domingo, febrero 26, 2012

Decisiones


Uno esperaba que jamás ocurriera, pero intuía que algo como la tragedia ferroviaria de la estación Once podía pasar en cualquier momento (y si hay alguna duda, leer esto de hace exactamente un año). Había una bomba de tiempo que finalmente estalló en las manos de este Gobierno, que no es de los principales responsables (o culpables) del deterioro y desguace de los ferrocarriles pero tampoco llevó adelante un plan estratégico para revertirlo.

No creo en la necesidad de sacrificar chivos expiatorios, sea un Secretario de Transporte que ofrece explicaciones lamentables o cualquier otro, ni tampoco en la de tomar decisiones a las apuradas que sirvan solamente para "salvar la cara" sin resolver los problemas de fondo. Sí creo que es hora de terminar con un estado de cosas que así como esta semana provocó 51 víctimas fatales (y más de 1400 desde el inicio de la concesión a TBA) puede llevar a desastres todavía peores.

Por supuesto, no es solamente el servicio de trenes suburbanos el que está colapsado sino el sistema de transporte de todo el país. Pensemos que cada dos o tres días mueren en calles y rutas de la Argentina un número de personas similar al de las víctimas fatales de Once. Por eso es imprescindible y urgente una reconstrucción integral del sistema ferroviario, tanto el de transporte de pasajeros como el de carga. Algo de lo que me ocupé aquí, con cierto optimismo.

Pese a mi veneración por alguien como Raúl Scalabrini Ortiz, tampoco creo que hoy sean posibles soluciones mágicas del tipo "estatización ya". Este post de Antonio el Mayolero es ejemplar en su descripción del problema, tanto en el deterioro en infraestructura y material rodante como en la falta de personal capacitado, tanto en los aspectos técnicos como de dirección, así como las sumas enormes que requeriría volver a poner la red ferroviaria en condiciones aceptables. Tampoco se trata de volver a circunstancias que llevaron al deterioro que justificó para gran parte de la sociedad el desguace neoliberal.

Juan Carlos Cena ha sido ferroviario, militante de la Resistencia Peronista y autor del libro "El ferrocidio", muy recomendable para enterarse de la historia de la destrucción planificada de los trenes en la Argentina, empezando por el Plan Larkin-Acevedo de la época de Frondizi, siguiendo con la "racionalización" del Proceso, culminando con la liquidación de la década del '90 y llegando hasta los últimos años, en los que la política consistió a lo sumo en emparchar y tapar agujeros, sin que se encararan soluciones de fondo y con concesionarios que no ofrecen un servicio de acuerdo con los cuantiosos subsidios que reciben. Quizás lo que le falte al emotivo relato de Cena sea mencionar el apoyo explícito o la resignación con que gran parte de nuestra sociedad aceptó el desguace de los trenes y del Estado en general, bajo la influencia de hábiles comunicadores como el recordado Bernardo Neustadt o el todavía presente Mariano Grondona. Ayer escuchaba un audio de José Alfredo Martínez de Hoz que siendo ministro de Economía, exhibía como grandes logros los miles de kilómetros de ramales levantados, los cientos de estaciones cerradas, los miles de trabajadores del riel despedidos... Podrá argüirse que eso fue durante una dictadura genocida, pero acaso la mayoría de la sociedad reaccionó ante el "ramal que para, ramal que cierra" de los '90 (en el que sindicalistas como el hoy preso José Pedraza fueron cómplices y beneficiarios)?

Desde ya, nada puede eximir de responsabilidad a los funcionarios actuales, si se comprueba que faltaron a sus obligaciones de controlar el servicio y exigir a los concesionarios una prestación adecuada y segura. Y tarde o temprano, habrá que tomar decisiones que vayan al fondo de la cuestión. Aunque algunos intereses se vean perjudicados.

Es muy recomendable la columna de Carlos Leyba en la última edición de Debate. Pero no es la primera vez que el economista advierte sobre una de las características malsanas de la etapa actual. En 2009 escribió:

La característica central heredada de los noventa es que el Estado (por venta, desregulación, ausencia de programación, etcétera) fue reemplazado por sus concesionados. El patrón de nuestra economía está moldeado por la economía de los concesionarios. Esa “subclase” (¿se acuerdan de la Patria Contratista?) conforma una nueva oligarquía que, más allá del daño para el conjunto de la sociedad, era compatible con aquella economía mundial en expansión. Difícilmente lo sea con la economía mundial que viene. Y esto implica que su especial situación, que va a defender a capa y espada -esa sí que destituye al Estado cada día- nos va a costar más, porque las anteriores productividades excedentes van a ser menos holgadas para financiarla. Prueba de su habilidad y capacidad de penetración es que los nuevos oligarcas rodearon, en exclusiva, en una cena íntima a Bill Clinton junto al matrimonio Kirchner. Señalaron públicamente dónde se radicó el poder económico real y lo que están dispuestos a mover para mantenerlo. Es que la renta petrolera, minera, los servicios públicos (de las carreteras a los bancos), otrora en manos del Estado, representan hoy una masa de recursos que, aplicados a la transformación productiva, forjarían otro patrón de desarrollo de la economía nacional.

Claro que acompañar en una cena no implica subordinación política, y el Gobierno actual ha mostrado recientemente intenciones de intervenir por ejemplo en el área petrolera, lo que los medios opositores llaman "embestida contra las empresas". Espero que demuestre una voluntad similar o mayor en el tema ferroviario. Por mí, si es en favor del interés público, que embista todo lo que tenga que embestir.

La foto que abre el post recuerda el 1º de marzo de 1948, día en que el Presidente Juan Perón concretó la nacionalización de los trenes. No se trata de retroceder en el tiempo, sino del deseo de que los ferrocarriles vuelvan a darnos la ocasión de una fiesta popular, en vez de nuevas tragedias.


P.S.: También vale la pena leer la columna de hoy de Alfredo Zaiat en Página/12, donde entre otros temas trata sobre la experiencia británica de reversión de otra privatización fracasada.

miércoles, febrero 22, 2012

Cosas del Brujo

Hace poco Hugo Presman reflotó en su blog un post que trata de manera exhaustiva el tema oscuro e ingrato de la relación entre Perón, López Rega y la represión ilegal durante el tercer gobierno peronista. Creo que esto hace a un debate que no hay que rehuir, pero también que hay que ampliar ese debate a toda el contexto político y económico de la época, tanto nacional como internacional. Quizás esa ampliación, más que para encontrar respuestas, sirva para hacerse otras preguntas no tan frecuentadas (aunque también habrá que estar atentos a la eventual desclasificación de información que aquí menciona Manolo). Y también, porque hechos recientes como la entrevista de Cambio 16 al ex dictador Videla (por nauseabunda que sea) exigen no "hacerse el burro".

Como un aporte en ese sentido, recurro nuevamente al libro "El Rodrigazo, 30 años después - Un ajuste que cambió al país" (del que ya me ocupé aquí). El primer fragmento trata sobre la situación tras el triunfo de Perón en las elecciones de septiembre del '73, y el segundo sobre la etapa anterior al Rodrigazo, luego de la muerte de Perón y el desplazamiento de José Ber Gelbard del Ministerio de Economía.


"Gelbard, que seguía en el gobierno, decía: "Todas las corrientes ideológicas nos apoyan ahora. Aun aquellas que piensan que la sociedad debe transformarse totalmente". No quería el ministro que ni la ACIEL ni Montoneros o el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) entorpecieran su acción. Pero la violencia iba a ir creciendo paso a paso. En medio de ese breve proceso, se produjo un hecho que marcó a fuego la etapa: ese mismo septiembre Montoneros mató a José Ignacio Rucci, el metalúrgico jefe de la CGT, con lo que se abrió una distancia ya entonces irreductible entre esa organización y el nuevo gobierno. En noviembre de 1973, con un atentado contra el radical Hipólito Solari Yrigoyen, debutó la Alianza Anticomunista Argentina, la Triple A, fogoneada por López Rega.Y en enero de 1974 el ERP atacó el Regimiento de Caballería de Azul.

Como después se comprobaría, desde la propia intimidad del matrimonio Perón, López Rega iba anudando los eslabones para conformar su proyecto de un "peronismo próximo y a la vez ajeno a Perón", como definió un colaborador del equipo económico. Para llevarlo adelante eligió como enemigo a la izquierda peronista para, desde esa disputa, construir su propio espacio de poder. La muerte de Rucci fue el elemento que le facilitó el acercamiento al sindicalismo y la conformación de un frente único entre el peronismo ortodoxo, la burocracia sindical y el gobierno por él representado. El lopezrreguismo empezaba a disputarle al equipo económico su aliado principal: la CGT, con la que sin embargo rompería en 1975, sobre todo por el Rodrigazo."(...)
(p. 36-37)


"Mientras Gómez Morales cumplía la misión de desmantelar la estructura de poder vigente a la muerte de Perón, López Rega empezaba a tejer un plan de cinco puntos con el que intentó seducir a las Fuerzas Armadas. Era la forma de responder al clima de incertidumbre y a la conjetura de que, tras la muerte de Perón, sobrevendría inevitablemente un golpe militar. En vez de que el peronismo, que parecía anestesiado, enfrentara ese cuadro fortaleciendo una estructura propia, el hombre que dirigía su gobierno le proponía "un pacto" a la eventual fuerza de ocupación.

Era lógico, entonces, que el nuevo sesgo programático de derecha y con rasgos marcadamente autoritarios en su aplicación cosecharan un inicial consenso en los círculos castrenses (Di Tella, 1986). En particular, porque este nuevo programa planteaba otro tipo de alianza social y enfrentaba, justamente, a vastos sectores que habían aportado su apoyo e incluso su protagonismo en la etapa anterior, hasta la muerte de Perón (sindicatos, pymes y partidos políticos chicos habían formado parte del FREJULI o se habían sumado con posterioridad), o bien habían acompañado el ascenso de Cámpora al gobierno y ya a partir de 1974 habían adoptado una postura de confrontación con el gobierno, como la Juventud Peronista, la Tendencia Revolucionaria, Montoneros o el sindicalismo combativo, todos sectores enemigos para el lopezrreguismo.

