sábado, abril 03, 2010

En órbita

Hace poco conseguí (prestado) y me puse a leer el libro La producción de tecnología - Autónoma o transnacional, de Jorge A. Sabato y Michael Mackenzie. Que tiene sus años (es de 1982) pero conserva vigencia y actualidad. Alguna vez me dedicaré a aspectos específicos del libro, por ahora resumo los temas tratados: tecnología (T) y estructura productiva, evolución de los modos de producción de T, la fábrica de T, la empresa de T, el negocio de la T, transnacionales y T, y la T en los países subdesarrollados (ahora llamados "emergentes" aunque yo prefiero la palabra "periféricos").

Por los mismos días salió este reportaje al ministro Barañao. En el que, más allá de discrepancias puntuales e interrogantes a dilucidar en el futuro, creo ver algunas ideas y el esbozo de políticas en ciencia y tecnología en la dirección que creo correcta.

Y casi al mismo tiempo salió el anuncio del lanzamiento del satélite SAC-D (por suerte, no soy el único que se dedica a estos asuntos), y luego esta nota sobre el mismo tema, con declaraciones del fundador de INVAP y desde 1994 presidente de la CONAE, Conrado Varotto:


"(...) – Doctor Varotto, para terminar, ¿qué es la tecnología?

–No es una pregunta fácil. No tengo una definición. Pero usted tenga presente lo siguiente: si por ejemplo toma un manual de ingeniería, hay un 90 por ciento de personas que lo usan, y un 10 por ciento que lo escriben, sólo ése es el que maneja la tecnología. Es aquello que se necesita para transformar el conocimiento en algo que tenga un impacto socioeconómico. Usted sabe que uno primero hace, y treinta años después se escribe la teoría. Desde que comencé a estudiar, me preocupó el “para qué” del conocimiento y buscar esa respuesta. A mí desde el principio me parecía que faltaba dar el salto a la fábrica de tecnología, como había señalado Jorge Sabato. Generar conocimiento y usarlo. Y nos preguntamos: ¿por qué no lo podemos hacer nosotros acá?

¿Cuál es el próximo objetivo espacial?

–Es un momento propicio para avanzar y trabajar fuerte en la formación de una agencia espacial regional. En Europa hay dos hechos que muestran cómo se pueden integrar los países y lograr grandes cosas cooperando: el Euratom y la Agencia Espacial Europea. Hacia eso iremos."

miércoles, marzo 24, 2010

Lock out

Algunos movimientos recientes en el ambiente empresarial me trajeron recuerdos de los días previos al 24 de marzo de 1976. No porque la situación de aquella época tenga alguna similitud con la de hoy día, sino por la memoria de actitudes y lenguajes cuyo eco cada tanto vuelve a hacerse presente. Y por la moraleja que a mí me deja este episodio de la Historia: cómo muchos fueron utilizados en beneficio de unos pocos.

Como otras veces, vuelvo a recurrir a la Historia de la Economía Argentina (HEA) dirigida por A. Zaiat y M. Rapoport, donde puede leerse lo que sigue:


El establishment golpista
La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias


"El miércoles 28 de enero (1976), la APEGE, entidad constituida el año anterior sobre los escombros de la Confederación General Económica, se reunió en asamblea en el local de la Bolsa de Comercio, con la asistencia de más de 700 delegados, bajo la presidencia del doctor Federico Peña (Cámara Argentina de Sociedades Anónimas). En el estrado se ubicaron Jorge Aguado (Confederaciones Rurales Argentinas), doctor Armando Braun (Cámara Argentina de Comercio), Marcos Peña (Federación Industrial de la Provincia de Córdoba), Celedonio Pereda (Sociedad Rural), ingeniero César Polledo (Cámara Argentina de la Construcción), Jorge Sabaté (Unión Comercial Argentina), Félix Villarreal (Federación Económica Bonaerense) y el secretario general de APEGE, ingeniero Roberto Meolli. Este último abrió el acto recordando que la entidad convocante se había constituido en asamblea permanente en agosto del año anterior 'en defensa de la iniciativa privada, la libertad de asociación y la dignidad del ser humano'. Más adelante agregó: 'Este nucleamiento sin estructura vertical, sin agremiación compulsiva, sin aportes obligatorios, sin compromisos políticos, ha venido a llenar un prolongado vacío con su aparición, tras un largo y penoso período en que la única voz que se escuchaba es la que está comprometida con el esquema colectivista, estatizante y demagógico que padecemos, razón del descalabro económico, político, social y moral que amenaza a nuestra Nación'.

También dijo el ingeniero Meolli: 'Que buena parte del empresariado, presumiblemente agobiado por los problemas cotidianos que debe resolver, ha caído en el falso esquema de creer que no importan las medidas que se dicten mientras él pueda sobrevivir, ignorando que sobrevivir es esperar la muerte'. Agregó, además: 'Sólo con una empresa privada fuerte y vigorosa puede obtenerse aquello que es necesario para elevar el nivel de vida de la población; y por ello, su defensa de los intereses de un sector, sino la defensa de todos los habitantes de la Nación. Se equivocan -expresó finalmente- aquellos empresarios que esperan que otros acudan a salvarlos; la empresa privada se salvará sólo si los empresarios son capaces de asumir su defensa con inteligencia, desprendimiento y valentía'.

Los objetivos confesados eran: 'El restablecimiento del orden y la seguridad, la supresión de obstáculos legales que afectan la producción, la productividad y la comercialización, el aliento de las exportaciones, la contención de la inflación y la adopción de medidas impositivas que alivien la presión tributaria'.

La asamblea por unanimidad resolvió: 'Que si en el plazo que podía ubicarse entre una semana y un mes, el gobierno nacional no satisface los reclamos empresariales modificando sustancialmente su actual política económica, se dispondrá un paro general patronal, la suspensión de pagos de impuestos, de la retención de cargas fiscales y aportes sindicales y de otros gravámenes'."

José A. Deheza, ¿Quiénes derrocaron a Isabel Perón?, Ediciones Cuenca del Plata, Buenos Aires, 1981, pp. 156-158. Citado en Historia de la Economía Argentina del Siglo XX, Fascículo Nº 36 "El Rodrigazo", Ed. La Página, p. 574.


Nota: aunque no se lo nombra en el texto anterior, una de los principales impulsores de APEGE era el Consejo Empresario Argentino (CEA), cuyo presidente en el momento del golpe era José Alfredo Martínez de Hoz. El CEA se disolvió en 2002 y fue sucedido por la actualmente muy activa Asociación Empresaria Argentina (AEA).


Efectivamente y de acuerdo a lo resuelto por la APEGE, el 16 de febrero de 1976 se realizó el anunciado lock out empresarial.

"El 16 de febrero la paralización fue total. Según Carlos Túrolo, autor de De Isabel a Videla, la masividad del paro de la APEGE 'fue la prueba de amor que necesitaban los militares para saber que no estaban solos. Ese día prestaron mucha atención y se quedaron tranquilos cuando vieron que cerró desde la industria más grande hasta el kiosko más chiquito'." (1)

Recuerdo haber salido a la calle ese día: la ciudad era un desierto y reinaba un silencio ominoso. Con el paso del tiempo se me ocurrió pensar en cuántos de las industriales y comerciantes que se adhirieron al lock out, creyendo en mayor o menor grado en los objetivos proclamados por los convocantes, habrían cerrado después definitivamente sus puertas gracias al plan económico implementado por el Proceso de Reorganización Nacional.

¿Qué fue de la APEGE? En el primer aniversario del lock out, publicó una solicitada de apoyo a la dictadura:

"Un año después del lock out que abrió el camino del golpe, el agrupamiento de los empresarios declaraba que 'en este aniversario, la APEGE considera un deber ineludible expresar su reconocimiento a las Fuerzas Armadas y de seguridad por la decisión, coraje y eficacia con que asumieron la responsabilidad de restablecer el orden'." (1)

Y se declaró disuelta, diciendo que había "cumplido sus objetivos". Algo dudoso, ya que la "contención de la inflación" no había tenido demasiado éxito: la tasa había sido de 182,6% en 1975, pero en 1976 trepó a 444%. Lo que sí bajó fue la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, del 44% en 1975 al 30,4% en 1976. (2)


(1) Fragmentos de esta nota (la fuente es la página web del Partido Obrero. Mis disculpas, pero es lo que hay).
(2) Los datos están sacados de la HEA, p.575 y p. 623.

martes, marzo 16, 2010

Botón de muestra

En este reportaje de Alejandra Dandan y a propósito de su libro El Pibe, Gabriela Cerruti dice algunas cosas interesantes sobre las relaciones entre el poder económico y la política. Después de los conceptos generales citados en este post, creo que lo de Cerruti sirve para reafirmarlos con ejemplos concretos.


(...) – ¿Después de El jefe se encontró escribiendo con una mirada distinta?

– Me encontré más grande, con más lecturas encima y capacidad de ver la historia del país desde otro lugar. Me pareció fabuloso poder cerrar temas que había intuido con El jefe, como el desarrollo de una trama que en Argentina empieza en el '74/'75 y colapsa en 2001 que es la restauración de un modelo económico preperonista, en la que el menemismo era una expresión.

¿Por eso plantea a los Macri como un Estado paralelo?

