martes, septiembre 05, 2006
Flor de invitado
El asunto es que en un recoveco de mi biblioteca encontré un documento que creía perdido, y hoy que entre varios blogueros (Gonzalo, Artemio, La Barbarie) estamos tratando de armar un debate sobre peronismo, movimiento nacional y popular, etc. (¿y por qué no otro asado? ¡la CIA tiene que ponerse en acción ya!) me parece oportuno ponerlo aquí. Me he tomado la libertad de comentarlo para su mejor comprensión por parte de la juventud maravillosa de hoy día, perdón General.
Advertencia: a fin de recrear el espíritu de la época se recomienda leer escuchando Brain Salad Surgery de Emerson, Lake & Palmer (en vinilo por supuesto), con una Ginebra Llave a mano (salud Novale) y, si se tiene el hábito, fumando Imparciales negros, largos, sin filtro.
PERÓN HABLA A LA NACIÓN ARGENTINA
Balance de la acción del Gobierno del Pueblo - Año 1973
En un mensaje transmitido por radio y televisión, el Presidente de la Nación, Teniente General Juan Perón, dio cuenta de la marcha del gobierno y los resultados alcanzados hasta la fecha. 4 de febrero de 1974.
"Como deberá ser costumbre en un gobierno del pueblo, al terminar el año 1973 y comenzar el de 1974, deseo dar cuenta a la Nación, en una síntesis brevísima, sobre la marcha que emprendimos en mayo de 1973 y los resultados alcanzados hasta la fecha.
Es indudable que en la acción política, la institucionalización nacional ha ido alcanzando gradualmente un aceptable progreso. En ello, debo reconocer y agradecer la cooperación de todas las fuerzas políticas.
La oposición, respondiendo a un profundo sentido nacional y patriótico, ha colaborado permanentemente en la mejor tarea constructiva, ya sea en lo legislativo como en las demás acciones de la Reconstrucción. El orden y normal desempeño de la oposición ha puesto de relieve un alto sentido de responsabilidad en sus dirigentes (1).
No puedo decir, lamentablemente, lo mismo del oficialismo, donde se han producido problemas internos que no pueden ser sino negativos para la alta responsabilidad que hemos recibido (2). Sin embargo, confío que el buen juicio y la seriedad han de imponerse a corto plazo, para conformar equipos de gobierno homogéneos y capaces, desterrando de una vez por todas las discrepancias que hasta ahora han estado perjudicando la congruencia indispensable.
El terrorismo, inexplicable frente a un gobierno del pueblo, ha mostrado sus verdaderas intenciones. La nueva legislación ha puesto en manos de la Justicia los medios indispensables para enfrentarlos sin salirse de la ley (3). Los efectos no se han hecho esperar.
RESPETO POR TODAS LAS CREENCIAS
Yo debo agradecer, en nombre del gobierno, la cooperación de la ciudadanía, tanto en la información como en la represión del enemigo común, porque en la lucha entre la delincuencia y el país, nadie puede ser neutral.
Nosotros somos y seremos respetuosos de todas las creencias - siempre que éstas se sometan a la Constitución y a la ley-. En cambio, seremos implacables para poner en manos de la Justicia al que pretenda, en cualquier forma, delinquir contra ellas.
Es un placer, como Jefe de Estado, y un orgullo como militar, poder informar a la Nación sobre el magnífico comportamiento y acción de nuestras Fuerzas Armadas que, estoicamente, han absorbido el impacto de un injusto y miserable ataque contra una de ellas (4).
Para los que aún puedan pensar que su lealtad a la República puede ser aleatoria, bajo mi responsabilidad, puedo afirmarles lo contrario. Nuestras Fuerzas Armadas son y serán un puntal de la institucionalización nacional. Lo afirma su deber y lo garantiza su honor (5). Ni la ultraizquierda, ni la ultraderecha tienen cabida en la realidad argentina, cuyo pueblo ha decidido ya el camino que quiere seguir.
LEJOS DE LOS IMPERIALISMOS
Estamos tan lejos de uno como de otro de los imperialismos dominantes. Queremos que nuestro destino se forje como anhelamos nosotros y no habrá fuerza capa de torcer un futuro que el pueblo argentino ha hecho suyo. Así, ni el terrorismo de uno ni de otro lado tiene cabida aquí, como tampoco lo harán posible la infiltración ni la asimilación o el engaño.
Cada una de las tendencias que puedan existir, si se canalizan en la ley y la Constitución Nacional tienen todas las garantías.
No puede justificarse, en cambio, la existencia de sectas u organismos que pretendan actuar al margen de los derechos y garantías establecidos. En la tarea de la Reconstrucción Nacional estamos también dedicando la mayor importancia a la regeneración del argentino, que también había sufrido graves daños. Lo indica así la proliferación de todas las formas de la delincuencia, especialmente juvenil. El mejoramiento del estado social, en lo más sustancial, ha comenzado ya, porque donde reina la necesidad insatisfecha se crea el caldo de cultivo propicio para delinquir. El resto lo debe hacer la justicia y la reeducación. Nos esforzamos por promover cuanto antes los medios aparentes, sin olvidar que aún los delincuentes son nuestros hermanos.
Estamos dedicando un gran esfuerzo para que los niños y los viejos sean los únicos privilegiados; los niños porque todo lo merecen, los viejos porque con ellos tenemos una gran deuda de gratitud.(6)
LA JUVENTUD DEBE ORGANIZARSE
Esperamos también que la juventud argentina se capacite y organice, al punto de ser una garantía de éxito futuro en el trasvasamiento generacional indefectible.
Esa juventud ha de pensar que tanto vale el número en que ha de congregarse como la calidad de los dirigentes que los encuadren y conduzcan. No deben olvidar, sobre todo, que la lucha ha terminado en sus formas cruentas, comienza el trabajo constructivo y creador, donde cada uno tiene una misión que cumplir.
Han elegido un gobierno. Espero que haya sido para obedecerle y cumplir sus designios ideológicos y doctrinarios preestablecidos. Las desviaciones abiertas u ocultas como los engaños preconcebidos, ni tienen razón de ser ni pueden ser tolerados en la hora histórica que nos toca vivir.
Nuestra política internacional es clara y precisa. Buscamos la amistad con todos los países de la tierra, basada en respeto mutuo, y dedicamos nuestro mayor esfuerzo hacia la integración latinoamericana, que ha sido siempre objeto de nuestra preferente atención.
En ese camino, en estos pocos meses, ya hemos conseguido importantes objetivos y hemos preparado un futuro inmediato sin fronteras ideológicas y sin preeminencias extemporáneas, tan opuestas a las necesidades de un mundo en crisis.
Pensamos, para el año 2000, en un mundo universalista que sea salvador, no en la catástrofe que podría acarrearnos a todos los hombres el seguir con los egoísmos que nos han llevado a la actual situación, llena de acechanzas y peligros.
LOS RESULTADOS ECONÓMICOS
En lo que se refiere al balance del proceso económico social, el ritmo histórico se ha acelerado y ello nos obliga a vivir atentos y vigilantes a los cambios; advertirlos antes de que se produzcan, e informar al pueblo para que pueda colaborar mejor.
Los indicadores económicos de estos siete meses son los siguientes:
- Participación de los ingresos por los trabajadores: del 33% en mayo, se ha pasado a 42,5% en diciembre.(7a)
- La desocupación: del 6,5% en el mes de abril al 4,5% en diciembre.(7b)
- La inflación, del 80% a cero.(7c)
- El costo de la vida, desde mayo al 31 de enero, creció un 2,5%. Y el salario real para el obrero peón industrial soltero, mayo a enero, aumentó el 21%, y para el obrero industrial casado, aumentó el 24,5%. Las reservas monetarias son de 1.400 millones de dólares.
- Heredamos un presupuesto, en 1973, con un déficit de 31.300 millones y lo bajamos a 19.000 millones. El de 1974 será un presupuesto con un déficit de sólo 13.000 millones, pero aumentando la inversión en un 43,5%.
PROYECTOS EN MARCHA
En el mismo período, mayo a enero, concretamos:
a) Aprobación del desarrollo petroquímico con inversión de 700 millones de dólares para el período 1974-2002;
b) Aprobamos un plan siderúrgico para el período 1974/1985 con una inversión de 4.500 millones de dólares;
c) Lanzamos un plan de 500.000 viviendas, de las cuales están casi terminadas un 40%;
d) El acta de desarrollo hacia el exterior de la industria automotriz, para poder exportar en 1978 400 millones de dólares anuales;
e) En los próximos días, lanzaremos un plan naval que asegurará un vigoroso desarrollo al sector hasta 1980, duplicando el actual tonelaje de la flota;
f) El acta de la gran expansión agropecuaria y forestal 1973/1985 está a aprobación del Congreso Nacional;
g) El plan energético 1974/1987, de 13.000 millones de dólares para salir de la situación de vulnerabilidad en que estamos en este sector, llevando la capacidad de producción de 5 a casi 10 millones de kilovatios. Petróleo: en 1974, gastaremos 600 millones de dólares, en 600 nuevos pozos, para alcanzar el autoabastecimiento.
Política de ahorro de combustibles: si todos ahorran un 10% evitaremos importaciones que pueden llegar a 600 millones de dólares durante el año 1974;
h) Desarrollo agropecuario, forestal, pesquero e industrial: ya el Plan Trienal comenzó a aplicarse. En el primer mes se han presentado 203 proyectos en otras 8 provincias, que implican 265.000 millones de pesos de inversión y 26.000 nuevos empleos, del millón de empleados que el Plan Trienal originará.
i) Impuestos: 600.000 argentinos han regularizado más de 4.000 millones de dólares, pagando 500 millones de dólares de impuestos. Con la cédula fiscal y la Policía Fiscal y Aduanera, el que tenga deberá pagar, salvo los que ganen menos de 500.000 pesos mensuales.
j) Los acuerdos comerciales y la cooperación económica son muestras de la libre determinación del Gobierno del Pueblo: Cuba, Rumania, Argelia y Checoslovaquia, y en estos momentos Libia y la Unión Soviética.
k) Inmigración: ya estamos pensando de nuevo en inmigración, porque el ritmo de expansión que seguimos nos dejará sin mano de obra en un año; regularizaremos la de los países limítrofes y luego miraremos hacia Europa.
Una comisión de promoción de la inmigración comenzará a actuar en estos días.
EL MENOR COSTO DE VIDA
Tenemos que cuidarnos que no se nos vaya la producción por las fronteras. El informe del mes de diciembre dice que la Argentina era el país de costo de vida más barato del mundo. Defendamos ese nivel evitando el contrabando hacia afuera que nos desabastece.
Pero todo esto no es para nosotros un modelo estático e inmutable. El proceso exige un equilibrio dinámico. La filosofía de nuestro programa es esencialmente dinámica.
La estabilidad de los liberales era con devaluaciones contra el pueblo; estabilidad de la miseria, de la mortalidad infantil, de la dependencia, del atraso del interior, mientras se practicaba la política de tierra arrasada. Contra esto actuamos en la coyuntura y contra esto actuamos también en la estructura.