Los cinco compromisos básicos del plan de gobierno que el Brujo explicitó ante los jefes militares hacia fines de 1974 eran, según los relatara el futuro canciller de la década de 1990, Guido Di Tella, los siguientes:

- El compromiso de un nuevo y decidido esfuerzo por acabar con la así llamada subversión. como un "gesto" para obtener un mayor consenso de las Fuerzas Armadas, el ministro y hombre fuerte del gobierno propuso para hacer la "tarea" a los comandos de la Triple A, que al ejecutar el "trabajo sucio" le evitarían a los militares una intervención directa. En esa tarea abrevaban el coronel Jorge Osinde, los ex comisarios Juan Ramón Morales y Rodolfo Eduardo Almirón, los comisarios Alberto Villar y su subjefe Luis Margaride, el comisario Juan Gattei, el suboficial Miguel Ángel Rovira y otros personajes, más grupos de choque de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), el Comando de Organización (CdeO) y los gremios más a la derecha del peronismo ortodoxo. En su momento el escritor y periodista Rodolfo Walsh denunció los contactos para esa tarea de la Embajada de EE.UU. conducida entonces por Robert Hill, y de la Agencia Central de Inteligencia de ese país, la CIA (Macchi y Kimel, 1995; Larraquy, 2004).

- La eliminación de la "infiltración izquierdista" en la educación en general y en la Universidad de Buenos Aires en particular. Para llevarlo adelante, se designó a Oscar Ivanissevich en Educación y a Alberto Ottalagano como rector, dos conocidos personajes de la derecha nacionalista, de línea dura y filonazis.

- Poner fin a las políticas económicas antiempresarias, nacionalistas y reformistas. El sentido de la nueva política económica sería operar un vuelco hacia el capital extranjero, la economía de mercado y la confianza en el capital privado como fuente de inversiones y desarrollo.

- Someter a los dirigentes sindicales, destituyendo a los más independientes y buscando su reemplazo por una jefatura gremial obediente.

- Pedir a los militares que, para viabilizar la aplicación de los cuatro puntos anteriores, abandonaran su neutralidad política y pasaran a una actitud de apoyo tácito. Ello se expresaría luego con la designación del general Numa Laplane, en mayo de 1975, como nuevo comandante en jefe en reemplazo de Leandro Anaya, cuya designación ya había supuesto una "profesionalización" de la fuerza cuando sustituyó a Jorge Carcagno, quien había sido impulsado por Cámpora en los acuerdos de Madrid con Perón.

Incluso renunciado López Rega, en noviembre de 1975, enviaría a dos de sus compañeros, Carlos Villone (quien lo sucedió por pocos días en el Ministerio) y José Miguel Vanni, a negociar con el jefe de la Marina, Emilio Massera, también vinculado a la P2. Pero la desconfianza de las FF.AA. hacia el Brujo ya era muy marcada y la idea de un pacto volvió a naufragar (Larraquy, 2004).

El plan que describió Di Tella fue el anuncio de lo que se venía, un adelanto de lo que pocos meses después los militares convertirían en un programa de largo plazo bañado con la sangre de sus adversarios. "Esa minoría esotérica fue partícipe necesario y promotora ideológica del golpe de 1976. Su visión del mundo era la misma que la de sus posteriores verdugos. El método criminal de la represión fue prologado por la Triple A" (Leyba, 2003). Bajo estos rasgos admonitorios del plan puesto en marcha por Isabelita y López Rega, "la muerte de Perón -dice el mismo autor- adquiere el carácter de tragedia histórica".

La incapacidad de Gómez Morales para superar la crisis llevó a que los mismos sectores que habían impulsado su ascenso lo despidieran. Su gestión en Economía fracasó en su propósito de lograr un nuevo equilibrio económico, pero cumplió a la perfección el objetivo que por entonces ya se había planteado el bloque que desde el Ministerio de Bienestar Social dirigía López Rega. Como un caballo de Troya que en su interior llevaba a las tropas del esotérico ministro, Gómez Morales "atravesó la muralla del movimiento popular con una carga explosiva de liberalismo", dijo Leyba. El golpe liberal estaba en marcha.

López Rega no se detuvo a esperar los resultados de su "elegido" para conducir la economía. Imaginando una nueva estructura de poder ya sin la presencia de Perón, tendió puentes hacia el emblemático CEA, presidido por entonces por José Alfredo Martínez de Hoz. Los cambios económicos más trascendentes todavía estaban por darse con el desembarco de Celestino Rodrigo y Ricardo Zinn. Hasta ahí, apenas se estaba haciendo una "limpieza del camino"."
(p. 46-49)


Referencias:
- Di Tella, Guido (1983), Perón-Perón, 1973-76, Ed. Sudamericana, Buenos Aires.
- Larraquy, Marcelo (2004), López Rega. La biografía, Ed. Sudamericana, Buenos Aires.
- Leyba, Carlos (2003), Economía y política en el tercer gobierno de Perón, Ed. Biblos, Buenos Aires.
- Macchi, Rubén y Kimel, Eduardo (1995), 30 años de historia política argentina (1965-1995), Ediciones R.R, Buenos Aires.


Volviendo a lo que decía al principio, algunas preguntas que se me ocurren:
- El accionar del ERP y Montoneros, ¿no parece por momentos haber sido planeado por López Rega, Videla o la CIA?
- Más allá de la inexcusable responsabilidad en la violencia de las cúpulas guerrilleras, el peronismo "que se quedó en la Plaza", ¿no tuvo nada que ver en la debacle que llevó al golpe del '76? Los peronistas que acataron la "verticalidad", ¿no vieron cómo desde la cúpula misma del gobierno de Isabel Perón se iba desmantelando todo lo que Perón había construido? ¿O el terror que caracterizó a la época los paralizó a todos? Dudas que me surgen, sobre todo después de leer la nota de Julio Bárbaro comentada por Abel.
- ¿Tiene algún sentido sostener que López Rega fue solamente un ejecutor de los deseos ocultos de Perón? ¿Y no hay un hilo conductor que lleva desde el Brujo al menemismo (o al peronismo, da igual) de los '90?


P.S.: como punto de coincidencia con José Pablo Feinmann, rescato estas notas suyas sobre la columna que escribió Mariano Grondona en 1974 dedicada a López Rega, "Meditación del elegido".

viernes, febrero 17, 2012

Caseros

Se cumplieron 160 años de la batalla de Caseros, uno de los hechos cruciales de nuestra historia. Y pese al reciente revuelo en torno al "revisionismo" o a la mención que del hecho hizo hace poco la Presidenta, el aniversario no tuvo gran repercusión en los medios masivos ni en los blogs.

Uno tiende a recordar hechos que todavía sublevan la conciencia, tales como la ejecución por las tropas urquicistas de prisioneros indefensos, que luego fueron colgados en los árboles de nuestros hoy día tan concurridos bosques de Palermo. O la muerte a mansalva del heroico Martiniano Chilavert, ex-unitario y jefe de la artillería rosista. O que el desfile triunfal de las tropas brasileñas por las calles de Buenos Aires se efectuara el día 20, para que el Imperio lavara con esa humillación a la Confederación Argentina la derrota sufrida 25 años antes en Ituzaingó.

De todos modos, para no reavivar polémicas interminables prefiero traer aquí un aporte más bien desapasionado y que pone a Caseros en un contexto histórico político-económico más general. Se lo debo a una publicación del recordado Centro Editor de América Latina.


La batalla de Caseros

"El 3 de febrero de 1852 se libra la batalla de Caseros, hecho político que se inscribe dentro del juego de los intereses regionales de la Confederación Argentina y dentro del marco más amplio de la diplomacia sudamericana y europea.

Hacia 1840 comienzan a producirse en la economía del litoral cambios profundos que responden - a causa de la estructura dependiente de nuestro país - a modificaciones en el ámbito de la producción de Inglaterra. Va cambiando paulatinamente la orientación de la ganadería que responderá a las necesidades de la industria textil inglesa abasteciéndola de materia prima: la lana. Un sector de la ganadería argentina se orientará hacia la cría del ovino, lo que trae aparejado un proceso de modernización en la producción pecuaria, principalmente con la introducción del alambrado y la mestización del ganado. A la producción de lana se suma la grasería que valoriza aún más al ovino.

Como consecuencia de este proceso se produce una escisión dentro del grupo ganadero: un sector no se sumó a la nueva corriente del comercio internacional, el de los saladeristas ligados al mercado europeo por la exportación de cueros pero sobre todo a Brasil y Cuba a través del tasajo. El otro grupo en cambio integrado por los criadores de ovinos, buscaba una nueva apertura al intercambio con Inglaterra. A este conflicto se agregan los producidos por las diferencias regionales ya que los ganaderos de Entre Ríos y Corrientes - saladeristas y laneros - veían obstaculizada la salida de su producción a causa del monopolio del puerto y la aduana de Buenos Aires y el control de la navegación de los ríos interiores.

Inglaterra alentó estos cambios, impulsando la ampliación del comercio mediante la libre navegación de los ríos interiores como lo demostró el bloqueo anglo-francés de 1845. Su intervención en Caseros no fue directa, pero fue la más beneficiada por sus consecuencias.

La política exterior de Brasil estaba encaminada a sostener su hegemonía en América del Sur. Para ella era un obstáculo la influencia creciente de la Confederación Argentina así como los proyectos de Rosas de recuperar Uruguay y Paraguay para las Provincias Unidas. El rol de submetrópoli continental fue respaldado por las finanzas de la City. El Imperio para asegurar su victoria mueve distintas piezas: el reconocimiento de la independencia del Paraguay - para garantizarse el apoyo o al menos la neutralidad de López -; los tratados con el gobierno de Montevideo, que respaldaban la invasión a la Banda Oriental derrotando a las fuerzas de Oribe; y el acuerdo con Urquiza. A esto se suma el apoyo indiscriminado de los unitarios argentinos dispuestos a cualquier alianza para despojar a Rosas del poder. Además dentro de la provincia de Buenos Aires los sectores orientados hacia las nuevas corrientes económicas se vieron enfrentados a los saladeristas liderados por Rosas; y esto explica por qué gran parte de la clase terrateniente no apoyó al Restaurador en Caseros.