– Cuando uno cubre política desde el periodismo se dedica a mirar a los políticos. En esas condiciones, la historia y la corrupción se cuentan desde los corruptos y no desde los corruptores. Esta historia te permite ver que muchas veces los políticos, que creen que tienen mucho poder, tienen solamente un poco de fama en el momento que están en el gobierno y manejan determinados hilos. Pero responden a intereses mucho mayores. Con los Macri se ve el poder permanente que duró todos estos años y es el que realmente toma las grandes decisiones económicas y, en muchos casos, políticas del país: y es el poder de los empresarios. La historia del grupo Macri es como Fiat en Italia: las decisiones del Estado muchas veces tienen que ver con lo que necesita la empresa en diferentes momentos.

El libro retrata distintos gobiernos. Con Menem, por ejemplo, aparece la idea de un control casi total: los hombres de Socma pasan al Estado.

– Ellos tuvieron distintas relaciones con el Estado. Y eso es por las diferentes visiones que tienen del Estado tanto Franco Macri como Mauricio. Franco creía en la patria contratista, es oficialista. Mauricio en la financiera. Franco se hace amigo de los gobiernos, los lleva a comer a la quinta, les pide favores, les regala autos y aviones y saca las mayores contrataciones de la obra pública. Mauricio –me lo contó en una entrevista– se da cuenta a fines de los '80 que los Estados van a colapsar y que había que reconvertir todo en empresa de servicios para quedarse con las privatizaciones. No sólo reconvierte las empresas, sino que se lotea el gobierno de Menem para poner a los hombres de Socma a cargo de las privatizaciones.

Es curioso porque se lo cuenta con naturalidad.

–Macri tiene el desparpajo de los ’90. Habla de las cosas que el resto de la sociedad ve mal. Como tiene sus propias reglas de juego dentro del grupo económico y en las clases sociales en las que están, naturaliza cosas que son barrabasadas. “Nosotros pusimos a Dromi”, dice. “A los mejores cuadros de Socma, pusimos directores y secretarios y después solamente nos quedamos con la ruta y el correo mientras otro se quedó con tal cosa y tal otra”. Otro ejemplo fue Carlos Grosso. En medio de una crisis económica del gobierno porteño, para que salgan los pagos de Manliba, nombran como secretario de Hacienda al gerente de Manliba.

¿Lo mismo había sucedido en la relación con López Rega y la dictadura?

– El primer cambio de los Macri empezó a fines del ’60, cuando de una pequeña empresa constructora se asocian con la empresa constructora de la Fiat en Argentina y a partir de ahí con el gobierno de Onganía. La relación con el entonces secretario de Industria y Energía les permitió empezar a quedarse con todas las grandes obras: Atucha, centrales eléctricas e hidroeléctricas, ahora millonarias. A comienzos de los ’70, tenían un rol más bien de lobbistas pero sin hacerle asco a nada. “Los empresarios tienen que ser oficialistas”, decía Franco Macri y se sentaban con López Rega para quedarse con la construcción de un plan de vivienda y le regalaron un mausoleo que quería para Olivos. Todo en medio de una trama de negocios en la que están involucrados con la Logia P2 y con acuerdos con Kadafi en Libia. Si uno ve la manera con la que llevan a cabo los negocios, hicieron el mismo tipo de lobby más tarde con Julio De Vido cuando se dijo que los chinos iban a venir a hacer todo, pero eran todas empresas de Macri.(...)


Después de leer estas y otras perlitas del reportaje, uno puede sentirse tranquilo y feliz (:P) de vivir en una ciudad "atendida por sus dueños". Y si se cumplen los sueños del líder amarillo o de su (ex-?) amigo el colorado, pronto el país entero quedará atendido por sus dueños.





(Video sacado de Mundo Perverso)

jueves, marzo 11, 2010

Decime...

...qué te compraste, Cla-rín?





(Aclaración por las dudas: calhambeque = cachivache)

viernes, marzo 05, 2010

Espíritu del '45


Hoy lo escuché por Nacional a Ricardo Rouvier, diciendo que sus mediciones de febrero revelan una caída general en la imagen positiva de la dirigencia política argentina.

Algo que no puedo dejar de relacionar con mis pensamientos en relación con el post anterior y con este otro. Y también con lo que me dejó la reciente lectura de El 45, de Félix Luna.

Hay un párrafo del libro que ilustra un signo profundo de la ruptura que significó 1945 en la vida política argentina. Está tomado del libro Montoneras y caudillos en la historia argentina de Atilio García Mellid, aparecido en junio de 1946, y refiere un episodio ocurrido el mes anterior en "un pueblito de Santiago del Estero...":

"(...) En Vaca-Huañuna, donde 300 humildes familias carecían de agua por haber sido taponada tres años antes la toma del canal conductor que se nutría del río Salado. "Desde entonces -anotaba García Mellid- el expedienteo abusivo y la legislación frustránea malograron todo propósito de reparación." Después de las elecciones de febrero, el diputado provincial Braulio Pereira, peronista, reunió a la población y redactó el documento que sigue, trascrito de La Nación del 5 de mayo de 1946: "Invocando a Dios Todopoderoso, que les da derecho a la vida digna de argentinos a los pobladores de Vaca-Huañuna y ante la necesidad imperiosa que tienen de llevar agua para regar sus sementeras y procurar la subsistencia de más de 300 familias, yo, Braulio Pereira, en mi carácter de diputado provincial, representante legítimo del pueblo que trabaja constantemente y que sufre por falta de justicia social, les autorizo a poner un sifón de pórtland y atravesar el bordo o dique de contención del río Salado, con el fin de llevar el líquido elemento provisoriamente, intertanto el gobierno nacional o provincial manden construir la compuerta reiteradamente solicitada. Me responsabilizo por este hecho que no perjudicará a nadie y desde ya asumo la defensa de los derechos de esta población para hacerlos valer ante los poderes públicos."

Concluía el autor su interpretación de este episodio diciendo que "como en los viejos tiempos de montoneros y caudillos, en los que el signo patriarcal flotaba sobre todas las cosas, la soberanía vuelve a ser más importante que la legalidad y la justicia se sobrepone a la ley, al formalismo abstracto, a las complicadas fórmulas intelectuales. (Montoneras y caudillos en la historia argentina, por Atilio García Mellid, Ediciones Recuperación Nacional, Bs. As., 1946)."

Félix Luna, El 45, Hyspamérica, Madrid, 1984, p. 522-523.


Desde ya, traer esto acá en estos momentos no implica avalar de manera encubierta la violación de ninguna ley, sino más bien a recordar a un político casi anónimo que puso lo que tenía que poner para defender las necesidades de su pueblo. Quizás por ese lado haya que hurgar para que "la gente" de hoy día se reencuentre con la política.

De paso y ya que estamos, este blog también apoya a Mercedes.


P.S.: después de leer esto, reafirmo la frase anterior. Y después de escucharla a Mercedes en el Senado, muchísimo más.

jueves, marzo 04, 2010

Llegó el momento...


...y hay que ponerse el casco nomás.

Antes que dedicarme a la vendetta que se vivió ayer en el Senado, prefiero recurrir a un par de textos del politólogo Edgardo Mocca. El primero salió en la revista Debate en diciembre pasado (recién se había sancionado la reforma política), y de ahí rescato estos párrafos:

"(...) Una de las discusiones de fondo que están planteadas concierne a la viabilidad de un Gobierno que ha quedado en minoría en una de las Cámaras del Congreso [en Diputados en ese momento; finalmente quedó en minoría en las dos]. Frente al interrogante, que concierne ni más ni menos que a la gobernabilidad democrática, suelen reaparecer los añejos debates sobre la ingeniería institucional. Particularmente se amplifican las voces de quienes sitúan el régimen presidencialista como la raíz de los problemas políticos argentinos y lanzan su periódica ofensiva a favor de algún modo de atenuación parlamentarista del sistema.

Tal como ocurre con el alboroto alrededor de la “reforma política”, y sin perjuicio de la validez de la discusión normativa, este camino de abordaje funciona como un mecanismo de sustracción del conflicto político. Los argentinos no somos cooperativos, somos intolerantes y vivimos peleándonos como producto del régimen presidencialista; tenemos malos gobiernos por las listas sábana o por las colectoras… Es una visión de los problemas políticos y del sistema político como si nadaran en el vacío. Como si en la actividad del Congreso, o en las políticas públicas, no estuviera todos los días en juego la distribución de los recursos económicos, políticos y culturales. Y como si la actividad política no tuviera vasos comunicantes con poderosas fuerzas económicas y sociales, que tienden a colonizarla y a clausurar su autonomía democrática.

Esta visión interesadamente segmentada sitúa a la política y a la sociedad como subsistemas mutuamente enajenados. Habitualmente, el panorama se completa con la contraposición entre una “sociedad buena” y una “política corrupta”, lo que de modo muy inocente nos hace desear un utópico mundo feliz sin intervención de los políticos en nuestra vida cotidiana. Con mucha perversidad se agrega el condimento del “problema de la seguridad”, que vendría a ser la demostración palmaria de que el Estado no interviene justamente ahí donde debería intervenir, es decir en la protección de la vida y la propiedad.