De allí surgió el Plan Trienal, y sus ambiciosas metas sólo serán posibles si todos somos factores y actores y fiscalizadores. El Plan tiene como destinatario al pueblo argentino.
Hay apresurados de buena y de mala fe, que quisieran que todo se hiciera de golpe o no se hiciera. El mundo de hoy demuestra que hay que crecer con solidez y sin puntos vulnerables. Nada se improvisa, ni se obtiene de la noche a la mañana sin esfuerzo.
El Acta de Compromiso de las grandes centrales empresarias y laborales reconoce esta línea del auténtico esfuerzo para la Reconstrucción y Liberación Nacional que conducirá a la Argentina Potencia. Esa línea no es estática, como he dicho anteriormente, se reajustará cuantas veces sea necesario, en la medida que el proceso lo exija. Lo que es permanente es la filosofía que la inspira, votada clamorosamente por el pueblo argentino y aplicada sin titubeos por el gobierno que lo representa.
LA CRISIS DE COMBUSTIBLE
La crisis de combustible y energía en que se debate el mundo actual y la imprevisión y descuido en que se ha vivido, tenían también que alcanzarnos a nosotros, desde que en ese mundo vivimos (8). Las medidas que ya se han tomado permitirán, sin embargo, neutralizar sus efectos sin grandes sacrificios como está ocurriendo en otras partes. Sobre este punto, y en lo referente a la continencia en el gasto de energía eléctrica, el gobierno debe agradecer a todos los argentinos la colaboración extraordinaria prestada en estos últimos meses, que ha premitido resolver de la mejor manera tan difícil problema (9). Ello me hace pensar que en el ahorro de combustible podremos contar con la misma cooperación ciudadana, lo que nos permitiría un ahorro de más de 600 millones de dólares en el año, que podremos invertir en pozos petrolíferos, para alcanzar la producción total de nuestras necesidades sin pagar precios prohibitivos por el petróleo, que nos llevarían a la necesidad de aumentar correlativamente los precios.
Luchamos por mantener y mejorar paulatinamente la situación económica que hemos recibido, sin lo cual cada argentino tendría que pagar consecuencias. Espero que lo que ya hemos hecho haya sido satisfactorio para todos los que comprenden que lo que se ha destruido en 18 años no lo podemos nosotros recomponer en pocos meses. Sólo podemos garantizar la seguridad de que, si todos somos capaces de cumplir nuestro deber, el año 1974 será decisivo para asegurar un futuro venturoso para la Nación.
LOS SINDICATOS Y LOS EMPRESARIOS
No quiero terminar estas palabras sin agradecer a las organizaciones sindicales, y en especial a sus esclarecidos dirigentes, la alta comprensión que han puesto en evidencia en estos meses del desarrollo del Pacto Social.
De la misma manera que a los empresarios argentinos, que evidenciaron su profundo sentido patriótico, al tomar a su cargo los sacrificios indispensables en bien de la comunidad. Cuando en un país todos sus ciudadanos se dedican a luchar por su grandeza, unidos y solidarios, es muy difícil que no se la logre.
Finalmente, deseo agradecer a todos los argentinos, que comprendiendo nuestra honesta intención han apoyado y cooperado en la Reconstrucción Nacional, punto de partido para la ejecución de toda idea liberadora. Comprendo que tenemos detractores y enemigos, internos y foráneos, que se oponen a nuestros designios, pero comprendo también que ello es lo normal en toda empresa como la que realizamos. Todo depende ahora de que nuestra voluntad y firme decisión de vencer sean más fuertes."
Presidencia de la Nación - Secretaría de Prensa y Difusión
(1) Igualito que la oposición de hoy día :P.
(2) Entre otros pequeños problemas: masacre de Ezeiza, eyección de Cámpora, asesinato de Rucci, etc.
(3) Se refiere a las reformas al Código Penal vinculadas a la lucha contra el terrorismo, que ocasionaron la renuncia a sus bancas de varios diputados de la Tendencia Revolucionaria.
(4) Se refiere al ataque del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) a un cuartel del Ejército en Azul, ocurrido el 20 de enero.
(5) Flor de garantía.
(6) Los párrafos que he remarcado conservan bastante actualidad, ¿entiende?
(7a) y (7b) Como para no cantar la marchita...
(7c) Ésa era inflación reprimida en serio, no la berretada de hoy día :P.
(8) El mundo estaba en plena crisis ocasionada por la disparada del precio del petróleo dispuesta por la OPEP, durante la guerra de Iom Kipur (octubre del '73).
(9) En efecto, ese verano había crisis de electricidad. Perón había hablado por TV al respecto y le había pedido "a mis amigos los pibes, que apaguen las luces que no se necesitan". A veces se hacía querer, el Viejo.
Post Scriptum: al cierre de esta edición, nos enteramos que a falta de la CIA se ha puesto en acción el CIPE. Acataremos verticalmente las órdenes de la conducción del Movimiento.
lunes, septiembre 04, 2006
En recuerdo
No acostumbro poner textos en otro idioma en el blog, pero hoy y en homenaje a las víctimas hago una excepción. El título del documental de Spike Lee me hizo recordar un tema que figuraba en el cuarto álbum de Led Zeppelin, "When the levee breaks" (Cuando se rompa el dique). En realidad pertenece a los bluseros Memphis Minnie y Kansas Joe McCoy, quienes lo escribieron en 1929 motivados por la gran inundación causada por el Mississippi en 1927 (acá pueden escuchar su versión). No soy original, ya desde el momento del desastre este tema fue asociado con Katrina. Pero igual, aquí va la letra:
When The Levee Breaks
If it keeps on raining, levee's going to break,
If it keeps on raining, levee's going to break,
And the water gonna come in, have no place to stay
Well all last night I sat on the levee and moan,
Well all last night I sat on the levee and moan,
Thinking about my baby and my happy home,
If it keeps on raining, levee's going to break,
If it keeps on raining, levee's going to break,
And all these people have no place to stay
Now look here mama what am I to do?,
Now look here mama what am I to do?,
I ain't got nobody to tell my troubles to
I works on the levee mama both night and day,
I works on the levee mama both night and day,
I ain't got nobody, keep the water away
Oh crying won't help you, praying won't do no good,
Oh crying won't help you, praying won't do no good,
When the levee breaks, mama, you got to lose
I works on the levee, mama both night and day,
I works on the levee, mama both night and day,
I works so hard, to keep the water away
I had a woman, she wouldn't do for me,
I had a woman, she wouldn't do for me,
I'm going back to my used to be
It's a mean old levee, cause me to weep and moan
It's a mean old levee, cause me to weep and moan
Gonna leave my baby, and my happy home.
jueves, agosto 31, 2006
Con este sí
Alberto Morlachetti y su trabajo por los chicos
Alberto Morlachetti nació en Córdoba pero se define oriundo de Avellaneda, el lugar donde se crió y al que pertenece. Su infancia no fue fácil, trabajó desde chico, aunque eso no le impidió graduarse como Sociólogo en la Universidad de Buenos Aires. Trabaja desde hace más de treinta años por la niñez, dio origen a una gran obra a través de la Fundación Pelota de Trapo, y es un referente social para los vecinos de Avellaneda como para muchas otras personas y organizaciones del interior del país. No se define perteneciente a un partido pero tiene un claro juicio al hablar de la situación política.
Valora la belleza, la ternura y defiende la vida con ferocidad; habla de grandes ideales con datos muy concretos. Por momentos parece cansado de ver que poco ha cambiado, pero luego se entusiasma y arremete con palabras llenas de esperanza. Algo misterioso y con una intensa vida a las espaldas, Morlachetti es sin duda un hombre fascinante.
Materia prima no renovable. "Los niños son la única materia prima no renovable. Los niños son lo que se debe cuidar. El futuro es hoy, hoy están creciendo sus huesos, su sangre, como decía Gabriela Mistral. Nadie los cuida, y es por eso que el 70 por ciento de nuestros pibes viven bajo niveles de pobreza. No estamos cuidando a nuestros hijos y el futuro está hecho de ellos, nada más que de ellos", expresa.
El inicio. La primera de las obras que encabeza fue Casa del Niño de Avellaneda, con el objetivo de reforzar las estructuras de crianza; reforzar aquellos vínculos que los padres van dejando de lado por razones de pobreza. Los chicos llegan a la mañana temprano y se van a la tardecita. Casa del Niño tiene hoy una población aproximada de doscientos chicos: desde los 45 días a los 3 años van a la guardería y de los 4 a los 14 años están en la Casa. Brindan desayuno, almuerzo y merienda para los chicos que asisten en contraturno del horario escolar; si bien aún no son una escuela, es uno de los desafíos para el futuro. "Una buena alimentación y un buen estímulo a través de los colores, los cuadros, el teatro. Casa del Niño es una estructura muy bella que refleja eso", dice Morlachetti, para quien el arte y la belleza es parte fundamental para el desarrollo humano.
En Casa del Niño funcionan consultorios pediátricos, en los que atienden médicos del hospital Garrahan. Este es un servicio totalmente gratuito abierto a la comunidad ya que "para nosotros la salud es un derecho humano, por lo tanto debe ser gratuito."
Hogares de libertad. La segunda obra a su cargo es Pelota de Trapo, a través de la cual la experiencia nacida en Avellaneda se dio a conocer. Pelota de Trapo y Juan Salvador Gaviota son dos hogares, en los que viven 40 y 20 chicos respectivamente. "Trabajamos con chicos que tienen una condición de abandono, con una orfandad social, pero que tienen padres. Se desintegra el núcleo familiar, y entonces el chico pasa a vivir en la calle, a estar en el lejano país de la intemperie", describe Morlachetti. La relación vincular con el responsable adulto es el sostén de estos hogares. Así lo explica Alberto: "Se establece una relación vincular con el educador, el educador está ahí, no hay turnos rotativos, vive y se desarrolla ahí. No es un hogarcito, no es una familia sustituta. El educador establece un vínculo con el chico, ese vínculo seduce al chico, seduce para una vida mejor. En ninguna forma le corta las alas, la libertad de un chico es un insumo básico."
Seducir para la vida. Algunos chicos ingresan con delitos primarios, y la casi nula reincidencia es uno de los orgullos de quienes trabajan en Pelota de Trapo. "La figura referencial es muy fuerte, porque los chicos que vienen a Pelota de Trapo o a Juan Salvador, vienen de un sistema que los ha seducido para la muerte. Entonces la tarea fundamental del educador es seducir para la vida. Y seducir para la vida significa volver a acariciarlos, volver a nutrirlos, entender que un beso no es una ridiculez, sino que es la mejor sensación entre dos seres humanos que se quieren. Y eso no es fácil, eso no lo pueden hacer los celadores de los institutos ni los guardacárceles de los servicios penitenciarios", cuenta.
