viernes, marzo 30, 2012

Los libretistas


La recordación del 36º aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976 tuvo como eje la complicidad civil y de los grandes grupos económicos con el terrorismo de Estado, un tema recurrente en este blog desde sus comienzos. Últimamente han aparecido nuevas revelaciones sobre el armado conspirativo
que le dio letra a la Junta Militar y la nutrió de numerosos funcionarios, por ejemplo en el libro 1976 - El Golpe Civil de Vicente Muleiro (aquí un fragmento del libro, y acá una nota al autor). En el mismo sentido apunta esta columna de Alberto Dearriba, autor del libro El Golpe.

Claro que los aportes tienen un valor adicional cuando algún protagonista directo muestra sin tapujos su pensamiento y sus intenciones. Es el caso de este artículo de Eric Calcagno, que incluye algunos párrafos de un libro de Juan Alemann muy anterior a la actuación de su autor como funcionario del Proceso:

“En la medida en que una economía capitalista, llamada también de mercado o individualista, no permita un crecimiento más o menos continuo, y genere las distorsiones irritantes de la inflación, se irá difundiendo la convicción de que hay que modificar el sistema económico”.

“La política de ingresos exige en sus primeras fases, un alto grado de coacción. Sólo una vez que haya tenido éxito a través de un período más prolongado, puede instrumentarse en forma menos rígida, sin que sea sacrificada en su esencia a la política. Por este motivo resulta tan difícil implantar una política de ingresos en un Gobierno que depende de votos”.

“La ley de convenios colectivos y la ley de asociaciones profesionales, a través de las cuales se instrumenta el sistema, deben ser necesariamente derogadas”.

“También es necesario prohibir la huelga”.

“El orden cronológico de una política de ingresos, después de un período de inflación, no puede ser otro que: 1º Congelación de salarios. 2º Fijación de un tipo de cambio adecuado e instrumentación de una política de balance de pagos que permita mantenerlo con libertad cambiaria. 3º Medidas encaminadas a presionar sobre los precios”.
(Juan E. Alemann, Una política de ingresos para la Argentina, Ediciones Macchi, Buenos Aires, 1969).


Sin duda, cuando Alemann asumió en 1976 como Secretario de Hacienda del gabinete encabezado por José Alfredo Martínez de Hoz, estaba muy convencido de lo que había que hacer. Y si algo no escatimó el gobierno militar, fue la coacción. Eso sí, el crecimiento "más o menos continuo" y la eliminación de la inflación quedaron como tareas pendientes. La nota de Calcagno continúa así:

"(...) Las principales medidas económicas adoptadas de inmediato por el gobierno surgido el 24 de marzo de 1976 fueron las recomendadas por el Dr. Juan E. Alemann: el congelamiento de salarios por tres meses; la eliminación de los controles de precios y la devaluación del tipo de cambio. Los salarios reales cayeron alrededor del 30 por ciento, se disolvió la CGT, se suprimieron las actividades gremiales, el derecho de huelga, las reformas a la ley de contratos de trabajo y las convenciones colectivas salariales. Sin violencia sistemática, el plan económico no podía existir.

Después de estas medidas coyunturales de represión, comenzaron los cambios estructurales. En agosto de 1976, la inversión extranjera fue desregulada y el capital extranjero obtuvo los mismos derechos que el capital nacional. A fines de 1976, el tipo de cambio fue unificado, junto con el fin de regulaciones y subsidios a las exportaciones y reducción de los aranceles de importación (con una caída de la protección del 40 por ciento). El 1º de junio de 1977 entró en vigencia la ley de entidades financieras, que le otorgaba al sector “una posición hegemónica en términos de absorción y asignación de recursos” y disminuía la acción del Estado (Mario Rapoport, op. cit., pág. 791).

En el campo económico existió una enorme transferencia de ingresos hacia el sector financiero; se generó una gigantesca evasión de capitales; las instituciones básicas del derecho del trabajo fueron suprimidas y se deprimieron los salarios. Todo ello requería una violenta represión. El resultado fue que el producto por habitante (a precios constantes) en 1983 era nueve puntos menor que en 1975(...)."

La moraleja que se me ocurre para tener presente hoy día es que, sin importar las dificultades y errores que puede tener un gobierno elegido por el pueblo, el establishment conservador y/o neoliberal siempre tiene un plan disponible. Y ya tenemos suficiente experiencia histórica de lo que esos planes significan.

No está de más traer esto a colación, hoy que se conmemoran 30 años de la movilización popular del 30 de marzo de 1982.

jueves, marzo 22, 2012

¿Se viene la revolución?

Esta invitación que posteó Abel me viene a cuento para volver a resaltar la actualidad de la problemática "Ciencia, tecnología, desarrollo y dependencia" y la necesidad de un pensamiento propio que retome los aportes de Jorge A. Sabato y otros pensadores que se dedicaron al tema en los '60 y '70 (algo como esto, por ejemplo).

Un buen ejemplo de la actualidad de dicha temática es el que plantea el título de esta nota aparecida el año pasado en Cash. El litio es un material estratégico con un enorme potencial económico presente y futuro, y Argentina posee una de las mayores reservas mundiales junto con Bolivia y Chile (para más datos, recomiendo el reportaje de Adrián Paenza al químico Juan Collet). Actualmente, el país produce y exporta carbonato de litio a granel, destinado a empresas trasnacionales como ésta que fabrican baterías para celulares, computadoras, automóviles, etc. Claro que hay una pequeña diferencia entre la escala económica de la producción de carbonato de litio y la de baterías, como bien explica el autor de la nota:

"(...) La presidenta Cristina Fernández de Kirchner introdujo lateralmente un punto que casi no aparece en los debates económicos o de política industrial, ya que al mencionar el pedido a la General Motors de fabricar en el país baterías de litio ha rozado un tema central y estratégico: ¿qué debe hacer un país con sus recursos naturales? ¿Qué debe hacer con su petróleo, con su gas, con su cobre, con su litio? La primera dimensión, la trivial de este asunto, es la económica y no caben dudas: hasta el 2004 el precio de la tonelada de carbonato de litio no superaba los 2500 dólares, hoy el precio es de 6000 dólares la tonelada. Una batería para automóviles de litio-ion tiene un precio de mercado de 20.000 dólares, que necesita alrededor de 15 kilogramos de carbonato de litio para fabricarla, es decir, menos de 15 dólares (*). ¿Qué conviene producir y exportar? ¿Baterías o carbonato de litio?"
[(*) No me cierra la última cuenta, de todos modos la diferencia entre la materia prima y el producto manufacturado salta a la vista.]

Y yendo a las implicancias profundas de esa pregunta:

"Otra dimensión que no es considerada habitualmente es la industrial: producir baterías implica un entramado productivo complejo de proveedores de tecnologías que se articulan horizontal y verticalmente con el fin de producir un objeto de alto valor agregado. Además, esta red necesita más trabajadores, y mucho más capacitados, que la simple extracción y transporte de un mineral. Por otro lado, avanzan las tecnologías para hacer eficiente el reciclado del litio utilizado en baterías. Cuando estas técnicas sean económicamente redituables, ¿cuánto disminuirá el precio de la tonelada de carbonato de litio? ¿Quiénes tendrán el control de este mercado? ¿Los países que dominan la tecnología o los que disponen del recurso? Pocas veces en la Argentina respondimos correctamente a esas preguntas. Lo hicieron, por ejemplo, Mosconi y Savio, que entendieron que no sólo el petróleo y el hierro eran recursos estratégicos, sino que lo eran, y acaso en mayor medida, una industria nacional del gas y del petróleo y una industria nacional siderúrgica. Si la Argentina pudo por momentos alejarse de la pobreza, material, intelectual y espiritual que supone ser sólo y nada más que un productor de materias primas, fue por la elección del camino correcto en el momento adecuado, fue por pensar estratégicamente y a largo plazo y fue por el coraje de muchos que debieron enfrentar a los intereses extranjeros y a sus representantes nacionales."

Afortunadamente hay indicios que permiten ser optimistas en este tema en particular, como surge de este reportaje al físico Daniel Barraco:

"Hemos conformado un grupo de investigadores de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba, del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas de la Universidad Nacional de La Plata, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa Sol.ar, que trabaja para llegar a tener las baterías argentinas. Estamos desarrollando el know how mediante tres proyectos paralelos que cuentan con el apoyo de los ministerios de Ciencia y Tecnología y de Industria. El primero es desarrollar las pastas, los electrolitos, con los separadores y los polímeros; segundo, fabricar la batería en sí usando esa mezcla, armar el pack y colocar los controladores, y tercero, la purificación del litio, aprovechando la abundancia y la calidad de reservas de este recurso en la Puna."