El conflicto político argentino, que en estos días se escenifica en el Congreso, no es un subproducto de la mala praxis de un gobierno o de una clase política. En pocas etapas políticas ha estado tan claro, como en los últimos años, que en el país existen poderosas fuerzas sociales, con alto grado de coordinación interna, que no aceptan la legitimidad de ninguna iniciativa que cuestione sus posiciones rectoras. Que identifica la seguridad jurídica con la seguridad del capital -en muchos casos, sostenida por bajos salarios y condiciones precarias de trabajo-; que homologa la libertad de expresión con la absoluta desregulación del mercado de los medios de comunicación y el consecuente desarrollo de posiciones oligopólicas en su interior; que entiende los diálogos y los consensos como administración pasiva del statu quo.(...)"


La otra columna de Mocca salió el domingo pasado en Página/12. Veamos:

"Cuando se habla de la “crispación” de la política argentina suele soslayarse un dato que es una de sus fuentes principales. En nuestro país, los partidos políticos han dejado de funcionar como ordenadores o moderadores de la lucha política; es imposible no ver en ese hecho la ominosa herencia de la crisis de 2001. Con el descalabro de la convertibilidad, que arrastró tras de sí el de las creencias neoliberales en los poderes mágicos del mercado y la ventura de nuestra vertiginosa incorporación al primer mundo, los partidos políticos quedaron envueltos en un irreparable cono de sospecha y se vieron relegados al rol de cortejos circunstanciales de líderes cuya influencia era más deudora de las imágenes televisivas y los sondeos de opinión que de su trayectoria política.

Claro que el proceso no nació en las épicas jornadas de diciembre de aquel año: el auge neoliberal trajo consigo el de la política mediática, inseparable de la crisis de las identidades colectivas, el debilitamiento del Estado nacional y la consecuente devaluación de la política. Dicho de modo esquemático, si gane quien gane las elecciones siempre se impone la línea del ajuste, la apertura indiscriminada de la economía y la sistemática desnivelación en las relaciones entre capital y trabajo, no hay motivos para dramatizar la lucha política. Puede reducírsela a una “competencia” por cargos, fundada en la reivindicación de aptitudes técnicas para ir en un rumbo que no está sometido a discusión. No es cierto que el gobierno de la Alianza haya incumplido sus promesas en ese sentido: prometió continuar el programa menemista y cumplió.(...)"


Creo que eso y lo que sigue de la nota sirve bastante para entender dónde estamos parados. Pero es el párrafo final el que se encadena con la inquietud mayor que motivó este post:

"(...) El Gobierno forma parte también de esta trama de desinstitucionalización de la política. Su pretensión de impulsar transformaciones estructurales desde arriba, desde la estructura estatal, sin reformular seriamente el sistema político, ha encontrado límites. Juega sus chances a una apuesta de contención del justicialismo como casi exclusiva fuerza de apoyo. La “concertación” quedó limitada a una etiqueta electoral y no se observa una estrategia de continuidad orgánica que apunte a la perduración de un proyecto político. Su porfiada reivindicación de la política, autónoma frente a los poderes económicos, corre el riesgo de agotarse a falta de una subjetividad colectiva que la sostenga."


Ahí tenemos una clave de la situación actual, la "falta de subjetividad colectiva" como sostén del proyecto oficial. Cuyo discurso se opone al individualismo y al "sentido común" que parecen haberse enquistado hasta el caracú en nuestras clases medias, medias-bajas o hasta bajas a secas. Con dichos como "se afanan hasta el agua de las macetas", por ejemplo, olvidándose que en épocas recientes nos afanaron el país.

Para ser más claro, esa subjetividad colectiva se llamó por varias décadas, acá en la Argentina, peronismo. Y ahora, Abel, ¿qué hacemos?

martes, marzo 02, 2010

Abrazo a Chile




P.S.: no tengo palabras para agregar, con las de Manolo (1, 2, 3) alcanza y sobra.

jueves, febrero 25, 2010

Resistentes



(Fragmento de Operación Masacre (1973), película de Jorge Cedrón)


Fui a ver Los Resistentes, el documental de Alejandro Fernández Mouján con testimonios de militantes de la Resistencia Peronista surgida tras el golpe de septiembre del '55, y salí conmovido. Ver y escuchar a esos hombres y mujeres que salieron a pelear, sin medios ni organización, contra la dictadura que había derrocado a su líder y ahora los reprimía, los proscribía y les arrebataba sus conquistas, fue como poner un pie en la tierra en medio de las nubes de humo que hoy día nos asfixian.

Hombres y mujeres que eran y siguen siendo humildes, que representan a la multitud de los que no traicionaron ni se traicionaron, ni usaron la política para enriquecerse, ni se dedicaron a trepar para ocupar un cargo. Algunos cuestionan a Perón y tienen derecho a hacerlo, porque hubieran dado la vida por él. Y muchos de sus compañeros efectivamente la dieron. Hoy a sus 70, 80 o más años, ellos siguen manteniendo su mismo ideal.

No pude evitar pensar en la película al leer posts como éste de Abel o este otro de Luciano, y reflexionar en la distancia abismal que hay hoy entre la política, sus avatares y discursos, y la sensibilidad popular (para dar un ejemplo de actualidad, el punto 8 de Tomás). Con el corolario de que ahora, para voltear "conquistas" (reales, aparentes o discutibles) ya no se recurre a bombardeos, fusilamientos ni proscripciones, sino a campañas mediáticas convenientemente coordinadas y persistentes.

No tengo ninguna fórmula para dar vuelta esta desagradable tortilla. Si intuyo que sigue valiendo eso de que el fuego, para calentar, tiene que venir desde abajo. Desde "las bases", desde sus necesidades y aspiraciones, ni desde arriba ni desde afuera de ellas. La "militancia" para trepar en una estructura, no es militancia. Y por favor, que el Gobierno se ocupe de que el Estado se haga cargo de lo que abandonó por décadas: para más datos, leer la nota citada por Manolo.

Cuando yo era chico, leí una vez cómo se podía vaciar un huevo sin romper la cáscara. Se pincha una punta con un alfiler, se pincha la otra punta, se sopla de un lado, sale el contenido por el otro, y queda la cáscara entera, pero vacía. También, la cáscara de un huevo (entero o vacío) se puede pintar de distintos colores, o se le pueden dibujar caras o imágenes. Se la puede poner en una vidriera, y quienes la miren de afuera no se van a dar cuenta de si el huevo está entero o no.

Acá Abel muestra su preocupación por una posible división del peronismo. Yo agrego otra: que cuando los viejos resistentes ya no estén más, del peronismo quede sólo una cáscara vacía y muy frágil, aunque esté pintada de lindos colores y con caras sonrientes.

Desde ya, lo anterior es sólo una reflexión en voz alta de un no peronista, aunque sí Nac&Pop. Pero viendo a los que testimonian en la película, uno piensa: pucha, qué lindo hubiera sido ser peronista.


P.S.: aquí puede leerse un testimonio de uno de los participantes de la película, el ferroviario Juan Carlos Cena.

lunes, febrero 22, 2010

Expertos en crisis

Leyendo sobre la crisis griega y la participación en su gestación del "muy polémico" banco de inversión Goldman Sachs, recordé algo del libro "Economistas contra la democracia" de Jacques Sapir, viejo conocido de este blog.

Gran parte del libro está dedicada a la crisis financiera rusa de 1998 y la participación en ella de conocidos "expertos" occidentales, algunos de los cuales siguen haciendo carrera hoy día, por ejemplo asesorando a Barack Obama. Veamos un botón de muestra:


"(...) Donde se nos pretende mostrar transparencia y opción científicamente indiscutible, descubrimos la colusión y la corrupción sin freno ni vergüenza. Y en esas prácticas anda mezclado un funcionario de la Administración estadounidense, Lawrence Summers, unido por antiguos lazos de amistad al principal responsable del HIID, André Shleifer. [Nota: se refiere al favoritismo de la agencia norteamericana USAID hacia el instituto HIID de la Universidad de Harvard, a la que estaba vinculada Summers, en la concesión de un contrato para colaborar con la economía rusa.]

La persona que en 1998 era el superior de Summers, Robert Rubin, no escapa del todo a las sospechas. Antes de asumir la posición oficial de secretario del Departamento del Tesoro, fue uno de los responsables del banco Goldman Sachs; en concreto, supervisó la salida al mercado de los títulos públicos rusos, los GKO, que habían de ser el detonante del crac. En 1992, Rubin había sido enviado a Rusia como consejero de Boris Yeltsin sobre problemas bancarios. En junio de 1998, justo en vísperas de la crisis financiera, Goldman Sachs, que había colocado grandes cantidades de títulos rusos entre los inversores occidentales, obtuvo para el gobierno de Moscú 1.250 millones de dólares en nuevos títulos. Con el objeto de aumentar la credibilidad de la operación, el banco corrió con los gastos de organización de una fiesta en la Casa de los Sindicatos de Moscú. Según dos periodistas estadounidenses, Joseph Kahn y Timothy O'Brien, se invitó a personalidades rusas y occidentales. Al caso, el banco pagó 100.000 dólares a George Bush padre para garantizar su presencia. Cuando estalló la crisis y el gobierno ruso suspendió los pagos de los GKO, colocados en buena medida por Goldman Sachs, esta sociedad anunció que sus pérdidas habían sido mínimas, y es que, de hecho, había revendido los GKO que poseía pocas semanas antes de la crisis. (28)

(...) La afirmación de que el banco pudo librarse a tiempo de los títulos gracias a los excelentes informes de sus expertos resulta hasta cierto punto dudosa. De haber tenido lugar una venta masiva de los GKO que Goldman Sachs tenía en cartera a finales de julio o principios de agosto, los demás operadores se habrían alarmado o, cuando menos, estarían sobre aviso. Para que las ventas pudieran llevarse a cabo sin producir alboroto en el mercado, por fuerza hubieron de ser progresivas y escalonadas a lo largo de varias semanas. Eso significa que el banco, debido a su papel en la colocación de los GKO en el mercado, se encontró por fuerza en la posición privilegiada que le permitió vender los mismos títulos cuya compra aconsejaba a sus clientes. Sin duda, el hecho en sí no es ilegal; pero el lector calificará por sí mismo el componente ético de tal práctica. (...)"