Un niño sin niño. "El chico deviene adulto en contacto con adultos, y deviene humano en condiciones humanas, … por eso el chico en los institutos o los adultos en las cárceles establecen contacto con la institución, con las paredes, no con personas, todos rotan, y nunca nadie queda fijo, para amar; y la gente nació para amarse (…) La magia de los reyes magos, esconderse en algún pesebre, esto es tan necesario como frotar la lámpara de Aladino para pedirle los tres deseos al genio, sin esto no hay niñez. Como no hay niñez, no les das los insumos básicos de la crianza humana: pan, ternura, caricia, guardar su primer dientecito de leche, su primer cuaderno, son cosas básicas que hacen al niño. Si vos le sacás todo eso a un chico no existe niño, existe otra cosa, es ‘un niño sin niño’ como decía Serrat."
El trabajo de aprender. La imprenta es otra de las obras surgidas de la sensibilidad de Morlachetti, donde el trabajo es concebido en clave educativa, como fuerte factor pedagógico para los chicos que muchas veces son apartados de las estructuras escolares porque no entran en los esquemas curriculares. "Muchos de estos chicos en estas escuelas son resistidos, porque la escuela tiene una currícula fija, que no puede entender que estos chicos cometan travesuras. Y se confunde a veces la travesura con un delito, y nosotros entendemos que eso es un horror pedagógico. Nunca hay que confundir travesura con delito", explica.
En la imprenta los chicos aprender a escribir, a realizar operaciones matemáticas básicas, y los hábitos de una responsabilidad compartida. Con el mismo criterio surgió una panadería, y luego una granja en Florencio Varela.
Comunicar. "Creamos la Agencia de noticias porque creíamos que debíamos tener una agencia de noticias de niñez y juventud propia. Al principio estaba pensada solamente para los hogarcitos, y hoy tenemos 60 mil lectores", cuenta casi con sorpresa. Todos los días se cargan notas en la página web, se envían correos a los miles de lectores, que aumentan a razón de tres a cinco por día. Además se publica un boletín impreso que se distribuye a los suscriptores semanalmente. El contenido de ambas publicaciones proviene de material publicado por otros medios, noticias propias o de la red de organizaciones con las que están ligados en el interior del país.
Plantar un árbol. "Cuando fundé Pelota de Trapo los chicos que llegaban con toda su carga de violencia tenían que plantar un árbol, y entonces se planteaba toda la discusión de cómo había que plantarlo -porque era en un terreno de deshecho industrial- si hay que ponerle tierra negra, si un balde, entonces si era medio lleno, o lleno del todo… porque era más pesado para trasladarlo, y eran tan tránsfugas… y yo los quería tanto. ¿Por qué yo hacía plantar un árbol? Porque yo creía que iba a ser una plaza, iba a ser la plaza más hermosa de todas, porque yo creí que Pelota de Trapo iba a desaparecer… evidentemente han pasado muchos años y Pelota de Trapo está. Todas esas cosas salieron bien, yo no me puedo quejar, pero de todas formas nosotros trabajamos sobre un universo muy acotado. Nosotros podremos atender muchos chicos por día, y es un número insignificante dentro de nueve millones de pibes que se están muriendo por la pobreza."
Más obras. La biblioteca es gratuita y abierta al barrio, donde muchos chicos concurren a estudiar a diario. La Escuela de Educadores se suma a la lista: es concurrida por gente de todo el país y también de Uruguay y forma docentes para atender niños en los hogares Pelota de Trapo y otros. En las mismas instalaciones funciona la Escuela Gráfica, donde se forman hasta llegar a ser oficiales gráficos, que ingresan al mercado a través de un sistema de pasantías que les permite realizar prácticas en el último periodo del aprendizaje que dura alrededor de 18 meses.
Vinculados. "En 1987 nació el Movimiento de los Chicos del Pueblo, junto a la figura del obispo Novak, y en ese momento el padre Carlos Cajade, que acaba de morir. Después surgieron las marchas, por supuesto nuestros movimientos deben ser necesariamente pasivos", dice Morlachetti, que está planeando sus vacaciones: subirse al auto y recorrer las obras del interior del país, solo y sin demasiadas previsiones, es su idea del tiempo libre para éste verano.
¿Qué necesitamos? "Habrá que erradicar el hambre, traer trabajo a la gente, alegría a los hijos, educación a nuestros niños, de lo contrario no hay futuro, no hay nación para nosotros. Una nación es rica cuando su pueblo es rico. Todo aquello que vaya en contra de nuestra Constitución es una deuda magna, si hay hambre de nuestros niños es una deuda magna, si no hay escuela para nuestros niños es una deuda magna. ¿Qué nos pasó a la humanidad para que lleguemos a donde estamos? Una humanidad donde contás hasta tres y se muere un niño. Una humanidad que tributa 30.000 niños a la muerte todos los días. Creo que alguna vez tenemos que ponernos de acuerdo los seres humanos en otro tipo de sociabilidad humana, ¿cuál es? no lo sé. Distinta por supuesto", concluye.
Itatí Cabral
miércoles, agosto 30, 2006
Yo no voy
A mí me resulta más gratificante difundir esta solicitada aparecida el domingo pasado (según creo, únicamente en Página/12). Una cosa es perder a un hijo (lo que no le deseo a nadie, y en ese aspecto respeto y acompaño los sentimientos del Sr. Blumberg), y otra muy distinta cómo se actúa en consecuencia a lo que se ha sufrido. Ahí, yo estoy con los firmantes de este texto.
SOLICITADA
De seguridad hablamos...
Nosotros, Madres, Padres, Hermanos, Hermanas, Hijos e Hijas que hemos perdido a nuestros seres amados en forma violenta queremos, por este medio, contribuir al debate social sobre el tema de la inseguridad. Y hacerlo desde la terrible experiencia de haber atravesado la tragedia, pero también desde la reflexión y el sentido común. creemos que la violencia que condiciona nuestra sociedad tiene orígenes mucho más profundos y complejos que la visión utilitaria con la que se quiere tratar el tema en estos días.
Nosotros, que hemos vivido en carne propia el problema, sabemos que esto no se soluciona con dos o tres medidas mágicas. Nunca resulta tapar el sol con el dedo.
La violencia campea por estas tierras desde hace tiempo: la violencia de la tortura, la desaparición forzada de personas, la policía de gatillo fácil, la corrupción de bolsones del Estado, la impunidad generalizada y la ineficiencia de los órganos encargados de aplicar la Ley. Durante décadas de salvaje exclusión y corrupción, se destrozó el tejido social y se multiplicó el desamparo. En la ideología del cada uno por su cuenta, del no te metás, del sálvese quien pueda. 30 años de decadencia no se recuperan con medidas cosméticas. Esto tiene un costo: la vida de nuestros hijos.
Por ello queremos llamar a la cordura, a recordar que la policía de la mano dura llenó de cuerpos las calles y probó que no es la solución, es parte del agravamiento del problema. El conflicto es mucho más complejo, ¿de qué sirve aumentar las penas si las cárceles son depósitos de personas y en los hechos terminan siendo una universidad de delincuencia y degradación humana? La solución está del lado de la educación, la recuperación y la reinserción de quienes han delinquido.
De paso, recordemos que los primeros en entrar y salir de las cárceles son los poderosos comprando voluntades para torcer el sistema, dando el ejemplo de que es posible violar la Ley impunemente. Cuando se habla de menores, ¿no deberíamos empezar por preguntarnos qué hacen en la calle en lugar de la escuela? ¿Y quién les vende las armas o el paco? (Porque los niños no los fabrican).
Si queremos hablar de Seguridad, hablemos de Políticas de Estado que abarquen la educación, la salud, la igualdad de oportunidades, la asistencia a la niñez en peligro, trabajo para sus padres y vivienda para las familias. De igualdad ante la ley, acceso a la Justicia, reconstrucción de las Instituciones.
Decimos que la seguridad es una consecuencia de la justicia, la equidad, el respeto al otro y la solidaridad, no lo contrario. Es imperativo otorgar de hecho y de palabra una indiscutible jerarquía de valor supremo a la vida. Con cumplir con la Constitución alcanza. Seguridad y Derechos Humanos son sinónimos, no opuestos. Las soluciones mesiánicas no sirven.
Por eso llamamos a la búsqueda de consenso, al abordaje multidisciplinario, la tolerancia hacia el diferente, a arrojar salvavidas en lugar de atar piedras de molino al cuello, ése debe ser el camino. El que esté libre de culpa que arroje la primera piedra, pero se hará responsable del crimen subsiguiente.
Este es un camino largo y arduo, pero es el único camino que toda sociedad humana debe asegurar para todas y todos. Vale la pena, porque la próxima víctima puede ser tu hijo.
Laura y Gustavo Melmann (Natalia) - Rosa y Néstor Bru (Miguel) - Dolores Demonty (Ezequiel) - Raquel y Jorge Witis (Mariano) - Mónica y Delicia Britos (Santiago del Estero) (Osvaldo) - Pablo Blanco (Lautaro) - siguen firmas...
viernes, agosto 18, 2006
Llamado a la solidaridad
Asunto: Contra el cierre de la Cárcova
De: "Centro Argentino de Investigadores de Arte"
Fecha: Thu, 17 Aug 2006 12:50:11 -0300 (ART)
A nuestra Comunidad Educativa:
Les solicitamos nos ayuden a difundir este evento todo lo posible y lo transmitan a los medios de comunicación que tengan posibilidad de contactar, porque es muy importante que este Festival reciba el máximo apoyo de toda la comunidad del IUNA para recuperar la Escuela de Bellas Artes "Ernesto de la Cárcova", esta emblemática, histórica y prestigiosa institución que la repudiable acción política del Rectorado del IUNA consiguió cerrar quedándose con el predio, el Museo y el edificio.
Muy agradecidos.
Cordialmente
Prof. Julio García Cánepa
Decano Director
Dpto. de Artes Musicales y Sonoras
www.artesmusicales.org
Domingo 20 de agosto desde las 12 hasta las 18 hs. en Dellepiane 1701 y Costanera Sur (enfrente de la fuente de las Nereidas)
Festival Artístico Interdisciplinario
(visuales, teatro, danza, música, audiovisuales)
Contra el cierre de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova.
Los estudiantes, docentes y no docentes de la Cárcova; los estudiantes de Formación Docente, Arte Dramático, Danzas, Audiovisuales, Visuales y Música invitamos al festival artístico para expresar nuestro repudio al intento de la Rectora del IUNA Liliana Demaio de cerrar la histórica Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova y su Museo de Calcos, para transformarlos en un centro cultural, privando a las actuales y futuras generaciones de estudiantes, del espacio que el maestro de la Cárcova creó en 1923 como el postgrado de Artes Visuales.
Los esperamos este domingo para defender la educación publica y gratuita de arte, y los postgrados gratuitos de esta histórica Escuela Superior.
Haciendo un poco de historia...