"Tanto la fabricación de las celdas como el ensamble de las baterías se realizarán en plantas industriales que se ubicarán en las provincias productoras de litio, es decir, en Catamarca, Salta o Jujuy. Apuntamos a una industrialización en origen. La parte electrónica se realizará en Córdoba, donde podemos hacer la soldadura y los demás procesos. Por eso esperamos ya para el próximo mes de junio tener una planta instalada, ponerla en funcionamiento y sacar la primera partida de unas 80 mil baterías para septiembre u octubre. Luego las tendríamos que hacer homologar y, una vez homologadas, se estaría en condiciones de venderlas y hasta exportarlas."


Por supuesto, una política de Estado en una actividad como ésta tiene que tener en cuenta los aspectos ambientales como los que preocupan a los habitantes originarios. Y también, prestar mucha atención a los poderosos intereses que están metiendo (o queriendo meter) mano en el asunto.

No es para alarmar a nadie, pero no está de más recordar qué les puede llegar a pasar a los países que no saben o no pueden defender sus recursos naturales.

En fin, vaya algo de música para amenizar.





P.S.: Subsanando un olvido imperdonable, aquí va una entrevista al Presidente Evo Morales hablando de lo que significa el litio para Bolivia, con dos frases para recordar:

"No queremos que se repita otro Potosí."

"La polìtica definida es tener socios y no patrones."

domingo, marzo 18, 2012

Del Canca para Lucas



A propósito de la última emisión del programa Café Las Palabras.

"El 1º de Mayo estaba en La Habana, Cuba, presenciando un imponente desfile en la Plaza de la Revolución. Allí nos encontrábamos, entre muchos extranjeros, un grupo de jóvenes peronistas. Nuestra presencia en la isla, en esa fecha, fue casual, ya que estábamos realizando una gira programada por distintos países del continente para impulsar y concretar un Encuentro de Juventudes Latinoamericanas, primer paso para desembocar en un Encuentro de Juventudes del Tercer Mundo.(...)

Cuando estaba por terminar el desfile, se acercaron amigos cubanos para darnos una noticia que nos alarmó. En Buenos Aires, ese 1º de Mayo de 1974, se habían producido incidentes, que habían originado una situación conflictiva, un enfrentamiento en la Plaza, con muchos heridos y muertos según esa primera versión. La noticia me provocó un gran desconcierto.

Nos trasladamos urgente con esos amigos a la dirección del diario Juventud Rebelde y empezamos a recibir una información un poco más precisa, menos alarmante. Vimos con alivio que no había heridos ni muertos. Los cables reflejaban, sí, una situación de desencuentro, de pelea y abandono de la Plaza por amplios sectores de la concurrencia.

Después nos enteramos que era el sector de la Juventud el que se retiró de la Plaza. Me comuniqué con el local de la J.P. en Buenos Aires para interiorizarme de qué había pasado, ya que antes de la gira todo parecía bien encaminado entre la Juventud Peronista de las Regionales y las autoridades del Partido y del Gobierno, para compartir la tradicional fiesta de los trabajadores.

Desde esas charlas a la distancia, comenzamos a definir una estrategia que reubicara en sus justos términos lo que aparecía como una difícil y nunca esperada "confrontación con el General Perón".

Regresé a Buenos Aires a fines de mayo. Ya se había atemperado el efecto del 1º de Mayo, pero no la situación política que quedaba al descubierto y que de hecho desbordaba a los actores circunstanciales: Perón, la J.P. y los Montoneros. Por lo tanto, me aboqué enseguida a establecer contactos y reuniones para entender realmente lo que significaba el rol de la Juventud Peronista.

La urgencia era ver cómo recomponíamos las relaciones con Perón y cómo trabajábamos la redefinición del rol de las masivas estructuras juveniles dentro de esa realidad política.(...)

Uno de los ejes de las charlas se dio con las autoridades del Partido: Duilio Brunello, vicepresidente 1º y en aquel momento Interventor Federal en Córdoba y su colaborador, Carlos "Chango" Funes. El diálogo se mantuvo en forma directa con Funes, con quien habíamos tenido contactos desde el año 1972.

Realizamos varias reuniones, las últimas con la presencia de dirigentes de la Organización Montoneros. Comenzamos a diseñar un marco de equilibrio, de relación, de inteligencia, donde las partes pudieran servir a la armonía del conjunto dentro del esquema de conducción política del general Perón.

Otra vía de diálogo importante la llevamos adelante con el Dr. Vicente Solano Lima, un hombre de consulta permanente para mí. Mi relación con el ex Vicepresidente era tan fluida y amena que cualquier palabra sería redundante para valorar el rol que cubrió en esas instancias.

También comenzó una relación específica con el Dr. Ricardo Balbín. Mi relación con Balbín fue fluida, dinámica, simpática, formal y sanamente respetuosa.

La juventud quería, de alguna manera, las garantías de que podía participar y ser protagonista llevando adelante un discurso moderno, progresista, transformador y revolucionario. Este fue el eje de otra vía de relación, el coronel Vicente Damasco.

Siempre digo que es imposible querer entender lo que pasó aquel 1º de Mayo de 1974, sin relacionarlo con el 12 de junio del mismo año, cuando en alguna medida se corroboran las preocupaciones de la Juventud. El 12 de junio el pueblo peronista responde al llamado de Perón con una virtual autoconvocatoria. Al discurso de la mañana, le sigue su última presencia en el histórico balcón. Perón pronuncia dos frases que han marcado parte del futuro del movimiento: "Mi único heredero es el pueblo", es una de ellas. La otra frase afirma que "Vine a la Argentina a llevar adelante un proceso de liberación y no para consolidar la dependencia".

El Dr. Oscar Alende me contó, personalmente, que el 1º de Mayo, después del incidente en la Plaza, al abandonar el balcón, el propio Perón le describió lo sucedido en el fuerte diálogo con las columnas de la J.P.: "Esto es como el padre que reta a sus hijos".

La gira que yo había realizado por Latinoamérica contaba con el visto bueno de Perón y el informe que realicé de esa gira, llegó al General por vía de Solano Lima y Damasco. Además, después del 12 de junio, me reuní con Perón para interiorizarlo de lo que habían significado los contactos con los gobiernos de Perú, Panamá, México, Cuba y Venezuela.

En todos los contactos que realicé en esos días, siempre procuramos evitar que la Juventud se automarginara, se cerrara, se desvinculara de la relación con las masas y cayera en ser uno de los extremos del conflicto violento en la Argentina.

Los contactos con Funes, con Balbín, Solano Lima, Damasco y Alende iban a dar sus frutos cuando, desgraciadamente, el 1º de julio se produce la muerte de Perón.

En ese momento, yo reivindico la figura de Balbín como una suerte de primer ministro, procurando que la Juventud participara en forma plena en el proceso de crear un gran consenso para cubrir la ausencia de Perón. Incluso, el 2 de julio, en una reunión que tenía con Balbín, me ausento de la misma para que el interlocutor directo sea Mario Firmenich. En forma expresa no asisto a la misma para hacer que todos los actores entiendan la necesidad de la salida política a las situaciones que se planteaban.

Después de la muerte de Perón las relaciones de poder variaron en la Argentina y mis interlocutores perdieron presencia ante el avance de López Rega y de los sectores partidarios del autoritarismo, y se van generando las condiciones del enfrentamiento y la preparación de las condiciones que llevan al golpe de Estado de marzo de 1976.

A esa altura, yo había pasado de ser un protagonista del diálogo para reinsertar a la Juventud en un consenso liderado por Perón, a la condición de preso y proscripto.

Nos faltó el tiempo material para que todos hiciéramos la autocrítica necesaria y evitáramos lo que vino después.

Puedo dar testimonio de ello.

Juan Carlos Dante Gullo
Enero de 1996."

Testimonio que figura en Perón y la Guerra Sucia de Carlos "Chango" Funes, Catálogos-Documentos Críticos, Buenos Aires, 1996, p. 199-202.


P.S.: No es éste el único post disparado por este tema: también se ocupó del asunto Abel, a quien le agradezco su mención. Y otro post, escrito con las tripas por alguien que la vivió desde adentro, el de Los Caniches de Perón.

lunes, marzo 05, 2012

Debatiendo con Cristina

El extenso y detallado discurso de la Presidenta de la Nación durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional provocó molestias, incluso en filas propias, por una frase poco afortunada referida a los docentes. A mí me hizo ruido otra frase: la alusión elogiosa al que fuera presidente de YPF durante los primeros años del menemismo, José "Pepe" Estenssoro, quien condujo hasta su muerte el proceso de privatización de la mayor empresa estatal argentina.

Si bien Cristina aclaró que estaba en las "antípodas ideológicas" de Estenssoro, le reconoció como mérito el haber llevado a YPF a sus niveles más altos de producción. Creo que habría que agregar que las penurias actuales en cuanto a caída de producción y necesidades de importación de hidrocarburos tienen una de sus causas en la política empresaria de aquellos años, como lo señaló ayer Raúl Dellatorre en Página/12:

"(...) Repsol se adueña de YPF en 1998, como culminación del proceso de desregulación y privatizaciones iniciado por el menemismo a comienzos de esa misma década. El ejecutor de esa política fue José Estenssoro hasta su muerte, luego sucedido por Roberto Monti hasta el arribo de Repsol. La apertura de la explotación petrolera al capital privado durante la gestión de Estensoro logró rápidamente alcanzar el autoabastecimiento e, incluso, saldos para exportar hidrocarburos, pero sacándole el último provecho a los yacimientos que ya estaban en producción y sin el mínimo esfuerzo por reemplazar las reservas que se consumían.