En cuanto a las provincias de la Confederación, aunque se opusieron en forma unánime a la traición de Urquiza, no se movilizaron para defender al gobierno rosista, ya que éste no llevó a cabo la política aduanera fijada por la ley de 1835 que hubiera asegurado su apoyo. También hay que señalar que la no concreción de los postulados del Pacto Federal de 1831 desalentó a los gobiernos del interior y fue el argumento fundamental que esgrimió la provincia de Entre Ríos en su ofensiva contra Buenos Aires.

Todo esto explica que la derrota de Rosas en el momento culminante de su carrera política haya sido una tarea fácil para sus opositores.

¿Cuáles fueron las consecuencias de Caseros? Este enfrentamiento regional y económico tuvo consecuencias políticas de gran trascendencia. Los intereses del litoral y la lana respondían a la división internacional del trabajo, producto del desarrollo del capitalismo inglés. Lo que posibilitó la derrota de Rosas fue el no haber presentado una alternativa clara para el desarrollo independiente de la economía nacional. Sus triunfos diplomáticos y su oposición a las pretensiones anglofrancesas carecieron del respaldo de un proyecto más amplio para superar la economía colonial independientemente de la metrópoli."

Documentos de Polémica Nº 33, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1973. Introducción a la selección de documentos por María Inés Barbero y Amalia Moavro.


Ignoro si después de esto Pacho me invitará a integrarme al Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego. Pero ojalá que no sea así, no me gustaría ser fulminado por los Dioses del Olimpo de la Historia Oficial.

lunes, febrero 13, 2012

La raposa

No sé por qué se me ocurrió vincular hechos tan disímiles como el reclamo del Gobierno argentino por nuestras Islas Malvinas y la búsqueda de justicia de los familiares de las víctimas del franquismo en España. O también, la protección que en su momento le dio el gobierno de Su Majestad Británica a Augusto Pinochet.

Quizás fue porque recordé el poema La insignia que escribió León Felipe en 1937, en plena Guerra Civil Española y cuando la Alemania nazi y la Italia fascista hacían de España su campo de pruebas. Un poema estremecedor, en buena parte dedicado a la Pérfida Albión (calificativo que no inventamos los argentinos). Por ejemplo, en versos como estos:

Abajo quedas tú, Inglaterra,
vieja raposa avarienta,
que tienes parada la Historia de Occidente
hace más de tres siglos
y encadenado a Don Quijote.
Cuando acabe tu vida
y vengas ante la Historia grande
donde te aguardo yo,
¿qué vas a decir?
¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces
para engañar a Dios?
¡Raposa!
¡Hija de raposos! (...)

Eres la vieja portera del mundo de Occidente,
tienes desde hace mucho tiempo las llaves
de todos los postigos de Europa
y puedes dejar entrar y salir a quien se te antoje.
Y ahora, por cobardía, por cobardía nada más,
porque quieres guardar tu despensa
hasta el último día de la Historia,
has dejado meterse en mi solar
a los raposos y a los lobos confabulados del mundo
para que se sacien en mi sangre
y no pidan enseguida la tuya.
Pero ya la pedirán,
ya la pedirán las estrellas...

jueves, febrero 09, 2012

Más tristes que nunca




Gracias y hasta siempre, Flaco.


P.S.: Pido permiso a Willie Campins para transcribir estas palabras que me llegaron de él, dedicadas a Luis.

Mientras oigo "Ella también", me acuerdo de esos años oscuros en los que escuchábamos esa canción y era como un bálsamo para el bajón. Era saber que estábamos todos ahí presentes, compartiendo eso, esa cosa indefinible del flaco, que ponía una nota con la garganta, meneando un poco la cabeza, pero no demasiado como para no pifiarle al SM58, y te atravesaba el cuore, aunque no dijera nada, o aunque uno no entendiera qué carajo había querido decir, o aunque él mismo no hubiera entendido nada, pero no le importaba, porque las palabras sonaban bien. O te atravesaba con esas frases que plantean más preguntas que respuestas: "deambulan los perros en busca de agua", o cuando gritaba al borde de la rotura, "se durmióooo", o esas frases que lo dicen todo: "aunque se pudra mi boca por callar". Y nos acompañó en esos años oscuros, y en esos años eléctricos y duros, gritándonos detrás de los anteojos desde el escenario, enojado, molesto con él y con el mundo en un momento, amoroso y de una dulzura increíble en el siguiente, y ya más viejo y sabio y blando, insondable, filoso y aterciopelado al mismo tiempo, un misterio del cielo...

El viaje recién empieza, Luis, ahora la canción llegó hasta el sol.

8 de febrero de 2012

sábado, febrero 04, 2012

Lectura recomendada

Luego del post anterior, un poco de ficción para pasar este caluroso verano sudamericano, o el crudo invierno que están sufriendo nuestros visitantes del Norte. Para el que no lo tenga (suele acompañar las ediciones de Fahrenheit 451), aquí está el cuento Y la roca gritó, de Ray Bradbury. Y acá, un pasaje algo particular.

"(...) El viejo tocó unos cuantos periódicos que llevaba en las rodillas.

-¿Leen periódicos? Por supuesto. ¿Pero los leen como yo? dudo que hayan descubierto mi sistema. Pero no, no lo descubrí yo. Más bien el sistema se me impuso. Pero luego de un tiempo vi que era un sistema inteligente.

Recibo siempre los periódicos con una semana de atraso. Todos nosotros, aquellos que tienen interés, reciben los periódicos con una semana de atraso, de la capital. Y esta circunstancia da a un hombre ideas claras.

Uno cuida sus ideas cuando lee un periódico viejo.

El marido y la mujer le pidieron que siguiese.

- Bueno -dijo el viejo.- Recuerdo cuando viví un mes en la capital y compraba el periódico todos los días. El amor, la ira, la irritación, la frustración me dominaban. Hervían en mí todas las pasiones. Yo era joven. Todo me sacaba de quicio. De pronto comprendí. Creía en todo lo que leía. ¿Lo notaron? ¿Notaron que uno cree en un periódico recién impreso? Esto ha ocurrido hace una hora, piensa uno. Tiene que ser verdad. -El viejo sacudió la cabeza-. Así que aprendí a retroceder y dejar que el periódico envejeciera y madurara. Aquí, en Colonia, observé que los titulares disminuían hasta desaparecer. El periódico de hace una semana... cómo, si hasta uno podría escupir en él, si quisiese. Es como una mujer que se amó una vez, pero uno ve ahora, días más tarde, que no es como uno creía.

Tiene una cara bastante común, y es tan profunda como un vaso de agua.

El viejo guiaba suavemente el coche, con las manos sobre el volante como sobre las cabezas de sus hijos, con cariño y afecto.

-De modo que aquí voy, de vuelta a mi casa a leer los periódicos viejos, a mirarlos de soslayo, a jugar con ellos.

Extendió un periódico sobre las rodillas, lanzándole de cuando en cuando una ojeada mientras conducía.

-Qué blanco es este periódico, como la mente de un niño idiota, pobrecito, se puede poner cualquier cosa en un sitio vacío como éste. Aquí, ¿ven ustedes? El periódico dice que todos los blancos del mundo han muerto. Tonterías. En este mismo momento hay probablemente millones de hombres y mujeres blancos dedicados a almorzar o cenar. Tiembla la tierra, se estremece el pueblo, la gente escapa gritando: ¡Todo se ha perdido! En la población siguiente, la gente se pregunta qué pasa, qué son esos gritos, pues han dormido muy bien esa noche. Ah ah, qué mundo complejo es éste. La gente no sabe qué complejo es. Para ellos es día o es noche. Los rumores corren deprisa. Esta misma tarde todas las aldeas que bordean el camino, detrás y delante de nosotros, están de fiesta. El hombre blanco ha muerto, dicen los rumores, y sin embargo aquí voy yo a la ciudad con dos que me parecen bien vivos.(...)"

viernes, febrero 03, 2012

De solo estar


A 50 años de su publicación, América Profunda de Rodolfo Kusch sigue siendo un libro provocador, iluminador y enriquecedor. Acercarse a la obra de Kusch requiere humildad y apertura mental, sobre todo para alguien criado en una educación racionalista, además de no poco esfuerzo cuando uno es un lego en antropología y filosofía (como es mi caso). A diferencia de tantos "pensadores" devenidos opinadores mediáticos de hoy día, Kusch fue a las fuentes de las antiguas culturas americanas, se empapó del "hedor de América" y a partir de ahí desarrolló su reflexión con una radicalidad y originalidad poco frecuentes. Su contraposición entre la cultura del ser, implantada desde Europa por la conquista y la inmigración, y la cultura del mero estar, propia de los pueblos de raíz andina, o su concepto de la fagocitación de lo blanco y europeo por lo indígena, única solución según él para la integración de las diferentes culturas en una auténtica identidad americana, son algunos de sus aportes fundamentales. Desde ya, algunas de sus posturas pueden parecer extremas y acá Graciela Maturo señala algunos matices al respecto (también es recomendable este artículo sobre Kusch de la misma autora).

Por otro lado, el pensamiento de Kusch parece apuntar a la raíz de fenómenos con los que seguimos conviviendo hoy día: el racismo urbano con su rechazo por la "piel originaria", el desprecio hacia las manifestaciones de cultura popular, o la dicotomía (o zoncera, según Jauretche) tan arraigada de "civilización o barbarie". Y también, el antiperonismo. Pero más que seguir hablando de Kusch, prefiero traer acá sus propias palabras.

"Cuando se sube a la iglesia de Santa Ana del Cuzco -que está en lo alto de Carmenga, cerca de donde en otros tiempos había un adoratorio dedicado a Ticci Viracocha- se experimenta la fatiga de un largo peregrinaje. Es como si se remontaran varios siglos a lo largo de esa calle Melo, bordeada de antiguas chicherías. Ahí se suceden las calles malolientes con todo ese viejo compromiso con verdades desconocidas, que se pegotean a las caras duras y pardas con sus inveterados chancros y sus largos silencios, o se oye el lamento de algún indio, el grito de algún chiquillo andrajoso o ese constante mirar que nos acusa no sabemos de qué, mientras todos atisban, impasibles, la fugacidad de nuestro penoso andar hacia la cumbre.