El Instituto Universitario Nacional del Arte fue conformado a partir de las distintas escuelas terciarias de arte: López Buchardo de música, Cunill Cabanellas de Teatro, Prilidiano Pueyrredón, Escuela nacional de Cerámica y Ernesto De la Cárcova de Artes Visuales, Antonio Barceló de Folklore, Maria Ruanova de Danza. El IUNA es la primera universidad pública autónoma y autárquica dedicada íntegramente a los lenguajes artísticos del país y la única en Latinoamérica. Nacimos por decreto, bajo la Ley de Educación Superior en el gobierno de Carlos Menem, quien dispuso a Raúl Moneta como Rector Normalizador. Por mas de 6 años Moneta
se encargó de tejer nefastos manejos legándonos un sistema viciado y corrupto, aun así en junio de 2005 antes de terminar su mandato, presentó su renuncia para evitar ser destituido. La Prof. Liliana Demaio (ex decana del Dpto. de Arte Dramático) es elegida de manera ilegítima durante las vacaciones de inverno sin propuesta para la universidad y sin el 50% de los consejeros estudiantiles en sus bancas. Desde que asumió bajo el lema de "pluralidad y consenso", no ha hecho más que boicotear el voto de los consejeros docentes y estudiantes. Hoy peligra no sólo la educación universitaria publica y gratuita, sino también lo que debería ser patrimonio nacional: la escuela de postgrado en Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, que históricamente pertenece al lenguaje de las Artes Visuales y además fue creada y gestionada por el artista Ernesto de la Cárcova para la producción de este Arte. Esto consta en el dictamen del Ministerio de Educación de la conformación del IUNA que además fue ratificado por resolución del Consejo Superior del 2006.
Haciendo oídos sordos a todo esto, Demaio dispuso por resolución que el presupuesto, los terrenos, los muebles e inmuebles, el gabinete de estampas, el museo de calcos y la biblioteca quedaran en manos de su rectorado, y dependiendo la cuestión académica del Dpto. de Visuales.
Es importante aclarar que lo que hoy sucede en La Cárcova es solamente una muestra del desastre presupuestario que la rectora supo construir, dejando a todos los departamentos de esta universidad sin el presupuesto básico para sostener el pago a docentes y los espacios áulicos adecuados para cada lenguaje, sosteniendo además sedes aranceladas. El día 10/08/06, durante la sesión del Consejo Superior se volvió a votar la transferencia de La Cárcova, pero contrariando el espíritu de lo ya resuelto en consejos anteriores, dejando de lado lo consensuado por estudiantes, docentes y no docentes de nuestra comunidad. Desde Moneta en el pasado hasta Demaio en la actualidad, no nos sorprende que su política que divide para gobernar, que corrompe para acumular poder repetidamente deje el arte y a sus hacedores afuera, en aras de la sociedad de consumo.
miércoles, agosto 09, 2006
La verdad es otra
Entonces, me sentí quizás como Adorno cuando dijo "No se puede hacer poesía después de Auschwitz"...no se puede escribir después de ver esto.
Pero la vida sigue, aquí y allá (para los que todavía sobreviven). Y no se logra nada quedándose callado o de brazos cruzados. No soy un admirador incondicional de Horacio Verbitsky. Pero esta nota que publicó el domingo en Página/12 me conmovió profundamente y comparto en gran parte sus conceptos. Sé a qué foto del Holocausto se refiere, es imposible de olvidar. Y al igual que le pasa a él, a la foto que acompaña a su texto (no la pongo aquí) tampoco la voy a olvidar mientras tenga conciencia.
El niño gris
Por Horacio Verbitsky
La imagen del niño gris me asediará mientras viva, como ocurre con una del Holocausto en la que un chico de cinco o seis años, arreado rumbo a la solución final nazi a punta de ametralladora, camina con las manos en la nuca y mira con estupor a la cámara. Es decir a mis ojos.
El niño gris no mira. Sus ojos están cerrados. Un hombre lo lleva en andas, en posición vertical. Sólo unos fluidos que gotean de su nariz y de su boca indican que no se trata de una escultura. Cada partícula de su cuerpo y de sus ropas están cubiertas con el polvo de la mampostería del edificio que se derrumbó sobre él en Qana, acaso la ciudad bíblica en la que Jesús hizo el trueque milagroso de agua en vino durante la celebración de una boda. Pero hoy se celebran funerales y no hay milagro que pueda despertar de un sueño espantoso a esa criatura y a quienes vimos su foto.
El doble mensaje del descargo posterior es un anecdótico agravante: mientras el gobierno israelí niega haber sabido que en ese edificio hubiera civiles refugiados, un videoclip que hacen circular por Internet sus organizaciones de apoyo muestra una toma aérea de un supuesto camión lanzador de cohetes que luego de cumplida su tarea estaciona en el garage de una casa. Con tal inteligencia, sus aviones atacaron un camión frigorífico que cargaba verduras y liquidaron a los campesinos que las habían cultivado. La secuencia fílmica de propaganda israelí es tan confusa como la que Colin Powell presentó en las Naciones Unidas para demostrar que Irak poseía armas prohibidas y que el propio ex Secretario de Estado terminó por reconocer como falsa. Pero letreros en hebreo e inglés explican cada cuadro hasta llegar a la conclusión de que si los agresores se refugian entre civiles es legítimo masacrarlos. No es así. Semejantes medios descalifican cualquier fin. Ninguna meta vale la pena de ser alcanzada a ese precio, ninguna ofensa previa lo justifica, cuando ningún peligro corre hoy la existencia de Israel.
Este horror insoportable fue planificado a lo largo de años. Es parte de una campaña que comenzó en octubre de 2001 con los bombardeos y la invasión estadounidense en Afganistán. Prosiguió en junio de 2002 cuando Bush formuló la doctrina del ataque preventivo y dijo que la única estrategia posible era golpear primero, “enfrentar las peores amenazas antes de que se concreten”. Millones de toneladas de bombas fueron arrojadas preventivamente sobre Irak a partir de marzo de 2003 pese a la evidencia de que no había relación entre su gobierno y la organización saudita que en setiembre de 2001 atacó los símbolos del poder militar y financiero en Washington y Nueva York. Cuando se demostró que en Irak tampoco había armas de destrucción masiva, Estados Unidos cambió de excusa: se trataba de llevar la democracia a ese país y de remodelar el mapa de Medio Oriente.
En abril de 2003 se difundió la denominada “Hoja de ruta” estadounidense. Corolario de la doctrina de la guerra preventiva, ese plan se desentiende de la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental y centra sus propuestas en el combate a la violencia palestina, concebida casi como una esencia, un argumento ontológico sin relación con el sufrimiento de un pueblo expulsado hace más de medio siglo de su tierra.
Consecuencia de todo ello fue el desconocimiento de la autoridad ejercida por Yasser Arafat, en procura de establecer un nuevo gobierno palestino “que actúe con decisión contra el terror y tenga voluntad de construir una democracia activa basada en la tolerancia y la libertad”, según la Hoja de Ruta. A ello siguió el sitio y demolición a las oficinas de la Mukata’ah en Ramalah, donde el líder histórico de la causa nacional palestina sobrevivió meses sin luz y con escasos alimentos, y por último su misteriosa muerte debida con alta probabilidad a un deliberado envenenamiento. Lejos de allanar el camino hacia una negociación de paz, la desaparición de Arafat la hizo cada vez menos probable. El creador de Al Fatah y la OLP no sólo había luchado por independizar de Israel a su pueblo. También buscó liberarlo de la tutela de los reaccionarios gobiernos árabes con los que prefería entenderse Israel.
El desprecio y el aislamiento al que Israel sometió a la débil presidencia de Abu Mazen, que sucedió a la de Arafat, condujo en enero de este año a la victoria electoral del partido islámico de la resistencia, Hamas, vinculado con Irán. No se entiende por qué ese resultado causó tanta sorpresa, si la anterior invasión israelí al Líbano provocó el surgimiento del también islámico movimiento Hezbolah, bajo control sirio.
Hamas y Hezbolah son, además, dos organizaciones confesionales, a diferencia del movimiento laico e independiente que lideraba Arafat. Pero las bancas que ambos movimientos ocupan en los gobiernos libanés y de la Autoridad Palestina las ganaron en comicios libres. Desde que asumió el nuevo gabinete palestino, Israel le negó el agua y la sal y en el comienzo de la última ofensiva arrestó a sus ministros y demolió sus sedes, para demostrar que la democracia es un lujo que no se pone al alcance de cualquiera. La Argentina conoció hace medio siglo esa ilustrada concepción de la democracia sólo para los democráticos, que no suelen coincidir con las mayorías, en consecuencia proscriptas y reprimidas hasta la desesperación.
La necedad de la dirigencia judía argentina, que ofreció su tribuna al embajador de Israel para que justificara la brutal violación de su país al derecho internacional humanitario y de los derechos humanos la emparenta con el lobby judío de los Estados Unidos, que ha contribuido a impedir cualquier acuerdo negociado entre los pueblos de Israel y Palestina. Para mayor irrisión ese acto provocativo se realizó a pocos metros de la esquina de Palestina y Estado de Israel, que simboliza la afectuosa convivencia entre las colectividades árabe y judía, sin igual en el mundo. Todos deberíamos cuidarla como el precioso capital que es y que el menemismo malversó como tantos otros bienes sociales. En el aniversario del atentado contra la AMIA, esa misma conducción no tuvo mejor idea que reclamar la ruptura de relaciones con Irán, como si los dos bombazos de la década anterior no le hubieran bastado para aprender la virtud de la prudencia.
Cuesta creer que las maquinarias militares y de inteligencia más sofisticadas del mundo obtengan resultados tan contrarios a los que declaran perseguir. Por torpeza o por cálculo, los misiles estadounidenses e israelíes siembran teocracias que desplazan a gobiernos laicos, ya sean dictatoriales como el de Saddam Hussein o relativamente democráticos como los del Líbano y la Autoridad Palestina. Las réplicas de Hamas o Hezbolah, ya sean bombas humanas o cohetes (mal) guiados, son tan insignificantes en proporción que es ridículo establecer cualquier equivalencia. Pero también recaen sobre los civiles. La guerra pasa a ser un estado permanente y del resto del mundo sólo se reclama que se habitúe al martirio de los niños grises.
Para eso no cuenten conmigo. Detener la mano asesina es un imperativo categórico.
lunes, agosto 07, 2006
Qué fiaca que tengo
Oficialistas y opositores
País que se repite éste. Como tragedia, como comedia, como lo que sea. Pero que se repite, se repite. Ahora, el ambiente político (no el social: el social permanece ajeno a todo este estruendo) estalla a cada minuto porque el kirchnerismo ha impuesto una ley a la que llaman de los superpoderes. El país político, en suma, se ha dividido en dos: el oficialismo y la oposición. Se dirá que siempre está dividido así y que todo oficialismo debe tener una oposición que lo controle. Es cierto. Pero –aquí, hoy– el oficialismo y la oposición se llevan a las patadas, se agreden, se arrojan motes con frecuencia inverosímiles. Pero, según dije, esto no es nuevo. Es posible detectar en la figura romántica (es un excelente poeta) de Santiago Kovadloff una versión siglo XXI de Echeverría. Y en Beatriz Sarlo una de Victoria Ocampo. Este sería el bando unitario. El hegemonismo de Kirchner, su manejo del aparato justicialista y su militancia en la izquierda peronista de los ’70 (que reivindicaba a los gauchos del federalismo) lo ubican en la franja federal. Esa historia se conoce. Juan Manuel era autoritario y los jóvenes románticos de Montevideo y la sociedad de los pudientes reclamaban por las libertades públicas. Luego –en el siglo XX– el país se dividió entre personalistas y antipersonalistas. Los primeros se nuclearon alrededor de don Hipólito Yrigoyen, que había regresado al gobierno en 1928 y era acusado de demagogo, populista, amigo del pobrerío y otras calamidades. Del otro lado, estaban los antipersonalistas, que habían surgido al calor de la presidencia de Marcelo T. de Alvear, hombre de refinados modales, afecto a las veladas del Colón y frecuentador de terratenientes, poetas como Lugones y militares como Agustín P. Justo. Por último, Perón y los antiperonistas. Los antiperonistas representaban la democracia, la libertad y el republicanismo pisoteado por la demagogia populista del líder obrerista y militar.