(28) J. Kahn y T. O'Brien, "How Goldman Sachs escaped the Russian economic bloodbath", The New York Times, 17 de octubre de 1998.

Jacques Sapir, "Economistas contra la democracia", Ediciones B, Buenos Aires, 2004; Cap. 1, p. 53 a 55.

viernes, febrero 19, 2010

Aires de montaña


Con algo de demora debido al desenchufe vacacional, anduve pispeando las novedades que trajo la última cumbre de Davos (de la del año pasado me ocupé aquí). Veamos algo de una nota del enviado de Newsweek al Foro Económico Mundial:

"(...) Hay una razón por la que las cosas están algo más calmadas este año en la Montaña Mágica. El estado emocional de crisis ha pasado desde que las principales economías han salido ahora de la recesión. Las cosas están cambiando, pero nadie está seguro del cómo.(...) El capitalismo de laissez-faire parece muerto. Como lo expresó el profesor de finanzas de la Universidad de Chicago Raghuram Rajan, "Hemos pasado de un período de incertidumbre económica a un período de incertidumbre política". Los líderes mundiales parecen atónitos ante el brote de furia pública por la manera en que los banqueros han vuelto a los negocios como de costumbre, aunque la gente común todavía la esté pasando mal.

En el Occidente rico, esta furia ha llevado a una mayor regulación y aún a repensar el libre comercio y las migraciones. Abundan las preocupaciones sobre populismo y proteccionismo. Hubo muchas quejas este año sobre el nuevo plan de Obama para regular los bancos, sobre los topes de Gran Bretaña a los pagos a los banqueros, y la promesa del presidente francés Nicolas Sarkozy, en su discurso inaugural, de repensar el capitalismo de mercado en su totalidad. "Nos estamos acercando a otra era, una en la que debemos desplazar el foco de las corporaciones globales a los ciudadanos globales", dijo, reclamando nuevos modos de calcular el crecimiento económico que tengan en cuenta la felicidad de la gente tanto como su riqueza.

(...) Pero hay otros signos incipientes de que los capitanes mundiales de la industria están finalmente comenzando a pensar diferente sobre ellos mismos y su trabajo. Avergonzados por banqueros como el presidente de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, a quien le gusta bromear sobre que ellos están haciendo "el trabajo de Dios", un grupo de jóvenes financistas en Davos empezó a hablar de la creación de un juramento hipocrático financiero ("lo primero, no hacer daño con CDOs..."). Hubo muchas discusiones sobre "stakeholder capitalism" (*) y cómo los líderes de las corporaciones deben deshacerse del pensamiento especulativo, de corto plazo. Eso hace sentir optimista a gente como Robert Shiller -el economista conductista que predijo la crisis de las hipotecas-. "La gente está comenzando a pensar en asuntos económicos dentro de un marco moral", dijo. "No es muy frecuente que eso suceda en mi profesión."(...)"

(*) Concepto complicado de traducir, como se infiere de aquí. Me inclino por "capitalismo con participación de actores sociales", un tema que no es nuevo.


Aquí hay algo más del mismo periodista (sólo en la edición de NW en papel):

Knockout a Davos
por Rana Faroohar

"Si quedaba alguna duda de que la era del capitalismo financiero ha terminado y que ha comenzado la era del big government, el presidente francés Nicolas Sarkozy la disipó con su discurso de apertura (...). Sarko tuvo un estilo peleador, pegándole a todo desde los hiperinflados pagos a los banqueros a la relación económica disfuncional entre los EE.UU y China. También reclamó nuevas regulaciones globales para los bancos, los banqueros y los mercados: "Si no reformamos el sistema, estaremos tomando riesgos inaceptables en el futuro" (...)

Sarko le pegó algunos golpes a Beijing, prometiendo que el tema monetario (léase: el efecto distorsivo de un yuan superbarato sobre las cuentas comerciales y las cuentas corrientes) sería un tema central cuando Francia asuma el liderazgo del G8 en 2011. Sarko también convocó a los líderes mundiales a repensar el marco moral del capitalismo. "El sistema no puede existir a menos que esté contenido en un sistema de valores." Finalmente, se permitió una pizca de schadenfreude (**) a expensas del Hombre de Davos: "Hace algunos años, [los líderes de las corporaciones] nos decían que estábamos viendo el fin de las naciones y el comienzo de una era de nómades globales. Sin embargo, cuando el barco encalló el año pasado, todas estas compañias... recordaron muy bien de qué países venían."(...)

Newsweek, 8 de febrero de 2010, p. 8.

(**) En alemán, alegría por la desgracia ajena.


Evidentemente, Sarkozy fue la estrella de este año. Aquí hay algo más de su cosecha, por ejemplo:

"(...) 'Todos sabemos lo que hubiera ocurrido sin la intervención estatal para mantener la confianza y apoyar la actividad: todo se habría hundido.'

'No es una cuestión de liberalismo, ni de socialismo, ni de derechas, ni de izquierdas, es una realidad', apostilló el mandatario francés, quien a lo largo de su discurso insistió en la necesidad de sanear el capitalismo, de 'volver a poner a la economía al servicio del hombre'.

'Son los desequilibrios de la economía mundial los que alimentaron el desarrollo de las finanzas globales' (...) 'desreglamentamos las finanzas para poder financiar más fácilmente los déficit de aquellos que consumían demasiado con los excedentes de aquellos que no consumían suficiente.'

'Seguiremos haciendo correr riesgos insostenibles a la economía, y animando a la especulación, y sacrificando el largo plazo si no cambiamos la reglamentación bancaria, las reglas de prudencia, las reglas contables.'

'No reconciliaremos a los ciudadanos con la mundialización, con el capitalismo, si no somos capaces de aportar un contrapeso al mercado, correctivos.'

'No se tata de preguntarnos por qué sistema vamos a sustituir el capitalismo, sino saber qué capitalismo queremos'. Ese nuevo capitalismo debe ser (...) aquel 'en el que los comportamientos indecentes no sean más tolerados, ni aceptados los beneficios excesivos que no tengan relación con la capacidad de crear empleo y riqueza'.

'Que aquel que cree empleo y riqueza pueda ganar mucho dinero no tiene nada de raro. Pero que el que contribuye a destruir empleos y riqueza gane también mucho es moralmente insoportable'.

'O bien lo cambiamos nosotros mismos, o el cambio nos será impuesto por crisis económicas, sociales y políticas'.

'El presidente Obama tiene razón cuando dice que hay que disuadir a los bancos de que especulen para sí mismos o de que financien fondos especulativos'.

'Ese debate [sobre las regulaciones a los bancos] no puede ser resuelto por un solo país sea cual sea su peso en las finanzas mundiales. Ese debate debe decidirse en el G-20'. Y otro debate que planteó el presidente francés ante su auditorio es el de 'la imposición fiscal a las transacciones financieras para luchar contra la pobreza'."


Hasta no hace mucho, pensar que un líder de un país desarrollado podía decir algo así en una cumbre de Davos hubiera sido un tema para la literatura fantástica. Y habría que ver si ya algún émulo de Rush Limbaugh o Jeffrey Kuhner no lo habrá tildado a Sarko de "peronista"...

Por supuesto, en Davos los banqueros no se quedaron cruzados de brazos. Pero vaya para terminar algo de una nota de Gideon Rachman en el Financial Times:

"(...) Después de escuchar el apasionado ataque de Sarkozy contra el capitalismo financiero, se oyó a un participante ruso diciendo que había tenido una experiencia agradablemente nostálgica. Él recordaba haber oído muchos discursos similares en la Unión Soviética.

Eso es injusto para el presidente francés, quien tuvo el cuidado de aclarar que él estaba tratando de rescatar al capitalismo de sus propios excesos. Pero (...) [su discurso] reflejó la confusión ideológica entre los líderes occidentales. Luchando con déficits abultados y alto desempleo – e incómodamente conscientes de un desplazamiento del poder hacia el Este – los líderes occidentales están cuestionando muchas de las ideas que cimentaron el antiguo consenso de Davos. En estos días, son las naciones asiáticas y las grandes economías emergentes las que están más cómodas con la globalización – y son ellos los que presionan a los occidentales a no abandonar el libre comercio.(...)"


Mientras esto ocurría en la cumbre del poder mundial, aquí en la Argentina los medios se dedicaban al culebrón del verano y a los dichos de nuestra presidenta sobre la carne porcina. Evidentemente, los que dicen que estamos afuera del Mundo, tienen razón.