Todo parece hacerse más tortuoso, porque no se trata sólo del cansancio físico, sino del temor por nuestras buenas cosas que hemos dejado atrás, allá, entre la buena gente de nuestra ciudad. Falta aire y espacio para arribar a la meta y es como si nos moviéramos en medio del magma de antiguas verdades. Más aún, se siente resbalar por la piel la mirada pesada de indios y mestizos con ese su afán de segregarnos, como defendiendo su impermeabilidad.

De pronto se ve rezar a un indio ante el puesto de una chola, por ver si consigue algún mendrugo, o un borracho que danza y vocifera su chicha o un niño que aúlla, poseso, ante nosotros, junto a un muro. Entonces comprendemos que todo eso es irremediablemente adverso y antagónico y que adentro traemos otra cosa -no sabemos si peor o mejor- que difícilmente ensamblará con aquélla.

Y aunque entremos en la iglesia de Santa Ana, como quien se refugia en ella, siempre nos queda la sensación de que afuera ha quedado lo otro, casi siempre tomando la forma de algún mendigo que nos vino persiguiendo por la calle. Ahí está parado y nos contempla desde abajo, con esa quietud de páramo y una sonrisa lejana con su miseria largamente llevada, y quizás le demos una limosna, aunque sepamos que ella no cumple ya ninguna finalidad.(...)

Porque es cierto que las calles hieden, que hiede el mendigo y la india vieja, que nos habla sin que entendamos nada, como es cierta, también, nuestra extrema pulcritud. Y no hay otra diferencia, ni tampoco queremos verla, porque la verdad es que tenemos miedo, el miedo de no saber cómo llamar todo eso que nos acosa y que está afuera y que nos hace sentir indefensos y atrapados.(...)

Y el hedor de América es todo lo que se da más allá de nuestra populosa y cómoda ciudad natal. Es el camión lleno de indios, que debemos tomar para ir a cualquier parte del altiplano, y lo es la segunda clase de algún tren y lo son las villas miseria, pobladas por correntinos, que circundan Buenos Aires.

Se trata de una aversión irremediable que crea marcadamente la diferencia entre una supuesta pulcritud de parte nuestra y un hedor tácito de todo lo americano. Más aún, diríamos que el hedor entra como categoría de todos nuestros juicios sobre América, de tal modo que siempre vemos a América con un rostro sucio que debe ser lavado para afirmar nuestra convicción y nuestra seguridad. Un juicio de pulcritud se da en Ezequiel Martínez Estrada cuando expresa que todo lo que se da al norte de la pampa es algo así como los Balcanes. Y lo mismo pasaba con nuestros próceres, también ellos levantaban el mito de la pulcritud y del hedor de América, cuando creaban políticas puras y teóricas, economías impecables, una educación abundosa y variada, ciudades espaciosas y blancas y ese mosaico de republiquetas prósperas que cubren el continente.

La categoría básica de nuestros buenos ciudadanos consiste en pensar que lo que no es ciudad, ni prócer, ni pulcritud no es más que un simple hedor susceptible de ser exterminado. Si el hedor de América es el niño lobo, el borracho de chicha, el indio rezador o el mendigo hediento, será cosa de internarlos, limpiar la calle e instalar baños públicos. La primera solución para los problemas de América apunta siempre a remediar la suciedad e implantar la pulcritud.

La oposición entre pulcritud y hedor se hace de esta manera irremediable, de tal modo que, si se quisiera rehabilitar el hedor, habría que revalidar cosas tan lejanas como el diablo, Dios o los santos.(...) Y eso ya es como una revelación, porque habrá que romper el caparazón de progresismo de nuestro ciudadano, su mito inveterado de la pulcritud y ese fácil montaje de la vida sobre cosas exteriores como ciudad, policía y próceres.

Pero, claro está que se nos pasó el siglo de las revelaciones. Sería desusada e incómoda una revelación hoy en día y menos cuando ella ocurre en el plano individual. Quedan, sin embargo, las revelaciones colectivas como lo fue la Revolución Francesa. En este caso los iniciados -que eran los burgueses de nuestro siglo- ejecutaron a Luis XVI porque sabían que estaban en la verdad. Y, para retomar nuesta terminología, diríamos que la burguesía de entonces constituía algo así como la solución hedienta para la aristocracia francesa. Como la historia europea se encauzó luego por la senda de aquéllos y no de éstos, la muerte del rey no fue un crimen sino un acto de fe. La destrucción del rey y de las cosas de la aristocracia puso en vigencia la revelación que habían sufrido los revolucionarios.

Claro que en América ese tipo de revelación no pasó nunca a mayores, porque siempre careció posteriormente de vigencia. En todos los casos se trataba del hedor que ejercía su ofensiva contra la pulcritud y siempre desde abajo hacia arriba. Arriba estaban las pandillas de mestizos que esquilmaban a pueblos como los de Bolivia, Perú o Chile. En la Argentina eran los hijos de inmigrantes que desbocaban las aspiraciones frustradas de sus padres. Contra ellos luchaban los de abajo, siempre en esa oposición irremediable de hedientos contra pulcros, sin encontrar nunca el término medio. Así se sucedieron Túpac Amaru, Pumacahua, Rosas, Peñaloza, Perón, como signos salvajes. Todos ellos fueron la destrucción y la anarquía, poque eran la revelación en su versión maldita y hedienta: eran, en suma, el hedor de América.(...)"


Fragmento de Introducción a América, primera parte de América profunda, Editorial Biblos, Buenos Aires, 1999, p. 23-26.


Me gusta imaginar que quizás el Barba Manuel Castilla y el Cuchi Leguizamón se cruzaron con Rodolfo Kusch, allá en Salta, y se pasaron horas hablando de leyendas andinas, de duendes, dioses y tesoros perdidos... Y aunque no haya sido así, seguramente el mismo paisaje que inspiró a Kusch, le debe haber inspirado esto al Barba y al Cuchi:


sábado, enero 07, 2012

Habla Abal Medina

Cuando saqué este post no me imaginé que al poco tiempo iban a llover las parrafadas de José Pablo Feinmann para reactualizar mis ideas sobre la incomprensión que rodeó al Perón del retorno y que JPF parece querer dejar cristalizada como verdad revelada para toda la eternidad.

No quiero cargar las tintas sobre JPF, un tipo que es capaz de escribir cosas valiosas (como las que rescaté aquí o acá). Pero a su edad ya debería haberse dado cuenta que la autorreferencialidad y la postura de "intelectual crítico independiente" son malas consejeras, sobre todo cuando primero le da un reportaje a La Nación y después tiene que escribir un descargo patético como éste.

El caso es que el hombre parece tener una obsesión por "matar al padre" y por "superar al peronismo", y en ese tren no vacila en abonar el mito del "camporismo bueno" que fue echado del gobierno por el "Perón malo" del '73. Supongo que cree que los 49 días de la "primavera camporista" fueron una oportunidad perdida para su anhelada "superación del peronismo" y ahora se ilusiona con que el kirchnerismo lleve a cabo la tarea frustrada en aquella época, por supuesto bajo su guía filosófico-política.

Aún a riesgo de irritar espíritus sensibles, veo como negativa y engañosa la actual pasión de JPF por una etapa que, más allá de la euforia y la movilización juvenil y popular, exhibió dosis excesivas de "infantilismo revolucionario", imprudencia, mesianismo, inexperiencia e incompetencia política en la mayoría de sus dirigentes. Sin olvidar que sus líneas esenciales (en economía y política exterior, sobre todo: Pacto Social; acercamiento al mundo socialista y a los No Alineados; ruptura del bloqueo a Cuba) habían sido fijadas por Perón y tuvieron continuidad durante la tercera presidencia del General. No es una crítica ideológica la que le hago a los sectores que se identificaban con Cámpora en esa época (y al entusiasmo feinmanniano) sino política. Algo que se engancha justamente con lo que señala JPF en este otro reportaje:

"En política, a veces, hay que dar dos pasos. Dar tres o uno, es un error. Si se dan tres es posible que no puedas sostenerlo y que se convierta en un retroceso. Si se da uno, es que no hubo voluntad suficiente. Ahora, el que da los dos pasos, y los dos pasos adecuados, está convirtiendo la política en posibilidad, en el sentido heideggeriano."

Claro que Feinmann aplica esos conceptos al gobierno actual, que por suerte tiene muchísimo más manejo político que el "camporismo" del '73. Pero olvida que en esa época que él añora, si alguno quería dar tres pasos, saltaba otro que quería dar diez, y el que quería parar un cacho la pelota era
un "cagón" o un "traidor". Del retroceso que vino después, mejor no hablar...

Sobre la necesidad de JPF de "matar al padre", creo que Manolo apunta correctamente aquí al fondo de la cuestión. Pero para mí la cosa va más allá: con su machacona insistencia en la "derechización" de Perón, Feinmann oculta que el proyecto del General era la única alternativa en ese momento a un destino como el que nos tocaría en suerte a partir de 1976, con "guerra sucia" y economía de tierra arrasada en íntima asociación. O pretende ignorar las siderales distancias entre la situación política de 1973-74, signada por la violencia, y la actual, al comparar "políticas de seguridad". En fin, y como no voy a escribir un libro de 1602 páginas para seguir refutando a JPF, prefiero recomendar como lectura de verano algunas entrevistas ya veteranas a Juan Manuel Abal Medina (padre), integrante "brillante" (según Feinmann) de la "juventud maravillosa" y uno de los máximos exponentes del "camporismo", que vio a Perón y las cosas que pasaban mucho más de cerca que JPF o cualquier otro. Va un fragmento:

"(...) El propio Perón había designado a Abal Medina como secretario general del movimiento en agosto de 1972. Un nacionalista, con apellido reivindicado por la juventud, con buenos contactos militares y la amistad de Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci: el centro ideal desde el cual manejar los hilos de lo que se vendría."Perón encandilaba. Para la gente tenía imagen poco menos que de santo, pero mano a mano parecía un hombre de campo, con una sabiduría política notable. Era fascinante. Lo que me ordenó fue actuar como puente entre las dos grandes fuerzas de ese momento: la juventud y el sindicalismo."