Tenemos, entonces, tres relaciones binarias. Unitarios y federales. Personalistas y antipersonalistas. Antiperonistas y peronistas. ¿Qué tienen en común los primeros? Reclaman por las libertades civiles pisoteadas, afirman que se ha ultrajado a la república, que la demagogia cunde, que el líder populista manipula a las mayorías en su beneficio, que la democracia está ausente y la cultura también, pisoteadas ambas. Hay, siempre, presos paradigmáticos: Tagle, Mármol y el general Paz bajo Rosas. Balbín y, no perdamos el tiempo, Victoria Ocampo bajo Perón. (Hubo muchos más, pero me refiero a los paradigmas que arman el relato.) ¿Qué tienen en común los segundos? Son personalistas, líderes, son férreamente obedecidos por los partidos que representan, no tienen apego a las formalidades del poder dado que prefieren ejercerlo más que honrarlo y –por egoísmo, por convicción o por lo que sea– se acercan a las masas y las benefician.
Kirchner obtuvo esa ley que quería. La reclama porque –dice– no lo dejan gobernar. Con esta ley sus decisiones saldrán más veloces y seguramente aumentará su caudal en las encuestas. Kirchner tiene, en efecto, una tendencia hegemonista. Debiera saberse que no hay gobernante de raza que no se enamore del poder. K lo sucede a De la Rúa, que no ejerció el poder y llevó el país al cuasi desastre. Esto la gente lo sabe, de aquí que le agrade la figura fuerte, el porte de soberano que exhibe Kirchner. (Además, De la Rúa anda libre, sus hijos –un monumento a la tilinguería y la corrupción– se siguen llenando de oro, el estado de sitio de ese radicalismo provocó treinta muertos y, para colmo, ahora viene Shakira.) Volviendo: K tiene porte de tipo que quiere gobernar y que no lo molesten. Esto, a la gente, le gusta, le gusta también que el país crezca, que la economía ande bien y seguramente Kirchner (quien, que nadie lo dude, será el candidato del 2007) se alzará con una segura victoria en las urnas.
El 2 de agosto, un día antes de conseguir los superpoderes, Kirchner, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, impulsa un homenaje al obispo Angelelli, asesinado el 4 de agosto de 1976, en tanto muchos demócratas y republicanos de hoy escribían editoriales escalofriantes o de elegante apoyo a la Junta de Videla. El oficialismo, hasta la fecha, ha sido acaso excesivamente reticente para publicarlos. Kirchner, en la Rosada, declara duelo nacional la fecha de la muerte de Angelelli y dice que lo hace “en conmemoración a los religiosos víctimas del terrorismo de Estado”, también dice que Angelelli era “un obispo comprometido con el pueblo”. A mí me parecen muy importantes estas cosas de este gobierno y sé que nadie de la oposición republicana habría hecho algo así. En principio, porque muchos eran cómplices del poder que mató a Angelelli. Pero –y desearía ser claro en esto– cuando uno rinde homenaje a un hombre de la conmovedora valentía de Angelelli tiene que recordar que la opción de esos sacerdotes de los setenta (porque, en los setenta, señores, hubo curas revolucionarios, y no llevaban metralletas sino la pasión de Jesús por los pobres, y jamás cambiaron una palabra con Galimberti o Firmenich) era, sigo, la “opción por los pobres”. Son varios en el país los que desean marginarse de la antinomia oficialismo y oposición. Son varios los que le piden al personalista que gobierna y que pide más poder para gobernar que, si lo obtiene, sea para ejercer la opción que ejercía Angelelli: la opción por los pobres. A mí siempre me conmovió el modo que tenían los pastores de los setenta de enunciar su modo de comprometerse en lo político: siempre me gustó cuando hablaban de la opción por los pobres. Si hay superpoderes, que sean para esa opción. Si se honra a Angelelli, que se honre a su causa. Si esa opción se ejerce al costo de menguar algunas virtudes democráticas, vale. Pero si no, nosotros nos quedamos huérfanos. Sin paradero. Porque no podemos engrosar las filas del republicanismo. Porque sabemos (y volveremos sobre este tema) que los reclamos de democracia y republicanismo siempre vinieron de quienes, en el poder, los negaron, porque sabemos que bajo el manto de la democracia y la república el poder fue asaltado por militares, ganaderos, diplomáticos alineados con Estados Unidos, macartistas y siempre una elite intelectual sumisa, silenciosa o, sin más, cómplice. Piénsese en el papel que jugaron Jorge Luis García Venturini y Víctor Massuh antes y después del golpe del ’76. Será, además, atinado observar que nadie de la oposición republicana le pide a Kirchner que intensifique la opción por los pobres que predicó Angelelli. Eso pareciera no importarles. No les importó a los unitarios. No les importó a los antipersonalistas. No les importó a los antiperonistas del ’55, que mataron clandestinamente, fusilaron y persiguieron. Siempre, para los pobres, vinieron tiempos duros toda vez que asaltaron el poder los salvadores de la República.
Pero, si Angelelli estuviera entre nosotros, estaría con la democracia. ¿Por qué? Porque a él lo mató la negación de ella, lo mató la dictadura. De aquí que haría suyas las dos opciones: la opción por los pobres y la opción por la democracia. Y aunque nuestra democracia no dio de comer y ha tratado muy malamente a los pobres, Kirchner deberá respetar esas dos banderas: la de los pobres y la de la democracia; aunque ésta a veces lo incomode, ya que es posible que lo fastidien algunos laberintos en los que encuentra trabas a su personalismo. Pero esto no es, como dice Sarlo, por su pasado setentista. La generación del ’70 no creía en la democracia porque la democracia era una palabra de los represores y hasta de los asesinos. Y si soñaba con un estado revolucionario era porque era hija de los tiempos y soñaba, sobre todo, con la revolución. Sin duda, Sarlo ya no sueña con nada de eso y está muy cómoda con haber llegado de la izquierda marxista a las páginas de La Nación. Bien, ya es lo que se propuso desde 1984: nuestra Victoria Ocampo. (Mejor dicho: la de ellos.) Pero debería respetar la historia de sus compañeros de ayer; hoy, la mayoría, desaparecidos. ¿Qué conocíamos nosotros, en los setenta, de la democracia? Los golpes militares, los fusilamientos que Walsh nos narró en Operación Masacre, los bastones largos, el derrocamiento de Illia (porque, sin duda, habría de dar elecciones libres y eso traería al “tirano prófugo”), el asesinato de Felipe Vallese, de Santiago Pampillon, la matanza de Trelew, todo eso se hizo en nombre de la democracia. Cuidado, entonces, con hacer de la palabra “república” el camino hacia una nueva aventura inicua. Y escúchenos, Presidente: la opción es la de Angelelli y, hoy, todavía, la miseria sigue aunque se lo venere en el Salón Blanco de la Rosada. Si los superpoderes son para esa opción, que pasen. Pero si no, ¿qué hacemos nosotros, los que queremos un país justo y libre que alimente a sus pobres?
miércoles, julio 26, 2006
Ni el huevo duro ni la mano dura
El huevo duro y el agua tibia
por Sandra Russo
Yo no descubrí el huevo duro ni el agua tibia –dice Alberto Morlachetti cuando se le pregunta cuáles cree que fueron las razones por las que cuando la organización sueca Radda Barnen (la filial escandinava de Save the Children) evaluó el índice de reincidencia de los menores con problemáticas delictivas que él aloja en la obra Pelota de Trapo, ese índice fue de apenas el 2 por ciento. Ese sondeo fue realizado a pedido de Naciones Unidas, y fue el comienzo de una serie de reconocimientos de organismos internacionales para Morlachetti, cuyo trabajo transcurre constante, en silencio, rodeado de una bandada de colaboradores que lo adoran, en varias manzanas del partido de Avellaneda.
Morlachetti decía que él no descubrió ni el huevo duro ni el agua tibia, porque lo que viene haciendo desde 1974, mucho antes de que la problemática de los menores institucionalizados estallara, fue, según él mismo explica, aplicar un concepto que rescató del educador brasileño Paulo Freire: “Nuestro compromiso con los niños no es caritativo ni piadoso; es un compromiso amoroso”.
Tapa de diarios fue Juan Carlos Blumberg, cuyo caballito de batalla es bajar la edad de imputabilidad de los menores. Pero nunca Alberto Morlachetti. Sí fue tapa de diarios una de sus iniciativas más potentes: la Marcha de los Chicos del Pueblo, que cada año recorre el país para hacer visibles esos cuerpitos débiles que tienen voz pero no encuentran oídos. Las pancartas que levantan esos niños incluyen una leyenda contundente: “El hambre es un crimen”.
Morlachetti es sociólogo pero se le nota poco. No es la teoría lo suyo. Es la acción, la obra, el proyecto concretado. En 1974, después de una vida difícil y pobre, agradecido al lugar que le dio Evita a la niñez de su generación, Morlachetti creó La Casa de los Niños, y lo hizo con un crédito que consiguió merced a la hipoteca de su casa. Años más tarde, en 1982, todavía en dictadura y advirtiendo la noche que, aunque llegara la democracia, amenazaba a los niños pobres, que fueron más, cada vez más, cada año más, y cada día más pobres todavía, fundó el Hogar Pelota de Trapo, que empezó en una cancha de fútbol donde se filmó aquella película clásica nacional. Allí, hoy hay niños, niñas y adolescentes que son cuidados y educados con una premisa que Morlachetti desparrama en todas sus obras: esos niños y niñas tienen derecho también a la belleza. No quiere hogares pobres para pobres. Quiere hogares dignos, comida rica, calor en invierno y refresco en verano, quiere subir el piso al que tiene derecho un niño pobre. No basta con llenarle la panza y darle un techo. Tiene que tener trabajo, juego, diversión. Como cualquier otro. Esta idea, más bien simple, no es la que rige en otros hogares de este tipo. “Son como mis hijos, tengo que darles lo que le daría a un hijo”, dice él.
Y lo que cualquier hijo recibe de su padre es básicamente la certeza de una presencia. Ése es el gran descubrimiento de Morlachetti y ésa es acaso la razón por la que los chicos que tienen la suerte de entrar en alguno de los hogares de Pelota de Trapo no desperdician. Hay alguien. En las buenas y en las malas, hay alguien. Si hay un logro, hay alguien. Si hay un fracaso, también. Y ellos devuelven lo que reciben. En esos hogares de Avellaneda en los que hay perfume a tuco y a gajos de naranja, flota en el aire eso que bien podría llamarse amor.
