llegar a cada uno de los millones de hombres que conduce. Hay una cosa que debe marchar sola; es decir, la doctrina, que pone a todo el mundo "a patear para el mismo arco". Ya eso le da una dirección a la masa. Luego está la organización, que le da unidad en la ejecución de las cosas. Sin esa unidad de concepción y sin esa unidad de acción, "ni el diablo puede conducir". Es decir, que en la conducción no es suficiente con tener -como algunos creen- un conductor. ¡No!"
ORGANIZAR, EDUCAR, ENSEÑAR, CAPACITAR Y CONDUCIR
"El conductor no es nada si los elementos de la conducción no están preparados y capacitados para ser conducidos. Y no hay conducción que pueda fracasar cuando la masa que es conducida tiene en sí misma el sentido de la conducción. Por eso, conducir es difícil, porque no se trata solamente de conducir. Se trata, primero, de ORGANIZAR; segundo, de EDUCAR; tercero, de ENSEÑAR; cuarto de CAPACITAR, y quinto, de CONDUCIR. Eso es lo que nosotros debemos comprender.(...)"
FRACASO DE LAS CAUSAS SIN DOCTRINA
"Sobre este mismo tema analizaremos, próximamente, algunas revoluciones que no tienen doctrina, cómo van muriendo y deformándose, cómo se han perdido, cómo las buenas causas se transformaron en las causas más atroces que ha tenido la humanidad por falta de una doctrina que asegurara la consolidación y la continuidad."
DEFORMACIÓN DE LOS ELEMENTOS DE LA CONDUCCIÓN
"Todo eso es siempre un fenómeno de deformación de los elementos de la conducción; por deformación de los conductores, que se transforman, con el poder, en tiranos, o de los cuadros intermedios, que, despertado el apetito, deforman ellos la conducción en la escala intermedia, o por deformación de las masas, que entran en los períodos anárquicos en que todas las masas entran cuando están insatisfechas, no están bien dirigidas o conducidas por los auxiliares de la conducción."
DESARROLLO DE LAS VIRTUDES EN LAS MASAS
"Es decir: todos esos fenómenos, los cuales, muchas veces, la gente no se explica, tienen su explicación en la descomposición de cualquiera de estos tres factores. No son errores, sino más bien son vicios. Y, como siempre, si los errores se modifican y corrigen racionalmente, los vicios se modifican y corrigen con virtudes. Por eso nunca está de más el desarrollo de las virtudes en las masas, porque con las virtudes las masas dominan todas las posibilidades de anarquismo y de disociación."
FRACASO DE LOS POLÍTICOS QUE OLVIDARON LOS ELEMENTOS DE LA CONDUCCIÓN
"Por eso, señores, en nuestras futuras clases, al considerar el conductor en sí, al considerar los cuadros en sí, las condiciones necesarias y la masa en sí, hemos de ampliar este tema. Solamente he querido poner en evidencia, para que no lo olviden, que no se trabaja en la conducción con otro elemento que con el conductor, con los cuadros que encuadran esa conducción y con la masa que se conduce."
"Los conductores que se equivocan en esto es porque echan mano de otras cosas y pierden el tiempo en cuestiones secundarias abandonando lo fundamental de la conducción, que son esos tres elementos."
"Por eso los políticos perdieron la masa del pueblo, porque se dedicaron a algunas "macanas", "desconformaron" la conducción auxiliar, no la mantuvieron dentro de la disciplina, porque, por logrería política, se embanderaron con un pequeño grupo, luego con otro, y ellos fueron los autores que descompusieron la organización de los cuadros."
VANIDAD ESTÉRIL DE LOS CONDUCTORES
"Algunas veces los conductores creen que han llegado al pináculo de su gloria y se sienten semidioses. Entonces "meten la pata" todos los días. Los conductores son solamente hombres, con todas las miserias, aún cuando cuenten con todas las virtudes de los demás hombres. Cuando un conductor cree que ha llegado a ser un enviado de Dios, comienza a perderse. Abusa de su autoridad y de su poder; no respeta a los hombres y desprecia al pueblo. Allí comienza a firmar su sentencia de muerte."
EL CONDUCTOR PERFECTO
"Por lo tanto, la conducción debe estar en manos de hombres de un perfecto equilibrio. Napoleón lo definía como un perfecto cuadrado: los valores morales son la base; los intelectuales, la altura. Es necesario que un conductor tenga tanto de unos como de otros. Si logra ese equilibrio, es el hombre de la conducción; pero cuando se le van los valores morales sobre los valores intelectuales, lo llevan a realizar cosas inconsultas, y cuando estos últimos lo sacan de las virtudes, ya no deja "macana" por hacer."
LA CONDUCCIÓN ES LA LUCHA Y EL GOBIERNO ES CONSTRUCCIÓN
"Para terminar, les diré cuál es la formula que la experiencia de tantos años de lucha y de trabajo me han dicho que es la fundamental en la conducción y en el gobierno, dos artes bastante diferentes una de otra. La conducción es la lucha y el gobierno es construcción; pero en los dos priva esta misma regla, que ha de ser imperturbable, sobre todo cuando los hombres llegan a tener un gran poder y una gran autoridad."
DIFERENCIAS ENTRE GOBERNAR Y CONDUCIR
"Algunos creen que gobernar o conducir es hacer siempre lo que uno quiere. Grave error. En el gobierno, para que uno pueda hacer el cincuenta por ciento de lo que quiere, ha de permitir que los demás hagan el otro cincuenta por ciento de lo que ellos quieren. Hay que tener la habilidad para que el cincuenta por ciento que le toque a uno sea lo fundamental. Los que son siempre amigos de hacer su voluntad, terminan por no hacerla en manera alguna. Ustedes han de haber visto esto entre los mismos compañeros. Hay algunos voluntariosos, que siempre quieren imponer su voluntad, que nunca transigen con los otros. Si trabajan en su circunscripción, todo ha de ser para ellos. Esos son peligrosos, nunca llegan lejos y se matan solos en el cambio. No han sido capaces de desprenderse de ese cincuenta por ciento, e ignoran que, en política, como en todo, "el que mucho abarca poco aprieta"."
Juan Domingo Perón, Conducción Política, del Capítulo 1, "Elementos de la conducción".