- ¿Y López Rega?

"En 1972, en Madrid, lo suyo era servir el café. O nos iba a buscar al aeropuerto. Ya hablaba de cosas raras. Cuando programábamos el retorno, él hizo cartas astrales de todos: del general, Isabel, Cámpora, yo y él mismo, para determinar la fecha exacta. Nadie le hacía caso. La fecha del 17 de noviembre surgió cuando Alitalia confirmó que nos podía alquilar el charter. Pero Perón estaba muy solo, y esa especie de enfermero-valet se le fue haciendo indispensable a medida que su salud empeoraba. En 1973, antes de las elecciones del 11 de marzo, voy a Madrid y encuentro a Perón desmejorado, muy lento: "Ando cansado", me dijo. Comí solo con Isabel y López Rega y, por primera vez, los escuché hablar de política. "

- ¿Qué decían?

"Intentaron sembrarme intrigas sobre la lealtad de Cámpora, un disparate total. Raúl Lastiri (yerno de López Rega, y luego remplazante de Cámpora en la presidencia, hasta que asumió Perón), un buen peronista y amigo, nos había avisado a Lorenzo Miguel y a mí: "Mi suegro está en una conspiración, ojo que le están llenando la cabeza al general". Tenía razón. López Rega había ido creciendo, empezó a rodear a Perón de gente de ultraderecha y de los servicios de inteligencia, y se largó contra Montoneros, diciendo que se querían quedar con toda la juventud y todo el Movimiento. En eso, la verdad, había mucho de cierto."

- La pulseada fue en Ezeiza, el 20 de junio de 1973.

"Hubo una ruptura anterior. Rodolfo Galimberti (quien aparecía como dirigente de la Juventud Peronista, pero había ingresado secretamente a Montoneros) anunció en un acto la creación de "milicias populares". Cámpora aún no había asumido, y se armó un escándalo nacional. Para colmo, anunciaron allí la creación de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) con lo cual le declaraban la guerra al sector sindical. Yo estaba en ese acto, y cuando me tocó hablar desmentí las dos cosas. Todavía tengo la filmación. Nadie se enteró de la desmentida. Perón terminó echando a Galimberti, y los sindicalistas veían a la juventud como enemiga. Para el 20 de junio, las cartas estaban jugadas.(...)"

Desde ya, esto de revolver en el arcón de los recuerdos no tendría mucho sentido si uno no pensara que sirve para interpelar el presente. Porque como reza la frase de Martin Heidegger tantas veces citada por José Pablo Feinmann en su muy recomendable La Filosofía y el barro de la Historia, "el origen es aún".


P.S.: Aquí, un documental sobre los últimos tiempos de la vida de Perón, con testimonios de Abal Medina entre otros.

martes, enero 03, 2012

Aires vieneses

Hace algo más de dos meses tuve la oportunidad de visitar esta bella e histórica ciudad, un lugar donde nadie parecía tener motivos de queja o preocupación (salvo excepciones, como una manifestación árabe en repudio del gobierno sirio, o una campaña contra el sacrificio de animales para consumo). Si bien tanto los diarios como la televisión estaban pendientes de la crisis europea, la sensación en la calle era la de estar mirando el hundimiento del Titanic desde su cubierta superior o desde una orilla lejana. No sé cómo estarán las cosas ahora después de la amenaza de Standard & Poor's de rebajar la nota crediticia de Austria y otros 14 países de la eurozona.

Más allá de las circunstancias, todos los 1º de enero los vieneses envían un mensaje de "esperanza, paz y amistad" al mundo, a través del Concierto de Año Nuevo en la Ópera del Estado de Viena. Y quizás esta música sirva para insuflarle algo de optimismo decimonónico a la vieja y desorientada Europa. Veamos acá cómo alguien nacido en estas pampas aprovechó esa oportunidad para manejar con puño de hierro a las masas vienesas.


viernes, diciembre 30, 2011

Como veníamos diciendo...


Entre las lecturas que más me gustaron en estos últimos días del año, figura esta columna de Alfredo Zaiat (otra vez) que cita un trabajo académico que reúne varios temas recurrentes por estos lados, como los tratados aquí, acá o en este otro lugar. Se trata del documento del Cefid-AR Planificar el desarrollo, de los investigadores Claudio Casparrino, Agustina Briner y Cecilia Rossi. Sus conclusiones sintetizan en gran parte el "ideario permanente" de este blog:

"(...) Esos investigadores señalan que la aplicación de una política macroeconómica virtuosa en el marco de la estructura existente puede promover, como se ha verificado desde 2003, el incremento de la actividad, el empleo y la tasa de inversión, pero no permite por sí sola alterar los parámetros estructurales que definen las características de su desarrollo. Para alcanzar esa meta se necesita lo siguiente:

- La creación y/o desarrollo de actividades y cadenas de producción basadas en ventajas dinámicas y consideradas estratégicas para su posicionamiento en el mercado mundial.

- Cambios significativos en la distribución del ingreso para alcanzar estándares considerados deseables en términos sociales.

- Una sustitución de importaciones consistente con el superávit de la cuenta corriente del balance de pagos.

- La integración de la producción con los sistemas de ciencia y tecnología afín con el desarrollo de actividades estratégicas y el incremento de la productividad sectorial y sistémica.

- El desarrollo de infraestructura necesaria para la expansión de la actividad productiva y la conformación de una estructura productiva más densa y compleja.

- La paulatina eliminación de los déficit en infraestructura social y las asimetrías regionales al interior del país.

- El cese de las transferencias de excedentes económicos desde eslabones atomizados hacia eslabones concentrados de las cadenas de producción y distribución.

- Una adecuada intervinculación comercial y productiva a nivel regional, teniendo en cuenta la necesidad de profundizar los mecanismos de cooperación y coordinación económica frente a un contexto globalizado de creciente volatilidad.

Casparrino, Briner y Rossi explican que “la ingeniería pública institucional que, subsumiendo la gestión macroeconómica, la política productiva y científico-tecnológica, y la regulación de las tensiones sociales asociadas, tuvo por finalidad resolver estos nudos problemáticos en los países que han transitado con relativo éxito el pasaje al desarrollo, ha estado históricamente asociada a la planificación”. Sin embargo, a diferencia de las experiencias de países asiáticos con una planificación exitosa en términos económico-productivos pero en un marco de fuertes restricciones políticas, en Argentina las condiciones imponen una estrecha vinculación entre planificación, desarrollo y democracia. Por eso en el documento se señala que la planificación y el desarrollo sólo parecen ser posibles en el marco de una amplia incorporación de los sectores populares en una alianza social que otorgue una independencia política al Estado para subordinar a un conjunto de sectores tradicionales, en el proceso de proyección y concreción de planes de desarrollo a favor de cambios estructurales y distribución del ingreso."


P.S.: Podrá apreciarse en la foto a unas hermosas y simpáticas niñas surcoreanas haciendo la señal de la "V". Lo cual no significa (necesariamente) su adhesión al peronismo, ya que en su país ese gesto es una expresión de buenos deseos. Es lo mismo que quiere transmitir este bloguero para 2012, junto con la esperanza de una pronta y feliz recuperación de la Presidenta de la Nación.

sábado, diciembre 24, 2011

Recordando a Wall Street

Desde un punto de vista no muy frecuentado en la multitud de recordatorios dedicados en estos días a los diez años de la debacle argentina de diciembre de 2001, suelo pensar que si Arturo Jauretche hubiera vivido esos días le hubiera agregado varias páginas a la Zoncera Nº 28 de su Manual, la zoncera de la autodenigración argentina. Por eso decidí recuperar una "mirada de afuera" citada en el libro ¿Economistas o astrólogos? de Alfredo Zaiat (también aquí):

"El diario estadounidense The Washington Post, en una nota elaborada por su corresponsal Paul Blustein, describe con precisión la responsabilidad de bancos y operadores de Wall Street, con la complicidad de funcionarios, en el desastre de los ‘90. Recomendaciones falseadas sobre la salud de la economía argentina, comisiones abultadas por colocación de bonos y relaciones incestuosas entre ministros y secretarios de Estado con banqueros de primer nivel integran el libreto de esa crónica. Desenlace que no podía ser de otra manera que catastrófico, con la peor depresión, un quinto de la población desempleada y millones lanzados a la pobreza junto a la declaración de la cesación de pagos.

Muchos pretenden evaluar ese capítulo como parte del destino de un país incorregible y no como una parte de la propia naturaleza de la actividad financiera mundial. No entenderlo de esa manera llevará irremediablemente a caer otra vez en una nueva crisis que, de tanto repetirse, termina desgarrando a una sociedad exhausta."

Éste es el artículo de citado por Zaiat (su autor también le dedicó a nuestra crisis el libro And the money kept rolling in... and out), y acá hay una traducción al castellano. Por supuesto, recordar el rol jugado por el establishment financiero internacional no implica disminuir en un ápice la responsabilidad de los ejecutores locales, que no vacilaron en reprimir brutalmente y asesinar a decenas de argentinos cuando se les pudrió el estofado. Aquí va un fragmento inicial del artículo de Blustein, como para ir mechando entre los brindis de fin de año.


Argentina no cayó por sí sola
Wall Street impulsó la deuda hasta el final

por Paul Blustein
Redactor del Washington Post
Domingo 3 de agosto de 2003


"BUENOS AIRES -- Ah, los recuerdos: cenar con enormes bifes de carne argentina. Esquiar en bellas zonas lacustres de los Andes. Y hacer salidas hasta altas horas de la noche a algún "club de caballeros" en un barrio residencial de Buenos Aires.

Tales eran las diversiones que aguardaban a los banqueros de inversión, corredores y administradores de fondos que confluían en la Argentina a fines de los '90. En esos días, las firmas inversoras de Wall Street hablaban de la Argentina como una de las economías más "calientes" del mundo, mientras embolsaban fuertes honorarios por comercializar bonos y papeles de deuda del país.

Así se sembraron las semillas de uno de los colapsos económicos más espectaculares de la historia moderna, una debacle en la que Wall Street jugó un rol principal.