P.S.: este artículo salido en Rolling Stone es simplemente lapidario sobre los manejos de las cabezas del sistema financiero mundial. Gracias al comentarista anónimo que lo acercó al blog de Manolo, y a EduA que tomó la posta.

lunes, febrero 15, 2010

Buenos consejos

El sábado pasado lo escuché a Mario Wainfeld hablar del "odio y salvajismo" que inundó el on-line del diario de Bartolo (no solamente, por supuesto) con motivo de la intervención a que fue sometido Néstor Kirchner. Lo que por un lado me alegró por no frecuentar esos lugares, malsanos para la salud física y mental. Pero también me hizo lamentar la extensión de cierta clase de psicopatología en nuestra sociedad (no la podría diagnosticar porque no soy médico; quizás p.ej. el Dr. Nelson Castro nos podría explicar si el hijoputismo es una manifestación de sociopatía). Y también, por cómo Internet contribuye a la difusión y quizás al contagio de este fenómeno. (*)

Sin duda algunos factores del asunto derivan de las fallas del Gobierno en lo discursivo-comunicacional (entre otras cosas). Pero parece que no es el único con este problema. Un par de días atrás había estado hojeando Newsweek (en inglés, sale con el Buenos Aires Herald) y me encontré con un artículo de Anna Quindlen, "Follow the leader" (aunque el link lleva el curioso título "Obama must get back to real populism" - Obama debe volver al verdadero populismo!) con algunos párrafos que vale la pena leer desde aquí.


"(...) Una encuesta entre antiguos adherentes a Obama que abandonaron a los demócratas en Massachusetts mostró que el 41 por ciento de los que se opusieron al plan de salud no estaban seguros de exactamente por qué. Si se supone que los funcionarios electos deben actuar basados en la sabiduría de la gente común, van a necesitar que la gente común sea más sabia que esa.

"(...) No hay duda de que éste es un momento en que Estados Unidos está haciendo equilibrio entre ir hacia un futuro u otro - el final del siglo norteamericano o una nueva era de dominación basada no en el poder militar sino en la innovación. Una economía global, una revolución tecnológica, un ecosistema en crisis, una demografía que cambia radicalmente: estos son asuntos que están ligados inextricablemente y que requieren una visión de largo alcance. Cuando Barack Obama adoptó una plataforma de cambio, no era una promesa de hacer remiendos día a día, sino de hacer una transformación duradera en el tiempo. Ajedrez, no "flipper".

Si el reciente cambio de fortuna de su partido le ha dado al presidente un sacudón que lo lleve a reenfocarse en el sufrimiento de la gente común que ha perdido sus trabajos y sus hogares, eso sería algo bueno. Pero si su administración y sus legisladores gastan su energía en reacciones reflejas a los sentimientos públicos percibidos o imaginados, eso será terrible.(...)

Los demócratas están en peligro de aprender las lecciones equivocadas de su derrota en Massachusetts. Después de todo, ellos parecen haber aprendido las lecciones equivocadas de su triunfo electoral de hace sólo poco más de un año. Son la mayoría, y deberían actuar como tal - audaz, decisivamente. Dejen que los republicanos sigan tácticas obstruccionistas, y tengan confianza en que el espectáculo va a irritar y luego encolerizar a la mayoría del pueblo de EE.UU. Al presidente se le dio un mandato, y él debería actuar como tal - audaz, decisivamente. Está la construcción de consenso, y luego está la postergación del progreso real en deferencia hacia gente cuyo deseo más ardiente es tu propio fracaso.

La campaña que fue tan experta en tecnología necesita descontar el cambio más conspicuo que la tecnología ha traído a la arena política: el enfoque irreflexivo de "pulgar arriba, pulgar abajo" que hace de los funcionarios electos, cristianos en un coliseo lleno de leones. En los blogs y programas de entrevistas de la TV, los márgenes son presentados como la principal corriente de opinión (...). La voz de la gente a menudo parece ser la voz del que habla más fuerte y que es más cáustico. Como las bocinas que atruenan en una calle embotellada, estos sonidos deberían ser ignorados.

A veces el mensaje que le enviamos a nuestros políticos es que ellos deberían seguirnos a nosotros, a veces que deberían guiarnos, y a veces que deberían intentar la tarea gimnástica de hacer ambas cosas al mismo tiempo. Mientras tanto olvidamos que la mayoría de las cosas que engrandecieron a EE.UU. - derechos civiles, la safety net, la Seguridad Social - fueron impulsadas a pesar de su impopularidad. ¿Queremos reacción o visión, alguien que mire por sobre su hombro o hacia el futuro? ¿Elegimos a un agente de cambio como presidente para que algún día podamos decir "Qué bien, él aumentó el tope de ingresos para el subsidio por hijo"?

(...) Si la gente que nos gobierna se vuelve cada vez más temerosa de sus propias sombras, temerosa de hacer planes, de aceptar desafíos, de legislar para el futuro tanto como para el presente, seguramente significará la lenta muerte del ingenio y la influencia norteamericanas. Estamos en un momento de transformaciones en la historia, cuando la aceptación del status quo equivale a un fracaso cataclísmico.(...)"


La enseñanza que me deja el artículo hace a un tema que he visto últimamente muy trajinado en algunos blogs amigos (como el de Omix o el de Gerardo): el nivel de rechazo que genera el Gobierno argentino en nuestros sectores medios, o incluso en parte de los más populares. Lo mejor que puede hacer el Gobierno sobre el asunto no es embarcarse en una guerra de discursos, sino dedicarse a gobernar bien. Tan simple como eso.


(*) En algunas de las necrológicas de los diarios on-line de USA dedicadas a Howard Zinn aparecieron comentarios agraviantes o despectivos hacia su figura, a los que alguien respondió de esta manera:

"... y echando una ojeada a los comentarios, uno no puede evitar darse cuenta que la Internet, más que mejorar las comunicaciones y ayudarnos en nuestro crecimiento personal y colectivo, parece haberse vuelto la sala de griterío para el elemento lunático que reside en muchos de nosotros, pero que tenemos la decencia de disimular."

En fin, mal de muchos, consuelo de tontos.

jueves, febrero 11, 2010

Howard Zinn

Hace un tiempo, mi muy estimado comentarista Julián me recomendó la lectura del historiador estadounidense Howard Zinn, a quien yo no conocía. Hasta ahora sólo leí algunos artículos suyos disponibles en la web (como éste que me pasó Julián), y espero leer alguna vez su A People's History of the United States (La otra historia de los Estados Unidos). Sin duda, se trata de un pensador "radical" (de los de USA), apasionado, comprometido y totalmente enfrentado al establishment.

Resulta que Howard Zinn dejó este mundo hace muy pocos días. Quizás lo último que escribió haya sido su opinión sobre el primer año de la presidencia de Barack Obama, que puede leerse en el penúltimo número de la revista Debate (el artículo de Raúl Fain Binda al que acompaña también es recomendable). No me alegra verificar que su visión confirma mi escepticismo originalmente reflejado acá.

El peligro de un presidente mediocre

Luego de buscar mucho, lo único que se aproxima a un punto destacable en este primer año de gestión de Barack Obama es su capacidad retórica. No veo nada valioso en sus acciones y políticas.

En cuanto a las decepciones, no sufrí una terrible desilusión porque no esperaba mucho. Esperaba que él fuera un presidente demócrata tradicional. En política exterior, los demócratas no se diferencian de los republicanos, como nacionalistas, expansionistas, imperiales y bélicos.

En ese sentido, no hay ninguna expectativa ni decepción. En política local, los presidentes demócratas tradicionales son más reformistas, cercanos al movimiento obrero, más propensos a aprobar leyes a favor de la gente común. Y éste fue el caso de Obama. Pero las reformas demócratas también fueron limitadas, cautelosas. Obama no es la excepción. En la reforma sanitaria, por ejemplo, comenzó con un compromiso, y cuando uno empieza con un compromiso, termina con un compromiso de un compromiso, que es donde estamos ahora.

Pensé que en el área de derechos constitucionales él iba a ser mejor de lo que había sido. Ésa fue la mayor decepción, porque Obama estudió leyes en la Universidad de Harvard, supuestamente dedicada a los derechos constitucionales. Pero se convirtió en presidente y no está dando ningún paso significativo lejos de las políticas de Bush. Por supuesto, él continúa hablando sobre cerrar Guantánamo, pero todavía trata a sus prisioneros como “sospechosos de terrorismo”. Ellos no han sido juzgados ni han sido declarados culpables. Entonces, cuando Obama propone sacar a la gente de Guantánamo y ponerla en otras prisiones, no está llevando demasiado lejos la causa por los derechos constitucionales. Y luego acude a la justicia argumentando por la detención preventiva, en continuidad con la política de enviar sospechosos a países donde bien podrían ser torturados.

Creo que la gente se deslumbra con la retórica de Obama pero debería comenzar a entender que Obama va a ser un presidente mediocre -lo que, en nuestros tiempos, significa un presidente peligroso- salvo que haya algún movimiento nacional que lo empuje hacia una mejor dirección.

Howard Zinn, historiador norteamericano.


P.S.: desde hoy pasa a ser una de las frases favoritas de este blog, ésta de HZ que pertenece a su autobiografía y que encontré en un obituario:


"Desde el principio, mi enseñanza estuvo infundida con mi propia historia. Trataría de ser honesto hacia otros puntos de vista, pero yo quería más que 'objetividad'; quería estudiantes que dejaran mis clases no sólo mejor informados, sino más preparados para abandonar la seguridad del silencio, más preparados para alzar la voz, para actuar contra la injusticia dondequiera que la viesen. Esta, por supuesto, era una receta para atraer problemas."

martes, febrero 09, 2010

Cuando viene Varela

Hace rato que empezó el año del ya muy vapuleado Bicentenario, en el que este blog se dedicará con cierta frecuencia a nuestra Historia (al menos, así espero). Quiero empezar cumpliendo con un amable pedido y también homenajear a un argentino y americano que como tantos otros luchó por una Patria distinta, y fue derrotado: Felipe Varela.