Lo que mostraba el gráfico que Cristina exhibió durante su discurso, con una curva de producción que alcanzaba su máximo en 1998, no fue más que el resultado de esa política de liquidación de las reservas que, con el tiempo, se convertiría en el inicio de los dramas actuales. La Presidenta elogió la gestión de Estenssoro contrastándola con la posterior de Repsol, aunque, en perspectiva, hoy podría decirse que una posibilitó la otra.

Cuando Repsol se adueñó de YPF, prácticamente no tenía reservas en el resto del mundo, por lo que el aporte que le hizo a los libros de la petrolera española fue sustancial. Más todavía lo fueron sus utilidades, que Repsol reinvirtió en países con áreas de exploración geológicamente más atractivas que el agotado subsuelo argentino. Así, continuó el proceso de desinversión de YPF en exploración, y comenzó paralelamente el de estancamiento y declinación de la producción.(...)"

A lo que puede agregarse este párrafo de la nota de Andrés Asiain y Agustín Crivelli en el Cash de ayer:

"(...) A partir de la administración Menem se produjo un cambio en la concepción de los hidrocarburos que pasaron a regularse como una mercancía sin valor estratégico. La provincialización de los yacimientos y transformación de YPF en una sociedad anónima (Ley Nº 24.145 de 1992) y la posterior venta de la mayoría accionaria a la española Repsol a finales de los noventa, dan cuenta de esta nueva concepción. Las consecuencias de la lógica mercantil de gestión de los hidrocarburos se harían sentir años después, cuando la Argentina abandone las políticas neoliberales y desarrolle un intenso crecimiento económico. El sector se demostraría incapaz de generar niveles de producción acordes a los requerimientos del desarrollo nacional, obligando a importar combustibles del exterior a precios internacionales, afectando negativamente las cuentas externas y fiscales, los ingresos de la población y la competitividad de la producción local.(...)"

No se trata aquí de retomar una polémica "YPF estatal vs. privada" sino de señalar el enorme costo que significó para el país el haber adoptado la "lógica mercantil" en la gestión de hidrocarburos, que incluyó por muchos años la exportación de petróleo crudo. En ese marco, la "eficiencia y éxito empresarial" que pudo haber mostrado Estenssoro es un hecho secundario ante la necesidad actual de definir una política totalmente opuesta. Y tampoco hay que olvidar el daño social que significó la política de YPF de esos años, basta recordar la lucha de los primeros "fogoneros" y "piqueteros" en Cutral Có o General Mosconi. Como una anécdota que me fue referida de primera mano, un día Estenssoro se presentó en los laboratorios de Investigación y Desarrollo de YPF en Florencio Varela, reunió al personal de profesionales, ingenieros, técnicos, etc. y les dijo sin que se le moviera un pelo: "Todo esto se cierra". Quizás una acertada decisión "empresarial", pero como política y estrategia de desarrollo del país, yo aspiro a otra cosa.

Además soy un convencido de que el gobernante debe ejercer una función docente, sobre todo en países como el nuestro donde la sociedad ha perdido el rumbo tantas veces. Y Cristina Fernández de Kirchner suele ejercer ese rol, por momentos de manera brillante y ese es otro aspecto que la diferencia de la inmensa mayoría de los personajes políticos de la actualidad, sean del bando propio o no. Quizás fue también por esta razón que la alusión a Estenssoro me resultó especialmente chocante: no debemos olvidar de dónde venimos, para tener claro qué es lo que pretendemos para el presente y el futuro.

Este trabajo de Hugo Barcia y Norberto "Croqueta" Ivancich, publicado en la revista Unidos en 1991 durante la gestión de Estenssoro, describe en detalle cómo se "gerenció" YPF con miras a su privatización, y presenta una visión lapidaria de la gestión de "Pepe" (también es recomendable este artículo posteado hace tiempo por Abel). No por nada Estenssoro tenía como su mano derecha a Ricardo Zinn, el ideólogo del "Rodrigazo", quien falleció junto con él en el presunto accidente aéreo de mayo de 1995. Para terminar este post, creo que nada mejor que el párrafo final del artículo de Barcia e Ivancich:

Y para el cierre, un momento de meditación: antes hablamos de los 700 millones de dólares anuales que obtienen las destilerías en maniobras non–sanctas, para decirlo suavemente. ¿Recuerda el lector el monto de lo recaudado por la privatización de las áreas centrales? Recordatorio: menos de 600 millones de dólares. ¿No hay nada en estas cifras, amigo lector, que le haga recordar al tango Cambalache? Piense en el costo social de una política de ajuste que margina a más de 10 millones de argentinos. La misma política de ajuste que "amontona" en la vidriera, como en el tango de la Biblia y el calefón, un "descuido" de 700 millones de dólares junto a la patética necesidad de salir al exterior, con una pelela en la mano, a pedir créditos "stand–by" por cifras mucho menores que las "descuidadas".

Una pregunta le duele a este país tanguero y descomunal: ¿dónde estaba Dios cuando curraban?


P.S.: Merece citarse la elogiosa necrológica de Estenssoro aparecida en el New York Times, que incluye una de tantas profecías fallidas (traduzco):

"Se espera que ese modelo [el de YPF] sea imitado cuando otros países latinoamericanos privaticen sus compañías petroleras, que han sido por largo tiempo símbolos importantes de orgullo y patrimonio nacional."

Casi 17 años después, Argentina sigue siendo el único país latinoamericano en haber privatizado su empresa petrolera estatal.

domingo, febrero 26, 2012

Decisiones


Uno esperaba que jamás ocurriera, pero intuía que algo como la tragedia ferroviaria de la estación Once podía pasar en cualquier momento (y si hay alguna duda, leer esto de hace exactamente un año). Había una bomba de tiempo que finalmente estalló en las manos de este Gobierno, que no es de los principales responsables (o culpables) del deterioro y desguace de los ferrocarriles pero tampoco llevó adelante un plan estratégico para revertirlo.

No creo en la necesidad de sacrificar chivos expiatorios, sea un Secretario de Transporte que ofrece explicaciones lamentables o cualquier otro, ni tampoco en la de tomar decisiones a las apuradas que sirvan solamente para "salvar la cara" sin resolver los problemas de fondo. Sí creo que es hora de terminar con un estado de cosas que así como esta semana provocó 51 víctimas fatales (y más de 1400 desde el inicio de la concesión a TBA) puede llevar a desastres todavía peores.

Por supuesto, no es solamente el servicio de trenes suburbanos el que está colapsado sino el sistema de transporte de todo el país. Pensemos que cada dos o tres días mueren en calles y rutas de la Argentina un número de personas similar al de las víctimas fatales de Once. Por eso es imprescindible y urgente una reconstrucción integral del sistema ferroviario, tanto el de transporte de pasajeros como el de carga. Algo de lo que me ocupé aquí, con cierto optimismo.

Pese a mi veneración por alguien como Raúl Scalabrini Ortiz, tampoco creo que hoy sean posibles soluciones mágicas del tipo "estatización ya". Este post de Antonio el Mayolero es ejemplar en su descripción del problema, tanto en el deterioro en infraestructura y material rodante como en la falta de personal capacitado, tanto en los aspectos técnicos como de dirección, así como las sumas enormes que requeriría volver a poner la red ferroviaria en condiciones aceptables. Tampoco se trata de volver a circunstancias que llevaron al deterioro que justificó para gran parte de la sociedad el desguace neoliberal.

Juan Carlos Cena ha sido ferroviario, militante de la Resistencia Peronista y autor del libro "El ferrocidio", muy recomendable para enterarse de la historia de la destrucción planificada de los trenes en la Argentina, empezando por el Plan Larkin-Acevedo de la época de Frondizi, siguiendo con la "racionalización" del Proceso, culminando con la liquidación de la década del '90 y llegando hasta los últimos años, en los que la política consistió a lo sumo en emparchar y tapar agujeros, sin que se encararan soluciones de fondo y con concesionarios que no ofrecen un servicio de acuerdo con los cuantiosos subsidios que reciben. Quizás lo que le falte al emotivo relato de Cena sea mencionar el apoyo explícito o la resignación con que gran parte de nuestra sociedad aceptó el desguace de los trenes y del Estado en general, bajo la influencia de hábiles comunicadores como el recordado Bernardo Neustadt o el todavía presente Mariano Grondona. Ayer escuchaba un audio de José Alfredo Martínez de Hoz que siendo ministro de Economía, exhibía como grandes logros los miles de kilómetros de ramales levantados, los cientos de estaciones cerradas, los miles de trabajadores del riel despedidos... Podrá argüirse que eso fue durante una dictadura genocida, pero acaso la mayoría de la sociedad reaccionó ante el "ramal que para, ramal que cierra" de los '90 (en el que sindicalistas como el hoy preso José Pedraza fueron cómplices y beneficiarios)?