El país de las fantasías que representaba la Argentina para los financistas extranjeros, llegó a un final catastrófico a principios del año pasado [2002] cuando el gobierno declaró el default de la mayor parte de su deuda de u$s 141.000 millones y devaluó la moneda nacional. Una recesión estrangulante dejó a más de la quinta parte de la población activa sin empleo y lanzó a millones de personas a la pobreza.

Una revisión exhaustiva del comportamiento de los operadores de los mercados financieros en la Argentina revela la complicidad de Wall Street en aquellos sucesos. Banqueros de inversión, analistas y comercializadores de bonos sólo sirvieron a sus propios intereses cuando inflaron la euforia sobre las perspectivas del país, lo que tuvo resultados desastrosos.

Grandes firmas colocadoras de bonos ganaron casi u$s 1000 millones en sus operaciones de suscripción de bonos públicos argentinos durante la década 1991-2001, y los analistas de dichas firmas eran usualmente quienes generaban los informes más optimistas e influyentes sobre el país. Similares conflictos de intereses involucrados en investigaciones de analistas surgieron en torno a otros colapsos ocurridos durante la "era de la burbuja", tales como Enron Corp. y WorldCom Inc. En el caso de Argentina, sin embargo, la parte afectada no fue un grupo de accionistas o tenedores de títulos 401 (k), sino el segundo país más grande de América del Sur.

Hubo otros factores, además de los análisis optimistas, que impulsaron a los inversores extranjeros a volcar fondos en la Argentina, con una irresponsabilidad tal que hizo que el colapso que sobrevendría fuera aún más factible y devastador. Uno de ellos fue el sistema de Wall Street de calificar el desempeño de los administradores de fondos mutuales y de pensiones, quienes eran los principales adquirentes de bonos argentinos. De manera irracional, el sistema premiaba a quienes invertían en los mercados emergentes con el mayor nivel de endeudamiento, y la Argentina solía estar en el primer puesto de esa nómina en los '90.(...)"


Más adelante, entre muchos otros aspectos, Blustein se dedica a repasar las andanzas de los personajes de la foto que abre el post. Mis disculpas, no es una imagen muy adecuada para días festivos.

Como reflexión final, quizás si "Wall Street" fuera un ser capaz de expresarse, diría que no es su intención empujar al hundimiento de los países. Como el escorpión del cuento, está en su naturaleza.


P.S.: Mis mejores deseos de felicidad para todos los amigos y lectores de este blog. Y un abrazo de compañero a Iván Heyn, donde sea que esté.

miércoles, diciembre 07, 2011

Cambio de pantalla



Después de varias semanas de escasa o nula actividad bloguera, no me es fácil resumir mis impresiones (provisorias) sobre un período de la vida nacional que sin duda viene con bastantes novedades.

Algunas cosas eran previsibles antes del 23 de octubre, tales como el lugar irrelevante que pasó a ocupar la oposición política. Y quizás por analogía con las leyes de la Física, con la fuerza triunfadora en las elecciones consolidada como "centro de masa" de la política nacional, era de esperar que salieran a la luz discrepancias internas antes veladas. Al fin de cuentas, no es la homogeneidad de ideas y proyectos algo que caracterice a la coalición llamada "kirchnerismo" (como lo muestra Lucas acá, por ejemplo).

También era previsible que la oposición realmente existente se iba a ocupar de publicitar y fogonear hasta la más mínima de esas diferencias. Así sucedió con los roces (reales o presuntos) con el sindicalismo (recomendable, como de costumbre, lo que escribe Abel sobre el asunto). Otro motivo de agitación (que ya perdió actualidad), las operaciones sobre el tema cambiario. Y para sumar al panorama, las palabras de la Presidenta ante la UIA o los anuncios sobre eliminación de subsidios le permitieron a analistas de variado pelaje proclamar un "giro a la derecha" del Gobierno.

Yo lo veo de otra manera. Cristina viene hablando de que se está entrando en una etapa de "sintonía fina" y para mí hay otra palabra que viene al caso y es "muñeca". Se va a necesitar muñeca en la gestión y en la comunicación de la gestión, temas en los que el Gobierno no dejó de presentar déficits en estos ocho años. Un mejor manejo del tema de la quita de subsidios, por ejemplo, habría evitado broncas como ésta de la compañera Anyuletta... (De paso, acá un punto de vista crítico y a mi parecer equilibrado sobre el asunto).

Pero más que opinar sobre una medida en particular, prefiero opinar sobre el "instrumento de medición" (para volver a la Física). Es muy común debatir sobre el carácter de "progresista" de cualquier proyecto o decisión política, pero ese criterio suele ser insuficiente para analizar la realidad. Una medida aislada que afecte a un sector privilegiado o que beneficie a un sector postergado, o que implique una reivindicación para una minoría, puede ser saludada con entusiasmo, seguido de una decepción cuando se tome una medida percibida como de signo opuesto, o se postergue algún proyecto valorado positivamente.

Quizás de ahora en adelante sea cada vez más necesaria una visión de conjunto, teniendo como dato (tantas veces obviado por los comentaristas críticos) la situación mundial que dista de ser venturosa. Y creo que desde esa visión de conjunto los objetivos no son difíciles de señalar: preservar (o aumentar) los puestos de trabajo; defender (o mejorar) la situación de las capas menos favorecidas de la sociedad, aunque eso implique una postergación de las demandas de los que están algunos escalones más arriba; mantener (o aumentar) la competitividad de la economía; mantener una fortaleza fiscal y financiera que sirva de defensa contra los embates de la crisis mundial... Todo eso, con el trasfondo de una transición política (a corto, mediano o largo plazo, según lo que a cada uno le parezca) incierta e inevitable.

No son tareas fáciles, en una Argentina con una economía altamente extranjerizada, con capitalistas de escasa o nula vocación nacional y altamente propensos a la fuga de capitales, y que en pasados no muy lejanos abrazaron con entusiasmo otros "modelos" que implicaron el saqueo y vaciamiento del país.

En fin, estas no dejan de ser impresiones personales sobre las formas de analizar la realidad y no es que uno quiera imponerle a otros sus propios puntos de vista. Pero yo, el "progresómetro", hace rato que lo tengo archivado.

Vaya para terminar, un fragmento de la nota de Mario Wainfeld sobre el discurso de la Presidenta en la última Cumbre del G-20:

"(...) El discurso de la presidenta Cristina distó mucho de ser una arenga bolivariana, dato que deberían computar quienes diagnostican (o se preguntan por) la “chavización” del kirchnerismo. Su floja costumbre es simplificar al extremo y meter ruido homologando proyectos y sociedades muy disímiles. En la aldea global e hipermediatizada nadie habla solo (y muy pocas veces principalmente) para su auditorio directo. Las palabras de la Presidenta interpelan a su sociedad, al empresariado local, a su sector financiero, que quiere jaquear a un gobierno recién revalidado. Y, bien miradas, también significan una promesa y un compromiso. La Argentina dista mucho de ser “un país capitalista normal”, ni qué decir justo. Mucho se ha avanzado en ese sentido con la restitución de la política y el poder estatal como herramientas insustituibles. Pero mucho más queda por hacerse en aras de la igualdad, del acceso universal a bienes y derechos básicos, de la equidad fiscal, de la lucha contra la evasión y la explotación.

El mensaje alerta a otros actores, también debería iluminar a quienes, en las propias filas del kirchnerismo, se sientan tentados de incurrir en la soberbia de creer que un triunfo electoral impactante es una meta y no el primer paso de un nuevo camino. Al fin y al cabo, un voto plebiscitario es una retribución por lo pasado y un conjunto creciente de demandas para el futuro."

domingo, diciembre 04, 2011

Día histórico




No exageraba el Comandante al celebrar la cumbre que marcó la fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe como una jornada histórica. Mi saludo es también un homenaje a un grande de la música, la poesía y la cultura afroperuana, Nicomedes Santa Cruz.

martes, noviembre 22, 2011

El retorno

El fin de semana que pasó se cumplieron 39 años de otro fin de semana, en que la calle Gaspar Campos al 1000 en Vicente López era a la vez un lodazal y un festival, y Juan Domingo Perón se asomaba a saludar, entre otros, a quienes nunca lo habíamos visto antes en persona.

Desde ya, creo como Abel, que toda reflexión sobre el primer retorno del General y el Día del Militante es incompleta si no incorpora el recuerdo del 20 de junio de 1973. Porque es indudable que en esos 7 meses hay claves de por qué se pasó de la alegría de noviembre a la tristeza y la tragedia de Ezeiza. Que a su vez fue el preludio de otras masacres.

Hernán Brienza suele referirse a la incomprensión que rodeó a ese último Perón. Una incomprensión no sólo del papel del General sino también del momento histórico que se vivía. De todos modos, más que entrar en una polémica sobre la "exculpación de Perón" y la responsabilidad de las "orgas", prefiero citar el libro Perón y la Guerra Sucia de Carlos "Chango" Funes, un testigo privilegiado de esos años. Y que al haber sido publicado en 1996, queda al margen de las connotaciones políticas actuales. Van algunos fragmentos de su Parte III.


El primer retorno

¿Por qué, una vez que Perón cumplió su promesa de regresar como "prenda de paz", no se levantó la absurda cláusula de residencia y se permitió que fuera candidato en la primera instancia? Perón llegaba en noviembre del '72; las elecciones habían sido convocadas para principios de marzo del año siguiente. El resultado de este proceso -de este absurdo "retraso"- es conocido: el líder debió esperar un año más, hasta octubre del '73, para asumir la presidencia y poder hacer hacerse cargo de su legítima autoridad. Este tiempo perdido, que no dejaba de acumular rencores y sólo debilitaba la esperanza de pacificación, tendría su fatal costo en la historia posterior de nuestro país.

Por otra parte, con Perón en el país, el "no le da el cuero" se había vuelto en contra de Lanusse. El poder de las "botas" estaba agotado. El orden y la paz sólo podían llegar de la mano de los "votos", sin chicanas, sin suplentes, sin proscripciones tiradas de los pelos.

¿Por qué las Fuerzas Armadas no fueron declaradas prescindentes y sus mandos se dedicaron, sensatamente, a dialogar con los dirigentes de la civilidad sobre la pacificación del país?