El 1986, Morlachetti creó el Hogar Juan Salvador Gaviota, para chicos con causas penales y chicos abandonados. Esos chicos necesitaban –se dio cuenta él con el tiempo– ocupar sus horas en algo enaltecedor y productivo. Y así y por eso nació poco después la Escuela Talleres Gráficos Manchita, una imprenta en la que, entre otras cosas, se edita el boletín Pelota de Trapo, cuyo objetivo es cambiar el eje de la mirada sobre estos niños: no son el enemigo. Son las víctimas de un sistema que les cierra la puerta en la cara.
Y también nació luego la Panadería Panipan, que abastece a los hogares y al barrio, y donde los chicos mayores trabajan orgullosamente y muestran sus masas, sus facturas, sus galletas, sus alfajores y empiezan a ofrecer servicios de catering. Y también está el Jardín Maternal Pulguitas, para los más chiquitos. Y en Florencio Varela está la granja Azul, un lugar de recreación en el que los chicos también descansan, se ríen, se divierten.
El universo que Alberto Morlachetti creó para esos chicos es amable, acogedor, amoroso. Hay palabra de honor y confianza en el otro. Él no descansa. Siempre hay algún nuevo proyecto dando vueltas y siempre es poco todo lo que se hace. Pero en cada eslabón de esta cadena de trabajo que, en resumen, es la vida misma de Morlachetti, lo que hay es una causa abonada con constancia y convicción. Hay resto para atajar al más débil en un país en el que los débiles han sido siempre maltratados. Por todo eso, para Alberto, una tapa y más que una tapa, un abrazo en nombre de todas las vidas jóvenes que rescató del destino que tenían marcado.
jueves, julio 20, 2006
Dolor
Milonga del Moro Judío
Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.
Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.
No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.
Y a nadie le dí permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.
martes, julio 18, 2006
Auxilio por favor
El tema es que en Clarín del sábado 8, intrigado por el título principal de tapa "Carrió toma distancia de su propio partido", me pongo a leer un reportaje hecho a la diputada. Donde a la última pregunta: "¿Cuáles serán los ejes de la campaña para 2007?" ella responde lo siguiente:
"—Eso lo va a fijar el partido en diciembre. No va a haber estrategia hasta entonces. Yo estoy preocupada por otras cosas, por la educación especialmente. Porque cambiar la cultura es someter a refutación los viejos paradigmas: pensar lo nuevo y accionar en consecuencia. Por eso acabamos de subir a nuestra página web (http://www.elisacarrio.com.ar/) un ensayo que denominamos La Educación como política central del porvenir. A esa cuestión apostamos."Evidentemente este documento debía ser muy importante para Lilita, ya que considera al tema de la educación más prioritario que la estrategia electoral. Me puse a leerlo, y...epa, me quedé sin palabras ante tamaño derroche de erudición y de ideales universalistas. Mientras me recuperaba, leí que Pablo de La Barbarie se me había adelantado en el análisis de este texto liminar. Je, en realidad yo ya le había pedido que lo leyera y diera su opinión. Igualmente él me invita a profundizar cuando escribe:
"De todos modos, creo que vale la pena la tarea de leer y discutir ese documento, no por lo que dice el documento en sí mismo, sino por el lugar que ocupa Carrió en el imaginario político porteño, así que vamos a estar mirando El lobo estepario, a ver qué se dice."
Bueno, qué decir...Estamos frente a un documento que nos invita a pensar nada menos que una nueva civilización, dando por sentada la crisis de todos los paradigmas que dieron fundamento a la escuela pública: el Estado Nación, la construcción del sujeto como ciudadano del Estado, el Yo/Conciencia cartesiano, la primacía del conocimiento científico-tecnológico frente a los demás saberes, la antinomia laicismo vs. enseñanza religiosa, el concepto liberal productivista...
Aquí viene mi pedido de auxilio, quisiera que aquellos que visitan esta página me ayuden a dilucidar si este documento nos da realmente las claves de la civilización del futuro, o si es sólo un ejercicio político-filosófico intrascendente (o nocivo, como seguramente opinaría Mario Bunge), sostenido sólo por el argumento de autoridad al que recurre con sus múltiples e insignes citas. Yo solo no lo puedo decidir. Me gustaría analizar y discutir varios párrafos del texto, pero por ahora prefiero leer otras opiniones.
Por ahora y como una primera aproximación, me voy a guiar aquí por lo sugerido por Pablo. Partamos del hecho de que Carrió está reconocida por mucha gente como la máxima representante de un progresismo intransigente en su ética y sus principios. En relación con esto me planteo las siguientes preguntas (y me las respondo, tratando de ser objetivo):
- ¿Hay alguna referencia en el texto al contexto socioeconómico actual del país? No, prácticamente no la hay.
- ¿Se plantea un debate acerca del deterioro educativo vinculado con los enormes índices de pobreza, indigencia, exclusión social o marginalidad? Y, no.
- ¿Hay alguna postura ideológica sobre las contradicciones pueblo/imperialismo, Nación/antinación, alguna referencia a conflictos sociales (por no decir lucha de clases, válgame Dios)? No, tampoco, más allá de críticas de índole filosófica al capitalismo y al neoliberalismo. Al referirse a la reconquista del tiempo, se proclama una nueva emancipación que no es "ni liberal ni marxista" (tampoco peronista, no se vayan a asustar).
Para ir terminando (por ahora), la centralidad que el documento le otorga al psicoanálisis hizo florecer mi inclinación por la asociación libre... así me vinieron a la memoria el mito de Icaro y, Freud sabrá por qué, esta letra de Leo Masliah:
El Concierto
Era un concierto de música culta,
y renacían las fuerzas ocultas
de los antiguos maestros geniales
de los eternos de los inmortales,
era un concierto era el goce más fino,
era un contacto con algo divino,
era solemne era casi sagrado,
era un placer de lo más elevado.
Flautas violines trompetas platillos,
sonaban entre corbatas y anillos
entre bolsillos rellenos de plata
entre las llaves de algún colachata,
entre collares pelucas colgantes
entre tapados de piel entre guantes,
entre abogados y algún escribano
y dos o tres profesoras de piano.
La gente oía con mucho entusiasmo
estaban todos al borde del pasmo
es la música seria la fina
le pone a uno la piel de gallina,
era profundo era algo sublime,
decime vos si no es cierto decime
si el director a pesar de ser joven
no era la imagen del propio Beethoven.
Era el edén para los que asistían,
sonaba justo como ellos querían,
sonaba tan culto tan elevado
que tuvo un triste fatal resultado,
porque de a poco la gente ascendía
bajo el efecto del arte subía
iban en busca quizás de la altura
correspondiente a esa música pura.
Y las butacas quedaron vacías
toda la gente subía y subía
siempre más alto en el aire tomado
por aquel arte supremo elevado,
mientras la orquesta seguía tocando,
toda la gente se iba estrellando
casi a la vez la cabeza en el techo
quedaban todos los cráneos desechos.
Y por la fuerza de los cabezazos
se fue cayendo el teatro a pedazos,
toda la orquesta quedó sepultada,
quedó enterrada, quedó mutilada
y los oyentes seguían sin pausa,
subiendo pero ya por otra causa,
miércoles, julio 12, 2006
Por qué nunca seremos como ellos
La verdad sobre el fútbol americano
Por David Eggers
Cuando los niños norteamericanos son muy pequeños, creen que el fútbol es el deporte más popular del mundo. Y es así porque cada chico en Estados Unidos juega al fútbol. Es una regla inscripta en el mismo documento que, en cada capital de estado, insiste en que saluden a la bandera. Y es una práctica aterradora de ver, por Dios.
Los sábados, cada espacio chato y verde de los Estados Unidos se cubre de gente pequeña con uniformes brillantes que persiguen la pelota por todo el campo, para delicia y consternación de sus padres, la mayoría de los cuales no tiene idea de lo que está sucediendo. La fuerza principal detrás de esto es la American Youth Soccer Organization. En los ‘70, la AYSO se formó para popularizar el deporte entre la juventud norteamericana, y lo hizo con sorprendente eficiencia. En pocos años, el fútbol fue el deporte de elección para todos los padres, particularmente para aquellos que sospechaban que sus hijos no tenían habilidad atlética alguna.
Como todos juegan, la mayoría de los chicos asume que el fútbol será parte de sus vidas. Pero alrededor de los 10 años, algo les pasa a los niños norteamericanos. El fútbol es desechado, rápido y sin ceremonias, por aproximadamente el 88% de los jóvenes. Los mismos chicos que jugaban cuando tenían 5, 6 o 7 años se pasan al béisbol, football americano, basket, hockey y, desgraciadamente, golf. Poco después, dejan de jugar a estos deportes también, y empiezan a verlos por televisión. Incluyendo, desgraciadamente, el golf.
El abandono del fútbol es atribuible, en parte, a que gente influyente en Estados Unidos creyó durante mucho tiempo que era el deporte favorito de los comunistas. Cuando yo tenía 13 años, en 1983, antes de la glasnost y la caída del Muro, tenía un profesor de gimnasia que hacía un muy fuerte enlace entre el fútbol y los arquitectos de la Cortina de Hierro. Recuerdo haberle preguntado por qué no se jugaba al fútbol en sus clases. Su rostro se ensombreció. Me llevó aparte. Me explicó con una furia temblorosa y apenas dominada que prefería decentes y honestos deportes norteamericanos en los que se usaban las manos. Los deportes donde no se usaban las manos, me dijo, eran comunistas, jugados por rusos, polacos, alemanes y otros. Usar las manos era norteamericano, usar los pies era la característica de los seguidores de Marx y Lenin. Creo que el profesor siguió dando cátedra sobre este tema.
Fue en 1986 cuando los residentes de este país se enteraron de que existía algo llamado el Mundial. Llegaban reportes aislados de corresponsales extranjeros, y nos asustaban; estábamos preocupados sobre el efecto dominó, y nos preguntábamos si la tendencia podría ser detenida ubicando un cierto número de consejeros militares en Colonia y Marsella. Después, en 1990, nos dimos cuenta de que el Mundial podría suceder cada cuatro años, con o sin nosotros.
Al mismo tiempo, el fútbol de escuela secundaria explotaba en los suburbios de Chicago, debido en parte a la influencia de estudiantes de intercambio extranjeros. Poco tiempo después, con el crecimiento del fútbol bajo techo y algunas tentativas de la liga al aire libre, le probamos al mundo que los Estados Unidos eran serios, o relativamente serios, respecto del fútbol, y el Mundial llegó a nuestro país en 1994. Al menos un 4 o 5% del país supo sobre esto, y un porcentaje de ellos fue a los partidos. Esto fue suficiente para llenar estadios, y el experimento fue considerado un éxito. Gracias a la Copa del Mundo en casa, hoy la liga parece más o menos viable, aunque la cobertura de los partidos se encuentra en los márgenes de las secciones de deportes de los diarios, cerca de los clasificados de automotores y los biatlones.