Más allá de la crónica de sus alzamientos y batallas, resulta notable al leer sus escritos, la afinidad de su pensamiento con el de Juan Bautista Alberdi, tanto en la descripción del sometimiento de las provincias argentinas a Buenos Aires, como en su condena de la guerra contra el Paraguay:

"(...) La Nación Argentina goza de una renta de diez millones de duros, que producen las provincias con el sudor de su frente. Y sin embargo, desde la época en que el gobierno libre se organizó en el país, Buenos Aires, a título de Capital es la provincia única que ha gozado del enorme producto del país entero, mientras en los demás pueblos, pobres y arruinados, se hacía imposible el buen quicio de las administraciones provinciales, por falta de recursos y por la pequeñez de sus entradas municipales para subvenir los gastos indispensables de su gobierno local.(...)

De modo que las provincias eran desgraciados países sirvientes, pueblos tributarios de Buenos Aires, que perdían la nacionalidad de sus derechos, cuando se trataba del tesoro Nacional.

En esta verdad está el origen de la guerra de cincuenta años en que las provincias han estado en lucha abierta con Buenos Aires, dando por resultado esta contienda, la preponderancia despótica del porteño sobre el provinciano, hasta el punto de tratarlo como a un ser de escala inferior y de más limitados derechos.

Buenos Aires es la metrópoli de la República Argentina, como España lo fue de la América. Ser partidario de Buernos Aires, es ser ciudadano amante a su patria, pero ser amigo de la libertad, de las provincias y de que entren en el goce de sus derechos ¡oh! ¡eso es ser traidor a la patria, y es por consiguiente un delito que pone a los ciudadanos fuera de la ley!

He ahí, pues, los tiempos del coloniaje existente en miniatura, en la República, y la guerra de 1810 reproducida en 1866 y 67, entre el pueblo de Buenos Aires (España) y las provincias del Plata (Colonias Americanas).(...)"
(Sacado de El Ortiba)

"(...) No es el Emperador [del Brasil] el responsable ante el mundo de los grandes crímenes políticos del actual Presidente de la Argentina: éste es el que debe dar cuenta ante Dios, su patria y los pueblos de América, de esos acontecimientos sin parangón en la historia de los traidores de la América del Sud.

Las provincias argentinas, empero no han participado jamás de estos sentimientos. Por el contrario esos pueblos han contemplado gimiendo la deserción de su Presidente, impuesto por las bayonetas, sobre la sangre argentina, de los grandes principios de la Unión Americana, en los que han mirado siempre la salvaguardia de sus derechos y de su libertad, arrebatada en nombre de la justicia y de la ley.

Cuando los pueblos argentinos penetraban la política del general Mitre al través del humo y de las llamas en que se abrasaba la heroica Paysandú, derramaban lágrimas de indignación, aguardando con ansiedad el desenlace de ese sangriento drama, y estaban todas sus simpatías al lado de los mártires que se sacrificaban defendiendo su suelo patrio y su libertad.

Cuando la sangre de Leandro Gómez caía derramada por las armas del crimen, y el general Mitre pregonaba desde los balcones de su palacio, su gran política de en tres meses a la Asunción, la indignación de las provincias llegaba ya a su colmo y el espíritu reaccionario germinaba en todos los corazones argentinos.

Se llevó la guerra al Paraguay: miles de ciudadanos fueron llevados atados de cada provincia al teatro de aquella escena de sangre: ese número considerable de hombres honrados perecieron víctimas de las funestas ambiciones del general Mitre y un nuevo contingente de víctimas pedido por segunda vez, a esos pueblos infelices, fue toda la cuenta que aquel mandatario les dio de los llevados primeramente.

¡Viva la Unión Americana!

Enero 1º de 1868."
"Belicistas y antibelicistas en la Guerra del Paraguay", Documentos de Polémica Nº 22, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1973, p.184-185.


El pedido que cumplo aquí me lo hizo un amigo de este blog, Guillermo Troxler, y es el de difundir el tema dedicado a Felipe Varela en la cantata Los Caudillos, de Félix Luna y Ariel Ramírez, con la voz solista de Ramón Navarro.





Nota: la letra de don Félix no deja de tener el tono de "bendigo a tutti" que alguna vez le reprochó Arturo Jauretche. Igualmente, la obra es una belleza. Vaya también como homenaje al maestro Ariel Ramírez en un difícil momento.

sábado, enero 16, 2010

La llaga



1791 - Bois Caiman
Los conjurados de Haití

La vieja esclava, la íntima de los dioses, hunde el machete en la garganta de un jabalí negro. La tierra de Haití bebe la sangre. Al amparo de los dioses de la guerra y del fuego, doscientos negros cantan y danzan el juramento de la libertad. En la prohibida ceremonia de vudú, luminosa de relámpagos, los doscientos esclavos deciden convertir en patria esta tierra de castigo.
Se funda Haití en lengua créole. Como el tambor, el créole es el idioma común que los arrancados del África hablan en varias islas antillanas. Brotó del interior de las plantaciones, cuando los condenados necesitaron reconocerse y resistir. Vino de las lenguas africanas, con africana melodía, y se alimentó de los decires de normandos y bretones. Recogió palabras de los indios caribes y de los piratas ingleses y también de los colonos españoles del oriente de Haití. Gracias al créole, los haitianos sienten que se tocan al hablarse.
El créole reúne palabras y el vudú, dioses. Esos dioses no son amos sino amantes, muy bailarines, que convierten cada cuerpo que penetran en música y luz, pura luz en movimiento, ondulante y sagrada.
Eduardo Galeano, Memoria del Fuego 2. Las caras y las máscaras.

Ante las dificultades de toda clase, la liberalización comercial fulgurante acompañada del contrabando y la importación masiva de arroz subvencionado americano, el arma alimentaria y el embargo, los riesgos climáticos, etcétera, los pequeños cultivadores arroceros haitianos disponen de pocas alternativas: cultivar otros cultivos o abandonar su tierra y emigrar. Esta segunda alternativa es la utilizada por muchos de ellos. La liberalización comercial brusca y sin preparación pues aceleró la migración, la degradación medioambiental y la inseguridad en Haití.
(Sacado de aquí, gracias a Tomás vía el blog de Manolo.)


Haití parece condenado a ser la llaga eternamente abierta de nuestra América. Hoy por una catástrofe natural que se abate sobre un país con un Estado inexistente, y empobrecido hasta lo inimaginable.

Las imágenes que llegan desde Haití silencian cualquier palabra que a uno se le pueda ocurrir, y quizás es mejor que sea así. No es tiempo de palabras sino de acciones. Paso a transcribir un comunicado de la Asociación de Docentes de la Universidad de Buenos Aires:


Solidaridad con el pueblo de Haití

Compañeros docentes:

La Asociación Docente de la UBA se solidariza con el pueblo de Haití que ha vuelto a ser castigado por un desastre natural con un terremoto que afectó a 2,2 millones de personas dejando miles de víctimas.

Por esta razón creemos necesario sumarnos a los esfuerzos internacionales de socorro e invitamos a todos los docentes universitarios a que también participen.

Debido a las dificultades logísticas para hacer llegar donaciones en especie, los organismos internacionales han habilitado cuentas bancarias y otros medios de pago para recibir colaboraciones destinadas a la recuperación de las familias damnificadas de Haití:

Cruz Roja Argentina:

BANCO DE LA NACION ARGENTINA
SUC. CONGRESO
Av. Callao 101 C.A.B.A.
CRUZ ROJA ARGENTINA-CATASTROFES
CTA CTE Nº 91344/97
CBU Nº 01100129-20000091344977
CUIT: 30-54603392-5

Para más información: Cruz Roja Argentina, Sede Central +54 11 4952-7200
www.cruzroja.org.ar
Link de interés: http://www.ifrc.org/sp/index.asp

UNICEF:

Donaciones telefónicas: 0810-333-4455
Donaciones online:
https://www.unicef.org.ar/formulario.asp?empresa=ayudaHaiti&importe=50


COMISIÓN DIRECTIVA ADUBA
Av. Córdoba N° 2429. 1er Piso Izquierda, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Tel. 4961-9132/5834
E-mail: aduba_secretaria@arnetbiz.com.ar
Web: www.aduba.org.ar
Adherida a FEDUN - Federación de Docentes de las Universidades Nacionales
www.fedun.org.ar

domingo, enero 10, 2010

El zorro y las gallinas



Hace un par de días escuché a un kinesiólogo -excelente persona por demás- explicarle a su secretaria cómo el uso de las reservas del Banco Central para el Fondo del Bicentenario hacía que el dinero en su bolsillo perdiera valor. La cosa se derivó luego hacia las presuntas psicopatologías de la presidenta y su esposo, y después ya no escuché más.

Es sólo un ejemplo de lo fácil que sigue calando el discurso conservador-ortodoxo y creando sentido común en la cabeza de la gente, pese a los desastres a que nos sometieron los ejecutores de las políticas de ese signo. Y encima, ahora con el affaire Redrado, tenemos ese discurso amplificado, repetido y machacado hasta el hartazgo por la Cadena Nacional de Medios Opositores.