Perón, como se vio luego, hubiera contado con la autoridad, la presencia física y el tiempo suficiente para convertir la guerrilla armada en un problema menor.(...)

Durante algunas horas estuvo abierta la oportunidad histórica para que Lanusse diera el paso que faltaba. Pero, eligió el camino equivocado de la presión y el trato subalterno. Pudo más la atadura de una frase que revelaba una caprichosa interpretación de la democracia: "Yo no entregaré el poder a Perón."

¿Por qué no?

Si la decisión sincera era respetar la voluntad popular y esa voluntad decía: "Perón", más tarde o más temprano, había que respetarla. La historia nos cuenta que así fue. Hubo que llamar nuevamente a elecciones presidenciales para que esa voluntad se expresara en las urnas de manera contundente. Pero el tiempo perdido era irrecuperable. Los meses, los días, las horas y los minutos, sin Perón en el país y en el gobierno, complicaron el panorama y, finalmente, nos impidieron cumplir con el Plan de Pacificación.

Como en 1955, la ceguera "antiperonista" volvió a confundir el enemigo y a encender nuevas hogueras.

El 17 de octubre de 1972, un mes antes de su retorno, el general Perón insistió en su buena voluntad para arribar a un Acuerdo, siempre tomando como bases mínimas los Diez Puntos (*). El gobierno de Lanusse, a su vez, siguió sosteniendo al ministro Mor Roig como interlocutor, provocando la negativa de Cámpora y de la conducción local del justicialismo.

Esta aparente formalidad, servía para echar un velo sobre la cuestión de fondo. Si los mandos militares estaban -o no- dispuestos a reconocer que el plan político desplegado por Lanusse y Mor Roig (el GAN [Gran Acuerdo Nacional]) había fracasado y que debían dejar paso a la iniciativa llegada desde Puerta de Hierro.

Aquel plan, como lo confesaron abiertamente sus inspiradores, nació con el propósito de sacar a las Fuerzas Armadas del pantano en que habían caído. Lo harían con la colaboración de Perón, si éste aceptaba ciertas condiciones, o destruyendo "el mito de Perón", si se negaba.

La condición que se pretendía del líder justicialista era, nada menos, que la renuncia -voluntaria o forzada- a presentarse como candidato presidencial: es decir, a volver al poder.

La respuesta del General tuvo dos tiempos.

En el primero, dio la oportunidad a sus viejos enemigos de reconocer la realidad y dejar en manos de gobiernos legitimados por el voto popular la solución de los graves problemas acumulados desde 1955.

Cuando advirtió que Lanusse llevaba la cuestión al terreno personal y pretendía una pulseada para doblegar su liderazgo ("quiere que deje de ser Perón"), dio por terminado el diálogo y formuló sus propias condiciones para volver al poder y permitir un retiro honorable de las Fuerzas Armadas (Los Diez Puntos).

Su responsabilidad iba mucho más allá de una pulseada personal con Lanusse, quien -en una perspectiva real- era simplemente un General con ambiciones, cuyo poder se esfumaría apenas un gobierno elegido por el pueblo lo reemplazara en la comandancia del Ejército.

No era un líder político, nunca se había expuesto a una contienda electoral; y su oportunidad de figurar dignamente en la historia, dependía de la grandeza y de la humildad para admitir que su plan estaba agotado.

Su amigo, José Ber Gelbard, confió hasta último momento en que daría el paso histórico. Perón lo dejó hacer, pero a mí me manifestó su escepticismo: "Lo creía más inteligente".

La desconfianza más extrema hacia Lanusse provenía, lógicamente, de Cámpora y de la Juventud Peronista aliada a los Montoneros. No solamente respecto a sus actitudes políticas. También temían una agresión directa hacia la persona de Perón. De allí la insistencia en presionar para que el retorno coincidiera con un "golpe revolucionario".

En sectores sindicales y en otros encuadramientos juveniles opuestos a los Montoneros, también se desconfiaba de estos últimos. ¿Qué pasaría, se preguntaban, si en medio del caos la vida del General quedara expuesta a cualquier contingencia? Ante este riesgo, no faltaban aquellos que consideraban prudente suspender el Operativo Retorno o limitarlo a un país vecino.

De todas las opciones, finalmente, la más viable había sido elegida por el propio General; y el 17 de Noviembre de 1972, cuando pisó suelo patrio, quedó demostrado que la estrategia había sido correcta.

Volvió como "prenda de paz", con una propuesta sobre la mesa y frente a la comunidad internacional, con una negociación abierta (no cerrada), evitando las provocaciones, de adentro y de afuera, para llevarlo al centro del caos; rodeado, como mayor garantía, por la esperanza expectante de la mayoría; respetado por los principales dirigentes políticos y sociales, incluyendo antiguos adversarios. Volvió aprovechando sutilmente el espacio del "ni" o del "tal vez", paralizando momentáneamente la reacción de los extremismos. Volvió, por último, utilizando el factor sorpresa ante quienes apostaban a la supuesta "cobardía" o fueron hábilmente confundidos por una acción psicológica que desconcertó a propios y extraños.


¡Bajen las armas!


Un testigo directo del retorno, el ex dirigente de la Juventud Peronista y ex diputado nacional, Rodolfo Vittar, asegura que durante en el viaje -en el trayecto de Roma a Dakar- el General lo invitó a dialogar en el sector del avión que tenía reservado junto a Isabel, Cámpora y López Rega, entre los más íntimos.(...)

Durante el diálogo con Perón, el entonces joven Vittar escuchó las recomendaciones del líder para que comenzaran a bajar las armas y se encuadraran en el plan de pacificación. Esto significaba un cambio de orientación que encontraría resistencia en las filas de la JP y sobre todo de las llamadas "formaciones especiales".

Tiempo antes, en julio de 1971, el mismo Vittar había conversado con el General en Puerta de Hierro y le había entregado un detallado informe sobre la participación de la militancia universitaria -junto a la sindical- en el "Cordobazo".

Estaban presentes en esa reunión dirigentes de la CGT mediterránea. El objeto de este informe era desvirtuar las afirmaciones de Jorge Daniel Paladino, que aún se desempeñaba como Delegado Personal [de Perón] en la Argentina. Según Paladino, aquella violenta rebelión popular había sido una operación orquestada por la subversión marxista internacional, y un hecho ajeno a la resistencia peronista. (...)

Lo cierto es que en julio de 1971, Vittar había sido estimulado por Perón para continuar las acciones de hostigamiento, incluido las armadas, contra el régimen militar (Lanusse ya era el presidente), y para ello lo mandó a tomar contacto con Rodolfo Galimberti, secretario general de la Juventud Peronista, y con la conducción de Montoneros. El objetivo era el retorno del líder a la Patria y el llamado a elecciones "sin condicionamientos ni proscripciones".

Un año y medio más tarde, noviembre de 1972, la directiva entraba en aparente contradicción con la anterior. Ahora se trataba de abandonar la acción directa, contribuir a la Unidad Nacional y reafirmar a Perón como la "conducción estratégica" de todo el movimiento, incluyendo a los jóvenes rebeldes. Como el propio Vittar lo reconoce hoy, todavía las condiciones no estaban maduras para comprender -con la urgencia del caso- este paso histórico de la resistencia a la convivencia.

En ese mismo viaje de retorno, hubo un gesto del General que sellaba esta difícil transición. Cuando el comandante de la aeronave anunció que habían ingresado a cielo argentino, todos los pasajeros se pusieron de pie y comenzaron a entonar la Marcha Peronista. En ese instante, Perón dejó su asiento, ingresó a clase turística donde se encontraban el grueso de los pasajeros y pidió silencio:
- "No muchachos, la marcha divide:...cantemos el Himno Nacional que es de todos los argentinos".

Carlos "Chango" Funes, Perón y la Guerra Sucia, Catálogos-Documentos Críticos, Buenos Aires, 1996, p. 97-102.

(*) Sobre esta poco recordada iniciativa de Perón, ver p. 1120 del libro de Norberto Galasso.


Un par de reflexiones: sobre los interrogantes planteados por Funes en los primeros párrafos citados, yo arriesgaría que la cúpula militar intentó demorar lo más posible el acceso de Perón al poder, quizás evaluando la proximidad del fin de su ciclo biológico y con vistas a generar las condiciones más adecuadas para la "guerra contrarrevolucionaria" para la que las FF.AA. se venían preparando desde hacía casi 15 años, como lo demuestra el documental de Marie-Monique Robin. Y que acompañaría a partir de 1976, un plan político y económico muy alejado del que fue votado masivamente por el pueblo en marzo y septiembre de 1973.

Y sobre el giro "pacificador" de Perón en la época de su regreso, diría que tiene que ver con la certeza de la proximidad de su vuelta al poder, ante el fracaso de las estrategias de la camarilla militar para impedirla. También, con la asunción de su rol histórico y quizás con su intuición o conocimiento del destino que los poderes internacionales tenían reservado para la Argentina.

En fin, estas últimas son sólo reflexiones de un bloguero aficionado. Pero me quedo pensando en la eterna e imperturbable sonrisa del general Alcides López Aufranc: "Con la sangre se aprende mucho".


P.S.: Gracias a Hernán, que alguna vez mencionó el libro de Funes y me motivó a buscarlo.

viernes, noviembre 04, 2011

Frankfurt, 30/10/2011




El azar, la coincidencia o lo que fuere me hizo cruzarme el domingo pasado con el movimiento Occupy Frankfurt: una multitud de acampantes frente a la sede del Banco Central Europeo en una plaza del corazón financiero de la ciudad, que exhibe un enorme y orgulloso símbolo del euro en su centro.

Por supuesto, mi primera sensación fue de simpatía y solidaridad y así lo dejé registrado en un libro de firmas. Pero con el paso de los días fui pensando en las carencias que intuía en este movimiento, algo que sintetizó perfectamente Oti en su comentario a mi post anterior:

"El problema que veo es que hay indignados, manifestantes, protestas por todas partes en Europa y USA, pero nadie tiene ideas claras de cómo salir.

Las ideas claras solo pueden ser aportadas por los líderes, pero éstos no se ven por ningún lado.

Los políticos y gobernantes juegan el triste papel de empleados de los sistemas financieros.