Desde ya, nada puede eximir de responsabilidad a los funcionarios actuales, si se comprueba que faltaron a sus obligaciones de controlar el servicio y exigir a los concesionarios una prestación adecuada y segura. Y tarde o temprano, habrá que tomar decisiones que vayan al fondo de la cuestión. Aunque algunos intereses se vean perjudicados.

Es muy recomendable la columna de Carlos Leyba en la última edición de Debate. Pero no es la primera vez que el economista advierte sobre una de las características malsanas de la etapa actual. En 2009 escribió:

La característica central heredada de los noventa es que el Estado (por venta, desregulación, ausencia de programación, etcétera) fue reemplazado por sus concesionados. El patrón de nuestra economía está moldeado por la economía de los concesionarios. Esa “subclase” (¿se acuerdan de la Patria Contratista?) conforma una nueva oligarquía que, más allá del daño para el conjunto de la sociedad, era compatible con aquella economía mundial en expansión. Difícilmente lo sea con la economía mundial que viene. Y esto implica que su especial situación, que va a defender a capa y espada -esa sí que destituye al Estado cada día- nos va a costar más, porque las anteriores productividades excedentes van a ser menos holgadas para financiarla. Prueba de su habilidad y capacidad de penetración es que los nuevos oligarcas rodearon, en exclusiva, en una cena íntima a Bill Clinton junto al matrimonio Kirchner. Señalaron públicamente dónde se radicó el poder económico real y lo que están dispuestos a mover para mantenerlo. Es que la renta petrolera, minera, los servicios públicos (de las carreteras a los bancos), otrora en manos del Estado, representan hoy una masa de recursos que, aplicados a la transformación productiva, forjarían otro patrón de desarrollo de la economía nacional.

Claro que acompañar en una cena no implica subordinación política, y el Gobierno actual ha mostrado recientemente intenciones de intervenir por ejemplo en el área petrolera, lo que los medios opositores llaman "embestida contra las empresas". Espero que demuestre una voluntad similar o mayor en el tema ferroviario. Por mí, si es en favor del interés público, que embista todo lo que tenga que embestir.

La foto que abre el post recuerda el 1º de marzo de 1948, día en que el Presidente Juan Perón concretó la nacionalización de los trenes. No se trata de retroceder en el tiempo, sino del deseo de que los ferrocarriles vuelvan a darnos la ocasión de una fiesta popular, en vez de nuevas tragedias.


P.S.: También vale la pena leer la columna de hoy de Alfredo Zaiat en Página/12, donde entre otros temas trata sobre la experiencia británica de reversión de otra privatización fracasada.

miércoles, febrero 22, 2012

Cosas del Brujo

Hace poco Hugo Presman reflotó en su blog un post que trata de manera exhaustiva el tema oscuro e ingrato de la relación entre Perón, López Rega y la represión ilegal durante el tercer gobierno peronista. Creo que esto hace a un debate que no hay que rehuir, pero también que hay que ampliar ese debate a toda el contexto político y económico de la época, tanto nacional como internacional. Quizás esa ampliación, más que para encontrar respuestas, sirva para hacerse otras preguntas no tan frecuentadas (aunque también habrá que estar atentos a la eventual desclasificación de información que aquí menciona Manolo). Y también, porque hechos recientes como la entrevista de Cambio 16 al ex dictador Videla (por nauseabunda que sea) exigen no "hacerse el burro".

Como un aporte en ese sentido, recurro nuevamente al libro "El Rodrigazo, 30 años después - Un ajuste que cambió al país" (del que ya me ocupé aquí). El primer fragmento trata sobre la situación tras el triunfo de Perón en las elecciones de septiembre del '73, y el segundo sobre la etapa anterior al Rodrigazo, luego de la muerte de Perón y el desplazamiento de José Ber Gelbard del Ministerio de Economía.


"Gelbard, que seguía en el gobierno, decía: "Todas las corrientes ideológicas nos apoyan ahora. Aun aquellas que piensan que la sociedad debe transformarse totalmente". No quería el ministro que ni la ACIEL ni Montoneros o el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) entorpecieran su acción. Pero la violencia iba a ir creciendo paso a paso. En medio de ese breve proceso, se produjo un hecho que marcó a fuego la etapa: ese mismo septiembre Montoneros mató a José Ignacio Rucci, el metalúrgico jefe de la CGT, con lo que se abrió una distancia ya entonces irreductible entre esa organización y el nuevo gobierno. En noviembre de 1973, con un atentado contra el radical Hipólito Solari Yrigoyen, debutó la Alianza Anticomunista Argentina, la Triple A, fogoneada por López Rega.Y en enero de 1974 el ERP atacó el Regimiento de Caballería de Azul.

Como después se comprobaría, desde la propia intimidad del matrimonio Perón, López Rega iba anudando los eslabones para conformar su proyecto de un "peronismo próximo y a la vez ajeno a Perón", como definió un colaborador del equipo económico. Para llevarlo adelante eligió como enemigo a la izquierda peronista para, desde esa disputa, construir su propio espacio de poder. La muerte de Rucci fue el elemento que le facilitó el acercamiento al sindicalismo y la conformación de un frente único entre el peronismo ortodoxo, la burocracia sindical y el gobierno por él representado. El lopezrreguismo empezaba a disputarle al equipo económico su aliado principal: la CGT, con la que sin embargo rompería en 1975, sobre todo por el Rodrigazo."(...)
(p. 36-37)


"Mientras Gómez Morales cumplía la misión de desmantelar la estructura de poder vigente a la muerte de Perón, López Rega empezaba a tejer un plan de cinco puntos con el que intentó seducir a las Fuerzas Armadas. Era la forma de responder al clima de incertidumbre y a la conjetura de que, tras la muerte de Perón, sobrevendría inevitablemente un golpe militar. En vez de que el peronismo, que parecía anestesiado, enfrentara ese cuadro fortaleciendo una estructura propia, el hombre que dirigía su gobierno le proponía "un pacto" a la eventual fuerza de ocupación.

Era lógico, entonces, que el nuevo sesgo programático de derecha y con rasgos marcadamente autoritarios en su aplicación cosecharan un inicial consenso en los círculos castrenses (Di Tella, 1986). En particular, porque este nuevo programa planteaba otro tipo de alianza social y enfrentaba, justamente, a vastos sectores que habían aportado su apoyo e incluso su protagonismo en la etapa anterior, hasta la muerte de Perón (sindicatos, pymes y partidos políticos chicos habían formado parte del FREJULI o se habían sumado con posterioridad), o bien habían acompañado el ascenso de Cámpora al gobierno y ya a partir de 1974 habían adoptado una postura de confrontación con el gobierno, como la Juventud Peronista, la Tendencia Revolucionaria, Montoneros o el sindicalismo combativo, todos sectores enemigos para el lopezrreguismo.

Los cinco compromisos básicos del plan de gobierno que el Brujo explicitó ante los jefes militares hacia fines de 1974 eran, según los relatara el futuro canciller de la década de 1990, Guido Di Tella, los siguientes:

- El compromiso de un nuevo y decidido esfuerzo por acabar con la así llamada subversión. como un "gesto" para obtener un mayor consenso de las Fuerzas Armadas, el ministro y hombre fuerte del gobierno propuso para hacer la "tarea" a los comandos de la Triple A, que al ejecutar el "trabajo sucio" le evitarían a los militares una intervención directa. En esa tarea abrevaban el coronel Jorge Osinde, los ex comisarios Juan Ramón Morales y Rodolfo Eduardo Almirón, los comisarios Alberto Villar y su subjefe Luis Margaride, el comisario Juan Gattei, el suboficial Miguel Ángel Rovira y otros personajes, más grupos de choque de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), el Comando de Organización (CdeO) y los gremios más a la derecha del peronismo ortodoxo. En su momento el escritor y periodista Rodolfo Walsh denunció los contactos para esa tarea de la Embajada de EE.UU. conducida entonces por Robert Hill, y de la Agencia Central de Inteligencia de ese país, la CIA (Macchi y Kimel, 1995; Larraquy, 2004).

- La eliminación de la "infiltración izquierdista" en la educación en general y en la Universidad de Buenos Aires en particular. Para llevarlo adelante, se designó a Oscar Ivanissevich en Educación y a Alberto Ottalagano como rector, dos conocidos personajes de la derecha nacionalista, de línea dura y filonazis.

- Poner fin a las políticas económicas antiempresarias, nacionalistas y reformistas. El sentido de la nueva política económica sería operar un vuelco hacia el capital extranjero, la economía de mercado y la confianza en el capital privado como fuente de inversiones y desarrollo.

- Someter a los dirigentes sindicales, destituyendo a los más independientes y buscando su reemplazo por una jefatura gremial obediente.