Nuestra continua indiferencia con respecto al deporte adorado alrededor del mundo puede explicarse de dos maneras. Primero, como una nación de inventores locos pero determinados, preferimos las cosas que pensamos nosotros mismos. Los deportes más populares en Estados Unidos son los que concebimos y desarrollamos solos: football americano, béisbol y basketball. Si podemos reclamar al menos parte del crédito por algo, como pasa con el tenis o la radio, estamos dispuestos a estar pasivamente interesados. Pero no inventamos el fútbol, entonces le desconfiamos.
El segundo obstáculo –y mucho mayor– para la popularidad de la Copa del Mundo y del fútbol profesional es otra invención: la de faltas. Los norteamericanos son en general muy arrogantes, pero en esta instancia comparto la intensa repugnancia por quienes fingen penales. Hay pocos ejemplos en los deportes norteamericanos donde fingir es parte del juego, y muchos menos donde es aceptado de tal modo. Las cosas son demasiado complicadas y peligrosas en el football americano para fingir. Y en el béisbol es realmente imposible: no se puede fingir golpear con el bate, o atrapar la bola. El único de los tres deportes masivos que contiene este factor es el basket, donde los jugadores ocasionalmente pueden exagerar una falta contra ellos, pero, por ejemplo: el mayor mentiroso de la NBA no es norteamericano. Es argentino: Manu Ginóbili, un gran simulador, pero por lo demás un muy buen jugador.
Fingir en el fútbol es un problema. Porque esencialmente es una combinación de actuación, mentira, ruego y trampa, y estos cuatro comportamientos crean una mezcla poco atractiva. Los deportes norteamericanos están, para mal o bien, construidos sobre la transparencia (o sobre su apariencia), y sobre una ética de trabajo.
Es inevitable que, dado el crecimiento de los equipos norteamericanos cada año, eventualmente lleguemos a las semifinales de la Copa del Mundo, y es posible que la ganemos en el futuro. Este es un país de riqueza ilimitada y de 300 millones de personas, y cuando dedicamos los recursos adecuados a un proyecto, logramos el objetivo (ver Vietnam, el Líbano, Irak). Pero hasta que ganemos la Copa –y no teníamos chances en ésta– el fútbol sólo recibirá una aceptación a regañadientes del público general.
Pero, ¿realmente queremos, o podemos, concebir un país donde el fútbol disfrute de amplia popularidad o incluso respeto? Si usted fuera el fútbol, deporte de reyes, ¿querría la adulación de la gente que eligió a Bush y Cheney, no una sino dos veces? No, no la querría. Preferiría volver a sus raíces, comunistas o cualquier otra, y luchar contra el fascismo con los pies.
Este es un fragmento del libro The Thinking Fan’s Guide to the World Cup, una antología publicada este mes en Estados Unidos con textos de, entre otros, Nick Hornby y David Eggers, editor de la revista McSweeney’s y autor de la novela A Heartbreaking Work of Staggering Genius, lamentablemente sin traducción en la Argentina.
No puedo imaginar otro país donde el fingir y el mentir sean más tolerados y hasta celebrados que en la Argentina. No sólo en el fútbol, por supuesto. Evidentemente eso es parte de nuestro tan meneado ser nacional. Y esta nota nos describe perfectamente la mentalidad absolutamente opuesta de los americanos (del Norte). ¿Alguien se imagina a los granjeros de Nebraska o a los yuppies de Manhattan festejando la Mano de Dios y burlándose del adversario? Yo no. Por supuesto que aspiro a que algún día nuestra sociedad aprenda a despreciar y castigar el engaño y la mentira, salvo en algo tan disfrutable como un amague o una gambeta, pero creo que las raíces de nuestra idiosincracia son demasiado profundas. Lo que en parte me tranquiliza: nunca seremos como ellos.
lunes, julio 10, 2006
C'est fini
The Italian Misery Cup
Por Juan Sasturain
Es lógico y está bien que así sea. En una Copa del Mundo miserable, ganó –de manera miserable– el más miserable de todos, el Master in Misery, el que mejor y con más convicción y mejores intérpretes predica y practica esa ideología futbolera de la especulación, el amarretismo y la tacañería. Y estuvo bien porque Italia, con el cano Lippi y sus laburadores muchachos, dentro de la ley y del reglamento, sin malas artes –¿qué le habrá dicho el flaco Materazzi, verdadero héroe de la última jornada, al maestro Zidane para sacarlo así?–, sin ayuda externa ni cosas raras, sólo con los consabidos argumentos de siempre en esta clase de táctica, consiguieron mantener el empate y, en los penales, sacaron el hocico. Y celebraron. Como les tocó llorar en otra, cabe recordarlo: los tanos habían perdido la final en el ’94 con Brasil, en los USA, en una definición similar. Si en aquella oportunidad –como en ésta Trezeguet– no hubiera errado nada menos que el mágico Robertino Baggio, ahora estaríamos hablando del quinto campeonato del Mundo de Italia, igualando a Brasil... Y eso cambiaría las estadísticas; pero no nuestro juicio, claro.
Espero que después de haber visto esta final no me digan algunos que no entienden por qué el fútbol (nos) mueve lo que mueve. O que tengamos que explicar por qué nos gusta este juego. En un partido con muchos buenos jugadores en la cancha pero –debido a las tácticas conservadoras– bastante feo durante rato largo, con pocas llegadas, y en el que al final ganó el que hizo menos por ganar, hubo de todo... Futbolística y humanamente hablando. De todo lo que interesa y juega para que, incluso los que no teníamos comprometidos favores o pertenencias, nos mantuviéramos casi extáticos durante dos horas. Una historia bien armada y bien contada. Porque un partido de fútbol, como una buena canción, como un buen solo de jazz, cuenta una historia diferente cada vez, con un tono épico o melancólico, sentimientos, héroes, villanos, personajes laterales, a veces con suspenso, con final feliz o de los otros.
El trámite fue favorable al desarrollo de un buen espectáculo, ya que el temprano gol francés, ese penal extraordinario de Zizou –“¿Cómo: no los tira todos igual? ¿Buffon no lo tenía en su lista?” diría la gilada– obligó a los tanos a ir a buscar, como pueden y no quieren ni suelen. Y llegó el empate y tuvimos un primer tiempo bárbaro.
Después, cuando parecía que el Sub 35 se caería, un resucitado Henry, el último fósforo de Zidane, el mejor Malouda del Mundial y el resto hicieron un notable arranque en el segundo, se tiraron a fondo mientras los de Lippi sudaban pizza. Hubo dos o tres que pudieron/debieron ser y no fueron: la de Ribery antes de irse, el cabezazo de Zizou tras abrir él mismo a la derecha –su último aporte al fútbol universal– y alguna más. Después, la justa expulsión del mejor jugador del Mundial y –esto ya era Esquilo en acción– la ominosa sombra trágica que comenzó a cernirse sobre la multitud y el bello estadio de Berlín: si llegaban a los penales, Italia sería campeón.
Y así fue. Gloria entonces al elástico Cannavaro, al intimidante Buffon, al lungo Materazzi, al tapado Grosso, al diestro Pirlo, al incansable Gattuso, al resto de los jugadores/espectadores del miserable Marcello Lippi. Y gloria para él también, qué duda cabe: lo consiguió de buena ley. Claro que nuestro corazón se va para el vestuario, baja, se junta con los que se fueron de apuro, con los que se quedaron afuera incluso antes de quedar afuera: se acerca al exhausto Thierry y le pone el brazo en el hombro; se arrima al machucado Vieira y le pregunta por el muslo pinchado; se inclina sobre la soledad dolorida del mejor y no puede decirle nada. Sólo gracias, Zizou. Gracias por todo.
Ya está, ya pasó.
jueves, julio 06, 2006
Fútbol, dinámica de lo impensado
Vayamos por partes. Sobre nuestra Selección, sigo pensando que ha sido una de las mejores que haya visto jugar en un Mundial. No me voy a extender ya que lo que sobran son opiniones, pero voy a dejar clara mi posición en un par de temas. Parece que sólo se puede estar a favor o en contra de Juan Román Riquelme. A mí me gusta el estilo de Román y el patrón de juego que le impone al equipo. Porque es un jugador talentoso y distinto y, si bien no brilló, estuvo en el origen de la mayoría de los goles y de las mejores jugadas. Por más detalles, me remito a esta columna aparecida en The Guardian (gracias a La Ciencia Maldita). Y en cuanto a las críticas que se le hacen, estoy bastante de acuerdo con esta nota.
Me gustaría que Pekerman siguiera siendo el DT de la Selección. Se podrán discutir eternamente los cambios que hizo contra Alemania (para mí el mayor error lo cometió en el cambio de Riquelme por Cambiasso), pero eso no debería hacer olvidar todos sus logros en cuanto a nivel y calidad de juego del equipo. La lesión de Abbondanzieri y el gol del empate alemán cuando ya se habían agotado los cambios, fueron cruciales en un partido tan cerrado como el que se jugó. En el fantástico triunfo de Francia contra Brasil, Domenech sacó a Henry y Ribery faltando pocos minutos... si después de eso Brasil hubiera empatado, quizás a Francia le hubiera pasado lo mismo que a Argentina.
Y qué bueno que en un partido como el 6-0 a Serbia y Montenegro la Selección nos haya vuelto a emocionar jugando un fútbol de altísimo nivel. A lo mejor vamos por buen camino, no escuché a nadie criticar a José por no habernos encerrado atrás después del gol de Ayala contra Alemania... Ahora, viendo la ofensiva antifútbol que se ha desatado, me pongo del lado de Rollo, el Criador y el Partizano. Aunque el Criador está pidiendo a Miguel Ángel Russo, que a mí no me convence. Para mí, si se va José, el DT tendría que ser Elba de Padua Lima (más conocido como Tim), pero lamentablemente va a ser medio difícil ubicarlo.
Post Scriptum: insistiendo con mi admiración hacia Román, recomiendo leer la nota "Una bala para Riquelme" de Juan Sasturain.
lunes, julio 03, 2006
Un cacho'e cultura
Quiero destacar a uno en particular de la lista que figura ahí: Mané Garrincha (vean el video por favor, qué adecuada la canción de fondo: Pinball Wizard de The Who). Quizá para compensar la mala onda de mi entrada anterior, vaya esto en homenaje a la poesía, la alegría y la belleza que nuestros hermanos brasileños le han regalado al fútbol (no me refiero a la selección actual precisamente). Y para hacerla completa, aquí va la letra que Don Alfredo Zitarrosa le escribió a Mané:
Garrincha
Lo lleva atado al pie
como una luna atada al flanco de un jinete.
Lo juega sin saber que juega el sentimiento de una muchedumbre,
y le pega tan suave, tan corto, tan bello;
el balón es palomo de comba en el vuelo;
y lo toca tan justo, tan leve, tan quedo
que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo.
Y se estremece la gente.
Y lo ovaciona la gente.