Las protestas y la lucha son el punto de partida de la solución, pero no son la solución. Si todo se queda en protestar y luchar sin ideas claras de cómo puede dársele una perspectiva de progreso a los pueblos, entonces toda esa energía y posible concientización popular se va degradando y echando a perder.

Por eso es urgente que surjan los liderazgos que sepan leer bien la época y, buscando el apoyo popular, se planten y se enfrenten a lo que se tienen que enfrentar para hacer realidad las perspectivas de bienestar que necesitan los pueblos."

Desde ya, gracias a Oti. Y lo que sigue corre exclusivamente por mi cuenta: con perdón de los antikirchneristas y/o anticristinistas que visiten este blog, creo que viendo cómo están las cosas en el mundo y ante la actuación de nuestra Presidenta en la reunión del G-20, si de algo no podemos quejarnos los argentinos es de falta de liderazgo.


P.S.: Mis disculpas por la mala calidad del video, fruto de mi torpeza y de la sorpresa de encontrarme allí. "Ein Betrug am Volk" significa "Una estafa al pueblo".

martes, noviembre 01, 2011

¿Dónde estuvo?

Cuenta la historia que esa pregunta surgía desde la multitud reunida en la Plaza de Mayo el 17 de Octubre de 1945, cuando el entonces Coronel Perón apareció por primera vez en el balcón. Tiempo después, Perón contestaría esa pregunta en un folleto con el mismo título, firmado con el seudónimo "Bill de Caledonia" (que era el nombre de uno de sus perros).

Por supuesto, ni por asomo se me ocurre que mi ausencia haya producido una inquietud similar, más cuando en estas últimas semanas han ocurrido acontecimientos que conmovieron al país y al mundo. Pero por si acaso a alguien le interesa, entre otras cosas estuve haciendo cholulismo literario-cinematográfico recorriendo los lugares donde transcurre un clásico inoxidable.





Cuando volví a ver estas escenas, las palabras del villano Harry Lime interpretado por Orson Welles me sonaron como si hubieran sido pronunciadas hoy mismo. Será porque no veo gran diferencia entre un traficante de penicilina adulterada en la Viena de posguerra, y un ejecutivo de Goldman Sachs o personaje similar en la actualidad. Siempre que decidiera sincerarse como hizo este perejil.

Eso sí, reconozco que vuelvo influenciado por el contacto directo con estos muchachos. Habrá más informaciones para este boletín.

viernes, septiembre 30, 2011

El color final

Arrancó nomás la campaña para las elecciones del 23 de octubre. Y viendo y escuchando los "spots" de la mayor parte de la oposición se me ocurrió que ya no saben cómo maquillarse para conseguir (o siquiera retener) algunos votos y no pasar un papelón histórico, o por lo menos para que su ocaso político tenga un aspecto decoroso.

En realidad, lo de arriba es sólo un pretexto para recordar al enorme poeta popular que fue Homero Expósito. Y porque escuchar al Polaco Goyeneche en su plenitud, siempre es un bálsamo para el espiritu.





Maquillaje

No...
ni es cielo ni es azul,
ni es cierto tu candor,
ni al fin tu juventud.
Tú compras el carmín
y el pote de rubor
que tiembla en tus mejillas,
y ojeras con verdín
para llenar de amor
tu máscara de arcilla.

Tú,
que tímida y fatal
te arreglas el dolor
después de sollozar,
sabrás cómo te amé,
un día al despertar
sin fe ni maquillaje,
ya lista para el viaje
que desciende hasta el color final...

Mentiras...
son mentiras tu virtud,
tu amor y tu bondad
y al fin tu juventud.
Mentiras...
¡te maquillaste el corazón!
¡Mentiras sin piedad!
¡Qué lástima de amor!


Letra: Homero Expósito - Música: Virgilio Expósito


(Y gracias a Gerardo, que hace poco recordó estas maravillosas grabaciones del Polaco con la orquesta de Atilio Stampone.)

martes, septiembre 27, 2011

Los sucesores de Minos

"Minos, vencedor de los atenienses, regresó a Creta, en donde inmoló un sinnúmero de víctimas en honor de Júpiter, conservando en el templo de este dios los despojos de sus enemigos. Minotauro, ese monstruo mitad hombre y mitad toro, fruto del amor insensato de Pasifae, su mujer, crecía de día en día. Para ocultarlo de las miradas acusadoras de sus contemporáneos, Minos le ordenó a Dédalo, el arquitecto más famoso de la época, que construyera un laberinto cuyas mil vueltas hicieran imposible la salida. Cumpliendo con las órdenes, el profesional dotó al laberinto de tan complicados caminos que apenas él mismo podía hallar la salida; en ese sito fue encerrado Minotauro."

"El rey de Creta, como tributo a los dioses, había condenado a los atenienses a que, anualmente, durante nueve años, pagaran con siete de sus varones y siete de sus mujeres la culpa de su esposa. Serían entregados, entonces, a la crueldad del monstruo."

Ya es evidente que los que dirigen el destino de Europa están dispuestos a hacerle pagar a Grecia mucho más que el tributo anual de la vida de siete varones y siete mujeres. Y está claro que los motivos van más allá de lo económico, como lo explica el economista heterodoxo Marc Weisbrot en este reportaje de Fernando Krakowiak, tras sostener la necesidad de políticas fiscales y monetarias expansivas:

"(...)–Sin embargo, en Europa están aplicando una política fiscal contractiva.

–Es difícil de explicar. Es una combinación de estupidez e intereses.

–¿Qué intereses defienden?

–Los intereses de los acreedores, que quieren reducir su exposición en los países endeudados. Además, es una política de castigo. Sería muy fácil darle a Grecia el dinero que necesita, permitirles crecer con políticas de estímulo, pero si hicieran eso los deudores de España, Portugal e Irlanda querrían el mismo trato.

–También se afirma que los ciudadanos de potencias como Alemania se oponen porque sienten que financian el gasto de otros a costa de su ahorro.

–Eso no lo creo. Le quieren adjudicar la responsabilidad a la gente. Es como cuando acá en Estados Unidos dicen que tenemos guerras porque la gente quiere. Si en Alemania, la canciller Angela Merkel le explicara a la gente que es necesario apoyar a Grecia para salvar a la propia economía alemana, creo que la gente lo entendería.

–Igual la deuda de Grecia es tan grande que ni aun creciendo podrían pagarla.

–No pueden pagar todo, pero no es tan difícil reestructurar la deuda, como lo hizo Argentina. Incluso la Unión Europea tiene tanto dinero que podría impulsar una reestructuración ordenada. Hubo muchas oportunidades para resolver el problema y prevenir el contagio, pero insisten en empujar a Grecia al precipicio, buscan disciplinarla y cambiar la sociedad con sus reformas. Lo más grave es lo que les están haciendo a los trabajadores y jubilados.(...)"

A lo mejor lo de Weisbrot suena demasiado "radical" (en el sentido que le dan al término en EE.UU.), así que para conocer un punto de vista más conservador podemos leer la nota de Rosemary Righter Cómo terminará esta tragedia griega en la última edición de Newsweek, con conceptos como estos (la primera parte, afanada de acá):

"Es tiempo de dejar de engañarnos sobre Grecia. En el tercer aniversario de la caída de Lehman Brothers, la brigada pesada —la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y los bancos centrales japonés y suizo— actuó el 15 de septiembre para evitar una crisis de liquidez en los bancos europeos. Hasta la próxima Navidad, los Cinco Grandes realizarán subastas conjuntas y van a proporcionar cantidades ilimitadas de dólares.

Tras el colapso de las acciones bancarias en la UE y de la baja en la categoría de Moody’s de dos de los principales bancos de Francia, esta muestra de capacidad armamentística fue una réplica robusta y muy necesaria al incompetente optimismo excesivo en las capitales de la Zona del Euro. Los bancos centrales están armando al mundo financiero contra el incumplimiento griego que todos —excepto (si uno da crédito a lo que dijeron apenas el miércoles pasado) Angela Merkel, Nicolas Sarkozy y Giorgos Papandreu— esperan ahora.

En el País de las Maravillas, la Reina Blanca le decía a Alicia que creer en "seis cosas imposibles antes del desayuno” está muy bien; pero en Europa no es así. Durante los últimos 18 meses, la ficción de que la crónicamente disfuncional y derrochadora Grecia podría, aún con auxilios masivos, recuperar su salud económica mediante reformas, le ha costado a los contribuyentes europeos miles de millones que podrían haber sido mejor gastados compensando los costos de un descuento temprano y ordenado de las deudas impagables de un país de poca importancia. Aún peor, los rodeos políticos sobre Grecia les han costado a los gobiernos una credibilidad vital en los ámbitos interno y externo, y han magnificado los riesgos para el euro que ellos buscaban evitar.

(...) Las únicas incertezas son ahora los términos de un default griego, cuán grande será el daño, y cómo limitarlo. El hecho de que los políticos hayan pintado al default como una catástrofe impensable no ayuda. Será un desarreglo, pero no uno menor que la confusión política que ha bloqueado las decisiones en los últimos 18 meses.

(...) El mayor riesgo es político. En vez de ponerse a trabajar para recuperar la confianza, los políticos europeos están dedicados a perder tiempo en otro rediseño. José Manuel Barroso, el presidente de la Comisión Europea, asegura que la "lucha por el futuro económico y político de Europa" requiere "un nuevo impulso federal". Qué sinsentido: lo que se requiere son disculpas a los furiosos votantes de la eurozona. La debacle griega es el resultado de unir economías incompatibles.(...)"

Este post comenzó con un relato mitológico que sigue así:

"Dos años lo habían pagado los atenienses. La tercera vez, en el número de las desgraciadas víctimas, se encontraba Teseo; pero he aquí que Ariadna, la hija de Minos, le entregó un hilo que éste ató a la entrada del laberinto, saliendo felizmente después de dar muerte a Minotauro."

No parece haber a la vista un Teseo que termine con el Minotauro ni con los sucesores de Minos de hoy día (que encima, según la nota de Newsweek se estarían cavando su propia fosa). Más bien, dejando el tono culturoso, diría que el destino griego está más a tono con el cuento del dunga-dunga.