- Pedir a los militares que, para viabilizar la aplicación de los cuatro puntos anteriores, abandonaran su neutralidad política y pasaran a una actitud de apoyo tácito. Ello se expresaría luego con la designación del general Numa Laplane, en mayo de 1975, como nuevo comandante en jefe en reemplazo de Leandro Anaya, cuya designación ya había supuesto una "profesionalización" de la fuerza cuando sustituyó a Jorge Carcagno, quien había sido impulsado por Cámpora en los acuerdos de Madrid con Perón.

Incluso renunciado López Rega, en noviembre de 1975, enviaría a dos de sus compañeros, Carlos Villone (quien lo sucedió por pocos días en el Ministerio) y José Miguel Vanni, a negociar con el jefe de la Marina, Emilio Massera, también vinculado a la P2. Pero la desconfianza de las FF.AA. hacia el Brujo ya era muy marcada y la idea de un pacto volvió a naufragar (Larraquy, 2004).

El plan que describió Di Tella fue el anuncio de lo que se venía, un adelanto de lo que pocos meses después los militares convertirían en un programa de largo plazo bañado con la sangre de sus adversarios. "Esa minoría esotérica fue partícipe necesario y promotora ideológica del golpe de 1976. Su visión del mundo era la misma que la de sus posteriores verdugos. El método criminal de la represión fue prologado por la Triple A" (Leyba, 2003). Bajo estos rasgos admonitorios del plan puesto en marcha por Isabelita y López Rega, "la muerte de Perón -dice el mismo autor- adquiere el carácter de tragedia histórica".

La incapacidad de Gómez Morales para superar la crisis llevó a que los mismos sectores que habían impulsado su ascenso lo despidieran. Su gestión en Economía fracasó en su propósito de lograr un nuevo equilibrio económico, pero cumplió a la perfección el objetivo que por entonces ya se había planteado el bloque que desde el Ministerio de Bienestar Social dirigía López Rega. Como un caballo de Troya que en su interior llevaba a las tropas del esotérico ministro, Gómez Morales "atravesó la muralla del movimiento popular con una carga explosiva de liberalismo", dijo Leyba. El golpe liberal estaba en marcha.

López Rega no se detuvo a esperar los resultados de su "elegido" para conducir la economía. Imaginando una nueva estructura de poder ya sin la presencia de Perón, tendió puentes hacia el emblemático CEA, presidido por entonces por José Alfredo Martínez de Hoz. Los cambios económicos más trascendentes todavía estaban por darse con el desembarco de Celestino Rodrigo y Ricardo Zinn. Hasta ahí, apenas se estaba haciendo una "limpieza del camino"."
(p. 46-49)


Referencias:
- Di Tella, Guido (1983), Perón-Perón, 1973-76, Ed. Sudamericana, Buenos Aires.
- Larraquy, Marcelo (2004), López Rega. La biografía, Ed. Sudamericana, Buenos Aires.
- Leyba, Carlos (2003), Economía y política en el tercer gobierno de Perón, Ed. Biblos, Buenos Aires.
- Macchi, Rubén y Kimel, Eduardo (1995), 30 años de historia política argentina (1965-1995), Ediciones R.R, Buenos Aires.


Volviendo a lo que decía al principio, algunas preguntas que se me ocurren:
- El accionar del ERP y Montoneros, ¿no parece por momentos haber sido planeado por López Rega, Videla o la CIA?
- Más allá de la inexcusable responsabilidad en la violencia de las cúpulas guerrilleras, el peronismo "que se quedó en la Plaza", ¿no tuvo nada que ver en la debacle que llevó al golpe del '76? Los peronistas que acataron la "verticalidad", ¿no vieron cómo desde la cúpula misma del gobierno de Isabel Perón se iba desmantelando todo lo que Perón había construido? ¿O el terror que caracterizó a la época los paralizó a todos? Dudas que me surgen, sobre todo después de leer la nota de Julio Bárbaro comentada por Abel.
- ¿Tiene algún sentido sostener que López Rega fue solamente un ejecutor de los deseos ocultos de Perón? ¿Y no hay un hilo conductor que lleva desde el Brujo al menemismo (o al peronismo, da igual) de los '90?


P.S.: como punto de coincidencia con José Pablo Feinmann, rescato estas notas suyas sobre la columna que escribió Mariano Grondona en 1974 dedicada a López Rega, "Meditación del elegido".

viernes, febrero 17, 2012

Caseros

Se cumplieron 160 años de la batalla de Caseros, uno de los hechos cruciales de nuestra historia. Y pese al reciente revuelo en torno al "revisionismo" o a la mención que del hecho hizo hace poco la Presidenta, el aniversario no tuvo gran repercusión en los medios masivos ni en los blogs.

Uno tiende a recordar hechos que todavía sublevan la conciencia, tales como la ejecución por las tropas urquicistas de prisioneros indefensos, que luego fueron colgados en los árboles de nuestros hoy día tan concurridos bosques de Palermo. O la muerte a mansalva del heroico Martiniano Chilavert, ex-unitario y jefe de la artillería rosista. O que el desfile triunfal de las tropas brasileñas por las calles de Buenos Aires se efectuara el día 20, para que el Imperio lavara con esa humillación a la Confederación Argentina la derrota sufrida 25 años antes en Ituzaingó.

De todos modos, para no reavivar polémicas interminables prefiero traer aquí un aporte más bien desapasionado y que pone a Caseros en un contexto histórico político-económico más general. Se lo debo a una publicación del recordado Centro Editor de América Latina.


La batalla de Caseros

"El 3 de febrero de 1852 se libra la batalla de Caseros, hecho político que se inscribe dentro del juego de los intereses regionales de la Confederación Argentina y dentro del marco más amplio de la diplomacia sudamericana y europea.

Hacia 1840 comienzan a producirse en la economía del litoral cambios profundos que responden - a causa de la estructura dependiente de nuestro país - a modificaciones en el ámbito de la producción de Inglaterra. Va cambiando paulatinamente la orientación de la ganadería que responderá a las necesidades de la industria textil inglesa abasteciéndola de materia prima: la lana. Un sector de la ganadería argentina se orientará hacia la cría del ovino, lo que trae aparejado un proceso de modernización en la producción pecuaria, principalmente con la introducción del alambrado y la mestización del ganado. A la producción de lana se suma la grasería que valoriza aún más al ovino.

Como consecuencia de este proceso se produce una escisión dentro del grupo ganadero: un sector no se sumó a la nueva corriente del comercio internacional, el de los saladeristas ligados al mercado europeo por la exportación de cueros pero sobre todo a Brasil y Cuba a través del tasajo. El otro grupo en cambio integrado por los criadores de ovinos, buscaba una nueva apertura al intercambio con Inglaterra. A este conflicto se agregan los producidos por las diferencias regionales ya que los ganaderos de Entre Ríos y Corrientes - saladeristas y laneros - veían obstaculizada la salida de su producción a causa del monopolio del puerto y la aduana de Buenos Aires y el control de la navegación de los ríos interiores.

Inglaterra alentó estos cambios, impulsando la ampliación del comercio mediante la libre navegación de los ríos interiores como lo demostró el bloqueo anglo-francés de 1845. Su intervención en Caseros no fue directa, pero fue la más beneficiada por sus consecuencias.

La política exterior de Brasil estaba encaminada a sostener su hegemonía en América del Sur. Para ella era un obstáculo la influencia creciente de la Confederación Argentina así como los proyectos de Rosas de recuperar Uruguay y Paraguay para las Provincias Unidas. El rol de submetrópoli continental fue respaldado por las finanzas de la City. El Imperio para asegurar su victoria mueve distintas piezas: el reconocimiento de la independencia del Paraguay - para garantizarse el apoyo o al menos la neutralidad de López -; los tratados con el gobierno de Montevideo, que respaldaban la invasión a la Banda Oriental derrotando a las fuerzas de Oribe; y el acuerdo con Urquiza. A esto se suma el apoyo indiscriminado de los unitarios argentinos dispuestos a cualquier alianza para despojar a Rosas del poder. Además dentro de la provincia de Buenos Aires los sectores orientados hacia las nuevas corrientes económicas se vieron enfrentados a los saladeristas liderados por Rosas; y esto explica por qué gran parte de la clase terrateniente no apoyó al Restaurador en Caseros.

En cuanto a las provincias de la Confederación, aunque se opusieron en forma unánime a la traición de Urquiza, no se movilizaron para defender al gobierno rosista, ya que éste no llevó a cabo la política aduanera fijada por la ley de 1835 que hubiera asegurado su apoyo. También hay que señalar que la no concreción de los postulados del Pacto Federal de 1831 desalentó a los gobiernos del interior y fue el argumento fundamental que esgrimió la provincia de Entre Ríos en su ofensiva contra Buenos Aires.

Todo esto explica que la derrota de Rosas en el momento culminante de su carrera política haya sido una tarea fácil para sus opositores.