Lo lleva unido al pie como un equilibrista unido va a la muerte,
lo esconde, no se ve, le infunde magia y vida y luego lo devuelve,
y se escapa, lo engaña, lo deja, lo quiere
y el balón le persigue, le cela, le hiere;
y se juntan, y danzan, y grita la gente;
y se abrazan, y danzan, y ruedan por entre las redes.
Y se estremece la gente.
Y lo ovaciona la gente.
¿Quién se llevó, de pronto, la multitud?
¿Quién le robó, de pronto, la juventud?
¿Quién le quitó, de un golpe, el hechizo mágico del balón?
¿Quién le entregó en la sombra la pierna, el flanco y el corazón?
¿Quién le llenó su copa en la soledad?
¿Quién lo empujó de golpe a la realidad?
¿Quién lo volvió al suburbio penoso y turbio de la niñez?
¿Quién le gritó en la cara "usted no es nada, ya no es usted"?
El último balón
lo para con el pecho y junto al pie lo duerme
Lo mira y sólo ve
cenizas del amor que estremeció a la gente.
Y lo pierde en la hierba, lo deja, lo olvida.
No lo quiere, le teme, no puede, no atina.
Y se siente de nuevo encerrado en la vida.
Y el balón se le escapa entre insultos y risas.
Y se enfurece la gente.
Y lo abuchea la gente.
¿Quién se llevó, de pronto, la multitud?
¿Quién le robó, de pronto, la juventud?
¿Quién le quitó, de un golpe, el hechizo mágico del balón?
¿Quién le entregó en la sombra la pierna, el flanco y el corazón?
¿Quién le llenó su copa en la soledad?
¿Quién lo empujó de golpe a la realidad?
¿Quién lo volvió al suburbio penoso y turbio de la niñez?
¿Quién le gritó en la cara "usted no es nada, ya no es usted"?
Ya no es usted,
señor,
ya no es usted.
Le jour de gloire est arrivé
Desde ya me declaro amante del fútbol bien jugado. Pero eso pasa a segundo plano cuando juega Brasil. A pesar de mi corazón latinoamericanista las derrotas brasileñas me alegran, seguro que algo de envidia hay en eso. Pero a la alegría culposa que pude haber sentido el sábado se superpuso la alegría sana de ver jugar a Francia. Y sobre todo a ese gigante que se mostró con todo el esplendor de su talento: Zinedine Zidane. No me interesan el ballet, la danza moderna, la expresión corporal, nada de eso. En cambio el fútbol, jugado de esta manera, es para mí la mayor de las emociones visuales. El espectáculo que dio Zizou me conmovió hasta las lágrimas, esas mismas lágrimas de alegría que me surgieron cuando el 6-0 de Argentina a SyM. Digo yo, ¿habrá muchos franceses que disfruten de la belleza de este juego, como podemos disfrutarlo p.ej. Juan Sasturain o yo?
Y qué compañía que tuvo Zizou: el enorme Vieira, el corajudo Scarface Ribery, Sagnol, Thuram, Makelele...y ese artista del área, Titi Henry (ídolo de mi hijo de 14 años). Del otro lado, una larga lista de estrellas devaluadas, que sólo por sus nombres hicieron más grandioso el triunfo de los azules. Si lo mencioné a Juan es porque él ya había llamado la atención sobre Francia, cuando
se clasificó con angustia en su zona; ahí escribió "... el maestro Zinedine, hijo del Magreb, tan maltratado ahora que espero vuelva para hacer callar a varios..." Y Zizou le dio el gusto. Qué bueno que los charlatanes enemigos del fútbol tengan que tragarse sus palabras. Transcribo la columna que sacó Juan en Página/12 de ayer, que me representa casi totalmente (él no tiene la mala leche que tengo yo con la verdeamarelha). El sentimiento es el mismo, la calidad la pone él. Y ahora que estamos afuera, ojalá que este Mundial lo gane Francia. Esta Francia con tantos colores y nombres diversos, que tan mal le caen a algunos de sus connacionales, esos que se identifican con el racista Jean Marie Le Pen. En fin...¡Allez les bleus! ¡Allez les vieux!
Asuntos internos
Desde la casa
Se dicen tantas boludeces... En esta doméstica columna también, claro. Pero trato de que sean boludeces –adhesiones y repudios– de cabotaje, referidas a cuestiones del juego: gustos, pareceres, afectos y desafectos espirituales. Discusiones de estética y del corazón –incluso éticas, perdonando la palabra– entreveradas con el fútbol, que es lo que nos gusta e interesa. El fútbol como juego, la competencia y el desempeño de sus actores. Es decir: lo que pasa dentro de la cancha. Cuestiones internas, si se quiere. Por eso, si a veces nos salimos del fondo verde y sus inmediatos alrededores para soltar un exabrupto respecto de personajes ajenos –tan ajenos como nosotros, claro– al juego mismo, es porque las boludeces dichas (y ajenas) trascienden largamente lo futbolero e implican juicios soberbios, apreciaciones arteras, mezquindades y pequeñeces que califican sólo a quienes las profieren (Quedó muy fuerte y retórico esto último, parece...).
Viene a cuento porque, después del hermoso Francia-Brasil y “sin querer queriendo” –como decía el filósofo mexicano–, es el momento de taparles la boca a los imberbes enterradores de Zinedine, el Maestro, que soportamos y denunciamos en su momento, tras los primeros partidos. Cualquier lector de Edgar Poe sabe lo terribles que son los entierros prematuros. El Sub-35 que tanto nos gusta y bancamos desde estas endebles columnas –llegue hasta donde llegare, de aquí en más– jugó ayer durante una hora larga el mejor fútbol que se ha visto en la Copa del Mundo. Sobre todo porque fue ante Brasil, que es Brasil, siempre. Y porque de la mano –decir “de los pies” en este caso es lo mismo– de Zizou y con la jerarquía soberana de los dos pistones del medio –Vieira y Makelele– más la fineza agresiva de Henry y el acople del resto mostraron cómo se sale jugando de un partido trabado.
Hay un dato revelador. El partido fue bueno porque había grandes jugadores de los dos lados –cinco, por lo menos, de los diez mejores del mundo estaban ahí–, ya que los planteos de sus técnicos fueron igualmente poco generosos, excesivamente cautos: sólo un delantero pleno de cada lado, y un festival de volantes. Llegaron muy poco para lo que jugaron. Hace un par de décadas o ayer mismo, sin Domenech y Parreira sino con tipos menos especuladores a la hora de plantar el equipo, era un partido de cinco goles. Y sin embargo alcanzó con lo que hubo, fue hermoso.
Francia venía al Mundial con problemas, de “asuntos internos” fuera de la cancha: recelos, rumores, puterío, camarillas, rencores. Eso no nos importaba ni nos importa ahora. Ayer los “asuntos internos”, dentro de la cancha no fueron el problema sino la solución: el lado interno del pie derecho de Zidane desde el piso de Munich, el lado interno del pie derecho de Henry en el aire (¡qué definición!). La pelota voló 25 metros de uno a otro, sin interrupción, y terminó en la red. Y eso no lo hizo el planteo táctico de Domenech sino la soberbia calidad de dos intérpretes, dos jugadores de fútbol.
La última: nos gusta que haya ganado Francia por cómo juega, pero no nos alegra la derrota de Brasil. A mí me encanta cuando les ganamos nosotros... Antes que Alemania o Italia, preferiríamos que siguieran ellos. Porque nos gusta el fútbol. No participamos tampoco de ningún entierro prematuro del Gordo y de Kaká, o de la subestimación de Ronaldinho, jugadorazos. Acaso entierren dentro de un tiempo y con todos los honores a sus laterales, uno a cada costado de la línea, en el Maracaná. Pero ya está. Hoy fue la fiesta azul de Zizou: humille, Maestro.
jueves, junio 29, 2006
Dedicado a la barbarie
No hay caso, el ilustre filósofo vernáculo Francisco Ibáñez muestra su vigencia a cada momento: todo tiene que ver con todo. En ese artículo la autora habla no sólo de Don Lucio sino de su aún más olvidada hermana Eduarda (qué feo que suena, hermana Eduarda), que fue escritora y según parece una mujer bastante especial para su época. Y los dos se le animaban a discutirle a Sarmiento, en términos de una lucidez notable. Parece que la dicotomía Civilización o Barbarie ya era bastante criticada en vida de su autor, mucho antes de que Don Arturo Jauretche la denunciara como la madre de todas las zonceras argentinas. Invito a leer el artículo, que para mí no tiene desperdicio. Transcribo estos dos párrafos:
"- Por fin, podemos decir que la gran audacia de Eduarda, como mujer que escribe una novela en francés (y en primer lugar, para franceses) consiste en señalar que los europeos también han sido bárbaros, hasta extremos jamás alcanzados por los gauchos vernáculos (“Les annales de l’ancien monde nous montrent à chaque instant exemples bien plus terribles”), y que lo son todavía (“On se bat chez nous, c´est vrai; en Europe on se bat aussi, et, ici comme là bas, on voit toujours aux prises les deux courants qui agitent les mondes...Lumière et ombre”). En definitiva —señala— los numerosos inmigrantes europeos llegan al país huyendo de males que en Argentina se desconocen. Los dos: Eduarda y Lucio, se esforzarán por demostrar que, desde la hipercultura, se puede comprender la “barbarie”, hasta identificarse parcialmente con ella (Lucio, que juega a ser indio), y desmitificarla, disolviendo los estereotipos condenatorios del “ilustrado”. Llama la atención, en Eduarda, el tono claramente admonitorio, casi de reproche: “Pour eux, nous seront toujours des sauvages. Il est temps qu’ils apprennent à nous juger autrement.” La nación, en fin, para los Mansilla, no puede construirse legítimamente sin el concurso de los ‘bárbaros’, los ‘subalternos’ y los ‘oprimidos’ (de etnia, de clase, y de género, en el caso de Eduarda), que la ‘barbarie de la civilización’ preferiría aniquilar, reemplazar, o relegar a un ámbito de confinamiento “controlable”. Sólo un lento y necesario proceso transformador no violento podría eliminar la ‘barbarie’ como miseria física y simbólica, convirtiendo a los excluidos en ciudadanas y ciudadanos dotados de derechos, y en seres humanos plenos."
(...)"Los hermanos Mansilla representan acaso, en el mapa de nuestro siglo XIX, no sólo una mirada diferente sino el modelo posible de una Argentina ‘que no fue’: una nación capaz de integrar lo arcaico y lo moderno, lo criollo y lo europeo, lo indígena y lo hispánico. Una nación donde los marginados y excluidos: las clases populares, las minorías étnicas, y —traspasando verticalmente los estamentos sociales— las mujeres en general, podrían aspirar a un lugar propio, y evitar la aniquilación física (gauchos e indios) o la desintegración espiritual (las “madres” de Eduarda, condenadas a la locura cuando el poder les quita sus hijos esto es: la única razón que las legitima). Mientras otros saludan, exultantes, al Progreso, los Mansilla nos recuerdan que hay dos ‘barbaries’: la de quienes, desde una mirada eurocéntrica, son juzgados como ‘primitivos’ e ‘inferiores’, y la barbarie, mucho peor, de la misma civilización."