No voy a ponerme a reflexionar sobre los errores técnicos, jurídicos o políticos en que incurrió el Gobierno para desencadenar o caer en esta tormenta en un vaso de agua, como bien la llama hoy Eric Calcagno. Para el análisis jurídico siempre es recomendable el blog de Gustavo Arballo, y en lo político (además de blogs variados) vale la pena leer la nota de Luis Tonelli en Debate (de la blogósfera económica no leí nada, pero supongo que está que arde...). Prefiero dedicarme a lo que creo el meollo de la cuestión, algo que ya tocó el muy buen post de Sebastián en La Barbarie. Y pienso que el Gobierno está pagando el costo de haber mantenido una rémora del modelo de los '90 pensando que podía convivir pacíficamente con ella, quizás para mantener tranquilos a "los mercados" (algo similar a lo que ocurre con la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, y se podría seguir la lista).

Además de las notables columnas que Alfredo Zaiat sigue publicando hoy día, quiero recordar una que él sacó el 1º de junio de 2003, a pocos días de la asunción de Néstor Kirchner y en medio de un conflicto entre el entonces presidente del BCRA, Alfonso Prat Gay, y el ministro de Economía Roberto Lavagna (la versión es la que figura en su libro ¿Economistas o astrólogos?). Sus conceptos siguen siendo tan válidos hoy como en ese momento.


Una trampa
por Alfredo Zaiat

Variadas ideas absurdas en materia económica se han instalado como verdades absolutas durante el reinado del neoliberalismo en los ‘90. Algunas, incluso, han recibido la aprobación de economistas y políticos que se ubican en la vereda de enfrente de la ortodoxia. De esas máximas intocables que debe respetar todo gobierno que aspira a tener en orden la economía se destaca la que sostiene la obligación sagrada de mantener la “independencia” del Banco Central. Muchos engaños se han repetido hasta el cansancio durante esa larga década de la convertibilidad, pero el de la autarquía de la entidad monetaria se ha ganado el premio mayor. Farsa que aún continúa.

Para aquellos que se están rasgando la vestidura por esta herejía que violenta el manual básico Kapelusz de cómo deben ser las instituciones económicas de un país, se recomienda la lectura de Greenspan (Ediciones Península, Barcelona, 2001), la biografía del todopoderoso titular de la Reserva Federal (banca central de Estados Unidos) de Bob Woodward, reconocido periodista del Watergate y editor de The Washington Post.

La independencia del Banco Central como valor supremo fue introducido por el discurso neoliberal señalando los antecedentes del Bundesbank, luego reconvertido en Banco Central Europeo con el lanzamiento de la moneda única, y de la Fed. Se olvidaron de dos aspectos sustanciales en esa traslación automática de una forma de distribución de la gestión de la economía. Primero, que la Unión Europea y Estados Unidos son potencias, con altibajos pero con un sendero de crecimiento sostenido y con monedas fuertes aceptadas fuera de sus propias fronteras. Segundo, que ni el BCE ni la Fed son tan independientes como dicen los que dicen que saben –para más información se sugiere otra vez la obra arriba mencionada–.

El argumento principal utilizado para defender la autonomía al Banco Central del poder político y del Ministerio de Economía remitía al descalabro provocado por la emisión monetaria para financiar los desequilibrios de las cuentas públicas. El saldo de esa política fue la hiperinflación de Alfonsín. La “independencia” del Central de los ‘90 fue ejercida, más que por esa cualidad conferida por la reforma de la Carta Orgánica de la entidad, por la propia Convertibilidad que ponía límites a la expansión monetaria como función de la compra de divisas en un régimen de tipo de cambio fijo 1 a 1.

Esa publicitada autarquía fue una inteligente pantalla para transformar al Banco Central en una herramienta de negocios para pocos. Capturado por fundamentalistas del CEMA (Roque Fernández, Pedro Pou & cía.) y funcionarios políticos del menemismo con línea directa a la Casa Rosada, el BC de los ‘90 no fue independiente y fue uno de los responsables del colapso del sistema financiero.

El papel del Banco Central en la economía no se define por su independencia, sino por cómo acompaña la política económica. En los ‘80 fue la nafta que alimentó el incendio de la inflación; mientras que en los ‘90 fue la topadora que aceleró la concentración y extranjerización del mercado con las consecuencias conocidas. Ahora, en cambio, debería ser la palanca que colabore para impulsar el crecimiento.

La economía argentina no es la estadounidense ni la europea, sino que es una economía subdesarrollada que está tratando de salir de la peor crisis de su historia. Pretender instituciones del Primer Mundo, que además son distorsionadas aquí en su rigurosidad, para el Tercer Mundo, con el aval del FMI, esconde, en realidad, otras motivaciones. La proclamada “independencia” aspira a reservar nichos de negocios y su manejo, sin interferencias, al propio sistema financiero, a través de representantes directos o de políticos y economistas de la city que actúan de mandantes de sus intereses en el directorio del Central.

Sería útil pasar el lampazo por esa trampa de la “independencia” del Banco Central.


A. Zaiat, ¿Economistas o astrólogos? La economía de los noventa, Colección Claves para Todos, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2004, p.99-101.


La batalla cultural necesaria para imponer estas "herejías" también sigue vigente. Porque por ahora, y al contrario de la gallina de la ilustración, gran parte de las "gallinas" que nos rodean siguen repitiendo las palabras del zorro.

viernes, enero 08, 2010

El 45

Casi como regalo de fin de año, encontré en una librería de mi barrio El 45 de Félix Luna, usado y a un precio accesible. Nunca me atrajo demasiado la obra de Luna, quizás por su carácter divulgador o por antipatía ideológica, pero a este libro lo tenía agendado. Y la verdad, no me arrepiento de la compra. Por ejemplo, por fragmentos como éste en el que el autor se refiere a la mentalidad predominante entre los opositores a Perón, en los meses previos a octubre del '45:

"La mayor parte de los dirigentes opositores veían en Perón a un nuevo Hitler y calcaban todo lo que pasaba en el país sobre el ejemplo nazi. Y si bien este tipo de diagnóstico simplificaba las consignas y dramatizaba la lucha contra "la dictadura nazifascista", también llevaba inevitablemente a tácticas equivocadas y sobre todo a una drasticidad en la acción política que excluía todo matiz. Pues, ¿cómo pactar con el nazismo? ¿Qué otra actitud podía tenerse con los adversarios sino la pelea frontal hasta su aniquilación? (...)"

"Quienes más habían contribuido a conformar esta mentalidad eran los sectores opositores independientes y los comunistas. Los independientes eran los apolíticos de siempre: personajes que durante la mayor parte de su vida se habían sentido demasiado puros para meterse en política y ahora llegaban, impolutos y solemnes, a indicar el camino de la salida nacional. Los diarios de la época están llenos de sus nombres: figurones que no habían sentido frente al fraude, la violencia y la corrupción de la época anterior, el sagrado fervor que ahora los llevaba a integrar juntas de coordinación democrática, agrupaciones de profesionales democráticos, organizaciones de recuperación democrática... A falta de una trayectoria personal que los justificara - o para hacerla olvidar, en otros casos - estos próceres independientes insistían en sentirse héroes de la resistencia antinazi, radicalizando los términos de la lucha para hacer más meritoria, más heroica, su actuación contemporánea. Fueron los primeros en rodear a Braden, los primeros en presionar para la confección de una unión de partidos, los primeros en rotular de "colaboracionistas" a los radicales que no coincidían con la unión interpartidaria. Eran las señoras histéricas y los jovencitos de buena familia que se dolían del ensoberbecimiento de la chusma y lamentaban el analfabetismo de los militares. Estos independientes impusieron a la oposición su propia tónica y deformaron gravemente la mentalidad y el sentido de la lucha contra el gobierno de facto.(...) "

Félix Luna, El 45, Hyspamérica, Madrid, 1984, p. 136-137.


Uno de las últimas actitudes públicas de don Félix fue integrar el "Grupo Aurora", así que a él seguramente no le gustaría el paralelismo que yo estoy pensando. Pero cuántas resonancias actuales me sugiere este texto... Pucha que vale la pena leer El 45 hoy en día.


P.S.:

Para que el pueblo coma no basta con que tenga hambre. Un proyecto, plan, programa, llamémosle como querramos, debe tener los objetivos y los instrumentos para que el pueblo coma. La Mano Invisible tiene una persistente afición a causar hambrunas.


Este es un comentario que dejó aquí Andrés el Viejo, hace muy poco tiempo. Vaya para él mi abrazo y mi recuerdo.

miércoles, diciembre 30, 2009

Aportando

El fin de año encuentra a este blog algo abandonado, situación que espero se revierta pronto (las fallas de las PC, los compromisos y el cansancio hacen un cóctel explosivo...). Son muchos los temas que me quedaron pendientes, dando vueltas en mi cabeza sin llegar al post. En la medida de lo posible, irán apareciendo como sugerencias de lecturas de verano...

Por ahora no quiero dejar pasar la propuesta de EduA que levantó Abel, de un sitio en la red para sumar ideas y discutir propuestas y proyectos concretos para la Argentina, en ciencia, tecnología y estrategias de desarrollo. Algún granito de arena intenté poner ahí y desde ya que mi intención de participar está declarada (aunque desde aquí le aclaro a EduA, mi peronismo es un tema sujeto a debate, no prioritario por supuesto).