¿Cuáles fueron las consecuencias de Caseros? Este enfrentamiento regional y económico tuvo consecuencias políticas de gran trascendencia. Los intereses del litoral y la lana respondían a la división internacional del trabajo, producto del desarrollo del capitalismo inglés. Lo que posibilitó la derrota de Rosas fue el no haber presentado una alternativa clara para el desarrollo independiente de la economía nacional. Sus triunfos diplomáticos y su oposición a las pretensiones anglofrancesas carecieron del respaldo de un proyecto más amplio para superar la economía colonial independientemente de la metrópoli."

Documentos de Polémica Nº 33, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1973. Introducción a la selección de documentos por María Inés Barbero y Amalia Moavro.


Ignoro si después de esto Pacho me invitará a integrarme al Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego. Pero ojalá que no sea así, no me gustaría ser fulminado por los Dioses del Olimpo de la Historia Oficial.

lunes, febrero 13, 2012

La raposa

No sé por qué se me ocurrió vincular hechos tan disímiles como el reclamo del Gobierno argentino por nuestras Islas Malvinas y la búsqueda de justicia de los familiares de las víctimas del franquismo en España. O también, la protección que en su momento le dio el gobierno de Su Majestad Británica a Augusto Pinochet.

Quizás fue porque recordé el poema La insignia que escribió León Felipe en 1937, en plena Guerra Civil Española y cuando la Alemania nazi y la Italia fascista hacían de España su campo de pruebas. Un poema estremecedor, en buena parte dedicado a la Pérfida Albión (calificativo que no inventamos los argentinos). Por ejemplo, en versos como estos:

Abajo quedas tú, Inglaterra,
vieja raposa avarienta,
que tienes parada la Historia de Occidente
hace más de tres siglos
y encadenado a Don Quijote.
Cuando acabe tu vida
y vengas ante la Historia grande
donde te aguardo yo,
¿qué vas a decir?
¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces
para engañar a Dios?
¡Raposa!
¡Hija de raposos! (...)

Eres la vieja portera del mundo de Occidente,
tienes desde hace mucho tiempo las llaves
de todos los postigos de Europa
y puedes dejar entrar y salir a quien se te antoje.
Y ahora, por cobardía, por cobardía nada más,
porque quieres guardar tu despensa
hasta el último día de la Historia,
has dejado meterse en mi solar
a los raposos y a los lobos confabulados del mundo
para que se sacien en mi sangre
y no pidan enseguida la tuya.
Pero ya la pedirán,
ya la pedirán las estrellas...

jueves, febrero 09, 2012

Más tristes que nunca




Gracias y hasta siempre, Flaco.


P.S.: Pido permiso a Willie Campins para transcribir estas palabras que me llegaron de él, dedicadas a Luis.

Mientras oigo "Ella también", me acuerdo de esos años oscuros en los que escuchábamos esa canción y era como un bálsamo para el bajón. Era saber que estábamos todos ahí presentes, compartiendo eso, esa cosa indefinible del flaco, que ponía una nota con la garganta, meneando un poco la cabeza, pero no demasiado como para no pifiarle al SM58, y te atravesaba el cuore, aunque no dijera nada, o aunque uno no entendiera qué carajo había querido decir, o aunque él mismo no hubiera entendido nada, pero no le importaba, porque las palabras sonaban bien. O te atravesaba con esas frases que plantean más preguntas que respuestas: "deambulan los perros en busca de agua", o cuando gritaba al borde de la rotura, "se durmióooo", o esas frases que lo dicen todo: "aunque se pudra mi boca por callar". Y nos acompañó en esos años oscuros, y en esos años eléctricos y duros, gritándonos detrás de los anteojos desde el escenario, enojado, molesto con él y con el mundo en un momento, amoroso y de una dulzura increíble en el siguiente, y ya más viejo y sabio y blando, insondable, filoso y aterciopelado al mismo tiempo, un misterio del cielo...

El viaje recién empieza, Luis, ahora la canción llegó hasta el sol.

8 de febrero de 2012

sábado, febrero 04, 2012

Lectura recomendada

Luego del post anterior, un poco de ficción para pasar este caluroso verano sudamericano, o el crudo invierno que están sufriendo nuestros visitantes del Norte. Para el que no lo tenga (suele acompañar las ediciones de Fahrenheit 451), aquí está el cuento Y la roca gritó, de Ray Bradbury. Y acá, un pasaje algo particular.

"(...) El viejo tocó unos cuantos periódicos que llevaba en las rodillas.

-¿Leen periódicos? Por supuesto. ¿Pero los leen como yo? dudo que hayan descubierto mi sistema. Pero no, no lo descubrí yo. Más bien el sistema se me impuso. Pero luego de un tiempo vi que era un sistema inteligente.

Recibo siempre los periódicos con una semana de atraso. Todos nosotros, aquellos que tienen interés, reciben los periódicos con una semana de atraso, de la capital. Y esta circunstancia da a un hombre ideas claras.

Uno cuida sus ideas cuando lee un periódico viejo.

El marido y la mujer le pidieron que siguiese.

- Bueno -dijo el viejo.- Recuerdo cuando viví un mes en la capital y compraba el periódico todos los días. El amor, la ira, la irritación, la frustración me dominaban. Hervían en mí todas las pasiones. Yo era joven. Todo me sacaba de quicio. De pronto comprendí. Creía en todo lo que leía. ¿Lo notaron? ¿Notaron que uno cree en un periódico recién impreso? Esto ha ocurrido hace una hora, piensa uno. Tiene que ser verdad. -El viejo sacudió la cabeza-. Así que aprendí a retroceder y dejar que el periódico envejeciera y madurara. Aquí, en Colonia, observé que los titulares disminuían hasta desaparecer. El periódico de hace una semana... cómo, si hasta uno podría escupir en él, si quisiese. Es como una mujer que se amó una vez, pero uno ve ahora, días más tarde, que no es como uno creía.

Tiene una cara bastante común, y es tan profunda como un vaso de agua.

El viejo guiaba suavemente el coche, con las manos sobre el volante como sobre las cabezas de sus hijos, con cariño y afecto.

-De modo que aquí voy, de vuelta a mi casa a leer los periódicos viejos, a mirarlos de soslayo, a jugar con ellos.

Extendió un periódico sobre las rodillas, lanzándole de cuando en cuando una ojeada mientras conducía.

-Qué blanco es este periódico, como la mente de un niño idiota, pobrecito, se puede poner cualquier cosa en un sitio vacío como éste. Aquí, ¿ven ustedes? El periódico dice que todos los blancos del mundo han muerto. Tonterías. En este mismo momento hay probablemente millones de hombres y mujeres blancos dedicados a almorzar o cenar. Tiembla la tierra, se estremece el pueblo, la gente escapa gritando: ¡Todo se ha perdido! En la población siguiente, la gente se pregunta qué pasa, qué son esos gritos, pues han dormido muy bien esa noche. Ah ah, qué mundo complejo es éste. La gente no sabe qué complejo es. Para ellos es día o es noche. Los rumores corren deprisa. Esta misma tarde todas las aldeas que bordean el camino, detrás y delante de nosotros, están de fiesta. El hombre blanco ha muerto, dicen los rumores, y sin embargo aquí voy yo a la ciudad con dos que me parecen bien vivos.(...)"

viernes, febrero 03, 2012

De solo estar


A 50 años de su publicación, América Profunda de Rodolfo Kusch sigue siendo un libro provocador, iluminador y enriquecedor. Acercarse a la obra de Kusch requiere humildad y apertura mental, sobre todo para alguien criado en una educación racionalista, además de no poco esfuerzo cuando uno es un lego en antropología y filosofía (como es mi caso). A diferencia de tantos "pensadores" devenidos opinadores mediáticos de hoy día, Kusch fue a las fuentes de las antiguas culturas americanas, se empapó del "hedor de América" y a partir de ahí desarrolló su reflexión con una radicalidad y originalidad poco frecuentes. Su contraposición entre la cultura del ser, implantada desde Europa por la conquista y la inmigración, y la cultura del mero estar, propia de los pueblos de raíz andina, o su concepto de la fagocitación de lo blanco y europeo por lo indígena, única solución según él para la integración de las diferentes culturas en una auténtica identidad americana, son algunos de sus aportes fundamentales. Desde ya, algunas de sus posturas pueden parecer extremas y acá Graciela Maturo señala algunos matices al respecto (también es recomendable este artículo sobre Kusch de la misma autora).

Por otro lado, el pensamiento de Kusch parece apuntar a la raíz de fenómenos con los que seguimos conviviendo hoy día: el racismo urbano con su rechazo por la "piel originaria", el desprecio hacia las manifestaciones de cultura popular, o la dicotomía (o zoncera, según Jauretche) tan arraigada de "civilización o barbarie". Y también, el antiperonismo. Pero más que seguir hablando de Kusch, prefiero traer acá sus propias palabras.

"Cuando se sube a la iglesia de Santa Ana del Cuzco -que está en lo alto de Carmenga, cerca de donde en otros tiempos había un adoratorio dedicado a Ticci Viracocha- se experimenta la fatiga de un largo peregrinaje. Es como si se remontaran varios siglos a lo largo de esa calle Melo, bordeada de antiguas chicherías. Ahí se suceden las calles malolientes con todo ese viejo compromiso con verdades desconocidas, que se pegotean a las caras duras y pardas con sus inveterados chancros y sus largos silencios, o se oye el lamento de algún indio, el grito de algún chiquillo andrajoso o ese constante mirar que nos acusa no sabemos de qué, mientras todos atisban, impasibles, la fugacidad de nuestro penoso andar hacia la cumbre.

Todo parece hacerse más tortuoso, porque no se trata sólo del cansancio físico, sino del temor por nuestras buenas cosas que hemos dejado atrás, allá, entre la buena gente de nuestra ciudad. Falta aire y espacio para arribar a la meta y es como si nos moviéramos en medio del magma de antiguas verdades. Más aún, se siente resbalar por la piel la mirada pesada de indios y mestizos con ese su afán de segregarnos, como defendiendo su impermeabilidad.

De pronto se ve rezar a un indio ante el puesto de una chola, por ver si consigue algún mendrugo, o un borracho que danza y vocifera su chicha o un niño que aúlla, poseso, ante nosotros, junto a un muro. Entonces comprendemos que todo eso es irremediablemente adverso y antagónico y que adentro traemos otra cosa -no sabemos si peor o mejor- que difícilmente ensamblará con aquélla.

Y aunque entremos en la iglesia de Santa Ana, como quien se refugia en ella, siempre nos queda la sensación de que afuera ha quedado lo otro, casi siempre tomando la forma de algún mendigo que nos vino persiguiendo por la calle. Ahí está parado y nos contempla desde abajo, con esa quietud de páramo y una sonrisa lejana con su miseria largamente llevada, y quizás le demos una limosna, aunque sepamos que ella no cumple ya ninguna finalidad.(...)

Porque es cierto que las calles hieden, que hiede el mendigo y la india vieja, que nos habla sin que entendamos nada, como es cierta, también, nuestra extrema pulcritud. Y no hay otra diferencia, ni tampoco queremos verla, porque la verdad es que tenemos miedo, el miedo de no saber cómo llamar todo eso que nos acosa y que está afuera y que nos hace sentir indefensos y atrapados.(...)

Y el hedor de América es todo lo que se da más allá de nuestra populosa y cómoda ciudad natal. Es el camión lleno de indios, que debemos tomar para ir a cualquier parte del altiplano, y lo es la segunda clase de algún tren y lo son las villas miseria, pobladas por correntinos, que circundan Buenos Aires.

Se trata de una aversión irremediable que crea marcadamente la diferencia entre una supuesta pulcritud de parte nuestra y un hedor tácito de todo lo americano. Más aún, diríamos que el hedor entra como categoría de todos nuestros juicios sobre América, de tal modo que siempre vemos a América con un rostro sucio que debe ser lavado para afirmar nuestra convicción y nuestra seguridad. Un juicio de pulcritud se da en Ezequiel Martínez Estrada cuando expresa que todo lo que se da al norte de la pampa es algo así como los Balcanes. Y lo mismo pasaba con nuestros próceres, también ellos levantaban el mito de la pulcritud y del hedor de América, cuando creaban políticas puras y teóricas, economías impecables, una educación abundosa y variada, ciudades espaciosas y blancas y ese mosaico de republiquetas prósperas que cubren el continente.

La categoría básica de nuestros buenos ciudadanos consiste en pensar que lo que no es ciudad, ni prócer, ni pulcritud no es más que un simple hedor susceptible de ser exterminado. Si el hedor de América es el niño lobo, el borracho de chicha, el indio rezador o el mendigo hediento, será cosa de internarlos, limpiar la calle e instalar baños públicos. La primera solución para los problemas de América apunta siempre a remediar la suciedad e implantar la pulcritud.

La oposición entre pulcritud y hedor se hace de esta manera irremediable, de tal modo que, si se quisiera rehabilitar el hedor, habría que revalidar cosas tan lejanas como el diablo, Dios o los santos.(...) Y eso ya es como una revelación, porque habrá que romper el caparazón de progresismo de nuestro ciudadano, su mito inveterado de la pulcritud y ese fácil montaje de la vida sobre cosas exteriores como ciudad, policía y próceres.

Pero, claro está que se nos pasó el siglo de las revelaciones. Sería desusada e incómoda una revelación hoy en día y menos cuando ella ocurre en el plano individual. Quedan, sin embargo, las revelaciones colectivas como lo fue la Revolución Francesa. En este caso los iniciados -que eran los burgueses de nuestro siglo- ejecutaron a Luis XVI porque sabían que estaban en la verdad. Y, para retomar nuesta terminología, diríamos que la burguesía de entonces constituía algo así como la solución hedienta para la aristocracia francesa. Como la historia europea se encauzó luego por la senda de aquéllos y no de éstos, la muerte del rey no fue un crimen sino un acto de fe. La destrucción del rey y de las cosas de la aristocracia puso en vigencia la revelación que habían sufrido los revolucionarios.

Claro que en América ese tipo de revelación no pasó nunca a mayores, porque siempre careció posteriormente de vigencia. En todos los casos se trataba del hedor que ejercía su ofensiva contra la pulcritud y siempre desde abajo hacia arriba. Arriba estaban las pandillas de mestizos que esquilmaban a pueblos como los de Bolivia, Perú o Chile. En la Argentina eran los hijos de inmigrantes que desbocaban las aspiraciones frustradas de sus padres. Contra ellos luchaban los de abajo, siempre en esa oposición irremediable de hedientos contra pulcros, sin encontrar nunca el término medio. Así se sucedieron Túpac Amaru, Pumacahua, Rosas, Peñaloza, Perón, como signos salvajes. Todos ellos fueron la destrucción y la anarquía, poque eran la revelación en su versión maldita y hedienta: eran, en suma, el hedor de América.(...)"


Fragmento de Introducción a América, primera parte de América profunda, Editorial Biblos, Buenos Aires, 1999, p. 23-26.


Me gusta imaginar que quizás el Barba Manuel Castilla y el Cuchi Leguizamón se cruzaron con Rodolfo Kusch, allá en Salta, y se pasaron horas hablando de leyendas andinas, de duendes, dioses y tesoros perdidos... Y aunque no haya sido así, seguramente el mismo paisaje que inspiró a Kusch, le debe haber inspirado esto al Barba y al Cuchi:


sábado, enero 07, 2012

Habla Abal Medina

Cuando saqué este post no me imaginé que al poco tiempo iban a llover las parrafadas de José Pablo Feinmann para reactualizar mis ideas sobre la incomprensión que rodeó al Perón del retorno y que JPF parece querer dejar cristalizada como verdad revelada para toda la eternidad.

No quiero cargar las tintas sobre JPF, un tipo que es capaz de escribir cosas valiosas (como las que rescaté aquí o acá). Pero a su edad ya debería haberse dado cuenta que la autorreferencialidad y la postura de "intelectual crítico independiente" son malas consejeras, sobre todo cuando primero le da un reportaje a La Nación y después tiene que escribir un descargo patético como éste.

El caso es que el hombre parece tener una obsesión por "matar al padre" y por "superar al peronismo", y en ese tren no vacila en abonar el mito del "camporismo bueno" que fue echado del gobierno por el "Perón malo" del '73. Supongo que cree que los 49 días de la "primavera camporista" fueron una oportunidad perdida para su anhelada "superación del peronismo" y ahora se ilusiona con que el kirchnerismo lleve a cabo la tarea frustrada en aquella época, por supuesto bajo su guía filosófico-política.

Aún a riesgo de irritar espíritus sensibles, veo como negativa y engañosa la actual pasión de JPF por una etapa que, más allá de la euforia y la movilización juvenil y popular, exhibió dosis excesivas de "infantilismo revolucionario", imprudencia, mesianismo, inexperiencia e incompetencia política en la mayoría de sus dirigentes. Sin olvidar que sus líneas esenciales (en economía y política exterior, sobre todo: Pacto Social; acercamiento al mundo socialista y a los No Alineados; ruptura del bloqueo a Cuba) habían sido fijadas por Perón y tuvieron continuidad durante la tercera presidencia del General. No es una crítica ideológica la que le hago a los sectores que se identificaban con Cámpora en esa época (y al entusiasmo feinmanniano) sino política. Algo que se engancha justamente con lo que señala JPF en este otro reportaje:

"En política, a veces, hay que dar dos pasos. Dar tres o uno, es un error. Si se dan tres es posible que no puedas sostenerlo y que se convierta en un retroceso. Si se da uno, es que no hubo voluntad suficiente. Ahora, el que da los dos pasos, y los dos pasos adecuados, está convirtiendo la política en posibilidad, en el sentido heideggeriano."