Como un aporte inicial (ajeno desde ya, las elaboraciones propias quedarán para otro momento) va una entrevista que le hizo Página/12 al presidente del INTI, Enrique Martínez. Uno de los pocos personajes notorios que muestra una visión clara y estratégica en la temática que nos interesa aquí.


"Hace falta más integración nacional"
por Fernando Krakowiak

Enrique Martínez es presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y un incansable promotor de iniciativas para apuntalar el desarrollo nacional. En diálogo con Página/12 explica por qué el proyecto de ley que establece un “impuesto tecnológico” es insuficiente para incentivar la producción local de equipos electrónicos. Además, reconoce que Venezuela aprovecha al INTI más que la propia Argentina y destaca que la teoría de la especialización exportadora promovida por el Banco Mundial fracasó porque la industrialización no debe ser pensada sólo en pos del mercado mundial sino también con el objetivo de producir al menos los bienes básicos que se consumen localmente. “Un país sin producción de alimentos, de vestimenta y de medicamentos está absolutamente desguarnecido”, sostiene.


Usted señaló que el proyecto de ley que fija un “impuesto tecnológico” es importante, pero insuficiente, ¿por qué?

– La industria que está protegida por el régimen de Tierra del Fuego se organizó alrededor del ensamblaje. En la mayoría de los casos, se importa el aparato desarmado y se lo arma integrando sólo algunos componentes básicos que no vale la pena transportar. Lo que hace falta es sumar integración nacional de piezas y eso requiere aporte tecnológico y apoyo económico. La provincia de Tierra del Fuego nos manifestó que tiene intención de ejercer una política de mayor integración de componentes nacionales porque eso tiene un efecto directo sobre la ocupación. Si se hace una acción de gobierno combinada con aporte de tecnología pueden aparecer nuevos actores que desarrollen esos componentes.

¿La exigencia de una mayor integración nacional no se podría haber incluido en el proyecto que está por aprobarse?

– Cuando la Presidenta anunció el año pasado el crédito a General Motors dijo que ese desembolso estaba condicionado a que se aumentara el componente nacional para fortalecer a la red local de proveedores de autopartes. Me parece que en el caso de la ley se debería haber hecho lo mismo. Es conveniente poner todas las condiciones de entrada. En este caso no sucedió, pero nada impide que suceda en el futuro. Nosotros vamos a promover un trabajo orgánico con la cámara de productores y exigirles que tomen un compromiso de aumentar la integración nacional.

Los países asiáticos fortalecieron su industria otorgando subsidios y créditos blandos a empresas, pero se les exigía el cumplimiento de metas y si no las lograban la ayuda se interrumpía. En Argentina, por lo general, los beneficios no se interrumpen si las metas no se cumplen.

– En realidad, el cambio en las políticas de promoción se produjo durante el gobierno de Carlos Menem. Hasta entonces, lo razonable era que todo régimen de promoción sectorial contemplara integración progresiva de componentes nacionales. Es por esa razón que los automóviles nacionales llegaron a tener en algún momento un 95 por ciento de componentes argentinos. Luego, al globalizarse la industria, las corporaciones multinacionales prefirieron los acuerdos regionales donde, por ejemplo, se suman componentes argentinos y brasileños. De ese modo, las multinacionales pasaron a controlar la integración y se perdió de vista la posibilidad de una integración nacional alta. La lógica anterior a los ’90 era mucho más válida que la lógica que se empezó a aplicar después.

Pero antes de los ’90 no se monitoreaba a dónde iba el dinero público. De hecho, el Banade dio muchísimos préstamos que nunca pudo recuperar porque las empresas no invirtieron en producción.

– Eso fue en la última época del Banade, cuando ya había entrado en crisis. Yo participé como joven funcionario público de la Dirección de Industria en la década del ’70 y los controles automotrices eran muy rigurosos.

Durante la discusión del “impuesto tecnológico” los importadores remarcaron que se perjudicará a millones de consumidores para terminar beneficiando a sólo unos pocos miles de trabajadores.

Una sociedad sólo de consumidores y de prestadores de servicios es una entelequia absurda. Si la gente tiene dinero en el bolsillo es porque produce bienes y si produce bienes es porque alguien los compra. Yo escuché a la senadora Estenssoro decir que los sectores humildes no van a poder ver televisión digital en sus celulares porque van a ser caros. En realidad no lo van a poder ver porque esos celulares no se fabrican en la Argentina. Si se fabricaran ése y otro conjunto de bienes, se produciría un mecanismo acumulativo de riquezas que permitiría que hubiera pleno empleo y la gente tuviera en el bolsillo el dinero suficiente para comprar los bienes.

También hay quienes afirman que los países deben aprovechar sus ventajas comparativas, lo que en el caso argentino significaría especializarse en la agroindustria.

– El Banco Mundial promovió esa teoría de la especialización exportadora, según la cual, a países como los nuestros les corresponde exportar harina de soja y minerales e importar los bienes de consumo. Esa teoría fracasó en todo el mundo porque no se construye un tejido industrial lo suficientemente denso, se genera alta desocupación y bajan los salarios reales.

¿Por qué ocurre eso?

– Se fracasa porque Argentina debería tener suficiente acumulación de conocimiento para integrar las cadenas que parten de una ventaja competitiva e industrializar, por ejemplo, toda la harina de soja, pero resulta que hemos sido inducidos a especializarnos en la producción de soja sin un paquete tecnológico nacional. El modelo de siembra, la aplicación de fertilizantes, el acopio, el transporte y la venta al exterior está en manos de multinacionales que no tienen interés en transformar la harina de soja en pollos, cerdos, adhesivos, tintas y otros productos. La cadena podría seguir hacia adelante y en ese caso sí, podríamos decir que hemos utilizado nuestra ventaja competitiva de manera integral para lograr plena ocupación y competir en el mundo.

Algún economista le podría responder que entonces el desafío es agregar valor a la producción agropecuaria y dejar de lado otros sectores industriales.

– Establecer las industrias en base a la competitividad mundial es una lógica más, pero no la única. Otra lógica indica que un país debe producir al menos todos los bienes básicos que consume porque sin producción de alimentos, de vestimenta y de medicamentos está absolutamente desguarnecido.

Después de lo ocurrido el año pasado con la derrota de la resolución 125 parece difícil aplicar subsidios cruzados del agro a la industria para fortalecer modelo con mayor valor agregado.

– Se puede lograr. Hacen falta actores generados desde el Estado para construir tejido industrial donde no lo hay y mejorar la eficiencia de las cadenas de valor. Eso no requiere inmensos recursos. No requiere modificar sustancialmente la estructura impositiva vinculada con las retenciones al agro. Lo que se necesita es una mirada de largo plazo que tenga en cuenta la integración del tejido y pautadamente ir construyendo industria en algunos espacios donde hoy ni siquiera hay producción primaria. En el INTI tenemos una propuesta que fue elevada a la Presidenta y que está en avanzado estudio, para avanzar en decenas de pequeñas y medianas industrias construyendo tejido industrial y nos parece factible.

Lo llamativo es que algunos industriales descreen del modelo industrial.

– Es paradójico. Es producto de una mirada microeconómica que apunta a conservar la posición de mercado y la ganancia sin mirar el mediano y largo plazo. Ese discurso ignora que si no se modifica la lógica de mercado la situación productiva se deteriora. El mercado debe ser usado como un instrumento para satisfacer las necesidades comunitarias. Por ejemplo, la industria del calzado sobrevive discutiendo cuotas con los brasileños, cuando en realidad la cuota es un hecho anecdótico de la coyuntura. La cuestión de fondo es estudiar cuál es la mejor manera de producir calzado en el país, consiguiendo a la vez que los obreros tengan un salario digno y que todos los argentinos tengan zapatos. Esas tres cuestiones consolidarían un esquema virtuoso donde los empresarios ganan. Si sólo se apunta a bloquear el ingreso de zapatos brasileños en algún momento la mitad de la Argentina va a terminar caminando en patas.

Da la sensación de que Venezuela aprovecha mejor el potencial del INTI.

– Es parcialmente cierto porque Venezuela necesita el apoyo de organismos como el INTI de manera más notoria y evidente. En Argentina hay un sector empresario con autonomía y capacidad de construir que por momentos imagina que no necesita la institución. Sin embargo, una vez que se desarrolla la experiencia venezolana comienza a quedar claro que en las regiones pobres del país el INTI podría cumplir un papel similar o superior al que se está llevando adelante en Venezuela. Además, los convenios con Venezuela benefician a muchas pymes argentinas.

Lo llamativo es que para mostrar el potencial del INTI haya que asesorar a Venezuela.

– Lo que pasa es que en Argentina todavía tiene vigencia la idea de que la solución para todos los problemas pasa por crear un clima de negocios favorable y que los inversores luego lo aprovechan. La acción del Estado como tutor, o hasta como reemplazo temporario de un emprendedor para construir unidades productivas que luego sean trasladadas a la actividad privada, todavía no se ve como necesaria. Es paradójico, pero es así.


P.S.: A todos los lectores y seguidores de este blog, en especial a los que le hacen el aguante aún en épocas de vacas flacas, un gran abrazo y un muy feliz 2010!