Claro que Feinmann aplica esos conceptos al gobierno actual, que por suerte tiene muchísimo más manejo político que el "camporismo" del '73. Pero olvida que en esa época que él añora, si alguno quería dar tres pasos, saltaba otro que quería dar diez, y el que quería parar un cacho la pelota era
un "cagón" o un "traidor". Del retroceso que vino después, mejor no hablar...

Sobre la necesidad de JPF de "matar al padre", creo que Manolo apunta correctamente aquí al fondo de la cuestión. Pero para mí la cosa va más allá: con su machacona insistencia en la "derechización" de Perón, Feinmann oculta que el proyecto del General era la única alternativa en ese momento a un destino como el que nos tocaría en suerte a partir de 1976, con "guerra sucia" y economía de tierra arrasada en íntima asociación. O pretende ignorar las siderales distancias entre la situación política de 1973-74, signada por la violencia, y la actual, al comparar "políticas de seguridad". En fin, y como no voy a escribir un libro de 1602 páginas para seguir refutando a JPF, prefiero recomendar como lectura de verano algunas entrevistas ya veteranas a Juan Manuel Abal Medina (padre), integrante "brillante" (según Feinmann) de la "juventud maravillosa" y uno de los máximos exponentes del "camporismo", que vio a Perón y las cosas que pasaban mucho más de cerca que JPF o cualquier otro. Va un fragmento:

"(...) El propio Perón había designado a Abal Medina como secretario general del movimiento en agosto de 1972. Un nacionalista, con apellido reivindicado por la juventud, con buenos contactos militares y la amistad de Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci: el centro ideal desde el cual manejar los hilos de lo que se vendría."Perón encandilaba. Para la gente tenía imagen poco menos que de santo, pero mano a mano parecía un hombre de campo, con una sabiduría política notable. Era fascinante. Lo que me ordenó fue actuar como puente entre las dos grandes fuerzas de ese momento: la juventud y el sindicalismo."

- ¿Y López Rega?

"En 1972, en Madrid, lo suyo era servir el café. O nos iba a buscar al aeropuerto. Ya hablaba de cosas raras. Cuando programábamos el retorno, él hizo cartas astrales de todos: del general, Isabel, Cámpora, yo y él mismo, para determinar la fecha exacta. Nadie le hacía caso. La fecha del 17 de noviembre surgió cuando Alitalia confirmó que nos podía alquilar el charter. Pero Perón estaba muy solo, y esa especie de enfermero-valet se le fue haciendo indispensable a medida que su salud empeoraba. En 1973, antes de las elecciones del 11 de marzo, voy a Madrid y encuentro a Perón desmejorado, muy lento: "Ando cansado", me dijo. Comí solo con Isabel y López Rega y, por primera vez, los escuché hablar de política. "

- ¿Qué decían?

"Intentaron sembrarme intrigas sobre la lealtad de Cámpora, un disparate total. Raúl Lastiri (yerno de López Rega, y luego remplazante de Cámpora en la presidencia, hasta que asumió Perón), un buen peronista y amigo, nos había avisado a Lorenzo Miguel y a mí: "Mi suegro está en una conspiración, ojo que le están llenando la cabeza al general". Tenía razón. López Rega había ido creciendo, empezó a rodear a Perón de gente de ultraderecha y de los servicios de inteligencia, y se largó contra Montoneros, diciendo que se querían quedar con toda la juventud y todo el Movimiento. En eso, la verdad, había mucho de cierto."

- La pulseada fue en Ezeiza, el 20 de junio de 1973.

"Hubo una ruptura anterior. Rodolfo Galimberti (quien aparecía como dirigente de la Juventud Peronista, pero había ingresado secretamente a Montoneros) anunció en un acto la creación de "milicias populares". Cámpora aún no había asumido, y se armó un escándalo nacional. Para colmo, anunciaron allí la creación de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) con lo cual le declaraban la guerra al sector sindical. Yo estaba en ese acto, y cuando me tocó hablar desmentí las dos cosas. Todavía tengo la filmación. Nadie se enteró de la desmentida. Perón terminó echando a Galimberti, y los sindicalistas veían a la juventud como enemiga. Para el 20 de junio, las cartas estaban jugadas.(...)"

Desde ya, esto de revolver en el arcón de los recuerdos no tendría mucho sentido si uno no pensara que sirve para interpelar el presente. Porque como reza la frase de Martin Heidegger tantas veces citada por José Pablo Feinmann en su muy recomendable La Filosofía y el barro de la Historia, "el origen es aún".


P.S.: Aquí, un documental sobre los últimos tiempos de la vida de Perón, con testimonios de Abal Medina entre otros.

martes, enero 03, 2012

Aires vieneses

Hace algo más de dos meses tuve la oportunidad de visitar esta bella e histórica ciudad, un lugar donde nadie parecía tener motivos de queja o preocupación (salvo excepciones, como una manifestación árabe en repudio del gobierno sirio, o una campaña contra el sacrificio de animales para consumo). Si bien tanto los diarios como la televisión estaban pendientes de la crisis europea, la sensación en la calle era la de estar mirando el hundimiento del Titanic desde su cubierta superior o desde una orilla lejana. No sé cómo estarán las cosas ahora después de la amenaza de Standard & Poor's de rebajar la nota crediticia de Austria y otros 14 países de la eurozona.

Más allá de las circunstancias, todos los 1º de enero los vieneses envían un mensaje de "esperanza, paz y amistad" al mundo, a través del Concierto de Año Nuevo en la Ópera del Estado de Viena. Y quizás esta música sirva para insuflarle algo de optimismo decimonónico a la vieja y desorientada Europa. Veamos acá cómo alguien nacido en estas pampas aprovechó esa oportunidad para manejar con puño de hierro a las masas vienesas.


viernes, diciembre 30, 2011

Como veníamos diciendo...


Entre las lecturas que más me gustaron en estos últimos días del año, figura esta columna de Alfredo Zaiat (otra vez) que cita un trabajo académico que reúne varios temas recurrentes por estos lados, como los tratados aquí, acá o en este otro lugar. Se trata del documento del Cefid-AR Planificar el desarrollo, de los investigadores Claudio Casparrino, Agustina Briner y Cecilia Rossi. Sus conclusiones sintetizan en gran parte el "ideario permanente" de este blog:

"(...) Esos investigadores señalan que la aplicación de una política macroeconómica virtuosa en el marco de la estructura existente puede promover, como se ha verificado desde 2003, el incremento de la actividad, el empleo y la tasa de inversión, pero no permite por sí sola alterar los parámetros estructurales que definen las características de su desarrollo. Para alcanzar esa meta se necesita lo siguiente:

- La creación y/o desarrollo de actividades y cadenas de producción basadas en ventajas dinámicas y consideradas estratégicas para su posicionamiento en el mercado mundial.

- Cambios significativos en la distribución del ingreso para alcanzar estándares considerados deseables en términos sociales.

- Una sustitución de importaciones consistente con el superávit de la cuenta corriente del balance de pagos.

- La integración de la producción con los sistemas de ciencia y tecnología afín con el desarrollo de actividades estratégicas y el incremento de la productividad sectorial y sistémica.

- El desarrollo de infraestructura necesaria para la expansión de la actividad productiva y la conformación de una estructura productiva más densa y compleja.

- La paulatina eliminación de los déficit en infraestructura social y las asimetrías regionales al interior del país.

- El cese de las transferencias de excedentes económicos desde eslabones atomizados hacia eslabones concentrados de las cadenas de producción y distribución.

- Una adecuada intervinculación comercial y productiva a nivel regional, teniendo en cuenta la necesidad de profundizar los mecanismos de cooperación y coordinación económica frente a un contexto globalizado de creciente volatilidad.

Casparrino, Briner y Rossi explican que “la ingeniería pública institucional que, subsumiendo la gestión macroeconómica, la política productiva y científico-tecnológica, y la regulación de las tensiones sociales asociadas, tuvo por finalidad resolver estos nudos problemáticos en los países que han transitado con relativo éxito el pasaje al desarrollo, ha estado históricamente asociada a la planificación”. Sin embargo, a diferencia de las experiencias de países asiáticos con una planificación exitosa en términos económico-productivos pero en un marco de fuertes restricciones políticas, en Argentina las condiciones imponen una estrecha vinculación entre planificación, desarrollo y democracia. Por eso en el documento se señala que la planificación y el desarrollo sólo parecen ser posibles en el marco de una amplia incorporación de los sectores populares en una alianza social que otorgue una independencia política al Estado para subordinar a un conjunto de sectores tradicionales, en el proceso de proyección y concreción de planes de desarrollo a favor de cambios estructurales y distribución del ingreso."


P.S.: Podrá apreciarse en la foto a unas hermosas y simpáticas niñas surcoreanas haciendo la señal de la "V". Lo cual no significa (necesariamente) su adhesión al peronismo, ya que en su país ese gesto es una expresión de buenos deseos. Es lo mismo que quiere transmitir este bloguero para 2012, junto con la esperanza de una pronta y feliz recuperación de la Presidenta de la Nación.